Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Isaiah 7:1-13
Aconteció en los días de Acaz, hijo de Joatam, hijo de Ozías, rey de Judá, que Rezín rey de Siria, y Face, hijo de Romelías, rey de Israel, subieron a Jerusalem para combatirla, mas no la pudieron tomar. Y vino la nueva a la casa de David, diciendo, como Siria se había confederado con Efraím; y estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se estremecen los árboles del monte a causa del viento. Entonces Jehová dijo a Isaías: Sal ahora al encuentro a Acaz, tú, y Searjasub tu hijo, al cabo del conducto de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del batanero. Y díle: Guarda, y repósate: no temas, ni se enternezca tu corazón a causa de estos dos cabos de tizones que humean, es a saber, por el furor de la ira de Rezín y del Siro, y del hijo de Romelías: Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Efraím, y con el hijo de Romelías, diciendo: Vamos contra Judá, y despertarla hemos, y partirla hemos entre nosotros, y pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeal. El Señor Jehová dice así: No permanecerá, y no será. Porque la cabeza de Siria será Damasco, y la cabeza de Damasco Rezín. Y dentro de sesenta y cinco años Efraím será quebrantado, y nunca más será pueblo: Entre tanto la cabeza de Efraím será Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de Romelías. Si no creyereis, cierto no permaneceréis. ¶ Y habló más Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandando en el profundo, o arriba en lo alto. Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová. Y dijo: Ahora oíd, casa de David: ¿No os basta ser molestos a los hombres, si no que también lo seáis a mi Dios?
First Reading
Exodus 26
Y el tabernáculo harás de diez cortinas de lino torcido, cárdeno, y púrpura, y carmesí: y harás querubines de obra de artífice. La longura de la una cortina de veinte y ocho codos; y la anchura de la misma cortina de cuatro codos: todas las cortinas tendrán una medida. Las cinco cortinas estarán juntas la una con la otra, y las otras cinco cortinas juntas la una con la otra. Y harás lazadas de cárdeno en la orilla de la una cortina, en el cabo, en la juntura: y así harás en la orilla de la postrera cortina en la juntura segunda. Cincuenta lazadas harás en la una cortina, y otras cincuenta lazadas harás en el cabo de la cortina que está en la segunda juntura: las lazadas estarán contrapuestas la una a la otra. Harás también cincuenta corchetes de oro con los cuales juntarás las cortinas la una con la otra, y hacerse ha un tabernáculo. Harás asimismo cortinas de pelos de cabras para una cubierta sobre el tabernáculo: once cortinas harás. La longura de la una cortina será de treinta codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos: una medida tendrán las once cortinas. Y juntarás por sí las cinco cortinas, y las seis cortinas por sí, y doblarás la sexta cortina delante de la faz de la tienda. Y harás cincuenta lazadas en la orilla de la una cortina, al cabo en la juntura, y otras cincuenta lazadas en la orilla de la segunda cortina en la otra juntura. Harás asimismo cincuenta corchetes de alambre, los cuales meterás por las lazadas, y juntarás la tienda, y será una. Y la demasía que sobra en las cortinas de la tienda, es a saber, la mitad de la una cortina, que sobra, sobrará a las espaldas del tabernáculo. Y un codo de la una parte, y otro codo de la otra, que sobra en la longura de las cortinas de la tienda, sobrará sobre los lados del tabernáculo de la una parte y de la otra para cubrirlo. Harás también a la tienda un cobertor de cueros de carneros teñidos de rojo: y otro cobertor de cueros de tejones encima. Y harás tablas para el tabernáculo de madera de cedro estantes. La longura de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura de la misma tabla. Dos quicios tendrá cada tabla trabadas la una con la otra: así harás todas las tablas del tabernáculo. Y harás las tablas para el tabernáculo, veinte tablas al lado del mediodía, al austro. Y harás cuarenta basas de plata para debajo de las veinte tablas, dos basas debajo de la una tabla a sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla a sus dos quicios. Y al otro lado del tabernáculo a la parte del aquilón, veinte tablas. Y sus cuarenta basas de plata, dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla. Y al lado del tabernáculo al occidente harás seis tablas. Y harás dos tablas para las esquinas del tabernáculo a los dos rincones: Las cuales se juntarán por abajo, y asimismo se juntarán por su alto a una misma sortija, así será de las otras dos: estarán a las dos esquinas. Así que serán ocho tablas, con sus basas de plata, diez y seis basas; dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla. Harás también cinco barras de madera de cedro para las tablas del un lado del tabernáculo; Y otras cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y otras cinco barras para el otro lado del tabernáculo, que está al occidente. Y la barra del medio pasará por medio de las tablas del un cabo al otro. Y cubrirás las tablas de oro, y sus sortijas harás de oro, para meter por ellas las barras, y cubrirás de oro las barras. ¶ Y alzarás el tabernáculo conforme a su traza, que te fue mostrada en el monte. Harás también un velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y de lino torcido; será hecho de obra de artífice con querubines. Y ponerlo has sobre cuatro columnas de cedro cubiertas de oro, sus capiteles de oro, sobre cuatro basas de plata. Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí del velo a dentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el santo lugar y el lugar santísimo. Y pondrás la cubierta sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo. Y la mesa pondrás fuera del velo, y el candelero en frente de la mesa al lado del tabernáculo al mediodía; y la mesa pondrás al lado del aquilón. ¶ Y harás a la puerta del tabernáculo un pabellón de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido, de obra de bordador. Y harás para el pabellón cinco columnas de cedro, las cuales cubrirás de oro, con sus capiteles de oro, y hacerle has de fundición cinco basas de metal.
