Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Romans 12:9-21

El amor sea sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegándoos a lo bueno. Amándoos los unos a los otros con amor de hermanos; en la honra prefiriéndoos los unos a los otros. En los quehaceres no perezosos: ardientes en espíritu: sirviendo al Señor: Gozosos en la esperanza: sufridos en la tribulación: constantes en la oración: Comunicando a las necesidades de los santos: siguiendo la hospitalidad. Bendecíd a los que os persiguen: bendecíd, y no maldigáis. Regocijáos con los que se regocijan; y llorád con los que lloran. Sed entre vosotros de un mismo ánimo: no altivos, mas acomodándoos a los humildes: no seáis sabios acerca de vosotros mismos. No paguéis a nadie mal por mal: aplicándoos a hacer lo bueno delante de todos los hombres. Si se puede hacer, en cuanto es en vosotros, tenéd paz con todos los hombres. No os venguéis a vosotros mismos, amados; antes, mas bien, dad lugar a la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor. Así que si tu enemigo tuviere hambre, dále de comer: si tuviere sed, dále de beber: que en haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo; antes vence con bien el mal.

First Reading

Genesis 46

Y partióse Israel con todo lo que tenía, y vino a Beer-seba, y sacrificó sacrificios al Dios de su padre Isaac. Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Yo soy el Dios, el Dios de tu padre; no temas de descender a Egipto; porque yo te pondré allí en gran gente. Yo descenderé contigo a Egipto; y yo también te haré volver; y José pondrá su mano sobre tus ojos. Y levantóse Jacob de Beer-seba, y tomaron los hijos de Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres en los carros que Faraón había enviado para llevarle. Y tomaron sus ganados, y su hacienda que habían adquirido en la tierra de Canaán, y viniéronse a Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo: Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo: sus hijas, y las hijas de sus hijos; y a toda su simiente trajo consigo en Egipto. ¶ Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob, y sus hijos. El primogénito de Jacob, Rubén. Y los hijos de Rubén: Jenoc, y Fallu, y Jesrón, y Carmi. Y los hijos de Simeón: Lamuel, y Lamín, y Ahod, y Jaquín, y Sohar, y Saul hijo de la Cananea. Y los hijos de Leví: Gersón, y Cahat, y Merari. Y los hijos de Judá: Her, y Onán, y Sela, y Fares, y Zara; mas Her, y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Jesrón, y Hamul. Y los hijos de Isacar: Tola, y Fua, y Job, y Simerón. Y los hijos de Zabulón: Sared, y Elón, y Jahelel. Estos fueron los hijos de Lia que parió a Jacob en Padan-aram, y a Dina su hija: todas las almas de los hijos y de las hijas fueron treinta y tres. Y los hijos de Gad: Sefón, y Agui, y Jesebón, y Suni, y Heri, y Arodi, y Areli. Y los hijos de Aser: Jamna, y Jesua, y Jessui, y Beria, y Sara hermana de ellos. Los hijos de Beria: Jeber, y Melquiel. Estos fueron los hijos de Zelfa, la que Labán dio a su hija Lia, y parió estos a Jacob, diez y seis almas. Y los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José, y Ben-jamín. Y nacieron a José en la tierra de Egipto, que le parió Asenet, hija de Potifera, príncipe de On: Manasés y Efraím. Y los hijos de Ben-jamín: Bela, y Becor, y Asbel, y Gera, y Naamán, y Equi, y Ros, y Mofim, y Ofim, y Ared. Estos fueron los hijos de Raquel que nacieron a Jacob, todas las almas, catorce. Y los hijos de Dan: Husín. Y los hijos de Neftalí: Jasiel, y Gumi, y Jeser, y Sallem. Estos fueron los hijos de Bala, la que dio Labán a Raquel su hija, y parió estos a Jacob, todas las almas, siete. Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, que salieron de su muslo, sin las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto fueron setenta. Y envió a Judá delante de sí a José para que le viniese a ver a Gosén, y llegaron a la tierra de Gosén. ¶ Y José unció su carro, y vino a recibir a Israel su padre a Gosén, y mostrósele: y echóse sobre su cuello, y lloró sobre su cuello asaz. Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, pues que ya he visto tu rostro: que aun vives. Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Yo subiré, y haré saber a Faraón, y decirle he: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí. Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos: y han traído sus ovejas y sus vacas; y todo lo que tenían. Y cuando Faraón os llamare, y dijere: ¿Qué es vuestro oficio? Entonces diréis: Hombres de ganado han sido tus siervos desde nuestra mocedad hasta ahora, nosotros y nuestros padres: para que moréis en la tierra de Gosén, porque los Egipcios abominan a todo pastor de ovejas.

