Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Acts 19:1-8

Y aconteció, que entre tanto que Apólos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino a Efeso, donde hallando ciertos discípulos, Díjoles: ¿Habéis recibido al Espíritu Santo desde que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces les dijo: ¿En qué pues habéis sido bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Y dijo Pablo: Juan en verdad bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo, que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesu Cristo. Oídas estas cosas fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas extrañas, y profetizaban. Y eran los varones todos como doce. Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.

First Reading

Genesis 7

Y Jehová dijo a Noé: Entra tú, y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra: mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. También de las aves de los cielos, de siete en siete, macho y hembra: para guardar en vida la simiente sobre la haz de toda la tierra. Porque pasados aun siete días, yo lluevo sobre la tierra cuarenta días, y cuarenta noches: y raeré toda sustancia que hice, de sobre la haz de la tierra. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fue sobre la tierra. Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra. De dos en dos entraron a Noé en el arca, macho y hembra, como mandó Dios a Noé. ¶ Y fue, que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. El año de seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diez y siete días del mes, aquel día fueron rompidas todas las fuentes del grande abismo, y las ventanas de los cielos fueron abiertas. Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. En este mismo día entró Noé, y Sem, y Cam, y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca. Ellos y todos los animales según sus especies, y todas las bestias según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda cosa de alas. Y vinieron a Noé al arca de dos en dos, de toda carne, en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y cerró Jehová sobre él. Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas se multiplicaron, y alzaron el arca, y fue alzada de sobre la tierra. Y prevalecieron las aguas, y multiplicáronse en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la haz de las aguas. Y las aguas prevalecieron mucho en gran manera sobre la tierra; y fueron cubiertos todos los montes altos, que había debajo de todos los cielos. Quince codos encima prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que anda arrastrando sobre la tierra, en las aves, y en las bestias, y en los animales, y en todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y en todo hombre: Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. Así rayó toda la sustancia que había sobre la haz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, hasta el reptil, y hasta el ave del cielo: y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.

First Reading

Genesis 7:1-24

Y Jehová dijo a Noé: Entra tú, y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra: mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. También de las aves de los cielos, de siete en siete, macho y hembra: para guardar en vida la simiente sobre la haz de toda la tierra. Porque pasados aun siete días, yo lluevo sobre la tierra cuarenta días, y cuarenta noches: y raeré toda sustancia que hice, de sobre la haz de la tierra. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fue sobre la tierra. Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra. De dos en dos entraron a Noé en el arca, macho y hembra, como mandó Dios a Noé. ¶ Y fue, que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. El año de seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diez y siete días del mes, aquel día fueron rompidas todas las fuentes del grande abismo, y las ventanas de los cielos fueron abiertas. Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. En este mismo día entró Noé, y Sem, y Cam, y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca. Ellos y todos los animales según sus especies, y todas las bestias según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda cosa de alas. Y vinieron a Noé al arca de dos en dos, de toda carne, en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y cerró Jehová sobre él. Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas se multiplicaron, y alzaron el arca, y fue alzada de sobre la tierra. Y prevalecieron las aguas, y multiplicáronse en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la haz de las aguas. Y las aguas prevalecieron mucho en gran manera sobre la tierra; y fueron cubiertos todos los montes altos, que había debajo de todos los cielos. Quince codos encima prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que anda arrastrando sobre la tierra, en las aves, y en las bestias, y en los animales, y en todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y en todo hombre: Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. Así rayó toda la sustancia que había sobre la haz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, hasta el reptil, y hasta el ave del cielo: y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.

