Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Romans 1:18-25

¶ Porque se manifiesta la ira de Dios desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia: Porque lo que de Dios se puede conocer, en ellos es manifiesto; porque Dios se lo ha manifestado. Porque las cosas invisibles de él, entendidas son desde la creación del mundo, por medio de las cosas que son hechas, se ven claramente, es a saber, su eterno poder y divinidad, para que queden sin excusa. Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias: antes se desvanecieron en sus discursos, y el tonto corazón de ellos fue entenebrecido: Que diciéndose ser sabios, fueron hechos insensatos; Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de reptiles. Por lo cual Dios también los entregó a la inmundicia, según las concupiscencias de sus corazones, para que deshonrasen sus cuerpos entre sí: Que mudaron la verdad de Dios en mentira, y honraron y sirvieron a la criatura antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

First Reading

Genesis 17

Y siendo Abram de edad de noventa y nueve años, Jehová le apareció, y díjole: Yo soy el Dios Todopoderoso: Anda delante de mí, y sé perfecto. Y pondré mi concierto entre mí y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera. Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: Yo, he aquí mi concierto contigo: Serás por padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram; mas será tu nombre Abraham; porque padre de muchedumbre de gentes te he puesto. Y multiplicarte he mucho en gran manera, y ponerte he en gentes; y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi concierto entre mí y ti, y entre tu simiente después de ti por sus generaciones por alianza perpetua, para ser a ti por Dios, y a tu simiente después de ti. Y daré a ti, y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua: y serles he por Dios. Y dijo más Dios a Abraham: Tú empero mi concierto guardarás, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones. Este será mi concierto que guardaréis entre mí y vosotros, y tu simiente después de ti: Que será circuncidado entre vosotros todo varón: Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del concierto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado en vosotros todo varón por vuestras generaciones: el nacido en casa y el comprado a dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente. Circuncidando será circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi concierto en vuestra carne para alianza perpetua. Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de sus pueblos: mi concierto anuló. Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no llamarás su nombre Sarai, mas Sara será su nombre. Y bendecirla he, y también te daré de ella un hijo, y bendecirla he, y será madre de naciones: reyes de pueblos serán de ella. ¶ Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y rióse, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, mujer de noventa años, ha de parir? Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te parirá un hijo, y llamarás su nombre Isaac, y confirmaré mi concierto con él por concierto a su simiente después de él. Y por Ismael también te he oído: He aquí yo le bendeciré, y le haré fructificar, y multiplicar mucho en gran manera: doce príncipes engendrará; y ponerle he por gran gente. Mas mi concierto estableceré con Isaac, al cual te parirá Sara en este tiempo el año siguiente. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de con Abraham. ¶ Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, todo macho en los varones de la casa de Abraham, y circuncidó la carne de su prepucio en aquel mismo día, como Dios lo había hablado con él. Era Abraham de edad de noventa y nueve años, cuando circuncidó él la carne de su prepucio. E Ismael su hijo de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. En aquel mismo día fue circuncidado Abraham, e Ismael su hijo: Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él.

First Reading

Genesis 18:1-15

Y aparecióle Jehová en el alcornocal de Mamré, estando él sentado a la puerta de su tienda, cuando comenzaba el calor del día. Y alzó sus ojos, y miró, y he aquí tres varones, que estaban junto a él: y como los vio, salió corriendo a recibirlos desde la puerta de su tienda, e inclinóse a tierra. Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, ruégote que no pases de tu siervo. Tómese ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies, y recostaos debajo de un árbol: Y tomaré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, después pasaréis; porque por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has hablado. Entonces Abraham fue a priesa a la tienda a Sara, y díjole: Toma presto tres medidas de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo de la ceniza. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y dióle al mozo, y dióse priesa a aderezarlo. Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y púsolo delante de ellos; y él estaba junto a ellos debajo del árbol, y comieron. ¶ Y dijéronle: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. Entonces dijo: Volviendo volveré a ti según el tiempo de la vida, y, he aquí, tendrá un hijo Sara tu mujer. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda: y ella estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días: ya a Sara había cesado la costumbre de las mujeres. Y rióse Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido, tendré deleite? Así mismo mi señor es ya viejo. Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo; De cierto tengo de parir, que soy ya vieja? ¿Esconderse ha de Jehová alguna cosa? Al tiempo señalado volveré a ti según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí, porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así; porque te reíste.