First Reading

Exodus 13:1-22

Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Santifícame todo primogénito, la abertura de toda matriz en los hijos de Israel así de los hombres como de las bestias: porque mío es. Y Moisés dijo al pueblo: Tenéd memoria de aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, como Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte, por tanto no comeréis leudado. Vosotros salís hoy en el mes de Abib. Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, y del Jetteo, y del Amorreo, y del Heveo, y del Jebuseo, la cual juró a tus padres, que te daría, tierra que corre leche y miel, harás este servicio en aqueste mes: Siete días comerás por leudar; y el séptimo día será fiesta a Jehová. Por los siete días se comerán los panes sin levadura; y no será visto en ti ni leudado ni levadura en todo tu término. Y contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Por esto que Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto. Y serte ha como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de Egipto. Por tanto tú guardarás este rito en su tiempo de año en año. ¶ Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado: Harás pasar a Jehová todo lo que abriere la matriz: y todo primogénito que abriere la matriz de tus animales, los machos serán de Jehová. Mas todo primogénito de asno redimirás con cordero: y si no lo redimieres, cortarle has la cabeza. Asimismo redimirás todo humano primogénito de tus hijos. Y cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? Decirle has: Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre. Y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová mató en la tierra de Egipto a todo primogénito desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia: y por esta causa yo sacrifico a Jehová todo primogénito macho, y redimo todo primogénito de mis hijos. Serte ha pues como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos: que Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte. ¶ Y como Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los Filisteos, que estaba cerca, porque dijo Dios: Que quizá no se arrepienta el pueblo, cuando vieren la guerra, y se vuelvan a Egipto. Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar Bermejo: y subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto armados. Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Visitando os visitará Dios, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. Y partidos de Socot asentaron campo en Etam a la entrada del desierto. Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos por el camino: y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, para que anduviesen de día y de noche. Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

Morning Prayer — First Lesson

Genesis 9:1-20

Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y díjoles: Fructificad y multiplicad, y henchíd la tierra. Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces de la mar: en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve, que es vivo, tendréis por mantenimiento: como verdura de yerba os lo he dado todo. ¶ Empero la carne con su alma, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente vuestra sangre, que es vuestras almas, yo la demandaré, de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre, de mano del varón su hermano demandaré el alma del hombre. El que derramare sangre de hombre en el hombre, su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicad, y andád en la tierra, y multiplicad en ella. ¶ Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: Yo: he aquí que yo establezco mi concierto con vosotros, y con vuestra simiente, después de vosotros, Y con toda alma viviente que está con vosotros, en aves, en animales, y en toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Que yo estableceré mi concierto con vosotros que no será talada más toda carne con aguas de diluvio; y que no habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta será la señal del concierto que yo pongo entre mí y vosotros, y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de concierto entre mí y la tierra. Y será, que cuando yo anublare nubes sobre la tierra, entonces mi arco parecerá en las nubes: Y acordarme he de mi concierto que está entre mí y vosotros, y toda alma viviente en toda carne: y no serán más las aguas por diluvio para destruir a toda carne. Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del concierto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que está sobre la tierra. Dijo más Dios a Noé: Esta será la señal del concierto, que he establecido entre mí y toda carne, que está sobre la tierra. Y fueron los hijos de Noé, que salieron del arca, Sem, Cam, y Jafet: y Cam es el padre de Canaán. Estos tres son los hijos de Noé, y de estos fue llena toda la tierra. ¶ Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña:

Epistle

1 Corinthians 13:1-13

Si yo hablase en lenguas de hombres y de ángeles, y no tuviese caridad, soy hecho como metal que resuena, o platillo que retiñe. Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de manera que pudiese traspasar las montañas, y no tuviera caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres; y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tuviere caridad, de nada me sirve. La caridad es sufrida, es benigna: la caridad no tiene envidia: la caridad no es jactanciosa, no es hinchada, No se comporta indecorosamente, no busca lo que es suyo, no se irrita, no piensa mal, No se huelga en la injusticia, mas huélgase en la verdad: Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La caridad nunca se acaba: aunque las profecías se han de acabar, y cesar las lenguas, y desaparecer la ciencia. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos. Mas después que venga lo que es lo perfecto, entonces lo que es en parte será abolido. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, sabía como niño; mas cuando ya fui hombre hecho, puse a un lado las cosas de niño. Porque ahora vemos por espejo oscuramente; mas entonces, cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido. Y ahora permanece la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres; empero la mayor de ellas es la caridad.