First Reading
Deuteronomy 5:1-22
Y llamó Moisés a todo Israel, y díjoles: Oye Israel los estatutos y derechos, que yo pronuncio hoy en vuestros oídos, y aprendédlos, y guardarlos heis para hacerlos. Jehová nuestro Dios hizo concierto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este concierto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos. Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego; Y yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para denunciaros la palabra de Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte; diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de siervos: No tendrás dioses extraños delante de mí; No harás para ti escultura, ninguna imagen de cosa que esté arriba en los cielos, o abajo en la tierra, o en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas ni les servirás: porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, zeloso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, y sobre los terceros, y sobre los cuartos a los que me aborrecen, Y que hago misericordia a millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos. No tomarás en vano el nombre de tu Dios Jehová; porque Jehová no dará por inocente al que tomare en vano su nombre. Guardarás el día del sábado para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra: Y el séptimo, sábado a Jehová tu Dios: ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu peregrino, que está dentro de tus puertas; porque descanse tu siervo y tu sierva, como tú. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte, y brazo extendido: por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado, que hagas el día del sábado. Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que hayas bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni ninguna cosa, que sea de tu prójimo. Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz, y no añadió. Y escribiólas en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.
Morning Prayer — First Lesson
Judges 2
Y el ángel de Jehová subió de Galgala a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os metí en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres; y dije: No invalidaré mi concierto con vosotros para siempre: Con tal que vosotros no hagáis alianza con los moradores de aquesta tierra, antes destruiréis sus altares: mas vosotros no habéis oído mi voz. ¿Por qué lo habéis hecho? Y yo también dije: No los echaré de delante de vosotros: y seros han por azote para vuestros costados, y sus dioses por tropezadero. Y como el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo lloró a alta voz. Y llamaron por nombre a aquel lugar Boquim: y sacrificáron allí a Jehová. ¶ Porque ya Josué había enviado el pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su herencia para poseerla. Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos días después de Josué: que habían visto todas las grandes obras de Jehová, que había hecho con Israel. Y murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento y diez años, Y enterráronle en el término de su heredad en Tamnat-sare, en el monte de Efraím, al norte del monte de Gaas. Y toda aquella generación también fue recogida con sus padres: y levantóse después de ellos otra generación, que no conocían a Jehová, ni a la obra que él había hecho a Israel. Y los hijos de Israel hicieron lo malo en ojos de Jehová, y sirvieron a los Baales. Y dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y fuéronse tras otros dioses, tras los dioses de los pueblos que estaban en sus al derredores, a los cuales adoraron, y provocaron a ira a Jehová. Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de robadores, que los robaron: y los vendió en manos de sus enemigos, que estaban en sus al derredores: y nunca más pudieron parar delante de sus enemigos. Por donde quiera que salían, la mano de Jehová era contra ellos en mal, como había dicho Jehová: y como Jehová se lo había jurado, así los afligió en gran manera. Mas Jehová despertó jueces, que los librasen de mano de los que los saqueaban: Mas tampoco oyeron a sus jueces, antes fornicaron tras dioses ajenos, a los cuales adoraron: y se apartaron presto del camino en que anduvieron sus padres obedeciendo a los mandamientos de Jehová: mas ellos no hicieron así. Y cuando les despertaba Jehová jueces, Jehová era con el juez, y librábalos de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel juez: porque Jehová se arrepentía por su gemido a causa de los que los oprimían y afligían. Mas en muriendo el juez, ellos se tornaban, y se corrompían más que sus padres siguiendo dioses ajenos, sirviéndoles y encorvándose delante de ellos: y nada disminuían de sus obras, y de su camino duro. ¶ Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Pues que esta gente traspasa mi concierto que mandé a sus padres, y no obedecen mi voz; Tampoco yo echaré más delante de ellos a nadie de aquestas gentes, que dejó Josué cuando murió: Para que por ellas yo probase a Israel, si ellos guardarían el camino de Jehová, andando por él, como sus padres lo guardaron, o no. Por tanto, Jehová dejó aquellas gentes, y no las desarraigó luego, ni las entregó en mano de Josué.
