Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Acts 1:1-8
Hemos hablado primero, oh Téofilo, de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer, y a enseñar, Hasta el día en que, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que escogió, fue recibido arriba: A los cuales, después de haber padecido, se mostró también vivo con muchas pruebas infalibles, apareciéndoseles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios. Y juntándolos, les mandó, que no se fuesen de Jerusalem, mas que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dice, de mí. Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos. Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: ¿Señor, restituirás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No es vuestro saber los tiempos, o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
First Reading
Deuteronomy 12
Estos son los estatutos y derechos que guardaréis para hacer en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado, para que la heredes todos los días que vosotros viviereis sobre la tierra. Destruyendo destruiréis todos los lugares donde las gentes, que vosotros heredaréis, sirvieron a sus dioses sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol espeso. Y derribaréis sus altares, y quebraréis sus imágines, y sus bosques quemaréis a fuego: y las esculturas de sus dioses destruiréis, y desharéis el nombre de ellas de aquel lugar. No haréis así a Jehová vuestro Dios. ¶ Mas el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de todas vuestras tribus, para poner allí su nombre por su habitación, buscaréis, y allá vendréis. Y allí traeréis vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, y vuestros diezmos, y la ofrenda de vuestras manos, y vuestros votos, y vuestras ofrendas voluntarias, y los primogénitos de vuestras vacas y de vuestras ovejas. Y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios, y alegraros heis en toda obra de vuestras manos, vosotros y vuestras casas, en que Jehová tu Dios te hubiere bendecido. No haréis como todo lo que nosotros hacemos aquí hoy, cada uno lo que le parece: Porque aun hasta ahora no habéis entrado al reposo, y a la heredad, que Jehová vuestro Dios os da. Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos al derredor, y habitaréis seguros. Y entonces, al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí traeréis todas las cosas, que yo os mando, vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas de vuestras manos, y toda elección de vuestros votos, que hubiereis prometido a Jehová. Y alegraros heis delante de Jehová vuestro Dios vosotros y vuestros hijos, y vuestras hijas, y vuestros siervos y vuestras siervas, y el Levita que estuviere dentro de vuestras puertas: por cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. Guárdate, que no ofrezcas tus holocaustos en cualquier lugar, que vieres: Mas en el lugar, que Jehová escogiere en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. ¶ Solamente conforme al deseo de tu alma matarás, y comerás carne según la bendición de Jehová tu Dios, la cual él te dará en todas tus villas, el inmundo y el limpio la comerá, como un corzo, o como un ciervo: Salvo que sangre no comeréis: sobre la tierra la derramaréis, como agua. Ni podrás comer en tus villas el diezmo de tu grano, o de tu vino, o de tu aceite; ni los primogénitos de tus vacas, ni de tus ovejas: ni tus votos que prometieres, ni tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas de tus manos. Mas delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios escogiere, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo y tu sierva, y el Levita que está en tus villas: y alegrarte has delante de Jehová tu Dios en toda obra de tus manos. Guárdate, no desampares al Levita en todos tus días sobre tu tierra. Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu término, como él te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne: porque deseó tu alma comer carne, conforme a todo el deseo de tu alma comerás carne. Cuando estuviere lejos de ti el lugar, que Jehová tu Dios escogerá, para poner allí su nombre, matarás de tus vacas, y de tus ovejas, que Jehová te hubiere dado, como yo te he mandado, y comerás en tus villas según todo lo que deseare tu alma. Cierto como se come el corzo y el ciervo, así las comerás: el inmundo y el limpio también comerán de ellas: Solamente que te esfuerces a no comer sangre: porque la sangre es el alma: y no has de comer el alma juntamente con su carne. No la comerás: en tierra la derramarás como agua. No comerás de ella, porque hayas bien tú, y tus hijos después de ti, cuando hicieres lo recto en ojos de Jehová. Empero tus santificaciones que tuvieres, y tus votos, tomarás, y vendrás al lugar que Jehová escogiere. Y harás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios: y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y la carne comerás. Guarda, y oye todas estas palabras, que yo te mando, porque hayas bien tú y tus hijos después de ti para siempre, cuando hicieres lo bueno y lo recto en los ojos de Jehová tu Dios. ¶ Cuando hubiere talado de delante de ti Jehová tu Dios las gentes donde tú vas para heredarlas, y las heredares, y habitares en su tierra, Guárdate que no tropieces en pos de ellas después que fueren destruidas delante de ti: no preguntes acerca de sus dioses, diciendo: De la manera que servían aquellas gentes a sus dioses, así haré también yo. No harás así a Jehová tu Dios: porque todo lo que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses: porque aun a sus hijos e hijas quemaban en el fuego a sus dioses. Todo lo que yo os mando guardaréis para hacer: no añadirás a ello, ni quitarás de ello.