First Reading

Hosea 3

Y díjome Jehová: Vé aun otra vez, y ama una mujer amada de su compañero, y adúltera, como el amor de Jehová con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman frascos de vino. Y la compré para mí por quince dineros de plata, y un homer y medio de cebada. Y díjele: Tú estarás por mía muchos días: no fornicarás, ni tomarás otro varón; ni tampoco yo vendré a ti. Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, y sin señor, y sin sacrificio, y sin estatua, y sin efod, y sin terafim. ¶ Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová, y a su bondad en el fin de los días.

Morning Prayer — Second Lesson

Mark 15

Y luego por la mañana, hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato. Y le preguntó Pilato: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices. Y le acusaban los príncipes de los sacerdotes de muchas cosas: mas él no respondió nada. Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira cuán muchas cosas atestiguan contra ti. Mas Jesús ni aun con eso respondió, de manera que Pilato se maravillaba. Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de la revuelta, que en una revuelta habían hecho una muerte. Y la multitud, dando voces, comenzó a pedir que les hiciese como siempre les había hecho. Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos? Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes. Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás. Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga de él que llamáis Rey de los Judíos? Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícale. Mas Pilato les decía: ¿Pues, qué mal ha hecho? Y ellos daban mayores voces: Crucifícale. Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, azotado, para que fuese crucificado. Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es a saber, a la audiencia; y convocan toda la cuadrilla, Y le visten de púrpura, y le ponen una corona tejida de espinas; Y comenzaron a saludarle, y decir: Tengas gozo, Rey de los Judíos. Y le herían su cabeza con una caña, y escupían en él, y le hacían reverencia hincadas las rodillas. Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron de la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle. Y cargaron a uno que pasaba, (Simón Cireneo padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo,) para que llevase su cruz. Y le llevan al lugar de Gólgota, que interpretado quiere decir, lugar de la Calavera. Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó. Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos, qué llevaría cada uno. Y era la hora de tercia cuando le crucificaron. Y el título escrito de su causa era, EL REY DE LOS JUDÍOS. Y crucificaron con él dos ladrones, uno a su mano derecha, y otro a su mano izquierda. Y se cumplió la Escritura que dice: Y con los inicuos fue contado. Y los que pasaban le denostaban, meneando la cabeza, y diciendo: ¡Ah! que derribas el templo de Dios, y en tres días lo edificas: Sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz. Y de esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no puede salvar. El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él, le denostaban. Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. Y a la hora de nona exclamó Jesús a gran voz, diciendo: ¿Eloí, Eloí, lamma sabachthani? que interpretado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y oyéndolo unos de los que estaban allí, decían: He aquí, a Elías llama. Y corrió uno, e hinchiendo de vinagre una esponja, y poniéndola en una caña, le dio de beber, diciendo: Dejád, veamos si vendrá Elías a quitarle. Mas Jesús, dando una grande voz, espiró. Entonces el velo del templo se partió en dos de alto a bajo. Y el centurión, que estaba delante de él, viendo que había espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios. Y también estaban algunas mujeres mirando de lejos: entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago el menor y de Joses, y Salomé; Las cuales, estando aun él en Galilea le seguían, y le servían; y otras muchas que juntamente con él habían subido a Jerusalem. ¶ Y cuando fue la tarde, porque era la preparación, esto es, la víspera del sábado, José de Arimatea, senador noble, que también él esperaba el reino de Dios, vino, y osadamente entró a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y Pilato se maravilló, si ya fuese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó, si era ya muerto. Y como lo entendió del centurión, dio el cuerpo a José. El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro labrado en una roca; y revolvió una piedra a la puerta del sepulcro. Y María Magdalena, y María madre de Joses, miraban donde le ponían.

