Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Galatians 3:1-9
¡Oh Gálatas sin seso! ¿quién os hechizó para no obedecer a la verdad; vosotros, delante de cuyos ojos Jesu Cristo fue ya claramente representado, crucificado entre vosotros? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír de la fe? ¿Tan insensatos sois, que habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionais por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano. El, pues, que os suministra el Espíritu, y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír de la fe? Así como Abraham creyó a Dios, y le fue contado a justicia. Sabéd, pues, que los que son de la fe, los tales son hijos de Abraham. Y viendo antes la Escritura, que Dios por la fe había de justificar a los Gentiles, anunció antes el evangelio a Abraham, diciendo: Todas las naciones serán bendecidas en ti. Luego los que son de la fe, son benditos con el creyente Abraham.
First Reading
Jeremiah 42
Y vinieron todos los príncipes de los ejércitos, y Johanán, hijo de Carée, y Jezonías, hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta el mayor. Y dijeron a Jeremías profeta: Caiga ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehová tu Dios por todo este resto; porque habemos quedado unos pocos de muchos, como tus ojos nos ven: Para que Jehová tu Dios nos enseñe camino por donde vamos, y lo que hemos de hacer. Y Jeremías profeta les dijo: Ya he oído: he aquí oro a Jehová vuestro Dios como habéis dicho; y será que todo lo que Jehová os respondiere; os enseñaré: no os dejaré palabra. Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros. Ora sea bueno, ora malo, a la voz de Jehová nuestro Dios, al cual te enviamos, obedeceremos; porque obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios, hayamos bien. Y aconteció que a cabo de diez días fue palabra de Jehová a Jeremías. Y llamó a Johanán, hijo de Carée, y a todos los príncipes de los ejércitos que estaban con él, y a todo el pueblo desde el menor hasta el mayor, Y díjoles: Así dijo Jehová Dios de Israel al cual me enviasteis para que hiciese caer vuestros ruegos en su presencia: Si quedando os quedareis en esta tierra, edificaros he, y no os destruiré: plantaros he, y no arrancaré; porque arrepentido estoy del mal que os he hecho. No temáis de la presencia del rey de Babilonia, de cuya presencia tenéis temor: no temáis de su presencia, dijo Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros, y libraros de su mano. Y daros he misericordias, y habrá misericordia de vosotros, y haceros ha morar en vuestra tierra. Y si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo a la voz de Jehová vuestro Dios, Diciendo: No: antes nos entraremos en tierra de Egipto, en la cual no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni tendremos hambre de pan; y allá moraremos: Ahora, pues, por tanto oíd palabra de Jehová, residuos de Judá: Así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel; Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto, y entrareis para peregrinar allá: Será que la espada que teméis, allá en tierra de Egipto os comprenderá; y la hambre de que tenéis temor, allá en Egipto se os pegará; y allá moriréis. Y será que todos los varones que tornaren sus rostros para entrarse en Egipto para peregrinar allá, morirán a espada, a hambre, y a pestilencia: ni habrá de ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que yo traigo sobre ellos. Porque así dijo Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Como se derramó mi enojo y mi ira sobre los moradores de Jerusalem, así se derramará mi ira sobre vosotros, cuando entrareis en Egipto; y seréis por juramento, y por espanto, y por maldición, y por afrenta, y no veréis más este lugar. Jehová habló sobre vosotros, o! residuos de Judá: No entréis en Egipto: sabiendo sabéd que os aviso hoy. ¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Porque vosotros me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios, y conforme a todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, así nos lo haz saber, y hacerlo hemos. Y héoslo denunciado hoy, y no obedecisteis a la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me envió a vosotros. Ahora pues, sabiendo sabéd que a espada, y a hambre, y a pestilencia moriréis en el lugar donde deseasteis entrar para peregrinar allá.
First Reading
Hosea 2:14-23
¶ Por tanto he aquí que yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. Y darle he sus viñas desde allí, y el valle de Acor en puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. Y será que en aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás: Marido mío; y nunca más me llamarás: Baalí. Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán mentados por su nombre. Y haré por ellos concierto en aquel tiempo con las bestias del campo, y con las aves del cielo, y con las serpientes de la tierra; y quebraré arco, y espada, y batalla de la tierra, y hacerlos he dormir seguros. Y desposarte he conmigo para siempre; desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia, y miseraciones. Y desposarte he conmigo en fe, y conocerás a Jehová. Y será que en aquel tiempo yo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. Y la tierra responderá al trigo, y al vino, y al aceite; y ellos responderán a Jezrael. Y sembrarla he para mí en la tierra, y habré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Pueblo mío tú; y él dirá: Dios mío.