Morning Prayer — First Lesson

Genesis 9

Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y díjoles: Fructificad y multiplicad, y henchíd la tierra. Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces de la mar: en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve, que es vivo, tendréis por mantenimiento: como verdura de yerba os lo he dado todo. ¶ Empero la carne con su alma, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente vuestra sangre, que es vuestras almas, yo la demandaré, de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre, de mano del varón su hermano demandaré el alma del hombre. El que derramare sangre de hombre en el hombre, su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicad, y andád en la tierra, y multiplicad en ella. ¶ Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: Yo: he aquí que yo establezco mi concierto con vosotros, y con vuestra simiente, después de vosotros, Y con toda alma viviente que está con vosotros, en aves, en animales, y en toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Que yo estableceré mi concierto con vosotros que no será talada más toda carne con aguas de diluvio; y que no habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta será la señal del concierto que yo pongo entre mí y vosotros, y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de concierto entre mí y la tierra. Y será, que cuando yo anublare nubes sobre la tierra, entonces mi arco parecerá en las nubes: Y acordarme he de mi concierto que está entre mí y vosotros, y toda alma viviente en toda carne: y no serán más las aguas por diluvio para destruir a toda carne. Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del concierto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que está sobre la tierra. Dijo más Dios a Noé: Esta será la señal del concierto, que he establecido entre mí y toda carne, que está sobre la tierra. Y fueron los hijos de Noé, que salieron del arca, Sem, Cam, y Jafet: y Cam es el padre de Canaán. Estos tres son los hijos de Noé, y de estos fue llena toda la tierra. ¶ Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña: Y bebió del vino, y embriagóse, y descubrióse en medio de su tienda. Y vio Cam, el padre de Canaán, la desnudez de su padre, y díjolo a sus dos hermanos en la calle, Entonces tomó Sem y Jafet la ropa, y pusiéronla sobre sus hombros de ambos, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos los rostros, que no vieron la desnudez de su padre. ¶ Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el pequeño, Y dijo: Maldito sea Canaán, siervo de siervos será a sus hermanos. Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, y séale Canaán siervo. Ensanche Dios a Jafet, y habite en las tiendas de Sem, y séale Canaán siervo. Y vivió Noé, después del diluvio, trescientos y cincuenta años. Y fueron todos los días de Noé novecientos y cincuenta años, y murió.

Epistle

Isaiah 60:1-6

Levántate, resplandece: que viene tu lumbre, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Que he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad los pueblos; y sobre ti nacerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria. Y andarán las naciones a tu lumbre, y los reyes al resplandor de tu sol. Alza tus ojos en derredor, y mira, todos estos se han juntado, vinieron a ti: tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas sobre el lado serán criadas. Entonces verás, y resplandecerás; y maravillarse ha, y ensancharse ha tu corazón, que se haya vuelto a ti la multitud de la mar, que la fortaleza de las naciones haya venido a ti. Multitud de camellos te cubrirá, pollinos de Madián, y de Efa: todos los de Sabá vendrán: oro e incienso traerán, y publicarán alabanzas de Jehová.

First Reading

Genesis 7

Y Jehová dijo a Noé: Entra tú, y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra: mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. También de las aves de los cielos, de siete en siete, macho y hembra: para guardar en vida la simiente sobre la haz de toda la tierra. Porque pasados aun siete días, yo lluevo sobre la tierra cuarenta días, y cuarenta noches: y raeré toda sustancia que hice, de sobre la haz de la tierra. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová. Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fue sobre la tierra. Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra. De dos en dos entraron a Noé en el arca, macho y hembra, como mandó Dios a Noé. ¶ Y fue, que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. El año de seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diez y siete días del mes, aquel día fueron rompidas todas las fuentes del grande abismo, y las ventanas de los cielos fueron abiertas. Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. En este mismo día entró Noé, y Sem, y Cam, y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca. Ellos y todos los animales según sus especies, y todas las bestias según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda cosa de alas. Y vinieron a Noé al arca de dos en dos, de toda carne, en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y cerró Jehová sobre él. Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas se multiplicaron, y alzaron el arca, y fue alzada de sobre la tierra. Y prevalecieron las aguas, y multiplicáronse en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la haz de las aguas. Y las aguas prevalecieron mucho en gran manera sobre la tierra; y fueron cubiertos todos los montes altos, que había debajo de todos los cielos. Quince codos encima prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que anda arrastrando sobre la tierra, en las aves, y en las bestias, y en los animales, y en todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y en todo hombre: Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. Así rayó toda la sustancia que había sobre la haz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, hasta el reptil, y hasta el ave del cielo: y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 5

Y viendo Jesús las multitudes, subió a un monte; y sentándose él, se llegaron a él sus discípulos. Y abriendo él su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois, cuando os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. ¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque yo os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto a juicio. Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razón con su hermano, estará expuesto a juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que a su hermano dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno. Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra ti, Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente. Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prisión. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio: Yo pues os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácale, y échale de ti; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ¶ También fue dicho: Cualquiera que despidiere a su mujer, déle carta de divorcio. Mas yo os digo, que el que despidiere a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio. ¶ También oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: Mas yo os digo: que no resistáis al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te forzare a ir una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de ti prestado, no le rehúses. ¶ Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo; y aborrecerás a tu enemigo. Yo pues os digo: Amád a vuestros enemigos: bendecíd a los que os maldicen: hacéd bien a los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen; Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos e injustos. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué galardón tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos? Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Responsorial Psalm

