Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Corinthians 15:29-41

De otro modo, ¿qué harán, los que son bautizados por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, son bautizados por los muertos? ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora? Cada día muero; lo protesto por vuestra gloria, la cual tengo en Cristo Jesús Señor nuestro. Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha si los muertos no resucitan? Comamos y bebamos, que mañana moriremos: No os engañéis. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. Despertád, como es justo, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios, para vergüenza vuestra lo digo. ¶ Mas alguno dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuerpo salen? ¡Insensato! lo que tú siembras, no revive, si antes no muriere: Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de ser, sino el grano desnudo, puede ser de trigo, o de alguno de los otros granos: Mas Dios le da el cuerpo como él ha querido, y a cada simiente su propio cuerpo. Toda carne no es la misma carne, mas una carne es la de los hombres, y otra carne es la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves. Hay también cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas una es la gloria de los celestes, y otra la de los terrestres. Una es la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas; porque una estrella se diferencia de otra estrella en gloria.

First Reading

Jeremiah 5

Discurríd por las plazas de Jerusalem, y mirád ahora, y sabéd, y buscád en sus plazas si hallareis varón, si haya alguno que haga juicio, que busque verdad; y yo la perdonaré. Y si dijeren: Vive Jehová: por tanto jurarán mentira. O! Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Azotástelos, y no les dolió: consumístelos, no quisieron recibir castigo: endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron tornarse. Yo empero dije: Por cierto ellos son pobres: enloquecido han; pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Irme he a los grandes, y hablarles he, porque ellos conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. Ciertamente ellos también quebrantaron el yugo, rompieron las coyundas. Por tanto león del monte los herirá, lobo del desierto los destruirá, tigre asechará sobre sus ciudades: cualquiera que de ellas saliere, será arrebatado; porque sus rebeliones se han multiplicado, multiplicádose han sus deslealtades. ¿Cómo por esto te perdonaré? tus hijos me dejaron, y juraron por lo que no es Dios. Hartélos, y adulteraron, y en casa de ramera se juntaron en compañías. Caballos bien hartos fueron a la mañana: cada cual relinchaba a la mujer de su prójimo. ¿No había de hacer visitación sobre esto? dijo Jehová. ¿De una nación como esta, no se había de vengar mi alma? Escalád sus muros, y destruíd: mas no hagáis consumación. Quitád las almenas de sus muros; porque no son de Jehová. Porque rebelando se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová. Negaron a Jehová, y dijeron: Él no; y no vendrá sobre nosotros mal; ni veremos espada, ni hambre; Mas los profetas serán como viento, y palabra no será en ellos: así les será hecho. Por tanto, así dijo Jehová Dios de los ejércitos: Porque hablasteis esta palabra, he aquí, yo pongo en tu boca mis palabras por fuego, y a este pueblo por leños, y consumirlos ha. He aquí, yo traigo sobre vosotros nación de lejos, o! casa de Israel, dice Jehová, nación robusta, nación antigua, nación cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan: comerá tus hijos y tus hijas: comerá tus ovejas y tus vacas: comerá tus viñas y tus higueras; y tus ciudades fuertes en que tú confías, tornará en nada a cuchillo. También en aquellos días, dijo Jehová, no os acabaré del todo. Y será que cuando dijereis: ¿Por qué hizo Jehová el Dios nuestro con nosotros todas estas cosas? entonces decirles has: De la manera que me dejasteis a mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extraños en tierra ajena. Denunciád esto en la casa de Jacob, y hacéd que esto se oiga en Judá, diciendo: Oíd ahora esto, pueblo insensato, y sin corazón; que tienen ojos y no ven; que tienen oídos y no oyen. ¿A mí no temeréis, dice Jehová? ¿delante de mi presencia no os amedrentaréis? que puse arena por término a la mar por ordenación eterna, la cual no quebrantará: Levantarse han tempestades, mas no prevalecerán: bramarán sus ondas, mas no lo pasarán. Empero este pueblo tiene corazón falso, y rebelde: tornáronse, y se fueron. Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo: los tiempos establecidos de la segada nos guardará. Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas; y vuestros pecados impidieron de vosotros el bien: Porque fueron hallados en mi pueblo impíos: asechaban como quien pone lazos: asentaron la perdición para tomar hombres. Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño: así se hicieron grandes y ricos, Engordáronse, e hicieron tez resplandeciente; y aun sobrepujaron hecho de malo: no juzgaron la causa, la causa del huérfano; e hiciéronse prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron. ¿Sobre esto no tengo de visitar? dice Jehová; ¿y de tal nación no se vengará mi alma? Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra: Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes tomaban por sus manos; y mi pueblo lo quiso así. ¿Qué pues haréis a su fin?

