Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Galatians 3:23-29

Empero antes que viniese la fe estábamos guardados debajo de la ley, encerrados para aquella fe, que había de ser revelada. De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. Mas venida la fe, ya no estamos debajo de la mano del ayo. Porque vosotros todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. No hay aquí Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, entonces la simiente de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa.

First Reading

Jeremiah 45

Palabra que habló Jeremías profeta a Baruc, hijo de Nerías, cuando escribía en el libro estas palabras de la boca de Jeremías, el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo: Así dijo Jehová Dios de Israel a ti, Baruc: Dijiste: ¡Ay de mi ahora! porque me ha añadido Jehová tristeza sobre mi dolor: trabajé con mi gemido, y no he hallado descanso. Decirle has así: Así dijo Jehová: He aquí que yo destruyo los que edifiqué, y arranco los que planté, y toda esta tierra. ¿Y tú buscas para ti grandezas? No busques; porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, dijo Jehová, y a ti darte he tu vida por despojo en todos los lugares donde fueres.

First Reading

Hosea 14:1-9

¶ Conviértete, ¡O! Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Tomád con vosotros palabras, y convertíos a Jehová, y decídle: Quita toda iniquidad, y recibe el bien; y pagaremos becerros de nuestros labios. No nos librará Assur, no subiremos sobre caballo, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque por ti el huérfano alcanzará misericordia. ¶ Yo medicinaré su rebelión, amarlos he de voluntad; porque mi furor se quitó de ellos. Yo seré a Israel como rocío: el florecerá, como lirio, y extenderá sus raíces, como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Volverán los que se sentaren debajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano. Efraím entonces dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo le oiré, y miraré: yo seré a él como la haya verde: tu fruto es hallado de mí. ¿Quién es sabio para que entienda esto; y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son derechos, y los justos andarán por ellos: mas los rebeldes caerán en ellos.

