Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Thessalonians 3:9-13

Por lo cual ¿qué hacimiento de gracias podremos dar a Dios otra vez por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios; Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo encamine nuestro viaje a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor los unos para con los otros, y para con todos, así como también nosotros para con vosotros. Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, en la venida del Señor nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.

First Reading

Daniel 5

El rey Balsasar hizo un grande banquete a mil de sus príncipes, y contra todos mil bebía vino. Balsasar mandó con el gusto del vino, que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre trajo del templo de Jerusalem, para que bebiesen con ellos el rey, y sus príncipes, sus mujeres, y sus concubinas. Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo, de la casa de Dios que estaba en Jerusalem, y bebieron con ellos el rey, y sus príncipes, sus mujeres, y sus concubinas. Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro, y de plata, de metal, de hierro, de madera, y de piedra. En aquella misma hora salieron unos dedos de mano de hombre, y escribían delante del candelero, sobre lo encalado de la pared del palacio real; y el rey veía la palma de la mano que escribía. Entonces el rey se demudó de su color, y sus pensamientos le turbaron, y las coyunturas de sus lomos se descoyuntaron, y sus rodillas se batían la una con la otra. El rey clamó a alta voz que hiciesen venir magos, Caldeos, y adivinos. Habló el rey, y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que leyere esta escritura, y me mostrare su declaración, será vestido de púrpura, y tendrá collar de oro a su cuello, y en el reino se enseñoreará el tercero. Entonces fueron metidos todos los sabios del rey, y no pudieron leer la escritura, ni mostrar al rey su declaración. Entonces el rey Balsasar fue muy turbado, y sus colores se le mudaron, y sus príncipes se alteraron. La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete: habló la reina, y dijo: Rey, para siempre vive: no te asombren tus pensamientos, ni tus colores se demuden. En tu reino hay un varón en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él lumbre, e inteligencia, y sabiduría, como ciencia de los dioses: al cual el rey Nabucodonosor tu padre constituyó príncipe sobre todos los magos, astrólogos, Caldeos, y adivinos: el rey tu padre. Por cuanto fue hallado en él mayor espíritu, y ciencia, y entendimiento, declarando sueños, y desatando preguntas, y soltando dudas, es a saber, en Daniel, al cual el rey puso nombre Baltasar: llámese pues ahora Daniel, y él mostrará la declaración. Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y habló el rey, y dijo a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judá? Yo he oído de ti, que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló lumbre, y entendimiento, y mayor sabiduría. Y ahora fueron traídos delante de mí sabios, astrólogos, que leyesen esta escritura, y me mostrasen su declaración; y no han podido mostrar la declaración del negocio. Y yo he oído de ti, que puedes declarar las dudas, y desatar dificultades. Si ahora pudieres leer esta escritura, y mostrarme su declaración, serás vestido de púrpura, y collar de oro será puesto en tu cuello, y en el reino serás el tercer señor. Entonces Daniel respondió, y dijo delante del rey: Tus dones séanse para ti, y tus presentes dálos a otro. La escritura yo la leeré al rey, y le mostraré la declaración. El Altísimo Dios, o! rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino, y la grandeza, y la gloria, y la hermosura. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones, y lenguajes temblaban y temían delante de él. Los que él quería, mataba; y a los que quería, daba vida: los que quería, engrandecía; y los que quería, abajaba. Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en altivez, fue depuesto del trono de su reino, y traspasaron de él la gloria. Y fue echado de entre los hijos de los hombres; y su corazón fue puesto con las bestias, y con los asnos monteses fue su morada: yerba como a buey le hicieron comer, y su cuerpo fue teñido con el rocío del cielo; hasta que conoció que el Altísimo Dios se enseñorea del reino de los hombres, y al que quisiere, pondrá sobre él. Y tú su hijo, Balsasar, no humillaste tu corazón, sabiendo todo esto; Y contra el Señor del cielo te has ensoberbecido; e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú, y tus príncipes, tus mujeres, y tus concubinas, bebisteis vino en ellos: además de esto, a dioses de plata, y de oro, de metal, de hierro, de madera, y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben, diste alabanza; y al Dios, en cuya mano está tu vida, y son todos tus caminos, nunca honraste. Entonces de su presencia fue enviada la palma de la mano, que esculpió esta escritura. Y la escritura que esculpió es Mene, Mene, Tekel, Ufarsin. La declaración del negocio es: Mene: Contó Dios tu reino, y hále acabado. Tekel: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. Peres: Tu reino fue rompido, y es dado a Medos y Persas. Entonces, mandándolo Balsasar, vistieron a Daniel de púrpura, y en su cuello fue puesto un collar de oro, y pregonaron de él, que fuese el tercer señor en el reino. La misma noche fue muerto Balsasar, rey de los Caldeos. Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.

