Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Acts 12:20-25
¶ Y Heródes estaba enojado contra los de Tiro, y los de Sidón; mas ellos vinieron de acuerdo a él; y habiendo sobornado a Blasto, que era el camarero del rey, pedían paz; porque las tierras de ellos eran mantenidas por las del rey. Y en un día señalado, Heródes vestido de ropa real, se sentó en su trono, y les arengaba. Y el pueblo aclamaba, diciendo: Esta es la voz de un dios, y no de un hombre. Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y comido de gusanos espiró. Mas la palabra del Señor crecía, y se multiplicaba. Y Barnabás y Saulo volvieron de Jerusalem, cumplido su ministerio, tomando consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Márcos.
First Reading
Isaiah 22
Carga del valle de la visión: ¿Qué has ahora, que toda tú te has subido sobre los tejados? Llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre. Tus muertos, no muertos a cuchillo, ni muertos en guerra. Todos tus príncipes juntos huyeron del arco: fueron atados. Todos los que en ti se hallaron, fueron atados juntamente: lejos se habían huido. Por esto dije: Dejádme; lloraré amargamente: no os trabajéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo. Porque día de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Señor Jehová de los ejércitos es enviado en el valle de la visión, para derribar al muro, y dar grita al monte. También Elam tomó aljaba en carro de hombres, y de caballeros; y Cir descubrió escudo. Y acaeció que tus hermosos valles fueron llenos de carros; y soldados pusieron de hecho sus haces a la puerta. Y desnudó la cobertura de Judá, y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque. Y visteis las roturas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y juntasteis las aguas de la pesquera de abajo. Y contasteis las casas de Jerusalem; y derribasteis casas para fortalecer el muro. E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas de la pesquera vieja; y no tuvisteis respeto al que la hizo, ni mirasteis de lejos al que la labró. Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día a llanto y a endechas, a mesar y a vestir saco. Y veis aquí gozo y alegría, matando vacas, y degollando ovejas, comer carne, y beber vino: comer y beber, que mañana moriremos. Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos. ¶ Jehová de los ejércitos dice así: Vé, entra a este tesorero, a Sobna el mayordomo: ¿Qué tienes tú aquí? ¿o a quién tienes tú aquí que labraste para ti aquí sepulcro, como el que labra en lugar alto su sepultura, o el que esculpe en peñasco morada para sí? He aquí que Jehová te trasporta de traspuesta de varón, y cubriendo te cubrirá. Arrojarte ha rodando, como a bola por tierra larga de términos: allá morirás, y allá fenecerán los carros de tu gloria, vergüenza de la casa de tu señor. Y alanzarte he de tu lugar, y de tu asiento te rempujaré. Y será, que en aquel día llamaré a mi siervo Eliacim, hijo de Elcías; Y vestirle he de tus vestiduras; y fortalecerle he con tu talabarte; y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalem, y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará: cerrará, y nadie abrirá. E hincarle he como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre. Y colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos, y los nietos, todos los vasos menores desde los vasos de beber hasta todos los instrumentos de música. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado, y será quebrado, y caerá; y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló.
First Reading
1 Kings 17:17-24
Después de estas cosas aconteció, que cayó enfermo el hijo de la señora de la casa, y la enfermedad fue tan grave, que no quedó en él resuello. Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer en memoria mis iniquidades, y para hacerme morir mi hijo? Y él le dijo: Dáme acá tu hijo: entonces él le tomó de su regazo, y le llevó a la cámara donde él estaba, y púsole sobre su cama; Y clamando a Jehová, dijo: ¿Jehová Dios mío, aun la viuda en cuya casa yo soy hospedado, has afligido, matándole su hijo? Y midióse sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová, y dijo: Jehová Dios mío, ruégote que vuelva el alma de este niño a sus entrañas. Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a sus entrañas, y revivió. Y tomando Elías al niño, trájole de la cámara a la casa, y dióle a su madre, y díjole Elías: Mira, tu hijo vive. Entonces la mujer dijo a Elías: Yo conozco ahora que tú eres varón de Dios: y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.
