Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Corinthians 6:1-11

¿Osa alguno de vosotros, teniendo pleito con otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿seréis acaso indignos de juzgar en cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar los ángeles? ¿cuánto más las cosas de este siglo? Por tanto si hubiereis de tener juicios de cosas de este siglo, los más bajos que están en la iglesia, a los tales ponéd por jueces. Para avergonzaros lo digo. ¿Será así, que no hay entre vosotros algún sabio, ni uno solo, que pueda juzgar entre sus hermanos; Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto delante de los infieles? Luego de todas maneras hay culpa entre vosotros, porque tenéis juicios los unos con los otros. ¿Por qué no sufrís antes el agravio? ¿por qué no aguantáis antes ser defraudados? Mas vosotros hacéis el agravio, y defraudáis; y esto a vuestros hermanos. ¶ ¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No os engañéis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores, no heredarán el reino de Dios. Y esto eráis algunos de vosotros; mas sois lavados, mas sois santificados, mas sois justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

First Reading

Isaiah 44

Ahora pues oye, Jacob, siervo mío, Israel, a quien yo escogí. Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre: Ayudarte ha. No temas, siervo mío Jacob, el Recto a quien yo escogí: Porque yo derramaré aguas sobre el secadal, y ríos sobre la secura: derramaré mi Espíritu sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; Y brotarán como entre yerba, como sauces junto a las riberas de las aguas. Este dirá: Yo soy de Jehová: el otro se llamará del nombre de Jacob. El otro escribirá con su mano: A Jehová: otro se pondrá por sobre nombre: De Israel. ¶ Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de mi no hay Dios. ¿Y quién llamará como yo, y denunciará antes esto, y me ordenará lo otro, desde que hice el pueblo del mundo? Anúncienles lo que viene de cerca, y lo que está por venir. No temáis, ni os amedrentéis: ¿No te hice oír desde entonces, y te dije antes lo que estaba por venir? Luego vosotros sois mis testigos, que no haya Dios si no yo; y que no haya fuerte, que yo no conozca. Los formadores de la escultura, todos ellos son vanidad, y lo más precioso de ellos para nada es útil; y testigos de ellos ellos mismos, que ni ven, ni entienden: por tanto se avergonzarán. ¿Quién formó a Dios? ¿y quién fundió escultura que para nada es de provecho? He aquí que todos sus compañeros serán avergonzados; porque los mismos artífices son de los hombres. Todos ellos se juntarán, estarán, asombrarse han y avergonzarse han a una. El herrero tomará la tenaza, obrará en las ascuas, darle ha forma con los martillos, obrará en ella con el brazo de su fortaleza: aunque esté hambriento, y le falten las fuerzas, no beberá agua, aunque se desmaye. El carpintero tiende la regla, señálala con almagre, lábrala con los cepillos, dále figura con el compás, hácela a forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para estar en casa. Cortarse ha cedros, y tomará encina y alcornoque, y esforzarse ha contra los árboles del bosque: plantará pino, que se crie con la lluvia. El hombre después se servirá de él para quemar, y tomará de ellos para calentarse: encenderá también el horno, y cocerá panes: hará también un dios, y adorarle ha: fabricará un ídolo, y arrodillarse ha delante de él. Parte de él quemará en el fuego, con otra parte de él comerá carne, asará asado, y hartarse ha: después se calentará, y dirá: O! calentádome he, fuego he visto. Las sobras de él torna en dios, en su escultura: humíllase delante de él, le adora, y ruégale, diciendo: Líbrame, que mi dios eres tú. No supieron, ni entendieron; porque untó sus ojos, porque no vean, su corazón, porque no entiendan. No torna en sí, no tiene sentido, ni entendimiento para decir: Parte de ello quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan: asé carne, y comí: ¿lo que de él quedó tengo de tornar en abominación? ¿delante de un tronco de árbol me tengo de humillar? La ceniza apacienta: su corazón engañado le inclina para que no libre su alma, y diga: ¿No está la mentira a mi mano derecha? ¶ Acuérdate de estas cosas, o! Jacob, e Israel, que mi siervo eres: Yo te formé, mi siervo eres: Israel, no me olvides. Yo deshice, como nube, tus rebeliones, y tus pecados, como niebla: tórnate a mí, porque yo te redimí. Cantád loores, o! cielos, que Jehová hizo: jubilád, o! lugares bajos de la tierra: montes, rompéd en alabanza: bosque, y todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel será glorificado. Así dice Jehová, Redentor tuyo, y formador tuyo desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los cielos, que extiendo la tierra por mi mismo: Que deshago las señales de los adivinos, que enloquezco los agoreros, que hago tornar atrás los sabios, y que desvanezco su sabiduría: Que despierta la palabra de su siervo, y que cumple el consejo de sus mensajeros: que dice a Jerusalem: Serás habitada; y a las ciudades de Judá: Serán reedificadas, y sus ruinas levantaré: Que digo al profundo: Sécate; y tus ríos haré secar: Que llamo a Ciro, mi pastor; y todo lo que yo quiero cumplirá; en diciendo a Jerusalem: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.

