Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
1 Thessalonians 2:9-13
Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga, que trabajando de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros, predicamos entre vosotros el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, y justa, y irreprensiblemente nos portábamos entre vosotros que creísteis: Como también sabéis, de qué manera exhortábamos y confortábamos y protestábamos a cada uno de vosotros, como un padre a sus propios hijos. Que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que en recibiendo de nosotros la palabra de Dios, la que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, mas (como a la verdad lo es) como palabra de Dios, que también obra eficazmente en vosotros los que creéis.
First Reading
Daniel 2
Y en el segundo año del reino de Nabucodonosor, soñó Nabucodonosor sueños, y su espíritu se quebrantó, y su sueño se huyó de él. Y mandó el rey llamar magos, astrólogos, y encantadores, y Caldeos, para que enseñasen al rey sus sueños: los cuales vinieron, y se presentaron delante del rey. Y el rey les dijo: He soñado un sueño, y mi espíritu se ha quebrantado por saber el sueño. Y los Caldeos hablaron al rey en Siriaco: Rey, para siempre vive: Di el sueño a tus siervos, y mostraremos la declaración. El rey respondió, y dijo a los Caldeos: El negocio se me fue de la memoria: si no me mostráis el sueño y su declaración, seréis hechos cuartos, y vuestras casas serán puestas por muladares. Y si mostrareis el sueño y su declaración, recibiréis de mí dones, y mercedes, y grande honra: por tanto mostrádme el sueño, y su declaración. Respondieron la segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y mostraremos su declaración. El rey respondió, y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el negocio se me ha ido de la memoria. Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia será de vosotros. Ciertamente respuesta mentirosa y perversa que decir delante de mí aparejáis vosotros, entre tanto que se muda el tiempo: por tanto decídme el sueño, para que yo entienda que me podéis mostrar su declaración. Los Caldeos respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el negocio del rey: además de esto, ningún rey, príncipe, ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago, ni astrólogo, ni Caldeo. Finalmente el negocio que el rey demanda es singular, ni hay quien lo pueda declarar delante del rey, salvo los dioses, cuya morada no es con la carne. Por esto el rey con ira y con grande enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia. Y el mandamiento se publicó, y los sabios eran llevados a la muerte; y buscaron a Daniel, y a sus compañeros para matarlos. Entonces Daniel habló avisada y prudentemente a Arioc, capitán de los de la guarda del rey, que había salido para matar los sabios de Babilonia. Habló, y dijo a Arioc, capitán del rey: ¿Qué es la causa que este mandamiento se publica de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc declaró el negocio a Daniel. Y Daniel entró, y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría al rey la declaración. Entonces Daniel se fue a su casa; y declaró el negocio a Ananías, Misael, y Azarías sus compañeros; Para demandar misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, y que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. Entonces el misterio fue revelado a Daniel en visión de noche: por lo cual Daniel bendijo al Dios del cielo; Y Daniel habló, y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglo hasta siglo; porque suya es la sabiduría y la fortaleza. Y él es el que muda los tiempos, y las oportunidades: quita reyes, y pone reyes: da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos: El revela lo profundo y lo escondido: conoce lo que está en tinieblas, y la luz mora con él. A ti, o! Dios de mis padres, te doy las gracias, y te alabo, que me diste sabiduría y fortaleza; y ahora me enseñaste lo que te pedimos, porque nos enseñaste el negocio del rey. Después de esto Daniel entró a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los sabios de Babilonia: fue y díjole así: No mates los sabios de Babilonia: méteme delante del rey, que yo mostraré al rey la declaración. Entonces Arioc metió prestamente a Daniel delante del rey, y díjole así: Un varón de los trasportados de Judá he hallado, el cual declarará al rey la interpretación. Respondió el rey, y dijo a Daniel, (al cual llamaban Baltasar:) ¿Podrás tú hacerme entender el sueño que ví, y su declaración? Daniel respondió delante del rey, y dijo: El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos, ni adivinos lo pueden enseñar al rey. Mas hay un Dios en los cielos el cual revela los misterios; y él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer a cabo de días. Tu sueño, y las visiones de tu cabeza sobre tu cama, es esto: Tú, o! rey, en tu cama, tus pensamientos subieron por saber lo que había de ser en lo porvenir; y el que revela los misterios, te mostró lo que ha de ser. Y a mí, no por la sabiduría que en mí hay más que en todos los vivientes, ha sido revelado este misterio, mas para que yo notifique al rey la declaración, y que entendieses los pensamientos de tu corazón. Tú, o! rey, veías, y he aquí una grande imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su vista era terrible. La cabeza de esta imagen era de fino oro: sus pechos y sus brazos de plata: su vientre y sus muslos de metal: Sus piernas de hierro: sus pies en parte de hierro, y en parte de barro cocido. Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con manos, la cual hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. Entonces fue también desmenuzado el hierro, el barro cocido, el metal, la plata, y el oro, y se tornaron como tamo de las eras del verano; y levantólos el viento, y nunca más se les halló lugar. Mas la piedra que hirió a la imagen, fue hecha un gran monte, que hinchió toda la tierra. ¶ Este es el sueño: la declaración de él diremos también en la presencia del rey. Tú, o! rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado el reino, la potencia, y la fortaleza, y la majestad. Y todo lo que habitan hijos de hombres, bestias del campo, y aves del cielo, ha entregado en tu mano; y te ha hecho enseñorear sobre todo ello: tú eres aquella cabeza de oro. Y después de ti se levantará otro reino menor que tú; y otro tercero reino de metal, el cual se enseñoreará de toda la tierra. Y el reino cuarto será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza, y doma todas las cosas, y como el hierro que quebranta todas estas cosas, desmenuzará y quebrantará. Y lo que viste los pies y los dedos en parte de barro cocido de ollero, y en parte de hierro, el reino será diviso, y habrá en él algo de fortaleza de hierro, de la manera que viste el hierro mezclado con el tiesto de barro. Y los dedos de los pies en parte de hierro, y en parte de barro cocido, en parte el reino será fuerte, y en parte será frágil. Cuanto a lo que viste el hierro mezclado con tiesto de barro, mezclarse han con simiente humana: mas no se pegarán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el tiesto. Mas en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que eternalmente no se corromperá; y este reino no será dejado a otro pueblo: el cual desmenuzará, y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre. De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, que no con manos, desmenuzó al hierro, al metal, al tiesto, a la plata, y al oro, el Dios grande mostró al rey lo que ha de acontecer en lo porvenir. Y el sueño es verdadero, y fiel su declaración. Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, y humillóse a Daniel, y mandó que le sacrificasen presentes y perfumes. El rey habló a Daniel, y dijo: Ciertamente que el Dios vuestro es Dios de dioses, y el Señor de los reyes, y el descubridor de los misterios, pues pudiste revelar este misterio. Entonces el rey magnificó a Daniel, y le dio muchos y grandes dones, y púsole por gobernador de toda la provincia de Babilonia, y por príncipe de los gobernadores sobre todos los sabios de Babilonia. Y Daniel demandó del rey, y él puso sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sidrac, Misac, y Abdenago: y Daniel a la puerta del rey.
First Reading
2 Chronicles 7:1-16
Y como Salomón acabó de orar, el fuego descendió de los cielos, y consumió el holocausto, y las víctimas; y la gloria de Jehová hinchió la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había henchido la casa de Jehová. Y como vieron todos los hijos de Israel descender el fuego, y la gloria de Jehová sobre la casa, cayeron en tierra en el solado sobre sus rostros, y adoraron glorificando a Jehová, diciendo: Que es bueno, que su misericordia es para siempre. Y el rey y todo el pueblo sacrificaban sacrificios delante de Jehová. Y sacrificó el rey Salomón en sacrificio veinte y dos mil bueyes, y ciento y veinte mil ovejas: y dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo. Y los sacerdotes estaban en sus ordenes, y los Levitas con los instrumentos de música de Jehová, que había hecho el rey David para alabar a Jehová, diciendo: Que su misericordia es para siempre: cuando David alababa por mano de ellos. Y los sacerdotes tañían trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie. También santificó Salomón el medio del patio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había hecho allí los holocaustos, y los sebos de los pacíficos; porque en el altar de metal, que Salomón había hecho, no podían caber los holocaustos, y el presente, y los sebos. Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él todo Israel, una grande congregación, desde la entrada de Emat hasta el arroyo de Egipto. Al octavo día hicieron convocación, porque la dedicación del altar habían hecho en siete días, y habían celebrado la solemnidad por siete días. Y a los veinte y tres del mes séptimo envió al pueblo a sus estancias alegres y gozosos de corazón por los beneficios que Jehová había hecho a David, y a Salomón, y a su pueblo Israel. Y Salomón acabó la casa de Jehová, y la casa del rey: y todo lo que Salomón tuvo en voluntad de hacer en la casa de Jehová, y en su casa, fue prosperado. Y Jehová apareció a Salomón de noche, y díjole: Yo he oído tu oración, y yo he elegido para mí este lugar, por una casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia en mi pueblo; Y si se humillare mi pueblo sobre los cuales mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi faz, y se convirtieren de sus caminos malos, entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora mis ojos estarán abiertos, y mis orejas atentas a la oración en este lugar. Así que ahora yo he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre, y mis ojos y mi corazón estarán allí para siempre.