Epistle
Exodus 32:7-14
¶ Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende; porque tu pueblo, que sacaste de tierra de Egipto, se ha corrompido. Presto se han apartado del camino que yo les mandé; y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado a él, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que cierto es pueblo de dura cerviz. Ahora pues déjame, que se encienda mi furor en ellos, y los consuma, y a ti yo te pondré sobre gran gente. Entonces Moisés oró a la faz de Jehová su Dios, y dijo: Oh, Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte? ¿Por qué han de decir los Egipcios, diciendo: Con mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vuélvete de la ira de tu furor, y arrepiéntete del mal de tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y dícholes: Yo multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo: y daré a vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y tomarla han por heredad para siempre. Entonces Jehová se arrepintió del mal, que dijo, que había de hacer a su pueblo.
First Reading
Isaiah 56
Así dijo Jehová: Guardád derecho, y hacéd justicia; porque cercana está mi salud para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que tomare esto: Que guarda el sábado de contaminarle, y que guarda su mano de hacer todo mal. Y no diga el hijo del extranjero allegado a Jehová, diciendo: Apartando me apartará Jehová de su pueblo; ni diga el castrado: He aquí, yo soy árbol seco. Porque así dijo Jehová a los castrados, que guardaren mis sábados, y escogieren lo que yo quiero, y tomaren mi concierto: Yo les daré lugar en mi casa, y dentro de mis muros: y nombre mejor que a los hijos y a las hijas: nombre perpetuo les daré que nunca perecerá. Y a los hijos de los extranjeros que se llegaren a Jehová para ministrarle, y que amaren el nombre de Jehová para ser sus siervos: todos los que guardaren el sábado de contaminarle, y tomaren mi concierto: Yo los llevaré al monte de mi santidad, y festejarlos he en la casa de mi oración: sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa, casa de oración será llamada de todos los pueblos. Dice el Señor Jehová, el que junta los echados de Israel: Aun juntaré sobre él sus congregados. ¶ Todas las bestias del campo, veníd a tragar, todas las bestias del monte. Sus atalayas, ciegos: todos ellos ignorantes, todos ellos perros mudos: no pueden ladrar, dormidos, echados, aman el dormir. Y aquellos perros animosos no conocen hartura; y los mismos pastores no supieron entender: todos ellos miran a sus caminos, cada uno a su provecho, cada uno por su cabo. Veníd, tomaré vino, embriaguémosnos de sidra; y será el día de mañana como este, mucho más excelente.
Morning Prayer — Second Lesson
John 4
Como, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan, (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,) Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea. Y era menester que pasase por Samaria. Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo. Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta. Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber. (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.) Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna. La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla. Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido; Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad. Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar. Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren. Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren. Dícele la mujer: Yo sé que el Mesías ha de venir, el cual es llamado, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas. Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo. ¶ Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con la mujer; mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas, o, qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Veníd, ved un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho: ¿si es quizá el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbi, come. Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Le ha traído alguien de comer? Díceles Jesús: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros, que aun hay cuatro meses hasta la siega? He aquí, yo os digo: Alzád vuestros ojos, y mirád las regiones; porque ya están blancas para la siega. Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega. Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Me dijo todo cuanto he hecho. Mas viniendo los Samaritanos a él, le rogaron que se quedase allí; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él. Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos le hemos oído; y sabemos, que verdaderamente éste es el Cristo, el Salvador del mundo. ¶ Y dos días después salió de allí, y se fue a Galilea. Porque el mismo Jesús dio testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra. Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. Vino pues Jesús otra vez a Cana de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había un cierto cortesano, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum. Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y maravillas, no creeréis. El cortesano le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Dícele Jesús: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Y como él iba ya descendiendo, sus criados le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor; y le dijeron: Ayer a la sétima hora le dejó la fiebre. El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él, y toda su casa. Este segundo milagro volvió Jesús a hacer cuando vino de Judea a Galilea.