First Reading

Isaiah 9:1-7

Aunque no será esta oscuridad semejante a la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón, y a la tierra de Neftalí: ni después cuando agravaron por la vía de la mar de esa parte del Jordán en Galilea de las naciones. Pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Aumentando la nación, no aumentaste la alegría. Alegrarse han delante de ti, como se alegran en la segada, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste el yugo de su carga, y la vara de su hombro, y el cetro de su exactor, como en el día de Madián. Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de vestidura en sangre: esta será con quema, y tragamiento de fuego. Porque niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado es asentado sobre su hombro; y llamarse ha Admirable, Consejero, Dios, Fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz: La multitud del señorío y la paz no tendrán término, sobre el trono de David, y sobre su reino, disponiéndole, y confirmándole en juicio y en justicia desde ahora para siempre. El zelo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Morning Prayer — First Lesson

Job 29

Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo: ¡Quién me tornase como en los meses pasados, como en los días cuando Dios me guardaba! Cuando hacía resplandecer su candela sobre mi cabeza, a la luz de la cual yo caminaba en la oscuridad. Como fui en los días de mi mocedad, cuando Dios era familiar en mi tienda; Cuando aun el Omnipotente estaba conmigo, y mis mozos al derredor de mí; Cuando yo lavaba mis caminos con manteca, y la piedra me derramaba ríos de aceite; Cuando salía a la puerta a juicio, y en la plaza hacía aparejar mi silla: Los mozos me veían, y se escondían, y los viejos se levantaban, y estaban en pie. Los príncipes detenían sus palabras, y ponían la mano sobre su boca. La voz de los principales se ocultaba, y su lengua se pegaba a su paladar. Cuando los oídos que me oían, me llamaban bienaventurado, y los ojos que me veían, me daban testimonio; Porque libraba al pobre que gritaba, y al huérfano que carecía de ayudador. La bendición del que se iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda hacía cantar de alegría. Vestíame de justicia, y ella me vestía como un manto, y mí toca era juicio. Yo era ojos al ciego, y pies al cojo. A los menesterosos era padre, y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia. Y quebraba los colmillos del inicuo; y de sus dientes hacía soltar la presa. Y decía: En mi nido moriré, y como arena multiplicaré días. Mi raíz está abierta junto a las aguas, y en mis ramas permanecerá rocío. Mi honra se renueva conmigo, y mi arco se renueva en mi mano. Oíanme y esperaban, y callaban a mi consejo. Tras mi palabra no replicaban: mas mi razón destilaba sobre ellos. Y esperábanme como a la lluvia, y abrían su boca como a la lluvia tardía. Si me reía a ellos, no lo creían; ni derribaban la luz de mi rostro. Aprobaba el camino de ellos, y sentábame en cabecera; y moraba como el rey en el ejército, como el que consuela llorosos.