Morning Prayer — First Lesson

Genesis 31

Y oía las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre: y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta gloria. Miraba también Jacob el rostro de Labán, y veía que no era para con él como ayer y anteayer. También Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela, que yo seré contigo. Y envió Jacob, y llamó a Raquel y a Lia al campo, a sus ovejas. Y díjoles: Yo veo que el rostro de vuestro padre no es para conmigo como ayer y anteayer: y el Dios de mi padre ha sido conmigo. Y vosotras sabéis, que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre: Y vuestro padre me ha mentido, que me ha mudado el salario diez veces; mas Dios no le ha permitido, que me hiciese mal. Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los cinchados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían cinchados. Y quitó Dios el ganado de vuestro padre; y diómelo a mí. Y fue que al tiempo que las ovejas se calentaban, yo alcé mis ojos, y ví en sueños, y he aquí, que los machos subían sobre las hembras cinchados, pintados, y pedriscados: Y díjome el ángel de Dios en sueños: ¿Jacob? Y yo dije: Heme aquí. Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que suben sobre las ovejas cinchados, pintados, y pedriscados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho. Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste el título, y donde me prometiste voto. Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu naturaleza. Y respondió Raquel, y Lia, y dijéronle: ¿Tenemos ya parte ni heredad en la casa de nuestro padre? ¿No nos tiene ya como por extrañas? que nos vendió, y aun comiendo ha comido nuestro dinero? Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es, y de nuestros hijos: ahora pues haz todo lo que Dios te ha dicho. Entonces Jacob se levantó, y alzó a sus hijos y a sus mujeres sobre los camellos; Y guió todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había adquirido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán. Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas: y Raquel hurtó los ídolos de su padre. Y hurtó Jacob el corazón de Labán Arameo en no hacerle saber como huía. Y huyó él con todo lo que tenía: y levantóse y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad. ¶ Y fue dicho a Labán al tercero día, como Jacob había huido. Y tomó a sus hermanos consigo, y fue tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad. Y vino Dios a Labán Arameo en sueño aquella noche, y díjole: Guárdate que no digas a Jacob bueno ni malo. ¶ Alcanzó pues Labán a Jacob, y Jacob había hincado su tienda en el monte: y Labán hincó con sus hermanos en el monte de Galaad. Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho? ¿Qué me hurtaste el corazón, y has traído mis hijas como cautivadas a cuchillo? ¿Por qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me hiciste saber, que yo te enviara con alegría, y con canciones, con tamboril, y vihuela? ¿Qué aun no me dejaste besar mis hijos y mis hijas? Ahora locamente has hecho. Poder hay en mi mano para haceros mal, mas el Dios de vuestro padre me habló anoche, diciendo: Guárdate que no digas a Jacob ni bueno ni malo. Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtabas mis dioses? Y Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo: que dije, que quizá me robarías tus hijas. En quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo tuviere, y tómatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado. Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lia, y en la tienda de las dos siervas, y no los halló: y salió de la tienda de Lia y vino a la tienda de Raquel: Y Raquel tomó los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda, y no los halló. Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; porque tengo la costumbre de las mujeres. Y él buscó, y no halló los ídolos. Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán, y respondió Jacob, y dijo a Labán: ¿Qué prevaricación es la mía? ¿qué es mi pecado, que has seguido en pos de mí? Pues que has tentado todas mis alhajas, ¿qué has hallado de todas las alhajas de tu casa? Pon aquí delante de mis hermanos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos. Estos veinte años he estado contigo; que tus ovejas y tus cabras nunca movieron: nunca comí carnero de tus ovejas: Nunca te traje arrebatado, yo pagaba el daño: lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerias: De día me consumía el calor, y de noche la helada, y mi sueño se huía de mis ojos: Estos veinte años tengo en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tus ovejas, y has mudado mi salario diez veces. Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac no fuera conmigo, cierto vacío me enviaras ahora: mas vio Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche. Y respondió Labán, y dijo a Jacob: Las hijas, mis hijas son, y los hijos, mis hijos, y las ovejas, mis ovejas; y todo lo que tu ves, mío es: y a estas mis hijas ¿qué tengo de hacer hoy, o a sus hijos que han parido? Ven pues ahora, y hagamos alianza yo y tú; y sea en testimonio entre mí y ti. Entonces Jacob tomó una piedra, y levantóla por título: Y dijo Jacob a sus hermanos: Cogéd piedras. Y tomaron piedras, e hicieron un majano; y comieron allí sobre aquel majano: Y llamólo Labán Jegar-sahaduta: y Jacob lo llamó Galaad; Porque Labán dijo: Este majano será testigo hoy entre mí y ti: por eso llamó su nombre Galaad, Y Mispa; porque dijo: Atalaye Jehová entre mí y ti, cuando nos escondieremos el uno del otro. Si afligieres mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros: mas mira, Dios es testigo entre mí y ti. Dijo mas Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí este título que he fundado entre mí y ti. Testigo sea este majano, y testigo sea este título, que ni yo pasaré contra ti este majano, ni tú pasarás contra mí este majano, ni este título para mal. El Dios de Abraham, y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre. Y sacrificó Jacob sacrificio en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron en el monte. Y madrugó Labán por la mañana, y besó sus hijos y sus hijas, y bendíjolos, y volvió, y tornóse a su lugar.