Responsorial Psalm

Psalm 78

Escucha, pueblo mío, mi ley: inclinád vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré en parábola mi boca: hablaré enigmas del tiempo antiguo: Los cuales hemos oído y entendido: que nuestros padres nos los contaron. No los encubriremos a sus hijos, contando a la generación postrera las alabanzas de Jehová: y su fortaleza, y sus maravillas, que hizo. Que levantó testimonio en Jacob, y puso ley en Israel: la cual mandó a nuestros padres, que la notificasen a sus hijos: Para que sepa la generación postrera: y los hijos que nacerán, que se levantarán, cuenten a sus hijos: Y pondrán en Dios su confianza, y no se olvidarán de las obras de Dios: y guardarán sus mandamientos. Y no serán como sus padres, generación contumaz, y rebelde: generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fue fiel con Dios. Los hijos de Efraím armados, flecheros, volvieron las espaldas el día de la batalla. No guardaron el concierto de Dios: ni quisieron andar en su ley, Antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado. Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Soan. Rompió la mar, e hízolos pasar: e hizo estar las aguas como en un montón. Y llevólos con nube de día, y toda la noche con lumbre de fuego. Hendió las peñas en el desierto: y dióles a beber de abismos grandes. Y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas, como ríos. Y tornaron aun a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad. Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida para su alma. Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? He aquí, ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿podrá también dar pan? ¿aparejará carne a su pueblo? Por tanto oyó Jehová, y enojóse: y encendióse el fuego en Jacob, y el furor subió también en Israel. Porque no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud. Y mandó a las nubes de arriba: y abrió las puertas de los cielos. E hizo llover sobre ellos maná para comer, y dióles trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre: envióles comida a hartura. Movió al solano en el cielo; y trajo con su fortaleza al austro, E hizo llover sobre ellos carne, como polvo: y aves de alas como arena de la mar. E hízolas caer en medio de su campo, al rededor de sus tiendas. Y comieron, y hartáronse mucho: y cumplióles su deseo. No habían aun quitado de sí su deseo, aun su vianda estaba en su boca, Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató en los gruesos de ellos, y derribó los escogidos de Israel. Con todo esto pecaron aun; y no dieron crédito a sus maravillas. Y consumió en muy poco sus días, y sus años apresuradamente. Si los mataba, entonces le buscaban; y convertíanse, y buscaban a Dios de mañana. Y acordábanse que Dios era su refugio: y el Dios Alto su redentor. Y lisonjeábanle con su boca; y con su lengua le mentían: Mas sus corazones no eran rectos con él: ni estuvieron firmes en su concierto. Mas él, misericordioso perdonaba la maldad, y no los destruyó: y abundó su misericordia para apartar su ira, y no despertó toda su ira. Y acordóse que eran carne: espíritu que va y no vuelve. ¡Cuántas veces le ensañaron en el desierto, le enojaron en la soledad! Y volvieron, y tentaron a Dios: y limitaron al Santo de Israel. No se acordaron de su mano: del día que les redimió de angustia; Que había puesto en Egipto sus señales: y sus maravillas en el campo de Soan: Y había vuelto sus ríos en sangre: y sus corrientes porque no bebiesen: Había enviado en ellos una mezcla de moscas que los había comido: asimismo ranas que los destruyeron. Y había dado al pulgón sus frutos: y sus trabajos a la langosta. Había destruido sus viñas con granizo, y sus higuerales con piedra. Y entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados al fuego. Había enviado en ellos el furor de su saña: ira y enojo, y angustia, y ángeles malos. Enderezó el camino a su furor: no detuvo la vida de ellos de la muerte, antes entregó su vida a la mortandad: E hirió a todo primogénito en Egipto; las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam. E hizo partir, como hato de ovejas, su pueblo; y llevólos, como a un rebaño, por el desierto. Y guiólos con seguridad, que no tuvieron miedo; y a sus enemigos cubrió la mar. Metiólos en los términos de su tierra santa; en este monte, que ganó su mano derecha. Y echó las naciones de delante de ellos, e hízolas caer en cordel de heredad: e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. Y tentaron, y enojaron al Dios Altísimo; y no guardaron sus testimonios. Y volviéronse, y rebeláronse como sus padres; volviéronse como arco engañoso. Y enojáronle con sus altos; y provocáronle a zelo con sus esculturas. Oyó Dios, y enojóse; y aborreció en grande manera a Israel. Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. Y dio en cautividad su fortaleza; y su gloria en mano del enemigo. Y entregó a su pueblo a la espada; y airóse contra su heredad. A sus mancebos tragó el fuego; y sus vírgenes no fueron loadas. Sus sacerdotes cayeron a espada: y sus viudas no lamentaron. Y despertóse el Señor, como un dormido: como un valiente, que da voces a causa del vino: E hirió a sus enemigos detrás: dióles vergüenza perpetua. Y aborreció la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraím: Mas escogió a la tribu de Judá: al monte de Sión, al cual amó. Y edificó, como alturas, su santuario: como la tierra, lo acimentó para siempre. Y eligió a David su siervo: y tomóle de las majadas de las ovejas. Detrás de las paridas le trajo: para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad. Y apacentólos con enterez de su corazón: y con las industrias de sus manos los pastoreó.