Morning Prayer — First Lesson
Wisdom 11
Epistle
Philippians 3:7-12
Mas aquellas cosas que me eran por ganancia, las tuve por pérdida por amor de Cristo. Y aun más, que ciertamente todas las cosas tengo por pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús Señor mío; por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol por ganar a Cristo, Y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es de la ley, sino la que es por medio de la fe de Cristo, la justicia de Dios por fe: Por conocerle a él, y a la virtud de su resurrección, y la comunión de sus padecimientos, siendo configurado a su muerte: Si en alguna manera llegase a la resurrección de los muertos. No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; mas sigo adelante por si pueda echar mano de aquello, por lo cual Cristo también echó mano de mí.
First Reading
Judges 5
Y aquel día cantó Débora y Barac hijo de Abinoem, diciendo: Porque ha vengado las injurias de Israel, porque el pueblo se ha ofrecido de su voluntad, load a Jehová. Oíd reyes: estád atentos príncipes, yo cantaré a Jehová: diré salmos a Jehová Dios de Israel. Cuando saliste de Seir, oh Jehová, cuando te apartaste del campo de Edom, la tierra tembló, y los cielos destilaron, y las nubes gotearon aguas. Los montes se derritieron delante de Jehová, este Sinaí, delante de Jehová Dios de Israel. En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jahel cesaron los caminos; y los que andaban por las sendas, se apartaban por sendas torcidas. Las aldeas habían cesado en Israel, habían cesado: hasta que yo Débora me levanté, me levanté madre en Israel. En escogiendo nuevos dioses, la guerra estaba a las puertas: ¿Se veía escudo o lanza entre cuarenta mil en Israel? Mi corazón es a los príncipes de Israel, a los voluntarios en el pueblo, load a Jehová. Los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y los que andáis por el camino, hablád. A causa del estruendo de los flecheros quitado de entre los que sacan las aguas: allí recuenten las justicias de Jehová, las justicias de sus aldeas en Israel. Ahora el pueblo de Jehová descenderá a las puertas. Despierta, despierta Débora, despierta, despierta, di canción. Levántate Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoem. Entonces ha hecho que el que quedó del pueblo; señoree los magníficos: Jehová me hizo enseñorear sobre los fuertes. De Efraím salió su raíz contra Amalec: tras ti vino Ben-jamín contra tus pueblos. De Maquir descendieron príncipes: y de Zabulón los que solían tratar cincel de escriba. Príncipes también de Isacar fueron con Débora: y también Isacar, como Barac, se puso a pie en el valle: de las divisiones de Rubén son grandes las disputas del corazón. ¿Por qué te quedaste entre las majadas, para oír los silvos de los rebaños? De las divisiones de Rubén grandes son las disputas del corazón. Galaad se quedó de la otra parte del Jordán: y Dan ¿por qué habitó junto a los navíos? Aser se asentó en la ribera de la mar, y en sus quebraduras se quedó. El pueblo de Zabulón puso su vida a la muerte, y Neftalí en las alturas del campo. Vinieron reyes, y pelearon: entonces pelearon los reyes de Canaán en Tane junto a las aguas de Mageddo, mas ninguna ganancia de dinero llevaron. De los cielos pelearon: las estrellas desde sus caminos pelearon contra Sísera. El arroyo de Cisón los barrió, el arroyo de las antigüedades, el arroyo de Cisón: pisaste, oh alma mía, con fortaleza. Las uñas de los caballos se embotaron entonces, por los encuentros, los encuentros de sus valientes. Maldecíd a Meros, dijo el ángel de Jehová: maldecíd con maldición a sus moradores: porque no vinieron en socorro a Jehová, en socorro a Jehová contra los fuertes. Bendita sea sobre las mujeres Jahel la mujer de Jeber Cineo: sobre las mujeres sea bendita en la tienda. El pidió agua, y ella le dio leche: en tazón de nobles le presentó manteca. Su mano tendió a la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores, y majó a Sísera; hirió su cabeza; llagó, y pasó sus sienes. Cayó encorvado entre sus pies, quedó tendido: entre sus pies cayó encorvado: donde se encorvó, allí cayó muerto. La madre de Sísera asomándose a la ventana aulla, mirando por entre las rejas, diciendo: ¿Por qué se detiene su carro, que no viene? ¿por qué se tardan las ruedas de sus carros? Las sabias mujeres de sus príncipes le respondían: y aun ella a sí misma se respondía: ¿No han hallado despojos y los están repartiendo? a cada uno una moza, o dos: los despojos de colores, a Sísera; los despojos bordados de colores: la ropa de color bordada de ambas partes, para el cuello del despojo. Así perezcan todos tus enemigos oh Jehová: mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fortaleza. Y la tierra reposó cuarenta años.
