Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Acts 9:32-43

¶ Y aconteció, que Pedro andando por todas partes, vino también a los santos que habitaban en Lidda. Y halló allí a uno que se llamaba Enéas, que había ya ocho años que estaba en cama, que era paralítico. Y le dijo Pedro: Enéas, Jesu Cristo te sana: levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó. Y viéronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor. ¶ Y había en Joppe una discípula llamada Tabita, que interpretado, quiere decir Dórcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacía. Y aconteció en aquellos días, que enfermando, murió; la cual después de lavada, la pusieron en un cenadero. Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos varones, rogándole: No te detengas de venir a nosotros. Pedro entonces levantándose, vino con ellos. Y como llegó, le llevaron al cenadero, y se le presentaron todas las viudas, llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dórcas hacía, cuando estaba con ellas. Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos; y viendo a Pedro, se sentó. Y dándole él la mano, la levantó: entonces llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue conocido por toda Joppe; y creyeron muchos en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Joppe, en casa de un cierto Simón curtidor.

First Reading

Isaiah 12

Y dirás en aquel día: Cantaré a ti, o! Jehová: que aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me consolaste. He aquí, Dios, salud mía: asegurarme he, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es Jah Jehová, el cual ha sido salud para mí. Sacaréis aguas en gozo de las fuentes de la salud. Y diréis en aquel día: Cantád a Jehová, invocád su nombre: hacéd célebres en los pueblos sus obras: hacéd memorable, como su nombre es engrandecido. Cantád salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas: sea sabido esto por toda la tierra. Jubila y canta, o! moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

First Reading

1 Kings 3:16-28

¶ En aquella sazón vinieron dos mujeres rameras al rey, y presentáronse delante de él. Y dijo la una mujer: ¡Ay! señor mío, yo y esta mujer morábamos en una misma casa: y yo parí en casa con ella. Y aconteció, que al tercero día después que yo parí, esta parió también: y morábamos nosotras ambas, que ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en una casa. Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. Y esta se levantó a media noche, y tomóme mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y púsole a su lado, y púsome a mi lado su hijo muerto. Y como yo me levanté por la mañana para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto. Y yo le miré por la mañana, y, he aquí que no era mi hijo, que yo había parido. Entonces la otra mujer dijo: No: mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: No: tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y de esta manera hablaban delante del rey. El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Entonces dijo el rey: Traédme una espada: y trajeron al rey una espada. Y el rey dijo: Partíd por medio el niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces aquella mujer cuyo era el hijo vivo, dijo al rey (porque sus entrañas se le encendieron por su hijo, y dijo): ¡Ay! señor mío, dad a esta el niño vivo, no le matéis. Y la otra dijo: Ni a mí, ni a ti, sino partídle. Entonces el rey respondió, y dijo: Dad a esta el hijo vivo, y no le matéis: ella es su madre. Y todo Israel oyó aquel juicio, que había juzgado el rey, y hubieron temor del rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar.

