Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Isaiah 40:14-17

¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la carrera de prudencia? He aquí que las naciones son estimadas como la gota de un acetre; y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como un polvo. Ni todo el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.

First Reading

Genesis 14

Y aconteció en aquellos días, que Amrafel rey de Sennaar, Arioc rey de Elasar, Codor-laomor rey de Elam, y Tadal rey de las gentes, Hicieron guerra contra Bara rey de Sodoma, y contra Bersa rey de Gomorra, y contra Senaab rey de Adama, y contra Semeber rey de Seboim, y contra el rey de Bala, la cual es Segor. Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar de sal. Doce años habían servido a Codor-laomor, y a los trece años se levantaron. Y a los catorce años vino Codor-laomor, y los reyes que estaban con él, e hirieron a Rafaim en Astarot-carnaím, y a Zuzim en Ham y a Emim en Save-cariataim. Y a los Horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Farán, que está junto al desierto. Y volvieron, y vinieron a En-mispat, que es Cádes, e hirieron todas las labranzas de los Amalecitas, y también al Amorreo, que habitaba en Hasasón-tamar. Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adama, y el rey de Seboim, y el rey de Bala, que es Segor, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Siddim: Es a saber, contra Codor-laomor rey de Elam, y Tadal rey de las gentes, y Amrafel rey de Sennaar, y Arioc rey de Elasar, cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Siddim era lleno de pozos de betún: y huyeron el rey de Sodoma, y el de Gomorra, y cayeron allí: y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la hacienda de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y fuéronse. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, y a su hacienda, y fuéronse; porque él moraba en Sodoma. Y vino uno que escapó, y denunciólo a Abram Hebreo, que habitaba en el alcornocal de Mamré Amorreo, hermano de Escol, y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram. Y oyó Abram, que su hermano era cautivo, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos y diez y ocho, y siguióles hasta Dan. Y derramóse sobre ellos de noche él y sus siervos, e hirióles, y siguióles hasta Hoba, que está a la mano izquierda de Damasco. Y volvió toda la hacienda, y también a Lot su hermano, y su hacienda volvió a traer, y también las mujeres y el pueblo. Y salió el rey de Sodoma a recibirle, volviendo él de herir a Codor-laomor y a los reyes que estaban con él, al valle de Save, que es el valle del rey. ¶ Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino, él cual era sacerdote del Dios altísimo. Y bendíjole, y dijo: Bendito sea Abram del Dios altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra. Y bendito sea el Dios altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y él le dio los diezmos de todo. Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dáme las personas, y toma para ti la hacienda. Y respondió Abram al rey de Sodoma: Mi mano he alzado a Jehová Dios altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra, Que desde un hilo hasta la correa de un zapato, nada tomaré de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquecí a Abram: Sacando solamente lo que comieron los mancebos, y la parte de los varones que fueron conmigo Aner, Escol, y Mamré: los cuales tomarán su parte.

First Reading

Genesis 15:1-21

Después de estas cosas fue palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas Abram: Yo soy tu escudo, tu salario copioso en gran manera. Y respondió Abram: Señor Jehová; ¿qué me has de dar, que yo ando solo, y el mayordomo de mi casa, el Damasceno, Eliezer? Dijo más Abram: He aquí, no me has dado simiente, y he aquí que el hijo de mi casa me hereda. Y luego la palabra de Jehová fue a él, diciendo: No te heredará este; mas el que saldrá de tus entrañas, aquel te heredará. Y sacóle fuera, y dijo: Mira ahora a los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar: y díjole: Así será tu simiente. Y creyó a Jehová, y contóselo por justicia. ¶ Y díjole: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los Caldeos, para darte esta tierra que la heredes. Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la tengo de heredar? Y respondióle: Tómame una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años; una tórtola también, y un palomino. Y él tomó todas estas cosas, y partiólas por la mitad, y puso cada mitad en frente de su compañera: mas las aves no partió. Y descendían aves sobre los cuerpos muertos, y ojeábalas Abram. Y fue, que poniéndose el sol, cayó sueño sobre Abram, y he aquí, un temor, una oscuridad grande que cayó sobre él. Entonces dijo a Abram: De cierto sepas, que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirles han, y serán afligidos cuatrocientos años; Mas también a la gente a quien servirán, juzgo yo; y después de esto saldrán con grande riqueza. Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no está cumplida la maldad del Amorreo hasta aquí. Y fue que puesto el sol, hubo una oscuridad: y he aquí un horno de humo, y una antorcha de fuego que pasó entre las mitades. Aquel día hizo Jehová concierto con Abram, diciendo: A tu simiente daré esta tierra desde el río de Egipto hasta el río grande, el río de Éufrates: Al Cineo, y al Cenezeo, y al Cadmoneo, Y al Jetteo, y al Ferezeo, y a los Rafeos, Al Amorreo, también, y al Cananeo y al Gergeseo, y al Jebuseo.