First Reading
Judges 7:1-25
Levantándose pues de mañana Jerubaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto a la fuente de Jarad: y tenía el campo de los Madianitas al norte de la otra parte del collado de More, en el valle. Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé a los Madianitas en su mano: porque no se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Haz pues ahora pregonar que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y volviéronse de los del pueblo veinte y dos mil: y quedaron diez mil. Y Jehová dijo a Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí yo te los probaré: y del que yo te dijere: Vaya este contigo; vaya contigo. Mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo; el tal no vaya. Entonces él llevó el pueblo a las aguas: y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquel pondrás a parte: y asimismo cualquiera que se arrodillare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron las aguas llegándola con la mano a la boca trescientos varones: y todo el resto del pueblo se arrodillaron sobre sus rodillas para beber las aguas. ¶ Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos varones que lamieron el agua, os salvaré, y entregaré a los Madianitas en tus manos: y váyase todo el pueblo cada uno a su lugar. Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, con sus bocinas, envió a todos los otros Israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos varones: y tenía el campo de Madián abajo en el valle. Y aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate y desciende al campo: porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor de descender, desciende tú, y Fara tu criado al campo: Y oirás lo que hablan: y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campo. Y él descendió con Fara su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo. Y Madián, y Amalec, y todos los Orientales estaban tendidos en el valle muchos como langosta: y sus camellos eran innumerables, como la arena que está a la ribera de la mar en multitud. Y como Gedeón vino, he aquí que un varón estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí que yo soñé un sueño: Que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madián: y llegaba a las tiendas, y las hirió de tal manera que cayeron, y las trastornó de arriba abajo, y que las tiendas cayeron. Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel, que Dios ha entregado en sus manos a los Madianitas con todo el campo. Y como Gedeón oyó la historia del sueño con su declaración, adoró; y vueltó al campo de Israel, dijo: Levantáos, que Jehová ha entregado el campo de Madián en vuestras manos. Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones dio a cada uno de ellos sendas bocinas en sus manos, y sendos cántaros vacíos, con sendos tizones ardiendo dentro de los cántaros. Y díjoles: Mirádme a mí, y hacéd como yo hiciere: he aquí que cuando yo llegaré al principio del campo, como yo hiciere, así haréis vosotros. Yo tocaré la bocina, y todos los que estarán conmigo: y vosotros entonces tocaréis las bocinas al rededor de todo el campo; y diréis: Jehová y Gedeón. Llegó pues Gedeón, y los cien varones que llevaba consigo al principio del campo al principio de la vela del medio, despertando solamente las guardas: y tocaron las bocinas, y quebraron los cántaros, que llevaban en sus manos. Y los tres escuadrones tocaron sus bocinas, y quebrando los cántaros tomaron en las manos izquierdas los tizones, y en las derechas los cuernos con que tañiban: y dieron grita: La espada de Jehová, y la de Gedeón. Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fue alborotado y huyeron gritando. Mas los trescientos tocaban las bocinas: y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el campo huyó hasta Bet-seca en Cererat, y hasta el término de Abel-mejula en Tebbat. Y juntándose los de Israel de Neftalí, y de Aser, y de todo Manasés, siguieron a los Madianitas. Gedeón también envió mensajeros a todo el monte de Efraím, diciendo: Descendéd al encuentro de los Madianitas, y tomádles las aguas hasta Bet-bera, y el Jordán. Y juntos todos los varones de Efraím tomaron las aguas hasta Bet-bera, y el Jordán. Y tomaron dos príncipes de los Madianitas Oreb, y Zeb; y a Oreb mataron en la peña de Oreb; y a Zeb mataron en el lagar de Zeb; y siguieron a los Madianitas, y trajeron las cabezas de Oreb, y de Zeb a Gedeón de la otra parte del Jordán.