Morning Prayer — First Lesson
Joel 2:21
Tierra, no temas: alégrate, y gózate; porque Jehová hizo grandes cosas.
Epistle
Acts 8:14-17
Oyendo pues los apóstoles, que estaban en Jerusalem, que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo: (Porque aun no había descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Entonces les pusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo.
First Reading
Nehemiah 3
Y levantóse Eliasib el gran sacerdote, y sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las ovejas. Ellos aparejaron, y levantaron sus puertas hasta la torre de Meah, aparejáronla hasta la torre de Hananeel. Y junto a ella edificaron los varones de Jericó: y luego edificó Zacur, hijo de Amrí. Y la puerta de los peces edificaron los hijos de Hasenaa: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, y sus cerraduras, y sus cerrojos. Y junto a ellos restauró Meremot, hijo de Urías, hijo de Accus: y junto a ellos restauró Mesullam, hijo de Baraquías, hijo de Mesezabel. Junto a ellos restauró Sadoc, hijo de Baana. Junto a ellos restauraron los Tecuitas: mas sus grandes no metieron su cerviz a la obra de su Señor. Y la puerta vieja instauraron Joiada, hijo de Pasea, y Mesullam, hijo de Besodías: ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, y sus cerraduras, y sus cerrojos. Junto a ellos restauró Meltiás Gabaonita, y Jadón Meronotita, varones de Gabaón y de Maspa, por la silla del capitán de la otra parte del río. Y junto a ellos restauró Uziel, hijo de Harhaías, de los plateros: y junto a él instauró Jananías, hijo de Haracaim, e instauraron a Jerusalem hasta el muro ancho. Y junto a ellos restauró Refaias, hijo de Jur, príncipe de la mitad de la región de Jerusalem. Y junto a ellos restauró Jedaías, hijo de Haruma, y hacia su casa: y juntó a él instauró Hattus, hijo de Hasebonías. La otra medida restauró Melquías, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat-moab, y la torre de los hornos. Junto a él restauró Sellum, hijo de Halohes, príncipe de la mitad de la región de Jerusalem, él y sus hijas. La puerta del valle restauró Hanum, y los moradores de Zanoé: ellos la reedificaron, y levantaron sus puertas, sus cerraduras, y sus cerrojos, y mil codos en el muro hasta la puerta del muladar. Y la puerta del muladar reedificó Melquías, hijo de Recab, príncipe de la provincia de Betacarem: él la reedificó, y levantó sus puertas, sus cerraduras, y sus cerrojos. Y la puerta de la fuente restauró Sellum, hijo de Col-hoza, príncipe de la región de Maspa: él la reedificó, y la enmaderó, y levantó sus puertas, sus cerraduras, y sus cerrojos: y el muro del estanque de Sela hacia la huerta del rey, hasta las gradas que descienden de la ciudad de David. Después de él restauró Nehemías, hijo de Azbuc, príncipe de la mitad de la región de Bet-sur, hasta delante de los sepulcros de David, y hasta el estanque labrado, y hasta la casa de los valientes. Tras él restauraron los Levitas, Rehum, hijo de Bani: junto a él restauró Hasabías, príncipe de la mitad de la región de Ceila, en su región. Después de él restauraron sus hermanos, Banai, hijo de Henedad, príncipe de la mitad de la región de Ceila. Y junto a él restauró Ezer, hijo de Jesuá, príncipe de Mispa, la otra medida delante de la subida de las armas de la esquina. Después de él se encendió e instauró Baruc, hijo de Zacai, la otra medida, desde la esquina hasta la puerta de la casa de Eliasib gran sacerdote. Tras él restauró Meremot, hijo de Urías, hijo de Haccus, la otra medida, desde la entrada de la casa de Eliasib hasta el cabo de la casa de Eliasib. Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la campiña. Después de él restauró Ben-jamín y Hasub, hacia su casa: y después de él instauró Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa. Después de él restauró Benuí, hijo de Henadad, la otra medida, desde la casa de Azarías hasta la esquina, y hasta el rincón, Paal, hijo de Uzaí, delante de la esquina y la torre alta que sale de la casa del rey, que está en el patio de la cárcel: tras él Padaias, hijos de Faros. Y los Natineos estuvieron en la fortaleza, hasta delante de la puerta de las aguas al oriente, y la torre que sale. Después de él restauraron los Tecuitas la otra medida delante de la grande torre que sale, hasta el muro de la fortaleza. Desde la puerta de los caballos restauraron los sacerdotes, cada uno delante de su casa. Después de él restauró Sadoc, hijo de Immer delante de su casa: y después de él instauró Semaías, hijo de Sequenías, guarda de la puerta oriental. Tras él restauró Jananías, hijo de Selemías, y Hanum el sexto hijo de Selef, la otra medida: después de él instauró Mesullam, hijo de Baraquías, delante de su cámara. Después de él restauró Melquías, hijo del platero, hasta la casa de los Natineos; y los tratantes delante de la puerta del juicio, y hasta la sala de la esquina. Y entre la sala de la esquina, hasta la puerta de las ovejas, restauraron los plateros y los tratantes.