Morning Prayer — First Lesson

2 Kings 14

En el año segundo de Joas, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías, hijo de Joas, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinte y cinco años, y veinte y nueve años reinó en Jerusalem, el nombre de su madre fue Joaddán de Jerusalem. E hizo lo que era recto en ojos de Jehová, aunque no como David su padre. Hizo conforme a todas las cosas que había hecho Joas su padre. Con todo eso los altos no fueron quitados, que aun el pueblo sacrificaba, y quemaba perfumes en los altos. Y como el reino fue confirmado en su mano, hirió a sus siervos, los que habían muerto al rey su padre. Mas a los hijos de los que le mataron, no mató, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado. Este también hirió diez mil Idumeos en el valle de las salinas, y tomó la roca por guerra, y llamóla Jectel hasta hoy. Entonces Amasías envió embajadores a Joas, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, y veámosnos de rostro. ¶ Y Joas rey de Israel envió a Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardillo, que está en el Líbano, envió al cedro que está en el Líbano, diciendo: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las bestias fieras que están en el Líbano, y hollaron al cardillo. Hiriendo has herido a Edom, y tu corazón te ha elevado: gloríate pues, mas estáte en tu casa: ¿o por qué te entremeterás en mal para que caigas tú, y Judá contigo? Y Amasías no consintió, y subió Joas rey de Israel, y viéronse de rostro él y Amasías rey de Judá en Bet-sames, que es en Judá. Mas Judá cayó delante de Israel, y huyeron cada uno a sus estancias. Y también Joas rey de Israel tomó a Amasías rey de Judá, hijo de Joas, hijo de Ocozías, en Bet-sames; y vino a Jerusalem, y rompió el muro de Jerusalem, desde la puerta de Efraím hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos. Y tomó todo el oro, y la plata, y todos los vasos que fueron hallados en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y los hijos en rehenes, y volvióse a Samaria. Lo demás de los hechos de Joas, que hizo, y sus valentías, y como trajo guerra contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Joas con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel, y reinó en su lugar Jeroboam su hijo. ¶ Y vivió Amasías, hijo de Joas, rey de Judá, después de la muerte de Joas, hijo de Joacaz, rey de Israel, quince años. Lo demás de los hechos de Amasías, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? E hicieron conspiración contra él en Jerusalem, y huyendo él a Laquis, enviaron tras él a Laquis, y allá le mataron. Y trajéronle sobre caballos, y le sepultaron en Jerusalem en la ciudad de David con sus padres. Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, que era de diez y seis años, e hiciéronle rey en lugar de Amasías su padre. Este edificó a Elat, y la restituyó a Judá, después que el rey durmió con sus padres. ¶ El año quince de Amasías, hijo de Joas, rey de Judá, comenzó a reinar Jeroboam, hijo de Joas, sobre Israel en Samaria cuarenta y un años. E hizo lo malo en ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Este restituyó los términos de Israel desde la entrada de Emat, hasta la mar de la llanura, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás, hijo de Amati, profeta, que fue de Get de Ofer. Por cuanto Jehová miró la aflicción de Israel muy amarga, que ni había guardado ni desamparado, ni había quien diese ayuda a Israel. Y Jehová no había aun determinado de raer el nombre de Israel debajo del cielo, por tanto los salvó por mano de Jeroboam, hijo de Joas. Y lo demás de los hechos de Jeroboam, y todas las cosas que hizo, y su valentía, y todas las guerras que hizo, y como restituyó a Judá en Israel a Damasco, y a Emat, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Jeroboam con sus padres los reyes de Israel, y reinó en su lugar Zacarías su hijo.

Epistle

Sirach 24:14-16

First Reading

Exodus 33

Y Jehová dijo a Moisés: Vé, sube de aquí, tu y el pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra, de la cual yo juré a Abraham, Isaac, y Jacob, diciendo: A tu simiente la daré: Y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al Cananeo, y al Amorreo, y al Jetteo, y al Ferezeo, y al Heveo, y al Jebuseo, A la tierra que corre leche y miel: porque yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, porque yo no te consuma en el camino. Y oyendo el pueblo esta mala palabra, pusieron luto, y ninguno puso sobre si sus atavíos. Y Jehová dijo a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz: en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré: quítate pues ahora tus atavíos que yo sabré lo que te tengo de hacer. Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Oreb. Y Moisés tomó el tabernáculo, y extendiólo fuera del campo, lejos del campo, y llamóle: El tabernáculo del testimonio: y fue, que cualquiera que requería a Jehová, salía al tabernáculo del testimonio, que estaba fuera del campo. Y era, que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y estaba cada uno en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo: Y cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía, y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés. Y viendo todo el pueblo la columna de la nube, que estaba a la puerta del tabernáculo, todo el pueblo se levantaba; cada uno a la puerta de su tienda, y adoraba. Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero, y volvíase al campo: mas el mozo Josué, hijo de Nun, su criado, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo. ¶ Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo, y tú no me has aun declarado, a quien has de enviar conmigo: y tú dices: Yo te he conocido por nombre, y aun has hallado gracia en mis ojos. Ahora pues, si he hallado ahora gracia en tus ojos, ruégote que me muestres tu camino, para que te conozca; porque halle gracia en tus ojos: y mira, que tu pueblo es aquesta gente. ¶ Y él dijo: Mi faz irá contigo, y te haré descansar. Y él le respondió: Si tu faz no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se parecerá aquí, que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en andar tú con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra? Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y yo te he conocido por nombre. Él entonces dijo: Ruégote que me muestres tu gloria. Y él respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y llamaré por el nombre de Jehová delante de ti; y habré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente al que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi faz; porque no me verá hombre, y vivirá. Y dijo más Jehová: He aquí lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña. Y será, que cuando pasare mi gloria, yo te pondré en un resquicio de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Después yo apartaré mi mano, y verás mis espaldas, mas mi rostro no se verá.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 14

En aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesús; Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre los muertos, y por eso virtudes obran en él. Porque Heródes había prendido a Juan, y le había aprisionado, y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano. Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y quería matarle, mas tenía miedo de la multitud; porque le tenían como a profeta. Y celebrándose el día del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Heródes. Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese. Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mandó que se le diese. Y enviando, degolló a Juan en la cárcel. Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la moza; y ella la presentó a su madre. Entonces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y fueron, y dieron las nuevas a Jesús. Y oyéndolo Jesús, se retiró de allí en una nave a un lugar desierto apartado; y cuando el pueblo lo oyó, le siguió a pie de las ciudades. ¶ Y saliendo Jesús, vio una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos había enfermos. Y cuando fue la tarde del día, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envía las multitudes, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Y él les dijo: Traédmelos acá. Y mandando a las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo los panes, los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos. Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos. ¶ Y luego Jesús hizo a sus discípulos entrar en la nave, e ir delante de él a la otra parte del lago, entre tanto que él despedía las multitudes. Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado a orar. Y como fue la tarde del día, estaba allí solo. Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vela de la noche Jesús fue a ellos andando sobre la mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es; y dieron voces de miedo. Mas luego Jesús les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo. Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo venga a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave, anduvo sobre las aguas para venir a Jesús. Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose a hundir, dio voces, diciendo: Señor, sálvame. Y luego Jesús extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó. Entonces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios. Y llegando a la otra parte, vinieron a la tierra de Genesaret. Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra al derredor, y trajeron a él todos los enfermos. Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, fueron salvos.

Responsorial Psalm

Psalm 66

Dé alabanza a Dios toda la tierra. Cantád la gloria de su nombre: ponéd gloria en su alabanza. Decíd a Dios: ¡Cuán terrible eres en tus obras! por la multitud de tu fortaleza se te sujetarán fingidamente todos tus enemigos. Toda la tierra te adorará, y cantarán a ti: cantarán a tu nombre. Selah. Veníd, y ved las obras de Dios: terrible en hechos sobre los hijos de los hombres. Volvió la mar en seco: por el río pasaron a pie; allí nos alegramos en él. El se enseñorea con su fortaleza para siempre: sus ojos atalayan sobre las naciones: los rebeldes no serán ellos ensalzados. Selah. Bendecíd pueblos a nuestro Dios: y hacéd oír la voz de su loor. El que puso nuestra alma en vida: y no permitió que resbalasen nuestros pies. Porque tú nos probaste, o! Dios: afinástenos, como se afina la plata. Metístenos en la red: pusiste apretura en nuestros lomos. Hiciste subir varón sobre nuestra cabeza: entrámos en fuego y en aguas; y sacástenos a hartura. Entraré pues en tu casa con holocaustos: y pagarte he mis votos, Que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando estaba angustiado. Holocaustos de engordados te ofreceré, con perfume de carneros: sacrificaré bueyes y machos de cabrío. Selah. Veníd, oíd todos los que teméis a Dios: y contaré lo que ha hecho a mi alma. A él hablé en alta voz: y fue ensalzado con mi lengua. Si yo viera iniquidad en mi corazón, no oyera el Señor. Ciertamente oyó Dios: escuchó a la voz de mi oración. Bendito Dios, que no apartó mi oración, y su misericordia de mí.