Morning Prayer — First Lesson
Daniel 1
En el año tercero del reino de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalem, y cercóla. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios, y trájolos a tierra de Sennaar a la casa de su dios; y metió los vasos en la casa del tesoro de su dios. Y dijo el rey a Aspenez príncipe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real, y de los príncipes; Muchachos en quien no hubiese alguna mácula, y de buen parecer, y enseñados en toda sabiduría, y sabios en ciencia, y de buen entendimiento, y que tuviesen fuerzas para estar en el palacio del rey, y que les enseñase las letras y la lengua de los Caldeos. Y señalóles el rey ración para cada día, de la ración de la comida del rey, y del vino de su beber; que los criase tres años, para que al fin de ellos estuviesen delante del rey. Y fueron entre ellos de los hijos de Judá, Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: A los cuales el príncipe de los eunucos puso nombres. Y puso a Daniel, Baltasar; y a Ananías, Sidrac; y a Misael, Misac; y a Azarías, Abdenago. Y Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, y en el vino de su beber; y pidió al príncipe de los eunucos de no se contaminar. (Y puso Dios a Daniel en gracia, y en buena voluntad con el príncipe de los eunucos.) Y dijo el príncipe de los eunucos a Daniel: Tengo temor de mi señor el rey, que señaló vuestra comida, y vuestra bebida: el cual porque verá vuestros rostros más tristes que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza. Y Daniel dijo a Malasar, que era señalado por el príncipe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías: Prueba, yo te ruego, tus siervos diez días, y dénnos de las legumbres a comer, y agua a beber: Y parezcan delante de ti nuestros rostros, y los rostros de los muchachos que comen de la ración de la comida del rey, y según que vieres, harás con tus siervos. Consintió pues con ellos en esto, y probó con ellos diez días. Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor, y más gordo de carne que los otros muchachos, que comían de la ración de la comida del rey. Y fue, que Malasar tomaba la ración de la comida de ellos, y el vino de su beber, y dábales legumbres. Y a estos cuatro muchachos dióles Dios conocimiento, e inteligencia en todas letras y ciencia: mas Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños. Pasados pues los días al fin de los cuales dijo el rey que los trajesen, el príncipe de los eunucos los trajo delante de Nabucodonosor. Y el rey habló con ellos, y no fue hallado entre todos ellos otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías; y estuvieron delante del rey. Y en todo negocio de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, los halló diez veces sobre todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. Y fue Daniel hasta el año primero del rey Ciro.
Epistle
Sirach 39:6-14
First Reading
Job 8
Y respondió Baldad Sujita, y dijo: ¿Hasta cuándo hablarás esto, y las palabras de tu boca serán como un viento fuerte? ¿Si pervertirá Dios el derecho, y si el Todopoderoso pervertirá la justicia? Si tus hijos pecaron contra él, él los echó en el lugar de su pecado. Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso: Si fueres limpio y derecho, cierto luego se despertará sobre ti, y hará próspera la morada de tu justicia: De tal manera que tu principio habrá sido pequeño en comparación del grande crecimiento de tu postrimería. Porque pregunta ahora a la edad pasada, y dispónte para inquirir de sus padres de ellos; Porque nosotros somos desde ayer, no sabemos, siendo nuestros días sobre la tierra como sombra. ¿No te enseñarán ellos, te dirán, y de su corazón sacarán estas palabras? ¿El junco crece sin cieno? ¿crece el prado sin agua? ¿Aun él en su verdura no será cortado, y antes de toda yerba se secará? Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios; y la esperanza del impío perecerá. Porque su esperanza será cortada, y su confianza es casa de araña. El estribará sobre su casa, mas no permanecerá en pie: recostarse ha sobre ella, mas no se afirmará. Un árbol está verde delante del sol, y sus renuevos salen sobre su huerto: Junto a una fuente sus raíces se van entretejiendo, y enlazándose hasta un lugar pedregoso. Si le arrancaren de su lugar, y negare de él, diciendo: Nunca te vi: Ciertamente este será el gozo de su camino; y de la tierra de donde se traspusiére retoñecerán otros. He aquí, Dios no aborrece al perfecto, ni toma la mano de los malignos. Aun henchirá tu boca de risa, y tus labios de jubilación. Los que te aborrecen, serán vestidos de confusión; y la habitación de los impíos perecerá.