Gospel

Luke 18:31-43

¶ Y Jesús tomando aparte los doce, les dijo: He aquí, subimos a Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre. Porque será entregado a los Gentiles, y será escarnecido, e injuriado, y escupido; Y después que le hubieren azotado, le matarán; mas al tercero día resucitará. Mas ellos nada de estas cosas entendían, y esta palabra les era encubierta; y no entendían lo que se decía. ¶ Y aconteció, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando, El cual como oyó la multitud que pasaba, preguntaba qué era aquello. Y le dijeron: que Jesús Nazareno pasaba. Entonces dio voces, diciendo: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. Y los que iban delante, le reñían para que callase; empero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí. Jesús entonces parándose, mandó traerle a sí. Y como él llegó, le preguntó, Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea yo. Y Jesús le dijo: Ve: tu fe te ha hecho salvo. Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo como vio esto, dio alabanza a Dios.

Responsorial Psalm

Psalm 45

Rebosa mi corazón palabra buena: yo digo en mis obras del rey: mi lengua será como una pluma de escribano que escribe apriesa. Te hermoseaste más que los hijos de los hombres: la gracia se derramó en tus labios; por tanto te ha bendecido Dios para siempre. Cíñete tu espada sobre el muslo, o! Valiente, con tu gloria y con tu hermosura. Y con tu hermosura sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia: y tu diestra te enseñará terribilidades. Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti; en el corazón de los enemigos del rey. Tu trono, o! Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino. Amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, tu Dios, con aceite de gozo más que a tus compañeros. Almizcle, y sándalos, y ámbar son todos tus vestidos, desde los palacios de marfil, donde te alegraron. ¶ Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina a tu diestra con corona de Ofir. Oye, hija, y mira, e inclina tu oído: y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre. Y deseará el rey tu hermosura: porque él es tu Señor, e inclínate a él. Y la hija de Tiro con presente suplicará tu favor: todos los ricos del pueblo. Toda ilustre es la hija del rey de dentro: de engastes de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey, vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti. Serán traídas con alegrías y gozo: entrarán en el palacio del rey. En lugar de tus padres serán tus hijos: hacerles has príncipes en toda la tierra. Haré memoria de tu nombre en toda generación y generación: por lo cual pueblos te alabarán eternalmente y para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza: socorro en las angustias hallarémos en abundancia. Por tanto no temeremos, aunque la tierra se mude, y aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbarse han sus aguas: temblarán los montes a causa de su bravura. Selah. Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será movida: Dios la ayudará en mirando la mañana. Bramaron naciones, titubearon reinos: dio su voz, derritióse la tierra: Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah. Veníd, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, y corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Cesád, y conocéd que yo soy Dios: ensalzarme he en las naciones, ensalzarme he en la tierra. Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.

Responsorial Psalm

Psalm 46

Dios es nuestro amparo y fortaleza: socorro en las angustias hallarémos en abundancia. Por tanto no temeremos, aunque la tierra se mude, y aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbarse han sus aguas: temblarán los montes a causa de su bravura. Selah. Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, el santuario de las tiendas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será movida: Dios la ayudará en mirando la mañana. Bramaron naciones, titubearon reinos: dio su voz, derritióse la tierra: Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah. Veníd, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra. Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; que quiebra el arco, y corta la lanza, y quema los carros en el fuego. Cesád, y conocéd que yo soy Dios: ensalzarme he en las naciones, ensalzarme he en la tierra. Jehová de los ejércitos es con nosotros: nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.

Evening Prayer — First Lesson

Genesis 12

Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré: Y hacerte he en gran gente, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuése Abram, como Jehová le dijo, y fue con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años, cuando salió de Harán. Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían hecho en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán: y llegaron a tierra de Canaán. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el alcornoque de More: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y díjole: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí altar a Jehová, que le había aparecido. Y pasóse de allí al monte, al oriente de Bet-el, y tendió allí su tienda, Bet-el al occidente, y Hai al oriente. Y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y movió Abram de allí caminando, y yendo hacia el mediodía. ¶ Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá; porque era grave la hambre en la tierra. Y aconteció, que cuando llegó para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí ahora, yo conozco que eres mujer hermosa de vista: Y será, que cuando te verán los Egipcios, dirán: Su mujer es. Y matarme han: y a ti darán la vida. Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti. Y aconteció, que como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera. Y viéronla los príncipes de Faraón, y alabáronla a Faraón, y fue llevada la mujer a casa de Faraón. Y a Abram hizo bien por causa de ella, y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas, y camellos. ¶ Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa de grandes plagas por causa de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y díjole: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste, que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? y yo la tomé para mí por mujer. Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala, y vete. Entonces Faraón mandó acerca de él a varones, que le acompañaron, y a su mujer, y a todo lo que tenía.