Morning Prayer — Second Lesson
1 Thessalonians 5:12-24
¶ Y, os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; Y que los tengáis en la mayor estima, amándolos a causa de su obra: tenéd paz entre vosotros mismos. ¶ Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. Estád siempre gozosos. Orád sin cesar. En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. Apartáos de toda apariencia de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique cabalmente; y que todo vuestro espíritu, y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo. Fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará.
Responsorial Psalm
Psalm 89
Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo; Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de generación en generación tu trono. Selah. Y celebrarán los cielos tu maravilla, o! Jehová: tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses? Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus al rededores. Jehová Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, fuerte-Jehová; y tu verdad al rededor de ti? Tú dominas sobre la soberbia de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las haces sosegar. Tú quebrantaste como muerto a Egipto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos. Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud tú lo fundaste: Al aquilón y al austro tú los creaste: Tabor y Hermón en tu nombre cantarán. Tuyo es el brazo con la valentía: fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Justicia y juicio es la compostura de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán: En tu nombre se alegrarán todo el día: y en tu justicia se ensalzarán: Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. Porque Jehová es nuestro escudo: y nuestro Rey es el Santo de Israel. Entonces hablaste en visión a tu misericordioso, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente: ensalcé a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo: ungíle con el aceite de mi santidad: Porque mi mano será firme con él; mi brazo también le fortificará: No le atribulará enemigo: ni hijo de iniquidad le quebrantará: Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos: y heriré a sus aborrecedores. Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. Y pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, la roca de mi salud. Yo también le pondré por primogénito; alto sobre los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. Y pondré su simiente para siempre; y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley; y no anduvieren en mis juicios: Si profanaren mis estatutos; y no guardaren mis mandamientos: Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas mi misericordia no la quitaré de él: ni falsearé mi verdad. No profanaré mi concierto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez juré por mi santuario: No mentiré a David. Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, la cual será testigo fiel en el cielo. Selah. Y tú desechaste, y menospreciaste a tu ungido, y airástete con él. Rompiste el concierto de tu siervo; profanaste a tierra su corona. Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. Robáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos. Ensalzaste la diestra de sus enemigos; alegraste a todos sus adversarios. Embotaste asimismo el filo de su espada; y no le levantaste en la batalla. Hiciste cesar su claridad, y echaste por tierra su trono. Acortaste los días de su juventud; cubrístele de vergüenza. Selah. ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Esconderte has para siempre? ¿Arderá para siempre tu ira como el fuego? Acuérdate cuanto sea mi tiempo: ¿por qué criaste sujetos a vanidad a todos los hijos del hombre? ¿Qué hombre vivirá, y no verá muerte? ¿escapará su alma del poder del sepulcro? Selah. Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias? Jurado has a David por tu verdad. Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, que yo llevo de muchos pueblos en mi seno: Porque tus enemigos, o! Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado las pisadas de tu ungido. Bendito Jehová para siempre. Amén y Amén.
