Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Corinthians 9:19-27

Por lo cual siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos, por ganar a más. Me he hecho para los Judíos como Judío, por ganar a los Judíos; para los que están sujetos a la ley, como sujeto a la ley, por ganar a los que están sujetos a la ley. Para los que están sin ley, como sin ley, (no estando yo sin ley para con Dios, mas bajo la ley para con Cristo,) por ganar a los que estaban sin ley. Me he hecho para los flacos como flaco, por ganar a los flacos. Me he hecho todo para todos, para que todo punto salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para ser hecho con vosotros partícipe de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos corren, mas uno solo lleva el premio? Corréd pues de tal manera que le alcancéis. Y todo aquel que se ejercita en la lucha, es sobrio en todo; y aquellos lo hacen para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a cosa incierta: de esta manera peleo, no como quien hiere al aire. Antes hiero mi cuerpo, y le pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no sea yo mismo reprobado.

First Reading

Isaiah 54

Alégrate, o! estéril, la que no paría: levanta canción, y jubila, la que nunca estuvo de parto; porque más serán los hijos de la dejada, que los de la casada, dijo Jehová. Ensancha el sitio de tu cabaña, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas, no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas. Porque a la mano derecha, y a la mano izquierda has de crecer; y tu simiente heredará naciones, y habitarán las ciudades asoladas. No temas, que no serás avergonzada; y no te avergüences, que no serás afrentada: antes te olvidarás de la vergüenza de tu mocedad, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido será tu Hacedor, Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer dejada, y triste de espíritu te llamó Jehová; y como a mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo, Por un momento pequeño te dejé: mas con grandes misericordias te recogeré. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento: mas con misericordia eterna habré misericordia de ti, dijo tu Redentor Jehová. Porque esto me será como las aguas de Noé: que juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra: así también juré que no me enojaré más contra ti, ni te reñiré. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán: mas mi misericordia no se apartará de ti, ni el concierto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que ha misericordia de ti. Pobrecica, fatigada con tempestad, sin consuelo, he aquí que yo acimentaré tus piedras sobre carbúnculo; y sobre zafiros te fundaré. Tus ventanas pondré de piedras preciosas, y tus puertas de piedras de carbúnculo, y todo tu término de piedras de codicia. Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová, y multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia serás adornada: estarás lejos de opresión, porque no la temerás; y de temor, porque no se acercará de ti. Si alguno conspirare contra ti, será sin mí: el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. He aquí que yo crié al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo crié al destruidor para destruir. Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará; y a toda lengua que se levantaré contra ti en juicio, condenarás. Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dijo Jehová.

First Reading

Isaiah 45:1-13

Así dice Jehová a su Mesías Ciro, al cual yo tomé por su mano derecha, para sujetar naciones delante de él, y desatar lomos de reyes: para abrir delante de él puertas; y puertas no se cerrarán. Yo iré delante de ti, y los rodeos enderezaré: quebrantaré puertas de metal; y cerrojos de hierro haré pedazos. Y darte he los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados: para que sepas que yo soy Jehová, que te pongo nombre, el Dios de Israel. Por mi siervo Jacob, y por Israel mi escogido te llamé por tu nombre: púsete tu sobrenombre, aunque no me conociste. Yo Jehová y ninguno más de yo: no hay Dios más de yo. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste: Para que se sepa desde el nacimiento del sol, y desde donde se pone, que no hay más de yo. Yo Jehová, y ninguno más de yo: Que formo la luz, y que crío las tinieblas: que hago la paz, y que crío el mal: Yo Jehová, que hago todo esto. Rociád, cielos, de arriba, y las nubes goteen la justicia: ábrase la tierra, y frutifíquense la salud y la justicia: háganse producir juntamente. Yo Jehová lo crié. ¶ ¡Ay de él que pleitéa con su Hacedor! El tiesto contra los tiestos de la tierra. ¿Dirá el barro al que lo labra: Qué haces? ¿y tu obra no tiene manos? Ay! de el que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué pariste? Así dice Jehová el Santo de Israel, y su formador: Preguntádme de las cosas por venir: mandádme acerca de mis hijos, y a cerca de la obra de mis manos. Yo hice la tierra, y yo crié sobre ella el hombre. Yo, mis manos extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé. Yo le desperté en justicia, y todos sus caminos enderezaré: él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio, ni por dones, dice Jehová de los ejércitos.