Morning Prayer — First Lesson

Genesis 25

Y Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre fue Cetura: La cual le parió a Zamram, y a Jecsán, y a Madán, y a Madián, y a Jesboc, y a Sue. Y Jecsán engendró a Saba, y a Dadán; e hijos de Dadán fueron Assurim, y Latussim, y Laomim. E hijos de Madián; Efa, y Efer, y Jenoc, y Abida, y Eldaa. Todos estos fueron hijos de Cetura. Y Abraham dio todo lo que tenía a Isaac. Y a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones: y envióles de junto a Isaac su hijo, mientras él vivió, al oriente, a la tierra oriental. ¶ Estos empero fueron los días de la vida de Abraham que vivió ciento y setenta y cinco años. Y espiró y murió Abraham en buena vejez, viejo, y harto de días, y fue agregado a sus pueblos. Y sepultáronle Isaac e Ismael sus hijos en la cueva doble, en la heredad de Efrón hijo de Seor Jetteo, que estaba en frente de Mamré: La heredad que compró Abraham de los hijos de Jet; allí está sepultado y Sara su mujer. Y fue, que después de muerto Abraham, bendijo Dios a Isaac su hijo: y habitó Isaac junto al pozo del Viviente que me ve. ¶ Y estas son las generaciones de Ismael hijo de Abraham, que parió Agar Egipcia, sierva de Sara, a Abraham. Estos pues son los nombres de los hijos de Ismael por sus nombres, por sus linajes. El primogénito de Ismael, Nabajot; y Cedar, y Adbeel, y Mabsam, Y Masma, y Duma, y Massa, Hadar, y Tema, y Jetur, y Nafis, y Cedma: Estos son los hijos de Ismael; y estos son sus nombres por sus villas y por sus palacios; doce príncipes por sus familias. Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento y treinta y siete años: y espiró y murió Ismael, y fue agregado a sus pueblos. Y habitaron desde Hevila hasta el Sur, que está en frente de Egipto viniendo a Assur: delante de todos sus hermanos cayó. Y estas fueron las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac: Y era Isaac de cuarenta años cuando tomó a Rebeca, hija de Batuel Arameo de Padan-aram, hermana de Labán Arameo, por su mujer. ¶ Y oró Isaac a Jehová por su mujer que era estéril; y aceptólo Jehová, y concibió Rebeca su mujer. Y los hijos se combatían dentro de ella, y dijo: Si así había de ser, ¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová. Y respondióle Jehová: Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos serán divididos de tus entrañas; mas el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. Y como se cumplieron sus días para parir, he aquí mellizos en su vientre. Y salió el primero bermejo, y todo él velludo como una ropa; y llamaron su nombre Esaú. Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú: y fue llamado su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta años cuando Rebeca los parió. Y crecieron los niños; y Esaú fue varón sabio en la caza, hombre del campo: Jacob empero era varón sincero, que estaba en las tiendas. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza. Mas Rebeca amaba a Jacob. ¶ Y guisó Jacob un guisado: y volviendo Esaú del campo cansado, Dijo Esaú a Jacob: Ruégote que me des a comer de eso bermejo, eso bermejo, que estoy cansado. Por tanto fue llamado su nombre, Edom. Y Jacob respondió: Véndeme hoy en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí, yo me voy a morir, ¿para qué pues me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júrame hoy en este día. Y él le juró, y vendió su primogenitura a Jacob. Entonces Jacob dio a Esaú del pan, y del guisado de las lantejas; y él comió, y bebió, y levantóse, y fuése. Y así menospreció Esaú la primogenitura.

