Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Isaiah 6:1-13

En el año que murió el rey Ozías, ví al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus extremidades henchían el templo. Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, y con otras dos cubrían sus pies, y con las otras dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo. Entonces yo dije: ¡Ay de mi! que soy muerto, que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Entonces uno de los serafines voló hacia mí, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó a tus labios, y quitará tu culpa, y tu pecado será limpiado. Después de esto oí una voz del Señor que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces yo respondí: Heme aquí: envíame a mí. Entonces dijo: Anda, y di a este pueblo: Oyendo oíd, y no entendáis: viendo ved, y no sepáis. Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos; para que no vea de sus ojos, ni oiga de sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad. ¶ Y yo dije: ¿Hasta cuándo Señor? Y respondió: Hasta que las ciudades se asuelen, y no quede en ellas morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea asolada de asolamiento. Hasta que quite Jehová lejos los hombres, y haya grande soledad en medio de la tierra. Y quedará en ella la décima parte, y volverá, y será asolada, como el olmo, y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el tronco: así en esta quedará su tronco, simiente santa.

First Reading

Exodus 21

Y estos son los derechos que les propondrás: Si comprares siervo Hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá horro de balde. Si entró solo, solo saldrá: si era marido de mujer, saldrá él y su mujer con él. Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le hubiere parido hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, mas él saldrá solo. Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer, y a mis hijos, no saldré horro: Entonces su amo lo hará llegar a los jueces, y hacerlo ha llegar a la puerta, o al poste; y su amo le horadará la oreja con una lesna, y será su siervo para siempre. Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá como suelen salir los siervos. Si no agradare a su señor, por lo cual no la tomó por esposa, permitirle ha que se rescate; y no la podrá vender a pueblo extraño cuando la desechare. Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas. Si le tomare otra, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni su tiempo. Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia sin dinero. ¶ El que hiriere a alguno, y muriere, él morirá. Mas el que no asechó, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te pondré lugar al cual huirá. Ítem, si alguno se ensoberbeciere contra su prójimo, y le matare por engaño, de mi altar le quitarás para que muera. Ítem, el que hiriere a su padre, o a su madre, morirá. ¶ Ítem, el que hurtare alguno, y le vendiere, y fuere hallado en sus manos, morirá. ¶ Ítem, el que maldijere a su padre, o a su madre, morirá. Ítem, si algunos riñeren, y alguno hiriere a su prójimo con piedra o con el puño, y no muriere, mas cayere en cama; Si se levantare y anduviere fuera sobre su bordón, entonces el que le hirió, será absuelto; solamente le dará lo que holgó, y hacerle ha curar. Ítem, si alguno hiriere a su siervo o a su sierva, con palo, y muriere debajo de su mano, será castigado: Mas si durare por un día o dos, no será castigado, porque su dinero es. Ítem, si algunos riñeren, e hirieren a alguna mujer preñada, y salieren sus criaturas, mas no hubiere muerte, será penado conforme a lo que impusiere el marido de la mujer, y pagará por jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás alma por alma. Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe, Ítem, cuando alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y le dañare, por su ojo le ahorrará. Y si sacare el diente de su siervo, o el diente de su sierva, por su diente le ahorrará. ¶ Ítem, si algún buey acorneare hombre o mujer, y muriere, el buey será apedreado, y su carne no será comida, mas el dueño del buey será absuelto: Mas si el buey era acorneador desde ayer y anteayer, y a su dueño le fue hecho requerimiento, y no lo hubiere guardado, y matare hombre o mujer, el buey será apedreado, y también su dueño morirá: Si le fuere impuesto rescate, entonces dará por el rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. Haya acorneado hijo, o haya acorneado hija, conforme a este juicio se hará con él. Si el buey acorneare siervo, o sierva, pagará treinta siclos de plata a su señor, y el buey será apedreado. ¶ Ítem, si alguno abriere alguna cisterna, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí buey o asno, El dueño de la cisterna pagará el dinero restituyendo a su dueño; y lo que fue muerto será suyo. ¶ Ítem, si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo, y muriere, entonces venderán el buey vivo, y partirán el dinero de él; y el muerto también partirán. Mas si era notorio que el buey era acorneador de ayer y anteayer, y su dueño no lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y el muerto será suyo.