Gospel

John 19:25-27

¶ Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cléofas, y María Magdalena. Y como vio Jesús a su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Y luego dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa.

Responsorial Psalm

Psalm 127

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guarda. Por demás os es el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores: así dará a su amado el sueño. ¶ He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto de vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos de las juventudes. Bienaventurado el varón que hinchió su aljaba de ellos: no será avergonzado, cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Responsorial Psalm

Psalm 136

Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Dios de dioses; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Señor de señores; porque para siempre es su misericordia. Al que solo hace grandes maravillas; porque para siempre es su misericordia. Al que hizo los cielos con entendimiento; porque para siempre es su misericordia. Al que tendió la tierra sobre las aguas; porque para siempre es su misericordia. Al que hizo los grandes luminares; porque para siempre es su misericordia. El sol para que dominase en el día; porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas para que dominasen en la noche; porque para siempre es su misericordia. ¶ Al que hirió a Egipto con sus primogénitos; porque para siempre es su misericordia. Al que sacó a Israel de en medio de ellos; porque para siempre es su misericordia. Con mano fuerte, y brazo extendido; porque para siempre es su misericordia. Al que partió al mar Bermejo en partes; porque para siempre es su misericordia. E hizo pasar a Israel por medio de él; porque para siempre es su misericordia. Y sacudió a Faraón y a su ejército en el mar Bermejo; porque para siempre es su misericordia. Al que pastoreó a su pueblo por el desierto; porque para siempre es su misericordia. Al que hirió a grandes reyes; porque para siempre es su misericordia. Y mató a reyes poderosos; porque para siempre es su misericordia. A Sejón rey Amorreo; porque para siempre es su misericordia. Y a Og rey de Basán; porque para siempre es su misericordia. Y dio la tierra de ellos en heredad; porque para siempre es su misericordia. En heredad a Israel su siervo; porque para siempre es su misericordia. ¶ El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros; porque para siempre es su misericordia. Y nos rescató de nuestros enemigos; porque para siempre es su misericordia. El que da mantenimiento a toda carne; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.

Responsorial Psalm

Psalm 134

Mirád, bendecíd a Jehová todos los siervos de Jehová, los que estáis en la casa de Jehová, en las noches: Alzád vuestras manos al santuario, y bendecíd a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión, el que hizo los cielos y la tierra.