Epistle

Sirach 44:16-27;45:3-20

First Reading

Proverbs 17

Mejor es un bocado de pan seco, y en paz, que la casa de cuestión llena de víctimas. El siervo prudente se enseñoreará del hijo deshonrador; y entre los hermanos partirá la herencia. Afinador a la plata, y fragua al oro: mas Jehová prueba los corazones. El malo está atento al labio inicuo; y el mentiroso escucha a la lengua maldiciente. El que escarnece al pobre, afrenta a su hacedor; y el que se alegra en la calamidad ajena no será sin castigo. Corona de los viejos son los hijos de los hijos; y la honra de los hijos, sus padres. No conviene al insensato el labio excelente: ¿cuánto menos al príncipe el labio mentiroso? Piedra preciosa es el presente en ojos de sus dueños: a donde quiera que se vuelve, da prosperidad. El que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al príncipe. Aprovecha la reprensión en el entendido, más que cien azotes en el insensato. El rebelde no busca sino mal; y mensajero cruel será enviado contra él. Encuentre con el hombre un oso, que le hayan quitado sus cachorros, y no un insensato en su locura. El que da mal por bien, no se apartará mal de su casa. Soltar las aguas es el principio de la contienda: pues antes que se revuelva el pleito, déjalo. El que justifica al impío, y el que condena al justo, ambos a dos son abominación a Jehová. ¿De qué sirve el precio en la mano del insensato para comprar sabiduría, no teniendo entendimiento? En todo tiempo ama el amigo: mas el hermano para la angustia es nacido. El hombre falto de entendimiento toca la mano, fiando a otro delante de su amigo. La prevaricación ama, el que ama pleito; y el que alza su portada, busca quebrantamiento. El perverso de corazón nunca hallará bien; y el que revuelve con su lengua, caerá en mal. El que engendra al insensato, para su tristeza le engendra; y el padre del insensato no se alegrará. El corazón alegre hará buena disposición: mas el espíritu triste seca los huesos. El impío toma presentes del seno, para pervertir las veredas del derecho. En el rostro del entendido se parece la sabiduría: mas los ojos del insensato, hasta el cabo de la tierra. El hijo insensato es enojo a su padre; y amargura a la que le engendró. Ciertamente condenar al justo, no es bueno: ni herir a los príncipes sobre el derecho. Detiene sus dichos el que sabe sabiduría; y de preciado espíritu es el hombre entendido. Aun el insensato cuando calla, es contado por sabio: el que cierra sus labios es entendido.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 1

Habiendo muchos tentado a poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido del todo certificadas, Como nos las enseñaron los que desde el principio fueron testigos de vista, y ministros de la palabra: Háme parecido bueno también a mí, después de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírtelas por orden, oh muy buen Téofilo, Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseñado. ¶ Hubo en los días de Heródes rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; y su mujer era de las hijas de Aarón, llamada Elisabet. Y eran ambos justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y estatutos del Señor sin reprensión. Y no tenían hijo; porque Elisabet era estéril, y ambos eran ya avanzados en sus días. Y aconteció, que administrando Zacarías el sacerdocio delante de Dios en el orden de su clase, Conforme a la costumbre del sacerdocio, salió en suerte a quemar incienso, entrando en el templo del Señor. Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora del incienso. Y le apareció el ángel del Señor que estaba a la mano derecha del altar del incienso. Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él. Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída; y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan; Y tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento; Porque será grande delante de Dios; y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre. Y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos; Porque él irá delante de él con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Señor pueblo perfecto. Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en días. Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas. Y he aquí, serás mudo, y no podrás hablar, hasta el día que esto sea hecho; por cuanto no creíste a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo. Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se maravillaban que él se tardase tanto en el templo. Y saliendo, no les podía hablar; y entendieron que había visto visión en el templo; y él les hablaba por señas; y quedó mudo. Y fue, que cumplidos los días de su ministerio, se vino a su casa. Y después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se escondió por cinco meses, diciendo: Porque el Señor me hizo esto en los días en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres. ¶ Y al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado de Dios a una ciudad de Galilea, que se llama Nazaret, A una virgen desposada con un varón que se llamaba José de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel a donde estaba ella, dijo: Tengas gozo, altamente favorecida, el Señor es contigo: bendita tú entre las mujeres. Mas ella, como le vio, se turbó de su hablar; y pensaba que salutación fuese esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, que concibirás en el vientre, y parirás un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, e Hijo del Altísimo será llamado, y le dará el Señor Dios el trono de David su padre; Y reinará en la casa de Jacob eternamente, y de su reino no habrá cabo. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón. Y respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que de ti nacerá, será llamado Hijo de Dios. Y, he aquí, Elisabet tu parienta, también ella ha concebido un hijo en su vejez; y éste es el sexto mes a ella que era llamada la estéril; Porque ninguna cosa es imposible para Dios. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor, hágase en mí conforme a tu palabra. Y el ángel se partió de ella. ¶ En aquellos días levantándose María, fue a la serranía con priesa a una ciudad de Judá. Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena de Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí, que como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. ¶ Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor: ¶ Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre, Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia, Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meses; y se volvió a su casa. ¶ Y a Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho grande misericordia con ella, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame por este nombre. Y hablaron por señas a su padre, como le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. ¶ Y luego fue abierta su boca, y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y vino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en toda la serranía de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor era con él. Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que visitó, e hizo redención a su pueblo. Y nos enhestó el cuerno de salud en la casa de David su siervo. Como habló por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron: Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo concierto: Del juramento que juró a Abraham nuestro padre, Que nos daría él: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le serviríamos sin temor, En santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Tú, empero, o! niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos: Dando ciencia de salvación a su pueblo para remisión de sus pecados: Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el oriente, Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y era confortado en espíritu, y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró a Israel.