First Reading

Numbers 20:1-13

Y llegaron los hijos de Israel, toda la congregación, al desierto de Zin el mes primero, y reposó el pueblo en Cádes; y allí murió María, y fue sepultada allí. ¶ Y no hubo agua para la congregación; y juntáronse contra Moisés y Aarón. Y riñó el pueblo con Moisés, y hablaron, diciendo: Y ojalá hubiéramos perecido nosotros, cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová. ¿Y por qué hicisteis venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto para traernos a este mal lugar? No lugar de sementera, de higueras, de viñas, ni granados, ni aun agua hay para beber. Y fuéronse Moisés y Aarón de delante de la congregación a la puerta del tabernáculo del testimonio, y echáronse sobre sus rostros, y la gloria de Jehová apareció sobre ellos. ¶ Y habló Jehová a Moisés, diciendo: Toma la vara, y congrega al pueblo tú y Aarón tu hermano, y hablád a la peña en los ojos de ellos, y ella dará su agua, y sacarles has aguas de la peña, y darás de beber a la congregación, y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y juntaron Moisés y Aarón la congregación delante de la peña, y díjoles: Oíd ahora rebeldes: ¿Haceros hemos salir aguas de esta peña? Entonces Moisés alzó su mano, e hirió la peña con su vara dos veces, y salieron muchas aguas, y bebió la congregación y sus bestias. ¶ Y Jehová dijo a Moisés, y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí para santificarme en ojos de los hijos de Israel, por tanto no meteréis este pueblo en la tierra, que les he dado. Estas son las aguas de la rencilla por las cuales riñeron los hijos de Israel con Jehová, y él se santificó en ellos.

Morning Prayer — First Lesson

Joshua 4

Y cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo: Tomád del pueblo doce varones, de cada tribu uno: Y mandádles, diciendo: Tomáos de aquí del medio del Jordán, del lugar donde están los pies de los sacerdotes firmes, doce piedras: las cuales pasaréis con vosotros, y asentarlas heis en el alojamiento donde habéis de tener la noche. Entonces Josué llamó doce varones los cuales él ordenó de entre los hijos de Israel de cada tribu uno: Y díjoles Josué: Pasád delante del arca de Jehová vuestro Dios por medio del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel; Para que esto sea señal entre vosotros. Y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres el día de mañana, diciendo: ¿Qué os significan estas piedras? Responderles heis: Que las aguas del Jordán fueron partidas delante del arca del concierto de Jehová cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se partieron: y serán estas piedras por memoria para siempre a los hijos de Israel. Y los hijos de Israel lo hicieron así como Josué les mandó; que levantaron doce piedras del medio del Jordán, como Jehová lo había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel; y pasáronlas consigo al alojamiento, y asentáronlas allí. Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán; en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes, que llevaban el arca del concierto; y han estado allí hasta hoy. Y los sacerdotes, que llevaban el arca, se pararon en medio del Jordán, hasta tanto que se acabó todo lo que Jehová había mandado a Josué que hablase al pueblo conforme a todas las cosas que Moisés había mandado a Josué: mas el pueblo se dio priesa y pasó. Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el arca de Jehová, y los sacerdotes en presencia del pueblo. También pasaron los hijos de Rubén, y los hijos de Gad, y la media tribu de Manasés armados delante de los hijos de Israel, como les había dicho Moisés: Como cuarenta mil hombres armados a punto pasaron hacia la campaña de Jericó delante de Jehová, a la guerra. En aquel día Jehová engrandeció a Josué en ojos de todo Israel: y temiéronle, como habían temido a Moisés todos los días de su vida. Y Jehová habló a Josué, diciendo: Manda a los sacerdotes, que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán. Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subíd del Jordán. Y aconteció que como los sacerdotes, que llevaban el arca del concierto de Jehová, subieron del medio del Jordán, y que las plantas de los pies de los sacerdotes estuvieron en seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, corriendo como antes sobre todos sus bordes. Y subió el pueblo del Jordán a los diez días del mes primero; y asentaron el campo en Galgal al lado oriental de Jericó. Y Josué levantó en Galgal las doce piedras, que habían traído del Jordán: Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando el día de mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué os significan estas piedras? Declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán. Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros hasta que pasaseis, de la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el mar Bermejo, al cual secó delante de nosotros, hasta que pasamos. Para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehová, que es fuerte: para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días.