Morning Prayer — Second Lesson
Acts 18
Pasadas estas cosas Pablo se partió de Aténas, y vino a Corinto. Y hallando a un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer, (porque Claudio había mandado que todos los Judíos saliesen de Roma,) se vino a ellos: Y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba; porque el oficio de ellos era hacer tiendas. Y razonaba en la sinagoga todos los sábados, y persuadía a Judíos, y a Griegos. Y como Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo era constreñido en espíritu, testificando a los Judíos que Jesús es el Cristo. Mas contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza: yo estoy limpio: desde ahora me iré a los Gentiles. Y partiendo de allí, entró en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el príncipe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los Corintios oyendo, creían, y fueron bautizados. Entonces el Señor dijo de noche en visión a Pablo: No temas, sino habla, y no calles; Porque yo estoy contigo, y ninguno te acometerá para hacerte mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se quedó allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios. ¶ Y siendo Galión procónsul de Acaya, los Judíos se levantaron unánimes contra Pablo, y le trajeron al tribunal, Diciendo: Este persuade a los hombres a adorar a Dios contra la ley. Y como Pablo iba a abrir la boca, Galión dijo a los Judíos: Si fuera algún agravio, o algún crímen enorme, oh Judíos, conforme a derecho yo os tolerara; Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, védlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de esas cosas. Y los echó del tribunal. Entonces todos los Griegos tomando a Sóstenes, príncipe de la sinagoga, le herían delante del tribunal; y a Galión nada se le daba de ello. ¶ Mas Pablo habiendo permanecido aun allí muchos días, despidiéndose de los hermanos, navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiendo raído su cabeza en Cencreas, porque tenía voto. Y llegó a Efeso, y los dejó allí; mas él entrando en la sinagoga, razonó con los Judíos. Los cuales rogándole que se quedase con ellos por más tiempo, no se lo concedió. Antes se despidió de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso yo guarde la fiesta que viene en Jerusalem; mas otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y se partió de Efeso. Y descendido a Cesarea, subió a Jerusalem, y saludó a la iglesia, y descendió a Antioquía. Y habiendo estado allí algún tiempo, se partió, andando por orden la provincia de Galacia, y la Frigia, esforzando a todos los discípulos. ¶ Llegó entonces a Efeso un Judío llamado Apólos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras. Este era instruido en el camino del Señor; y siendo fervoroso de espíritu, hablaba y enseñaba diligentemente las cosas del Señor, entendiendo solamente el bautismo de Juan. Y comenzó a hablar denodadamente en la sinagoga, al cual como oyeron Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon más particularmente el camino de Dios. Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos exhortándole, escribieron a los discípulos que le recibiesen; y venido él, aprovechó mucho a los que por la gracia habían creído. Porque con gran vehemencia convencía públicamente a los Judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús es el Cristo.
Responsorial Psalm
Psalm 67
Dios haya misericordia de nosotros, y nos bendiga: haga resplandecer su rostro sobre nosotros. Selah. Para que conozcamos en la tierra tu camino, en todas las naciones tu salud. Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos. Alégrense, y regocíjense las naciones, cuando juzgares los pueblos con equidad: y pastoreares las naciones en la tierra. Selah. Alábente los pueblos, o! Dios, alábente todos los pueblos. La tierra dará su fruto: bendecirnos ha el Dios, nuestro Dios. Bendíganos Dios, y témanle todos los términos de la tierra.