Morning Prayer — Second Lesson
Luke 5
Y aconteció, que estando él junto al lago de Genesaret, la multitud se derribaba sobre él por oír la palabra de Dios. Y vio dos naves que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrado en una de estas naves, la cual era de Simón, le rogó que la desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la nave al pueblo. ¶ Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Entra en alta mar, y echád vuestras redes para pescar. Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron tan gran multitud de peces, que su red se rompía. E hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra nave, que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas naves de tal manera que se anegaban. Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó a las rodillas de Jesús, diciendo: Sálte de conmigo, Señor, porque soy hombre pecador. Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, a causa de la presa de los peces que habían tomado: Y asimismo a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora tomarás hombres. Y como llegaron a tierra las naves, dejándolo todo, le siguieron. ¶ Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí, un hombre lleno de lepra, el cual viendo a Jesús, postrándose sobre el rostro le rogó, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme. Entonces extendiendo la mano le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fue de él. Y él le mandó que no lo dijese a nadie: Mas vé (le dice,) muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, por testimonio a ellos. Empero el hablar de él andaba tanto más; y se juntaban grandes multitudes a oír, y ser sanados por él de sus enfermedades. Mas él se apartaba a los desiertos, y oraba. ¶ Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, y de Jerusalem; y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos. Y, he aquí, unos hombres, que traían en una cama un hombre que estaba paralítico; y buscaban por donde meterle, y ponerle delante de él. Y no hallando por donde meterle a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de Jesús. El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados. Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron a pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones? ¿Cuál es más fácil; decir: Tus pecados te son perdonados; o decir: Levántate, y anda? Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico:) A ti digo: Levántate, toma tu cama; y vete a tu casa. Y luego, él, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquello en que estaba echado, se fue a su casa glorificando a Dios. Y tomó espanto a todos, y glorificaban a Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy. ¶ Y después de estas cosas salió; y vio a un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos, y le dijo: Sígueme. Y dejadas todas cosas, levantándose, le siguió. E hizo Leví un gran banquete en su casa, y había mucha compañía de publicanos, y de otros, los cuales estaban a la mesa con ellos. Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores? Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no han menester médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a arrepentimiento. ¶ Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; mas tus discípulos comen y beben? Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces ayunarán en aquellos días. ¶ Y les decía también una parábola: Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo: de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo. Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos: de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán. Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva. Y ninguno que bebiere el viejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El viejo es mejor.