Evening Prayer — First Lesson

2 Kings 15

En el año veinte y siete de Jeroboam rey de Israel comenzó a reinar Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de diez y seis años, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalem. El nombre de su madre fue Jequelia de Jerusalem. Este hizo lo que era recto en ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que su padre Amasías había hecho. Con todo eso los altos no se quitaron, que aun el pueblo sacrificaba y quemaba perfumes en los altos. Mas Jehová hirió al rey con lepra, y fue leproso hasta el día de su muerte, y habitó en casa libre, y Joatam, hijo del rey, tenía el cargo del palacio, gobernando al pueblo de la tierra. Lo demás de los hechos de Azarías, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y durmió Azarías con sus padres, y sepultáronle con sus padres en la ciudad de David: y reinó en su lugar Joatam su hijo. ¶ En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zacarías, hijo de Jeroboam, sobre Israel en Samaria seis meses. E hizo lo malo en ojos de Jehová, como habían hecho sus padres: no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Contra este conjuró Sellum, hijo de Jabes, y le hirió en presencia del pueblo, y matóle, y reinó en su lugar. Lo demás de los hechos de Zacarías, he aquí, está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. Y esta fue la palabra de Jehová que había hablado a Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se te asentarán sobre el trono de Israel. Y así fue. Sellum, hijo de Jabes, comenzó a reinar en el año treinta y nueve de Ozías rey de Judá: y reinó el tiempo de un mes en Samaria. Y subió Manajem, hijo de Gadi, de Tersa, y vino a Samaria, e hirió a Sellum, hijo de Jabes, en Samaria, y matóle, y reinó en su lugar. Lo demás de los hechos de Sellum, y su conjuración con que conjuró, he aquí, está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. Entonces hirió Manajem a Tapsam, y a todos los que estaban en ella, y también sus términos desde Tersa: e hirióla, porque no le habían abierto, y a todas sus preñadas abrió. En el año treinta y nueve de Azarías rey de Judá, reinó Manajem, hijo de Gadí, sobre Israel diez años en Samaria. E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, en todo su tiempo. Y vino Ful rey de Asiria en la tierra, y dio Manajem a Ful mil talentos de plata porque le ayudase, para confirmarse en el reino. E impuso Manajem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos de virtud, de cada varón cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria. Y el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en la tierra. Lo demás de los hechos de Manajem, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Manajem con sus padres, y reinó en su lugar Faceia su hijo. En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Faceia, hijo de Manajem, sobre Israel en Samaria dos años. E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. Y conjuró contra él Facee, hijo de Romelías, su capitán, e hirióle en Samaria en el palacio de la casa real en compañía de Argob y de Arif, y con otros cincuenta hombres de los hijos de los Galaaditas, y matóle, y reinó en su lugar. Lo demás de los hechos de Faceia, y todas las cosas que hizo, he aquí, todo está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. En el año cincuenta y dos de Azarías rey de Judá, reinó Facee, hijo de Romelías, sobre Israel en Samaria veinte años. E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. En los días de Facee rey de Israel, vino Teglat-palasar rey de los Asirios, y tomó a Aión, Abel, Bet-maaca, y Janoe, y Cedes, y Asor, y Galaad, y Galilea, y toda la tierra de Neftalí, y trasportólos a Asiria, Y Osee, hijo de Ela, hizo conjuración contra Facee, hijo de Romelías, e hirióle, y matóle, y reinó en su lugar a los veinte años de Joatam, hijo de Ozías. Lo demás de los hechos de Facee, y todas las cosas que hizo, he aquí, está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel. ¶ En el segundo año de Facee, hijo de Romelías rey de Israel, comenzó a reinar Joatam, hijo de Ozías rey de Judá. Cuando comenzó a reinar, era de veinte y cinco años, y reinó diez y seis años en Jerusalem. El nombre de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc. Este hizo lo que era recto en ojos de Jehová; conforme a todas las cosas que había hecho su padre Ozías, hizo. Con todo eso los altos no fueron quitados, que aun el pueblo sacrificaba, y quemaba perfumes en los altos. Este también edificó la puerta más alta de la casa de Jehová. Lo demás de los hechos de Joatam, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? En aquel tiempo comenzó Jehová a enviar en Judá a Rasín rey de Siria, y a Facee, hijo de Romelías. Y durmió Joatam con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre: y reinó en su lugar Acaz su hijo.