Epistle

Sirach 45:1-6

First Reading

Genesis 17

Y siendo Abram de edad de noventa y nueve años, Jehová le apareció, y díjole: Yo soy el Dios Todopoderoso: Anda delante de mí, y sé perfecto. Y pondré mi concierto entre mí y ti, y multiplicarte he mucho en gran manera. Entonces Abram cayó sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: Yo, he aquí mi concierto contigo: Serás por padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram; mas será tu nombre Abraham; porque padre de muchedumbre de gentes te he puesto. Y multiplicarte he mucho en gran manera, y ponerte he en gentes; y reyes saldrán de ti. Y estableceré mi concierto entre mí y ti, y entre tu simiente después de ti por sus generaciones por alianza perpetua, para ser a ti por Dios, y a tu simiente después de ti. Y daré a ti, y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua: y serles he por Dios. Y dijo más Dios a Abraham: Tú empero mi concierto guardarás, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones. Este será mi concierto que guardaréis entre mí y vosotros, y tu simiente después de ti: Que será circuncidado entre vosotros todo varón: Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del concierto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado en vosotros todo varón por vuestras generaciones: el nacido en casa y el comprado a dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente. Circuncidando será circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi concierto en vuestra carne para alianza perpetua. Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de sus pueblos: mi concierto anuló. Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no llamarás su nombre Sarai, mas Sara será su nombre. Y bendecirla he, y también te daré de ella un hijo, y bendecirla he, y será madre de naciones: reyes de pueblos serán de ella. ¶ Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y rióse, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, mujer de noventa años, ha de parir? Y dijo Abraham a Dios: Ojalá Ismael viva delante de ti. Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te parirá un hijo, y llamarás su nombre Isaac, y confirmaré mi concierto con él por concierto a su simiente después de él. Y por Ismael también te he oído: He aquí yo le bendeciré, y le haré fructificar, y multiplicar mucho en gran manera: doce príncipes engendrará; y ponerle he por gran gente. Mas mi concierto estableceré con Isaac, al cual te parirá Sara en este tiempo el año siguiente. Y acabó de hablar con él, y subió Dios de con Abraham. ¶ Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero, todo macho en los varones de la casa de Abraham, y circuncidó la carne de su prepucio en aquel mismo día, como Dios lo había hablado con él. Era Abraham de edad de noventa y nueve años, cuando circuncidó él la carne de su prepucio. E Ismael su hijo de trece años, cuando fue circuncidada la carne de su prepucio. En aquel mismo día fue circuncidado Abraham, e Ismael su hijo: Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 15

Entonces llegaron a Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan. Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó, diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldijere a padre o a madre, muera de muerte. Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere a su padre o a su madre: Toda ofrenda mía a ti aprovechará; Y no honrare a su padre o a su madre, será libre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo con su boca se acerca a mí, y con sus labios me honra; mas su corazón lejos está de mí. Mas en vano me honran enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entendéd. No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento? ¿No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la necesaria? Mas lo que sale de la boca, del mismo corazón sale, y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. ¶ Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de Tiro y de Sidón. Y, he aquí, una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Así es Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondiendo Jesús, dijo: ¡O mujer! grande es tu fe: sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora. ¶ Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en un monte, se sentó allí. Y llegaron a él grandes multitudes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos, y los echaron a los pies de Jesús, y los sanó: De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israel. Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la multitud, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran multitud? Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a las multitudes que se recostasen en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, los rompió, y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. Y eran los que habían comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños. Entonces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino a los términos de Magdala.