Morning Prayer — First Lesson

Proverbs 5

Hijo mío está atento a mi sabiduría, y a mi inteligencia inclina tu oído: Para que guardes mis consejos; y tus labios conserven la ciencia. Porque los labios de la mujer extraña destilan panal de miel; y su paladar es más suave que el aceite: Mas su fin es amargo como el ajenjo; agudo como espada de dos filos. Sus pies descienden a la muerte: sus pasos sustentan el sepulcro. Si no pesares el camino de vida, sus caminos son instables: no los conocerás. Ahora pues, hijos, oídme, y no os apartéis de las razones de mi boca. Aleja de ella tu camino; y no te acerques a la puerta de su casa. Porque no des a los extraños tu honor; y tus años a cruel. Porque no se harten los extraños de tu fuerza; y tus trabajos estén en casa del extraño: Y gimas en tus postrimerías, cuando se consumiere tu carne y tu cuerpo, Y digas: ¿Cómo aborrecí el castigo; y mi corazón menospreció la reprensión, Y no oí la voz de los que me castigaban; y a los que me enseñaban no incliné mi oído? Poco se faltó para que no cayese en todo mal, en medio de la compañía y de la congregación. ¶ Bebe el agua de tu cisterna, y las corrientes de tu pozo. Derrámense por de fuera tus fuentes: en las plazas los ríos de tus aguas. Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Será bendito tu manadero; y alégrate de la mujer de tu mocedad. Cierva amada, y graciosa cabra; sus pechos te hartarán en todo tiempo; y de su amor andarás ciego de continuo. ¿Y por qué andarás ciego, hijo mío, con la ajena, y abrazarás el seno de la extraña? Pues que los caminos del hombre están delante de los ojos de Jehová, y él pesa todas sus veredas. Sus iniquidades prenderán al impío; y con las cuerdas de su pecado será detenido. Él morirá sin castigo; y por la multitud de su locura errará.

Epistle

Sirach 24:14-16

First Reading

Proverbs 27

No te alabes del día de mañana; porque no sabes que parirá el día. Alábete el extraño, y no tu boca: el ajeno, y no tus labios. Pesada es la piedra, y la arena pesa: mas la ira del insensato es más pesada que ambas cosas. Cruel es la ira; e impetuoso el furor: ¿mas quién parará delante de la envidia? Mejor es la reprensión manifiesta, que el amor oculto. Fieles son las heridas del que ama; e importunos los besos del que aborrece. El alma harta huella el panal de miel: mas al alma hambrienta todo lo amargo es dulce. Cual es el ave que se va de su nido, tal es el hombre que se va de su lugar. El ungüento y el sahumerio alegran el corazón; y el amigo al hombre con el consejo dado de ánimo. No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre: ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cercano, que el hermano lejano. Sé sabio, o! hijo mío, y alegra mi corazón; y tendré que responder al que me deshonrare. El avisado ve el mal, y escóndese: mas los simples pasan, y llevan el daño. Quítale su ropa, porque fió al extraño; y por la extraña, préndale. El que bendice a su amigo a alta voz madrugando de mañana, por maldición se le contará. Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa son semejantes. El que la escondió, escondió el viento; porque el aceite en su mano derecha clama. Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo. El que guarda la higuera, come su fruto: y el que guarda a su señor, será honrado. Como un agua se parece a otra, así el corazón del hombre al otro. El sepulcro y la perdición nunca se hartan: así los ojos de los hombres nunca se hartan. El crisol prueba la plata, y la fragua el oro; y al hombre la boca del que le alaba. Aunque majes al insensato en un mortero entre granos de trigo majados a pisón, no se quitará de él su fatuidad. Considera atentamente el rostro de tus ovejas: pon tu corazón al ganado. Porque las riquezas no son para siempre; ¿y la corona será para perpetuas generaciones? Saldrá la grama, aparecerá la yerba, y segarse han las yerbas de los montes. Los corderos para tus vestidos, y los cabritos para el precio del campo. Y abundancia de leche de las cabras para tu mantenimiento, y para mantenimiento de tu casa, y para sustento de tus criadas.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 10

Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decíd: Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado a vosotros. Y os digo, que Sodoma tendrá más remisión aquel día, que aquella ciudad. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidón se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya días ha, que sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido: Por tanto Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan por tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo. He aquí, yo os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará: Empero no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; mas antes regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. ¶ En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Alábote, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños: así Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quien sea el Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo le quisiere revelar. Y vuelto particularmente a sus discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. ¶ Y he aquí, que un doctor de la ley se levantó tentándole, y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo, como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás. Mas él, queriéndose justificar a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem a Jericó, y cayó entre ladrones; los cuales le despojaron, e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino; y viéndole, se pasó del un lado. Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y mirándole, se pasó del un lado. Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; Y llegándose, le vendó las heridas, echándole en ellas aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al mesón, y cuidó de él. Y al otro día partiéndose, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva, te lo pagaré. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó entre ladrones? Y él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo. ¶ Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y esta tenía una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús oía su palabra. Marta empero se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Díle, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: Empero una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Responsorial Psalm

Psalm 131

Jehová, no se ensoberbeció mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron: ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecía. Si no puse, e hice callar mi alma, sea yo como el destetado de su madre, como el destetado de mi vida. Espera, o! Israel, a Jehová desde ahora y hasta siempre.

Gospel

Luke 11:27-28

¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Responsorial Psalm

Psalm 18

Amarte he, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía, y castillo mío, y escapador mío; Dios mío, fuerte mío: confiarme he en él: escudo mío, y el cuerno de mi salud; refugio mío. Al alabado Jehová invocaré, y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y arroyos de perversidad me atemorizaron: Dolores del sepulcro me rodearon; anticipáronme lazos de muerte: En mi angustia llamé a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó desde su templo mi voz, y mi clamor entró delante de él, en sus orejas. Y la tierra fue conmovida y tembló: y los fundamentos de los montes se estremecieron, y se removieron, porque él se enojó. Subió humo en su nariz, y de su boca fuego quemante: carbones se encendieron de él. Y abajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies. Y cabalgó sobre un querubín, y voló: y voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por su escondedero: en sus en derredores de su tabernáculo, oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de delante de él sus nubes pasaron: granizo y carbones de fuego. Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz: granizo y carbones de fuego. Y envió sus saetas y desbaratólos: y echó relámpagos, y los destruyó. Y aparecieron las honduras de las aguas: y descubriéronse los cimientos del mundo por tu reprensión, o! Jehová, por el soplo del viento de tu nariz. Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me escapó de mi fuerte enemigo, y de los que me aborrecieron: aunque ellos eran más fuertes que yo. Anticipáronme en el día de mi quebrantamiento: mas Jehová me fue por bordón. Y me sacó a anchura: me libró, porque se agradó de mí. Jehová me pagará conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos me volverá. Por cuanto guardé los caminos de Jehová: y no me maleé con mi Dios. Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí: y no eché de mí sus estatutos. Y fui perfecto con él: y me recaté de mi maldad. Y pagóme Jehová conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. Con el misericordioso serás misericordioso: y con el varón perfecto serás perfecto. Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás perverso. Por tanto tú al pueblo humilde salvarás: y los ojos altivos humillarás. Por tanto tú alumbrarás mi candela: Jehová, mi Dios, alumbrará mis tinieblas, Porque contigo desharé ejércitos: y en mi Dios asaltaré muros. Dios, perfecto su camino: la palabra de Jehová afinada: escudo es a todos los que esperan en él. Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios? Dios, que me ciñe de fuerza; e hizo perfecto mi camino: Que pone mis pies como pies de ciervas: y me hizo estar sobre mis alturas: Que enseña mis manos para la batalla; y el arco de acero será quebrado con mis brazos. Y me diste el escudo de tu salud; y tu diestra me sustentará, y tu mansedumbre me multiplicará. Ensancharás mi paso debajo de mí, y no titubearán mis rodillas. Perseguiré mis enemigos, y alcanzarles he; y no volveré hasta acabarles. Herírles he, y no podrán levantarse: caerán debajo de mis pies. Y ceñísteme de fortaleza para la pelea: agobiaste mis enemigos debajo de mí. Y dísteme la cerviz de mis enemigos: y a los que me aborrecían, destruí. Clamaron, y no hubo quien salvase: a Jehová, mas no les oyó. Y los molí como polvo delante del viento: como a lodo de las calles los esparcí. Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes; pueblo que no conocí, me sirvió. A oída de oreja me obedeció: los hombres extraños me mintieron. Los hombres extraños se cayeron: y tuvieron miedo desde sus encerramientos. Viva Jehová, y bendito sea mi fuerte: y sea ensalzado el Dios de mi salud. El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos debajo de mí. Mi librador de mis enemigos: también me hiciste superior de mis adversarios: de varón violento me libraste. Por tanto yo te confesaré entre las gentes, o! Jehová, y cantaré a tu nombre. Que engrandece las saludes de su rey, y que hace misericordia a su ungido David, y a su simiente para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 28

