Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
2 Corinthians 6:11-18
¶ Nuestra boca está abierta para vosotros, oh Corintios, nuestro corazón es ensanchado. No estáis estrechados en nosotros; mas estáis estrechados en vuestras propias entrañas: Pues por recompensa de lo mismo, (como a mis hijos hablo,) ensancháos también vosotros. No os juntéis desigualmente en yugo con los que no creen; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el que cree con el incrédulo? ¿Y qué avenencia el templo de Dios con ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios ha dicho: Yo habitaré en ellos, y andaré en ellos; y yo seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual salíd de en medio de ellos, y apartáos, dice el Señor; y no toquéis cosa inmunda, y yo os recibiré. Y seré a vosotros Padre, y vosotros me seréis a mis hijos e hijas: dice el Señor Todopoderoso.
First Reading
Jeremiah 22
Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra, Y dí: Oye palabra de Jehová, o! rey de Judá, que estas asentado sobre el trono de David: tú, y tus criados, y tu pueblo, que entran por estas puertas. Así dijo Jehová: Hacéd juicio y justicia, y librád al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano, ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. Porque si haciendo hiciereis esta palabra, entrarán por las puertas de esta casa los reyes sentados por David sobre su trono, cabalgando en carro y en caballos, él, y sus criados, y su pueblo. Y si no oyereis estas palabras, por mí juré, dijo Jehová, que esta casa será desierta. Porque así dijo Jehová sobre la casa del rey de Judá: Galaad, tú a mí, o! cabeza del Líbano, si yo no te pusiere en soledad, y ciudades inhabitables. Y señalaré contra ti disipadores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos, y echarlos han en el fuego. Y muchas naciones pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué lo hizo así Jehová con esta grande ciudad? Y dirán: Porque dejaron el concierto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos, y les sirvieron. No lloréis al muerto, ni hayáis compasión de él, llorando llorád por el que va, por que no volverá jamás; ni verá la tierra donde nació. Porque así dijo Jehová de Sellum, hijo de Josías, rey de Judá, que reina por Josías, su padre: El que saliere de este lugar, no volverá acá más: Antes en el lugar adonde le trasportaren, morirá, y no verá más esta tierra. ¡Ay del que edifica su casa, y no en justicia; y sus salas, y no en juicio; sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿Reinarás, porque te cercas de cedro? ¿Tu padre no comió y bebió, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien? Juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien: ¿no es esto conocerme a mí, dijo Jehová? Mas tus ojos y tu corazón no son sino a tu avaricia, y a derramar la sangre inocente, y a opresión, y a hacer agravio. Por tanto así dijo Jehová de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: No le llorarán: ¡Ay hermano mío! ¡y ay hermana! no le llorarán: ¡Ay Señor! ¡ay de su grandeza! En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalem. Sube al Líbano, y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son quebrantados. Hablé a ti en tus prosperidades: dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz. A todos tus pastores pacerá el viento, y tus enamorados irán en cautividad. Entonces te avergonzarás, y te confundirás a causa de toda tu malicia. Habitaste en el Líbano: hiciste tu nido en los cedros: ¡cuán amada serás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto! Vivo yo, dijo Jehová, que si Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera anillo en mi mano diestra, que de allí te arrancaré. Y te entregaré en mano de los que buscan tu alma, y en mano de aquellos cuya vista temes: y en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en mano de los Caldeos. Y hacerte he trasportar, a ti y a tu madre que te parió, a tierra ajena en la cual no nacisteis, y allá moriréis. Y a la tierra a la cual ellos levantan su alma para tornar allá, no volverán allá. ¿Es este hombre Conías un ídolo vil, quebrado? ¿vaso con que nadie se deleita? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación? ¿fueron echados a tierra que no conocieron? ¡O tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová. Así dijo Jehová: Escribíd este varón privado de generación: hombre a quien nada sucederá prósperamente en todos los días de su vida; porque ningún hombre de su simiente que se asentare sobre el trono de David, y que se enseñoreare sobre Judá, jamás será dichoso.