Epistle

Jeremiah 7:1-7

Palabra que fue de Jehová a Jeremías, diciendo: Pónte a la puerta de la casa de Jehová, y pregonarás allí esta palabra, y dirás: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorád vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No os fieis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová, a ellos. Mas si mejorando mejorareis vuestros caminos y vuestras obras, y si haciendo hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo: Ni al peregrino, al huérfano, y a la viuda oprimiereis, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni caminareis en pos de dioses ajenos para mal vuestro: Haréos que moréis en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

First Reading

Isaiah 51

Oídme, los que seguís justicia, los que buscáis a Jehová: mirád a la piedra de donde fuisteis cortados, y a la caverna del hoyo de donde fuisteis arrancados. Mirád a Abraham vuestro padre, y a Sara la que os parió; porque solo le llamé, y le bendije, y le multipliqué. Ciertamente consolará Jehová a Sión, consolará todas sus soledades; y tornará su desierto como Paraíso, y su soledad como huerto de Jehová: hallarse ha en ella alegría y gozo, confesión y voz de cantar. Estád atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos. Cercana está mi justicia, salido ha mi salud, y mis brazos juzgarán a los pueblos. A mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza. Alzád a los cielos vuestros ojos, y mirád abajo a la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir; y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salud será para siempre, y mi justicia no perecerá. Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley: No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos: Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano: mas mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salud para siglo de siglos. ¶ Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, o! brazo de Jehová: despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó al soberbio, el que hirió al dragón? ¿No eres tú el que secó la mar, las aguas de la gran hondura: el que al profundo de la mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos? ¶ Cierto los redimidos de Jehová tornarán: volverán a Sión cantando; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: poseerán gozo y alegría; y el dolor y el gemido huirán. Yo, yo soy vuestro consolador: ¿quién eres tú para que tengas temor del hombre que es mortal, y del hijo del hombre que por heno será contado? Y has te ya olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos, y fundó la tierra; y todo el día tuviste temor continuamente del furor del que aflige, cuando se dispone para destruir, ¿mas a dónde está el furor del que aflige? ¶ El preso se da priesa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, y que le falte su pan. Y yo Jehová soy tu Dios que parto la mar, y suenan sus ondas: Jehová de los ejércitos es su nombre. Que puse en tu boca mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantases los cielos, y fundases la tierra, y que dijeses a Sión: Pueblo mío eres tú. ¶ Despiértate, despiértate, levanta, o! Jerusalem, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de su furor: las heces del cáliz de ponzoña bebiste, y chupaste. De todos los hijos que parió, no hay quien la gobierne: no hay quien la tome por su mano de todos los hijos que crió. Estas dos cosas te han acaecido, ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada: ¿quién te consolará? Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montés en la red, llenos del furor de Jehová, de la ira del Dios tuyo. Oye pues ahora esto, miserable, borracha, y no de vino: Así dijo tu Señor Jehová, y tu Dios, el que pleitéa por su pueblo: He aquí, he quitado de tu mano el cáliz de la ponzoña, la hez del cáliz de mi furor: nunca más lo beberás. Y ponerlo he en la mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Abájate, y pasaremos; y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino a los que pasan.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 23

Y levantándose toda la multitud de ellos, lleváronle a Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte nuestra nación, y que veda dar tributo a César, diciendo que él es el Cristo el Rey. Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices. Y Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes, y al pueblo: Ninguna culpa hallo en este hombre. Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí. Entonces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo. Y como entendió que era de la jurisdicción de Heródes, le remitió a Heródes, el cual también estaba en Jerusalem en aquellos días. Y Heródes, viendo a Jesús, se holgó mucho; porque había mucho que le deseaba ver; porque había oído de él muchas cosas; y tenía esperanza que le vería hacer algún milagro. Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió. Y estaban los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con gran porfía. Mas Heródes con sus soldados le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y le volvió a enviar a Pilato. Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Heródes en el mismo día; porque antes eran enemigos entre sí. Entonces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo, Les dijo: Me habéis presentado a éste por hombre que pervierte al pueblo; y, he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusáis. Y ni aun Heródes; porque os remití a él; y he aquí, que ninguna cosa digna de muerte se le ha hecho. Le soltaré pues castigado. Y tenía necesidad de soltarles uno en la fiesta. Y toda la multitud dio voces a una, diciendo: Afuera con éste, y suéltanos a Barrabás: (El cual había sido echado en la cárcel por una sedición hecha en la ciudad, y una muerte.) Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar a Jesús. Mas ellos volvían a dar voces, diciendo: Crucifícale, Crucifícale. Y él les dijo la tercera vez: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho éste? ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y le soltaré. Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes prevalecieron. Entonces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedían. Y les soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y una muerte, al cual habían pedido; mas entregó a Jesús a la voluntad de ellos. ¶ Y llevándole, tomaron a un Simón, Cireneo, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase en pos de Jesús. Y le seguía grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban. Mas Jesús, vuelto a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalem, no me lloréis a mí; mas lloráos a vosotras mismas, y a vuestros hijos. Porque, he aquí, que vendrán días, en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no parieron, y los pechos que no criaron. Entonces comenzarán a decir a los montes: Caéd sobre nosotros; y a los collados: Cubrídnos. Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco qué se hará? Y llevaban también con él otros dos, malhechores, a matar con él. ¶ Y como vinieron al lugar que se llama Calvario, le crucificaron allí; y a los malhechores, uno a la derecha, y otro a la izquierda. Mas Jesús decía: Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes. Y el pueblo estaba mirando; y burlaban de él los príncipes con ellos, diciendo: A otros salvó: sálvese a sí mismo, si éste es el Mesías, el escogido de Dios. Escarnecían de él también los soldados, llegándose, y presentándole vinagre, Y diciendo: Si tú eres el Rey de los Judíos, sálvate a ti mismo. Y había también un título escrito sobre él con letras Griegas, y Latinas, y Hebráicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. ¶ Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo, y a nosotros. Y respondiendo el otro, le riñó, diciendo: ¿Ni aun tú temes a Dios, estando en la misma condenación? Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso. ¶ Y era como la hora de sexta, y fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rompió por medio. Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró. Y como el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo. Y toda la multitud de los que estaban presentes a este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían hiriendo sus pechos. Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que le habían seguido desde Galilea, mirando estas cosas. ¶ Y, he aquí, un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno, y justo: El cual no había consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, varón de Arimatea, ciudad de los Judíos: el cual también esperaba el reino de Dios. Este llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Y quitado de la cruz, le envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro que era labrado en roca, en el cual aun ninguno había sido puesto. Y era día de la preparación de la pascua; y el sábado esclarecía. Y viniendo también las mujeres que le habían seguido de Galilea, vieron el sepulcro, y como fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas, y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.