First Reading

Psalms 1:1-6

Bienaventurado el varón, que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni se asentó en silla de burladores. Mas antes en la ley de Jehová es su voluntad: y en su ley meditará de día y de noche. Y será como el árbol plantado junto a arroyos de aguas, que da su fruto en su tiempo: y su hoja no se marchita, y todo lo que hace, prosperará. ¶ No así los malos: sino como el tamo, que lo lanza el viento. Por tanto no se levantarán los malos en el juicio: ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos: y el camino de los malos se perderá.

Morning Prayer — First Lesson

Wisdom 17

Epistle

Ephesians 6:10-17

¶ En fin, hermanos míos, sed fuertes en el Señor, y en el poder de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no solamente tenemos lucha con sangre y carne; sino con principados, con potestades, con los gobernadores de las tinieblas de este siglo, con malicias espirituales en lugares altos. Por tanto tomád toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y superado todo, estar en pie. Estád pues firmes, ceñidos los lomos de verdad; y vestidos de coraza de justicia; Y calzados los pies con la preparación del evangelio de paz: Sobre todo, tomando el escudo de la fe, con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Y el yelmo de salud tomád, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios:

First Reading

Judges 8

Y los de Efraím le dijeron. ¿Qué es esto que has hecho con nosotros, no llamándonos cuando ibas a la guerra contra Madián? Y riñéronle fuertemente. A los cuales él respondió; ¿Qué he hecho yo ahora como vosotros? ¿El rebusco de Efraím no es mejor que la vendimia de Abiezer? Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeb príncipes de Madián; y ¿qué pude yo hacer como vosotros? Entonces el enojo de ellos contra él se aplacó, como él habló esta palabra. ¶ Y vino Gedeón al Jordán para pasar, él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados del alcance. Y dijo a los de Socot: Yo os ruego que deis al pueblo que me sigue algunos bocados de pan, porque están cansados, para que yo siga a Zebee, y a Salmana reyes de Madián. Y los principales de Socot respondieron: ¿Está ya la mano de Zebee y de Salmana en tu mano, para que hayamos nosotros de dar pan a tu ejército? Y Gedeón dijo: Pues cuando Jehová hubiere entregado en mi mano a Zebee y a Salmana, yo trillaré vuestra carne con espinas y abrojos del desierto. Y de allí subió a Fanuel, y hablóles las mismas palabras. Y los de Fanuel le respondieron, como habían respondido los de Socot. Y él habló también a los de Fanuel, diciendo: Cuando yo tornare en paz, yo derribaré esta torre. Y Zebee y Salmana estaban en Carcor, y tenían consigo su ejército de como quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el campo de los Orientales y los muertos habían sido ciento y veinte mil hombres, que sacaban espada. Y subiendo Gedeón hacia los que estaban en las tiendas a la parte oriental de Nobe, y de Jegbaa, hirió el campo, porque el campo estaba seguro. Y huyendo Zebee y Salmana, él los siguió, y tomados los dos reyes de Madián, Zebee y Salmana, espantó a todo el ejército. Y volvió Gedeón hijo de Joas de la batalla antes que el sol subiese. Y tomó un mozo de los de Socot, y preguntándole, él le dio por escrito los principales de Socot y sus ancianos, setenta y siete varones. Y entrando a los de Socot, dijo: He aquí a Zebee, y a Salmana de los cuales me zaheristeis, diciendo: ¿Está ya la mano de Zebee y de Salmana en tu mano para que demos nosotros pan a tus varones cansados? Y tomó a los ancianos de la ciudad, y espinas y abrojos del desierto, y castigó con ellas a los de Socot. Asimismo derribó la torre de Fanuel, y mató a los de la ciudad. Y dijo a Zebee y a Salmana: ¿Qué manera de hombres tenían aquellos que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Como tú, tales eran aquellos, ni más ni menos, que parecían hijos de rey. Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre: vive Jehová, que si los hubierais guardado en vida, yo no os mataría. Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate, y mátalos: mas el muchacho no desenvainó su espada, porque tenía temor, que aun era muchacho. Entonces dijo Zebee y Salmana: Levántate tú, y mátanos, porque como es el varón tal es su valentía. Y Gedeón se levantó, y mató a Zebee y a Salmana, y tomó las planchas que sus camellos traían al cuello. Y los Israelitas dijeron a Gedeón: Sé nuestro señor tú, y tu hijo, y tu nieto: pues que nos has librado de mano de Madián. Mas Gedeón respondió: No seré señor sobre vosotros, ni mi hijo os señoreará: Jehová será vuestro Señor. Y díjoles más Gedeón: Yo demando de vosotros una demanda, que cada uno me dé los zarcillos de su despojo: (porque traían zarcillos de oro, que eran Ismaelitas.) Y ellos respondieron: De buena gana los daremos. Y tendiendo una ropa de vestir echó allí cada uno los zarcillos de su despojo. Y fue el peso de los zarcillos de oro, que el pidió, mil y siete cientos siclos de oro; sin las planchas, y joyeles, y vestidos de púrpura, que traían los reyes de Madián, y sin los collares que traían sus camellos al cuello. Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual hizo guardar en su ciudad de Efra: y todo Israel fornicaron tras de él en aquel lugar, y fue por tropezadero a Gedeón, y a su casa. Así fue humillado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más levantaron su cabeza; y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón. Y Jerubaal hijo de Joas fue, y habitó en su casa. Y tuvo Gedeón setenta hijos que salieron de su muslo; porque tuvo muchas mujeres. Y su concubina que estaba en Siquem, también le parió un hijo, y púsole por nombre Abi-melec. ¶ Y murió Gedeón, hijo de Joas, en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joas, en Efra de los Abiezeritas. Y aconteció que como murió Gedeón, los hijos de Israel tornaron, y fornicaron en pos de los Baales: y se pusieron por dios a Baal-berit. Y no se acordaron los hijos de Israel de Jehová su Dios, que los había librado de todos sus enemigos al derredor. Ni hicieron misericordia con la casa de Jerubaal Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 8