First Reading
Lamentations 3:22-33
Misericordias de Jehová son, que no somos consumidos; porque sus misericordias nunca desfallecieron. Nuevas cada mañana: grande es tu fe. ¶ Mi parte es Jehová, dijo mi alma: por tanto a él esperaré. Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le buscare. Bueno es esperar callando en la salud de Jehová. Bueno es al varón, si llevare el yugo desde su mocedad. Asentarse ha solo, y callará; porque llevó sobre sí. Pondrá su boca en el polvo, si quizá habrá esperanza. Dará la mejilla al que le hiriere: hartarse ha de afrenta. ¶ Porque el Señor no desechará para siempre. Antes si afligiere, también se compadecerá según la multitud de sus misericordias. Porque no aflige, ni congoja de su corazón a los hijos de los hombres.
Morning Prayer — First Lesson
Jeremiah 27
En el principio del reino de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, fue de Jehová esta palabra a Jeremías, diciendo: Jehová me dijo así: Hazte unas coyundas y yugos, y pónlos sobre tu cuello. Y enviarlos has al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos de Ammón, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón por mano de los embajadores que vienen a Jerusalem a Sedecías, rey de Judá. Y mandarles has que digan a sus señores: Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Así diréis a vuestros señores: Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la haz de la tierra, con mi grande potencia, y con mi brazo extendido; y la di a quien me plugo. Y ahora yo he dado todas estas tierras en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. Y servirle han todas las naciones, a él, y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también el tiempo de su misma tierra; y servirle han muchas naciones, y reyes grandes. Y será que la nación y el reino que no le sirviere, es a saber, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello debajo del yugo del rey de Babilonia, con espada, y con hambre, y con pestilencia visitaré a la tal nación, dice Jehová, hasta que yo los acabe por su mano. Y vosotros no oigáis a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros sueños, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros encantadores, que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia. Porque ellos os profetizan mentira, por haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje, y perezcáis. Mas la nación que metiere su cuello al yugo del rey de Babilonia, y le sirviere, hacerla he dejar en su tierra, dijo Jehová, y labrarla ha, y morará en ella, ¶ Y hablé también a Sedecías, rey de Judá, conforme a todas estas palabras, diciendo: Metéd vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, y servídle a él y a su pueblo, y vivíd. ¿Por qué moriréis, tú y tu pueblo a espada, hambre, y pestilencia, de la manera que ha dicho Jehová a la nación que no sirviere al rey de Babilonia? No oigáis las palabras de los profetas que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia, porque os profetizan mentira. Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos profetizan en mi nombre falsamente para que yo os arroje, y perezcáis, vosotros y los profetas que os profetizan. A los sacerdotes también hablé, y a todo este pueblo, diciendo: Así dijo Jehová: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan, diciendo: He aquí que los vasos de la casa de Jehová volverán de Babilonia ahora presto; porque os profetizan mentira. No los oigáis: servíd al rey de Babilonia, y vivíd; ¿por qué será desierta esta ciudad? Y si ellos son profetas, y si es con ellos palabra de Jehová, oren ahora a Jehová de los ejércitos, que los vasos que han quedado en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalem, no vengan a Babilonia. Porque así dijo Jehová de los ejércitos, de aquellas columnas, y del mar, y de las basas, y del resto de los vasos que quedan en esta ciudad, Que Nabucodonosor, rey de Babilonia, no quitó, cuando trasportó de Jerusalem en Babilonia a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá, y de Jerusalem: Así pues dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, de los vasos que quedaron en la casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y de Jerusalem. A Babilonia serán trasportados, y allí estarán hasta el día en que yo los visitaré, dijo Jehová; y después los haré subir, y tornarlos he a este lugar.
Epistle
2 Timothy 2:8-10;3:10-12
Acuérdate que Jesu Cristo, de la simiente de David, resucitó de los muertos, conforme a mi evangelio: Por el cual sufro trabajos, como malhechor, hasta verme entre prisiones; mas la palabra de Dios no está presa. Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salud que es en Cristo Jesús, con gloria eterna. ¶ Tú empero has entendido cumplidamente mi doctrina, manera de vivir, intento, fe, largueza de ánimo, amor, paciencia, Persecuciones, aflicciones, las cuales me sobrevinieron en Antioquía, Iconio, Listra: cuales persecuciones he sufrido; mas de todas ellas me ha librado el Señor. Y aun todos los que quieren vivir píamente en Cristo, padecerán persecución.