Responsorial Psalm

Psalm 25

A ti, o! Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confié: no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente todos los que te esperan, no serán avergonzados: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Tus caminos, o! Jehová, házme saber: enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame: porque tú eres el Dios de mi salud: a ti he esperado todo el día. Acuérdate de tus miseraciones, o! Jehová: y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones no te acuerdes: conforme a tu misericordia acuérdate de mí, tú, por tu bondad, o! Jehová. Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio; y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, a los que guardan su concierto, y sus testimonios. Por tu nombre, o! Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande. ¿Quién es el varón que teme a Jehová? Enseñarle ha el camino que ha de escoger. Su alma reposará en el bien: y su simiente herederá la tierra. El secreto de Jehová, a los que le temen: y su concierto, para hacerles saber. Mis ojos, siempre a Jehová; porque él sacará de la red mis pies. Mírame, y ten misericordia de mí: porque yo soy solo, y pobre. Las angustias de mi corazón se ensancharon: sácame de mis congojas. Mira mi aflicción, y mi trabajo: y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, que se han multiplicado: y de odio injusto me han aborrecido. Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guardarán: porque a ti he esperado. Redime, o! Dios, a Israel de todas sus angustias.

Gospel

Luke 12:35-40

¶ Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras luces encendidas; Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que él se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y saliendo les servirá. Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos. Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estád apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

Responsorial Psalm

Psalm 16

Guárdame, o! Dios: porque en ti he confiado. Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a ti: A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos. Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro dios; no derramaré sus derramaduras de sangre, ni tomaré sus nombres en mis labios. Jehová la porción de mi parte, y de mi vaso: tú sustentarás mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos: asimismo la heredad se hermoseó sobre mí. Bendeciré a Jehová, que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones. A Jehová he puesto delante de mí siempre: porque estando él a mi diestra, no seré conmovido. Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura. Porque no dejarás mi alma en el sepulcro: ni darás tu Santo para que vea corrupción. Hacerme has saber la senda de la vida, hartura de alegrías hay con tu rostro: deleites en tu diestra para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 17

Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño. De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca. Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento. Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra. Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra. Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas. De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida. Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente. Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra; Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido. Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada; De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos. Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.

Responsorial Psalm

Psalm 17

Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño. De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca. Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento. Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra. Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra. Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas. De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida. Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente. Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra; Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido. Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada; De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos. Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.

Evening Prayer — First Lesson

Genesis 32

Y Jacob se fue su camino, y saliéronle al encuentro ángeles de Dios. Y dijo Jacob, cuando los vio: El campo de Dios es este: y llamó el nombre de aquel lugar, Mahanaim. Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano a la tierra de Seir, campo de Edom. Y mandóles, diciendo: Direis así a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y detenídome he hasta ahora. Y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos, y siervas: y envió a decirlo a mi señor, por hallar gracia en tus ojos. Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Venimos a tu hermano, a Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. Entonces Jacob tuvo gran temor, y angustióse; y partió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas, y las vacas, y los camellos en dos cuadrillas; Y dijo: Si viniere Esaú a la una cuadrilla, y la hiriere, la otra cuadrilla escapará. ¶ Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra, y a tu parentela, y yo te haré bien: Menor soy yo que todas las misericordias, y que toda la verdad que has hecho con tu siervo: que con mi bordón pasé a este Jordán; y ahora estoy sobre dos cuadrillas. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú; porque le temo: quizá no venga, y me hiera, y a la madre con los hijos. Y tú has dicho, yo te haré bien, y pondré tu simiente como la arena de la mar, que no se puede contar por la multitud. ¶ Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú: Doscientas cabras, y veinte machos de cabrío; doscientas ovejas, y veinte carneros; Treinta camellas paridas con sus crias; cuarenta vacas, y diez novillos; veinte asnas, y diez borricos. Y diólo en mano de sus siervos, cada manada por si, y dijo a sus siervos: Pasád delante de mí, y ponéd espacio entre manada y manada. Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿Cúyo eres? Y ¿dónde vas? ¿Y para quién es esto, que llevas delante de ti? Entonces dirás: Presente es de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú: y, he aquí, también él viene tras nosotros. Y mandó también al segundo, también al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis. Y diréis también: He aquí, tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le será acepto. Y pasó el presente delante de él, y él durmió aquella noche en el real. Y levantóse aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. Y tomólos, y pasólos el arroyo, y pasó lo que tenía. ¶ Y quedó Jacob solo: y luchó con él un varón, hasta que el alba subía. ¶ Y como vio que no podía con él, tocó la palma de su anca; y la palma del anca de Jacob se descoyuntó luchando con él. Y dijo: Déjame, que el alba sube. Y él dijo: No te dejaré, sino me bendices. Y él le dijo: ¿Cómo es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y él respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre? Y bendíjole allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Fanuel: Porque ví a Dios cara a cara, y mi alma fue librada. Y salióle el sol, como pasó a Fanuel; y cojeaba de su anca. Por esto no comen los hijos de Israel el nervio encogido que está en la palma del anca hasta hoy; porque tocó la palma del anca de Jacob en el nervio encogido.