Y aconteció después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios; y los doce iban con él, Y algunas mujeres que habían sido curadas por él de malos espíritus, y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios; Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Heródes; y Susana, y otras muchas que le servían de sus haberes. Y como se juntó una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad vinieron a él, dijo por una parábola: Un sembrador salió a sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Y otra parte cayó sobre piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Y otra parte cayó entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra; y cuando fue nacida, llevó fruto a ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: el que tiene oídos para oír, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, qué era esta parábola. Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Es pues esta la parábola: La simiente es la palabra de Dios. Y los de junto al camino, estos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no se salven creyendo. Y los de sobre piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas estos no tienen raíces; que por un tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan. Y lo que cayó en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto. Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia. Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija, o la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean la luz. Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto. Mirád pues como oís; porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado. ¶ Entonces vinieron a él su madre y hermanos, y no podían llegar a él por causa de la multitud. Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos están fuera, que quieren verte. El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. ¶ Y aconteció un día que él entró en una nave con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago; y se partieron. Y navegando ellos, se durmió. Y descendió una tempestad de viento en el lago; y se llenaban de agua, y peligraban. Y llegándose a él, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, que perecemos. Y despertado él, riñó al viento y a la tempestad del agua, y cesaron; y fue hecha grande bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y ellos temiendo, quedaron maravillados, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? ¶ Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea. Y saliendo él a tierra, le salió al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no llevaba vestido, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. El cual como vio a Jesús, exclamó, y prostróse delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre; porque ya de muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones era impelido del demonio por los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo. Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte, y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó. Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de ellos se arrojó con impetuosidad por un despeñadero en el lago, y se ahogó. Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron; y yendo, dieron aviso en la ciudad y por las heredades. Y salieron a ver lo que había acontecido, y vinieron a Jesús; y hallaron sentado al hombre, del cual habían salido los demonios, vestido, y en seso, a los pies de Jesús; y tuvieron temor. Y les contaron los que lo habían visto, como había sido sanado aquel endemoniado. Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al derredor le rogaron, que se retirase de ellos; porque tenían gran temor. Y él subiendo en la nave se volvió. Y aquel hombre, del cual habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había Jesús hecho con él. ¶ Y aconteció que volviendo Jesús, la multitud le recibió con gozo; porque todos le esperaban. Y, he aquí, un varón llamado Jairo, el cual también era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; Porque una hija única que tenía, como de doce años, se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la gente. Y una mujer que tenía flujo de sangre ya hacía doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y de ninguno había podido ser curada, Llegándose por detrás tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí. Entonces como la mujer vio que no se escondía, vino temblando, y postrándose delante de él, le declaró delante de todo el pueblo la causa porque le había tocado, y como luego había sido sana. Y él le dijo: Confía, hija, tu fe te ha sanado: vé en paz. Estando aun él hablando, vino uno de casa del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro. Y oyéndolo Jesús, le respondió, diciendo: No temas: cree solamente, y será sana. Y entrado en casa, no dejó entrar a nadie, sino a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y al padre y a la madre de la joven. Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis: no es muerta, mas duerme. Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta. Y él, echados todos fuera, y trabándola de la mano, clamó, diciendo: Joven, levántate. Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego; y él mandó que le diesen de comer. Y sus padres estaban fuera de sí: a los cuales él mandó, que a nadie dijesen lo que había sido hecho.

Responsorial Psalm

Psalm 16

Guárdame, o! Dios: porque en ti he confiado. Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a ti: A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos. Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro dios; no derramaré sus derramaduras de sangre, ni tomaré sus nombres en mis labios. Jehová la porción de mi parte, y de mi vaso: tú sustentarás mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos: asimismo la heredad se hermoseó sobre mí. Bendeciré a Jehová, que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones. A Jehová he puesto delante de mí siempre: porque estando él a mi diestra, no seré conmovido. Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura. Porque no dejarás mi alma en el sepulcro: ni darás tu Santo para que vea corrupción. Hacerme has saber la senda de la vida, hartura de alegrías hay con tu rostro: deleites en tu diestra para siempre.

Gospel

Matthew 18:23-35

Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos. Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor vender a él, y a su mujer, e hijos, con todo lo que tenía, y pagar. Entonces aquel siervo postrado le rogaba, diciendo: Señor, deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. El señor de aquel siervo movido a misericordia, le soltó, y le perdonó la deuda. Y saliendo aquel siervo, halló a uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes. Entonces su compañero, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Deten la ira para conmigo, y todo te lo pagaré. Mas él no quiso, sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda. Y viendo sus compañeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo declararon a su señor todo lo que había pasado. Entonces llamándole su señor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu compañero, como también yo tuve misericordia de ti? Entonces su señor enojado le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas.

Responsorial Psalm

Psalm 135

Alabád el nombre de Jehová, alabád siervos de Jehová. Los que estáis en la casa de Jehová, en los patios de la casa de nuestros Dios. Alabád a Jehová, porque es bueno Jehová: cantád salmos a su nombre, porque es suave. Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel por su posesión. Porque yo sé que Jehová es grande, y el Señor nuestro mayor que todos los dioses. Todo lo que quiso Jehová, hizo en los cielos y en la tierra, en las mares, y en todos los abismos. El que hace subir las nubes del cabo de la tierra: hizo los relámpagos para la lluvia; el que saca los vientos de sus tesoros. El que hirió a los primogénitos de Egipto desde el hombre hasta la bestia. Envió señales y prodigios en medio de ti, o! Egipto: en Faraón, y en todos sus siervos. El que hirió a muchas naciones; y mató a reyes poderosos: A Sejón rey Amorreo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán. Y dio la tierra de ellos en heredad: en heredad a Israel su pueblo. Jehová, tu nombre es eterno: Jehová, tu memoria para generación y generación. Porque Jehová juzgará a su pueblo; y sobre sus siervos se arrepentirá. Los ídolos de los Gentiles son plata y oro: obra de manos de hombre. Tienen boca, y no hablan: tienen ojos y no ven. Tienen orejas y no escuchan; tampoco hay espíritu en sus bocas. Como ellos sean los que los hacen; y todos los que en ellos confían. Casa de Israel bendecíd a Jehová: Casa de Aarón bendecíd a Jehová: Casa de Leví bendecíd a Jehová: los que teméis a Jehová, bendecíd a Jehová. Bendito Jehová de Sión, el que mora en Jerusalem. Alelu-Jah.