Morning Prayer — First Lesson

1 Kings 22

Reposaron tres años sin guerra entre los Siros e Israel. Al tercero año aconteció, que Josafat rey de Judá descendió al rey de Israel. Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis que es nuestra Ramot de Galaad? Y nosotros cesamos de tomarla de mano del rey de Siria. Y dijo a Josafat: ¿Quieres venir conmigo a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondió al rey de Israel: Como yo, así tú: y como mi pueblo, así tu pueblo: y como mis caballos, tus caballos. Y dijo Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra de Jehová. Entonces el rey de Israel juntó como cuatrocientos varones profetas, a los cuales dijo: ¿Iré a la guerra contra Ramot de Galaad, o dejarla he? Y ellos dijeron: Sube, porque el Señor la entregará en manos del rey. Y dijo Josafat: ¿Hay aun aquí algún profeta de Jehová por el cual consultemos? Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aun hay un varón, por el cual podríamos consultar a Jehová, Miqueas, hijo de Jemla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así. Entonces el rey de Israel llamó a un eunuco, y díjole: Trae presto a Miqueas, hijo de Jemla. Y el rey de Israel, y Josafat rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono real, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos. Y Sedequias, hijo de Canaana, se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así dijo Jehová: Con estos acornearás a los Siros hasta acabarlos. Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado, que Jehová la dará en mano del rey. Y el mensajero que había ido a llamar a Miqueas, le habló, diciendo: He aquí, las palabras de los profetas a una boca anuncian al rey bien: sea ahora tu palabra conforme a la palabra de alguno de ellos, y habla bien. Y Miqueas respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me hablare, eso diré. Y vino al rey, y el rey le dijo: Miqueas, ¿iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o dejarla hemos? Y él le respondió: Sube, que serás prosperado, y Jehová la entregará en mano del rey. Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces te conjurare, que no me digas sino la verdad, en el nombre de Jehová? Entonces él dijo: Yo ví a todo Israel esparcido por los montes como ovejas que no tienen pastor: y Jehová dijo: Estos no tienen señor, vuélvase cada uno a su casa en paz. Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había yo dicho? Este ninguna cosa buena profetizará sobre mí, sino solamente mal. Entonces él dijo: Oye pues palabra de Jehová: Yo ví a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su diestra y a su siniestra. Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba, y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra. Y salió un espíritu, y púsose delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Y él dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Inducirle has, y aun saldrás con ello: sal pues, y házlo así. Y ahora, he aquí, Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha decretado mal sobre ti. Y llegándose Sedequias, hijo de Canaana, hirió a Miqueas en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti? Y Miqueas respondió: He aquí, tú lo verás en el mismo día, cuando te irás metiendo de cámara en cámara por esconderte. Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Miqueas y vuélvele a Amón gobernador de la ciudad, y a Joas hijo del rey. Y dirás: Así dijo el rey: Echád a este en la cárcel, y mantenédle con pan de angustia, y con agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz. Y dijo Miqueas: Si volviendo volvieres en paz, Jehová no ha hablado por mí. Y tornó a decir: Oíd todos los pueblos. ¶ Así subió el rey de Israel, y Josafat rey de Judá a Ramot de Galaad. Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y así entraré en la batalla: y tú vístete tus vestidos. Y el rey de Israel se disfrazó, y entró en la batalla. Y el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No peleéis vosotros con grande ni con chico, sino contra solo el rey de Israel. Y como los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente este es el rey de Israel, y viniéronse a él para pelear con él: mas el rey Josafat dio voces. Y viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, apartáronse de él. Mas un varón flechando su arco cuanto pudo, hirió al rey de Israel por entre las junturas y las corazas. Y él dijo a su carretero, vuelve las riendas, y sácame del campo, que estoy herido. La batalla se había encendido aquel día, y el rey estaba en su carro delante de los Siros: y a la tarde murió: y la sangre de la herida corría por el seno del carro. Y a puesta del sol pasó un pregón por el campo, diciendo: Cada uno se vaya a su ciudad: y cada uno a su tierra. Y el rey murió, y fue traído a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria. Y lavaron el carro en el estanque de Samaria, y los perros lamieron su sangre: y lavaron sus armas, conforme a la palabra de Jehová, que había hablado. Lo demás de los hechos de Acab, y todas las cosas que hizo, y la casa de marfil que edificó, y todas las ciudades, que edificó, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? Y durmió Acab con sus padres, y reinó en su lugar Ocozías su hijo. ¶ Y Josafat, hijo de Asa, comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab rey de Israel. Y era Josafat de treinta y cinco años, cuando comenzó a reinar, y reinó veinte y cinco años en Jerusalem. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Salai. Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin declinar de él, haciendo lo que era recto en los ojos de Jehová. Con todo eso los altos no fueron quitados; que aun el pueblo sacrificaba, y quemaba olores en los altos. Y Josafat hizo paz con el rey de Israel. Lo demás de los hechos de Josafat, y sus valentías, que hizo, y las guerras que hizo, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y el resto de los sodomíticos que habían quedado en el tiempo de su padre Asa, él los barrió de la tierra. Entonces no había rey en Edom, presidente había en lugar de rey. Josafat había hecho navíos en Társis, los cuales habían de ir a Ofir por oro: mas no fueron, porque se rompieron en Asión-gaber. Entonces Ocozías, hijo de Acab, dijo a Josafat: Vayan mis siervos con los tuyos en los navíos: mas Josafat no quiso. Y durmió Josafat con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David su padre: y en su lugar reinó Joram su hijo. Y Ocozías, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel, en Samaria, el año diez y siete de Josafat rey de Judá, y reinó dos años sobre Israel. E hizo lo malo en los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel. Porque sirvió a Baal, y le adoró: y provocó a ira a Jehová Dios de Israel, conforme a todas las cosas que su padre había hecho.

Epistle

Galatians 3:16-22

Ahora bien, a Abraham, pues, fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Por lo que esto digo: Que el concierto confirmado antes por Dios acerca de Cristo, la ley que fue dada cuatrocientos y treinta años después, no le puede abrogar, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no será por la promesa: Dios empero por promesa le hizo la donación a Abraham. ¶ ¿De qué, pues, sirve la ley? Fue impuesta por causa de las transgresiones (hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa,) ordenada por ángeles, en mano de un mediador. Y un mediador no es de uno; mas Dios es uno. Luego ¿la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si se hubiese dado una ley que pudiera vivificar, la justicia verdaderamente habría sido por la ley. Mas encerró la Escritura todo debajo de pecado, para que la promesa, por la fe de Jesu Cristo, fuese dada a los creyentes.