Responsorial Psalm
Psalm 122
Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron en tus puertas, o! Jerusalem. Jerusalem, la que es edificada como una ciudad que está unida consigo a una. Porque allá subieron las tribus, las tribus de Jehová, el testimonio a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio: las sillas de la casa de David. Demandád la paz de Jerusalem: sean pacificados los que te aman. Haya paz en tu antemuro, descanso en tus palacios. A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti. A causa de la casa de Jehová nuestro Dios buscaré bien para ti.
Gospel
John 7:14-31
Y al medio de la fiesta, subió Jesús al templo, y enseñaba. Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este hombre letras, no habiendo aprendido? Respondióles Jesús, y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de el que me envió. El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si es de Dios, o si yo hablo de mí mismo. El que habla de sí mismo, gloria propia busca; mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia. ¶ ¿No os dio Moisés la ley; y sin embargo ninguno de vosotros guarda la ley? ¿Por qué me procuráis matar? Respondió el pueblo, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar? Jesús respondió, y les dijo: Una obra hice, y vosotros todos os maravilláis. Cierto que Moisés os dio la circuncisión, (no porque sea de Moisés, sino de los padres,) y en sábado circuncidáis al hombre. Si recibe el hombre la circuncisión en sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en sábado hice sano todo un hombre? No juzguéis según lo que parece, mas juzgád justo juicio. ¶ Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle? Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo? Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea. Entonces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis. Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió. Entonces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora. Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho?
Responsorial Psalm
Psalm 75
Alabarte hemos, o! Dios, alabarte hemos; que cercano está tu nombre: cuenten todos tus maravillas. Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente. La tierra se arruinaba, y sus moradores: yo compuse sus columnas. Selah. Dije a los malvados: No os enloquezcáis: y a los impíos: No alcéis el cuerno. No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz gruesa. Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento. Porque Dios, que es el juez; a este abate, y a aquel ensalza. Que el cáliz está en la mano de Jehová, y lleno de vino bermejo de mistura, y él derrama de aquí: ciertamente sus heces chuparán, y beberán todos los impíos de la tierra. Y yo anunciaré siempre: cantaré alabanzas al Dios de Jacob. Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: y los cuernos del justo serán ensalzados.
Responsorial Psalm
Psalm 76
Dios es conocido en Judá: Dios, en Israel es grande su nombre. Y en Salem está su tabernáculo: y su habitación en Sión. Allí quebró las saetas del arco: el escudo, y la espada, y la guerra. Selah. Ilustre eres tú, y fuerte, más que los montes de caza. Los fuertes de corazón fueron despojados; durmieron su sueño, y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes. Por tu reprensión, o! Dios de Jacob, es adormecido el carro y el caballo. Tú eres terrible, tú: ¿y quién parará delante de ti en comenzando tu ira? Desde los cielos hiciste oír juicio: la tierra tuvo temor, y cesó, Cuando, o! Dios, te levantaste al juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah. Ciertamente la ira del hombre te confesará: los restos de las iras constreñirás. Prometéd, y pagád a Jehová, vuestro Dios, todos los que estáis al rededor de él: traigan presentes al terrible. El que quita el espíritu a los príncipes: terrible a los reyes de la tierra.
Responsorial Psalm
Psalm 73
Ciertamente bueno es a Israel Dios, a los limpios de corazón. Y yo, casi se apartaron mis pies; poco faltó, para que no resbalasen mis pasos. Porque tuve envidia a los malvados, viendo la paz de los impíos. Porque no hay ataduras para su muerte: antes su fortaleza está entera. En el trabajo humano no están: ni son azotados con los hombres. Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia. Sus ojos están salidos de gruesos: pasan los pensamientos de su corazón. Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia: hablan de lo alto. Ponen en el cielo su boca: y su lengua pasea la tierra. Por tanto su pueblo volverá aquí, que aguas en abundancia les son exprimidas. Y dirán: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y, si hay conocimiento en lo alto? He aquí, estos impíos, y quietos del mundo alcanzaron riquezas: Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón: y he lavado mis manos en limpieza; Y he sido azotado todo el día: y castigado por las mañanas. Si decía: Contarlo he así: he aquí, habré negado la nación de tus hijos. Pensaré pues para saber esto: es trabajo en mis ojos. ¶ Hasta que venga al santuario de Dios; entonces entenderé la postrimería de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos: hacerlos has caer en asolamientos. ¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse: fenecieron con turbaciones. Como sueño de el que despierta. Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias. Ciertamente mi corazón se acedó: y en mis riñones sentía punzadas. Mas yo era ignorante, y no entendía; era una bestia acerca de ti. Aunque yo siempre estaba contigo: y así echaste mano a mi mano derecha: Guiásteme en tu consejo: y después me recibirás con gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos? Y contigo nada quiero en la tierra. Desmáyase mi carne y mi corazón, ¡o roca de mi corazón! que mi porción es Dios para siempre. Porque, he aquí, los que se alejan de ti, perecerán: tú cortas a todo aquel que rompe tu pacto. Y yo, el acercarme a Dios, me es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.