Psalm 10

¿Por qué estás lejos, Jehová? ¿por qué te escondes en los tiempos de la angustia? Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron. Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma: y diciendo bien del robador, blasfema de Jehová. El malo por la altivez de su rostro no busca a Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos. Sus caminos atormentan en todo tiempo: altura son tus juicios delante de él: en todos sus enemigos resopla. Dice en su corazón: No seré movido de generación a generación, porque no fui en mal. De maldición hinchió su boca, y de engaños y fraude: debajo de su lengua molestia y maldad. Está en las asechanzas de las aldeas; en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están mirando por el pobre. Asecha de encubierto, como el león desde su cama: asecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndole en su red. Encógese, abájase, y cae en sus fuerzas multitud de afligidos. Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo vio. ¶ Levántate, o! Jehová Dios, alza tu mano: no te olvides de los pobres. ¿Por qué ensaña el malo a Dios? dijo en su corazón: No inquirirás. Tú has visto: porque tú miras el trabajo, y el enojo, para dar en tus manos: a ti se remite el pobre; al huérfano tú fuiste ayudador. Quebranta el brazo del depravado y del maligno: buscarás su maldad, y no la hallarás. Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruidas las gentes. El deseo de los humildes oíste, o! Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído: Para juzgar al huérfano y al pobre; no volverá más a quebrantar el hombre de la tierra.

Gospel

Matthew 2:1-12

Y como fue nacido Jesús en Belén de Judea en días del rey Heródes, he aquí, que Magos vinieron del oriente a Jerusalem, Diciendo: ¿Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Y oyendo esto el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él. Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó donde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá el Caudillo, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella. Y enviándoles a Belén, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore. Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, que la estrella, que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo. Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra. ¶ Y siendo avisados por revelación en sueños, que no volviesen a Heródes, se volvieron a su tierra por otro camino.

Responsorial Psalm

Psalm 6

Jehová, no me reprendas con tu furor: ni me castigues con tu ira. Ten misericordia de mí, o! Jehová, porque yo estoy debilitado: sáname, o! Jehová, porque mis huesos están conturbados. Y mi alma está muy conturbada: y tú, Jehová, ¿hasta cuándo? Vuelve, o! Jehová, escapa mi alma, sálvame por tu misericordia: Porque en la muerte no hay memoria de ti: en el sepulcro ¿quién te loará? Trabajado he con mi gemido: toda la noche hago nadar mi cama en mis lágrimas: deslío mi estrado. Mis ojos están carcomidos de descontento: hánse envejecido a causa de todos mis angustiadores. Apartáos de mí todos los obradores de iniquidad: porque Jehová ha oído la voz de mi lloro. Jehová ha oído mi ruego: Jehová ha recibido mi oración. Avergonzarse han, y turbarse han mucho todos mis enemigos: volverán, y avergonzarse han súbitamente.

Responsorial Psalm

Psalm 7

Jehová, Dios mío, en ti he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame; Porque no arrebate mi alma: como el león, que despedaza, y no hay quien libre. ¶ Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto: si hay en mis manos iniquidad; Si di mal pago a mi pacífico: si no salvé al que me perseguía sin motivo. Persiga el enemigo a mi alma, y alcáncela, y pise en tierra mi vida: y a mi honra ponga en el polvo. Selah. Levántate, o! Jehová, en tu furor, álzate a causa de las iras de mis angustiadores: y despierta para mí el juicio que mandaste, Y rodearte ha congregación de pueblos: por causa pues de él vuélvete en alto. Jehová juzgará los pueblos: júzgame, o! Jehová, conforme a mi justicia; y conforme a mi integridad venga sobre mí. Consuma ahora mal a los malos, y enhiesta al justo: el Dios justo es el que prueba los corazones, y los riñones. Mi escudo es en Dios, el que salva a los rectos de corazón. Dios es el que juzga al justo: y Dios se aira todos los días. Si no se volviere, él afilará su espada: su arco ha armado ya, y aparejádolo ha. Y para él ha aparejado armas de muerte: ha labrado sus saetas para los que persiguen. He aquí, ha tenido parto de iniquidad: y concibió trabajo, y parió mentira. Pozo ha cavado, y ahondádolo ha: y en la fosa que él hizo caerá. Su trabajo será vuelto sobre su cabeza: y su agravio descenderá sobre su mollera. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