Morning Prayer — First Lesson
Numbers 16:1-36
Y tomó Coré, hijo de Isaar, hijo de Caat, hijo de Leví; y Datán y Abirom, hijos de Eliab; y Hon, hijo de Felet de los hijos de Rubén, Y levantáronse contra Moisés con doscientos y cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de nombre. Y juntáronse contra Moisés y Aarón, y dijéronles: Bástaos, porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová: ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová? ¶ Y como lo oyó Moisés, echóse sobre su rostro: Y habló a Coré y a toda su compañía, diciendo: Mañana mostrará Jehová quien es suyo, y al santo hacerle ha llegar a sí: y al que él escogiere, él le llegará a sí. Hacéd esto, tomáos incensarios, Coré y toda su compañía; Y ponéd fuego en ellos; y ponéd en ellos sahumerio delante de Jehová mañana; y será, que el varón que Jehová escogiere, aquel será el santo: Básteos esto hijos de Leví. Dijo más Moisés a Coré: Oíd ahora hijos de Leví: ¿Poco os es, que os haya apartado el Dios de Israel de la compañía de Israel, haciéndoos allegar a sí, para que ministraseis en el servicio del tabernáculo de Jehová, que estuvieseis delante de la congregación para ministrarles? ¿Y que te hizo llegar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo, sino que procuréis también el sacerdocio? Por tanto tú, y toda tu compañía sois los que os juntáis contra Jehová: ¿que Aarón qué es, que os cuajáis vosotros contra él? Y envió Moisés a llamar a Datán y a Abirón los hijos de Eliab; y ellos respondieron: No vendremos. ¿Poco es que nos hayas hecho venir de una tierra que corre leche y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros enseñoreando? Y tampoco tú no nos has metido en tierra que corre leche y miel, ni nos has dado heredades de tierras y viñas, ¿has de arrancar los ojos de estos varones? No subiremos. Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su presente; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. Después Moisés dijo a Coré: Tú y toda tu compañía ponéos delante de Jehová, tú y ellos, y Aarón, mañana: Y tomád cada uno su incensario, y ponéd sahumerio en ellos, y ofrecéd delante de Jehová cada uno su incensario, doscientos y cincuenta incensarios: y tú y Aarón cada uno con su incensario. Y tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, y pusieron en ellos sahumerio, y pusiéronse a la puerta del tabernáculo del testimonio, y Moisés y Aarón. Y a Coré había hecho juntar contra ellos toda la compañía a la puerta del tabernáculo del testimonio: Entonces la gloria de Jehová apareció a toda la congregación. ¶ Y Jehová habló a Moisés y Aarón, diciendo: Apartáos de entre esta compañía, y consumirlos he en un momento. Y ellos se echaron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un varón el que pecó, y airarte has tú contra toda la compañía? Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a la congregación, diciendo: Apartáos de en derredor de la tienda de Coré, Datán, y Abirón. Y Moisés se levantó, y fue a Datán, y Abirón, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. Y él habló a la congregación, diciendo: Apartáos ahora de las tiendas de estos impíos hombres, y no toquéis ninguna cosa suya, porque no perezcáis en todos sus pecados. Y apartáronse de las tiendas de Coré, de Datán y de Abirón en derredor, y Datán y Abirón salieron, y pusiéronse a las puertas de sus tiendas con sus mujeres, y sus hijos, y sus chiquitos. Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas obras, que no las he hecho de mi corazón. Si como mueren todos los hombres, murieren estos, y si con visitación de todos los hombres será visitado sobre ellos, Jehová no me envió. Mas si Jehová criare criatura, y la tierra abriere su boca, y los tragare con todas sus cosas y descendieren al infierno vivos, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová. Y aconteció, que en acabando él de hablar todas estas palabras, la tierra, que estaba debajo de ellos se rompió: Y abrió la tierra su boca, y tragólos a ellos, y a sus casas, y a todos los hombres de Coré, y a toda su hacienda: Y ellos y todo lo que tenían, descendieron vivos al infierno; y la tierra los cubrió, y perecieron de en medio de la congregación. Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al estruendo de ellos: porque decían: Porque no nos trague la tierra. Y salió fuego de Jehová, y consumió los doscientos y cincuenta hombres que ofrecían el sahumerio. ¶ Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
Epistle
1 John 5:4-10
Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, es a saber, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. También son tres los que dan testimonio en la tierra, el espíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres son uno. Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios, ha hecho mentiroso a Dios; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo.