A ti, o! Jehová, llamaré: fuerza mía, no me dejes: porque dejándome no sea semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos, cuando clamo a ti: cuando alzo mis manos al templo de tu santidad. No me tires con los malos, y con los que hacen iniquidad: que hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón. Dáles conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos: conforme a la obra de sus manos, dáles: págales su paga. Porque no entendieron las obras de Jehová, y el hecho de sus manos, derribarlos ha, y no los edificará. Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza, y mi escudo: en él esperó mi corazón, y yo fui ayudado: y gozóse mi corazón, y con mi canción le alabaré. Jehová es la fortaleza de ellos: y el esfuerzo de las saludes de su ungido es él. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad: y pastoréalos, y ensálzalos para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 27

Jehová es mi luz y mi salud, ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién me espavoreceré? Cuando se acercaron sobre mí los malignos para comer mis carnes: mis angustiadores y mis enemigos a mí, ellos tropezaron y cayeron. Aunque se asiente campo sobre mí, no temerá mi corazón: aunque se levante guerra sobre mí, yo en esto confío. Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré: Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para ver la hermosura de Jehová, y para buscar en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal: esconderme ha en el escondrijo de su tienda: en roca me pondrá alto. Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en mis al derredores: y sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de jubilación: cantaré y salmearé a Jehová. ¶ Oye, o! Jehová, mi voz con que llamo: y ten misericordia de mí, y respóndeme. Mi corazón ha dicho de ti: Buscád mi rostro. Tu rostro, o! Jehová, buscaré. No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira tu siervo: mi ayuda has sido, no me dejes, y no me desampares Dios de mi salud. Porque mi padre y mi madre me dejaron: y Jehová me recogerá. Enséñame, o! Jehová, tu camino: y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. No me entregues a la voluntad de mis enemigos: porque se han levantado contra mí testigos falsos, y quien habla calumnia. Si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Espera a Jehová, esfuérzate, y esfuércese tu corazón: y espera a Jehová.