Second Reading

Ephesians 5

Así pues sed imitadores de Dios, como hijos amados; Y andád en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio a Dios de olor suave. Mas la fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se miente entre vosotros, como conviene a santos: Ni palabras torpes, ni insensatas, ni truhanerías, que no convienen; sino antes hacimientos de gracias. Porque ya habéis entendido esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es un idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas; porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis pues participantes con ellos. Porque en otro tiempo eráis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor: andád como hijos de luz; (Porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, y justicia, y verdad:) Aprobando lo que es agradable al Señor. Y no tengáis parte en las obras infrutuosas de las tinieblas; mas antes reprobadlas. Porque lo que estos hacen en oculto, torpe cosa es aun decirlo. Mas todas las cosas que son reprobadas, son hechas manifiestas por la luz; porque lo que manifiesta todo, la luz es. Por lo cual dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirád, pues, que andéis avisadamente: no como necios, mas como sabios, Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. Por tanto no seáis imprudentes, sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor. Y no os emborrachéis con vino, en el cual hay disolución; antes sed llenos del Espíritu; Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y salmeando al Señor en vuestros corazones; Dando gracias siempre por todas las cosas a Dios y al Padre en el nombre del Señor nuestro Jesu Cristo. Sujetándoos los unos a los otros en el temor de Dios. ¶ Las casadas sean sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el Salvador del cuerpo. Como pues la iglesia es sujeta a Cristo, así también las casadas lo sean a sus propios maridos en todo. Maridos, amád a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, Para santificarla, limpiándola en el lavamiento del agua por la palabra, Para que la presentase a sí mismo, iglesia gloriosa, que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha. Así han también los maridos de amar a sus mujeres, como a sus mismos cuerpos: el que ama a su mujer, a sí mismo ama. Porque ninguno aborreció jamás su propia carne; antes la sustenta y regala, como también el Señor a la iglesia. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos. Por causa de esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y apegarse ha a su mujer; y los dos serán una misma carne. Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia. Empero vosotros también, cada uno en particular, ame tanto a su propia mujer como a sí mismo; y la mujer, mire que tenga en reverencia a su marido.

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Galatians 1

Pablo apóstol, no de los hombres, ni por hombre, sino por Jesu Cristo, y por Dios el Padre, que le levantó de entre los muertos, Y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia a vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesu Cristo, El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro: Al cual sea gloria por siglos de siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan presto os hayáis pasado de aquel que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio: El cual no es otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea maldito. Como antes hemos dicho, así ahora tornamos a decir otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea maldito. Porque ¿persuado yo ahora a hombres, o a Dios? ¿o procuro de agradar a hombres? Porque si aun agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. ¶ Empero os hago saber, hermanos, que el evangelio que os ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Porque ni le recibí de hombre, ni tampoco me fue enseñado, sino por revelación de Jesu Cristo. Porque ya habéis oído cual fue mi conversación en otro tiempo en el Judaismo, como sobre manera perseguía la iglesia de Dios, y la asolaba; Y que aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo más vehementemente zeloso de las tradiciones de mis padres. Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, desde luego no consulté con carne y sangre; Ni vine a Jerusalem a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a Arabia; y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, vine a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días. Mas a ningún otro de los apóstoles ví, sino a Santiago el hermano del Señor. Y en esto, que os escribo, he aquí, delante de Dios, que no miento. Después vine a las partes de Siria y de Cilicia. Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo: Mas solamente tenían fama de mí: Que el que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en un tiempo destruía: Y glorificaban a Dios en mí.

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1 Corinthians 13:1-13

Si yo hablase en lenguas de hombres y de ángeles, y no tuviese caridad, soy hecho como metal que resuena, o platillo que retiñe. Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de manera que pudiese traspasar las montañas, y no tuviera caridad, nada soy. Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a pobres; y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tuviere caridad, de nada me sirve. La caridad es sufrida, es benigna: la caridad no tiene envidia: la caridad no es jactanciosa, no es hinchada, No se comporta indecorosamente, no busca lo que es suyo, no se irrita, no piensa mal, No se huelga en la injusticia, mas huélgase en la verdad: Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. La caridad nunca se acaba: aunque las profecías se han de acabar, y cesar las lenguas, y desaparecer la ciencia. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos. Mas después que venga lo que es lo perfecto, entonces lo que es en parte será abolido. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, sabía como niño; mas cuando ya fui hombre hecho, puse a un lado las cosas de niño. Porque ahora vemos por espejo oscuramente; mas entonces, cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido. Y ahora permanece la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres; empero la mayor de ellas es la caridad.