Responsorial Psalm

Psalm 119:1-16

Bienaventurados los perfectos de camino: los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios; y con todo el corazón le buscan. Ítem, los que no hacen iniquidad, andan en sus caminos. Tú encargaste tus mandamientos, que sean muy guardados. ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos a guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando mirase en todos tus mandamientos. Alabarte he con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia. Tus estatutos guardaré: no me dejes enteramente. ¿Con qué limpiará el mozo su camino? cuando guardare tu palabra. Con todo mi corazón te he buscado: no me dejes errar de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. Bendito tú, o! Jehová, enséñame tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. En el camino de tus testimonios me he regocijado, como sobre toda riqueza. En tus mandamientos meditaré; y consideraré tus caminos. En tus estatutos me recrearé: no me olvidaré de tus palabras.

Gospel

Luke 4:38-44

¶ Y levantándose Jesús de la sinagoga, se entró en casa de Simón; y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. Y volviéndose hacia ella, riñó a la fiebre, y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les sirvió. Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios; mas él riñéndoles no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Y siendo ya de día salió, y se fue a un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos. Y él les dijo: También a otras ciudades es menester que yo anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Responsorial Psalm

Psalm 70

O! Dios, para librarme, o! Dios, para ayudarme, apresúrate. Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida: sean vueltos atrás y avergonzados, los que quieren mi mal. Sean vueltos atrás en pago de su vergüenza los que dicen: Hala, hala. Regocíjense, y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre, los que aman tu salud: Sea engrandecido Dios. Yo soy afligido y menesteroso: o! Dios, apresúrate a mí: ayudador mío, y mi librador eres tú, Jehová, no te detengas.

Responsorial Psalm

Psalm 71

En ti, Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre. Escápame, y líbrame en tu justicia: inclina a mí tu oído, y sálvame. Séme por peña de fortaleza donde venga continuamente: mandado has que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi castillo. Dios mío, escápame de la mano del impío, de la mano del perverso y falsario. Porque tú eres mi esperanza, Señor Jehová: seguridad mía desde mi mocedad. Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti ha sido siempre mi alabanza. Como prodigio he sido a muchos; y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, todo el día de tu gloria. No me deseches en el tiempo de la vejez: cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Porque mis enemigos han dicho de mí; y los que asechan mi vida, consultaron juntamente, Diciendo: Dios le ha dejado: perseguíd, y tomádle, porque no hay quien le libre. O! Dios, no te alejes de mí: Dios mío, apresúrate para ayudarme. Sean avergonzados, perezcan, los adversarios de mi alma: sean cubiertos de vergüenza y de confusión, los que buscan mi mal. Y yo siempre esperaré: y añadiré sobre toda tu alabanza. Mi boca recontará tu justicia: todo el día tu salud, aunque no sé el número. Vendré a las valentías del Señor Jehová: haré memoria de la justicia de ti solo. O! Dios, enseñásteme desde mi mocedad, y hasta ahora: manifestaré tus maravillas. Y aun hasta la vejez y las canas: o! Dios, no me desampares: hasta que denuncie tu brazo a la posteridad: tus valentías a todos los que vendrán. Y tu justicia, o! Dios, hasta lo alto: porque has hecho grandes cosas: o! Dios, ¿quién como tú? Que me has hecho ver muchas angustias y males: volverás, y darme has vida: y de los abismos de la tierra volverás a levantarme. Aumentarás mí magnificencia: y volverás a consolarme. Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio: tu verdad, o! Dios mío, cantaré a ti en la arpa, o! Santo de Israel. Mis labios cantarán cuando salmeare a ti: y mi alma, a la cual redimiste. Asimismo mi lengua todo el día hablará de tu justicia: por cuanto fueron avergonzados, por cuanto fueron confusos, los que procuraban mi mal.