Evening Prayer — First Lesson

Proverbs 6

Hijo, si salieres por fiador por tu amigo, si tocaste tu mano al extraño, Enlazado eres con las palabras de tu boca; y preso con las razones de tu boca. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate; porque has caído en la mano de tu prójimo: Vé, humíllate, y esfuerza tu prójimo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento. Escápate como el corzo de la mano del cazador; y como el ave de la mano del parancero. ¶ Vé a la hormiga, o! perezoso, mira sus caminos, y sé sabio: La cual no tiene capitán, ni gobernador, ni señor, Y con todo eso apareja en el verano su comida: en el tiempo de la siega allega su mantenimiento. Perezoso; ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Tomando un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para volver a dormir: Vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo. ¶ El hombre perverso es varón inicuo: camina en perversidad de boca, Guiña con sus ojos, habla con sus pies: enseña con sus dedos; Perversidades están en su corazón: en todo tiempo anda pensando mal: enciende rencillas; Por tanto su calamidad vendrá de repente: súbitamente será quebrantado, y no habrá quien le sane. Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de la sangre inocente, El corazón que piensa pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, El testigo mentiroso que habla mentiras; y el que enciende rencillas entre los hermanos. ¶ Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre; y no dejes la ley de tu madre: Atala siempre en tu corazón: enlázala a tu cuello. Cuando anduvieres, te guie: cuando durmieres, te guarde: cuando despertares, hable contigo: Porque el mandamiento candela es, y la ley luz; y camino de vida las reprensiones de la enseñanza; Para que te guarden de la mala mujer; de la blandura de la lengua de la extraña. No codicies su hermosura en tu corazón: ni te prenda con sus ojos. Porque a causa de la mujer ramera viene el hombre a un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre fuego en su seno, y que sus vestidos no se quemen? ¿Andará el hombre sobre las brasas, y que sus pies no se abrasen? Así el que entrare a la mujer de su prójimo: no será sin culpa todo hombre que la tocare. No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare para henchir su alma, teniendo hambre: Mas tomado, paga las setenas: o da toda la sustancia de su casa. Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: corrompe su alma el que tal hace. Plaga y vergüenza hallará; y su afrenta nunca será raída. Porque el zelo sañudo del varón no perdonará en el día de la venganza. No tendrá respeto a ninguna redención: ni querrá perdonar aunque le multipliques el cohecho.

Second Reading

II Timothy 2

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que serán idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesu Cristo. Ninguno que milita, se envuelve en los negocios de esta vida por agradar a aquel que le escogió por soldado. Y aun también el que pelea en la palestra, no es coronado si no hubiere peleado legítimamente. El labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero. Entiende lo que digo: déte, pues, el Señor entendimiento en todo. Acuérdate que Jesu Cristo, de la simiente de David, resucitó de los muertos, conforme a mi evangelio: Por el cual sufro trabajos, como malhechor, hasta verme entre prisiones; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salud que es en Cristo Jesús, con gloria eterna. ¶ Palabra fiel: Que si morimos con él, también viviremos con él: Si sufrimos, también reinaremos con él: si le negamos, él también nos negará: Si no creemos, él empero se queda fiel: no se puede negar a sí mismo. Recuérdales estas cosas, protestando delante del Señor, que no tengan contiendas en palabras, que para nada aprovechan, sino para trastornar a los oyentes. Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, obrero que no tiene de qué avergonzarse, que distribuye bien la palabra de verdad. Mas aléjate de los promovedores de disputas profanas y vanas, porque mucho aprovecharán en la impiedad. Y la palabra de ellos corroerá como gangrena; de los cuales es Himeneo, y Fileto, Que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurrección ha ya pasado, y trastornan la fe de algunos. ¶ Mas el fundamento de Dios está firme, el cual tiene este sello: Conoce el Señor los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que nombra el nombre de Cristo. Empero en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra. Así que el que se purificare de estas cosas, será vaso para honra santificado y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra. También, huye de los deseos juveniles; mas sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de limpio corazón. ¶ Empero las cuestiones insensatas e insulsas desecha, sabiendo que engendran contiendas. Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido; Que con mansedumbre instruya a los que resisten; por si quizá Dios les dé que se arrepientan, y conozcan la verdad; Y que se despierten y se desenreden del lazo del diablo, los que son tomados vivos por él según su voluntad.