Responsorial Psalm

Psalm 145

Ensalzarte he, mi Dios y Rey; y bendeciré a tu nombre por el siglo y para siempre. Cada día te bendeciré; y alabaré tu nombre por el siglo y para siempre. Grande es Jehová, y digno de alabanza en gran manera; y su grandeza no puede ser comprendida. Generación a generación enarrará tus obras; y anunciarán tus valentías. La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos hablaré. Y la terribilidad de tus valentías dirán; y tu grandeza recontaré. La memoria de la muchedumbre de tu bondad rebosarán; y tu justicia cantarán. Clemente y misericordioso es Jehová: luengo de iras, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordias, sobre todas sus obras. Alábente, o! Jehová, todas tus obras; y tus misericordiosos te bendigan. La gloria de tu reino digan; y hablen de tu fortaleza: Para notificar a los hijos de Adam sus valentías; y la gloria de la magnificencia de su reino. Tu reino es reino de todos los siglos; y tu señorío en toda generación y generación. Sostiene Jehová a todos los que caen; y levanta a todos los oprimidos. Los ojos de todas las cosas esperan a ti; y tú les das su comida en su tiempo. Abres tu mano, y hartas de voluntad a todo viviente. Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. Cercano está Jehová a todos los que le invocan: a todos los que le invocan con verdad. La voluntad de los que le temen, hará; y su clamor oirá, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman; y a todos los impíos destruirá. La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre, por el siglo y para siempre.

Responsorial Psalm

Psalm 144

Bendito Jehová mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra. Misericordia mía, y mi castillo: altura mía, y mi libertador: escudo mío en quien he confiado: el que allana mi pueblo delante de mí. O! Jehová, ¿qué es el hombre, que te haces familiar a él? ¿el hijo del hombre, para que le estimes? El hombre es semejante a la vanidad: sus días son como la sombra que pasa. ¶ O! Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen. Relampaguea relámpagos, y disípalos; envía tus saetas, y contúrbalos. Envía tu mano desde lo alto: redímeme, y escápame de las muchas aguas: de la mano de los hijos extraños. Cuya boca habla vanidad; y su diestra es diestra de mentira. O! Dios, a ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré a ti. El que da salud a los reyes: el que redime a David su siervo de perniciosa espada. Redímeme, y escápame de mano de los hijos extraños: cuya boca habla vanidad, y su diestra es diestra de mentira. ¶ Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud: nuestras hijas como las esquinas labradas a manera del palacio: Nuestros rincones llenos, proveidos de toda suerte de grano: nuestros ganados que paran a millares, y a diez millares en nuestras plazas. Nuestros bueyes cargados de carnes, no haya portillo, ni quien salga, ni quien dé grita en nuestras calles. Bienaventurado el pueblo que tiene esto: bienaventurado el pueblo, cuyo Dios es Jehová.