Evening Prayer — First Lesson
Judges 3
Estas pues son las gentes que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, es a saber, a todos los que no habían conocido todas las guerras de Canaán. Solamente las dejó para que el linaje de los hijos de Israel conociese, y para enseñarlos en la guerra, a aquellos solamente que antes no la habían conocido. Cinco príncipes de los Filisteos, y todos los Cananeos, y los Sidonios, y los Heveos que habitaban en el monte Líbano desde el monte de Baal-hermón hasta llegar a Emat. Estos pues fueron dejados para probar por ellos a Israel, para saber, si obedecían a los mandamientos de Jehová, que había mandado a sus padres por mano de Moisés. Y como los hijos de Israel habitaban entre los Cananeos, Jetteos, Amorreos, Ferezeos, Heveos, y Jebuseos: Tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. E hicieron lo malo los hijos de Israel en ojos de Jehová: y olvidados de Jehová su Dios sirvieron a los Baales, y a los (ídolos de los) bosques. Y la saña de Jehová se encendió contra Israel, y vendióles en manos de Cusan-rasataim rey de Mesopotamia, y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-rasataim ocho años. ¶ Y clamaron los hijos de Israel a Jehová, y Jehová despertó salvador a los hijos de Israel, y librólos, es a saber, a Otoniel hijo de Cenez, hermano menor de Caleb. Y el Espíritu de Jehová fue sobre él, y juzgó a Israel, y salió en batalla, y Jehová entregó en su mano a Cusan-rasataim rey de Siria: y prevaleció su mano contra Cusan-rasataim. Y reposó la tierra cuarenta años: y murió Otoniel hijo de Cenez. ¶ Y tornaron los hijos de Israel a hacer lo malo delante de los ojos de Jehová: y Jehová esforzó a Eglón rey de Moab contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo delante de los ojos de Jehová. Y juntó consigo a los hijos de Ammón, y de Amalec; y fue, e hirió a Israel, y tomó la ciudad de las palmas. Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón rey de los Moabitas diez y ocho años. Y clamaron los hijos de Israel a Jehová, y Jehová les despertó salvador, a Aod, hijo de Gera, hijo de Jemini, el cual tenía cerrada la mano derecha. Y los hijos de Israel enviaron con él un presente a Eglón rey de Moab. Y Aod se había hecho un cuchillo agudo de ambas partes de longura de un codo: y traíalo ceñido debajo de sus vestidos a su lado derecho. Y presentó el presente a Eglón rey de Moab: y Eglón era hombre muy grueso: Y luego que él hubo presentado el presente, envió al pueblo que habían traído el presente. Y tornándose desde los ídolos que están en Galgala, dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El entonces dijo: Calla. Y saliéronse de delante de él todos los que estaban delante de él. Y Aod entró a él, el cual estaba sentado solo en una sala de verano. Y Aod dijo: Tengo palabra de Dios para ti. El entonces se levantó de la silla. Mas Aod metió su mano izquierda, y tomó el cuchillo de su lado derecho, y metióselo por el vientre, De tal manera que la empuñadura entró también tras la hoja, y la grosura encerró la hoja, que él no sacó el cuchillo de su vientre: y el estiércol salió. Y saliendo Aod al patio cerró tras sí las puertas de la sala. Y salido él, vinieron sus siervos, los cuales viendo las puertas de la sala cerradas, dijeron: sin duda él cubre sus pies en la sala de verano. Y habiendo esperado hasta estar confusos, que él no abría las puertas de la sala, tomaron la llave, y abrieron. Y, he aquí, su señor caído en tierra muerto. Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod se escapó, y pasando los ídolos salvóse en Seirat. Y en entrando, toca el cuerno en el monte de Efraím, y los hijos de Israel descendieron con él del monte, y él iba delante de ellos. Entonces él les dijo: Seguídme, porque Jehová ha entregado vuestros enemigos los Moabitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de él, y tomaron los vados del Jordán a Moab; y no dejaron pasar a ninguno. E hirieron en aquel tiempo de los Moabitas como diez mil hombres, todos valientes, y todos hombres de guerra: no escapó varón. Y Moab fue sujetado aquel día debajo de la mano de Israel: y reposó la tierra ochenta años. Después de este, fue Samgar hijo de Anat, el cual hirió seiscientos hombres de los Filisteos con una aguijada de los bueyes; y él también salvó a Israel.