First Reading

Jeremiah 7:1-15

Palabra que fue de Jehová a Jeremías, diciendo: Pónte a la puerta de la casa de Jehová, y pregonarás allí esta palabra, y dirás: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorád vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No os fieis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová, a ellos. Mas si mejorando mejorareis vuestros caminos y vuestras obras, y si haciendo hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo: Ni al peregrino, al huérfano, y a la viuda oprimiereis, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni caminareis en pos de dioses ajenos para mal vuestro: Haréos que moréis en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre. He aquí, vosotros os confíais en palabras de mentira, que no aprovechan: Hurtando, matando, y adulterando, y jurando falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis. Vendreis, y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es llamado mi nombre, y diréis: Libres somos, para hacer todas estas abominaciones. ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es llamado mi nombre? He aquí que también yo veo, dijo Jehová. Andád pues ahora a mi lugar que fue en Silo, donde hice que morase mi nombre al principio; y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel. Ahora pues porque hicisteis vosotros todas estas obras, dijo Jehová, y hablé a vosotros, madrugando para hablar, y no oísteis; y os llamé y no respondisteis: Haré también a esta casa sobre la cual es llamado mi nombre, en la cual vosotros confíais, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo. Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, toda la generación de Efraím.

Morning Prayer — First Lesson

Ecclesiastes 7

Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y el día de la muerte, que el día del nacer mismo. Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del convite; porque es el fin de todos los hombres; y el que vive, lo pondrá en su corazón. Mejor es el enojo que la risa; porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón. El corazón de los sabios, en la casa del luto: mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer. Mejor es oír la reprensión del sabio, que la canción de los insensatos. Porque la risa del insensato es como el estrépito de las espinas debajo de la olla; y también esto es vanidad. Ciertamente el agravio hace enloquecer al sabio; y el presente corrompe el corazón. Mejor es el fin del negocio, que su principio: mejor es el sufrido de espíritu, que el altivo de espíritu. No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque la ira en el seno de los insensatos reposa. Nunca digas: ¿Qué es la causa que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. Buena es la ciencia con herencia; y más a los que ven el sol: Porque en la sombra de la ciencia, y en la sombra del dinero reposa el hombre; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores. Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar el que él torció? En el día del bien, está en el bien; y en el día del mal, vé. Dios también hizo esto delante de lo otro, porque el hombre no halle nada tras de él. ¶ Todo lo ví en los días de mi vanidad. Justo hay, que perece por su justicia; e impío hay, que por su maldad alarga sus días. No seas justo mucho, ni seas demasiadamente sabio: ¿por qué te destruirás? No hagas mal mucho, ni seas insensato: ¿por qué morirás antes de tu tiempo? Bueno es que tomes esto, y también de estotro no apartes tu mano; porque el que a Dios teme, saldrá con todo. La sabiduría esfuerza al sabio, más que diez poderosos príncipes, que sean en la ciudad. Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga bien, y nunca peque. Tampoco apliques tu corazón a todas las palabras que se hablaren; porque alguna vez no oigas a tu siervo, que dice mal de ti. Porque tu corazón sabe, que tú también dijiste mal de otros muchas veces. ¶ Todas estas cosas probé con sabiduría, diciendo: Hacerme he sabio: mas ella se alejó de mí. Lejos está lo que fue; y lo profundo profundo ¿quién lo hallará? Yo he rodeado, y mi corazón, por saber, y examinar, e inquirir la sabiduría, y la razón; y por saber la maldad de la insensatez, y el desvarío del error, Y yo he hallado más amarga que la muerte la mujer: la cual es redes, y lazos su corazón: sus manos, ligaduras. El bueno delante de Dios escapará de ella: mas el pecador será preso en ella. Mira, esto he hallado, dice el Predicador, mirando las cosas una a una para hallar la razón: Lo cual mucho buscó mi alma, y no lo hallé: un hombre entre mil he hallado: mas mujer de todas estas nunca hallé. Solamente, he aquí, esto hallé: que Dios hizo al hombre recto: mas ellos buscaron muchas cuentas.