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II Corinthians 3

¿Comenzamos otra vez a alabarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros para otros? Nuestra carta sois vosotros mismos, escrita en nuestros corazones, sabida y leída de todos los hombres; Por cuanto es manifiesto que vosotros sois la carta de Cristo ministrada por nosotros, y escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo: no en tablas de piedra, sino en las tablas de carne del corazón. Y la tal confianza tenemos por Cristo para con Dios. No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos; sino que nuestra suficiencia es de Dios: El cual aun nos hizo ministros suficientes del nuevo testamento: no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. Empero si el ministerio de muerte escrito y grabado en piedras, fue para gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen fijar los ojos en la cara de Moisés, a causa de la gloria de su rostro, la cual se había de acabar: ¿Cuánto más no será para gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justicia. Porque lo que fue hecho tan glorioso, ni aun fue glorioso en esta parte, en comparación de la gloria que sobresale. Porque si lo que se acaba fue para gloria, mucho más será para gloria lo que permanece. Así que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza. Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no pudiesen fijar los ojos en el fin de aquello que se había de acabar: Mas los entendimientos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descorrido en la lectura del viejo testamento, cuyo velo en Cristo es quitado: Antes hasta el día de hoy, cuando Moisés es leído, el velo está sobre el corazón de ellos. Empero cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará. Y el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Empero nosotros todos, con cara descubierta, mirando como en un espejo en la gloria del Señor, somos transformados en la misma semejanza de gloria en gloria, como por el Espíritu del Señor.

Second Reading

2 Peter 3:1-10

Carísimos, yo os escribo ahora esta segunda carta, en las que despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento: Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y Salvador: Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, Y diciendo: ¿En dónde está la promesa del advenimiento de él? Porque desde el tiempo en que los padres se durmieron, todas las cosas perseveran así como desde el principio de la creación. Porque ellos ignoran esto voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada por la palabra de Dios: Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado por agua. Empero los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis una cosa, y es, que un día delante del Señor es como mil años, y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; empero es paciente para con nosotros, no deseando que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra, y las obras que en ella haya, serán enteramente quemadas.

Second Reading

Colossians 1:21-29

Y a vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños, y enemigos de sentido por las malas obras, ahora empero os ha reconciliado En el cuerpo de su carne por medio de la muerte, para presentaros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él: Si empero permanecéis fundados, y afirmados en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo: del cual yo Pablo soy hecho ministro. Que ahora me regocijo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por amor de su cuerpo, que es la iglesia: De la cual soy hecho ministro según la dispensación de Dios, la cual me es dada por vosotros, para que cumpla la palabra de Dios: Es a saber, el misterio escondido desde los siglos y edades; mas que ahora ha sido manifestado a sus santos, A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de gloria. A quien nosotros predicamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre con toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús: A cuyo fin también yo trabajo, luchando según la energía de él, la cual obra en mí poderosamente.

Gospel

Luke 24

Mas el primer día de la semana, muy de mañana vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado; y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron la piedra revuelta de la puerta del sepulcro. Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí, dos varones que se pararon junto a ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes. Y teniendo ellas miedo, y bajando el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado: acordáos de como os habló, cuando aun estaba en Galilea, Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras. Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. Y eran María Magdalena, y Juana, y María, madre de Santiago, y otras que estaban con ellas, las que decían estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían como locura las palabras de ellas; y no las creyeron. Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, vio solos los lienzos allí echados, y se fue maravillado entre sí de este hecho. ¶ Y, he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmáus: E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes? Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleófas, le dijo: ¿Tú solo forastero eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo: Y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros magistrados, a condenación de muerte, y le crucificaron. Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero día desde que esto ha acontecido. Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro; Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habían dicho; mas a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer a todo lo que los profetas han dicho! ¿No era menester que Cristo padeciera estas cosas, y que entrara así en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras las cosas tocantes a él. Y llegaron a la aldea a donde iban; y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y está ya declinando el día. Y entró para quedarse con ellos. Y aconteció, que estando sentado a la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y lo rompió, y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos. Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem; y hallaron a los once congregados, y a los que estaban con ellos, Que decían: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino; y como había sido conocido de ellos en el romper del pan. ¶ Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían algún espíritu. Mas él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? Mirád mis manos y mis píes, que yo mismo soy. Palpád, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y en diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Y no creyéndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. Lo cual él tomó, y comió delante de ellos: Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos de mí. Entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras. Y les dijo: Así está escrito, y así fue menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercero día; Y que se predicase en su nombre arrepentimiento, y remisión de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. Y vosotros sois testigos de estas cosas. Y, he aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedáos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de lo alto de poder. ¶ Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo. Y aconteció, que bendiciéndoles, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo. Y ellos después de haberle adorado, se volvieron a Jerusalem con gran gozo. Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.