Second Reading

Acts 16

Y vino hasta Derbe, y Listra; y, he aquí, estaba allí cierto discípulo, llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía creyente, mas su padre era Griego. De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era Griego. Y como pasaban por las ciudades, les daban para que guardasen los decretos, que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem. Así que las iglesias eran confirmadas en fe, y eran aumentadas en número cada día. ¶ Y pasando a Frigia, y a la provincia de Galacia, les fue vedado por el Espíritu Santo predicar la palabra en Asia. Y como vinieron a Misia, tentaron de ir a Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu. Y pasando por Misia, bajaron a Troas. Y se le apareció a Pablo de noche una visión: Un varón Macedonio estaba en pie, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos. Y como vio la visión, luego procuramos partir a Macedonia, certificados que Dios nos llamaba para que les predicásemos el evangelio. Y partidos de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el día siguiente a Neapolis. Y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de aquella parte de Macedonia, y es una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos días. ¶ Y en el día de sábado salimos de la ciudad al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos hablamos a las mujeres que se habían juntado. Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, oyó: el corazón de la cual abrió el Señor, para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. Y como fue bautizada, con su casa, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrád en mi casa, y posád; y nos constriñó. ¶ Y aconteció, que yendo nosotros a la oración, una muchacha que tenía espíritu Pitónico, nos salió delante; la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando. Esta, siguiendo a Pablo, y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, los cuales nos enseñan el camino de salvación. Y esto hacía por muchos días, mas desagradado Pablo, se volvió, y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora. Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas; y los trajeron a la plaza, a las autoridades. Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad, siendo Judíos. Y enseñan costumbres, las cuales no nos es lícito recibir ni guardar, pues somos Romanos. Y concurrió la multitud contra ellos; y los magistrados rompiéndoles sus ropas los mandaron azotar con varas. Y después que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia. El cual, recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más a dentro, y les apretó los pies en el cepo. Mas a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los que estaban presos los oían. Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; y luego todas las puertas se abrieron; y las prisiones de todos se soltaron. Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal: que todos estamos aquí. El entonces pidiendo una luz, entró dentro, y temblando se derribó a los pies de Pablo y de Silas. Y sacándolos fuera, les dijo: Señores, ¿Qué debo yo hacer para ser salvo? Y ellos le dijeron: Cree en el Señor Jesu Cristo, y serás salvo tú, y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa. Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche, les lavó los cardenales; y fue bautizado luego él, y todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa. ¶ Y como fue de día, los magistrados enviaron los alguaciles al carcelero, diciendo: Suelta a aquellos hombres. Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo, diciendo: Los magistrados han enviado que seáis sueltos: así que ahora salíd, e idos en paz. Entonces Pablo les dijo: Azotados públicamente sin habernos oído, nos echaron en la cárcel, siendo hombres Romanos; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto; sino vengan ellos mismos, y nos saquen. Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras; y tuvieron miedo, oído que eran Romanos. Y viniendo les suplicaron, y sacándolos, les rogaron que se saliesen de la ciudad. Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y vistos los hermanos, los consolaron, y se fueron.

Second Reading

Revelation 15

Y ví otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios. Y ví como una mar de vidrio mezclada con fuego; y los que habían alcanzado la victoria de la bestia, y de su imagen, y de su marca, y del número de su nombre, estar en pie sobre la mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios. Y cantan la canción de Moisés siervo de Dios, y la canción del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; tus caminos son justos y verdaderos, Rey de las naciones. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y no glorificará tu nombre? porque tú solo eres santo; porque todas las naciones vendrán, y adorarán delante de ti; porque tus juicios son manifestados. Y después de estas cosas, miré, y, he aquí, el templo del tabernáculo del testimonio fue abierto en el cielo; Y salieron del templo los siete ángeles, que tenían las siete plagas, vestidos de un lino limpio y albo, y ceñidos al derredor de los pechos con cintos de oro. Y uno de los cuatro animales dio a los siete ángeles siete redomas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jamás. Y fue el templo henchido de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno podía entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete ángeles.

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Hebrews 4:1-11

Temamos, pues, no sea que, habiéndonos sido dejada una promesa de entrada en su reposo, parezca a alguno de nosotros quedar frustrado de ella. Porque también a nosotros nos ha sido anunciada la buena nueva como a ellos; mas la palabra oída no les aprovechó a ellos, no siendo mezclada con fe en aquellos que la oyeron. Entramos empero en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Así que juré en mi ira, si entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí, Si entrarán en mi reposo. Así que pues que resta que algunos han de entrar en él, y que aquellos a quiénes primero fue anunciado el evangelio, no entraron por causa de la incredulidad, Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, tanto tiempo después; como está dicho: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, nunca habría él hablado, después de esto, de otro día. Así que queda el sabatismo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en el reposo de él, ha reposado también él mismo de sus propias obras, como Dios reposó de las suyas. ¶ Esforcémosnos, pues, a entrar en aquel reposo, a fin de que ninguno caiga en el mismo ejemplo de incredulidad.