Gospel
Matthew 5:13-19
¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Responsorial Psalm
Psalm 72
O! Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. El juzgará a tu pueblo con justicia: y a tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo: y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo: Salvará a los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento. Temerte han con el sol, y antes de la luna: por generación de generaciones. Descenderá como la lluvia sobre la yerba cortada: como el rocío que destila sobre la tierra. Florecerá en sus días justicia, y multitud de paz, hasta que no haya luna. Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra. Delante de él se postrarán los Etiopes: y sus enemigos lamerán la tierra. Los reyes de Társis, y de las islas traerán presentes: los reyes de Jeba y de Seba ofrecerán dones. Y arrodillarse han a él todos los reyes; todas las naciones le servirán. Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido, que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y las almas de los pobres salvará. De engaño y de fraude redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos. Y vivirá, y darle ha del oro de Jeba, y orará por él continuamente, todo el día le echará bendiciones. Será echado un puño de grano en tierra, en los cabezos de los montes; hará estruendo, como el Líbano, su fruto; y verdeguearán desde la ciudad, como la yerba de la tierra. Será su nombre para siempre, delante del sol será propagado su nombre; y bendecirse han en él todas las naciones; llamarle han bienaventurado. Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas: Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén, y Amén. Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.
Responsorial Psalm
Psalm 82
Dios está en la congregación de Dios; en medio de los dioses juzga. ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente: y aceptaréis las personas de los impíos? Selah. Hacéd derecho al pobre y al huérfano: justificád al afligido y al menesteroso. Librád al afligido y al menesteroso: librádle de mano de los impíos. No saben, no entienden: andan en tinieblas, vacilan todos los cimientos de la tierra. Yo dije, dioses sois vosotros; y todos vosotros hijos del Altísimo. Empero como hombres moriréis: y como cualquiera de los tiranos caeréis. Levántate o! Dios, juzga la tierra: porque tú heredarás en todas las naciones.
Responsorial Psalm
Psalm 81
Cantád a Dios nuestra fortaleza: cantád con júbilo al Dios de Jacob. Tomád la canción, y dad al adufe: a la arpa de alegría, con el salterio. Tocád la trompeta en la nueva luna, en el día señalado: en el día de nuestra solemnidad. Porque estatuto es de Israel: juicio del Dios de Jacob. Por testimonio en José le ha constituido, cuando salió sobre la tierra de Egipto: donde oí lenguaje que no entendía. Quité entonces su hombro de debajo de la carga: sus manos se quitaron de las ollas. En la angustia llamaste, y yo te libré; te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. Selah. Oye, pueblo mío, y protestarte he: Israel, si me oyeres; No habrá en ti dios ajeno: ni te encorvarás a dios extraño. Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto: ensancha tu boca, y henchirla he. Mas mi pueblo no oyó mi voz: e Israel no me quiso a mí. Y dejélos a la dureza de su corazón; caminaron en sus consejos. ¡O si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos! En nada derribara yo a sus enemigos: y volviera mi mano sobre sus adversarios. Los aborrecedores de Jehová le hubieran mentido: y el tiempo de ellos fuera para siempre. Y Dios le hubiera mantenido de grosura de trigo: y de miel de la piedra te hubiera hartado.
Evening Prayer — First Lesson
Daniel 3
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, la altura de la cual era de sesenta codos, su anchura de seis codos: levantóla en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a juntar los grandes, los asistentes y capitanes: oidores, receptores, los del consejo, presidentes, y a todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua, que el rey Nabucodonosor había levantado. Y fueron congregados los grandes, los asistentes, y capitanes, los oidores, receptores, los del consejo, los presidentes, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Y el pregonero pregonaba a alta voz: Mándase a vosotros, pueblos, naciones, y lenguajes: En oyendo el son de la bocina, del pífano, del atambor, de la arpa, del salterio, de la sinfonía, y de todo instrumento músico, os postraréis, y adoraréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado. Y cualquiera que no se prostrare, y la adorare, en la misma hora será echado dentro del horno de fuego ardiendo. Por lo cual en oyendo todos los pueblos el son de la bocina, del pífano, del atambor, de la arpa, del salterio, de la sinfonía, y de todo instrumento músico, todos los pueblos, naciones, y lenguajes se postraron, y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado. Por esto en el mismo tiempo algunos varones Caldeos se llegaron, y denunciaron de los Judíos: Hablando, y diciendo al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive. Tú, o! rey, pusiste ley, que todo hombre en oyendo el son de la bocina, del pífano, del atambor, de la arpa, del salterio, de la sinfonía, y de todo instrumento músico, se postrase y adorase la estatua de oro: Y el que no se postrase, y la adorase, fuese echado dentro del horno de fuego ardiendo. Hay unos varones Judíos, los cuales tú pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia, Sidrac, Misac, y Abdenago: estos varones, o! rey, no han hecho cuenta de ti: no adoran tus dioses, no adoran la estatua de oro, que tú levantaste. Entonces Nabucodonosor dijo con ira y con enojo, que trajesen a Sidrac, Misac, y Abdenago: luego estos varones fueron traídos delante del rey. Habló Nabucodonosor, y díjoles: ¿Es verdad, Sidrac, Misac, y Abdenago, que vosotros no honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que yo levanté? Ahora pues, ¿estáis prestos para que en oyendo el son de la bocina, del pífano, del atambor, de la arpa, del salterio, de la sinfonía, y de todo instrumento músico, os postréis, y adoréis la estatua que yo hice? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en medio del horno de fuego ardiendo: ¿Y qué dios será aquel que os libre de mis manos? Sidrac, Misac, y Abdenago respondieron, y dijeron al rey Nabucodonosor: No curamos de responderte sobre este negocio. He aquí nuestro Dios, a quien honramos, puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, o! rey, nos librará. Y si no: sepas, o! rey, que tu dios no adoraremos, y la estatua que tú levantaste no honraremos. Entonces Nabucodonosor fue lleno de ira, y la figura de su rostro se demudó sobre Sidrac, Misac, y Abdenago: habló, y mandó que el horno se encendiese siete veces tanto de lo que cada vez solía. Y mandó a hombres valientes en fuerza que estaban en su ejército, que atasen a Sidrac, Misac, y Abdenago, para echarlos en el horno de fuego ardiendo. Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, y sus calzas, y sus turbantes, y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. Porque la palabra del rey daba priesa, y había procurado que se encendiese mucho. La llama del fuego mató a aquellos hombres que habían alzado a Sidrac, Misac, y Abdenago. Y estos tres varones Sidrac, Misac, y Abdenago cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo. ¶ Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apriesa, y habló, y dijo a los de su consejo: ¿No echamos tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron, y dijeron al rey: Es verdad, o! rey. Respondió, y dijo: He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego; y ningún daño hay en ellos; y el parecer del cuarto es semejante a hijo de Dios. Entonces allegóse Nabucodonosor a la puerta del horno de fuego ardiendo, y habló, y dijo: Sidrac, Misac, y Abdenago, siervos del Alto Dios, salíd, y veníd. Entonces Sidrac, Misac, y Abdenago salieron de en medio del fuego. Y juntáronse los grandes, los gobernadores, y los capitanes, y los del consejo del rey para mirar estos varones, como el fuego no se enseñoreó de sus cuerpos: ni cabello de sus cabezas fue quemado, ni sus ropas se mudaron, ni olor de fuego pasó por ellos. Nabucodonosor habló, y dijo: Bendito el Dios de ellos, de Sidrac, Misac, y Abdenago, que envió su ángel, y libró sus siervos que esperaron en él, y el mandamiento del rey mudaron, y entregaron sus cuerpos antes que sirviesen ni adorasen otro dios que su Dios. Por mí pues se pone decreto, que todo pueblo, nación, o lenguaje que dijere blasfemia contra el Dios de Sidrac, Misac, y Abdenago, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay Dios que pueda librar como este. Entonces el rey ennobleció a Sidrac, Misac, y Abdenago en la provincia de Babilonia.
Second Reading
II Corinthians 4
Por lo cual teniendo nosotros este ministerio, según hemos alcanzado la misericordia, no desmayamos; Antes hemos renunciado las cosas encubiertas de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios; mas por manifestación de la verdad encomendándonos a nosotros mismos a la conciencia de todo hombre delante de Dios. Que si nuestro evangelio es encubierto, para los que se pierden es encubierto: En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesu Cristo, el Señor; y nosotros siervos vuestros por amor de Jesús. Porque Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para dar la iluminación de la ciencia de la gloria de Dios en el rostro de Jesu Cristo. Tenemos empero este tesoro en vasijas de barro, a fin que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. Por todo lado somos atribulados, mas no estrechados: perplejos, mas no desesperados; Perseguidos, mas no desamparados: abatidos, mas no destruidos: Llevando siempre por todas partes en el cuerpo la muerte del Señor Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestro cuerpo. Porque siempre nosotros que vivimos, somos entregados a la muerte a causa de Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. De manera que la muerte obra en nosotros, mas en vosotros la vida. Teniendo, pues, el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, y por lo tanto hablé: nosotros también creemos, y por lo tanto hablamos: Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, a nosotros también nos levantará por Jesús; y nos presentará con vosotros. Porque todas las cosas son por vuestra causa, para que la abundante gracia por la acción de gracias de muchos, redunde a gloria de Dios. Por tanto no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se destruya, el interior empero se renueva de día en día. Porque nuestra leve tribulación, que no es sino por un momento, obra por nosotros un peso de gloria inconmensurablemente grande y eterno: No mirando nosotros a lo que se ve, sino a lo que no se ve; porque lo que se ve, es temporal; mas lo que no se ve, es eterno.