Second Reading
Romans 4
¿Qué, pues, diremos que halló Abraham nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de que gloriarse; mas no delante de Dios. Porque, ¿qué dice la Escritura? Y creyó Abraham a Dios, y le fue imputado a justicia. Empero al que obra, no se le cuenta la recompensa por gracia, sino por deuda. Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Como también David describe la bienaventuranza del hombre, al cual Dios imputa justicia sin las obras, Diciendo: Bienaventurados aquellos, cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón al cual el Señor no imputará pecado. ¿Esta bienaventuranza pues viene solamente sobre la circuncisión, o también sobre la incircuncisión? porque decimos que a Abraham fue contada la fe por justicia. ¿Cómo pues le fue contada? ¿estando él en la circuncisión o en la incircuncisión? no en la circuncisión, sino en la incircuncisión. ¶ Y recibió el signo de la circuncisión, por sello de la justicia de la fe que tuvo siendo aun incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes, aunque no sean circuncidados; para que también a ellos les sea contado por justicia: Y padre de la circuncisión, a los que no solamente son de la circuncisión, mas también siguen las pisadas de la fe de nuestro padre Abraham, que tenía antes de ser circuncidado. Porque no por la ley fue dada la promesa a Abraham, o a su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe. Porque si los de la ley, son los herederos, hecha vana es la fe; y anulada es la promesa. Por cuanto la ley obra ira; porque donde no hay ley, allí tampoco hay transgresión. ¶ Por tanto es por la fe, para que sea por gracia; a fin de que la promesa sea firme a toda la simiente, es a saber, no solamente al que es de la ley, mas también al que es de la fe de Abraham: el cual es padre de todos nosotros, (Como está escrito: Por padre de muchas naciones te he puesto, delante de Dios, a quien creyó: el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.) El cual creyó en esperanza contra esperanza, para ser hecho padre de muchas naciones, conforme a lo que le había sido dicho: Así será tu simiente. Y no siendo débil en fe, no consideró su cuerpo ya muerto, (siendo ya de casi cien años,) ni la matriz muerta de Sara. Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza: antes fue esforzado en fe, dando gloria a Dios: Enteramente persuadido que todo lo que había prometido, era también poderoso para hacerlo. Y por tanto le fue imputado a justicia. Y no está escrito esto solamente por causa de él, que le haya sido así contado; Sino también por nosotros, a quienes será así contado, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro: El cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.
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I Timothy 3
Palabra verdadera es esta: Si alguno apetece obispado, obra excelente desea. Es necesario, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, vigilante, templado, de buenas costumbres, hospedador, apto para enseñar, No amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas moderado, no pendenciero, ajeno de avaricia: Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios? No neófito, porque hinchándose de orgullo, no caiga en condenación del diablo. Y conviene que tenga también testimonio de los de afuera; porque no caiga en vituperio, y en lazo del diablo. ¶ Los diáconos asimismo sean honestos, no de dos lenguas, no dados a mucho vino, no amadores de torpes ganancias: Que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y estos también sean antes probados; y así ministren, si fueren hallados irreprensibles. Asimismo sus mujeres sean honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos, y sus casas. Porque los que ejercieren bien el oficio de diácono, ganan para sí un buen grado, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. ¶ Esto te escribo, con esperanza de que vendré presto a ti: Y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. Y sin controversia grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en la carne; ha sido justificado en el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado entre las naciones; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en la gloria.