First Reading
Proverbs 31
Palabras de Lemuel rey: la profecía con que le enseñó su madre. ¿Qué, hijo mío? ¿Y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos? No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos, que es para destruir a los reyes. No es de los reyes, o! Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la cerveza: Porque no beban, y olviden la ley; y perviertan el derecho de todos los hijos afligidos. Dad la cerveza al que perece, y el vino a los de amargo ánimo. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más. Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte. Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre, y del menesteroso. ¶ ¿Mujer valiente quién la hallará? porque su valor luengamente pasa al de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y de despojo no tendrá necesidad. Dárle ha bien, y no mal, todos los días de su vida. Buscó lana y lino; y de voluntad trabajó con sus manos. Fue como navío de mercader, que trae su pan de lejos. Levantóse aun de noche; y dio comida a su familia; y ración a sus criadas. Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos. Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos. Gustó que era buena su granjería; su candela no se apagó de noche. Aplicó sus manos al huso; y sus manos trataron la rueca. Su mano extendió al pobre; y al menesteroso extendió sus manos. No tendrá temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobladas. Ella se hizo tapices: de lino fino y púrpura es su vestido. Conocido es su marido en las puertas, cuando se asienta con los ancianos de la tierra. Hizo telas, y vendió; y dio cintas al mercader. Fortaleza y hermosura es su vestido; y en el día postrero reirá. Abrió su boca con sabiduría; y la ley de clemencia está en su boca. Considera los caminos de su casa; y no comió el pan de balde. Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó. Muchas mujeres hicieron riquezas, mas tú las sobrepujaste a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dádla del fruto de sus manos; y alábenla en las puertas sus hechos.
Morning Prayer — Second Lesson
John 19
Así que entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó. Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y la pusieron sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de grana, Y decían: Dios te guarde, Rey de los Judíos; y le daban de bofetadas. Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: He aquí, os le traigo fuera, para que entendáis que ningún crímen hallo en él. Entonces salió Jesús fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y díceles Pilato: ¡He aquí el hombre! Y como le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los ministros, dieron voces, diciendo: Crucifícale, crucifícale. Díceles Pilato: Tomádle vosotros, y crucificádle; porque yo no hallo en él crímen. Respondiéronle los Judíos: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo el Hijo de Dios. Pilato pues como oyó esta palabra, tuvo más miedo. Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. Entonces dícele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte? Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. Desde entonces procuraba Pilato de soltarle; mas los Judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, habla contra César. Entonces Pilato oyendo este dicho, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se llama el Pavimento, y en el Hebreo Gabbatha. Y era la preparación de la pascua, y como la hora de sexta: entonces dijo a los Judíos: ¡He aquí vuestro Rey! Mas ellos dieron voces: Quítale, quítale, crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los sumos sacerdotes: No tenemos rey, sino a César. Entonces pues se le entregó para que fuese crucificado. Y tomaron a Jesús, y le llevaron. Y él llevando su cruz, salió al lugar que se llama el lugar de la Calavera, y en Hebreo Gólgota: Donde le crucificaron, y con él otros dos, de una parte y de otra, y Jesús en medio. Y escribió Pilato un título, el cual puso encima de la cruz; y el escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS. Y muchos de los Judíos leyeron este título; porque el lugar donde fue crucificado Jesús, estaba cerca de la ciudad; y era escrito en Hebreo, y en Griego, y en Latín. Y decían a Pilato los sumos sacerdotes de los Judíos: No escribas: Rey de los Judíos; sino que él dijo: Rey soy de los Judíos. Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. Y como los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes (a cada soldado una parte,) y también la túnica, mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba. Dijeron pues entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella cuya será; para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Estas cosas pues los soldados hicieron. ¶ Y estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cléofas, y María Magdalena. Y como vio Jesús a su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Y luego dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. ¶ Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Tengo sed. Y había allí puesta una vasija llena de vinagre. Entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y puesta sobre un hisopo se la llegaron a la boca. Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado está. Y abajando la cabeza, dio el espíritu. ¶ Entonces los Judíos, por cuanto era el día de la preparación, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, porque era gran día aquel sábado, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y que fuesen quitados. Vinieron pues los soldados, y a la verdad quebraron las piernas al primero, y al otro que había sido crucificado con él: Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua. Y el que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: Hueso no será quebrantado de él. Y también otra Escritura dice: Mirarán a aquel al cual traspasaron. ¶ Pasadas estas cosas, rogó a Pilato José de Arimatea, el cual era discípulo de Jesús, mas secreto, por miedo de los Judíos, que él quítase el cuerpo de Jesús: lo cual permitió Pilato. Entonces él vino, y quitó el cuerpo de Jesús. Y vino también Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, trayendo una mistura de mirra y de áloes, como cien libras. Y tomaron el cuerpo de Jesús, y le envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los Judíos sepultar. Y en aquel lugar, donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no había sido puesto alguno. Allí pues pusieron a Jesús, por causa del día de la preparación de los Judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca.