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Ephesians 1:11-14

En el cual alcanzamos también herencia, siendo predestinados conforme al propósito de aquel que obra todas las cosas según el arbitrio de su voluntad; Para que fuésemos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo: En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Que es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Gospel

Matthew 25

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas. Las que eran insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Y a la media noche fue oído un clamor, que decía: He aquí, el esposo viene, salíd a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprád para vosotras. E idas ellas a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos. Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velád pues, porque no sabéis el día ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir. ¶ Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos, llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes. Y a éste dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno conforme a su facultad, y se partió luego lejos. Y partido él, el que había recibido cinco talentos, granjeó con ellos, e hizo otros cinco talentos. Semejantemente también el que había recibido dos, ganó también él otros dos. Mas el que había recibido uno, fue, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Y después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos. Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos. Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste: Por tanto tuve miedo, y fui, y escondí tu talento en la tierra: he aquí, tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé. Por tanto te convenía dar mi dinero a los banqueros, y viniendo yo, recibiera lo que es mío con usura. Quitádle pues el talento, y dádlo al que tiene diez talentos. Porque a cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes. ¶ Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Veníd, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundación del mundo; Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fui extranjero, y me recogisteis: Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentámos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuando te vimos extranjero, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrímos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. ¶ Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles; Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber: Fui extranjero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel estuve, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis. E irán estos al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna.

Evening Prayer — Second Lesson

2 Corinthians 11

¡Ojalá toleraseis un poco mi insensatez! Mas, sí, tolerádme. Porque os zelo con zelo de Dios; porque os he desposado con un marido, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Mas tengo miedo de que, en alguna manera, como la serpiente engañó a Eva con su astucia, así no sean corrompidos vuestros ánimos, apartándose de la simplicidad que es en Cristo: Porque si alguno viniere que predicare otro Cristo que el que hemos predicado; o si recibiereis otro espíritu del que habéis recibido; u otro evangelio del que habéis abrazado, le sufriríais bien. Empero yo pienso, que en nada he sido inferior a los más eminentes apóstoles. Porque aunque soy tosco en la palabra, no empero en la ciencia; mas en todas las cosas somos ya del todo manifiestos a vosotros. ¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis ensalzados, porque os he predicado el evangelio de Dios de balde? He despojado las otras iglesias, recibiendo salario de ellos para servir a vosotros. Y estando con vosotros, y teniendo necesidad, a ninguno fui carga; porque lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia; y en todas cosas me guardé de seros gravoso, y me guardaré. Como la verdad de Cristo es en mí, nadie me atajará esta jactancia en las partes de Acaya. ¿Por qué? ¿por qué no os amo? Dios lo sabe. Mas lo que hago, haré aun; para quitar ocasión de los que querrían ocasión por ser hallados, en aquello de que se glorían, semejantes a nosotros. Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos que se transfiguran en apóstoles de Cristo. Y no es maravilla; porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz. Así que no es mucho, si sus ministros se transfiguren como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras. Otra vez digo: Nadie me tenga por insensato; de otra manera, recibídme aun como a insensato, para que me jacte yo un poco. Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como con insensatez, en este atrevimiento de jactancia. Puesto que muchos se glorían según la carne: también yo me gloriaré. Porque de buena gana toleráis a los insensatos, siendo vosotros sabios; Porque toleráis si alguien os pone en servidumbre, si alguien os devora, si alguien toma lo vuestro, si alguien se ensalza, si alguien os hiere en la cara. Hablo en cuanto a la afrenta; como si nosotros hubiésemos sido débiles; mas en lo que otro tuviere osadía (hablo con insensatez) también yo tengo osadía. ¿Son ellos Hebreos? yo también soy. ¿Son Israelitas? yo también. ¿Son simiente de Abraham? también yo. ¿Son ministros de Cristo? (sin cordura hablo) yo soy más: en trabajos más abundante, en azotes sobre medida, en cárceles más frecuentemente, en muertes, muchas veces. De los Judíos he recibido cinco cuarentenas de azotes, menos uno. Tres veces he sido azotado con varas, una vez apedreado, tres veces he padecido naufragio, noche y día he estado en lo profundo de la mar. En viajes muchas veces: en peligros de ríos, en peligros de ladrones, en peligros de los de mi nación, en peligros entre los Gentiles, en peligros en la ciudad, en peligros en el desierto, en peligros en la mar, en peligros entre falsos hermanos: En trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez: Sin las cosas de fuera, lo que me sobreviene cada día, es a saber, el cuidado de todas las iglesias. ¿Quién desfallece, y yo no desfallezco? ¿Quién se ofende, y yo no me abraso? Si es menester gloriarme, me gloriaré yo de las cosas que son de mis flaquezas. El Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, que es bendito por los siglos, sabe que no miento. En Damasco, el gobernador por el rey Aretas guardaba la ciudad de los Damascenos queriendo prenderme; Y fui abajado del muro por una ventana, y me escapé de sus manos.