Responsorial Psalm

Psalm 119:89-104

Para siempre, o! Jehová, permanece tu palabra en los cielos. Por generación y generación es tu verdad: tú afirmaste la tierra, y persevera. Por tu ordenación perseveran hasta hoy; porque todas ellas son tus siervos. Si tu ley no hubiese sido mis delicias, ya hubiera perecido en mi aflicción. Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy yo, guárdame; porque tus mandamientos he buscado. Los impíos me han aguardado para destruirme: mas yo entenderé en tus testimonios. A toda perfección he visto fin: ancho es tu mandamiento en gran manera. ¡Cuánto he amado tu ley! todo el día ella es mi meditación. Más que mis enemigos me has hecho sabio con tus mandamientos; porque me son eternos. Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios han sido mi meditación. Más que los viejos he entendido: porque he guardado tus mandamientos. De todo mal camino detuve mis pies, para guardar tu palabra. De tus juicios no me aparté; porque tú me enseñaste. ¡Cuán dulces han sido a mi paladar tus palabras! más que la miel a mi boca. De tus mandamientos, he adquirido entendimiento; por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

Gospel

Matthew 25:14-23

¶ Porque el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos, llamó a sus siervos, y les entregó sus bienes. Y a éste dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; a cada uno conforme a su facultad, y se partió luego lejos. Y partido él, el que había recibido cinco talentos, granjeó con ellos, e hizo otros cinco talentos. Semejantemente también el que había recibido dos, ganó también él otros dos. Mas el que había recibido uno, fue, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. Y después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, e hizo cuentas con ellos. Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos. Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor. Y llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos. Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

Responsorial Psalm

Psalm 8

O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! que has puesto tu alabanza sobre los cielos. De la boca de los chiquitos, y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos: para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna, y las estrellas que tú compusiste, ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? ¿y el hijo del hombre, para que le visites? Y le hiciste poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de hermosura. Hicístele enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. Ovejas, y bueyes, todo ello: y asimismo las bestias del campo. Las aves de los cielos, y los peces de la mar: lo que pasa por los caminos de la mar. O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Responsorial Psalm

Psalm 18

Amarte he, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía, y castillo mío, y escapador mío; Dios mío, fuerte mío: confiarme he en él: escudo mío, y el cuerno de mi salud; refugio mío. Al alabado Jehová invocaré, y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y arroyos de perversidad me atemorizaron: Dolores del sepulcro me rodearon; anticipáronme lazos de muerte: En mi angustia llamé a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó desde su templo mi voz, y mi clamor entró delante de él, en sus orejas. Y la tierra fue conmovida y tembló: y los fundamentos de los montes se estremecieron, y se removieron, porque él se enojó. Subió humo en su nariz, y de su boca fuego quemante: carbones se encendieron de él. Y abajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies. Y cabalgó sobre un querubín, y voló: y voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por su escondedero: en sus en derredores de su tabernáculo, oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de delante de él sus nubes pasaron: granizo y carbones de fuego. Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz: granizo y carbones de fuego. Y envió sus saetas y desbaratólos: y echó relámpagos, y los destruyó. Y aparecieron las honduras de las aguas: y descubriéronse los cimientos del mundo por tu reprensión, o! Jehová, por el soplo del viento de tu nariz. Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me escapó de mi fuerte enemigo, y de los que me aborrecieron: aunque ellos eran más fuertes que yo. Anticipáronme en el día de mi quebrantamiento: mas Jehová me fue por bordón. Y me sacó a anchura: me libró, porque se agradó de mí. Jehová me pagará conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos me volverá. Por cuanto guardé los caminos de Jehová: y no me maleé con mi Dios. Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí: y no eché de mí sus estatutos. Y fui perfecto con él: y me recaté de mi maldad. Y pagóme Jehová conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. Con el misericordioso serás misericordioso: y con el varón perfecto serás perfecto. Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás perverso. Por tanto tú al pueblo humilde salvarás: y los ojos altivos humillarás. Por tanto tú alumbrarás mi candela: Jehová, mi Dios, alumbrará mis tinieblas, Porque contigo desharé ejércitos: y en mi Dios asaltaré muros. Dios, perfecto su camino: la palabra de Jehová afinada: escudo es a todos los que esperan en él. Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios? Dios, que me ciñe de fuerza; e hizo perfecto mi camino: Que pone mis pies como pies de ciervas: y me hizo estar sobre mis alturas: Que enseña mis manos para la batalla; y el arco de acero será quebrado con mis brazos. Y me diste el escudo de tu salud; y tu diestra me sustentará, y tu mansedumbre me multiplicará. Ensancharás mi paso debajo de mí, y no titubearán mis rodillas. Perseguiré mis enemigos, y alcanzarles he; y no volveré hasta acabarles. Herírles he, y no podrán levantarse: caerán debajo de mis pies. Y ceñísteme de fortaleza para la pelea: agobiaste mis enemigos debajo de mí. Y dísteme la cerviz de mis enemigos: y a los que me aborrecían, destruí. Clamaron, y no hubo quien salvase: a Jehová, mas no les oyó. Y los molí como polvo delante del viento: como a lodo de las calles los esparcí. Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes; pueblo que no conocí, me sirvió. A oída de oreja me obedeció: los hombres extraños me mintieron. Los hombres extraños se cayeron: y tuvieron miedo desde sus encerramientos. Viva Jehová, y bendito sea mi fuerte: y sea ensalzado el Dios de mi salud. El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos debajo de mí. Mi librador de mis enemigos: también me hiciste superior de mis adversarios: de varón violento me libraste. Por tanto yo te confesaré entre las gentes, o! Jehová, y cantaré a tu nombre. Que engrandece las saludes de su rey, y que hace misericordia a su ungido David, y a su simiente para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 17

Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño. De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca. Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento. Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra. Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra. Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas. De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida. Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente. Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra; Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido. Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada; De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos. Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.

Evening Prayer — First Lesson

Job 30

Mas ahora los más mozos de días que yo, se rien de mí, cuyos padres yo desdeñara de ponerlos con los perros de mi ganado, Porque ¿para qué había yo menester la fuerza de sus manos, en los cuales pereció el tiempo? Por causa de la pobreza y de la hambre solos: que huían a la soledad, al lugar tenebroso, asolado y desierto. Que cogían malvas entre los árboles, y raíces de enebros para calentarse. Eran echados de entre las gentes, y todos les daban grita como a ladrón. Que habitaban en las barrancas de los arroyos, en las cavernas de la tierra, y en las piedras. Que bramaban entre las matas, y se congregaban debajo de las espinas. Hijos de viles, y hombres sin nombre: mas bajos que la misma tierra. Y ahora yo soy su canción, y soy hecho a ellos refrán. Abomínanme, aléjanse de mí; y aun de mi rostro no detuvieron su saliva. Porque Dios desató mi cuerda, y me afligió; y quitaron el freno delante de mi rostro. A la mano derecha se levantaron los muchachos; rempujaron mis pies, y pisaron sobre mí las sendas de su contrición. Mi senda derribaron: aprovecháronse de mi quebrantamiento; contra los cuales no hubo ayudador. Vinieron como por portillo ancho: revolviéronse por mi calamidad. Turbaciones se convirtieron sobre mí: combatieron como un viento mi voluntad, y mi salud como nube que pasa. Y ahora mi alma está derramada en mí: días de aflicción me han comprendido. De noche taladra sobre mí mis huesos, y mis pulsos no reposan. Con la grandeza de la fuerza del dolor mi vestidura es mudada; cíñeme como el collar de mi ropa. Derribóme en el lodo, y soy semejante al polvo, y a la ceniza. Clamo a ti, y no me oyes: me presento, y no me echas de ver. Háste tornado cruel para mí: con la fortaleza de tu mano me amenazas. Levantásteme, e hicísteme cabalgar sobre el viento, y derretiste en mí el ser. Porque yo conozco que me tornas a la muerte, y a la casa determinada a todo viviente. Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro; ¿clamarán los sepultados cuando él los quebrantare? ¿No lloré yo al afligido, y mi alma no se entristeció sobre el menesteroso? Cuando esperaba el bien, entonces me vino el mal; y cuando esperaba la luz, vino la oscuridad. Mis entrañas hierven, y no reposan: previniéronme días de aflicción. Denegrido anduve, y no por el sol: levantéme en la congregación, y clamé. Hermano fui de los dragones, y compañero de las hijas del avestruz. Mi cuero está denegrido sobre mí, y mis huesos se secaron con sequedad. Y mi arpa se tornó en luto, y mi órgano en voz de lamentantes.