First Reading
Ezekiel 48
Y estos son los nombres de las tribus: Desde la parte del norte por la vía de Hetalón viniendo a Emat, Hazar-enán, al término de Damasco, al norte, al término de Emat: tendrá Dan una parte desde la parte del oriente hasta la mar. Y junto al término de Dan, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, tendrá Aser una parte. Y junto al término de Aser, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, tendrá Neftalí otra. Y junto al término de Neftalí, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Manasés otra. Y junto al término de Manasés, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Efraím otra. Y junto al término de Efraím, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Rubén otra. Y junto al término de Rubén, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Judá otra. Y junto al término de Judá, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, será la suerte que apartaréis de veinte y cinco mil cañas de anchura y de longitud, como cualquiera de las otras partes, es a saber, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar; y el santuario estará en medio de ella. La suerte que apartaréis para Jehová será de longitud de veinte y cinco mil cañas, y de anchura de diez mil. Y allí será la suerte santa de los sacerdotes de veinte y cinco mil cañas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y al oriente, de diez mil de anchura, y al mediodía de longitud de veinte y cinco mil; y el santuario de Jehová estará en medio de ella. Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc, que guardaron mi observancia, que no erraron, cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los Levitas: Ellos tendrán por suerte apartada en la partición de la tierra la parte santísima, junto al término de los Levitas. Y la de los Levitas será delante del término de los sacerdotes, de veinte y cinco mil cañas de longitud, y de diez mil de anchura: toda la longitud de veinte y cinco mil, y la anchura de diez mil. No venderán de ello, ni trocarán, ni traspasarán las primicias de la tierra, porque es consagrado a Jehová. Y las cinco mil cañas de anchura que quedan delante de las veinte y cinco mil, serán profanas para la ciudad, para habitación, y para ejido; y la ciudad estará en medio. Y estas serán sus medidas: A la parte del norte cuatro mil y quinientas cañas; y a la parte del mediodía cuatro mil y quinientas; y a la parte del oriente cuatro mil y quinientas; y a la parte del occidente cuatro mil y quinientas. Y el ejido de la ciudad estará al norte de doscientas y cincuenta cañas, y al mediodía de doscientas y cincuenta, y al oriente de doscientas y cincuenta, y al occidente de doscientas y cincuenta. Y lo que quedare de longitud delante de la suerte santa, que son diez mil cañas al oriente, y diez mil al occidente, que será lo que quedare delante de la suerte santa, será para sembrar pan para los que sirven a la ciudad. Y los que servirán a la ciudad, serán de todas las tribus de Israel. Toda la apartadura de veinte y cinco mil cañas, y otras veinte y cinco mil en cuadro apartaréis por suerte para el santuario, y para la posesión de la ciudad. Y del príncipe será lo que quedare de la una parte y de la otra de la suerte santa, y de la posesión de la ciudad, es a saber, delante de las veinte y cinco mil cañas de la suerte santa hasta el término oriental; y al occidente delante de las veinte y cinco mil hasta el término occidental, delante de las partes dichas será del príncipe; y será suerte santa, y el santuario de la casa estará en medio de ella. Y desde la posesión de los Levitas, y desde la posesión de la ciudad, en medio estará lo que pertenecerá al príncipe: entre el término de Judá, y el término de Ben-jamín estará la suerte del príncipe. Y la resta de las tribus, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Ben-jamín tendrá una parte. Y junto al término de Ben-jamín, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Simeón otra. Y junto al término de Simeón, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Isacar otra. Y junto al término de Isacar, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Zabulón otra. Y junto al término de Zabulón, desde la parte del oriente hasta la parte de la mar, Gad otra. Y junto al término de Gad a la parte del mediodía, al mediodía, será el término desde Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cádes y el arroyo hasta la gran mar. Esta es la tierra que partiréis por suertes en heredad a las tribus de Israel; y estas son sus partes, dijo el Señor Jehová. Y estas son las salidas de la ciudad a la parte del norte, cuatro mil y quinientas cañas por medida. Y las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de Israel: las tres puertas al norte, la puerta de Rubén una, la puerta de Judá otra, la puerta de Leví otra. Y a la parte del oriente, cuatro mil y quinientas cañas, y tres puertas: la puerta de José una, la puerta de Ben-jamín otra, la puerta de Dan otra. Y a la parte del mediodía, cuatro mil y quinientas cañas por medida, y tres puertas: la puerta de Simeón una, la puerta de Isacar otra, la puerta de Zabulón otra. Y a la parte del occidente, cuatro mil y quinientas cañas, y sus tres puertas: la puerta de Gad una, la puerta de Aser otra, la puerta de Neftalí otra. En derredor diez y ocho mil cañas: y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová Allí.
Morning Prayer — Second Lesson
1 Corinthians 15:1-29
Empero os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, y en el cual estáis firmes; Por el cual asimismo sois salvos, si retenéis en la memoria lo que os he predicado, si no es que habéis creído en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo recibí, es a saber: que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; Y que fue sepultado, y que resucitó al tercero día, conforme a las Escrituras; Y que fue visto por Céfas; y después por los doce: Que después fue visto de más de quinientos hermanos a la vez: de los cuales los más viven aun, empero algunos han dormido. Que después fue visto por Santiago, después por todos los apóstoles. Y a la postre de todos, fue visto por mí también, como por uno nacido fuera de debido tiempo. Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguía a la iglesia de Dios. Empero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo. Por tanto, sea yo, o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído. ¶ Mas si se predica a Cristo, que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros, que no hay resurrección de los muertos? Porque si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. Y también somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios, que él haya levantado a Cristo: al cual empero no levantó, si es así que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun os estáis en vuestros pecados. Luego también los que durmieron en Cristo, son perdidos. Si en esta vida solamente tenemos esperanza en Cristo, los más desdichados somos de todos los hombres. Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: y él es hecho primicias de los que durmieron. Porque por cuanto la muerte vino por hombre, también por hombre vino la resurrección de los muertos. Porque a la manera que todos en Adam mueren, así también todos en Cristo serán vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo en su venida. Luego viene el fin: cuando entregará el reino a Dios y al Padre; cuando hubiere abatido todo imperio, y toda potencia, y potestad. Porque es menester que él reine, hasta que sujete a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido, es la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Mas cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro es que está exceptuado el mismo que sujetó a él todas las cosas. Mas después que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos. De otro modo, ¿qué harán, los que son bautizados por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, son bautizados por los muertos?
