Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Proverbs 6:1-12
Hijo, si salieres por fiador por tu amigo, si tocaste tu mano al extraño, Enlazado eres con las palabras de tu boca; y preso con las razones de tu boca. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate; porque has caído en la mano de tu prójimo: Vé, humíllate, y esfuerza tu prójimo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento. Escápate como el corzo de la mano del cazador; y como el ave de la mano del parancero. ¶ Vé a la hormiga, o! perezoso, mira sus caminos, y sé sabio: La cual no tiene capitán, ni gobernador, ni señor, Y con todo eso apareja en el verano su comida: en el tiempo de la siega allega su mantenimiento. Perezoso; ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Tomando un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para volver a dormir: Vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo. ¶ El hombre perverso es varón inicuo: camina en perversidad de boca,
First Reading
Deuteronomy 4
Ahora pues, oh Israel, oye los estatutos, y derechos que yo os enseño para que hagáis, y viváis, y entréis, y heredéis la tierra que Jehová el Dios de vuestros padres te da. No añadiréis a la palabra, que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os mando. Vuestros ojos vieron lo que hizo Jehová por Baal-pehor: que a todo hombre que fue en pos de Baal-pehor destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti: Mas vosotros, que os llegasteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. Mirád, yo os he enseñado estatutos y derechos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para heredarla. Guardád pues, y hacéd: porque esta es vuestra sabiduría, y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, que oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es esta. Porque ¿qué gente hay grande, que tenga los dioses cercanos a sí, como Jehová nuestro Dios en todas las cosas por las cuales le llamamos? Y ¿qué gente hay grande, que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley, que yo doy delante de vosotros hoy? ¶ Por tanto guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y enseñarán a sus hijos. Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte, y el monte ardía en fuego hasta en medio de los cielos, tinieblas, nube, y oscuridad. Y habló Jehová con vosotros de en medio del fuego; la voz de sus palabras oísteis, mas figura ninguna visteis más de la voz. Y él os denunció su concierto, el cual os mandó que hicieseis, las diez palabras, y escribiólas en dos tablas de piedra. A mí también me mandó Jehová entonces, que os enseñase los estatutos y derechos, para que los hicieseis en la tierra, a la cual pasáis, para poseerla. ¶ Guardád pues mucho vuestras almas; porque ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros en Horeb de en medio del fuego; Que no corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de alguna semejanza, figura de macho o de hembra: Figura de ningún animal, que sea en la tierra, figura de ningún ave de alas que vuele por el aire, Figura de ningún animal que vaya arrastrando por la tierra, figura de ningún pez que esté en el agua debajo de la tierra. Y porque no alces tus ojos al cielo, y veas el sol, y la luna, y las estrellas, y todo el ejército del cielo, y seas impelido, y te inclines a ellos, y les sirvas, porque Jehová tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. Empero a vosotros Jehová os tomó, y os sacó del horno de hierro, de Egipto, para que seáis a él por pueblo de heredad, como parece en este día. Y Jehová se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad. Por lo cual yo muero en esta tierra, y no paso el Jordán: mas vosotros pasaréis, y heredaréis esta buena tierra. Guardáos no os olvidéis del concierto de Jehová vuestro Dios, que él concertó con vosotros, y os hagáis escultura, imagen de cualquier cosa, como Jehová tu Dios te ha mandado. Porque Jehová tu Dios es fuego que consume, Dios zeloso. ¶ Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en aquella tierra, y corrompiereis, e hiciereis escultura, imagen de cualquier cosa, e hiciereis mal en ojos de Jehová vuestro Dios para enojarle, Yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que pereciendo pereceréis presto de la tierra a la cual pasáis el Jordán para heredarla: no estaréis en ella largos días, que no seáis destruidos. Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos hombres en número entre las gentes a las cuales Jehová os llevará. Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombre, a madera, y a piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, hallarle has: si le buscares de todo tu corazón, y de toda tu alma. Cuando estuvieres en angustia, y te hallaren todas estas cosas, si a la postre te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz, Porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios, no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del concierto de tus padres, que les juró. ¶ Porque pregunta ahora de los tiempos antiguos, que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, ¿si se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella? ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, y ha vivido, como tú la oíste? O ¿ha probado Dios a venir a tomar para sí gente de en medio de otra gente con pruebas, con señales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y espantos grandes, como todas las cosas que hizo con vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto a tus ojos? A ti te fue mostrado, para que supieses, que Jehová él es Dios, no hay más fuera de él. De los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte, y sobre la tierra te mostró su gran fuego, y sus palabras has oído de en medio del fuego. Y por cuanto él amó a tus padres, escogió su simiente después de ellos, y te sacó delante de sí de Egipto con su gran poder: Para echar de delante de ti gentes grandes, y más fuertes que tú, y para meterte a ti, y darte su tierra por heredad, como parece hoy. Aprende pues hoy, y reduce a tu corazón que Jehová él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra, no hay otro. Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que hayas bien tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra, que Jehová tu Dios te da todo el tiempo. ¶ Entonces apartó Moisés tres ciudades de esta parte del Jordán al nacimiento del sol, Para que huyese allí el homicida, que matase a su prójimo por yerro, que no hubiese tenido enemistad con él desde ayer ni desde anteayer; que huyese a una de estas ciudades, y viviese. A Bosor en el desierto en tierra de la campaña, de los Rubenitas; y a Ramot en Galaad, de los Gaditas; y a Golam en Basán, de los de Manasés. ¶ Esta pues es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel. Estos son los testimonios, y los estatutos, y los derechos que Moisés dijo a los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto: De esta parte del Jordán en el valle, delante de Bet-pehor en la tierra de Sejón rey de los Amorreos, que habitaba en Jesebón, al cual hirió Moisés y los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto. Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán, dos reyes de los Amorreos, que estaban de esta parte del Jordán al nacimiento del sol: Desde Aroer, que estaba junto a la ribera del arroyo de Arnón hasta el monte de Sión, que es Hermón. Y toda la campaña de esta parte del Jordán al oriente hasta la mar de la campaña, las vertientes de las aguas abajo del Fasga.
First Reading
Joshua 6:1-20
Jericó empero estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba, ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó, y a su rey con sus varones de guerra. Cercaréis pues la ciudad todos los hombres de guerra yendo al derredor de la ciudad una vez al día: y esto haréis seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carneros delante del arca: y al séptimo día dareis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando tocaren luengamente el cuerno de carnero, como oyereis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá debajo de sí: entonces el pueblo subirá cada uno en derecho de sí. Y llamando Josué hijo de Nun los sacerdotes, díjoles: Llevád el arca del concierto: y siete sacerdotes lleven siete bocinas de cuernos de carneros delante del arca de Jehová. Y dijo al pueblo: Pasád, y cercád la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová. Y luego que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas: y el arca del concierto de Jehová los seguía. Y los armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la congregación iba de tras del arca andando y tocando bocinas. Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no daréis grita, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga; Gritád: entonces daréis grita. El arca pues de Jehová dio una vuelta al derredor de la ciudad, y viniéronse al real, en el cual tuvieron la noche. Y Josué se levantó de mañana; y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová: Y los otros siete sacerdotes llevando las siete bocinas de cuernos de carneros, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas: y los armados iban delante de ellos, y la congregación iba detrás del arca de Jehová: andando y tocando las bocinas. Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volviéronse al real: de esta manera hicieron por seis días. Y al séptimo día, levantáronse cuando el alba subía, y dieron vuelta a la ciudad de esta manera siete veces: este día solamente dieron vuelta al rededor de ella siete veces. Y como los sacerdotes hubieron tocado las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Dad grita; porque Jehová os ha entregado la ciudad. Mas la ciudad será anatema a Jehová, ella con todas las cosas que están en ella: solamente Raab la ramera con todos los que estuvieren en casa con ella, vivirá, por cuanto escondió los mensajeros que enviamos. Mas vosotros guardáos del anatema, que ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, porque no hagáis anatema el campo de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata, y el oro, y vasos de metal y de hierro sea consagrado a Jehová, y venga al tesoro de Jehová. Entonces el pueblo dio grita, y tocaron bocinas: y aconteció que como el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, el pueblo dio grita con muy gran vocerío, y el muro cayó debajo de sí: y el pueblo subió a la ciudad cada uno delante de sí: y tomáronla.