Second Reading

Galatians 4

Mas digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo. Antes está debajo de la mano de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre debajo de los elementos del mundo. Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho debajo de la ley; Para que redimiese los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, envió Dios el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba. Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo. ¶ Empero entonces, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; Mas ahora habiendo conocido a Dios, o más bien siendo conocidos de Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los flacos y necesitados rudimentos, a los cuales queréis volver a servir? Guardáis días, y meses, y tiempos, y años. Miedo tengo de vosotros, de que no haya yo trabajado en vano en vosotros. ¶ Os ruego, hermanos, que seáis como yo; porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho. Vosotros sabéis, que en flaqueza de la carne os anuncié el evangelio al principio. Empero mi tentación que fue en mi carne no desechasteis ni menospreciasteis; antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como al mismo Cristo Jesús. ¿Dónde está, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, que si hubiera sido posible, vuestros mismos ojos hubierais sacado para dármelos. ¿Me he hecho pues vuestro enemigo, diciéndoos la verdad? Ellos tienen zelo por vosotros, mas no bien; antes os quieren separar de nosotros para que vosotros tengáis zelo por ellos. Bueno es ser zelosos, mas en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo otra vez a estar en dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros: Querría estar presente con vosotros ahora, y mudar mi voz; porque estoy perplejo acerca de vosotros. ¶ Decídme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no oís a la ley? Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre. Mas el que era de la sierva, nació según la carne; el que era de la libre, nació por la promesa: Las cuales cosas son una alegoría; porque estos son los dos conciertos. El uno del monte de Sina, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. Porque Agar es Sina, monte de Arabia, el cual corresponde a la Jerusalem que ahora es, la cual está en servidumbre con sus hijos. Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, que no pares; rompe en alabanzas y clama, tú que no estás de parto; porque más son los hijos de la desamparada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

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I Corinthians 9

¿No soy yo apóstol? ¿no soy libre? ¿no he visto a Jesu Cristo el Señor nuestro? ¿no sois vosotros mi obra en el Señor? Si para los otros no soy apóstol, sin embargo para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado vosotros sois en el Señor. Mi respuesta para con los que me preguntan, es esta: ¿No tenemos potestad de comer y de beber? ¿No tenemos potestad de traer con nosotros aquí y allá una hermana, mujer, como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Céfas? ¿O será que solo yo y Barnabás no tenemos potestad de no trabajar? ¿Quién jamás salió a la guerra a sus propias expensas? ¿Quién planta viña, y no come de su fruto? ¿o quién apacienta el rebaño, y no come de la leche del rebaño? ¿Digo yo esto como hombre? ¿No dice lo mismo también la ley? Porque en la ley de Moisés está escrito: No embozalarás la boca al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado tan solo de los bueyes? ¿O dícelo particularmente por causa de nosotros? Por causa de nosotros sin duda está escrito: que con esperanza debe arar el que ara; y el que trilla, con esperanza de participar de su esperanza. Si nosotros os sembramos las cosas espirituales, ¿será gran cosa si segáremos vuestras cosas carnales? Si otros son partícipes de esta potestad sobre vosotros, ¿por qué no más bien nosotros? Mas no usamos de esta potestad, antes lo sufrimos todo por no dar alguna interrupción al evangelio de Cristo. ¿No sabéis que los que ministran en las cosas santas, comen de las cosas del templo? ¿y los que sirven al altar, con el altar participan? Así también ha ordenado el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio. Mas yo de nada de esto me he aprovechado; ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque es mejor para mí morir, antes que nadie haga vana mi glorificación. Porque aunque anuncie el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me está impuesta necesidad; y ¡ay de mí, si no anunciare el evangelio! Por lo cual si hago esto de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la dispensación del evangelio me ha sido encargada. ¿Qué premio pues tendré? Cierto, que predicando el evangelio, ponga el evangelio de Cristo de balde, por no usar mal de mi potestad en el evangelio. Por lo cual siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos, por ganar a más. Me he hecho para los Judíos como Judío, por ganar a los Judíos; para los que están sujetos a la ley, como sujeto a la ley, por ganar a los que están sujetos a la ley. Para los que están sin ley, como sin ley, (no estando yo sin ley para con Dios, mas bajo la ley para con Cristo,) por ganar a los que estaban sin ley. Me he hecho para los flacos como flaco, por ganar a los flacos. Me he hecho todo para todos, para que todo punto salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para ser hecho con vosotros partícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos corren, mas uno solo lleva el premio? Corréd pues de tal manera que le alcancéis. Y todo aquel que se ejercita en la lucha, es sobrio en todo; y aquellos lo hacen para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a cosa incierta: de esta manera peleo, no como quien hiere al aire. Antes hiero mi cuerpo, y le pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no sea yo mismo reprobado.