Epistle

2 Timothy 4:1-8

Requiérote, pues, yo delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación, y en su reino; Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda blandura y doctrina: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, antes teniendo comezón en las orejas, se amontonarán maestros que les hablen conforme a sus mismas concupiscencias. Y así apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Tú por tanto vela en todo, sufre trabajos, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio: Porque yo ya presto soy sacrificado, y el tiempo de mi desatamiento está cercano. Buena milicia he militado, acabado he la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

First Reading

Proverbs 14

La mujer sabia edifica su casa: mas la insensata con sus manos la derriba. El que camina en su rectitud, teme a Jehová: mas el pervertido en sus caminos, le menosprecia. En la boca del insensato está la vara de la soberbia: mas los labios de los sabios los guardarán. Sin bueyes, el alfolí está limpio: mas por la fuerza del buey hay abundancia de panes. El testigo verdadero, no mentirá: mas el testigo falso hablará mentiras. Buscó el burlador la sabiduría, y no la halló: mas la sabiduría al hombre entendido es fácil. Vete de delante del hombre insensato: pues no le conociste labios de ciencia. La ciencia del cuerdo es entender su camino: mas la insensatez de los fatuos es engaño. Los insensatos hablan pecado; mas entre los rectos hay amor. El corazón conoce la amargura de su alma; y extraño no se entremeterá en su alegría. La casa de los impíos será asolada: mas la tienda de los rectos florecerá. Hay camino que al hombre le parece derecho: mas su salida es caminos de muerte. Aun en la risa tendrá dolor el corazón; y la salida de la alegría es congoja. De sus caminos será harto el apartado de razón; y el hombre de bien se apartará de él. El simple cree a toda palabra: mas el entendido entiende sus pasos. El sabio teme, y apártase del mal: mas el insensato enójase, y confía. El que de presto se enoja, hará locura; y el hombre de malos pensamientos será aborrecido. Los simples heredarán la insensatez: mas los cuerdos se coronarán de sabiduría. Los malos se inclinaron delante de los buenos; y los impíos, a las puertas del justo. El pobre es odioso aun a su amigo: mas los que aman al rico, son muchos. El pecador menosprecia a su prójimo: mas el que tiene misericordia de los pobres, es bienaventurado. ¿No yerran, los que piensan mal? mas los que piensan bien tendrán misericordia, y verdad. En todo trabajo hay abundancia: mas la palabra de los labios solamente empobrece. La corona de los sabios es sus riquezas: mas la insensatez de los fatuos su fatuidad. El testigo verdadero libra las almas: mas el engañoso hablará mentiras. En el temor de Jehová está la fuerte confianza; y allí sus hijos tendrán esperanza. El temor de Jehová es manadero de vida, para ser apartado de los lazos de la muerte. En la multitud del pueblo está la gloria del rey; y en la falta del pueblo, la flaqueza del príncipe. El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu, engrandece la locura. El corazón blando es vida de las carnes: mas la envidia, pudrimiento de huesos. El que oprime al pobre, afrenta a su hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, le honra. Por su maldad será lanzado el impío: mas el justo, en su muerte tiene esperanza. En el corazón del cuerdo reposará la sabiduría; y en medio de los insensatos es conocida. La justicia engrandece la gente: mas el pecado es afrenta de las naciones. La benevolencia del rey es para con el siervo entendido: mas el que le avergüenza, es su enojo.