First Reading

Job 11

Y respondió Sofar Naamatita, y dijo: ¿Las muchas palabras, no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado? ¿Tus mentiras harán callar los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence? Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos. Mas, ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo! Y que te declarara los secretos de la sabiduría: porque dos tantos mereces según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad. ¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿llegarás tú a la perfección del Todopoderoso? Es más alto que los cielos, ¿qué harás? es más profundo que el infierno, ¿cómo le conocerás? Su medida es más larga que la tierra, y más ancha que la mar. Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá? Porque el conoce a los hombres vanos: y ve la iniquidad, ¿y no entenderá? ¶ El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés. Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos: Si alguna iniquidad está en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que en tus habitaciones more maldad: Entonces levantarás tu rostro de mancha, y serás fuerte, y no temerás; Y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él, como de aguas que pasaron. Y en mitad de la siesta se levantará bonanza: resplandecerás, y serás como la mañana. Y confiarás, que habrá esperanza; y cabarás, y dormirás seguro. Y acostarte has, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán. Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será dolor de alma.

Morning Prayer — Second Lesson

Acts 21

Y fue que como navegamos habiéndonos arrancado de ellos, vinimos camino derecho a Coos, y el día siguiente a Rodas, y de allí a Patara. Y hallando una nave que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y partimos. Y como comenzó a mostrársenos Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y vinimos a Tiro; porque la nave había de descargar allí su carga. Y nos quedamos allí siete días, habiendo hallado discípulos, los cuales decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalem. Y cumplidos aquellos días, nos partimos, acompañándonos todos con sus mujeres e hijos hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, oramos. Y abrazándonos los unos a los otros, subimos en la nave, y ellos se volvieron a sus casas. Y nosotros, cumplida la navegación, vinimos de Tiro a Tolemaida, y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día. Y al otro día, partidos Pablo y los que con él estábamos, vinimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era uno de los siete, posamos con él. Y éste tenía cuatro hijas vírgenes que profetizaban. Y quedándonos allí por muchos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo. El cual como vino a nosotros, tomó el ceñidor de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Al varón, cuyo es este ceñidor, así le atarán los Judíos en Jerusalem, y le entregarán en manos de los Gentiles. Lo cual como oímos, le rogamos nosotros, y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalem. Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando, y quebrantándome el corazón? porque yo estoy presto no solo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos persuadir, cesamos de instarle, diciendo: Hágase la voluntad del Señor. ¶ Y después de estos días, apercibidos, subimos a Jerusalem. Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayendo consigo a un Mnasón de Chipre, discípulo antiguo con el cual posásemos. Y como llegamos a Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena voluntad. Y el día siguiente Pablo entró con nosotros a Santiago, y todos los ancianos se juntaron. Y habiéndolos saludado, les contó por menudo lo que Dios había hecho entre los Gentiles por su ministerio. Y ellos como lo oyeron, glorificaron al Señor; y le dijeron: Ya ves, hermano, cuantos millares de Judíos hay que han creído; y todos son celadores de la ley: Y han oído decir de ti, que enseñas a apartarse de Moisés a todos los Judíos que están entre los Gentiles, diciendo, que no han de circuncidar a sus hijos, ni andar según las costumbres. ¿Qué, pues, se ha de hacer? En todo caso la multitud ha de juntarse; porque oirán que has venido. Haz, pues, esto que te decimos: Tenemos cuatro varones que tienen voto sobre sí: Tomando a estos, santifícate con ellos, y gasta con ellos para que raigan sus cabezas; y que entiendan todos que no hay nada de lo que de ti han oído decir; sino que tú mismo andas también según orden, y guardas la ley. Empero en cuanto a los que de los Gentiles han creído, nosotros hemos escrito; y determinamos, que no guarden nada de esto: solamente que se abstengan de lo que fuere sacrificado a los ídolos, y de sangre, y de estrangulado, y de fornicación. ¶ Entonces Pablo, tomó a aquellos varones, y el día siguiente santificado con ellos, entró en el templo, anunciando ser cumplidos los días de la santificación, hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos. Y como se acababan los siete días, unos Judíos de Asia, como le vieron en el templo, alborotaron todo el pueblo, y le echaron mano, Dando voces, y diciendo: Varones Israelitas ayudád: éste es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, y contra la ley, y contra este lugar; y aun además de esto ha metido los Gentiles en el templo, y ha contaminado este santo lugar. (Porque habían visto antes a Trófimo Efesio en la ciudad con él, el cual pensaban que Pablo había metido en el templo.) Así que toda la ciudad se alborotó, y se hizo un concurso de pueblo; y tomando a Pablo le llevaban arrastrando fuera del templo, y luego las puertas fueron cerradas. Y procurando ellos de matarle, fue dado aviso al tribuno de la compañía, que toda Jerusalem estaba alborotada. El cual luego tomando soldados y centuriones, corrió a ellos. Y ellos como vieron al tribuno y a los soldados, cesaron de golpear a Pablo. Entonces llegando el tribuno, le prendió, y le mandó atar con dos cadenas; y le preguntó quién era, y que había hecho. Y unos gritaban una cosa, y otros, otra, de entre la multitud; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, le mandó llevar a la fortaleza. Y cuando llegó a las gradas, aconteció que fue llevado acuestas por los soldados a causa de la violencia del pueblo. Porque la multitud de pueblo venía detrás gritando: Afuera con él. Y como iban a meter a Pablo en la fortaleza, dijo al tribuno: ¿Me será lícito hablar contigo? Y él dijo: ¿Sabes tú Griego? ¿No eres tú aquel Egipcio que levantaste una sedición antes de estos días, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores? Entonces Pablo le dijo: Yo de cierto soy hombre Judío, ciudadano de Tarso, ciudad no oscura de Cilicia: empero ruégote que me permitas que hable al pueblo. Y como él se lo permitió, Pablo estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo; y hecho grande silencio, les habló en lengua Hebrea, diciendo:

Responsorial Psalm

Psalm 72

O! Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey. El juzgará a tu pueblo con justicia: y a tus afligidos con juicio. Los montes llevarán paz al pueblo: y los collados justicia. Juzgará a los afligidos del pueblo: Salvará a los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento. Temerte han con el sol, y antes de la luna: por generación de generaciones. Descenderá como la lluvia sobre la yerba cortada: como el rocío que destila sobre la tierra. Florecerá en sus días justicia, y multitud de paz, hasta que no haya luna. Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los cabos de la tierra. Delante de él se postrarán los Etiopes: y sus enemigos lamerán la tierra. Los reyes de Társis, y de las islas traerán presentes: los reyes de Jeba y de Seba ofrecerán dones. Y arrodillarse han a él todos los reyes; todas las naciones le servirán. Porque él librará al menesteroso que clamare, y al afligido, que no tuviere quien le socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y las almas de los pobres salvará. De engaño y de fraude redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos. Y vivirá, y darle ha del oro de Jeba, y orará por él continuamente, todo el día le echará bendiciones. Será echado un puño de grano en tierra, en los cabezos de los montes; hará estruendo, como el Líbano, su fruto; y verdeguearán desde la ciudad, como la yerba de la tierra. Será su nombre para siempre, delante del sol será propagado su nombre; y bendecirse han en él todas las naciones; llamarle han bienaventurado. Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel, que solo hace maravillas: Y bendito su nombre glorioso para siempre: y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén, y Amén. Acábanse las oraciones de David, hijo de Isaí.

Gospel

Luke 17:11-19

¶ Y aconteció que yendo él a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea. Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos; Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y como él los vio, les dijo: Id, mostráos a los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. Y el uno de ellos, como se vio que era limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz. Y se derribó sobre su rostro a sus pies, haciéndole gracias; y éste era Samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve, dónde están? ¿No fue hallado quien volviese, y diese gloria a Dios, sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha sanado.