Second Reading
Hebrews 2
Por lo cual es menester que tanto con más diligencia estemos atentos a las cosas que hemos oído, porque no nos escurramos. Porque si la palabra dicha por el ministerio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa paga de su galardón, ¿Cómo escaparemos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? la cual habiendo primero comenzado a ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que le oyeron a él mismo: Testificando juntamente con ellos Dios con señales, y maravillas, y con diversos milagros, y dones del Espíritu Santo, repartiéndolos según su voluntad. ¶ Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos. Testificó empero uno en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te acuerdas de él, o el hijo del hombre que le visitas? Hicístele un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos. Todas las cosas sujetaste debajo de sus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él. Mas ahora no vemos todavía que todas las cosas le sean sujetas. Empero vemos a aquel mismo Jesús, que fue hecho un poco menor que los ángeles por pasión de muerte, coronado de gloria y de honra, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos. Porque convenía, que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual son todas las cosas, habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, hiciese consumado al príncipe de la salud de ellos por medio de padecimientos. Porque el que santifica y los que son santificados de uno son todos; por cuya causa no se avergüenza de llamarlos hermanos, Diciendo: Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la iglesia salmearte he. Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: He aquí yo, y los hijos que me dio Dios. Así que por cuanto los hijos participan de la carne y de la sangre, también él de la misma manera participó de las mismas cosas; para que por medio de la muerte redujese a la impotencia al que tenía la potencia de la muerte, es a saber, al diablo; Y librar a los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos a servidumbre. Que ciertamente no toma a los ángeles, mas toma a la simiente de Abraham. Por lo cual fue necesario que en todo semejase a sus hermanos, para que fuese un sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo perteneciente a Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Porque en cuanto él mismo padeció, siendo tentado, es poderoso para también socorrer a los que son tentados.
Second Reading
Acts 11:19-30
¶ Y los que habían sido esparcidos por la persecución que fue hecha a causa de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino a solos los Judíos. Y algunos de ellos eran varones de Chipre, y de Cirene, los cuales como entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos, anunciándoles al Señor Jesús. Y la mano del Señor era con ellos; y un gran número creyendo se convirtió al Señor. Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron a Barnabás que fuese hasta Antioquía: El cual como llegó, y vio la gracia de Dios, se gozó; y exhortó a todos que con propósito de corazón permaneciesen en el Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo, y de fe; y mucha gente fue allegada al Señor. Y se partió Barnabás a Tarso para buscar a Saulo: Y hallándole, le trajo a Antioquía. Y sucedió que todo un año se reunieron allí con la iglesia; y enseñaron mucha gente: y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía. Y en aquellos días descendieron de Jerusalem profetas a Antioquía. Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que había de haber una grande hambre en todo el mundo, la cual también vino en tiempo de Claudio César. Entonces los discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron de enviar subsidio a los hermanos que habitaban en Judea. Lo cual asimismo hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Barnabás y de Saulo.
Second Reading
2 Timothy 2:20-26
Empero en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra. Así que el que se purificare de estas cosas, será vaso para honra santificado y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra. También, huye de los deseos juveniles; mas sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de limpio corazón. ¶ Empero las cuestiones insensatas e insulsas desecha, sabiendo que engendran contiendas. Y el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido; Que con mansedumbre instruya a los que resisten; por si quizá Dios les dé que se arrepientan, y conozcan la verdad; Y que se despierten y se desenreden del lazo del diablo, los que son tomados vivos por él según su voluntad.