Responsorial Psalm
Psalm 10
¿Por qué estás lejos, Jehová? ¿por qué te escondes en los tiempos de la angustia? Con arrogancia el malo persigue al pobre; sean tomados en los pensamientos que pensaron. Por cuanto se alabó el malo del deseo de su alma: y diciendo bien del robador, blasfema de Jehová. El malo por la altivez de su rostro no busca a Dios: no hay Dios en todos sus pensamientos. Sus caminos atormentan en todo tiempo: altura son tus juicios delante de él: en todos sus enemigos resopla. Dice en su corazón: No seré movido de generación a generación, porque no fui en mal. De maldición hinchió su boca, y de engaños y fraude: debajo de su lengua molestia y maldad. Está en las asechanzas de las aldeas; en los escondrijos mata al inocente: sus ojos están mirando por el pobre. Asecha de encubierto, como el león desde su cama: asecha para arrebatar al pobre: arrebata al pobre trayéndole en su red. Encógese, abájase, y cae en sus fuerzas multitud de afligidos. Dice en su corazón: Dios está olvidado, ha encubierto su rostro, nunca lo vio. ¶ Levántate, o! Jehová Dios, alza tu mano: no te olvides de los pobres. ¿Por qué ensaña el malo a Dios? dijo en su corazón: No inquirirás. Tú has visto: porque tú miras el trabajo, y el enojo, para dar en tus manos: a ti se remite el pobre; al huérfano tú fuiste ayudador. Quebranta el brazo del depravado y del maligno: buscarás su maldad, y no la hallarás. Jehová, Rey eterno y perpetuo; de su tierra fueron destruidas las gentes. El deseo de los humildes oíste, o! Jehová: tú dispones su corazón, y haces atento tu oído: Para juzgar al huérfano y al pobre; no volverá más a quebrantar el hombre de la tierra.
Gospel
Luke 12:32-34
No temáis, oh manada pequeña, porque al Padre ha placido daros el reino. Vendéd lo que poseéis, y dad limosna: hacéos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladrón no llega, ni polilla corrompe. Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón.
Responsorial Psalm
Psalm 132
Acuérdate, o! Jehová, de David, de toda su aflicción: Que juró a Jehová, prometió al fuerte de Jacob: No entraré en la morada de mi casa: no subiré sobre el lecho de mi estrado: No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento, Hasta que halle lugar para Jehová, moradas para el fuerte de Jacob. He aquí, en Efrata oímos de ella: hallámosla en los campos del bosque. Entraremos en sus tiendas: encorvarnos hemos al estrado de sus pies. Levántate, o! Jehová, a tu reposo, tú, y el arca de tu fortaleza. Tus sacerdotes vistan justicia; y tus piadosos se regocijen. Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro. Juró Jehová verdad a David, no se apartará de ella: de fruto de tu vientre pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré: sus hijos también se asentarán sobre tu trono para siempre. Porque Jehová ha elegido a Sión: la codició por habitación para sí. Este será mi reposo para siempre: aquí habitaré, porque la he codiciado. A su mantenimiento daré bendición: sus pobres hartaré de pan. Y a sus sacerdotes vestiré de salud; y sus piadosos exultarán de gozo. Allí haré reverdecer el cuerno de David: yo he aparejado lámpara a mi ungido. A sus enemigos vestiré de confusión; y sobre él florecerá su corona.
Responsorial Psalm
Psalm 142
Con mi voz clamaré a Jehová: con mi voz pediré misericordia a Jehová. Delante de él derramaré mi querella: delante de él denunciaré mi angustia. Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tu conociste mi senda: en el camino en que andaba, me escondieron lazo. Consideraba hacia mi mano derecha y miraba, y no había quien me conociese: no tuve refugio, no había quien volviese por mi vida. Clamé a ti, o! Jehová; dije: Tú eres mi esperanza, y mi porción en la tierra de los vivientes. Escucha mi clamor, que estoy afligido mucho: escápame de los que me persiguen; porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre: conmigo se coronarán los justos, cuando me hubieres hecho bien.