Responsorial Psalm

Psalm 7

Jehová, Dios mío, en ti he confiado: sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame; Porque no arrebate mi alma: como el león, que despedaza, y no hay quien libre. ¶ Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto: si hay en mis manos iniquidad; Si di mal pago a mi pacífico: si no salvé al que me perseguía sin motivo. Persiga el enemigo a mi alma, y alcáncela, y pise en tierra mi vida: y a mi honra ponga en el polvo. Selah. Levántate, o! Jehová, en tu furor, álzate a causa de las iras de mis angustiadores: y despierta para mí el juicio que mandaste, Y rodearte ha congregación de pueblos: por causa pues de él vuélvete en alto. Jehová juzgará los pueblos: júzgame, o! Jehová, conforme a mi justicia; y conforme a mi integridad venga sobre mí. Consuma ahora mal a los malos, y enhiesta al justo: el Dios justo es el que prueba los corazones, y los riñones. Mi escudo es en Dios, el que salva a los rectos de corazón. Dios es el que juzga al justo: y Dios se aira todos los días. Si no se volviere, él afilará su espada: su arco ha armado ya, y aparejádolo ha. Y para él ha aparejado armas de muerte: ha labrado sus saetas para los que persiguen. He aquí, ha tenido parto de iniquidad: y concibió trabajo, y parió mentira. Pozo ha cavado, y ahondádolo ha: y en la fosa que él hizo caerá. Su trabajo será vuelto sobre su cabeza: y su agravio descenderá sobre su mollera. Alabaré a Jehová conforme a su justicia, y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

Evening Prayer — First Lesson

Genesis 12

Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré: Y hacerte he en gran gente, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuése Abram, como Jehová le dijo, y fue con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años, cuando salió de Harán. Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían hecho en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán: y llegaron a tierra de Canaán. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el alcornoque de More: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y díjole: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí altar a Jehová, que le había aparecido. Y pasóse de allí al monte, al oriente de Bet-el, y tendió allí su tienda, Bet-el al occidente, y Hai al oriente. Y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y movió Abram de allí caminando, y yendo hacia el mediodía. ¶ Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá; porque era grave la hambre en la tierra. Y aconteció, que cuando llegó para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí ahora, yo conozco que eres mujer hermosa de vista: Y será, que cuando te verán los Egipcios, dirán: Su mujer es. Y matarme han: y a ti darán la vida. Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti. Y aconteció, que como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera. Y viéronla los príncipes de Faraón, y alabáronla a Faraón, y fue llevada la mujer a casa de Faraón. Y a Abram hizo bien por causa de ella, y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas, y camellos. ¶ Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa de grandes plagas por causa de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y díjole: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste, que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? y yo la tomé para mí por mujer. Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala, y vete. Entonces Faraón mandó acerca de él a varones, que le acompañaron, y a su mujer, y a todo lo que tenía.

Second Reading

John 7

Y pasadas estas cosas, andaba Jesús en Galilea; que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban de matarle. Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, llamada, de las cabañas. Dijéronle pues sus hermanos: Pásate de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces; Porque ninguno que procura ser insigne, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él. Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no es venido; mas vuestro tiempo siempre es presto. No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas. Vosotros subíd a esta fiesta: yo no subo aun a esta fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió a la fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto. Entonces los Judíos le buscaban en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel? Y había grande murmullo acerca de él entre el pueblo; porque unos decían: Buen hombre es; y otros decían: No, antes engaña al pueblo. Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos, Y al medio de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba. Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este hombre letras, no habiendo aprendido? Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de el que me envió. El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo. El que habla de sí mismo, gloria propia busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. ¶ ¿No os dio Moisés la ley; y sin embargo ninguno de vosotros guarda la ley? ¿Por qué me procuráis matar? Respondió el pueblo, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar? Jesús respondió, y les dijo: Una obra hice, y vosotros todos os maravilláis. Cierto que Moisés os dio la circuncisión, (no porque sea de Moisés, sino de los padres,) y en sábado circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? No juzguéis según lo que parece, mas juzgád justo juicio. ¶ Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle? Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo? Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea. Entonces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis. Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió. Entonces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora. Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho? ¶ Los Fariseos oyeron al pueblo que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos enviaron esbirros que le prendiesen. Y Jesús les dijo: Aun un poco de tiempo estoy con vosotros, y luego voy al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir. Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir éste que no le hallarémos? ¿Irá a los dispersos entre los Gentiles, y enseñará a los Gentiles? ¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir? En el postrer día, día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre correrán ríos de agua viva. Y esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en él; porque aun no había sido dado el Espíritu Santo, porque Jesús aun no había sido glorificado. Entonces muchos del pueblo oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo? Así que había disensión entre el pueblo a causa de él. Y algunos de ellos le querían prender; mas ninguno metió sobre él las manos. Y los esbirros vinieron a los príncipes de los sacerdotes, y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? Los esbirros respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este hombre habla. Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Sois también vosotros engañados? ¿Ha creído en él alguno de los príncipes, o de los Fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley, malditos son. Díceles Nicodemo, el que vino a Jesús de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga nuestra ley a hombre alguno, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? Respondieron, y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña, y ve, que de Galilea nunca se levantó profeta. Y volviéronse cada uno a su casa.