Responsorial Psalm
Psalm 10
¿Por qué estás lejos, Jehová? ¿por qué te escondes en los tiempos de la angustia? Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron. Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma: y diciendo bien del robador, blasfema de Jehová. El malo por la altivez de su rostro no busca a Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos. Sus caminos atormentan en todo tiempo: altura son tus juicios delante de él: en todos sus enemigos resopla. Dice en su corazón: No seré movido de generación a generación, porque no fui en mal. De maldición hinchió su boca, y de engaños y fraude: debajo de su lengua molestia y maldad. Está en las asechanzas de las aldeas; en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están mirando por el pobre. Asecha de encubierto, como el león desde su cama: asecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndole en su red. Encógese, abájase, y cae en sus fuerzas multitud de afligidos. Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo vio. ¶ Levántate, o! Jehová Dios, alza tu mano: no te olvides de los pobres. ¿Por qué ensaña el malo a Dios? dijo en su corazón: No inquirirás. Tú has visto: porque tú miras el trabajo, y el enojo, para dar en tus manos: a ti se remite el pobre; al huérfano tú fuiste ayudador. Quebranta el brazo del depravado y del maligno: buscarás su maldad, y no la hallarás. Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruidas las gentes. El deseo de los humildes oíste, o! Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído: Para juzgar al huérfano y al pobre; no volverá más a quebrantar el hombre de la tierra.
Gospel
John 20:19-31
¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos. ¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero están escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Responsorial Psalm
Psalm 118
Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. Desde la angustia llamé a Jehová; y Jehová me respondió con anchura. Jehová es por mí: no temeré lo que me haga el hombre. Jehová es por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré venganza en los que me aborrecen. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en hombre. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en príncipes. Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme, y tornáronme a cercar: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme como abejas, fueron apagados como fuego de espinos: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Rempujando me rempujaste para que cayese: mas Jehová me ayudó. Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y él me ha sido por salud. Voz de jubilación y de salud hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace valentías. La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. No moriré, mas viviré; y contaré las obras de Jehová. Castigando me castigó Jehová: mas no me entregó a la muerte. Abrídme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a Jehová. Esta puerta de Jehová, los justos entrarán por ella. Alabarte he; porque me oíste; y me fuiste por salud. ¶ La piedra que desecharon los edificadores, ha sido por cabeza de esquina. De parte de Jehová es esto, y es maravilla en nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová: gozarnos hemos y alegrarnos hemos en él. Ruégote, o! Jehová, salva ahora: ruégote, o! Jehová, haz ahora prosperar. Bendito el que viene en nombre de Jehová: os bendecimos desde la casa de Jehová. Dios es Jehová, que nos ha resplandecido: atád víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. Dios mío eres tú, y a ti alabaré: Dios mío, a ti ensalzaré. Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Responsorial Psalm
Psalm 102
Jehová, oye mi oración, y venga mi clamor a ti. No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina a mí tu oreja; el día que te invocare, apresúrate a responderme. Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en hogar. Mi corazón fue herido, y se secó como la yerba; por lo cual me olvidé de comer mi pan. Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne. Soy semejante al pelícano del desierto: soy como el búho de las soledades. Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, conspiran contra mí. Por lo cual yo como la ceniza a manera de pan; y mi bebida mezclo con lloro, A causa de tu enojo y de tu ira: porque me alzaste, y me arrojaste. Mis días son como la sombra que se va: y yo como la yerba me he secado. Mas tú, Jehová, para siempre permanecerás; y tu memoria para generación y generación. Tú levantándote habrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener misericordia de ella: porque el plazo es llegado. Porque tus siervos amaron sus piedras: y del polvo de ella tuvieron compasión. Y temerán las naciones el nombre de Jehová: y todos los reyes de la tierra tu gloria. Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión; y será visto en su gloria. Habrá mirado a la oración de los solitarios: y no habrá desechado el ruego de ellos. Escribirse ha esto para la generación postrera: y el pueblo que se criará, alabará a Jehová. Porque miró de lo alto de su santuario: Jehová miró desde los cielos a la tierra, Para oír el gemido de los presos: para soltar a los sentenciados a muerte: Porque publiquen en Sión el nombre de Jehová: y su alabanza en Jerusalem, Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos para servir a Jehová. El afligió mi fuerza en el camino, acortó mis días. Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días; por generación de generaciones son tus años. Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados: Mas tú, el mismo, y tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.