Evening Prayer — Second Lesson

Ephesians 4

Ruégoos pues, yo preso en el Señor, que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados, es a saber, Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor, Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un cuerpo, y un Espíritu; así como sois también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación. Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por en medio de todas las cosas, y en todos vosotros. ¶ Empero a cada uno de nosotros es dada gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad; y dio dones a los hombres. Y el que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes inferiores de la tierra? El que descendió, el mismo es el que también subió sobre todos los cielos, para llenar todas las cosas. Y él mismo dio unos, por apóstoles; y otros, por profetas; y otros, por evangelistas; y otros, por pastores, y doctores, Para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo: Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo: Que ya no seamos niños, inconstantes y llevados en derredor por todo viento de doctrina, con artificio de los hombres, que engañan con astucia de error. Antes siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo en el que es la cabeza, a saber, Cristo, Del cual todo el cuerpo bien compacto y ligado por lo que cada coyuntura suple, conforme a la operación eficaz en la medida de cada miembro, hace el aumento del cuerpo para la edificación del mismo en amor. ¶ Así que esto digo, y requiero por el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su mente, Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Los cuales perdido ya todo sentimiento justo, se han entregado a la desvergüenza para cometer toda inmundicia, con ansia. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo. Si empero le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad es en Jesús, A despojaros del hombre viejo, en cuanto a la pasada manera de vivir, el cual es corrompido conforme a los deseos engañosos; Y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, Y vestiros del hombre nuevo, que es creado conforme a Dios en justicia, y en santidad verdadera. Por lo cual, dejando la mentira, hablád verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airáos, y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. Ninguna palabra podrida salga de vuestra boca; sino antes la que es buena, para edificación, para que dé gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, por el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia sea quitada de entre vosotros, y toda malicia. Mas sed los unos con los otros benignos, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Gospel

Luke 24:13-35

¶ Y, he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmáus: E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes? Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleófas, le dijo: ¿Tú solo forastero eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo: Y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros magistrados, a condenación de muerte, y le crucificaron. Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero día desde que esto ha acontecido. Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro; Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habían dicho; mas a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer a todo lo que los profetas han dicho! ¿No era menester que Cristo padeciera estas cosas, y que entrara así en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras las cosas tocantes a él. Y llegaron a la aldea a donde iban; y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y está ya declinando el día. Y entró para quedarse con ellos. Y aconteció, que estando sentado a la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y lo rompió, y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos. Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem; y hallaron a los once congregados, y a los que estaban con ellos, Que decían: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino; y como había sido conocido de ellos en el romper del pan.

Gospel

Matthew 7:22-29

Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de maldad. ¶ Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varón prudente que edificó su casa sobre roca: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varón insensato, que edificó su casa sobre arena: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fue su ruina grande. Y fue que como Jesús acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina: Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Gospel

Matthew 15

Entonces llegaron a Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan. Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó, diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldijere a padre o a madre, muera de muerte. Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere a su padre o a su madre: Toda ofrenda mía a ti aprovechará; Y no honrare a su padre o a su madre, será libre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo con su boca se acerca a mí, y con sus labios me honra; mas su corazón lejos está de mí. Mas en vano me honran enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entendéd. No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento? ¿No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la necesaria? Mas lo que sale de la boca, del mismo corazón sale, y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. ¶ Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de Tiro y de Sidón. Y, he aquí, una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Así es Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondiendo Jesús, dijo: ¡O mujer! grande es tu fe: sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora. ¶ Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en un monte, se sentó allí. Y llegaron a él grandes multitudes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos, y los echaron a los pies de Jesús, y los sanó: De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israel. Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la multitud, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran multitud? Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a las multitudes que se recostasen en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, los rompió, y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. Y eran los que habían comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños. Entonces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino a los términos de Magdala.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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