Gospel
Mark 5
Y vinieron a la otra parte de la mar a la provincia de los Gadarenos. Y salido él de la nave, luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo, Que tenía su morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar; Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar. Y siempre de día y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. Y como vio a Jesús de lejos, corrió, y le adoró; Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel país. Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo. Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos a los puercos para que entremos en ellos. Y les permitió luego Jesús; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar. Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que había acontecido. Y vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que había tenido la legión; y tuvieron temor. Y les contaron los que lo habían visto, como había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos. Y comenzaron a rogarle que se fuese de los términos de ellos. Y entrando él en la nave, le rogaba el que había sido fatigado del demonio, para estar con él. Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete a tu casa a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de ti. Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban. ¶ Y pasando otra vez Jesús en una nave a la otra parte, se juntó a él una gran multitud; y estaba junto a la mar. Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vio, se postró a sus pies, Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está a la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá. Y fue con él, y le seguía mucha gente, y le apretaban. Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacía, Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, Como oyó hablar de Jesús, vino entre el gentío por detrás, y tocó su vestido. Porque decía: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana. Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote. Y Jesús luego conociendo en sí mismo la virtud que había salido de él, volviéndose hacia el gentío, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Y él miraba al rededor por ver a la que había hecho esto. Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote. ¶ Hablando aun él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas más al Maestro? Mas Jesús luego, en oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente. Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago. Y vino a casa del príncipe de la sinagoga, y vio el alboroto, y los que lloraban y gemían mucho. Y entrado, les dice: ¿Por qué os alborotáis, y lloráis: La joven no es muerta, sino que duerme. Y hacían burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y a la madre de la joven, y a los que estaban con él, y entra donde estaba la joven echada. Y tomando la mano de la joven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Joven, a ti digo, levántate. Y luego la joven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto. Mas él les encargó estrechamente que nadie lo supiese; y dijo que diesen de comer a la joven.
Evening Prayer — Second Lesson
1 Peter 5
Yo ruego a los ancianos que están entre vosotros, (yo anciano también con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:) Apacentád el rebaño de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de él, no por fuerza, mas voluntariamente: no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; Y no como teniendo señorío sobre las herencias de Dios, sino de tal manera que seáis dechados de la grey. Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona inmarcesible de gloria. Semejantemente vosotros los jóvenes, sed sujetos a los ancianos, de tal manera que seáis todos sujetos uno a otro. Vestíos de humildad de ánimo; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humilláos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo: Echando toda vuestra solicitud en él; porque él tiene cuidado de vosotros. Sed templados, y velád; porque vuestro adversario el diablo anda como león bramando en derredor de vosotros, buscando alguno que trague: Al cual resistíd firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesu Cristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, el mismo os perfeccione, confirme, corrobore, y establezca: A él la gloria, y el imperio para siempre. Amén. Por Silvano que os es (según yo pienso) hermano fiel, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificándoos, que ésta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estáis. La iglesia que está en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, se os encomienda, y Márcos mi hijo. Saludáos unos a otros con beso de amor. Paz a vosotros todos, los que estáis en Cristo Jesús. Amén.
Gospel
John 20:19-31
¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos. ¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero están escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Gospel
Matthew 17:24-27
Y como llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro maestro no paga las dos dracmas? Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesús le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? ¿Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, o el censo? ¿de sus hijos, o de los extraños? Pedro le dice: De los extraños. Dícele entonces Jesús: Luego francos son los hijos. Mas porque no los ofendamos, vé a la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por mí, y por ti.
Gospel
Matthew 24
Y salido Jesús del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo. Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada. ¶ Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron a él los discípulos aparte, diciendo: Dinos cuando serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo. Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirád que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirád que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aun no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores. Entonces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre. Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos a otros; y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará. Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. ¶ Por tanto cuando viereis la abominación de asolamiento, que fue dicha por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; Y el que sobre la techumbre, no descienda a tomar algo de su casa; Y el que en el campo, no vuelva atrás a tomar sus ropas. Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en día de sábado. Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. ¶ Entonces si alguien os dijere: He aquí, está el Cristo, o allí; no creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. He aquí, os lo he dicho antes. Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí, en las cámaras; no creáis. Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán también las águilas. ¶ Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria. Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro. De la higuera aprendéd la comparación: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está cercano, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación que todas estas cosas no acontezcan. El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán. ¶ Mas del día o hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el día que Noé entró en el arca, Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado, y otro será dejado: Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. ¶ Velád pues, porque no sabéis a que hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese a cual vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto también vosotros estád apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis. ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su Señor puso sobre su familia, para que les dé alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así. De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir; Y comenzare a herir sus compañeros, y aun a comer y beber con los borrachos: Vendrá el Señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe, Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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