Responsorial Psalm
Psalm 97
Jehová reinó, regocíjese la tierra: alégrense las muchas islas. Nube y oscuridad al rededor de él: justicia y juicio es el asiento de su trono. Fuego irá delante de él: y abrasará al rededor a sus enemigos. Sus relámpagos alumbraron el mundo: la tierra vio, y angustióse. Los montes se derritieron como cera delante de Jehová: delante del Señor de toda la tierra. Los cielos denunciaron su justicia: y todos los pueblos vieron su gloria. Avergüéncense todos los que sirven a la escultura, los que se alaban de los ídolos: todos los dioses se encorven a él. Oyó Sión, y alegróse: y las hijas de Judá se regocijaron por tus juicios, o! Jehová. Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: eres muy ensalzado sobre todos los dioses. Los que amáis a Jehová, aborreced el mal: él guarda las almas de sus piadosos: de mano de los impíos los escapa. Luz está sembrada para el justo: y alegría para los rectos de corazón. Alegráos justos en Jehová: y alabád la memoria de su santidad.
Evening Prayer — First Lesson
Numbers 16:36
¶ Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:
Second Reading
II Corinthians 7
Así que, amados míos, pues que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Admitídnos: a nadie hemos injuriado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos defraudado. No para condenaros lo digo; que ya he dicho antes, que estáis en nuestros corazones para morir, y para vivir con vosotros. Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de vosotros: lleno estoy de consolación: sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Porque cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes en todo fuimos atribulados: de fuera había contiendas, de dentro temores. Mas Dios que consuela a los que están abatidos, nos consoló con la venida de Tito. Y no solo con su venida, mas también con la consolación con que él fue consolado de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro zelo por mí, así que me regocijé tanto más. Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento: aunque me arrepentí, porque veo que aquella carta, aunque por poco tiempo, os contristó. Ahora me huelgo: no porque hayáis sido contristados, mas porque hayáis sido contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, de manera que ninguna pérdida hayáis padecido por nosotros. Porque la pesadumbre que es según Dios, obra arrepentimiento para la salud, de la cual nadie se arrepiente; mas la pesadumbre del mundo obra la muerte. Porque he aquí esto mismo, que según Dios fuisteis contristados, ¡qué solicitud ha obrado en vosotros! y aun, ¡qué cuidado en purificaros! y aun, ¡qué indignación! y aun, ¡qué temor! y aun, ¡qué vehemente deseo! y aun, ¡qué zelo! y aun, ¡qué venganza! En todo os habéis mostrado limpios en este negocio. Así que aunque os escribí, no fue tan solo por causa del que hizo la injuria, ni por causa del que la padeció, sino también para que os fuese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. Por tanto tomamos consolación de vuestra consolación: empero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, porque fue recreado su espíritu por todos vosotros. Que si en algo me he gloriado con él de vosotros, no he sido avergonzado; antes como todo lo que habíamos dicho a vosotros era con verdad, así también nuestra gloria con Tito fue hallada ser verdad. Y su entrañable afecto es más abundante para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros; y de como le recibisteis con temor y temblor. Así que me regocijo de que en todo tengo confianza de vosotros.
Second Reading
James 2
Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra algún varón, que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y también entra un pobre vestido de vestidura vil, Y pusiereis los ojos en el que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Tú asiéntate aquí honoríficamente; y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; o, siéntate aquí debajo del estrado de mis pies: ¿Vosotros, no hacéis ciertamente distinción dentro de vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, que sean ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿Los ricos no os oprimen con tiranía, y ellos mismos os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros? Si ciertamente vosotros cumplís la ley real conforme a la Escritura, es a saber: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; bien hacéis; Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois acusados de la ley como transgresores. Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y sin embargo se deslizare en un punto, es hecho culpado de todos. Porque el que dijo: No cometas adulterio, también ha dicho: No mates. Y si no hubieres cometido adulterio, empero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley. Así hablád, y así obrád como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad. Porque juicio sin misericordia será hecho a aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia se gloría contra el juicio. Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Porque si el hermano, o la hermana estuvieren desnudos, o necesitados del mantenimiento de cada día, Y alguno de vosotros les dijere: Id en paz, calentáos, y hartáos, empero no les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿qué les aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta por sí misma. Mas alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras; y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno: haces bien: también los demonios lo creen, y tiemblan. ¿Mas, oh hombre vano, quieres saber, que la fe sin las obras es muerta? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que por las obras la fe fue perfecta? Y la Escritura fue cumplida, que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado el amigo de Dios. Vosotros, pues, veis, que por las obras es justificado el hombre, y no solamente por la fe. Semejantemente también Raab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.