Responsorial Psalm

Psalm 68

Levántese Dios, espárzanse sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él. Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. Mas los justos se alegrarán: regocijarse han delante de Dios, y saltarán de alegría. Cantád a Dios, cantád salmos a su nombre: ensalzád al que cabalga sobre los cielos en Jah su nombre: y alegráos delante de él. Padre de huérfanos, y defensor de viudas, Dios en la morada de su santuario. El Dios que hace habitar los solos en casa: que saca los presos en grillos; mas los rebeldes habitan en sequedad. O! Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, Selah, La tierra tembló; también los cielos destilaron delante de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Lluvia de voluntades esparciste, o! Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste. Tu compañía estaba en ella; por tu bondad acomodabas al pobre, o! Dios. El Señor daba palabra: de las evangelizantes había ejército grande. Reyes de ejércitos huían, huían: y la moradora de la casa partía despojos. Si fuereis echados entre las ollas, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro. Cuando esparcía el Omnipotente los reyes en ella; ella se emblanquecía como la nieve en Salmón. El monte de Dios, el monte de Basán: monte alto el monte de Basán. ¿Por qué saltasteis, o! montes altos? Este monte amó Dios para su asiento: ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Los carros de Dios dos millares de miles de ángeles: el Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. Subiste a lo alto, cautivaste cautividad, tomaste dones para los hombres: y también los rebeldes para que habiten, o! Jah Dios. Bendito el Señor, cada día nos colma de mercedes, Dios nuestra salud. Selah. Dios, Dios nuestro para saludes; y el Señor Jehová tiene salidas para la muerte. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la mollera cabelluda de el que camina en sus pecados. El Señor dijo: De Basán haré volver, haré volver de los profundos de la mar; Porque tu pie se embermejecerá de sangre de sus enemigos; y la lengua de tus perros de ella. Vieron tus caminos, o! Dios: los caminos de mi Dios, de mi Rey en el santuario. Los cantores iban delante, detrás, los tañedores: en medio las doncellas con adufes. Bendecíd a Dios en congregaciones: al Señor, los de el manadero de Israel. Allí estaba Ben-jamín pequeño señoreándolos; príncipes de Judá en su congregación, príncipes de Zabulón, príncipes de Neftalí. Tu Dios ha ordenado tu fuerza: confirma, o! Dios, lo que has obrado en nosotros. Desde tu templo en Jerusalem, a ti ofrecerán los reyes dones. Destruye el escuadrón de lanza, el escuadrón de fuertes, con señores de pueblos, hollándolos con sus piezas de plata: destruye los pueblos que quieren guerras. Vendrán príncipes de Egipto: Etiopía apresurará sus manos a Dios. Reinos de la tierra cantád a Dios; cantád al Señor; Selah; Al que cabalga sobre los cielos de los cielos de antigüedad: he aquí, él dará con su voz, voz de fortaleza. Dad fortaleza a Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su fortaleza en las nubes. Terrible eres, o! Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fortaleza y fuerzas al pueblo: Bendito Dios.