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Romans 7

¿O ignoráis, hermanos, (pues hablo con los que saben la ley,) que la ley solamente se enseñorea del hombre entre tanto que vive? Porque la mujer que está sujeta a marido, mientras él vive, está ligada a su marido por la ley; mas muerto el marido, ella está libre de la ley del marido. Así que viviendo el marido se llamará adúltera, si fuere de otro varón; mas si su marido hubiese muerto, está libre de la ley, de tal manera que no será adúltera, si fuere de otro marido. Así también vosotros, hermanos míos, estáis muertos a la ley por el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro esposo, es a saber, del que resucitó de los muertos, para que llevemos fruto a Dios. Porque mientras estábamos en la carne, los afectos del pecado que eran por la ley, obraban en nuestros miembros para llevar fruto a la muerte: Mas ahora estamos libres de la ley, habiendo muerto a aquello en que nos detenía presos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de la letra. ¶ ¿Qué pues diremos? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Antes yo no conociera al pecado, sino por la ley; porque no conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás. Empero el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, obró en mí toda suerte de concupiscencia; porque sin la ley el pecado estaba muerto. Así que, yo sin la ley vivía en algún tiempo; mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí. Y hallé que el mandamiento, que de suyo era para vida, a mí era para muerte. Porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno. ¿Luego lo que es bueno, para mí me es hecho muerte? No, sino que el pecado, para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte; para que, por el mandamiento, el pecado se hiciese sobre manera pecaminoso. Porque ya sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido debajo del pecado. Porque lo que hago, no lo apruebo, pues el bien que quiero, no hago; antes lo que aborrezco, aquello hago. Y si lo que no quiero, esto hago, consiento que la ley es buena. De manera que ya no obro yo aquello, sino el pecado que mora en mí. Porque yo sé que en mí, es a saber, en mi carne, no mora cosa buena; porque tengo el querer; mas obrar lo bueno, no lo alcanzo. Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, esto hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí. Así que, en queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley; que el mal habita conmigo. Porque según el hombre interior me deleito en la ley de Dios; Mas veo otra ley en mis miembros rebelándose contra la ley de mi espíritu, y llevándome cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte? Gracias doy a Dios por Jesu Cristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con el espíritu sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

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Romans 5:12-21

¶ Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; y la muerte así pasó a todos los hombres porque todos pecaron; (Porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo; mas el pecado no es imputado, no habiendo ley. Mas reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adam, el cual es figura del que había de venir. Mas no como el delito, así también fue el don gratuito; porque si por el delito de uno murieron muchos, mucho más la gracia de Dios, y el don por la gracia que es de un solo hombre, Jesu Cristo, abundó para muchos. Ni tampoco de la manera que fue por uno que pecó, así también el don; porque el juicio a la verdad fue de un pecado para condenación, mas el don gratuito es de muchos delitos para justificación. Porque si por el delito de uno reinó la muerte por causa de uno, mucho más los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia reinarán en vida por uno solo, Jesu Cristo.) Así que, de la manera que por el delito de uno vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por la justicia de uno vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno muchos serán hechos justos. La ley empero entró para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; Para que de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, por Jesu Cristo Señor nuestro.