Responsorial Psalm
Psalm 32
Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado. Bienaventurado el hombre a quien no contará Jehová la iniquidad, ni hubiere en su espíritu engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemido todo el día. Porque de día y de noche se agrava sobre mí tu mano, volvióse mi verdor en sequedades de verano. Selah. Mi pecado te notifiqué: y no encubrí mi iniquidad. Dije: Yo confesaré contra mí mis rebeliones a Jehová; y tú perdonarás la maldad de mi pecado. Selah. Por esto orará todo misericordioso a ti en el tiempo del hallar: ciertamente en la inundación de las muchas aguas, no llegarán a él. Tú eres mi escondedero, de la angustia me guardarás: con clamores de libertad me rodearás. Selah. Hacerte he entender, y enseñarte he el camino en que andarás: sobre ti afirmaré mis ojos. No seáis como el caballo, como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser cerrada para que no lleguen a ti. Muchos dolores para el impío: y el que espera en Jehová misericordia le cercará. Alegráos en Jehová, y gozáos justos: y cantád todos los rectos de corazón.
Gospel
Luke 10:1-9
Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios.
Responsorial Psalm
Psalm 52
¿Por qué te alabas de maldad, o! valiente? la misericordia de Dios es cada día. Agravios maquina tu lengua: como navaja afilada, hace engaño. Amaste el mal más que el bien: la mentira, más que hablar justicia. Selah. Amaste todas las palabras dañosas; lengua engañosa. También Dios te derrocará para siempre: cortarte ha, y arrancarte ha de la tienda; y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah. Y verán los justos, y temerán: y reírse han de él. He aquí un varón que no puso a Dios por su fortaleza, mas confió en la multitud de sus riquezas: esforzóse en su maldad. ¶ Mas yo, como oliva verde, en la casa de Dios: confié en la misericordia de Dios siempre y eternalmente. Yo te alabaré para siempre, porque hiciste: y esperaré tu nombre, porque es bueno, delante de tus misericordiosos.
Responsorial Psalm
Psalm 62
En Dios solamente está callada mi alma; de él es mi salud. El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? seréis muertos todos vosotros; como pared acostada seréis, como vallado rempujado. Solamente consultan para arrojarle de su grandeza: aman la mentira: con su boca bendicen, mas en sus entrañas maldicen. Selah. En Dios solamente repósate, o! alma mía; porque de él es mi esperanza. El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré. Sobre Dios es mi salud y mi gloria: peña de mi fortaleza: mi refugio es en Dios. ¶ Esperád en él en todo tiempo, o! pueblos: derramád delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. Selah. Solamente vanidad son los hijos de Adam, mentira los hijos del varón, pesándolos a todos juntos en balanzas, serán menos que la vanidad. No confiéis en la violencia, y en la rapiña no os desvanezcáis: en la hacienda, si se aumentare, no pongáis el corazón. Una vez habló Dios, dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza: Y tuya, Señor, es la misericordia: porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Responsorial Psalm
Psalm 61
Oye, o! Dios, mi clamor; está atento a mi oración. Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando desmayare mi corazón; a la peña más alta que yo, llévame. Porque tú has sido mi refugio; torre de fortaleza delante del enemigo. Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro en el escondedero de tus alas. Porque tú, o! Dios, has oído mis votos; has dado heredad a los que temen tu nombre. Días sobre días añadirás al rey: sus años serán como generación y generación. El estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad apercibe que le conserven. Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.