Morning Prayer — First Lesson
Zechariah 9
Carga de la palabra de Jehová contra tierra de Hadrac, y de Damasco su reposo; porque a Jehová están vueltos los ojos de los hombres, y de todas las tribus de Israel. Y también Emat tendrá término en ella; Tiro, y Sidón, aunque muy sabia sea: Porque Tiro se edificó fortaleza: amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles. He aquí que el Señor la empobrecerá, y herirá en la mar su fortaleza, y ella será consumida de fuego. Ascalón verá, y temerá: Gaza también dolerse ha en gran manera, también Accarón; porque su esperanza será avergonzada; y de Gaza se perderá el rey, y Ascalón no se habitará. Y habitará en Azoto extranjero, y yo talaré la soberbia de los Palestinos. Y yo quitaré sus sangres de su boca, y sus abominaciones de sus dientes; y quedarán ellos también para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Accarón como el Jebuseo. Y seré como real de ejército a mi casa, del que va y del que viene, ni más pasará sobre ellos angustiador; porque ahora miré con mis ojos. ¶ Alégrate mucho, hija de Sión, jubila, hija de Jerusalem. He aquí que tu Rey vendrá a ti, Justo y Salvador, pobre y cabalgando sobre un asno, y sobre un pollino hijo de asna. Y de Efraím talaré los carros, y los caballos de Jerusalem; y los arcos de guerra serán quebrados; y hablará paz a las gentes; y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra. ¶ Y tú también por la sangre de tu concierto serás salva, yo he sacado tus presos del aljibe en que no hay agua. Tornáos a la fortaleza, o! presos de esperanza: hoy también os anuncio que os daré doblado. Porque yo entesé para mí a Judá como arco: henchí a Efraím, y despertaré tus hijos, o! Sión, contra tus hijos, o! Grecia; y ponerte he como espada de valiente. Y Jehová será visto sobre ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y el Señor Jehová tocará trompeta, e irá como torbellinos del austro. Jehová de los ejércitos los amparará, y tragarán, y sujetarlos han a las piedras de la honda; y beberán, y harán bramidos como tomados del vino, y henchirse han como un cuenco, o como los lados del altar. Y salvarlos ha en aquel día el Dios de ellos Jehová como a rebaño de su pueblo; porque serán engrandecidos en su tierra como piedras preciosas de corona. Porque ¿cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura? El trigo alegrará a los mancebos, y el vino a las doncellas.
Epistle
Colossians 3:1-4
Mas si habéis resucitado con Cristo, buscád lo que es de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ponéd vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos estáis, y vuestra vida está guardada con Cristo en Dios. Cuando se manifestare Cristo, que es nuestra vida, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
First Reading
Ezekiel 40
En el año veinte y cinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a los diez del mes, a los catorce años después que la ciudad fue herida, en aquel mismo día, fue sobre mí la mano de Jehová, y llevóme allá. En visiones de Dios me llevó a la tierra de Israel, y púsome sobre un monte muy alto, sobre el cual estaba como edificio de una ciudad al mediodía. Y llevóme allí, y he aquí un varón cuyo aspecto era como aspecto de metal, y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; el cual estaba a la puerta. Y aquel varón me habló: Hijo del hombre, mira de tus ojos, y oye de tus oídos, y pon tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque para que yo te mostrase eres traído aquí: cuenta todo lo que ves a la casa de Israel. ¶ Y he aquí un muro fuera de la casa al derredor; y la caña de medir que aquel varón tenía en la mano era de seis codos, de a codo y palmo; y midió la anchura del edificio de una caña, y la altura de otra caña. Y vino a la puerta, la haz de la cual era hacia el oriente, y subió por sus gradas, y midió el un poste de la puerta de una caña en anchura, y el otro poste de otra caña en anchura. Y cada cámara, de una caña en longitud, y de otra caña en anchura; y entre las cámaras dejó cinco codos en anchura; y cada poste de la puerta junto a la entrada de la puerta por de dentro, una caña. Y midió la entrada de la puerta por de dentro, de una caña. Y midió la entrada del portal de ocho codos, y sus postes de dos codos, y la entrada del portal por de dentro. Y la puerta de hacia el oriente tenía tres cámaras de cada parte, todas tres de una medida; y los portales de cada parte de una medida. Y midió la anchura de la entrada del portal de la puerta de diez codos: la longitud del portal de trece codos. Y el espacio de delante de las cámaras, de un codo de la una parte, y de otro codo de la otra; y cada cámara tenía seis codos de una parte, y seis codos de otra. Y midió la puerta desde la techumbre de la una cámara hasta su techumbre, de anchura de veinte y cinco codos puerta contra puerta. E hizo los portales de sesenta codos, cada portal del patio, y del portal todo al derredor. Y desde la delantera de la puerta de la entrada hasta la delantera de la entrada de la puerta de dentro, cincuenta codos. Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por de dentro de la puerta al derredor, y asimismo en los arcos; y las ventanas estaban al derredor por de dentro, y en cada poste estaban esculpidas palmas. ¶ Y llevóme al patio de afuera, y he aquí cámaras, y solado hecho al patio todo en derredor; treinta cámaras había en aquel patio. Y estaba solado al lado de las puertas delante de la longitud de los portales solado abajo. Y midió la anchura desde la delantera de la puerta de abajo, hasta la delantera del patio de dentro por de fuera, de cien codos hacia el oriente y el norte. Y de la puerta que estaba hacia el norte en el patio de afuera, midió su longitud y su anchura. Y sus cámaras, tres de una parte, y tres de otra, y sus postes, y sus arcos eran como la medida de la puerta primera, cincuenta codos su longitud, y su anchura de veinte y cinco codos. Y sus ventanas, y sus arcos, y sus palmas eran conforme a la medida de la puerta que estaba hacia el oriente; y subían a ella por siete gradas, y sus arcos delante de ellas. Y la una puerta del patio de adentro estaba en frente de la otra puerta al norte, y al oriente; y midió de puerta a puerta cien codos. Y llevóme hacia el mediodía, y he aquí una puerta hacia el mediodía; y midió sus portales y sus arcos conforme a estas medidas dichas. Y tenía sus ventanas, y sus arcos al derredor, como las ventanas ya dichas: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinte y cinco codos. Y sus gradas eran siete gradas, y sus arcos delante de ellas; y tenía palmas, una de una parte, y otra en sus postes. Y tal era la puerta de hacia el mediodía, del patio de dentro; y midió de puerta a puerta hacia el mediodía cien codos. ¶ Y metióme en el patio de más adentro a la puerta del mediodía; y midió la puerta del mediodía conforme a estas medidas dichas: Y sus cámaras, y sus postes, y sus arcos eran conforme a estas medidas dichas; y tenía sus ventanas, y sus arcos al derredor: la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinte y cinco codos. Y tenía arcos al derredor de longitud de veinte y cinco codos, y la anchura de cinco codos. Y sus arcos afuera al patio, y palmas a cada uno de sus postes; y sus gradas eran ocho gradas. Y llevóme al patio adentro hacia el oriente, y midió la puerta conforme a estas medidas dichas. Y sus cámaras, y sus postes, y sus arcos conforme a estas medidas dichas; y tenía sus ventanas, y sus arcos al derredor: la longitud de cincuenta codos, y la anchura de veinte y cinco codos. Y sus arcos afuera al patio, y palmas a cada uno de sus postes de una parte y de otra; y sus gradas eran ocho gradas. Y llevóme a la puerta del norte, y midió conforme a estas medidas dichas. Sus cámaras, y sus postes, y sus arcos, y sus ventanas al derredor: la longitud de cincuenta codos, y la anchura de veinte y cinco codos. Y sus postes afuera al patio, y palmas a cada uno de sus postes de una parte y de otra; y sus gradas eran ocho gradas. Y había allí una cámara, y su puerta con postes de portales: allí lavarán el holocausto. Y en la entrada de la puerta había dos mesas de la una parte, y otras dos de la otra, para degollar sobre ellas el holocausto, y la expiación, y el pecado. Y al lado por de fuera de las gradas, a la entrada de la puerta del norte había dos mesas; y al otro lado que estaba a la entrada de la puerta otras dos mesas: Cuatro mesas de la una parte, y otras cuatro mesas de la otra parte: había a cada lado de esta puerta ocho mesas, sobre las cuales degollarán. Y las cuatro de estas mesas para el holocausto eran de piedras labradas, de longitud de un codo y medio, y de anchura de otro codo y medio, y de altura de un codo: sobre estas pondrán las herramientas con que degollarán el holocausto y el sacrificio. Y había ganchos de un palmo aparejados de dentro todo al derredor; y sobre las mesas la carne de la ofrenda. Y de fuera de la puerta de la parte de adentro, en el patio de adentro a la parte que estaba al lado de la puerta del norte, estaban las cámaras de los cantores, las cuales miraban hacia el mediodía: una estaba al lado de la puerta del oriente que miraba hacia el norte. Y díjome: Esta cámara que mira hacia el mediodía será de los sacerdotes que tienen la guarda del templo. Y la cámara que mira hacia el norte será de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Leví al Señor, para ministrarle. Y midió el patio, la longitud de cien codos, y la anchura de otros cien codos, cuadrado: y había un altar delante del templo. ¶ Y llevóme a la entrada del templo, y midió cada poste de la entrada, cinco codos de una parte, y cinco codos de otra; y la anchura de la puerta tres codos de una parte, y tres codos de otra. La longitud de la portada veinte codos, y la anchura once codos, a la cual subían por gradas; y había columnas junto a los postes, una de una parte, y otra de otra.
Morning Prayer — Second Lesson
Luke 23:50
¶ Y, he aquí, un varón llamado José, el cual era senador, varón bueno, y justo:
Responsorial Psalm
Psalm 149
Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos. Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey. Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él. Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud. Regocijarse han los piadosos con gloria: cantarán sobre sus camas. Ensalzamientos de Dios estarán en sus gargantas; y espadas de dos filos en sus manos: Para hacer venganza de los Gentiles: castigos en los pueblos. Para aprisionar a sus reyes en grillos; y a sus nobles en cadenas de hierro. Para hacer en ellos el juicio escrito: esta será la gloria de todos sus piadosos. Alelu-Jah.