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2 Corinthians 7:1-9

Así que, amados míos, pues que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Admitídnos: a nadie hemos injuriado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos defraudado. No para condenaros lo digo; que ya he dicho antes, que estáis en nuestros corazones para morir, y para vivir con vosotros. Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de vosotros: lleno estoy de consolación: sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Porque cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes en todo fuimos atribulados: de fuera había contiendas, de dentro temores. Mas Dios que consuela a los que están abatidos, nos consoló con la venida de Tito. Y no solo con su venida, mas también con la consolación con que él fue consolado de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro zelo por mí, así que me regocijé tanto más. Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento: aunque me arrepentí, porque veo que aquella carta, aunque por poco tiempo, os contristó. Ahora me huelgo: no porque hayáis sido contristados, mas porque hayáis sido contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, de manera que ninguna pérdida hayáis padecido por nosotros.

Gospel

John 7

Y pasadas estas cosas, andaba Jesús en Galilea; que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban de matarle. Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, llamada, de las cabañas. Dijéronle pues sus hermanos: Pásate de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces; Porque ninguno que procura ser insigne, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él. Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no es venido; mas vuestro tiempo siempre es presto. No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas. Vosotros subíd a esta fiesta: yo no subo aun a esta fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió a la fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto. Entonces los Judíos le buscaban en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel? Y había grande murmullo acerca de él entre el pueblo; porque unos decían: Buen hombre es; y otros decían: No, antes engaña al pueblo. Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos, Y al medio de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba. Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este hombre letras, no habiendo aprendido? Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de el que me envió. El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo. El que habla de sí mismo, gloria propia busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. ¶ ¿No os dio Moisés la ley; y sin embargo ninguno de vosotros guarda la ley? ¿Por qué me procuráis matar? Respondió el pueblo, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar? Jesús respondió, y les dijo: Una obra hice, y vosotros todos os maravilláis. Cierto que Moisés os dio la circuncisión, (no porque sea de Moisés, sino de los padres,) y en sábado circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? No juzguéis según lo que parece, mas juzgád justo juicio. ¶ Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle? Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo? Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea. Entonces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis. Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió. Entonces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora. Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho? ¶ Los Fariseos oyeron al pueblo que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos enviaron esbirros que le prendiesen. Y Jesús les dijo: Aun un poco de tiempo estoy con vosotros, y luego voy al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir. Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir éste que no le hallarémos? ¿Irá a los dispersos entre los Gentiles, y enseñará a los Gentiles? ¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir? En el postrer día, día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre correrán ríos de agua viva. Y esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en él; porque aun no había sido dado el Espíritu Santo, porque Jesús aun no había sido glorificado. Entonces muchos del pueblo oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo? Así que había disensión entre el pueblo a causa de él. Y algunos de ellos le querían prender; mas ninguno metió sobre él las manos. Y los esbirros vinieron a los príncipes de los sacerdotes, y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? Los esbirros respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este hombre habla. Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Sois también vosotros engañados? ¿Ha creído en él alguno de los príncipes, o de los Fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley, malditos son. Díceles Nicodemo, el que vino a Jesús de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga nuestra ley a hombre alguno, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? Respondieron, y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña, y ve, que de Galilea nunca se levantó profeta. Y volviéronse cada uno a su casa.

Evening Prayer — Second Lesson

Romans 5

Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por nuestro Señor Jesu Cristo: Por el cual también tenemos entrada por la fe en esta gracia, en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación obra paciencia; Y la paciencia, experiencia; y la experiencia, esperanza; Y la esperanza no nos avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos es dado. Porque Cristo, cuando éramos aun sin fuerza, a su tiempo murió por los impíos. Porque apenas morirá alguno por un justo; aunque quizá por uno bueno podrá ser que alguno aun osare morir. Mas Dios encarece su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros. Luego mucho más, ahora justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, ya reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por nuestro Señor Jesu Cristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliación. ¶ Por tanto, de la manera que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte; y la muerte así pasó a todos los hombres porque todos pecaron; (Porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo; mas el pecado no es imputado, no habiendo ley. Mas reinó la muerte desde Adam hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron a la manera de la rebelión de Adam, el cual es figura del que había de venir. Mas no como el delito, así también fue el don gratuito; porque si por el delito de uno murieron muchos, mucho más la gracia de Dios, y el don por la gracia que es de un solo hombre, Jesu Cristo, abundó para muchos. Ni tampoco de la manera que fue por uno que pecó, así también el don; porque el juicio a la verdad fue de un pecado para condenación, mas el don gratuito es de muchos delitos para justificación. Porque si por el delito de uno reinó la muerte por causa de uno, mucho más los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia reinarán en vida por uno solo, Jesu Cristo.) Así que, de la manera que por el delito de uno vino la culpa a todos los hombres para condenación, así por la justicia de uno vino la gracia a todos los hombres para justificación de vida. Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno muchos serán hechos justos. La ley empero entró para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; Para que de la manera que el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna, por Jesu Cristo Señor nuestro.