Responsorial Psalm
Psalm 141
Jehová, a ti he llamado, apresúrate a mí: escucha mi voz, cuando te llamare. Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume: el don de mis manos como un presente de la tarde. Pon, o! Jehová, guarda a mi boca: guarda la puerta de mis labios. No inclines mi corazón a cosa mala: a hacer obras con impiedad con los varones que obran iniquidad; y no coma yo de sus delicias. Hiérame el justo con misericordia, y repréndame; y aceite de cabeza no unte mi cabeza: porque aun también mi oración será contra sus males. Sean derribados en lugares peñascosos sus jueces; y oigan mis palabras que son suaves. Como quien parte e hiende leños en tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura: Por tanto a ti, o! Jehová, Señor, miran mis ojos, en ti he confiado: no tengas en poco a mi alma. ¶ Guárdame de las manos del lazo que me han tendido; y de los lazos de los que obran iniquidad. Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré para siempre.
Evening Prayer — First Lesson
Wisdom 12
Second Reading
I Peter 1
Pedro, apóstol de Jesu Cristo, a los extranjeros que están esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bitinia: Elegidos según la presciencia de Dios el Padre, en santificación del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia y paz os sea multiplicada. Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el cual según su grande misericordia nos ha reengendrado en esperanza viva, por la resurrección de Jesu Cristo de entre los muertos; Para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, conservada en los cielos para vosotros, Que sois guardados en la virtud de Dios por medio de la fe, para alcanzar la salvación que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo. En lo cual vosotros os regocijáis grandemente, estando al presente un poco de tiempo, si es necesario, afligidos en diversas tentaciones. Para que la prueba de vuestra fe, muy más preciosa que el oro, (el cual perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, y gloria, y honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado: Al cual no habiendo visto, le amáis: en el cual creyendo, aunque al presente no le veais, os alegráis con gozo inefable y lleno de gloria; Recibiendo el fin de vuestra fe, que es, la salud de vuestras almas. De la cual salud los profetas (que profetizaron de la gracia que había de venir en vosotros) han inquirido, y diligentemente buscado: Escudriñando cuándo, y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos: el cual antes anunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después de ellas: A los cuales fue revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas, que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el evangelio, por el Espíritu Santo enviado del cielo: en las cuales cosas desean mirar los ángeles. Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, y sobrios, esperád perfectamente en la gracia que se os ha de traer en la manifestación de Jesu Cristo: Como hijos obedientes, no conformándoos con las concupiscencias que antes teníais estando en vuestra ignorancia; Mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente también vosotros sed santos en todo proceder; Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conversád en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación: Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, (la cual recibisteis de vuestros padres,) no con cosas corruptibles, como oro o plata; Mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y sin contaminación: Ya preordinado ciertamente de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros, Que por medio de él creeis en Dios, el cual le resucitó de entre los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios: Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por medio del Espíritu, para un amor hermanable, sin fingimiento amáos unos a otros entrañablemente de corazón puro: Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre. Porque toda carne es como yerba, y toda la gloria del hombre como la flor de la yerba: la yerba se secó, y la flor se cayó; Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente: y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido evangelizada.
Second Reading
Romans 6
¿Pues qué diremos? ¿Perseveraremos en el pecado, para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aun en él? ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él en la muerte por el bautismo, para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos juntamente en la semejanza de su resurrección: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que está muerto, justificado es del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él: Ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él. Porque, en cuanto al morir, al pecado murió una vez; mas en cuanto al vivir, para Dios vive. Así también vosotros, juzgád que vosotros de cierto estáis muertos al pecado; mas que vivís para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias. Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad: antes presentáos a Dios como vivientes de entre los muertos; y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; porque no estáis debajo de la ley, sino debajo de la gracia. ¶ ¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos debajo de la ley, sino debajo de la gracia? En ninguna manera. ¿O no sabéis, que a quien os presentasteis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Gracias a Dios, que fuisteis siervos del pecado; mas habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual habéis sido entregados: Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia. Hablo humanamente a causa de la flaqueza de vuestra carne: que como presentasteis vuestros miembros por siervos de la inmundicia y de la iniquidad para iniquidad; así ahora presentéis vuestros miembros por siervos de la justicia para santidad. Porque cuando fuisteis siervos del pecado, libres eráis de la justicia. ¿Qué fruto teníais entonces de aquellas cosas, de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es la muerte. Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna. Porque el salario del pecado es la muerte: mas el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Second Reading
1 Thessalonians 5:1-11
Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: Porque vosotros sabéis perfectamente, que el día del Señor, como ladrón en la noche, así vendrá. Que cuando dirán: Paz y seguridad: entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores del parto sobre la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os agarre como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de la luz, e hijos del día: no somos hijos de la noche, ni hijos de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. Mas nosotros, que somos hijos del día, seamos sobrios, vistiéndonos de la coraza de fe, y de amor, y por almete de la esperanza de salud. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por medio de nuestro Señor Jesu Cristo: El cual murió por nosotros; para que, o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual consoláos los unos a los otros, y edificáos uno a otro, así como lo hacéis.