Gospel
Matthew 28:1-7
En el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro. Y, he aquí, fue hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra de la puerta del sepulcro, y estaba sentado sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve. Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos. Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde fue puesto el Señor; Y presto id, decíd a sus discípulos, que ha resucitado de los muertos; y, he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os lo he dicho.
Responsorial Psalm
Psalm 93
Jehová reinó, vistióse de magnificencia; vistióse Jehová de fortaleza: ciñóse: afirmó también el mundo, que no se moverá. Firme es tu trono desde entonces: tú eres eternalmente. Alzaron los ríos, o! Jehová, alzaron los ríos su sonido: alzaron los ríos sus ondas, Más que sonidos de muchas aguas, de fuertes ondas de la mar. Fuerte es Jehová en lo alto. Tus testimonios son muy firmes: tu casa, o! Jehová, tiene hermosa santidad para luengos días.
Responsorial Psalm
Psalm 94
Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate. Ensálzate, o! Juez de la tierra: da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán? ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad? A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. Y dijeron: No verá Jehová: y, no entenderá el Dios de Jacob. ¶ Entendéd necios en el pueblo: y vosotros insensatos, ¿cuándo seréis sabios? ¿El que plantó la oreja, no oirá? ¿él que formó el ojo, no verá? ¿El que castiga a las gentes, no reprenderá? ¿el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres: que son vanidad. ¶ Bienaventurado el varón a quien tú Jehová, castigares, y en tu ley le enseñares. Para hacerle quieto en los días de aflicción, entre tanto que se cava el hoyo para el impío. Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad. Porque el juicio será vuelto hasta justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad? Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma con los muertos. Mas si decía: Mi pie resbala, tu misericordia, o! Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Juntarse ha contigo el trono de iniquidades, que cria agravio en el mandamiento? Pónense en ejército contra la vida del justo: y condenan la sangre inocente. Mas Jehová me ha sido por refugio: y mí Dios por peña de mi confianza. El cual hizo volver contra ellos su iniquidad: y con su maldad los talará: talarlos ha Jehová nuestro Dios.
Responsorial Psalm
Psalm 89
Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo; Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de generación en generación tu trono. Selah. Y celebrarán los cielos tu maravilla, o! Jehová: tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses? Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus al rededores. Jehová Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, fuerte-Jehová; y tu verdad al rededor de ti? Tú dominas sobre la soberbia de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las haces sosegar. Tú quebrantaste como muerto a Egipto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos. Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud tú lo fundaste: Al aquilón y al austro tú los creaste: Tabor y Hermón en tu nombre cantarán. Tuyo es el brazo con la valentía: fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Justicia y juicio es la compostura de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán: En tu nombre se alegrarán todo el día: y en tu justicia se ensalzarán: Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. Porque Jehová es nuestro escudo: y nuestro Rey es el Santo de Israel. Entonces hablaste en visión a tu misericordioso, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente: ensalcé a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo: ungíle con el aceite de mi santidad: Porque mi mano será firme con él; mi brazo también le fortificará: No le atribulará enemigo: ni hijo de iniquidad le quebrantará: Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos: y heriré a sus aborrecedores. Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. Y pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, la roca de mi salud. Yo también le pondré por primogénito; alto sobre los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. Y pondré su simiente para siempre; y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley; y no anduvieren en mis juicios: Si profanaren mis estatutos; y no guardaren mis mandamientos: Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas mi misericordia no la quitaré de él: ni falsearé mi verdad. No profanaré mi concierto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez juré por mi santuario: No mentiré a David. Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, la cual será testigo fiel en el cielo. Selah. Y tú desechaste, y menospreciaste a tu ungido, y airástete con él. Rompiste el concierto de tu siervo; profanaste a tierra su corona. Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. Robáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos. Ensalzaste la diestra de sus enemigos; alegraste a todos sus adversarios. Embotaste asimismo el filo de su espada; y no le levantaste en la batalla. Hiciste cesar su claridad, y echaste por tierra su trono. Acortaste los días de su juventud; cubrístele de vergüenza. Selah. ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Esconderte has para siempre? ¿Arderá para siempre tu ira como el fuego? Acuérdate cuanto sea mi tiempo: ¿por qué criaste sujetos a vanidad a todos los hijos del hombre? ¿Qué hombre vivirá, y no verá muerte? ¿escapará su alma del poder del sepulcro? Selah. Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias? Jurado has a David por tu verdad. Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, que yo llevo de muchos pueblos en mi seno: Porque tus enemigos, o! Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado las pisadas de tu ungido. Bendito Jehová para siempre. Amén y Amén.