Second Reading

John 17

Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos. Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Mas ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les di tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad. Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste. Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

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I Corinthians 1

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, así de ellos como el nuestro: Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Doy gracias a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os es dada en Cristo Jesús; Que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; Según que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros: De tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesu Cristo; El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis inculpables en el día de nuestro Señor Jesu Cristo. Fiel es Dios por el cual fuisteis llamados a la participación de su Hijo Jesu Cristo nuestro Señor. Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, que habléis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones; antes seáis perfectamente unidos en un mismo entendimiento, y en un mismo parecer. Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de la familia de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; mas yo de Apólos; mas yo de Céfas; mas yo de Cristo. ¿Es dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿o habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a mi Dios, que a ninguno de vosotros he bautizado, mas que a Crispo y a Gayo; Para que ninguno diga que yo le bauticé en mi nombre. Y también bauticé la casa de Estéfanas; mas no sé si haya bautizado a algún otro. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabra, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. Porque la predicación de la cruz a la verdad, insensatez es para los que se pierden; mas para los que se salvan, es a saber, para nosotros, poder de Dios es. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los entendidos haré venir a la nada. ¿En dónde está el sabio? ¿En dónde el escriba? ¿En dónde el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo? Porque por no haber el mundo conocido, en la sabiduría de Dios, a Dios por sabiduría, agradó a Dios salvar los creyentes por la insensatez de la predicación. Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría; Mas nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es a los Judíos ciertamente tropezadero, y a los Griegos insensatez: Empero a los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque la insensatez de Dios es más sabia que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres. Porque mirád, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles: Antes las cosas fatuas del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y las cosas flacas del mundo escogió Dios para avergonzar a las que son fuertes; Y las cosas viles del mundo, y las menospreciadas escogió Dios; y hasta las que no son, para deshacer las que son: Para que ninguna carne se jacte en su presencia. De él empero sois vosotros en Cristo Jesús, el cual es hecho para nosotros de Dios sabiduría, y justicia, y santificación, y redención; Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

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Romans 10:14-21

¿Cómo pues invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que traen la buena nueva de los bienes! Mas no todos obedecieron al evangelio; porque Isaías dice: Señor, ¿quién creyó nuestro dicho? Luego la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Mas digo yo: ¿Qué no han oído? Antes cierto por toda la tierra ha salido el sonido de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos. Mas digo yo: ¿No lo ha conocido Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré a zelos por un pueblo que no es mi pueblo, y con una nación insensata os provocaré a ira. Mas, Isaías habla claro, y dice: Fui hallado de los que no me buscaban; manifestéme a los que no preguntaban por mí. Mas contra Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y altercador.

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2 Corinthians 8:10-24

Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes no solo a hacerlo, sino también a quererlo hacer el año pasado: Ahora pues acabád de hacerlo; para que como fue pronto el ánimo en el querer, así también lo sea en el cumplirlo de lo que tenéis. Porque si primero hay voluntad pronta, será acepta según lo que alguno tiene, y no según lo que no tiene. No en verdad que para otros haya relajación, y para vosotros apretura: Sino a la iguala, para que ahora en este tiempo, vuestra abundancia supla la falta de los otros; para que también la abundancia de ellos supla vuestra falta, de manera que haya igualdad: Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos. Empero gracias a Dios que puso la misma solicitud por vosotros en el corazón de Tito. Porque en verdad admitió la exhortación; mas estando él muy solícito, de su propia voluntad se partió para vosotros. Y enviamos con él al hermano, cuya alabanza en el evangelio es notoria en todas las iglesias. Y no solo esto, sino que también fue escogido por las iglesias para acompañarnos en nuestro viaje con este beneficio, que es administrado por nosotros para gloria del mismo Señor, y declaración de vuestro ánimo pronto: Evitando esto, que nadie nos vitupere en esta abundancia que ministramos: Cuidando de las cosas honestas, no solo delante del Señor, sino también delante de los hombres. Y enviamos con ellos a nuestro hermano, al cual muchas veces hemos experimentado ser diligente en muchas cosas; mas ahora mucho más diligente con la mucha confianza que tenemos en vosotros. Tocante a Tito, si alguno preguntare, él es mi compañero y coadjutor para con vosotros; o en cuanto a nuestros hermanos, son los mensajeros de las iglesias, y la gloria de Cristo. Mostrád pues para con ellos, y a la faz de las iglesias, la prueba de vuestro amor, y de nuestra gloria de vosotros.