Evening Prayer — First Lesson

Joshua 5

Y cuando todos los reyes de los Amorreos, que estaban de la otra parte del Jordán, al occidente: y todos los reyes de los Cananeos, que estaban cerca de la mar, oyeron como Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, su corazón se les derritió, y no hubo más espíritu en ellos delante de los hijos de Israel. En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos agudos, y vuelve, circuncida la segunda vez a los hijos de Israel. Y Josué se hizo cuchillos agudos, y circuncidó los hijos de Israel en el monte de los prepucios. Esta es la causa por la cual Josué circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, es a saber, los varones: todos los hombres de guerra, eran muertos ya en el desierto en el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados: mas todo el pueblo, que había nacido en el desierto en el camino, después que salieron de Egipto, no estaban circuncidados. Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la gente de los hombres de guerra, que habían salido de Egipto, fue consumida, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová: por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra, de la cual Jehová había jurado a sus padres, que nos la daría, tierra que corre leche y miel. Mas los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó: los cuales aun eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Y cuando hubieron acabado de circuncidar toda la gente, quedáronse en el mismo lugar en el campo, hasta que sanaron. Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto: por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Galgala, hasta hoy. ¶ Y los hijos de Israel asentaron el campo en Galgala. Y celebraron la pascua a los catorce días del mes a la tarde, en los llanos de Jericó. Y al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra los panes sin levadura, y espigas nuevas tostadas, el mismo día. Y el man cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron man, mas comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año. ¶ Y estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos, y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desnuda en su mano. Y Josué yéndose hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Y él respondió: No; mas yo soy el príncipe del ejército de Jehová: ahora he venido. Entonces Josué postrándose sobre su rostro en tierra adoró: y díjole: ¿Qué dice mi señor a su siervo? Y el príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita tus zapatos de tus pies; porque el lugar donde estás es santo, y Josué lo hizo así.

Second Reading

Hebrews 12

Por tanto nosotros también teniendo puesta sobre nosotros una tan grande nube de testigos, desechando todo peso, y el pecado que tan cómodamente nos cerca, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, Puestos los ojos en el capitán y consumador de la fe, Jesús; el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se asentó a la diestra del trono de Dios. Reducíd pues a vuestro pensamiento a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando: Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido; Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el Padre no castiga? Empero si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, luego adulterinos sois que no hijos: También tuvimos a la verdad por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Porque aquellos a la verdad por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía; mas éste para lo que nos es provechoso, a fin de que participemos de su santidad. Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; empero después fruto quietísimo de justicia da a los que por él son ejercitados. Por lo cual enhestád las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas; Y hacéd derechos pasos a vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino; sino antes bien sea sanado. Seguíd la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os perturbe, y por ella muchos sean contaminados. Que ninguno sea fornicario, o profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después deseando heredar la bendición, fue reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Porque no os habéis llegado al monte palpable y que ardía con fuego, y al turbión, y a la oscuridad, y a la tempestad, Y al sonido de la trompeta, y a la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más; (Porque no podían tolerar lo que se mandaba: Que si aun una bestia tocare al monte, será apedreada, o pasada con dardo: Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado, y temblando.) Mas os habéis llegado al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles, A la congregación general e iglesia de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al Juez de todos, Dios, y a los espíritus de los justos ya perfectos; Y a Jesús el mediador del nuevo concierto; y a la sangre del esparcimiento que habla cosas mejores que la de Abel. Mirád que no recuséis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros, si desechamos al que nos habla desde los cielos: La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha prometido, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo. Y en esto que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles, como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes. Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios, agradándole con reverencia y religioso temor. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Second Reading

II Thessalonians 1

Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios el Padre nuestro, y en el Señor Jesu Cristo. Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, de que vuestra fe va en grande crecimiento, y el amor de cada uno de todos vosotros abunda más y más entre vosotros: Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís, En testimonio del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis; Como es justo para con Dios, pagar con tribulación a los que os atribulan; Y a vosotros, que sois atribulados, daros reposo juntamente con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, En fuego de llama, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio del Señor nuestro Jesu Cristo: Los cuales serán castigados con eterna perdición procedente de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder; Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y a hacerse de admirar, en aquel día, en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros. Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os repute dignos de su vocación, y cumpla toda la buena complacencia de su bondad, y la obra de fe con poder; Para que el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios, y del Señor Jesu Cristo.

Second Reading

Galatians 4:21-31

¶ Decídme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no oís a la ley? Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre. Mas el que era de la sierva, nació según la carne; el que era de la libre, nació por la promesa: Las cuales cosas son una alegoría; porque estos son los dos conciertos. El uno del monte de Sina, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. Porque Agar es Sina, monte de Arabia, el cual corresponde a la Jerusalem que ahora es, la cual está en servidumbre con sus hijos. Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, que no pares; rompe en alabanzas y clama, tú que no estás de parto; porque más son los hijos de la desamparada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