Morning Prayer — Second Lesson

John 2

Y al tercero día hiciéronse unas bodas en Cana de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fue también llamado Jesús, y sus discípulos a las bodas. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Y le dice Jesús: ¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. Su madre dice a los que servían: Hacéd todo lo que él os dijere. Y estaban allí seis tinajuelas de piedra, conforme a la purificación de los Judíos, que cabía en cada una dos o tres cántaros. Díceles Jesús: Llenád estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Y díceles: Sacád ahora, y presentád al maestresala. Y presentáronle. Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, y no sabía de donde era; (mas los que servían, lo sabían, que habían sacado el agua:) el maestresala llama al esposo, Y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando ya están hartos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora. Este principio de milagros hizo Jesús en Cana de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. ¶ Después de esto descendió a Capernaum, él, y su madre, y sus hermanos, y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. Y estaba cerca la pascua de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem. Y halló en el templo los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados. Y hecho un azote de cuerdas, echólos a todos del templo, y las ovejas, y los bueyes, y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas. Y a los que vendían las palomas dijo: Quitád de aquí estas cosas, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercadería. Entonces se acordaron sus discípulos que estaba escrito: El zelo de tu casa me comió. ¶ Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, siendo así que tú haces estas cosas? Respondió Jesús, y les dijo: Destruíd este templo, y en tres días yo lo levantaré. Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis años fue este templo edificado, y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que les había dicho esto, y creyeron a la Escritura, y a la palabra que Jesús había dicho. Y estando él en Jerusalem en la pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo los milagros que hacía. Mas el mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque él conocía a todos, Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

Responsorial Psalm

Psalm 8

O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! que has puesto tu alabanza sobre los cielos. De la boca de los chiquitos, y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos: para hacer cesar al enemigo, y al que se venga. Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna, y las estrellas que tú compusiste, ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria? ¿y el hijo del hombre, para que le visites? Y le hiciste poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de hermosura. Hicístele enseñorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies. Ovejas, y bueyes, todo ello: y asimismo las bestias del campo. Las aves de los cielos, y los peces de la mar: lo que pasa por los caminos de la mar. O! Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

Gospel

Matthew 5:13-19

¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Responsorial Psalm

Psalm 35

Pleitea, o! Jehová, con mis pleiteantes; pelea con mis peleadores. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi socorro. Y saca la lanza, y cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salud. Y avergüéncense, y confúndanse los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que piensan mi mal. Sean como el tamo delante del viento: y el ángel de Jehová el que rempuje. Sea su camino oscuridad y resbaladeros: y el ángel de Jehová el que los persiga. Porque sin causa escondieron para mí el hoyo de su red: sin causa hicieron hoyo a mi alma. Véngale el quebrantamiento que no sepa: y su red que escondió, le prenda: con quebrantamiento caiga en ella. Y regocíjese mi alma en Jehová: y alégrese en su salud. Todos mis huesos dirán, Jehová, ¿quién como tú? Que escapas al afligido del más fuerte que él: y al pobre y menesteroso del que le roba. ¶ Levantáronse testigos falsos: lo que no sabía, me demandaron. Volviéronme mal por bien, orfandad a mi alma. Y yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco: afligí con ayuno a mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba. Y en mi cojera se alegraron, y se juntaron: juntáronse sobre mí entristecidos, y yo no lo entendía: me despedazaban, y no cesaban; Con los lisonjeros escarnecedores de escarnio crujiendo sobre mí sus dientes. Señor, ¿hasta cuándo verás? Haz volver mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. Confesarte he en grande congregación: en pueblo fuerte te alabaré. No se alegren de mí mis enemigos sin porqué: ni los que me aborrecen sin causa, hagan del ojo. Porque no hablan paz: y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: Hola, hola, nuestros ojos lo han visto. Visto has, o! Jehová, no calles: Señor, no te alejes de mí. Recuerda, y despierta para mi juicio, Dios mío, y Señor mío, para mi causa. Júzgame conforme a tu justicia, Jehová, Dios mío, y no se alegren de mí. No digan en su corazón: Hola, nuestra alma. No digan: Deshecho le hemos. Avergüéncense, y sean confundidos a una, los que se alegran de mi mal: vístanse de vergüenza y de confusión, los que se engrandecen contra mí. Canten, y alégrense los que se huelgan de mi justicia; y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, el que ama la paz de su siervo. Y mi lengua hablará de tu justicia; todo el día de tu loor.