Gospel
John 10:1-10
De cierto, de cierto os digo, que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladrón es y robador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen; porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños. Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvióles pues Jesús a decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores, mas no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en grande abundancia.
Responsorial Psalm
Psalm 137
Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentámos: también llorámos acordándonos de Sión. Sobre los sauces que están en medio de ella colgamos nuestras arpas. Cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantádnos de las canciones de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, o! Jerusalem, mi diestra sea olvidada. Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordare de ti: si no hiciere subir a Jerusalem en el principio de mi alegría. Acuérdate, o! Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; que decían: Descubríd, descubríd en ella hasta los cimientos. Hija de Babilonia destruida, bienaventurado el que te pagará tu pago, que nos pagaste a nosotros. Bienaventurado el que tomará, y estrellará tus niños contra las piedras.
Responsorial Psalm
Psalm 146
Alaba, o! alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida: diré salmos a mi Dios mientras viviere. No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre; porque no hay en él salud. Saldrá su espíritu, volverse ha el hombre en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos. ¶ Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob: cuya esperanza es en Jehová su Dios. El que hizo los cielos y la tierra: la mar, y todo lo que en ello está: el que guarda verdad para siempre: El que hace derecho a los agraviados, el que da pan a los hambrientos: Jehová el que suelta a los aprisionados: Jehová es el que abre los ojos a los ciegos: Jehová el que ama a los justos: Jehová el que guarda a los extranjeros: al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna. Reinará Jehová para siempre: tu Dios, o! Sión, por generación y generación. Alelu-Jah.
Responsorial Psalm
Psalm 144
Bendito Jehová mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra. Misericordia mía, y mi castillo: altura mía, y mi libertador: escudo mío en quien he confiado: el que allana mi pueblo delante de mí. O! Jehová, ¿qué es el hombre, que te haces familiar a él? ¿el hijo del hombre, para que le estimes? El hombre es semejante a la vanidad: sus días son como la sombra que pasa. ¶ O! Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen. Relampaguea relámpagos, y disípalos; envía tus saetas, y contúrbalos. Envía tu mano desde lo alto: redímeme, y escápame de las muchas aguas: de la mano de los hijos extraños. Cuya boca habla vanidad; y su diestra es diestra de mentira. O! Dios, a ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a ti. El que da salud a los reyes: el que redime a David su siervo de perniciosa espada. Redímeme, y escápame de mano de los hijos extraños: cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. ¶ Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud: nuestras hijas como las esquinas labradas a manera del palacio: Nuestros rincones llenos, proveidos de toda suerte de grano: nuestros ganados que paran a millares, y a diez millares en nuestras plazas. Nuestros bueyes cargados de carnes, no haya portillo, ni quien salga, ni quien dé grita en nuestras calles. Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo, cuyo Dios es Jehová.
Evening Prayer — First Lesson
Micah 4:8
Y tú, o! torre del rebaño, la fortaleza de la hija de Sión vendrá hasta ti; y vendrá el señorío primero, el reino a la hija de Jerusalem.