Evening Prayer — First Lesson
Jeremiah 28
Y aconteció en el mismo año, en el principio del reino de Sedecías, rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que me habló Jananías, hijo de Azur, profeta, que era en Gabaón, en la casa de Jehová, delante de los sacerdotes, y de todo el pueblo, diciendo: Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia. Dentro de dos años de días tornaré a este lugar todos los vasos de la casa de Jehová, que llevó de este lugar Nabucodonosor, rey de Babilonia, para meterlos en Babilonia. Y yo tornaré a este lugar a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los trasportados de Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebranté el yugo del rey de Babilonia. Y dijo Jeremías profeta a Jananías profeta, delante de los sacerdotes, y delante de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová: Dijo pues Jeremías profeta: Amén, así lo haga Jehová: confirme Jehová tus palabras con las cuales profetizaste, que los vasos de la casa de Jehová, y todos los trasportados, han de ser tornados de Babilonia a este lugar. Con todo eso oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oídos, y en los oídos de todo el pueblo. Los profetas que fueron antes de mí, y antes de ti, en tiempos pasados profetizaron sobre muchas tierras y grandes reinos, de guerra, y de aflicción, y de pestilencia. El profeta que profetizó de paz, cuando viniere la palabra del profeta, será conocido el profeta que Jehová le envió con verdad. Y Jananías profeta quitó el yugo del cuello de Jeremías profeta, y lo quebró. Y habló Jananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así dijo Jehová: De esta manera quebraré el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones dentro de dos años de días. Y fuése Jeremías su camino. ¶ Y después que Jananías profeta quebró el yugo del cuello de Jeremías profeta, fue palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: Vé, y habla a Jananías, diciendo: Así dijo Jehová: Yugos de madera quebraste, mas por ellos harás yugos de hierro. Porque así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y servirle han; y aun también le he dado las bestias del campo. Entonces dijo Jeremías profeta a Jananías profeta: Ahora oye Jananías: Jehová no te envió, y tú hiciste a este pueblo confiar en mentira. Por tanto así dijo Jehová: He aquí que yo te envió de sobre la haz de la tierra, y en este año morirás; porque hablaste rebelión contra Jehová. Y en el mismo año murió Jananías en el mes séptimo.
Second Reading
James 2
Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra algún varón, que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y también entra un pobre vestido de vestidura vil, Y pusiereis los ojos en el que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Tú asiéntate aquí honoríficamente; y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; o, siéntate aquí debajo del estrado de mis pies: ¿Vosotros, no hacéis ciertamente distinción dentro de vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, que sean ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿Los ricos no os oprimen con tiranía, y ellos mismos os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros? Si ciertamente vosotros cumplís la ley real conforme a la Escritura, es a saber: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; bien hacéis; Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois acusados de la ley como transgresores. Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y sin embargo se deslizare en un punto, es hecho culpado de todos. Porque el que dijo: No cometas adulterio, también ha dicho: No mates. Y si no hubieres cometido adulterio, empero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley. Así hablád, y así obrád como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad. Porque juicio sin misericordia será hecho a aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia se gloría contra el juicio. Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Porque si el hermano, o la hermana estuvieren desnudos, o necesitados del mantenimiento de cada día, Y alguno de vosotros les dijere: Id en paz, calentáos, y hartáos, empero no les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿qué les aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta por sí misma. Mas alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras; y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno: haces bien: también los demonios lo creen, y tiemblan. ¿Mas, oh hombre vano, quieres saber, que la fe sin las obras es muerta? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que por las obras la fe fue perfecta? Y la Escritura fue cumplida, que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado el amigo de Dios. Vosotros, pues, veis, que por las obras es justificado el hombre, y no solamente por la fe. Semejantemente también Raab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.