Responsorial Psalm

Psalm 45

Rebosa mi corazón palabra buena: yo digo en mis obras del rey: mi lengua será como una pluma de escribano que escribe apriesa. Te hermoseaste más que los hijos de los hombres: la gracia se derramó en tus labios; por tanto te ha bendecido Dios para siempre. Cíñete tu espada sobre el muslo, o! Valiente, con tu gloria y con tu hermosura. Y con tu hermosura sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia: y tu diestra te enseñará terribilidades. Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti; en el corazón de los enemigos del rey. Tu trono, o! Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino. Amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, tu Dios, con aceite de gozo más que a tus compañeros. Almizcle, y sándalos, y ámbar son todos tus vestidos, desde los palacios de marfil, donde te alegraron. ¶ Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina a tu diestra con corona de Ofir. Oye, hija, y mira, e inclina tu oído: y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre. Y deseará el rey tu hermosura: porque él es tu Señor, e inclínate a él. Y la hija de Tiro con presente suplicará tu favor: todos los ricos del pueblo. Toda ilustre es la hija del rey de dentro: de engastes de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey, vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti. Serán traídas con alegrías y gozo: entrarán en el palacio del rey. En lugar de tus padres serán tus hijos: hacerles has príncipes en toda la tierra. Haré memoria de tu nombre en toda generación y generación: por lo cual pueblos te alabarán eternalmente y para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 44

Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste. Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo les libró; si no tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, por que los amaste. Tú eres mi Rey o! Dios: manda saludes a Jacob. Por ti acornearemos a nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos a nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará. Porque tú nos has guardado de nuestros enemigos: y a los que nos aborrecieron, has avergonzado. En Dios nos alabamos todo el día; y para siempre loaremos tu nombre. Selah. También nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos. Hicístenos volver atrás del enemigo: y los que nos aborrecieron, nos saquearon para sí. Pusístenos como a ovejas para comer: y esparcístenos entre las naciones. Has vendido a tu pueblo de balde; y no pujaste en sus precios. Pusístenos por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a nuestros al derredores. Pusístenos por proverbio entre las naciones; por movimiento de cabeza en los pueblos. Cada día mi vergüenza está delante de mí, y la confusión de mi rostro me cubre, De la voz del que me avergüenza y deshonra; del enemigo, y del que se venga. Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu concierto. No se ha vuelto atrás nuestro corazón; y no se han apartado nuestros pasos de tus caminos; Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte. Si nos olvidásemos del nombre de nuestro Dios; y si alzásemos nuestras manos a dios ajeno; ¿Dios no demandaría esto? porque él conoce los secretos del corazón. Porque por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el degolladero. Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión? Porque nuestra alma se ha agobiado hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra. Levántate para ayudarnos; y redímenos por tu misericordia.

Evening Prayer — First Lesson

Ecclesiastes 8

¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de la palabra? La sabiduría del hombre hará relucir su rostro, y la fuerza de su cara se mudará. ¶ Yo te aviso que guardes el mandamiento del rey, y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de delante de él: ni estés en cosa mala, porque él hará todo lo que quisiere. Porque la palabra del rey es su potestad; y quién le dirá: ¿Qué haces? ¶ El que guarda el mandamiento, no experimentará mal; y el tiempo, y el juicio, conoce el corazón del sabio. Porque para todo lo que quisiereis hay tiempo, y juicio; porque el trabajo del hombre es grande sobre él. Porque no sabe lo que ha de ser, y cuando haya de ser, ¿quién se lo enseñara? No hay hombre que tenga potestad sobre su espíritu para detener el espíritu; ni hay potestad sobre el día de la muerte; ni hay armas en guerra; ni la impiedad escapará al que la posee. ¶ Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que se hace debajo del sol, el tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo. Entonces ví también impíos, que después de sepultados, volvieron; y los que de lugar santo caminaron, fueron puestos en olvido en la ciudad donde obraron verdad: esto también vanidad es. Porque luego no se ejecuta sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está lleno en ellos para hacer mal. Porque el que peca, haga mal cien veces, y le sea prolongado, aun yo también sé, que los que a Dios temen, tendrán bien, los que temieren delante de su presencia; Y que el impío nunca tendrá bien, ni le serán prolongados los días, mas serán como sombra; porque no temió delante de la presencia de Dios. Hay otra vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos, los cuales son pagados como si hicieran obras de impíos; y hay impíos, que son pagados como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. ¶ Por tanto yo alabé la alegría: que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma, y beba, y se alegre; y que esto se le pegue de su trabajo los días de su vida, que Dios le dio debajo del sol. Por lo cual yo di mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la ocupación que se hace sobre la tierra: que ni de noche, ni de día, ve el hombre sueño en sus ojos. Y ví acerca de todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar obra que se haga debajo del sol; por la cual trabaja el hombre buscándola, y no la hallará: aunque diga el sabio que sabe, no la hallará: aunque diga el sabio que sabe, no la podrá alcanzar.