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1 Peter 2:1-10

Por lo que desechando toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y toda habla mala, Como niños recién nacidos, deseád ardientemente la leche no adulterada de la palabra, para que por ella crezcáis: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno. Al cual allegándoos, como a la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, y preciosa, Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados para ser una casa espiritual, un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesu Cristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, yo pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él no será confundido. Para vosotros pues que creeis él es precioso; mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fue hecha la cabeza del ángulo, Y piedra de tropiezo, y roca de escándalo, a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo que también fueron destinados. Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, nación santa, pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable: Vosotros, que en el tiempo pasado eráis no pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios, que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis ya alcanzado misericordia.

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Philippians 2:12-18

Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, mas aun mucho más ahora en mi ausencia, obrád vuestra propia salud con temor y temblor. Porque Dios es el que en vosotros obra, así el querer como el hacer, según su buena voluntad. Hacéd todo sin murmuraciones, y sin disputas; Para que seáis irreprensibles, y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en medio de una raza torcida y perversa, entre los cuales resplandecéis como luminares en el mundo, Reteniendo la palabra de vida; para que yo pueda gloriarme en el día de Cristo, de que no he corrido en vano, ni trabajado en vano. Y aunque yo sea sacrificado sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me huelgo y me regocijo con todos vosotros. Y por esto mismo holgáos también vosotros, y regocijáos conmigo.

Gospel

Luke 14

Y aconteció que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban. Y, he aquí, un hombre hidrópico estaba delante de él. Y respondiendo Jesús, habló a los doctores de la ley, y a los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y le envió. Y respondiendo a ellos, dijo: ¿El asno o el buey de cual de vosotros caerá en un pozo, y él no le sacará luego en día de sábado? Y no le podían replicar a estas cosas. ¶ Y propuso una parábola a los convidados, atento como escogían los primeros asientos a la mesa, diciéndoles: Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te asientes en el primer lugar; porque podrá ser que otro mas honrado que tú sea convidado de él; Y viniendo el que te llamó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a tener el postrer lugar. Mas cuando fueres llamado, vé, y asiéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube más arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa. Porque cualquiera que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado. Y decía también al que le había convidado: Cuando haces comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha paga. Mas cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos; Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden pagar; mas te será pagado en la resurrección de los justos. ¶ Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos. ¶ El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y llamó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Veníd, que ya todo está aparejado. Y comenzaron todos a una a escusarse. El primero le dijo: He comprado un cortijo, y he menester de salir, y verle: te ruego que me tengas por escusado. Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos: ruégote que me tengas por escusado. Y el otro dijo: Me he casado; y por tanto no puedo venir. Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces el padre de familias, enojado dijo a su siervo: Vé presto por las plazas, y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos. Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Vé por los caminos, y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque yo os digo, que ninguno de aquellos varones que fueron llamados, gustará mi cena. ¶ Y grandes multitudes iban con él; y volviéndose les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo. Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que ha menester para acabarla? Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él, Diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O cuál rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil? De otra manera, cuando el otro está aun lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada. Así pues cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Buena es la sal; mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? Ni para la tierra, ni aun para el muladar es buena: fuera la echan. Quien tiene oídos para oír, oiga.