Epistle

2 Timothy 4:1-8

Requiérote, pues, yo delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación, y en su reino; Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda blandura y doctrina: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, antes teniendo comezón en las orejas, se amontonarán maestros que les hablen conforme a sus mismas concupiscencias. Y así apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Tú por tanto vela en todo, sufre trabajos, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio: Porque yo ya presto soy sacrificado, y el tiempo de mi desatamiento está cercano. Buena milicia he militado, acabado he la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

First Reading

Genesis 14

Y aconteció en aquellos días, que Amrafel rey de Sennaar, Arioc rey de Elasar, Codor-laomor rey de Elam, y Tadal rey de las gentes, Hicieron guerra contra Bara rey de Sodoma, y contra Bersa rey de Gomorra, y contra Senaab rey de Adama, y contra Semeber rey de Seboim, y contra el rey de Bala, la cual es Segor. Todos estos se juntaron en el valle de Siddim, que es el mar de sal. Doce años habían servido a Codor-laomor, y a los trece años se levantaron. Y a los catorce años vino Codor-laomor, y los reyes que estaban con él, e hirieron a Rafaim en Astarot-carnaím, y a Zuzim en Ham y a Emim en Save-cariataim. Y a los Horeos en el monte de Seir, hasta la llanura de Farán, que está junto al desierto. Y volvieron, y vinieron a En-mispat, que es Cádes, e hirieron todas las labranzas de los Amalecitas, y también al Amorreo, que habitaba en Hasasón-tamar. Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, y el rey de Adama, y el rey de Seboim, y el rey de Bala, que es Segor, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Siddim: Es a saber, contra Codor-laomor rey de Elam, y Tadal rey de las gentes, y Amrafel rey de Sennaar, y Arioc rey de Elasar, cuatro reyes contra cinco. Y el valle de Siddim era lleno de pozos de betún: y huyeron el rey de Sodoma, y el de Gomorra, y cayeron allí: y los demás huyeron al monte. Y tomaron toda la hacienda de Sodoma y de Gomorra, y todas sus vituallas, y fuéronse. Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, y a su hacienda, y fuéronse; porque él moraba en Sodoma. Y vino uno que escapó, y denunciólo a Abram Hebreo, que habitaba en el alcornocal de Mamré Amorreo, hermano de Escol, y hermano de Aner, los cuales estaban confederados con Abram. Y oyó Abram, que su hermano era cautivo, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos y diez y ocho, y siguióles hasta Dan. Y derramóse sobre ellos de noche él y sus siervos, e hirióles, y siguióles hasta Hoba, que está a la mano izquierda de Damasco. Y volvió toda la hacienda, y también a Lot su hermano, y su hacienda volvió a traer, y también las mujeres y el pueblo. Y salió el rey de Sodoma a recibirle, volviendo él de herir a Codor-laomor y a los reyes que estaban con él, al valle de Save, que es el valle del rey. ¶ Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino, él cual era sacerdote del Dios altísimo. Y bendíjole, y dijo: Bendito sea Abram del Dios altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra. Y bendito sea el Dios altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y él le dio los diezmos de todo. Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dáme las personas, y toma para ti la hacienda. Y respondió Abram al rey de Sodoma: Mi mano he alzado a Jehová Dios altísimo, poseedor de los cielos y de la tierra, Que desde un hilo hasta la correa de un zapato, nada tomaré de todo lo que es tuyo, porque no digas: Yo enriquecí a Abram: Sacando solamente lo que comieron los mancebos, y la parte de los varones que fueron conmigo Aner, Escol, y Mamré: los cuales tomarán su parte.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 12