Second Reading
Colossians 3:18-4:1
¶ Casadas, estád sujetas a vuestros propios maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amád a vuestras mujeres, y no les seáis desabridos. Hijos, obedecéd a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, porque no se desalienten. Siervos, obedecéd en todo a vuestros señores según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios. Y todo lo que hiciereis hacédlo de corazón, como mirando al Señor, y no a los hombres: Estando ciertos que del Señor recibiréis el premio de la herencia; porque al Señor Cristo servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere; que no hay respeto de personas. Señores, hacéd lo que es justo y derecho con vuestros siervos, estando ciertos que también vosotros tenéis un Señor en los cielos.
Second Reading
1 Peter 1:1-10
Pedro, apóstol de Jesu Cristo, a los extranjeros que están esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bitinia: Elegidos según la presciencia de Dios el Padre, en santificación del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia y paz os sea multiplicada. Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el cual según su grande misericordia nos ha reengendrado en esperanza viva, por la resurrección de Jesu Cristo de entre los muertos; Para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, conservada en los cielos para vosotros, Que sois guardados en la virtud de Dios por medio de la fe, para alcanzar la salvación que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo. En lo cual vosotros os regocijáis grandemente, estando al presente un poco de tiempo, si es necesario, afligidos en diversas tentaciones. Para que la prueba de vuestra fe, muy más preciosa que el oro, (el cual perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, y gloria, y honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado: Al cual no habiendo visto, le amáis: en el cual creyendo, aunque al presente no le veais, os alegráis con gozo inefable y lleno de gloria; Recibiendo el fin de vuestra fe, que es, la salud de vuestras almas. De la cual salud los profetas (que profetizaron de la gracia que había de venir en vosotros) han inquirido, y diligentemente buscado:
Gospel
John 13
Y antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Júdas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase: Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en sus manos, y que había venido de Dios, y a Dios iba: Levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ciñó. Luego puso agua en el lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido. Viene pues a Simón Pedro; y éste le dice: ¿Señor, tú me lavas a mí los pies? Respondió Jesús, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora; mas lo sabrás después. Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Dícele Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, mas aun mis manos, y mi cabeza. Dícele Jesús: El que está lavado, no ha menester sino que lave sus pies, pues está todo limpio. Y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quien era el que le entregaba; por eso dijo: No estáis limpios todos. ¶ Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose a asentar otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien; porque lo soy: Pues si yo, vuestro Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su Señor: ni el enviado es mayor que el que le envió. Si sabéis estas cosas, bienaventurados sois, si las hiciereis. No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido; mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar. Desde ahora os lo digo, antes que suceda, para que cuando sucediere, creáis que yo soy. De cierto, de cierto os digo, que el que recibe al que yo enviare, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió. ¶ Como hubo Jesús dicho esto, fue conmovido en espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. Entonces los discípulos mirábanse los unos a los otros, dudando de quien hablaba. Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús. A éste pues hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quien era aquel de quien hablaba. El entonces recostado sobre el pecho de Jesús, le dice: ¿Señor, quién es? Respondió Jesús: Aquel es, a quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo a Júdas Iscariote, el hijo de Simón. Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, házlo más presto. Empero esto ninguno de los que estaban a la mesa entendió a qué propósito se lo dijo. Porque algunos de ellos pensaban, porque Júdas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra las cosas que nos son necesarias para la fiesta: o que diese algo a los pobres. Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya noche. ¶ Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo; y luego le glorificará. Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; y así como dije a los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así ahora a vosotros lo digo. Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis los unos a los otros: como os amé yo, que también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos hacia los otros. Le dijo Simón Pedro: ¿Señor, a dónde vas? Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después. Dícele Pedro: ¿Señor, por qué no te puedo seguir ahora? mi vida pondré por ti. Repondióle Jesús: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
Evening Prayer — Second Lesson
John 20:24-30
¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.
Gospel
Mark 15:1-20
Y luego por la mañana, hecho consejo, los sumos sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, trajeron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato. Y le preguntó Pilato: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú lo dices. Y le acusaban los príncipes de los sacerdotes de muchas cosas: mas él no respondió nada. Y le preguntó otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira cuán muchas cosas atestiguan contra ti. Mas Jesús ni aun con eso respondió, de manera que Pilato se maravillaba. Empero en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen. Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de la revuelta, que en una revuelta habían hecho una muerte. Y la multitud, dando voces, comenzó a pedir que les hiciese como siempre les había hecho. Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos? Porque conocía que por envidia le habían entregado los príncipes de los sacerdotes. Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron a la multitud, que les soltase antes a Barrabás. Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues queréis que haga de él que llamáis Rey de los Judíos? Y ellos volvieron a dar voces: Crucifícale. Mas Pilato les decía: ¿Pues, qué mal ha hecho? Y ellos daban mayores voces: Crucifícale. Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, azotado, para que fuese crucificado. Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es a saber, a la audiencia; y convocan toda la cuadrilla, Y le visten de púrpura, y le ponen una corona tejida de espinas; Y comenzaron a saludarle, y decir: Tengas gozo, Rey de los Judíos. Y le herían su cabeza con una caña, y escupían en él, y le hacían reverencia hincadas las rodillas. Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron de la púrpura, y le vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle.