Second Reading

Romans 14

Al enfermo en la fe recibídle, sin andar en contiendas de opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? Para su señor está en pie, o cae; mas, se afirmará: que poderoso es Dios para afirmarle. Uno juzga que hay diferencia entre día y día: otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su mismo ánimo. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come; porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí. Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para enseñorearse así de los muertos como de los que viven. Mas tú ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también ¿por qué menosprecias a tu hermano? porque todos hemos de comparecer delante del tribunal de Cristo. Pues escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla; y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí. Así que, no juzguemos más los unos a los otros; mas antes juzgád esto, que nadie ponga tropiezo al hermano, o ocasión de caer. Yo sé, y estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada hay de suyo inmundo; mas a aquel que piensa ser inmunda alguna cosa, a aquel le es inmunda. Empero si por causa de tu comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme a la caridad. No eches a perder con tu comida a aquel por el cual Cristo murió. Que no se hable mal, pues, de vuestro bien: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es acepto a los hombres. Sigamos pues lo que hace a la paz, y a la edificación de los unos a los otros. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; mas malo es para el hombre que come con ofensa. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se enflaquezca. ¿Tú, tienes fe? Ténla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba. Mas el que duda, si comiere, es condenado, porque no comió con fe; y todo lo que no es de fe, es pecado.

Second Reading

Ephesians 1

Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, a los santos que están en Efeso, y fieles en Cristo Jesús: Gracia a vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el cual nos ha bendecido con toda bendición espiritual en bienes celestiales en Cristo. Según que nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos, y sin mancha delante de él en amor. Habiéndonos predestinado para ser adoptados en hijos por medio de Jesu Cristo en sí mismo, conforme al buen querer de su voluntad. Para alabanza de la gloria de su gracia, por la cual nos ha hecho aceptos así en el amado. En el cual tenemos redención por su sangre, remisión de pecados por las riquezas de su gracia, Que sobreabundó para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia; Habiéndonos descubierto el misterio de su voluntad, según su buen querer, que él se había propuesto en sí mismo, Que en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, juntaría en uno todas las cosas en Cristo, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra; en él digo: En el cual alcanzamos también herencia, siendo predestinados conforme al propósito de aquel que obra todas las cosas según el arbitrio de su voluntad; Para que fuésemos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos en Cristo: En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, Que es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria. Por lo cual también yo, oyendo de vuestra fe que es en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones: Que el Dios de nuestro Señor Jesu Cristo, el Padre de gloria, os dé el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él: Iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cual sea la esperanza de su vocación, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos; Y cual la grandeza sobreexcelente de su poder para con nosotros, los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza, La cual obró en Cristo, levantándole de entre los muertos, y colocándole a su diestra en los cielos, Sobre todo principado, y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero; Y sujetándole todas las cosas debajo de sus pies, y poniéndole por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia, La cual es su cuerpo, la plenitud de aquel, que lo llena todo en todo.

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Revelation 2:1-11

Escribe al ángel de la iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candelabros de oro, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. Y has sufrido, y sufres, y has trabajado por causa de mi nombre, y no has desfallecido. Pero tengo algo contra ti, porque has dejado tu primer amor. Por lo cual ten memoria de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; si no, vendré a ti prestamente, y quitaré tu candelabro de su lugar, si no te arrepintieres. Empero tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaitas, los cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: El primero y el postrero, que fue muerto, y vive, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, (pero tú eres rico,) y sé la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, sino que son la sinagoga de Satanás. No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de arrojar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El que venciere, no será dañado de la segunda muerte.

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1 Thessalonians 4:1-8

Resta, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que recibisteis de nosotros de como debéis andar, y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es esta, a saber, vuestra santificación; que os apartéis de fornicación. Que cada uno de vosotros sepa tener su propio vaso en santificación y honor; No con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen a Dios: Que ninguno agravie, ni defraude en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os habemos dicho y protestado. Pues no nos ha llamado Dios para vivir en inmundicia, sino en santidad. Así que el que nos menosprecia, no menosprecia a hombre, sino a Dios, el cual también nos dio su Espíritu Santo.