Evening Prayer — Second Lesson

Galatians 1

Pablo apóstol, no de los hombres, ni por hombre, sino por Jesu Cristo, y por Dios el Padre, que le levantó de entre los muertos, Y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia a vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesu Cristo, El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro: Al cual sea gloria por siglos de siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan presto os hayáis pasado de aquel que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio: El cual no es otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea maldito. Como antes hemos dicho, así ahora tornamos a decir otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea maldito. Porque ¿persuado yo ahora a hombres, o a Dios? ¿o procuro de agradar a hombres? Porque si aun agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. ¶ Empero os hago saber, hermanos, que el evangelio que os ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Porque ni le recibí de hombre, ni tampoco me fue enseñado, sino por revelación de Jesu Cristo. Porque ya habéis oído cual fue mi conversación en otro tiempo en el Judaismo, como sobre manera perseguía la iglesia de Dios, y la asolaba; Y que aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo más vehementemente zeloso de las tradiciones de mis padres. Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, desde luego no consulté con carne y sangre; Ni vine a Jerusalem a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a Arabia; y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, vine a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días. Mas a ningún otro de los apóstoles ví, sino a Santiago el hermano del Señor. Y en esto, que os escribo, he aquí, delante de Dios, que no miento. Después vine a las partes de Siria y de Cilicia. Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo: Mas solamente tenían fama de mí: Que el que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en un tiempo destruía: Y glorificaban a Dios en mí.

Gospel

Luke 21:5-19

¶ Y a unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo: De estas cosas que veis, días vendrán, en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal habrá cuándo estas cosas hayan de comenzar a ser hechas? El entonces dijo: Mirád, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y el tiempo está cerca: por tanto no vayáis en pos de ellos. Empero cuando oyereis de guerras y sediciones, no os espantéis; porque es menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego será el fin. Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; Y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y habrá prodigios, y grandes señales del cielo. Mas antes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándoos a las sinagogas, y a las cárceles, trayéndoos ante los reyes, y a los presidentes, por causa de mi nombre. Y os será esto para testimonio. Ponéd pues en vuestros corazones de no pensar antes como hayáis de responder. Porque yo os daré boca y sabiduría, a la cual no podrán resistir, ni contradecir todos los que se os opondrán. Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos de todos, por causa de mi nombre. Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá. En vuestra paciencia poseéd vuestras almas.

Gospel

Matthew 5:33-42

¶ También oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: Mas yo os digo: que no resistáis al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te forzare a ir una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de ti prestado, no le rehúses.

Gospel

Luke 14

Y aconteció que entrando en casa de un príncipe de los Fariseos un sábado a comer pan, ellos le acechaban. Y, he aquí, un hombre hidrópico estaba delante de él. Y respondiendo Jesús, habló a los doctores de la ley, y a los Fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en sábado? Y ellos callaron. Entonces él tomándole, le sanó, y le envió. Y respondiendo a ellos, dijo: ¿El asno o el buey de cual de vosotros caerá en un pozo, y él no le sacará luego en día de sábado? Y no le podían replicar a estas cosas. ¶ Y propuso una parábola a los convidados, atento como escogían los primeros asientos a la mesa, diciéndoles: Cuando fueres convidado de alguno a bodas, no te asientes en el primer lugar; porque podrá ser que otro mas honrado que tú sea convidado de él; Y viniendo el que te llamó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a tener el postrer lugar. Mas cuando fueres llamado, vé, y asiéntate en el postrer lugar; porque cuando viniere el que te llamó, te diga: Amigo, sube más arriba: entonces tendrás gloria delante de los que juntamente se asientan a la mesa. Porque cualquiera que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado. Y decía también al que le había convidado: Cuando haces comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; porque también ellos no te vuelvan a convidar, y te sea hecha paga. Mas cuando haces banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos, los ciegos; Y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden pagar; mas te será pagado en la resurrección de los justos. ¶ Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que comerá pan en el reino de los cielos. ¶ El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y llamó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Veníd, que ya todo está aparejado. Y comenzaron todos a una a escusarse. El primero le dijo: He comprado un cortijo, y he menester de salir, y verle: te ruego que me tengas por escusado. Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos: ruégote que me tengas por escusado. Y el otro dijo: Me he casado; y por tanto no puedo venir. Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces el padre de familias, enojado dijo a su siervo: Vé presto por las plazas, y por las calles de la ciudad, y mete acá los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos. Y dijo el siervo: Señor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Vé por los caminos, y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque yo os digo, que ninguno de aquellos varones que fueron llamados, gustará mi cena. ¶ Y grandes multitudes iban con él; y volviéndose les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su vida, no puede ser mi discípulo. Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que ha menester para acabarla? Porque después que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos los que lo vieren, no comiencen a hacer burla de él, Diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O cuál rey, habiendo de ir a hacer guerra contra otro rey, sentándose primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene contra él con veinte mil? De otra manera, cuando el otro está aun lejos, le ruega por la paz, enviándole embajada. Así pues cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Buena es la sal; mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? Ni para la tierra, ni aun para el muladar es buena: fuera la echan. Quien tiene oídos para oír, oiga.

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