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Ephesians 1:15-23
Por lo cual también yo, oyendo de vuestra fe que es en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones: Que el Dios de nuestro Señor Jesu Cristo, el Padre de gloria, os dé el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él: Iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual sea la esperanza de su vocación, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos; Y cual la grandeza sobreexcelente de su poder para con nosotros, los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza, La cual obró en Cristo, levantándole de entre los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos, Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero; Y sujetándole todas las cosas debajo de sus pies, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, La cual es su cuerpo, la plenitud de aquel, que lo llena todo en todo.
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Isaiah 13:1-13
Carga de Babilonia, que vio Isaías, hijo de Amós. Levantád bandera sobre un alto monte; alzád la voz a ellos: alzád la mano para que entren por las puertas de los príncipes. Yo mandé a mis santificados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, que se alegran con mi gloria. Murmullo de multitud suena en los montes, como de mucho pueblo: murmullo de sonido de reinos, de naciones congregadas. Jehová de los ejércitos ordena las haces de la batalla. Vienen de tierra lejana, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su furor, para destruir toda la tierra. Aullád, porque cerca está el día de Jehová: como asolamiento del Todopoderoso vendrá. Por tanto todas manos se descoyuntarán; y todo corazón de hombre se desleirá, Y henchirse han de terror: angustias y dolores los comprenderán: tendrán dolores como mujer de parto: cada uno se embelesará mirando a su compañero: sus rostros, rostros de llamas. He aquí que el día de Jehová viene cruel; y enojo, y ardor de ira, para tornar la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbre: el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor. Y visitaré la maldad sobre el mundo, y sobre los impíos su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y la altivez de los fuertes abatiré. Haré más precioso que el oro fino al varón; y al hombre, más que el oro de Ofir. Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día de la ira de su furor.
Gospel
Luke 11
Y aconteció que estando él orando en cierto lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando orareis, decíd: Padre nuestro, que estás en los cielos, sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día dánosle hoy. Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación; mas líbranos de mal. Les dijo también: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a media noche, y le dirá: Amigo préstame tres panes, Porque un mi amigo ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle delante; Y él dentro respondiendo, diga: No me seas molesto: la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte. Dígoos, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. Y yo os digo: Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: tocád, y os será abierto. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, es abierto. ¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? ¿o, si un pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? ¿O, si le pidiere un huevo, le dará un escorpión? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidieren de él? ¶ También echó fuera un demonio, el cual era mudo: y aconteció, que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron. Y algunos de ellos decían: Por Belzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. Y otros, tentándole, pedían de él una señal del cielo. Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y casa dividida cae sobre casa. Y si también Satanás está dividido contra sí, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís, que por Belzebú echo yo fuera los demonios. Pues si yo echo fuera los demonios por Belzebú, ¿vuestros hijos, por quién los echan fuera? por tanto ellos serán vuestros jueces. Mas si con el dedo de Dios yo echo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Mas si otro más fuerte que él sobreviniendo le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa, de dónde salí. Y viniendo, la halla barrida y adornada. Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados habitan allí; y son las postrimerías del tal hombre peores que las primerías. ¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. ¶ Y juntándose las multitudes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación. La reina del austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. ¶ Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino en el candelero, para que los que entran, vean la luz. La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. Mira pues, que la luz que en ti hay, no sea tinieblas. Así que siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tiniebla, será todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra. ¶ Y después que hubo hablado, le rogó un Fariseo que comiese con él; y entrado Jesús, se sentó a la mesa. Y el Fariseo como lo vio, se maravilló de que no se lavó antes de comer. Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo que está dentro de vosotros, está lleno de rapiña y de maldad. ¡Insensatos! ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? Empero de lo que tenéis, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio. Mas ¡ay de vosotros Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y el amor de Dios pasáis de largo. Empero estas cosas era menester hacer, y no dejar las otras. ¡Ay de vosotros Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulturas que no parecen, y los hombres que andan encima no lo saben. Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros, ni aun con un dedo tocáis las cargas. ¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. Cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros. Por tanto la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles, y de ellos a unos matarán, y a otros perseguirán. Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo: Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías que murió entre el altar y el templo: En verdad os digo, será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que os alzasteis con la llave de la ciencia: vosotros no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas, Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.