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Jude 5:1-10

Gospel

Matthew 26

Y aconteció que como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifás. Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesús, y matarle. Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. ¶ Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa: Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto? Porque este ungüento se podía vender por gran precio, y darse a los pobres. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena a esta mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo. Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas a mí no siempre me tenéis. Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho. De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. ¶ Entonces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fue a los príncipes de los sacerdotes, Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer la pascua? Y él dijo: Id a la ciudad a casa de tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua. Y como fue la tarde del día, se sentó a la mesa con los doce. Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. Y ellos entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, éste me ha de entregar. A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. Entonces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú lo has dicho. Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo dado gracias lo rompió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: éste es mi cuerpo. Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos. Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas. ¶ Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada. Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado. Jesús le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. ¶ Entonces llegó Jesús con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse, y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velád conmigo. Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú. Y vino a sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: ¡Qué! ¿No habéis podido velar conmigo una hora? Velád y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma. Otra vez, fue segunda vez, y oró, diciendo: Padre mío, si no puede esta copa pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados. Y dejándolos, fue otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega. ¶ Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien. Y luego que llegó a Jesús, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó. Y Jesús le dijo: ¿Amigo, a qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano a Jesús, y le prendieron. Y, he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja. Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada perecerán. O ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles? Mas ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, de que así es menester que sea hecho? En aquella hora dijo Jesús a la multitud: Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a prenderme: cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole. Y ellos, prendido Jesús, le trajeron a Caifás sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin. Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no lo hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos, Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres días. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? Mas Jesús callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y aun os digo, que de aquí a poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herían a puñadas, Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido. ¶ Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó a él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Y saliendo a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno. Y negó otra vez con juramento, diciendo: No conozco a ese hombre. Y después de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto. Entonces comenzó a echarse maldiciones, y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre. Y el gallo cantó luego. Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

Evening Prayer — Second Lesson

Romans 15

Así que los que somos fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo para su bien, a fin de edificarle. Porque aun Cristo no se agradó a sí mismo; antes, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestro enseñamiento fueron escritas; para que por la paciencia, y consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Mas el Dios de la paciencia y de la consolación, os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús: Para que de un solo corazón y de una misma boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo. Por tanto recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos ha recibido para gloria de Dios. ¶ Digo pues, que Cristo Jesús fue ministro de la circuncisión, por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres; Y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré a ti entre los Gentiles, y cantaré a tu nombre. Y otra vez dice: Regocijáos, vosotros los Gentiles, con su pueblo. Y otra vez: Alabád al Señor todos los Gentiles, y magnificádle todos los pueblos. Y otra vez dice Isaías: Saldrá raíz de Jessé, y el que se levantará para regir los Gentiles, los Gentiles esperarán en él. Y el Dios de esperanza os hincha de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo. ¶ Empero aun yo mismo estoy persuadido de vosotros, hermanos míos, que vosotros también estáis llenos de bondad, hartos de todo conocimiento, de tal manera que podáis amonestaros los unos a los otros. Mas os he escrito, hermanos, en alguna parte osadamente, como recordándoos por la gracia que de Dios me es dada, Para que fuese yo ministro de Jesu Cristo a los Gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles le sea acepta, siendo santificada por el Espíritu Santo. Así que tengo de que gloriarme en Cristo para con Dios. Porque no osaría hablar de alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí para hacer obedientes a los Gentiles, por palabra y obra: Con poder de milagros y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios; de tal manera que desde Jerusalem, y al derredor hasta Ilirico, lo haya henchido todo del evangelio de Cristo. Y de esta manera me esforcé a predicar este evangelio; no donde Cristo fuese ya nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento; Antes, como está escrito: A los que no fue anunciado de él, estos verán; y los que no oyeron, entenderán. Por lo cual también he sido impedido muchas veces de venir a vosotros. Mas ahora no teniendo ya más lugar en estas partes, y deseando venir a vosotros muchos años ha: Cuando me partiere para España, vendré a vosotros; porque espero que pasando os veré, y que seré encaminado por vosotros hacia allá: cuando primero me hubiere en parte saciado de vuestra compañía. Mas ahora parto para Jerusalem a ministrar a los santos. Porque Macedonia y Acaya tuvieron por bien de hacer una colecta para los pobres de entre los santos que están en Jerusalem. Porque les pareció bueno, y cierto, que son deudores a ellos; porque si los Gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos servirles en los carnales. Así que, cuando yo hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este fruto, pasaré por vosotros a España. Y ya sé que cuando viniere a vosotros, vendré en la plenitud de la bendición del evangelio de Cristo. Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesu Cristo, y por el amor del Espíritu, que os esforcéis conmigo en vuestras oraciones por mí a Dios; Que yo sea librado de los incrédulos que están en Judea, y que éste mi servicio para los de Jerusalem sea acepto a los santos; Para que con gozo venga a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros. Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