En aquel tiempo iba Jesús por entre los panes en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron a coger espigas, y a comer. Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado. Y él les dijo: ¿No habéis leído, qué hizo David, teniendo hambre él, y los que estaban con él? ¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer de ellos, ni a los que estaban con él, sino a solos los sacerdotes? O ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? Pues yo os digo, que uno mayor que el templo está aquí. Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes. Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre. ¶ Y partiéndose de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y, he aquí, había allí uno que tenía una mano seca; y le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado? por acusarle. Y él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y la levante? ¿Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los sábados hacer bien. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restituida sana como la otra. Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle. Mas sabiéndolo Jesús, se apartó de allí; y le siguieron grandes multitudes, y sanaba a todos. Y él les mandó rigurosamente, que no le descubriesen; Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: He aquí mi siervo, al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y a los Gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz: La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio; Y en su nombre esperarán los Gentiles. ¶ Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veía. Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decía: ¿Es éste aquel Hijo de David? Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Belzebú, príncipe de los demonios. Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad o casa, dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos, por quién los echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces. Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada a los hombres. Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; o hacéd el árbol carcomido, y su fruto podrido; porque por su fruto es conocido el árbol. ¡O generación de víboras! ¿cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazón habla la boca. El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. ¶ Entonces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás el profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. La reina del austro se levantará en juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándole, Entonces dice: Me volveré a mi casa, de donde salí. Y cuando viene, la halla desocupada, barrida, y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus primerías. Así también acontecerá a esta generación mala. ¶ Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar. Y respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos. Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

Responsorial Psalm

Psalm 22

¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has dejado? ¿estás lejos de mi salud, de las palabras de mi gemido? Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio. Y tú, santo, habitante, alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y los salvaste. Clamaron a ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron. Y yo, gusano, y no varón: vergüenza de hombres y desecho del pueblo. Todos los que me ven, escarnecen de mí: echan de los labios, menean la cabeza. Remítese a Jehová, líbrele, que le quiere bien. Empero tú eres el que me sacó del vientre: el que me haces esperar desde los pechos de mi madre. Sobre ti estoy echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca: porque no hay quien ayude. Rodeáronme muchos toros: fuertes toros de Basán me cercaron. Abrieron sobre mí su boca, como león que hace presa y que brama. Como aguas me escurrí, y descoyuntáronse todos mis huesos: mi corazón fue como cera desliéndose en medio de mis entrañas. Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mis paladares: y en el polvo de la muerte me has puesto. Porque me rodearon perros: cercáronme cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. Contaría todos mis huesos: ellos miran, me consideran: Partieron entre sí mis vestidos: y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová, no te alejes: fortaleza mía, apresúrate para mi socorro. Escapa de la espada mi alma; de poder del perro mi única. Sálvame de la boca del león: y de los cuernos de los unicornios óyeme. ¶ Contaré tu nombre a mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabádle; toda la simiente de Jacob, glorificádle; y teméd de él toda la simiente de Israel. Porque no menospreció, ni abominó, la aflicción del pobre, ni escondió su rostro de él: y cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la grande congregación: mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los pobres, y hartarse han: alabarán a Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre. Acordarse han, y volverse han a Jehová todos los términos de la tierra; y humillarse han delante de ti todas las familias de las gentes. Porque de Jehová es el reino: y él se enseñoreará de las naciones. Comieron, y adoraron todos los gruesos de la tierra: delante de él se arrodillaron todos los que descienden al polvo: y sus almas no vivificaron. La simiente le servirá: será contada a Jehová perpetuamente. Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

Gospel

Matthew 5:13-19

¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Responsorial Psalm

Psalm 13

¿Hasta cuándo, Jehová, me olvidarás, para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma? ¿ansia en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí? Mira, óyeme, Jehová, Dios mío: alumbra mis ojos, porque no duerma de muerte. Porque no diga mi enemigo: Vencíle: mis enemigos se alegrarán, si yo resbalare. Mas yo en tu misericordia he confiado: alegrarse ha mi corazón en tu salud. Cantaré a Jehová; porque me ha hecho bien.