Second Reading
I Thessalonians 4
Resta, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que recibisteis de nosotros de como debéis andar, y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es esta, a saber, vuestra santificación; que os apartéis de fornicación. Que cada uno de vosotros sepa tener su propio vaso en santificación y honor; No con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen a Dios: Que ninguno agravie, ni defraude en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os habemos dicho y protestado. Pues no nos ha llamado Dios para vivir en inmundicia, sino en santidad. Así que el que nos menosprecia, no menosprecia a hombre, sino a Dios, el cual también nos dio su Espíritu Santo. ¶ Empero, acerca del amor fraternal no habéis menester que os escriba; porque vosotros habéis aprendido de Dios que os améis los unos a los otros. Y a la verdad lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda la Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayáis creciendo más y más; Y que procuréis estar quietos, y hacer vuestros propios negocios; y que obréis con vuestras manos de la manera que os habemos mandado; Y que andéis honestamente para con los de afuera; y que nada de ninguno hayáis menester. ¶ Tampoco, hermanos, queremos que estéis en ignorancia acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús. Porque os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habemos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron ya. Porque el mismo Señor con algazara, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros. Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto consoláos los unos a los otros en estas palabras.
Second Reading
Acts 1:1-11
Hemos hablado primero, oh Téofilo, de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer, y a enseñar, Hasta el día en que, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que escogió, fue recibido arriba: A los cuales, después de haber padecido, se mostró también vivo con muchas pruebas infalibles, apareciéndoseles por cuarenta días, y hablándoles del reino de Dios. Y juntándolos, les mandó, que no se fuesen de Jerusalem, mas que esperasen la promesa del Padre, que oísteis, dice, de mí. Porque Juan a la verdad bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo no muchos días después de estos. Entonces los que se habían juntado le preguntaron, diciendo: ¿Señor, restituirás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No es vuestro saber los tiempos, o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, mirándole ellos, fue alzado, y una nube le recibió, y le quitó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo entre tanto que él iba, he aquí, dos varones se pusieron junto a ellos en vestidos blancos; Los cuales también les dijeron: Varones Galileos, ¿qué estáis mirando al cielo? este mismo Jesús que ha sido tomado arriba de vosotros al cielo, así vendrá, como le habéis visto ir al cielo.
Second Reading
1 Timothy 2:8-15
Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda. ¶ Asimismo también oren las mujeres en hábito honesto, ataviándose de vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, o oro, o perlas, o vestidos costosos; Mas de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan la piedad. ¶ La mujer aprenda en silencio con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomarse autoridad sobre el varón, sino estar en silencio. Porque Adam fue formado el primero: luego Eva. Y Adam no fue engañado; mas la mujer siendo engañada incurrió en la prevaricación. Empero será salva engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad, y en santificación y modestia.
Gospel
Matthew 13
Y aquel día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto a la mar. Y se allegaron a él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se sentó, y toda la multitud estaba en la ribera. Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. Y sembrando, parte de la simiente cayó junto al camino, y vinieron las aves, y la comieron. Y parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nació luego, porque no tenía tierra profunda: Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenía raíz. Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron. Y parte cayó en buena tierra, y dio fruto; uno de a ciento, y otro de a sesenta, y otro de a treinta. Quien tiene oídos para oír, oiga. Entonces llegándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? Y él respondiendo, les dijo: Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas a ellos no es concedido. Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo está engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y del corazón entiendan, y se conviertan, y yo los sane. Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. Oíd pues vosotros la parábola del que siembra. Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el Malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo. Mas no tiene raíz en sí, antes es temporal; porque venida la aflicción o la persecución por la palabra, luego se ofende. Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; mas la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene a quedar sin fruto. Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, el que también da el fruto; y lleva uno a ciento, y otro a sesenta, y otro a treinta. ¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que siembra buena simiente en su campo. Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y como la yerba salió, e hizo fruto, entonces la cizaña apareció también. Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿Pues de donde tiene cizaña? Y él les dijo: Algún enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Pues quieres que vayamos, y la cojamos? Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Cogéd primero la cizaña, y atádla en manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí. ¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: El cual a la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de todas las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas. ¶ Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude. Todo esto habló Jesús por parábolas a la multitud; y nada les habló sin parábolas; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo. ¶ Entonces, enviadas las multitudes, Jesús se vino a casa; y llegándose a él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo. Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre. El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del Malo; El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles. De manera que como es cogida la cizaña, y quemada a fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad; Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. Entonces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. ¶ También el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, el cual hallado, el hombre lo encubre; y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Asimismo el reino de los cielos es semejante a un hombre tratante, que busca buenas perlas: Que hallando una preciosa perla, fue, y vendió todo lo que tenía, y la compró. ¶ También el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en la mar, coge de todas suertes: La cual siendo llena, la sacaron a la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera. Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si, Señor. Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. ¶ Y aconteció que acabando Jesús estas parábolas, pasó de allí. Y venido a su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María; y sus hermanos, Santiago, y Joses, y Simón, y Júdas? ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde pues tiene éste todo esto? Y se escandalizaban en él; mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa. Y no hizo allí muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.