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Matthew 20:1-16

Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familias, que salió por la mañana a coger peones para su viña. Y concertado con los peones por un denario al día, los envió a su viña. Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos, Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos? Dícenle ellos: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo. Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo a su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y viniendo los que habían venido cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario. Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia, Diciendo: Estos postreros solo han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del día. Y él respondiendo dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No te concertaste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo, y vete: yo quiero dar a este postrero como a ti. ¿No me es lícito a mí hacer lo que quiero en mis cosas? ¿O es malo tu ojo, porque yo soy bueno? Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

Gospel

Matthew 25:31-46

¶ Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Veníd, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundación del mundo; Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fui extranjero, y me recogisteis: Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentámos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuando te vimos extranjero, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrímos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. ¶ Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles; Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber: Fui extranjero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel estuve, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis. E irán estos al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna.

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Luke 8

Y aconteció después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios; y los doce iban con él, Y algunas mujeres que habían sido curadas por él de malos espíritus, y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios; Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Heródes; y Susana, y otras muchas que le servían de sus haberes. Y como se juntó una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad vinieron a él, dijo por una parábola: Un sembrador salió a sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Y otra parte cayó sobre piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Y otra parte cayó entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra; y cuando fue nacida, llevó fruto a ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: el que tiene oídos para oír, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, qué era esta parábola. Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Es pues esta la parábola: La simiente es la palabra de Dios. Y los de junto al camino, estos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no se salven creyendo. Y los de sobre piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas estos no tienen raíces; que por un tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan. Y lo que cayó en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto. Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia. Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija, o la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean la luz. Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto. Mirád pues como oís; porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado. ¶ Entonces vinieron a él su madre y hermanos, y no podían llegar a él por causa de la multitud. Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos están fuera, que quieren verte. El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. ¶ Y aconteció un día que él entró en una nave con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago; y se partieron. Y navegando ellos, se durmió. Y descendió una tempestad de viento en el lago; y se llenaban de agua, y peligraban. Y llegándose a él, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, que perecemos. Y despertado él, riñó al viento y a la tempestad del agua, y cesaron; y fue hecha grande bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y ellos temiendo, quedaron maravillados, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? ¶ Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea. Y saliendo él a tierra, le salió al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no llevaba vestido, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. El cual como vio a Jesús, exclamó, y prostróse delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre; porque ya de muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones era impelido del demonio por los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo. Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte, y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó. Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de ellos se arrojó con impetuosidad por un despeñadero en el lago, y se ahogó. Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron; y yendo, dieron aviso en la ciudad y por las heredades. Y salieron a ver lo que había acontecido, y vinieron a Jesús; y hallaron sentado al hombre, del cual habían salido los demonios, vestido, y en seso, a los pies de Jesús; y tuvieron temor. Y les contaron los que lo habían visto, como había sido sanado aquel endemoniado. Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al derredor le rogaron, que se retirase de ellos; porque tenían gran temor. Y él subiendo en la nave se volvió. Y aquel hombre, del cual habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había Jesús hecho con él. ¶ Y aconteció que volviendo Jesús, la multitud le recibió con gozo; porque todos le esperaban. Y, he aquí, un varón llamado Jairo, el cual también era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; Porque una hija única que tenía, como de doce años, se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la gente. Y una mujer que tenía flujo de sangre ya hacía doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y de ninguno había podido ser curada, Llegándose por detrás tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí. Entonces como la mujer vio que no se escondía, vino temblando, y postrándose delante de él, le declaró delante de todo el pueblo la causa porque le había tocado, y como luego había sido sana. Y él le dijo: Confía, hija, tu fe te ha sanado: vé en paz. Estando aun él hablando, vino uno de casa del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro. Y oyéndolo Jesús, le respondió, diciendo: No temas: cree solamente, y será sana. Y entrado en casa, no dejó entrar a nadie, sino a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y al padre y a la madre de la joven. Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis: no es muerta, mas duerme. Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta. Y él, echados todos fuera, y trabándola de la mano, clamó, diciendo: Joven, levántate. Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego; y él mandó que le diesen de comer. Y sus padres estaban fuera de sí: a los cuales él mandó, que a nadie dijesen lo que había sido hecho.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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