Evening Prayer — First Lesson

Wisdom 18

Second Reading

I Peter 4

Pues que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también estád armados del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado; Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios. Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lujurias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en beberes, y en abominables idolatrías. En lo cual les parece cosa extraña de que vosotros no corráis juntamente con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolución, ultrajándoos: Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos. Porque por esto ha sido predicado también el evangelio a los muertos; para que sean juzgados según los hombres en la carne, mas vivan según Dios en el espíritu. Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velád en oración. Y sobre todo tenéd entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá la multitud de pecados. Hospedáos amorosamente los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo a los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios. Si alguno habla, hable conforme a los oráculos de Dios: si alguno ministra, ministre conforme a la virtud que Dios da: para que en todas cosas sea Dios glorificado por medio de Jesu Cristo, al cual es gloria, e imperio para siempre jamás. Amén. Carísimos, no os maravilléis cuando sois examinados por fuego, (lo cual se hace para vuestra prueba,) como si alguna cosa peregrina os aconteciese; Mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, regocijáos; para que también en la revelación de su gloria os regocijéis saltando de gozo. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el Espíritu de gloria, y de Dios reposa sobre vosotros. Cierto según ellos él es blasfemado, mas según vosotros es glorificado. Así que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida, o ladrón, o malhechor, o explorador de lo ajeno. Pero si alguno es afligido como Cristiano, no se avergüence, antes glorifique a Dios en esta parte. Porque ya es tiempo que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿qué fin será el de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y si el justo es dificultosamente salvo, ¿adónde parecerá el infiel, y el pecador? Por lo que, aun los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, haciendo bien, como a su fiel Creador.

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Romans 9

Verdad digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo: Que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema de Cristo por causa de mis hermanos, los que son mis parientes según la carne: Que son Israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y los conciertos, y la ley dada, y el culto, y las promesas; Cuyos son los padres, y de los cuales vino Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. No empero que la palabra de Dios haya faltado; porque no todos los que son de Israel son Israelitas: Ni por ser simiente de Abraham luego son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. Quiere decir: No los que son hijos de la carne, estos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, estos son contados en la generación. Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré; y tendrá Sara un hijo. Y no solo esta, mas también Rebeca concibiendo de una vez, a saber, de Isaac nuestro padre; (Porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para que permaneciese el propósito de Dios conforme a la elección, no por las obras, sino por el que llama;) Le fue dicho, que el mayor serviría al menor: Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. ¿Qué diremos pues? ¿Qué hay injusticia acerca de Dios? En ninguna manera. Porque a Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia; y me compadeceré del que me compadeceré. Así que no es del que quiere, ni del que corre; sino de Dios, que tiene misericordia. Porque la Escritura dice de Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece. ¶ Me dirás pues: ¿Por qué pues se enoja? ¿porque quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿tú, quién eres, para que alterques con Dios? ¿o dirá el vaso de barro al que le labró: Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el ollero, para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza? ¿Y qué, si Dios queriendo mostrar su ira, y hacer notorio su poder, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para destrucción; Y haciendo notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de misericordia, que él ha antes preparado para gloria; A los cuales también llamó, es a saber, a nosotros, no solo de los Judíos, mas también de los Gentiles? Como también en Oséas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mío; y amada, a la que no era amada. Y será que en el lugar donde antes les era dicho: Vosotros no sois pueblo mío; allí serán llamados hijos del Dios viviente. Isaías también clama tocante a Israel: Aunque fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, un residuo será salvo. Porque él consumará la obra, y la abreviará en justicia; porque obra abreviada hará el Señor sobre la tierra. Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma fuéramos hechos, y como Gomorra fuéramos semejantes. ¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.

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2 Timothy 3:14-17

Así que tú está firme en lo que has aprendido, y de que has sido persuadido, sabiendo de quien has aprendido; Y que desde la niñez has sabido las sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por medio de la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada divinamente, y es útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instituir en justicia, Para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente instruido para toda buena obra.

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Romans 1:8-17

Primeramente, doy gracias a mi Dios por Jesu Cristo acerca de todos vosotros, de que se habla de vuestra fe por todo el mundo. Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones; Rogando, si de algún modo ahora al fin haya de tener por la voluntad de Dios próspero viaje para venir a vosotros. Porque deseo en gran manera veros, para repartir con vosotros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados; Es a saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la mutua fe, la vuestra y juntamente la mía. Mas no quiero, hermanos, que ignoréis, que muchas veces me he propuesto de venir a vosotros, (empero hasta ahora he sido estorbado,) para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los otros Gentiles. A Griegos y a bárbaros, a sabios y a ignorantes soy deudor. Así que, en cuanto está en mí, pronto estoy a anunciar el evangelio también a los que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo; porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree: al Judío primeramente, y también al Griego. Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe, como está escrito: El justo vivirá por la fe.