Gospel

John 17

Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos. Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Mas ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les di tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad. Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste. Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Evening Prayer — Second Lesson

Romans 15

Así que los que somos fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para su bien, a fin de edificarle. Porque aun Cristo no se agradó a sí mismo; antes, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestro enseñamiento fueron escritas; para que por la paciencia, y consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Mas el Dios de la paciencia y de la consolación, os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús: Para que de un solo corazón y de una misma boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo. Por tanto recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos ha recibido para gloria de Dios. ¶ Digo pues, que Cristo Jesús fue ministro de la circuncisión, por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres; Y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré a ti entre los Gentiles, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Regocijáos, vosotros los Gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabád al Señor todos los Gentiles, y magnificádle todos los pueblos. Y otra vez dice Isaías: Saldrá raíz de Jessé, y el que se levantará para regir los Gentiles, los Gentiles esperarán en él. Y el Dios de esperanza os hincha de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo. ¶ Empero aun yo mismo estoy persuadido de vosotros, hermanos míos, que vosotros también estáis llenos de bondad, hartos de todo conocimiento, de tal manera que podáis amonestaros los unos a los otros. Mas os he escrito, hermanos, en alguna parte osadamente, como recordándoos por la gracia que de Dios me es dada, Para que fuese yo ministro de Jesu Cristo a los Gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles le sea acepta, siendo santificada por el Espíritu Santo. Así que tengo de que gloriarme en Cristo para con Dios. Porque no osaría hablar de alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para hacer obedientes a los Gentiles, por palabra y obra: Con poder de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios; de tal manera que desde Jerusalem, y al derredor hasta Ilirico, lo haya henchido todo del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar este evangelio; no donde Cristo fuese ya nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento; Antes, como está escrito: A los que no fue anunciado de él, estos verán; y los que no oyeron, entenderán. Por lo cual también he sido impedido muchas veces de venir a vosotros. Mas ahora no teniendo ya más lugar en estas partes, y deseando venir a vosotros muchos años ha: Cuando me partiere para España, vendré a vosotros; porque espero que pasando os veré, y que seré encaminado por vosotros hacia allá: cuando primero me hubiere en parte saciado de vuestra compañía. Mas ahora parto para Jerusalem a ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron por bien de hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalem. Porque les pareció bueno, y cierto, que son deudores a ellos; porque si los Gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos servirles en los carnales. Así que, cuando yo hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este fruto, pasaré por vosotros a España. Y ya sé que cuando viniere a vosotros, vendré en la plenitud de la bendición del evangelio de Cristo. Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesu Cristo, y por el amor del Espíritu, que os esforcéis conmigo en vuestras oraciones por mí a Dios; Que yo sea librado de los incrédulos que están en Judea, y que éste mi servicio para los de Jerusalem sea acepto a los santos; Para que con gozo venga a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

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Matthew 8:18-34

¶ Y viendo Jesús grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen a la otra parte del lago. Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres. Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre a mi padre. Y Jesús le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. ¶ Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron. Y, he aquí, fue hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubría de las ondas; y él dormía. Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, perecemos. Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces levantado reprendió a los vientos y a la mar; y fue grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen? ¶ Y como él llegó a la otra parte en el territorio de los Gergesenos; le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podía pasar por aquel camino. Y, he aquí, clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido ya acá a molestarnos antes de tiempo? Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos. Y él les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas. Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y, he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuese de sus términos.

Gospel

Luke 1:39-56

¶ En aquellos días levantándose María, fue a la serranía con priesa a una ciudad de Judá. Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena de Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí, que como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. ¶ Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor: ¶ Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre, Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia, Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meses; y se volvió a su casa.

Gospel

John 17

Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos. Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Mas ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les di tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad. Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste. Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

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