Evening Prayer — First Lesson
Hosea 5:8-6:4
Tocád bocina en Gabaa, trompeta en Rama: sonád atambor en Bet-aven, tras ti, o! Ben-jamín. Efraím será asolado el día del castigo: en las tribus de Israel hice conocer mi verdad. Los príncipes de Judá fueron como los que traspasan mojones: derramaré pues sobre ellos, como agua, mi ira. Calumniado Efraím, quebrantado en juicio, porque quiso andar tras mandamientos. Y yo seré como polilla a Efraím, y como carcoma a la casa de Judá. Y verá Efraím su enfermedad, y Judá su llaga; e irá Efraím al Asur, y enviará al rey de Jareb: mas él no os podrá sanar, ni os curará la llaga. Porque yo seré como león a Efraím, y como cachorro de león a la casa de Judá: yo, yo arrebataré, y andaré: tomaré, y no habrá quien escape. Andaré, y tornaré a mi lugar, hasta que conozcan su pecado, y busquen mi faz: en su angustia madruguen a mí. Veníd, y tornémosnos a Jehová, que él arrebató, y curarnos ha: hirió, y vendarnos ha. Darnos ha vida después de dos días: al tercero día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos: proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba, está aparejada su salida, y vendrán a nosotros como la lluvia: como la lluvia tardía y temprana a la tierra. ¿Qué haré a ti, Efraím? ¿Qué haré a ti, Judá? Vuestra misericordia, como la nube de la mañana, y como el rocío que viene a la madrugada.
Second Reading
I Corinthians 15
Empero os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, y en el cual estáis firmes; Por el cual asimismo sois salvos, si retenéis en la memoria lo que os he predicado, si no es que habéis creído en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo recibí, es a saber: que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; Y que fue sepultado, y que resucitó al tercero día, conforme a las Escrituras; Y que fue visto por Céfas; y después por los doce: Que después fue visto de más de quinientos hermanos a la vez: de los cuales los más viven aun, empero algunos han dormido. Que después fue visto por Santiago, después por todos los apóstoles. Y a la postre de todos, fue visto por mí también, como por uno nacido fuera de debido tiempo. Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguía a la iglesia de Dios. Empero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo. Por tanto, sea yo, o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. ¶ Mas si se predica a Cristo, que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros, que no hay resurrección de los muertos? Porque si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. Y también somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios, que él haya levantado a Cristo: al cual empero no levantó, si es así que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun os estáis en vuestros pecados. Luego también los que durmieron en Cristo, son perdidos. Si en esta vida solamente tenemos esperanza en Cristo, los más desdichados somos de todos los hombres. Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: y él es hecho primicias de los que durmieron. Porque por cuanto la muerte vino por hombre, también por hombre vino la resurrección de los muertos. Porque a la manera que todos en Adam mueren, así también todos en Cristo serán vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo en su venida. Luego viene el fin: cuando entregará el reino a Dios y al Padre; cuando hubiere abatido todo imperio, y toda potencia, y potestad. Porque es menester que él reine, hasta que sujete a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido, es la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Mas cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro es que está exceptuado el mismo que sujetó a él todas las cosas. Mas después que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. De otro modo, ¿qué harán, los que son bautizados por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, son bautizados por los muertos? ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? Cada día muero; lo protesto por vuestra gloria, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro. Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha si los muertos no resucitan? Comamos y bebamos, que mañana moriremos: No os engañéis. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Despertád, como es justo, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios, para vergüenza vuestra lo digo. ¶ Mas alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo salen? ¡Insensato! lo que tú siembras, no revive, si antes no muriere: Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de ser, sino el grano desnudo, puede ser de trigo, o de alguno de los otros granos: Mas Dios le da el cuerpo como él ha querido, y a cada simiente su propio cuerpo. Toda carne no es la misma carne, mas una carne es la de los hombres, y otra carne es la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. Hay también cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas una es la gloria de los celestes, y otra la de los terrestres. Una es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella se diferencia de otra estrella en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se levantará en incorrupción: Se siembra en vergüenza; se levantará en gloria: se siembra en flaqueza; se levantará en poder: Se siembra cuerpo animal; resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Y así está escrito: Fue hecho el primer hombre Adam en alma viviente; el postrer Adam fue hecho en espíritu vivificante. Mas lo que es espiritual no es primero, sino lo que es animal; y después lo que es espiritual. El primer hombre es de la tierra, terreno: el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos llevado la imagen del terreno, llevaremos también la imagen del celestial. Esto empero digo, hermanos: Que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios: ni la corrupción hereda la incorrupción. ¶ He aquí, un misterio, os digo: Todos ciertamente no dormiremos; mas todos seremos transformados. En un momento, en un abrir de ojo, a sonido de la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces será cumplida la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu victoria? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos dio la victoria por el Señor nuestro Jesu Cristo. Así que, hermanos míos amados, estád firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