Second Reading

Malachi 2:1-9

Ahora pues, o! sacerdotes, a vosotros es este mandamiento. Si no oyereis, y si no acordareis de dar gloria a mi nombre, dijo Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros; y maldeciré vuestras bendiciones, y aun las he maldecido; porque no ponéis esto en vuestro corazón. He aquí que yo os corrompo la sementera, y esparciré el estiércol sobre vuestras haces, el estiércol de vuestras solemnidades, y él os traerá a sí. Y sabréis que yo os envié este mandamiento, haciendo mi concierto con Leví, dijo Jehová de los ejércitos. Mi concierto fue con él de vida y de paz, las cuales cosas yo le di por el temor; porque me temió, y delante de mi nombre estuvo humillado. La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad nunca fue hallada en sus labios: en paz, y en justicia anduvo conmigo, y de la iniquidad hizo apartar a muchos. Porque los labios del sacerdote guardarán la sabiduría, y de su boca buscarán la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos. Mas vosotros os habéis apartado del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley: habéis corrompido el concierto de Leví, dijo Jehová de los ejércitos. Y yo también os torné viles y bajos a todo el pueblo, como vosotros no guardasteis mis caminos, y en la ley tenéis acepción de personas.

Gospel

Luke 6

Y aconteció que pasando él por entre los panes el segundo sábado después del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, estregándolas entre las manos. Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados? Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban? ¿Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dio también a los que estaban con él; los cuales no era lícito comer, sino a solos los sacerdotes? Y les decía: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. ¶ Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñó; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen. Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y pónte en medio. Y él levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dice: Preguntaros he una cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o matar? Y mirándolos a todos en derredor, dice al hombre: Extiende tu mano; y él lo hizo así, y su mano fue restituida sana como la otra. Y ellos fueron llenos de rabia, y hablaban los unos a los otros qué harían a Jesús. ¶ Y aconteció en aquellos días, que fue a orar en un monte, y pasó la noche orando a Dios. Y como fue de día, llamó a sus discípulos; y escogió doce de ellos, los cuales también llamó Apóstoles: A Simón, al cual también llamó Pedro, y a Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, y Santiago, hijo de Alfeo, y Simón, el que se llama Zelador, Júdas hermano de Santiago, y Júdas Iscariote, que también fue el traidor. ¶ Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano; y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea, y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido a oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; Y otros que habían sido atormentados de espíritus inmundos; y eran sanos. Y toda la multitud procuraba de tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba a todos. Y alzando él los ojos sobre sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres; porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis hartos. Bienaventurados los que ahora lloráis; porque reiréis. Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Gozáos en aquel día, y alegráos; porque, he aquí, vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres a los profetas. Mas ¡ay de vosotros ricos! porque tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres a los falsos profetas. ¶ Mas a vosotros los que oís, digo: Amád a vuestros enemigos: hacéd bien a los que os aborrecen. Bendecíd a los que os maldicen; y orád por los que os calumnian. Y al que te hiriere en una mejilla, dále también la otra; y del que te quitare la capa, no le impidas llevar el sayo también. Y a cualquiera que te pidiere, da, y al que tomare lo que es tuyo, no se lo vuelvas a pedir. Y como queréis que os hagan los hombres, hacédles también vosotros así. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestareis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amád pues a vuestros enemigos; y hacéd bien, y emprestád, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno aun para con los ingratos y los malos. Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonád, y seréis perdonados: Dad, y se os dará: medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto a medir. Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿no caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como su maestro, será perfecto. ¿Y por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la arista que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa fuera primero de tu ojo la viga; y entonces mirarás de echar fuera la arista que está en el ojo de tu hermano. Porque no es buen árbol el que hace malos frutos; ni árbol malo el que hace buen fruto. Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las espinas, ni vendimian uvas de las zarzas. El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? ¶ Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace, yo os enseñaré a quien es semejante. Semejante es a un hombre que edificó una casa, que cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre roca; y habiendo avenida, el río dio con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre roca. Mas el que oye, y no hace, semejante es a un hombre que edificó su casa sobre tierra sin fundamento, en la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó; y fue grande la ruina de aquella casa.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Thessalonians 3

Por lo cual no lo pudiendo ya más sufrir, acordamos de quedarnos solos en Aténas; Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el evangelio de Cristo, a confirmaros y a exhortaros en cuanto a vuestra fe; Para que nadie se conmueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto. Que aun estando con vosotros os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabéis. Por lo cual también yo no lo pudiendo ya más aguantar, envié a reconocer vuestra fe, temiendo que no os haya tentado de algún modo el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano. Empero volviendo ahora de vosotros a nosotros Timoteo, y trayéndonos las buenas nuevas de vuestra fe y caridad; y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando ardientemente vernos, como también nosotros a vosotros: En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra aflicción y aprieto, por causa de vuestra fe; Porque ahora vivimos nosotros, si vosotros estáis firmes en el Señor. Por lo cual ¿qué hacimiento de gracias podremos dar a Dios otra vez por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios; Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo encamine nuestro viaje a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor los unos para con los otros, y para con todos, así como también nosotros para con vosotros. Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, en la venida del Señor nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.