Gospel

Luke 10:1-16

Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decíd: Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado a vosotros. Y os digo, que Sodoma tendrá más remisión aquel día, que aquella ciudad. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidón se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya días ha, que sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido: Por tanto Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió.

Gospel

John 7:25-36

¶ Decían entonces unos de los de Jerusalem: ¿No es éste al que buscan para matarle? Y, he aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Han entendido ciertamente los príncipes, que éste es verdaderamente el Cristo? Mas éste, nosotros sabemos de donde es; empero cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea. Entonces clamaba Jesús en el templo enseñando, y diciendo: Y a mí me conocéis, y sabéis de donde soy; y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros ignoráis. Empero yo le conozco; porque de él soy, y él me envió. Entonces procuraban prenderle; mas ninguno metió sobre él la mano, porque aun no había venido su hora. Y del pueblo, muchos creyeron en él, y decían: ¿El Cristo cuándo viniere, hará más milagros que los que éste ha hecho? ¶ Los Fariseos oyeron al pueblo que murmuraba de él estas cosas; y los príncipes de los sacerdotes, y los Fariseos enviaron esbirros que le prendiesen. Y Jesús les dijo: Aun un poco de tiempo estoy con vosotros, y luego voy al que me envió. Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir. Entonces los Judíos dijeron entre sí: ¿Dónde se ha de ir éste que no le hallarémos? ¿Irá a los dispersos entre los Gentiles, y enseñará a los Gentiles? ¿Qué dicho es éste que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y donde yo estoy, vosotros no podéis venir?

Gospel

Matthew 25

Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas. Las que eran insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo. Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron. Y a la media noche fue oído un clamor, que decía: He aquí, el esposo viene, salíd a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte a nosotras y a vosotras, id antes a los que venden, y comprád para vosotras. E idas ellas a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Y después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos. Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velád pues, porque no sabéis el día ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir. ¶ Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos, llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes. Y a éste dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno conforme a su facultad, y se partió luego lejos. Y partido él, el que había recibido cinco talentos, granjeó con ellos, e hizo otros cinco talentos. Semejantemente también el que había recibido dos, ganó también él otros dos. Mas el que había recibido uno, fue, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Y después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos. Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos. Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Y llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste: Por tanto tuve miedo, y fui, y escondí tu talento en la tierra: he aquí, tienes lo que es tuyo. Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé. Por tanto te convenía dar mi dinero a los banqueros, y viniendo yo, recibiera lo que es mío con usura. Quitádle pues el talento, y dádlo al que tiene diez talentos. Porque a cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes. ¶ Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos; Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Veníd, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundación del mundo; Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fui extranjero, y me recogisteis: Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentámos? ¿o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuando te vimos extranjero, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrímos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. ¶ Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles; Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber: Fui extranjero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel estuve, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o extranjero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo, que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis. E irán estos al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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