Responsorial Psalm

Psalm 75

Alabarte hemos, o! Dios, alabarte hemos; que cercano está tu nombre: cuenten todos tus maravillas. Cuando yo tuviere tiempo, yo juzgaré rectamente. La tierra se arruinaba, y sus moradores: yo compuse sus columnas. Selah. Dije a los malvados: No os enloquezcáis: y a los impíos: No alcéis el cuerno. No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con cerviz gruesa. Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto viene el ensalzamiento. Porque Dios, que es el juez; a este abate, y a aquel ensalza. Que el cáliz está en la mano de Jehová, y lleno de vino bermejo de mistura, y él derrama de aquí: ciertamente sus heces chuparán, y beberán todos los impíos de la tierra. Y yo anunciaré siempre: cantaré alabanzas al Dios de Jacob. Y quebraré todos los cuernos de los pecadores: y los cuernos del justo serán ensalzados.

Responsorial Psalm

Psalm 85

Tomaste contentamiento en tu tierra, o! Jehová: volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo: cubriste todos los pecados de ellos. Selah. Quitaste toda tu saña: volvístete de la ira de tu furor. Tórnanos, o! Dios, salud nuestra: y haz cesar tu ira de nosotros. ¿Enojarte has para siempre contra nosotros? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? ¿No volverás tú a darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti? Muéstranos, o! Jehová, tu misericordia: y dános tu salud. Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz a su pueblo, y a sus piadosos: para que no se conviertan a la locura. Ciertamente cercana está su salud a los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. La verdad reverdecerá de la tierra: y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien: y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él: y pondrá sus pasos en camino.

Responsorial Psalm

Psalm 84

¡Cuán amables son tus moradas, o! Jehová de los ejércitos! Codicia, y aun ardientemente desea mi alma los patios de Jehová; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. Bienaventurados los que habitan en tu casa; perpetuamente te alabarán. Selah. Bienaventurado el hombre, que tiene su fortaleza en ti: caminos en sus corazones. Pasando por el valle de los morales lo ponen a él por fuente: y también lo ponen por bendiciones, cuando los cubre la lluvia. Irán de ejército en ejército; verán a Dios en Sión. Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración: escucha, o! Dios de Jacob. Selah. Mira, o! Dios escudo nuestro: y pon los ojos en el rostro de tu ungido. Porque mejor es un día en tus patios, que mil. Escogí antes estar a la puerta en la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. Porque sol y escudo nos es Jehová Dios: gracia y gloria dará Jehová: no quitará el bien a los que andan en integridad. Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti.

Evening Prayer — First Lesson

2 Kings 2:1-16

Y aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en el torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gálgala. Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y descendieron a Bet-el. Y saliendo los hijos de los profetas, que estaban en Bet-el, a Eliseo, dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy a tu señor de tu cabeza? Y él dijo: Si, yo lo sé: callád. Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y vinieron a Jericó. Y llegáronse los hijos de los profetas, que estaban en Jericó, a Eliseo, y dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy a tu señor de tu cabeza? Y él respondió: Si, yo lo sé: callád. Y Elías le dijo: Ruégote que te quedes aquí: porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y así fueron ellos ambos. Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y paráronse delante desde lejos: y los dos pararon junto al Jordán. Y tomando Elías su manto, doblóle, e hirió las aguas, las cuales se partieron a la una parte y a la otra: y pasaron ambos en seco. Y como hubieron pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieres que haga por ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Ruégote que las dos partes de tu espíritu sean sobre mí. Y él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres, cuando fuere quitado de ti, serte ha hecho así: mas si no, no. Y aconteció, que yendo ellos hablando, he aquí que un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino. Y viéndolo Eliseo, clamaba: Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo. Y nunca más le vio: y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes. Y alzando el manto de Elías, que se le había caído, volvióse, y paróse a la orilla del Jordán. ¶ Y tomando el manto de Elías, que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová el Dios de Elías, también él? Y como hirió las aguas, fueron partidas de la una parte y de la otra, y Eliseo pasó. Y viéndolo los hijos de los profetas, que estaban en Jericó, de la otra parte, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle a recibir, e inclináronse a él en tierra, Y dijéronle: He aquí, hay con tus siervos cincuenta varones fuertes, vayan ahora, y busquen a tu señor, quizá le ha levantado el Espíritu de Jehová, y le ha echado en algún monte, o en algún valle. Y él les dijo. No enviéis.