Second Reading
Hebrews 13:17-21
Obedecéd a vuestros pastores, y sujetáos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar la cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil. Orád por nosotros; porque confiamos que tenemos buena conciencia, deseando de comportarnos bien en todo. Y más os ruego que lo hagáis así; para que yo os sea más presto restituido. Y el Dios de paz, que retrajo de entre los muertos a nuestro Señor Jesu Cristo, al gran Pastor de las ovejas, por la sangre del concierto eterno, Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesu Cristo: al cual es gloria por siglos de siglos. Amén.
Gospel
Matthew 4
Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre; mas con toda palabra que sale por la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa a la santa ciudad; y le puso sobre las almenas del templo, Y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo: que escrito está: Que a sus ángeles te encomendará; y te alzarán en sus manos, para que nunca hieras tu pie en piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le pasa el diablo a un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, Y le dice: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás; que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y, he aquí, los ángeles llegaron, y le servían. ¶ Mas oyendo Jesús que Juan estaba preso, se volvió a Galilea; Y dejando a Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalím; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: La tierra de Zabulón, y la tierra de Neftalím, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los Gentiles, Pueblo asentado en tinieblas, vio gran luz, y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les esclareció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos; que el reino de los cielos se ha acercado. ¶ Y andando Jesús junto a la mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores. Y díceles: Veníd en pos de mí, y haceros he pescadores de hombres. Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron. Y pasando de allí, vio otros dos hermanos, Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la nave con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. Y ellos luego, dejando la nave, y a su padre, le siguieron. Y rodeó Jesús a toda Galilea enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo. Y corría su fama por toda la Siria; y traían a él todos los que tenían mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanaba. Y le seguían grandes multitudes de pueblo de Galilea, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judea, y de la otra parte del Jordán.
Evening Prayer — Second Lesson
Galatians 5
Estád, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos libertó; y no volváis otra vez a sujetaros bajo el yugo de servidumbre. He aquí, yo Pablo os digo: Que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada. Y otra vez vuelvo a protestar a todo hombre que se circuncidare, que está obligado a hacer toda la ley. Cristo se ha hecho para vosotros inútil, los que pretendéis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. Mas nosotros, por el Espíritu, aguardamos la esperanza de justicia por la fe. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por el amor. Corríais bien: ¿quién os impidió para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no es de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa. Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa pensaréis; mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que él sea. Mas yo, hermanos, si aun predico la circuncisión, ¿por qué, pues, padezco persecución? Luego cesado ha la ofensa de la cruz. Ojalá fuesen aun cortados los que os alborotan. Porque vosotros, hermanos, habéis sido llamados a libertad; solamente que no pongáis la libertad por ocasión a la carne, sino que os sirváis por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en una palabra se cumple, a saber, en esta: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo. Mas si los unos a los otros os mordéis, y os coméis, mirád que no seáis consumidos los unos por los otros. Digo, pues: Andád en el Espíritu; y no cumpliréis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contrario al deseo del Espíritu, y el deseo del Espíritu es contrario al deseo de la carne; y estas cosas se oponen la una a la otra, de manera que no podáis hacer lo que quisiereis. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis debajo de la ley. Manifiestas son empero las obras de la carne, que son estas: Adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, zelos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, embriagueces, banqueterías, y cosas semejantes a estas: de las cuales os denuncio, como también os he denunciado ya, que los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es: Amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas, no hay ley. Y los que son de Cristo, ya crucificaron la carne con sus afectos y concupiscencias. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos a los otros, envidiosos los unos de los otros.