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Hebrews 7
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió al encuentro a Abraham que volvía de la matanza de los reyes, y le bendijo: A quien asimismo dio Abraham la décima parte de todo: primeramente el cual ciertamente se interpreta, Rey de justicia; y luego también, Rey de Salem, que es, Rey de paz; Sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida; mas hecho semejante al Hijo de Dios, se queda sacerdote continuamente. Considerád pues cuán grande fue éste, a quien aun Abraham el patriarca dio la décima de los despojos. Que ciertamente los que de los hijos de Leví reciben el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar diezmos del pueblo según la ley, es a saber, de sus hermanos, aunque también ellos hayan salido de los lomos de Abraham. Mas aquel, cuya genealogía no es contada entre ellos, tomó diezmos de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas. Y sin contradicción alguna lo que es menos es bendito de lo que es mejor. Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos; mas allí, aquel del cual está dado testimonio, que vive. Y (por decirlo así) en Abraham fue diezmado también el mismo Leví que recibe los diezmos; Porque aun Leví estaba en los lomos de su padre, cuando Melquisedec salió al encuentro a Abraham. Si pues la perfección era por el sacerdocio Levítico, (porque debajo de él recibió el pueblo la ley,) ¿qué necesidad había aun de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no se dijese según el orden de Aarón? Luego traspasado el sacerdocio, necesario es que se haga también traspasamiento de la ley. Porque aquel de quien estas cosas se dicen, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar. Porque es evidente que nuestro Señor nació de Judá, de cuya tribu nada habló Moisés, tocante al sacerdocio. Y aun mucho más evidente es; que, según la semejanza de Melquisedec, se levanta otro sacerdote: El cual no es hecho conforme a la ley del mandamiento carnal, sino según el poder de una vida indisoluble. Porque él testifica, diciendo: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza e inutilidad. Porque nada perfeccionó la ley, sino la introducción de mejor esperanza, por la cual nos acercamos de Dios, Y tanto más en cuanto no sin juramento fue él hecho sacerdote; (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas éste, con juramento por aquel que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente según el orden de Melquisedec:) Tanto de mejor concierto fue hecho prometedor Jesús. Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía que continuasen; Mas éste, porque permanece eternamente, tiene el sacerdocio inmutable. Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos; Porque tal sumo sacerdote nos convenía, que fuese santo, inocente, libre de mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos. Que no tuviese necesidad cada día, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios, primero por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a hombres que tienen flaqueza; mas la palabra del juramento, que fue después de la ley, constituye al Hijo, que es perfecto eternamente.
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Philippians 4:4-9
Regocijáos en el Señor siempre: otra vez digo, que os regocijéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. De nada estéis solícitos; sino que en todo dénse a conocer vuestras peticiones delante de Dios por la oración, y el ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. En fin, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay alguna virtud, y si hay alguna alabanza, pensád en las tales cosas. Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oísteis, y visteis en mí, esto hacéd; y el Dios de paz será con vosotros.
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Isaiah 43:1-14
Y ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, o! Jacob, y formador tuyo, o! Israel: No temas, porque yo te redimí: yo te puse nombre, mío eres tú. Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y en los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el mismo fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová Dios tuyo, Santo de Israel, Guardador tuyo: A Egipto he dado por tu rescate; a Etiopía, y a Sabá por ti. Porque en mis ojos fuiste de grande estima: fuiste honorable, y yo te amé; y daré hombres por ti, y naciones por tu alma. No temas, porque yo soy contigo: del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al aquilón: Da acá; y al mediodía: No detengas: trae de luengas tierras mis hijos, y mis hijas de lo postrero de la tierra: Todos llamados de mi nombre; y para gloria mía los crié, los formé, y los hice: Sacando al pueblo ciego, que tiene ojos; y a los sordos, que tienen oídos. ¶ Congréguense juntamente todas las naciones, y júntense pueblos: ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y serán sentenciados por justos: oigan, y digan verdad. Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo, que yo escogí: para que me conozcáis, y creáis, y entendáis, que yo mismo soy: antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová; y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios extraño. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano escape: si yo hiciere, ¿quién lo estorbará? Así dice Jehová, Redentor vuestro, Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender fugitivos todos ellos, y clamor de Caldeos en las naves.