Gospel

Mark 5:1-20

Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos. Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo, Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar; Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar. Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró; Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país. Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo. Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos. Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar. Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido. Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor. Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos. Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos. Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él. Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.

Gospel

Mark 4:1-9

Y otra vez comenzó a enseñar junto a la mar, y se juntó a él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto a la mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego nació, porque no tenía la tierra profunda. Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz se secó. Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.

Gospel

Mark 14

Y era la pascua, y los días de los panes sin levadura dos días después; y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderían por engaño, y le matarían. Mas decían: No en el día de la fiesta porque no se haga alboroto del pueblo. Y estando él en Betania en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer teniendo un vaso de alabastro de ungüento de nardo puro de mucho precio, y quebrando el alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento? Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse a los pobres. Y bramaban contra ella. Mas Jesús dijo: Dejádla: ¿por qué la molestais? buena obra me ha hecho. Porque siempre tenéis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les podéis hacer bien; mas a mí no siempre me tenéis. Esta, lo que pudo, hizo: se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella. Entonces Júdas Iscariote, uno de los doce, fue a los príncipes de los sacerdotes, para entregársele. Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad como le entregaría. ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a prepararte, para que comas la pascua? Y envía dos de sus discípulos, y les dice: Id a la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua, seguídle; Y donde entrare, decíd al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros allí. Y fueron sus discípulos, y vinieron a la ciudad, y hallaron como les había dicho, y aderezaron la pascua. Y llegada la tarde, vino con los doce. Y como se sentaron a la mesa, y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar. Entonces ellos comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? y el otro: ¿Seré yo? Y él respondiendo, les dijo: Es uno de los doce, que moja conmigo en el plato. A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera, si no hubiera nacido el tal hombre. Y estando ellos comiendo, tomó Jesús pan, y bendiciendo lo rompió, y les dio, y dijo: Tomád, coméd, éste es mi cuerpo. Y tomando la copa, habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. Y les dice: Esta es mi sangre del nuevo testamento, que por muchos es derramada. De cierto os digo, que no beberé más del fruto de la vid hasta aquel día, cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios. ¶ Y como hubieron cantado un himno, se salieron al monte de las Olivas. Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersas las ovejas. Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo. Y le dice Jesús: De cierto te digo, que tú, hoy, en esta misma noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces. Mas él con más vehemencia decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo. Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, entre tanto que oro. Y toma consigo a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y comenzó a atemorizarse, y a angustiarse en gran manera. Y les dice: Del todo está triste mi alma hasta la muerte: esperád aquí, y velád. Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró, que si fuese posible, pasase de él aquella hora; Y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son a ti posibles; aparta de mi esta copa; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú. Y vino, y los halló durmiendo; y dice a Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora? Velád, y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma. Y volviéndose a ir, oró, y dijo las mismas palabras. Y vuelto, los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban cargados, y no sabían que responderle. Y vino la tercera vez, y les dice: Dormíd ya, y descansád. Basta: la hora es venida: he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Levantáos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca. Y luego, aun hablando él, vino Júdas, que era uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos. Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendédle, y llevádle seguramente. Y como vino, se llegó luego a él, y le dice: Maestro, Maestro, y le besó. Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron. Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Cómo a ladrón, habéis salido con espadas y con palos a tomarme? Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis. Mas es así para que se cumplan las Escrituras. Entonces dejándole todos sus discípulos huyeron. Empero un mancebo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron. Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo. ¶ Y trajeron a Jesús al sumo sacerdote; y se juntaron a él todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas. Pedro empero le siguió de lejos hasta dentro del palacio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los criados, y calentándose al fuego. Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; mas no hallaban. Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban. Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este templo, que es hecho de manos, y en tres días edificaré otro hecho sin manos. Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos. El sumo sacerdote entonces, levantándose en medio, preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti? Mas él callaba, y nada respondió. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito? Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y que viene en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rompiendo sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos? Oído habéis la blasfemia: ¿Qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte. Y algunos comenzaron a escupir en él, y a cubrir su rostro, y a darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los criados le herían de bofetadas. ¶ Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo sacerdote; Y como vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas. Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que te dices. Y se salió fuera a la entrada, y cantó el gallo. Y la criada viéndole otra vez, comenzó a decir a los que estaban allí: Este es uno de ellos. Mas él negó otra vez. Y poco después otra vez los que estaban allí, dijeron a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galileo, y tu habla es semejante. Y él comenzó a echarse maldiciones y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre de que habláis. Y el gallo cantó la segunda vez; y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces; y comenzó a llorar.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.