Evening Prayer — Second Lesson
Hebrews 3
Por lo cual hermanos, santos, participantes de la vocación celestial, considerád el apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión Cristo Jesús, El cual fue fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda su casa. Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó. Porque toda casa es edificada por alguno; mas el que creó todas las cosas, es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda su casa, como criado; empero para testificar aquellas cosas que después se habían de denunciar; Mas Cristo, como hijo sobre su propia casa, la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retenemos firme la confianza y la alegría de la esperanza. Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz; No endurezcáis vuestros corazones como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres: me probaron, y vieron mis obras cuarenta años. A causa de lo cual me indigné con aquella generación, y dije: Perpetuamente yerran de corazón, y ni ellos han conocido mis caminos; Así que juré en mi ira, Si entrarán en mi reposo. Estád alerta, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazón maleado de incredulidad para apartarse del Dios vivo; Antes exhortáos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque participantes de Cristo somos hechos, si empero retenemos firme hasta el cabo el principio de la confianza. Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. Porque algunos, habiendo oído, provocaron; aunque no todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés. Mas, ¿con quiénes estuvo indignado cuarenta años? ¿no fue con aquellos que pecaron, cuyos miembros cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no creyeron? Así vemos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad.
Gospel
John 12:27-36
Ahora es turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora; mas por esto he venido a esta hora. Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo, diciendo: Ya lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez. El pueblo, pues, que estaba presente, y la había oído, decía que había sido un trueno: otros decían: Un ángel le ha hablado. Respondió Jesús, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, sino por causa de vosotros. Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y esto decía dando a entender de qué muerte había de morir. Respondióle la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿cómo pues dices tú: El Hijo del hombre ha de ser levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre? Entonces Jesús les dijo: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andád entre tanto que tenéis la luz, no sea que os alcancen las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va. Entre tanto que tenéis luz, creéd en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se fue, y se escondió de ellos.
Gospel
Matthew 13:31-36
¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo: El cual a la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de todas las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas. ¶ Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude. Todo esto habló Jesús por parábolas a la multitud; y nada les habló sin parábolas; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundación del mundo. ¶ Entonces, enviadas las multitudes, Jesús se vino a casa; y llegándose a él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la cizaña del campo.
Gospel
Matthew 7
No juzguéis; porque también no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medir. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, una viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan, y os despedacen. ¶ Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis; llamád, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿O si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden? ¶ Así que, todas las cosas que querríais que los hombres hiciesen con vosotros, así también hacéd vosotros con ellos; porque esta es la ley, y los profetas. ¶ Entrád por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición; y los que van por él, son muchos. Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo hallan. ¶ Guardáos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas; mas interiormente son lobos robadores. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, o higos de las cambroneras? De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol carcomido lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos; ni el árbol carcomido llevar buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de maldad. ¶ Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varón prudente que edificó su casa sobre roca: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varón insensato, que edificó su casa sobre arena: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fue su ruina grande. Y fue que como Jesús acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina: Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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