Second Reading
Acts 26
Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti. Pablo entonces extendiendo la mano, comenzó a dar razón de sí, diciendo: Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, téngome por dichoso, de que delante de ti me haya hoy de defender. Mayormente porque yo sé que tú entiendes de todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi manera de vivir desde mi mocedad, la cual desde el principio fue entre los de mi nación en Jerusalem, todos los Judíos la saben: Los cuales tienen ya conocido, si quieren testificarlo, que yo desde el principio, conforme a la secta más estricta de nuestra religión he vivido Fariseo. Y ahora por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres estoy llamado a juicio. A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo a Dios perennemente de día y de noche, esperan que han de venir; por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos. ¿Cómo se juzga cosa increible entre vosotros que Dios resucite los muertos? Yo ciertamente había pensado conmigo que debía de hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús el Nazareno. Lo cual también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los príncipes de los sacerdotes; y cuando les hacían morir, yo di mi voto contra ellos. Y muchas veces castigándolos por las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobre manera contra ellos, les perseguí hasta en las ciudades extrañas. En cuyo tiempo yendo yo a Damasco con poderes y comisión de los príncipes de los sacerdotes, En mitad del día, oh rey, ví en el camino una luz que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó, y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua Hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús, a quién tú persigues. Mas levántate, y pónte sobre tus pies; porque por esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de las en que te apareceré; Librándote de este pueblo, y de los Gentiles, a los cuales ahora te envío, Para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban por la fe que es en mí, remisión de pecados, y suerte entre los que son santificados. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial: Antes, primeramente a los de Damasco, y en Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y a los Gentiles, anunciaba que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los Judíos tomándome en el templo, tentaron de matarme. Mas ayudado de la ayuda de Dios persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a chicos y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir, a saber: Que el Cristo había de padecer, que había de ser el primero de la resurrección de los muertos, y que había de anunciar luz a este pueblo, y a los Gentiles. ¶ Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco. Mas él dijo: No estoy loco, excelente Festo, sino que hablo palabra de verdad, y de templanza. Porque el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo con libertad, porque estoy seguro que él no ignora nada de estas cosas, que esto no ha sido hecho en algún rincón. ¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades que me haga Cristiano. Y Pablo dijo: Pluguiese a Dios, que por poco y por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, salvo estas prisiones. ¶ Y como hubo dicho esto, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que estaban asentados con ellos. Y como se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado al César.
Second Reading
Romans 3
¿Qué, pues, tiene más el Judío? ¿o cuál es el provecho de la circuncisión? Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, porque los oráculos de Dios les han sido confiados. ¿Porque qué hay, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿La incredulidad de ellos habrá por eso hecho vana la fe de Dios? En ninguna manera; antes, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso, como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando fueres juzgado. Mas si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será por eso injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.) En ninguna manera: de otro modo, ¿cómo juzgaría Dios el mundo? Porque si la verdad de Dios con mi mentira creció a gloria suya, ¿por qué aun también soy yo juzgado como pecador? Y no, (como somos infamados, y como algunos aseguran, que nosotros decimos,) ¿Hagamos males para que vengan bienes? la condenación de los cuales es justa. ¶ ¿Pues qué? ¿Somos nosotros mejores que ellos? En ninguna manera; porque ya hemos acusado a Judíos y a Gentiles, que todos están debajo de pecado, Como está escrito: No hay justo, ni aun solo uno: No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se apartaron del camino de la justicia, a una se han hecho inútiles: no hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno solo. Sepulcro abierto es su garganta: con sus lenguas tratan engañosamente: veneno de áspides está debajo de sus labios: Cuya boca está llena de maledicencia, y de amargura: Sus pies son ligeros para derramar sangre: Quebrantamiento y desventura hay en sus caminos: Y el camino de paz no conocieron: No hay temor de Dios delante de sus ojos. ¶ Empero ya sabemos, que todo lo que la ley dice, a los que están bajo la ley lo dice; para que toda boca se tape, y que todo el mundo se tenga por reo delante de Dios: Por tanto, por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley es el conocimiento del pecado. ¶ Empero ahora, la justicia de Dios sin la ley se ha manifestado, testificada por la ley, y por los profetas: La justicia, digo, de Dios, que es por la fe de Jesu Cristo, para todos, y sobre todos los que creen en él; porque no hay diferencia; Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Jesu Cristo. Al cual Dios ha propuesto por aplacamiento por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia por la remisión de los pecados pasados, en la paciencia de Dios; Para manifestación de su justicia en este tiempo; para que él sea justo, y justificador del que cree en Jesús. ¿Dónde, pues, está la jactancia? Es echada fuera. ¿Por cuál ley? ¿De las obras? No: sino por la ley de la fe. Así que, concluimos ser el hombre justificado por fe sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los Judíos? ¿No es también Dios de los Gentiles? Cierto, él es también Dios de los Gentiles. Porque un Dios es de todos, el cual justificará de la fe la circuncisión, y por la fe a la incircuncisión. ¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera: antes establecemos la ley.