Gospel
John 1:1-17
En el principio ya era el Verbo; y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por éste fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; y las tinieblas no la comprendieron. ¶ Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que por él todos creyesen. El no era la Luz; mas fue enviado para que diese testimonio de la Luz. Aquella Palabra era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre, que viene en este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él, y el mundo no le conoció. A lo suyo vino; y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles poder de ser hechos hijos de Dios, esto es, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de la carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios. Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. ¶ Juan dio testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es del que yo decía: El que viene en pos de mí, es mayor que yo; porque es primero que yo. Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. ¶ Porque la ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la verdad por Jesu Cristo vinieron.
Gospel
Acts 7
El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? Y él dijo: Varones, hermanos, y padres, escuchád. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham estando él en Mesopotamia, antes que morase en Carran. Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré. Entonces salió él de la tierra de los Caldeos, y habitó en Carran; y de allí, muerto su padre, le traspasó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio posesión en ella, ni aun una pisada de un pie; mas le prometió que se la daría en posesión a él, y a su simiente después de él, no teniendo aun hijo. Y le habló Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los sujetarían a servidumbre, y que los maltratarían, por cuatrocientos años: Mas a la nación a quien serán siervos, yo la juzgaré, dijo Dios; y después de esto saldrán, y me servirán a mí en este lugar. Y le dio el concierto de la circuncisión; y así engendró Abraham a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac engendró a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a José para Egipto; mas Dios era con él, Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio favor y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa. Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. Y como oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. Y en la segunda, José fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de Faraón el linaje de José. Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, a setenta y cinco almas. Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y nuestros padres, Los cuales fueron traspasados a Siquem, y fueron puestos en el sepulcro que compró Abraham a precio de plata de los hijos de Hemor, padre de Siquem. Mas como se acercó el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado a Abraham, creció el pueblo, y se multiplicó en Egipto, Hasta que se levantó otro rey, que no conocía a José. Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, de manera que expusiesen a sus niños, para que cesase la generación. En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso en gran manera; y fue criado tres meses en casa de su padre. Mas siendo expuesto, la hija de Faraón le tomó, y le crió para sí por hijo. Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los Egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos. Y como se le cumplió el tiempo de cuarenta años, le vino en su corazón de visitar a sus hermanos los hijos de Israel. Y como vio a uno de ellos que era injuriado, le defendió, e hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado. Pero él pensaba que sus hermanos entendiesen, que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido. Y el día siguiente riñendo ellos, se les mostró, y los metía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos a los otros? Entonces el que injuriaba a su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio? A esta palabra Moisés huyó; y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. Y cumplidos cuarenta años, el ángel del Señor le apareció en el desierto del monte de Sinaí en fuego de llama en un zarzal. Entonces Moisés mirando, fue maravillado de la visión; y llegándose para considerar, vino a él la voz del Señor, Diciendo: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob; mas Moisés temeroso, no osaba mirar. Y le dijo el Señor: Desata los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás, tierra santa es. He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y el gemido de ellos he oído, y he descendido para librarlos: ahora pues ven, te enviaré a Egipto. A este Moisés, al cual ellos habían negado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? a éste envió Dios por príncipe y libertador por la mano del ángel que le apareció en el zarzal. Este los sacó, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años. Este es aquel Moisés, que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis. Este es el que estuvo en la iglesia en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí; y con nuestros padres: que recibió los oráculos vivos de vida para darnos. Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes le desecharon; y se volvieron aun de corazón a Egipto, Diciendo a Aarón: Háznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido. Y en aquellos días hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. Entonces Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por el espacio de cuarenta años, casa de Israel? Antes trajisteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Remfan, figuras que os hicisteis para adorarlas; y yo os trasportaré más allá de Babilonia. Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como les ordenó Dios, hablando a Moisés, que lo hiciese según la forma que había visto. El cual recibido, metieron también nuestros padres con Jesús en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. El cual halló favor delante de Dios, y pidió de hallar tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa. Sin embargo el Altísimo no habita en templos hechos de manos, como el profeta dice: El cielo es mi trono; y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor: ¿o cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos: vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres hicieron, así también hacéis vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores: Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. ¶ En oyendo estas cosas fueron heridos hasta el corazón, y crujían los dientes contra él. Mas él estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos dando grandes voces, taparon sus orejas; y arremetieron unánimes contra él. Y echándole fuera de la ciudad le apedreaban; y los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un mancebo que se llamaba Saulo. Y apedrearon a Esteban, invocando él al Señor, y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les pongas en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.