Gospel
Luke 15:11-32
¶ También dijo: Un hombre tenía dos hijos; Y el más mozo de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece. Y él les repartió su hacienda. Y después de no muchos días, juntándolo todo el hijo más mozo, se partió lejos, a una tierra apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente. Y después que lo hubo todo gastado, vino una grande hambre en aquella tierra; y comenzóle a faltar. Y fue, y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a sus campos, para que apacentase los puercos. Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, le vio su padre, y fue movido a misericordia; y corriendo a él, se derribó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Mas el padre dijo a sus siervos: Sacád el principal vestido, y vestídle; y ponéd anillo en su mano, y zapatos en sus pies; Y traéd el becerro grueso, y matádle; y comamos, y hagamos banquete; Porque éste mi hijo muerto era, y ha revivido: se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a hacer banquete. Y su hijo el más viejo estaba en el campo, el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; Y llamando a uno de los siervos, le preguntó qué era aquello. Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. Entonces él se enojó, y no quería entrar. El padre entonces saliendo, le rogaba que entrase. Mas él respondiendo, dijo a su padre: He aquí, tantos años ha que te sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para que haga banquete con mis amigos; Mas después que vino éste tu hijo, que ha engullido tu hacienda con rameras, le has matado el becerro grueso. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas; Mas hacer banquete y holgarnos era menester; porque éste tu hermano muerto era, y revivió: se había perdido, y es hallado.
Gospel
Luke 12:22-31
Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis solícitos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis. La vida más es que la comida; y el cuerpo, que el vestido. Considerád los cuervos, que ni siembran, ni siegan: que ni tienen almacén, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves? ¿Quién de vosotros podrá con su solicitud añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis solícitos de lo de más? Considerád los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios a la yerba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber, y no seáis de ánimo dudoso; Porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan; que vuestro Padre sabe que habéis menester estas cosas. Mas procurád el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.
Gospel
Luke 19
Y habiendo entrado Jesús, pasaba por Jericó. Y, he aquí, un varón llamado Zaqueo el cual era príncipe de los publicanos, y era rico. Y procuraba ver a Jesús quién fuese; mas no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. Y corriendo delante, se subió en un árbol sicomoro, para verle; porque había de pasar por allí. Y como vino a aquel lugar Jesús, mirando le vio, y le dijo: Zaqueo, dáte priesa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa. Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso. Y viendo esto todos, murmuraban, diciendo, que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo vuelvo con los cuatro tantos. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto también él es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar, y a salvar lo que se había perdido. ¶ Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo él, dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios. Dijo pues: Un hombre noble se partió a una tierra lejos, a tomar para sí un reino, y volver. Y llamados diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociád entre tanto que vengo. Empero sus ciudadanos le aborrecían; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar a sí a aquellos siervos, a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Y él le dice: Está bien, buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, ten autoridad sobre diez ciudades. Y vino el segundo, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas. Y asimismo a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo. Porque tuve miedo de ti, pues que eres hombre severo: tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu boca te juzgo: sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿Por qué pues no diste mi dinero al banco; y yo viniendo lo demandara con el logro? Y dijo a los que estaban presentes: Quitádle la mina, y dádla al que tiene las diez minas. (Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.) Porque yo os digo que a cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Mas a aquellos mis enemigos, que no querían que yo reinase sobre ellos, traédlos acá, y degolládlos delante de mí. ¶ Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalem. Y aconteció, que llegando cerca de Betfage, y de Betania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos, Diciendo: Id a la aldea que está delante, en la cual como entraréis, hallaréis un pollino atado en el cual ningún hombre jamás se ha sentado: desatádle, y traédle acá. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué le desatáis? le diréis así: Porque el Señor le ha menester. Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron, como él les dijo. Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester. Y le trajeron a Jesús; y echando ellos sus ropas sobre el pollino, pusieron encima a Jesús. Y yendo él, tendían sus vestidos por el camino. Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en las alturas. Entonces algunos de los Fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamarán. Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella, Diciendo: ¡Ah, si tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que toca a tu paz! mas ahora está encubierto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con trinchera; y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho; Y te derribarán a tierra; y a tus hijos, los que están dentro de ti; y no dejarán en ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los príncipes del pueblo procuraban matarle. Y no hallaban que hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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