Second Reading
Hebrews 10:19-39
¶ Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesu Cristo, Por un nuevo camino, y vivo, que él mismo consagró para nosotros, por medio del velo, es a saber, por su carne; Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios; Acerquémosnos a él con corazón verdadero, en cumplida certidumbre de fe, asperjados los corazones, y limpios de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura, Retengamos firme la confesión de nuestra esperanza, inmoble; (que fiel es el que ha prometido;) Y considerémosnos los unos a los otros para provocarnos a amor, y a buenas obras: No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados; Sino una horrenda expectación de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin ninguna misericordia: ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del concierto con la cual fue santificado, y ultrajare al Espíritu de gracia? Porque sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. Traéd empero a la memoria los días primeros, en los cuales después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones: De una parte, ciertamente, mientras fuisteis hechos el hazmereír tanto por oprobios como por tribulaciones; y de otra parte ínterin fuisteis hechos compañeros de los que de aquel modo eran tratados. Porque os compadecisteis también de mí en mis cadenas, y aceptasteis con gozo la rapiña de vuestros bienes, conociendo que tenéis para vosotros mismos una mejor sustancia en los cielos, y que permanece. No perdáis pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón; Porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, recibáis la promesa. Porque aun un poquito de tiempo, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; empero si se retirare, no se complacerá mi alma en él. Mas nosotros no somos de los de retiramiento para perdición, mas de fe para ganancia del alma.
Second Reading
1 John 7:1-10
Gospel
Mark 8
En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer. Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete. Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud. Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante. Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas. Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. ¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta. Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole. Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación. Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte. ¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave. Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes. Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan. Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis? Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis? ¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo. Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos. Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. ¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas. Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo. Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él. Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir. Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres. Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Evening Prayer — Second Lesson
1 John 4:1-14
Amados, no creáis a todo espíritu; sino probád los espíritus si son de Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. En esto se conoce el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, es de Dios; Y todo espíritu que no confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, no es de Dios; y este tal espíritu es espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios: el que conoce a Dios, es nuestro escuchador: el que no es de Dios, no nos presta oídos. Por esto conocemos el espíritu de verdad, y el espíritu de error. Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Y cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios en nosotros, en que Dios envió su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para ser propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha así amado, debemos también nosotros amarnos los unos a los otros. Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros. En esto conocemos que moramos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo para ser Salvador del mundo.
Gospel
Luke 12:35-48
¶ Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras luces encendidas; Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que él se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y saliendo les servirá. Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos. Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estád apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que en tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así. En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir, y comenzare a herir los siervos y las criadas, y a comer, y a beber, y a borrachear, Vendrá el señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe; y le apartará, y pondrá su suerte con los infieles. Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. Mas el que no entendió, e hizo por qué ser azotado, será azotado poco, porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él; y al que encomendaron mucho, más será de él pedido.
Gospel
John 9:26-38
Y volviéronle a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos? Respondióles: Ya os lo he dicho, y no lo habéis escuchado: ¿por qué lo queréis otra vez oír? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos? Entonces le vilipendiaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; mas nosotros discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que a Moisés habló Dios; mas éste no sabemos de donde es. Respondióles el hombre, y les dijo: Cierto maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabéis de donde sea, y con todo a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; mas si alguno es adorador de Dios, y hace su voluntad, a éste oye. Desde el principio del mundo no fue oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego. Si este hombre no fuera de Dios, no pudiera hacer nada. Respondieron y le dijeron: En pecados eres nacido todo; ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera. Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, le dijo: ¿Tú crees en el Hijo de Dios? Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Y díjole Jesús: Ya le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor. Y le adoró.