Gospel

John 17

Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos. Cuando yo estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, a los cuales me diste: yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Mas ahora vengo a ti, y hablo estas cosas en el mundo, para que ellos tengan mi gozo cumplido en sí mismos. Yo les di tu palabra, y el mundo los ha aborrecido; porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del malo. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos por tu verdad: tu palabra es la verdad. Como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo; para que también ellos sean santificados por la verdad. Mas no ruego solamente por ellos; sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos ellos sean uno: así como tú, oh Padre, eres en mí, y yo en ti; que también ellos en nosotros sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste. Y yo la gloria que me diste, les he dado a ellos; para que sean uno, como también nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumados en uno, y para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos, como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la constitución del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido; mas yo te he conocido; y estos han conocido que tú me enviaste. Y yo les hice conocer tu nombre, y lo haré conocer; para que el amor, con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Evening Prayer — Second Lesson

2 Thessalonians 1

Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios el Padre nuestro, y en el Señor Jesu Cristo. Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, de que vuestra fe va en grande crecimiento, y el amor de cada uno de todos vosotros abunda más y más entre vosotros: Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís, En testimonio del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis; Como es justo para con Dios, pagar con tribulación a los que os atribulan; Y a vosotros, que sois atribulados, daros reposo juntamente con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, En fuego de llama, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio del Señor nuestro Jesu Cristo: Los cuales serán castigados con eterna perdición procedente de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder; Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y a hacerse de admirar, en aquel día, en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros. Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os repute dignos de su vocación, y cumpla toda la buena complacencia de su bondad, y la obra de fe con poder; Para que el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios, y del Señor Jesu Cristo.

Gospel

John 6:30-51

Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, dános siempre este pan. Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió. Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dio, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. ¶ Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo? Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera. Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Gospel

Matthew 10:37-42

El que ama a padre o a madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que hallare su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará. El que os recibe a vosotros, a mí recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta en nombre de profeta, galardón de profeta recibirá; y el que recibe a un justo en nombre de justo, galardón de justo recibirá. Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un jarro de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su galardón.

Gospel

Mark 1

Principio del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios. Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envío a mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: hacéd derechas sus veredas. Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para remisión de pecados. Y salía a él todo el país de Judea, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el río del Jordán, confesando sus pecados. Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al rededor de sus lomos; y comía langostas, y miel montés. Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos. Yo a la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con el Espíritu Santo. ¶ Y aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, subiendo del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendía sobre él. Y vino una voz de los cielos, que decía: Tú eres mi Hijo amado: en ti tomo contentamiento. Y luego el Espíritu le impele al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días; y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servían. ¶ Mas después que Juan fue entregado, Jesús vino a Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios, Y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca: Arrepentíos, y creéd al evangelio. Y andando junto a la mar de Galilea, vio a Simón, y a Andrés su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores. Y les dijo Jesús: Veníd en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres. Y luego, dejadas sus redes, le siguieron. Y pasando de allí un poco más adelante, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, también ellos en la nave, que aderezaban las redes. Y luego los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la nave con los jornaleros, fueron en pos de él. ¶ Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba. Y se pasmaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Y había en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dio voces, Diciendo: ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Te conozco quien eres, eres el Santo de Dios. Y riñóle Jesús, diciendo: Enmudece, y sal de él. Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando a gran voz, salió de él. Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad aun a los espíritus inmundos manda, y le obedecen? Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea. Y luego salidos de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella. Entonces llegando él, la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servía. Y cuando fue la tarde, como el sol se puso, traían a él todos los que tenían mal, y endemoniados. Y toda la ciudad se juntó a la puerta. Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios porque le conocían. Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. Y le siguió Simón, y los que estaban con él. Y hallándole, le dicen: Todos te buscan. Y les dice: Vamos a las aldeas vecinas, para que predique también allí; porque para esto he venido. Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera los demonios. Y un leproso vino a él, rogándole; e hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio. Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fue de él, y fue limpio. Y le encargó estrechamente, y luego le echó, Y le dice: Mira que no digas a nadie nada; sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó para que les conste. Y él salido, comenzó a publicar, y a divulgar grandemente el negocio, de manera que ya Jesús no podía entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venían a él de todas partes.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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