Gospel

Matthew 4:12-25

¶ Mas oyendo Jesús que Juan estaba preso, se volvió a Galilea; Y dejando a Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalím; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles, Pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz, y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos; que el reino de los cielos se ha acercado. ¶ Y andando Jesús junto a la mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. Y pasando de allí, vio otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos luego, dejando la nave, y a su padre, le siguieron. Y rodeó Jesús a toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. Y corría su fama por toda la Siria; y traían a él todos los que tenían mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. Y le seguían grandes multitudes de pueblo de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordán.

Gospel

John 1:29-34

¶ El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es mayor que yo; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. Y Juan dio testimonio, diciendo: Ví al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo ví, y he dado testimonio, que éste es el Hijo de Dios.

Gospel

John 7

Y pasadas estas cosas, andaba Jesús en Galilea; que no quería andar en Judea, porque los Judíos procuraban de matarle. Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, llamada, de las cabañas. Dijéronle pues sus hermanos: Pásate de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces; Porque ninguno que procura ser insigne, hace algo en oculto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. Porque ni aun sus hermanos creían en él. Díceles entonces Jesús: Mi tiempo aun no es venido; mas vuestro tiempo siempre es presto. No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas. Vosotros subíd a esta fiesta: yo no subo aun a esta fiesta; porque mi tiempo no es aun cumplido. Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea. Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces él también subió a la fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto. Entonces los Judíos le buscaban en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquel? Y había grande murmullo acerca de él entre el pueblo; porque unos decían: Buen hombre es; y otros decían: No, antes engaña al pueblo. Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos, Y al medio de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba. Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este hombre letras, no habiendo aprendido? Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de el que me envió. El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo. El que habla de sí mismo, gloria propia busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. ¶ ¿No os dio Moisés la ley; y sin embargo ninguno de vosotros guarda la ley? ¿Por qué me procuráis matar? Respondió el pueblo, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar? Jesús respondió, y les dijo: Una obra hice, y vosotros todos os maravilláis. Cierto que Moisés os dio la circuncisión, (no porque sea de Moisés, sino de los padres,) y en sábado circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? No juzguéis según lo que parece, mas juzgád justo juicio. ¶ Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle? Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo? Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea. Entonces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis. Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió. Entonces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora. Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho? ¶ Los Fariseos oyeron al pueblo que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos enviaron esbirros que le prendiesen. Y Jesús les dijo: Aun un poco de tiempo estoy con vosotros, y luego voy al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir. Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir éste que no le hallarémos? ¿Irá a los dispersos entre los Gentiles, y enseñará a los Gentiles? ¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir? En el postrer día, día grande de la fiesta, Jesús se ponía en pie, y clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su vientre correrán ríos de agua viva. Y esto dijo del Espíritu, que habían de recibir los que creyesen en él; porque aun no había sido dado el Espíritu Santo, porque Jesús aun no había sido glorificado. Entonces muchos del pueblo oyendo este dicho, decían: Verdaderamente éste es el Profeta. Otros decían: Este es el Cristo. Algunos empero decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo? ¿No dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, vendrá el Cristo? Así que había disensión entre el pueblo a causa de él. Y algunos de ellos le querían prender; mas ninguno metió sobre él las manos. Y los esbirros vinieron a los príncipes de los sacerdotes, y a los Fariseos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no le trajisteis? Los esbirros respondieron: Nunca así ha hablado hombre, como este hombre habla. Entonces los Fariseos les respondieron: ¿Sois también vosotros engañados? ¿Ha creído en él alguno de los príncipes, o de los Fariseos? Mas esta gente que no sabe la ley, malditos son. Díceles Nicodemo, el que vino a Jesús de noche, el cual era uno de ellos: ¿Juzga nuestra ley a hombre alguno, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho? Respondieron, y dijéronle: ¿Eres tú también Galileo? Escudriña, y ve, que de Galilea nunca se levantó profeta. Y volviéronse cada uno a su casa.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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