Gospel
Acts 7
El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? Y él dijo: Varones, hermanos, y padres, escuchád. El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham estando él en Mesopotamia, antes que morase en Carran. Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré. Entonces salió él de la tierra de los Caldeos, y habitó en Carran; y de allí, muerto su padre, le traspasó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio posesión en ella, ni aun una pisada de un pie; mas le prometió que se la daría en posesión a él, y a su simiente después de él, no teniendo aun hijo. Y le habló Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los sujetarían a servidumbre, y que los maltratarían, por cuatrocientos años: Mas a la nación a quien serán siervos, yo la juzgaré, dijo Dios; y después de esto saldrán, y me servirán a mí en este lugar. Y le dio el concierto de la circuncisión; y así engendró Abraham a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac engendró a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a José para Egipto; mas Dios era con él, Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio favor y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa. Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. Y como oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. Y en la segunda, José fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de Faraón el linaje de José. Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, a setenta y cinco almas. Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y nuestros padres, Los cuales fueron traspasados a Siquem, y fueron puestos en el sepulcro que compró Abraham a precio de plata de los hijos de Hemor, padre de Siquem. Mas como se acercó el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado a Abraham, creció el pueblo, y se multiplicó en Egipto, Hasta que se levantó otro rey, que no conocía a José. Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, de manera que expusiesen a sus niños, para que cesase la generación. En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso en gran manera; y fue criado tres meses en casa de su padre. Mas siendo expuesto, la hija de Faraón le tomó, y le crió para sí por hijo. Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los Egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos. Y como se le cumplió el tiempo de cuarenta años, le vino en su corazón de visitar a sus hermanos los hijos de Israel. Y como vio a uno de ellos que era injuriado, le defendió, e hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado. Pero él pensaba que sus hermanos entendiesen, que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido. Y el día siguiente riñendo ellos, se les mostró, y los metía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos a los otros? Entonces el que injuriaba a su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio? A esta palabra Moisés huyó; y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. Y cumplidos cuarenta años, el ángel del Señor le apareció en el desierto del monte de Sinaí en fuego de llama en un zarzal. Entonces Moisés mirando, fue maravillado de la visión; y llegándose para considerar, vino a él la voz del Señor, Diciendo: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob; mas Moisés temeroso, no osaba mirar. Y le dijo el Señor: Desata los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás, tierra santa es. He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y el gemido de ellos he oído, y he descendido para librarlos: ahora pues ven, te enviaré a Egipto. A este Moisés, al cual ellos habían negado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? a éste envió Dios por príncipe y libertador por la mano del ángel que le apareció en el zarzal. Este los sacó, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años. Este es aquel Moisés, que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis. Este es el que estuvo en la iglesia en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí; y con nuestros padres: que recibió los oráculos vivos de vida para darnos. Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes le desecharon; y se volvieron aun de corazón a Egipto, Diciendo a Aarón: Háznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido. Y en aquellos días hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. Entonces Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por el espacio de cuarenta años, casa de Israel? Antes trajisteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Remfan, figuras que os hicisteis para adorarlas; y yo os trasportaré más allá de Babilonia. Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como les ordenó Dios, hablando a Moisés, que lo hiciese según la forma que había visto. El cual recibido, metieron también nuestros padres con Jesús en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. El cual halló favor delante de Dios, y pidió de hallar tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó casa. Sin embargo el Altísimo no habita en templos hechos de manos, como el profeta dice: El cielo es mi trono; y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor: ¿o cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hizo mi mano todas estas cosas? Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos: vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres hicieron, así también hacéis vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores: Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis. ¶ En oyendo estas cosas fueron heridos hasta el corazón, y crujían los dientes contra él. Mas él estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos dando grandes voces, taparon sus orejas; y arremetieron unánimes contra él. Y echándole fuera de la ciudad le apedreaban; y los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un mancebo que se llamaba Saulo. Y apedrearon a Esteban, invocando él al Señor, y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les pongas en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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