Responsorial Psalm

Psalm 14

Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios: Corrompiéronse, hicieron obras abominables: no hay quien haga bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún sabio, que busque a Dios. Todos declinaron a una, dañáronse; no hay quien haga bien, no hay ni aun uno. Ciertamente ¿no lo conocieron todos los que obran iniquidad, que comen mi pueblo, como si comiesen pan? a Jehová no invocaron. Allí temblaron de espanto: porque Dios está con la nación de los justos. El consejo del pobre avergonzasteis por cuanto Jehová es su esperanza. ¡Quién diese de Sión la salud de Israel, tornando Jehová la cautividad de su pueblo! Gozárse ha Jacob, y alegrarse ha Israel.

Responsorial Psalm

Psalm 14

Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios: Corrompiéronse, hicieron obras abominables: no hay quien haga bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún sabio, que busque a Dios. Todos declinaron a una, dañáronse; no hay quien haga bien, no hay ni aun uno. Ciertamente ¿no lo conocieron todos los que obran iniquidad, que comen mi pueblo, como si comiesen pan? a Jehová no invocaron. Allí temblaron de espanto: porque Dios está con la nación de los justos. El consejo del pobre avergonzasteis por cuanto Jehová es su esperanza. ¡Quién diese de Sión la salud de Israel, tornando Jehová la cautividad de su pueblo! Gozárse ha Jacob, y alegrarse ha Israel.

Evening Prayer — First Lesson

Genesis 26

Y hubo hambre en la tierra además de la primera hambre, que fue en los días de Abraham: y fuése Isaac a Abimelec, rey de los Filisteos, en Gerar. Y apareciósele Jehová, y díjole: No desciendas a Egipto: habita en la tierra que yo te diré. Habita en esta tierra, y yo seré contigo; y te bendeciré; porque a ti, y a tu simiente, daré todas estas tierras; y confirmaré el juramento que juré a Abraham tu padre. Y yo multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo; y daré a tu simiente todas estas tierras: y todas las gentes de la tierra serán benditas en tu simiente; Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi observancia, mis mandamientos, mis estatutos, y mis leyes. Así habitó Isaac en Gerar. ¶ Y los hombres de aquel lugar preguntaron de su mujer; y él respondió: Es mi hermana: Porque tuvo miedo de decir; Es mi mujer: Quizá, dijo él, los varones de aquel lugar me matarán por causa de Rebeca; porque era hermosa de vista. Y fue, que como él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que jugaba con Rebeca su mujer: Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí, ciertamente ella es tu mujer: ¿cómo pues dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella. Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre, o a su mujer, muriendo morirá. ¶ Y sembró Isaac en aquella tierra, y halló aquel año cien modios; y bendíjole Jehová. Y el varón se engrandeció, y fue yendo y engrandeciéndose, hasta hacerse muy grande. Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y grande apero; y los Filisteos le tuvieron envidia. Y todos los pozos que habían abierto los siervos de Abraham su padre en sus días, los Filisteos los habían cerrado, y henchido de tierra. Y dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros; porque mucho más fuerte que nosotros te has hecho. ¶ E Isaac se fue de allí; y asentó sus tiendas en el valle de Gerar, y habitó allí. Y volvió Isaac, y abrió los pozos de agua, que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los Filisteos habían cerrado muerto Abraham: y llamólos de los nombres que su padre los había llamado. Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas. Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él. Y abrieron otro pozo; y riñeron también sobre él: y llamó su nombre, Sitna. ¶ Y pasóse de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él: y llamó su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora nos ha hecho ensanchar Jehová, y fructificarémos en la tierra. Y de allí subió a Beer-seba. Y apareciósele Jehová aquella noche, y dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre: no temas, que yo soy contigo; y yo te bendeciré, y multiplicaré tu simiente por causa de Abraham mi siervo. Y edificó allí altar, e invocó el nombre de Jehová, y tendió allí su tienda; y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo. ¶ Y Abimelec vino a él desde Gerar, y Ocozat amigo suyo, y Ficol capitán de su ejército. Y díjoles Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me enviasteis que no estuviese con vosotros? Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehová es contigo; y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros; entre nosotros y ti: y haremos alianza contigo; Que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz: tú ahora, bendito de Jehová. Entonces él les hizo banquete, y comieron, y bebieron. Y madrugaron por la mañana, y juraron el uno al otro, e Isaac los envió, y partiéronse de él en paz. Y fue que en aquel día vinieron los siervos de Isaac, y diéronle nuevas de los negocios del pozo que habían abierto, y dijéronle: Agua hemos hallado. Y llamóle Siba; por esta causa el nombre de aquella ciudad es Beer-seba hasta este día. ¶ Y como Esaú fue de cuarenta años, tomó por mujer a Judit, hija de Beeri Jetteo, y a Basemat hija de Elón Jetteo. Y fueron amargura de espíritu a Isaac, y a Rebeca.