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II Corinthians 7

Así que, amados míos, pues que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Admitídnos: a nadie hemos injuriado, a nadie hemos corrompido, a nadie hemos defraudado. No para condenaros lo digo; que ya he dicho antes, que estáis en nuestros corazones para morir, y para vivir con vosotros. Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de vosotros: lleno estoy de consolación: sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. Porque cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne; antes en todo fuimos atribulados: de fuera había contiendas, de dentro temores. Mas Dios que consuela a los que están abatidos, nos consoló con la venida de Tito. Y no solo con su venida, mas también con la consolación con que él fue consolado de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro zelo por mí, así que me regocijé tanto más. Porque aunque os contristé por la carta, no me arrepiento: aunque me arrepentí, porque veo que aquella carta, aunque por poco tiempo, os contristó. Ahora me huelgo: no porque hayáis sido contristados, mas porque hayáis sido contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, de manera que ninguna pérdida hayáis padecido por nosotros. Porque la pesadumbre que es según Dios, obra arrepentimiento para la salud, de la cual nadie se arrepiente; mas la pesadumbre del mundo obra la muerte. Porque he aquí esto mismo, que según Dios fuisteis contristados, ¡qué solicitud ha obrado en vosotros! y aun, ¡qué cuidado en purificaros! y aun, ¡qué indignación! y aun, ¡qué temor! y aun, ¡qué vehemente deseo! y aun, ¡qué zelo! y aun, ¡qué venganza! En todo os habéis mostrado limpios en este negocio. Así que aunque os escribí, no fue tan solo por causa del que hizo la injuria, ni por causa del que la padeció, sino también para que os fuese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. Por tanto tomamos consolación de vuestra consolación: empero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, porque fue recreado su espíritu por todos vosotros. Que si en algo me he gloriado con él de vosotros, no he sido avergonzado; antes como todo lo que habíamos dicho a vosotros era con verdad, así también nuestra gloria con Tito fue hallada ser verdad. Y su entrañable afecto es más abundante para con vosotros, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros; y de como le recibisteis con temor y temblor. Así que me regocijo de que en todo tengo confianza de vosotros.

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Hebrews 5

Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres, es constituido en favor de los hombres en lo que a Dios toca, para que ofrezca presentes, y también sacrificios por los pecados: Que se pueda compadecer de los ignorantes y de los errados, porque él también está rodeado de flaqueza: Por causa de la cual deba, como por el pueblo así también por sí mismo, ofrecer sacrificios por los pecados. ¶ Ni nadie toma para sí mismo esta honra, sino el que es llamado de Dios, como lo fue Aarón. Así también Cristo no se glorificó a sí mismo, para ser hecho sumo sacerdote, sino el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote eternamente, según el orden de Melquisedec. El cual en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y también suplicaciones con gran clamor y lágrimas a aquel que le podía librar de la muerte, fue oído y librado de su miedo. Y aunque era Hijo, sin embargo por lo que padeció aprendió la obediencia; Y consumado, fue hecho causa de eterna salud para todos los que le obedecen: Nombrado de Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. ¶ Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois perezosos para oír. Porque debiendo de ser ya maestros, a causa del tiempo, tenéis necesidad de volver a ser enseñados, de cuáles sean los elementos del principio de los oráculos de Dios, y sois hechos tales que tengáis necesidad de leche, y no de mantenimiento firme. Que cualquiera que usa de leche, no tiene aun experiencia de la palabra de justicia, porque es niño. Mas de los ya hombres perfectos es la vianda firme, es a saber, de los que por la costumbre tienen ya los sentidos ejercitados a la discreción del bien y del mal.