Gospel
John 5
Después de estas cosas, había una fiesta de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem. Y hay en Jerusalem junto a la puerta del ganado un estanque, que en lengua Hebrea es llamado Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En estos estaba echada una grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua; Porque un ángel descendía a cierto tiempo al estanque, y revolvía el agua; y el que primero entraba en el estanque, después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. ¶ Y estaba allí un hombre, que había treinta y ocho años que estaba enfermo. Como Jesús le vio echado, y entendió que ya había mucho tiempo que estaba enfermo, dícele: ¿Quiéres ser sano? Y el enfermo le respondió: Señor, no tengo hombre, que cuando el agua fuere revuelta, me meta en el estanque; porque entre tanto que yo voy, otro antes de mí ha descendido. Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y luego aquel hombre fue sano, y tomó su lecho, e íbase; y era sábado aquel día. Entonces los Judíos decían a aquel que había sido sanado: Sábado es, no te es lícito llevar tu lecho. Respondióles: El que me sanó, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda. Y le preguntaron entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho, y anda? Y el que había sido sanado, no sabía quien fuese; porque Jesús se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: He aquí, ya estás sano: no peques más, porque no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue entonces, y dio aviso a los Judíos, que Jesús era el que le había sanado. ¶ Y por esta causa los Judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado. Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro. Entonces por tanto más procuraban los Judíos matarle; porque no solo quebrantaba el sábado, mas aun también decía que era Dios su Padre, haciéndose igual a Dios. Respondió pues Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: Que no puede el Hijo hacer algo de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre; porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, mas todo el juicio dio al Hijo; Para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió. De cierto, de cierto os digo: Que el que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá en condenación, mas pasó de muerte a vida. De cierto, de cierto os digo: Que vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que oyeren, vivirán. Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dio también al Hijo que tuviese vida en sí mismo. Y también le dio poder de hacer juicio, porque es el Hijo del hombre. No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; Y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; y los que hicieron mal, a resurrección de condenación. No puedo yo de mí mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del Padre que me envió. ¶ Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Otro es el que da testimonio de mí; y yo sé que el testimonio que él da de mí, es verdadero. Vosotros enviasteis a Juan, y él dio testimonio a la verdad. Empero yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo estas cosas, para que vosotros seáis salvos. El era antorcha que ardía, y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un poco en su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio que cumpliese, es a saber, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado. Y el Padre mismo que me envió, él dio testimonio de mí. Vosotros nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer. Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, a éste vosotros no creéis. Escudriñád las Escrituras; porque a vosotros os parece, que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; Y no queréis venir a mí, para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Mas yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su proprio nombre, a aquel recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, los que tomáis gloria los unos de los otros? y no buscáis la gloria que de solo Dios viene. No pensáis que yo os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa, es a saber, Moisés, en quien vosotros esperáis. Porque si vosotros creyeseis a Moisés, creeríais a mí; porque de mí escribió él. Y si a sus escritos no creeis, ¿cómo creeréis a mis palabras?
Evening Prayer — Second Lesson
Romans 6:1-14
¿Pues qué diremos? ¿Perseveraremos en el pecado, para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aun en él? ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él en la muerte por el bautismo, para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos juntamente en la semejanza de su resurrección: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que está muerto, justificado es del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él: Ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él. Porque, en cuanto al morir, al pecado murió una vez; mas en cuanto al vivir, para Dios vive. Así también vosotros, juzgád que vosotros de cierto estáis muertos al pecado; mas que vivís para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias. Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad: antes presentáos a Dios como vivientes de entre los muertos; y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; porque no estáis debajo de la ley, sino debajo de la gracia.
Gospel
Mark 12:28-34
¶ Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el más principal mandamiento de todos? Y Jesús le respondió: El más principal mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas: éste es el más principal mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, porque uno es Dios, y no hay otro fuera de él; Y amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.
Gospel
Mark 8:27-33
¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas. Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo. Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él. Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir. Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.
Gospel
Mark 16
Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Santiago, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; porque era grande. Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado a la mano derecha cubierto de una ropa larga y blanca; y se espantaron. Mas él les dice: No tengáis miedo: buscáis a Jesús Nazareno, que fue crucificado: resucitado ha, no está aquí: he aquí el lugar donde le pusieron. Mas id, decíd a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie; porque tenían miedo. Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. Y yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron. Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. Y ellos fueron, y lo hicieron saber a los otros; mas ni aun a ellos creyeron. ¶ Posteriormente se apareció a los once, estando sentados a la mesa; y les zahirió su incredulidad y la dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicád el evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios: hablarán nuevas lenguas: Alzarán serpientes; y si bebieren cosa mortífera, no les dañará: sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se asentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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