Evening Prayer — Second Lesson
2 Thessalonians 3
En fin, hermanos, orád por nosotros, que la palabra del Señor corra libremente, y sea glorificada, así como lo es entre vosotros: Y que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no todos tienen fe. Mas fiel es el Señor que os confirmará, y os guardará de mal. Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que hacéis y haréis lo que os hemos mandado. El Señor enderece vuestros corazones en el amor de Dios, y en la paciencia de Cristo. ¶ Os denunciamos empero, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, que os apartéis de todo hermano que anduviere fuera de orden, y no conforme a la tradición que recibió de nosotros; Porque vosotros sabéis de qué manera es menester imitarnos; porque no nos hubimos desordenadamente entre vosotros: Ni comimos de balde el pan de nadie; antes trabajamos con trabajo y fatiga de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros. No porque no tuviésemos potestad, mas por darnos a vosotros por dechado, para que nos imitaseis. Porque aun estando con vosotros os denunciábamos esto: Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que andan algunos entre vosotros fuera de orden, no ocupándose en cosa alguna, sino en indagar lo que no les importa. Y a los que son tales, mandámosles y rogámosles por nuestro Señor Jesu Cristo, que trabajando con silencio coman su propio pan. Mas vosotros, hermanos, no desfallezcáis en bien hacer. Y si alguno no obedeciere a nuestra palabra por esta epístola, notád al tal, y no le tratéis para que se avergüence. Empero no le tengáis como a enemigo, sino amonestádle como a hermano. Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz de toda manera. El Señor sea con todos vosotros. La salutación de mi propia mano, de Pablo, que es mi signo en todas mis cartas. Así yo escribo. La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo sea con todos vosotros. Amén. ¶ La segunda carta a los Tesalonicenses fue escrita de Aténas.
Gospel
Mark 6:45-56
¶ Y luego dio priesa a sus discípulos a subir en la nave, e ir delante de él a la otra parte a Betsaida, entre tanto que él despedía la multitud. Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar. Y como fue la tarde, la nave estaba en medio de la mar, y él solo en tierra. Y los vio que se trabajaban navegando, porque el viento les era contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino a ellos andando sobre la mar, y quería pasarlos. Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces; Porque todos le veían, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Aseguráos, yo soy: no tengáis miedo. Y subió a ellos en la nave, y el viento reposó, y ellos en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban; Porque aun no entendían el milagro de los panes; porque sus corazones estaban endurecidos. ¶ Y cuando fueron a la otra parte, vinieron a tierra de Genesaret, y tomaron puerto. Y saliendo ellos de la nave, luego le conocieron. Y corriendo por toda la tierra de al derredor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí. Y donde quiera que entraba, en aldeas, o ciudades, o heredades, ponían en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban quedaron sanos.
Gospel
Mark 4:35-41
Y les dijo aquel día, cuando fue tarde: Pasemos a la otra parte. Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y había también con él otros barquichuelos. Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la nave, de tal manera que ya se llenaba. Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no te importa nada que perezcamos? Y levantándose él, riñó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fue hecha grande bonanza. Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis tan medrosos? ¿Cómo es que no tenéis fe? Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
Gospel
Luke 21
Y mirando, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenía. ¶ Y a unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo: De estas cosas que veis, días vendrán, en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuándo estas cosas hayan de comenzar a ser hechas? El entonces dijo: Mirád, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y el tiempo está cerca: por tanto no vayáis en pos de ellos. Empero cuando oyereis de guerras y sediciones, no os espantéis; porque es menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego será el fin. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; Y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y habrá prodigios, y grandes señales del cielo. Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos a las sinagogas, y a las cárceles, trayéndoos ante los reyes, y a los presidentes, por causa de mi nombre. Y os será esto para testimonio. Ponéd pues en vuestros corazones de no pensar antes como hayáis de responder. Porque yo os daré boca y sabiduría, a la cual no podrán resistir, ni contradecir todos los que se os opondrán. Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos, por causa de mi nombre. Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá. En vuestra paciencia poseéd vuestras almas. Y cuando viereis a Jerusalem cercada de ejércitos, sabéd entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que estuvieren en medio de ella, váyanse; y los que en las otras regiones, no entren en ella. Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas, ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apretura grande sobre la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos por todas las naciones; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos. Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas; Secándose los hombres a causa del temor, y esperando las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y grande gloria. Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirád, y levantád vuestras cabezas; porque vuestra redención está cerca. Y les dijo también una parábola: Mirád la higuera, y todos los árboles: Cuando ya brotan, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca: Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entendéd que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que todo sea hecho. El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. ¶ Y mirád por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de improviso sobre vosotros aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la haz de toda la tierra. Velád, pues, orando a todo tiempo, que seáis habidos dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pie delante del Hijo del hombre. Y enseñaba entre día en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas. Y todo el pueblo venía a él por la mañana, para oírle en el templo.
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