Second Reading

John 14

No se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis. Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardád mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros. Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él. Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros. Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

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Romans 14

Al enfermo en la fe recibídle, sin andar en contiendas de opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? Para su señor está en pie, o cae; mas, se afirmará: que poderoso es Dios para afirmarle. Uno juzga que hay diferencia entre día y día: otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su mismo ánimo. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come; porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí. Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para enseñorearse así de los muertos como de los que viven. Mas tú ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también ¿por qué menosprecias a tu hermano? porque todos hemos de comparecer delante del tribunal de Cristo. Pues escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla; y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí. Así que, no juzguemos más los unos a los otros; mas antes juzgád esto, que nadie ponga tropiezo al hermano, o ocasión de caer. Yo sé, y estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada hay de suyo inmundo; mas a aquel que piensa ser inmunda alguna cosa, a aquel le es inmunda. Empero si por causa de tu comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme a la caridad. No eches a perder con tu comida a aquel por el cual Cristo murió. Que no se hable mal, pues, de vuestro bien: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es acepto a los hombres. Sigamos pues lo que hace a la paz, y a la edificación de los unos a los otros. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; mas malo es para el hombre que come con ofensa. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se enflaquezca. ¿Tú, tienes fe? Ténla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba. Mas el que duda, si comiere, es condenado, porque no comió con fe; y todo lo que no es de fe, es pecado.

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Romans 8:31-39

¿Qué, pues, diremos a estas cosas? Si Dios es por nosotros, ¿quién será contra nosotros? El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar también con él gratuitamente todas las cosas? ¿Quién acusará contra los escogidos de Dios? Dios es el que los justifica. ¿Quién es el que los condena? Cristo es el que murió: antes el que también resucitó, el que también está a la diestra de Dios, el que también demanda por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿Tribulación? ¿o angustia? ¿o persecución? ¿o hambre? ¿o desnudez? ¿o peligro? ¿o espada? (Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todos los días: somos estimados como ovejas para el matadero:) Antes en todas estas cosas vencemos, y aun más, por aquel que nos amó. Por que estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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2 Corinthians 7:1-9

Así que, amados míos, pues que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Admitídnos: a nadie hemos injuriado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos defraudado. No para condenaros lo digo; que ya he dicho antes, que estáis en nuestros corazones para morir, y para vivir con vosotros. Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de vosotros: lleno estoy de consolación: sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Porque cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes en todo fuimos atribulados: de fuera había contiendas, de dentro temores. Mas Dios que consuela a los que están abatidos, nos consoló con la venida de Tito. Y no solo con su venida, mas también con la consolación con que él fue consolado de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro zelo por mí, así que me regocijé tanto más. Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento: aunque me arrepentí, porque veo que aquella carta, aunque por poco tiempo, os contristó. Ahora me huelgo: no porque hayáis sido contristados, mas porque hayáis sido contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, de manera que ninguna pérdida hayáis padecido por nosotros.