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Acts 13:13-43

¶ Y partidos de Pafo, Pablo, y los que estaban con él, vinieron a Perges de Pamfilia: entonces Juan, apartándose de ellos, se volvió a Jerusalem. Y ellos pasando de Perges, vinieron a Antioquía de Pisidia; y entrando en la sinagoga un día de sábado, se asentaron. Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron a ellos, diciendo: Varones y hermanos, si hay en vosotros alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablád. Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones Israelitas, y los que teméis a Dios, escuchád. El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y ensalzó el pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. Y por espacio como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto. Y destruyendo las siete naciones en la tierra de Canaán, les repartió por suerte la tierra de ellas. Y después de esto les dio jueces como por cuatrocientos y cincuenta años, hasta el profeta Samuel. Y entonces demandaron rey; y les dio Dios a Saul, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Y quitado aquel, les levantó a David por rey, al cual dio testimonio, diciendo: He hallado a David, hijo de Jessé, varón conforme a mi corazón, el cual hará todas mis voluntades. De la simiente de éste, Dios, conforme a su promesa, ha levantado para Israel un Salvador, Jesús; Predicando Juan antes de su venida el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy yo? Yo no soy él; mas, he aquí, viene en pos de mí uno, cuyos zapatos de los pies no soy yo digno de desatar. Varones y hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que de entre vosotros temen a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo a éste, ni a las voces de los profetas que se leen todos los sábados, condenándole las cumplieron. Y sin hallar en él causa de muerte, pidieron a Pilato que fuese muerto. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él eran escritas, quitándole del madero, le pusieron en un sepulcro. Mas Dios le levantó de entre los muertos. El cual fue visto por muchos días de los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalem, los cuales son sus testigos ante el pueblo. Y nosotros os anunciamos la buena nueva de aquella promesa que fue hecha a los padres, La cual Dios ha cumplido a nosotros, los hijos de ellos, resucitando a Jesús: como también en el Salmo segundo está escrito: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. Y que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, dijo así: Os daré las misericordias fieles prometidas a David. Por tanto en otro Salmo dice también: No permitirás que tu Santo vea corrupción. Porque a la verdad David, habiendo servido en su edad a la voluntad de Dios, durmió, y fue juntado con sus padres, y vio corrupción. Mas aquel que Dios levantó, no vio corrupción. Séaos pues notorio, varones y hermanos, que por éste os es anunciada remisión de pecados; Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en éste es justificado todo aquel que creyere. Mirád pues que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas: Mirád, menospreciadores, y maravilláos, y desvanecéos; porque yo obro obra en vuestros días, obra que no la creeréis aunque alguien os la contare. ¶ Y salidos los Judíos de la sinagoga, los Gentiles les rogaron, que el sábado siguiente se les hablasen estas palabras. Y despedida la congregación, muchos de los Judíos, y de los prosélitos religiosos siguieron a Pablo y a Barnabás: los cuales hablándoles, les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios.

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2 Timothy 4:1-5

Requiérote, pues, yo delante de Dios, y del Señor Jesu Cristo, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos en su manifestación, y en su reino; Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda blandura y doctrina: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, antes teniendo comezón en las orejas, se amontonarán maestros que les hablen conforme a sus mismas concupiscencias. Y así apartarán de la verdad el oído, y se volverán a las fábulas. Tú por tanto vela en todo, sufre trabajos, haz obra de evangelista, cumple bien tu ministerio:

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Mark 8

En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer. Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete. Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud. Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante. Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas. Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. ¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta. Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole. Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación. Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte. ¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave. Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes. Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan. Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis? Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis? ¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo. Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos. Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. ¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas. Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo. Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él. Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir. Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres. Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

Evening Prayer — Second Lesson

2 Peter 3

Carísimos, yo os escribo ahora esta segunda carta, en las que despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento: Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y Salvador: Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, Y diciendo: ¿En dónde está la promesa del advenimiento de él? Porque desde el tiempo en que los padres se durmieron, todas las cosas perseveran así como desde el principio de la creación. Porque ellos ignoran esto voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada por la palabra de Dios: Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado por agua. Empero los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis una cosa, y es, que un día delante del Señor es como mil años, y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; empero es paciente para con nosotros, no deseando que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra, y las obras que en ella haya, serán enteramente quemadas. Pues como sea así que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santo proceder y en piedades, Esperando, y apresurándoos para el advenimiento del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Pero esperamos cielos nuevos, y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estás cosas, procurád con diligencia que seáis de él hallados sin mácula, y sin reprensión en paz. Y tenéd por cierto que la larga paciencia de nuestro Señor es para salud, así como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito; Como también en todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardáos que por el error de los abominables no seáis juntamente con los otros engañados, y caigáis de vuestra propia firmeza. Mas crecéd en la gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo. A él sea gloria ahora, y hasta el día de la eternidad. Amén.

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Matthew 1:1-17

Libro de la generación de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac; e Isaac engendró a Jacob; y Jacob engendró a Júdas, y a sus hermanos; Y Júdas engendró de Tamar a Fares y a Zara; y Fares engendró a Esrom; y Esrom engendró a Aram; Y Aram engendró a Aminadab; y Aminadab engendró a Naasón; y Naasón engendró a Salmón; Y Salmón engendró de Raab a Booz; y Booz engendró de Rut a Obed; y Obed engendró a Jessé; Y Jessé engendró al rey David; y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías; Y Salomón engendró a Roboam; y Roboam engendró a Abia; y Abia engendró a Asa; Y Asa engendró a Josafat; y Josafat engendró a Joram; y Joram engendró a Ozías; Y Ozías engendró a Joatam; y Joatam engendró a Acaz; y Acaz engendró a Ezequías; Y Ezequías engendró a Manasés; y Manasés engendró a Amón; y Amón engendró a Josías; Y Josías engendró [a Joacim; y Joacim engendró] a Jeconías y a sus hermanos, en la transmigración de Babilonia; Y después de la transmigración de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; y Salatiel engendró a Zorobabel; Y Zorobabel engendró a Abiud; y Abiud engendró a Eliacim; y Eliacim engendró a Azor; Y Azor engendró a Sadoc; y Sadoc engendró a Akim; y Akim engendró a Eliud; Y Eliud engendró a Eleazar; y Eleazar engendró a Matan; y Matan engendró a Jacob; Y Jacob engendró a José marido de María, de la cual nació Jesús, el cual es llamado el Cristo. De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, son catorce generaciones; y desde David hasta la transmigración de Babilonia, catorce generaciones; y desde la transmigración de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

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Matthew 18:15-20

¶ Por tanto si tu hermano pecare contra ti, vé, y redargúyele entre ti y él solo: si te oyere, ganado has a tu hermano. Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno o dos, para que en boca de dos o de tres testigos conste toda palabra. Y si no oyere a ellos, dílo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia ténle por un gentil, y un publicano. De cierto os digo, que todo lo que ligareis en la tierra, será ligado en el cielo; y todo lo que desatareis en la tierra, será desatado en el cielo. Dígoos además, que si dos de vosotros convinieren sobre la tierra, tocante a cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre, que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

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Matthew 27

Y venida la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato presidente. Entonces Júdas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes, y a los ancianos, Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da a nosotros? Viéraslo tú. Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fue, y se ahorcó. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre. Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros. Por lo cual fue llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el día de hoy. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fue apreciado por los hijos de Israel; Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor. ¶ Y Jesús estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. ¶ Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás. Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿a Barrabás, o a Jesús, que es llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió a él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese a Barrabás, y a Jesús matase. Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que es llamado el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más el grito, diciendo: Sea crucificado. Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. ¶ Entonces los soldados del presidente llevando a Jesús al pretorio, juntaron a él toda la cuadrilla. Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana. Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos. Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza. Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. Y saliendo, hallaron a un Cireneo que se llamaba Simón: a éste cargaron para que llevase su cruz. Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar de la Calavera, Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo. Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y le guardaban, sentados allí. Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno a la derecha, y otro a la izquierda. Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él. ¶ Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona Jesús exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese. Y los otros decían: Deja, veamos si vendrá Elías a librarle. Mas Jesús habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espíritu. Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo; y la tierra se movió, y las piedras se hendieron; Y los sepulcros se abrieron; y muchos cuerpos de santos, que habían dormido, se levantaron. Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. Y el centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste. Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea a Jesús, sirviéndole: Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo. ¶ Y como fue la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también era discípulo de Jesús. Este llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se le diese. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que había labrado en la roca; y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fue. Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. Y el siguiente día, que era el día después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos a Pilato, Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Después del tercero día resucitaré. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos; y será el postrer error peor que el primero. Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurádlo como sabéis. Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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