Gospel

John 14

No se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis. Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardád mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros. Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él. Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros. Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

Evening Prayer — Second Lesson

Romans 12

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Y no os conforméis a este siglo; mas transformáos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cual sea la voluntad de Dios, la buena, agradable y perfecta. Digo pues, por la gracia que me es dada, a cada uno de los que están entre vosotros, que no piense de si mismo más elevadamente de lo que debe pensar; sino que piense discretamente, cada uno conforme a la medida de fe que Dios le repartió. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen el mismo oficio: Así nosotros siendo muchos, somos un mismo cuerpo en Cristo, y cada uno, miembros los unos de los otros. De manera que teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si de profecía, sea conforme a la medida de la fe; O si de ministerio, en servir; o el que enseña, en enseñar; O el que exhorta, en exhortar; el que reparte, hágalo en simplicidad; el que preside, en solicitud; el que hace misericordia, en alegría. El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno. Amándoos los unos a los otros con amor de hermanos; en la honra prefiriéndoos los unos a los otros. En los quehaceres no perezosos: ardientes en espíritu: sirviendo al Señor: Gozosos en la esperanza: sufridos en la tribulación: constantes en la oración: Comunicando a las necesidades de los santos: siguiendo la hospitalidad. Bendecíd a los que os persiguen: bendecíd, y no maldigáis. Regocijáos con los que se regocijan; y llorád con los que lloran. Sed entre vosotros de un mismo ánimo: no altivos, mas acomodándoos a los humildes: no seáis sabios acerca de vosotros mismos. No paguéis a nadie mal por mal: aplicándoos a hacer lo bueno delante de todos los hombres. Si se puede hacer, en cuanto es en vosotros, tenéd paz con todos los hombres. No os venguéis a vosotros mismos, amados; antes, mas bien, dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. Así que si tu enemigo tuviere hambre, dále de comer: si tuviere sed, dále de beber: que en haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo; antes vence con bien el mal.

Gospel

Matthew 7:1-14

No juzguéis; porque también no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medir. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, una viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan, y os despedacen. ¶ Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis; llamád, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿O si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden? ¶ Así que, todas las cosas que querríais que los hombres hiciesen con vosotros, así también hacéd vosotros con ellos; porque esta es la ley, y los profetas. ¶ Entrád por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición; y los que van por él, son muchos. Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo hallan.

Gospel

Luke 3:1-18

Y en el año quince del imperio de Tiberio César, siendo presidente de Judea Poncio Pilato, y Heródes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisania tetrarca de Abilina; Siendo sumos sacerdotes Annás y Caifás, fue la palabra del Señor a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él vino en toda la tierra al derredor del Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para remisión de pecados; Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor, hacéd derechas sus sendas. Todo valle se henchirá, y todo monte y collado se abajará; y lo torcido será enderezado, y los caminos ásperos allanados; Y verá toda carne la salvación de Dios. Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: Generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Hacéd, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Por padre tenemos a Abraham; porque os digo, que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. Y ya también la hacha está puesta a la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego. Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Pues, qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo. Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: ¿Maestro, qué haremos nosotros? Y él les dijo: No demandéis más de lo que os está ordenado. Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No maltratéis a nadie, ni oprimáis; y sed contentos con vuestros salarios. ¶ Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo, Respondió Juan, diciendo a todos: Yo, a la verdad, os bautizo con agua; mas viene uno que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Cuyo aventador está en su mano; y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí: mas quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Así que amonestando otras muchas cosas también, anunciaba el evangelio al pueblo.

Gospel

John 14

No se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis. Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardád mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros. Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él. Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros. Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

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