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Matthew 7

No juzguéis; porque también no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medir. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, una viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan, y os despedacen. ¶ Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis; llamád, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿O si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden? ¶ Así que, todas las cosas que querríais que los hombres hiciesen con vosotros, así también hacéd vosotros con ellos; porque esta es la ley, y los profetas. ¶ Entrád por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición; y los que van por él, son muchos. Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo hallan. ¶ Guardáos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas; mas interiormente son lobos robadores. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, o higos de las cambroneras? De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol carcomido lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos; ni el árbol carcomido llevar buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de maldad. ¶ Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varón prudente que edificó su casa sobre roca: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varón insensato, que edificó su casa sobre arena: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fue su ruina grande. Y fue que como Jesús acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina: Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Evening Prayer — Second Lesson

Ephesians 2

Y a vosotros os dio vida, estando muertos en vuestros delitos y pecados, En que en otro tiempo anduvisteis, conforme a la condición de este mundo, conforme a la voluntad del príncipe de la potestad del aire, del espíritu que ahora obra en los hijos de la desobediencia: Entre los cuales todos nosotros también conversamos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo las voluntades de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo, (por gracia sois salvos;) Y nos resucitó juntamente con él, y asimismo nos ha hecho asentar en los cielos con Cristo Jesús; Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, es el don de Dios: No por obras, para que nadie se gloríe. Porque hechura suya somos, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios ordenó antes para que anduviésemos en ellas. Por tanto tenéd memoria que vosotros que en otro tiempo eráis Gentiles en la carne, que eráis llamados Incircuncisión por la que se llama Circuncisión en la carne, la cual se hace por mano; Que eráis en aquel tiempo sin Cristo alejados de la república de Israel, y extranjeros a los conciertos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el mundo; Mas ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, el que de ambos pueblos ha hecho uno solo, y ha derribado el muro de división que mediaba entre ellos: Deshaciendo en su carne la enemistad, es a saber, la ley de los mandamientos que consistían en ritos; para formar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo así la paz: Y para reconciliar con Dios a ambos en un mismo cuerpo por la cruz, habiendo matado por ella la enemistad. Y vino, y anunció la paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca: Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois forasteros y extranjeros, sino conciudadanos de los santos, y familiares de Dios: Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo el mismo Jesu Cristo la principal piedra angular: En el cual todo el edificio, bien ajustado consigo mismo, crece para ser templo santo en el Señor: En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios por el Espíritu.

Gospel

Luke 17:5-10

¶ Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Y el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en la mar, y os obedecería. ¿Mas cuál de vosotros tiene un siervo que ara, o apacienta ganado, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice antes: Adereza que cene yo, y cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto come tú y bebe? ¿Hace gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decíd: Siervos inútiles somos; porque lo que debíamos de hacer, hicimos.

Gospel

Luke 12:49-59

¶ Fuego vine a meter en la tierra, ¿y qué quiero, si ya está encendido? Empero, de bautismo me es necesario ser bautizado, ¡y cómo me angustio hasta que sea cumplido! ¿Pensáis que he venido a la tierra a dar paz? No, os digo; mas disensión. Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre: la madre contra la hija, y la hija contra la madre: la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. Y decía también al pueblo: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así. Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay. ¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra, ¿y este tiempo, como no lo examináis? ¿Mas por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo? Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino de librarte de él, porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allá hasta que hayas pagado hasta el postrer cornado.

Gospel

Luke 22

Y estaba cerca el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le matarían; mas tenían miedo del pueblo. Y entró Satanás en Júdas, que tenía por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce. Y fue, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de como se le entregaría. Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero. Y prometió; y buscaba oportunidad para entregarle a ellos sin estar presente la multitud. ¶ Y vino el día de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la pascua. Y envió a Pedro, y a Juan, diciendo: Id, aparejádnos la pascua, para que comamos. Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la aparejemos? Y él les dijo: He aquí, como entraréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguídle hasta la casa donde entrare; Y decíd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejádla allí. Y yendo ellos halláronlo todo como les había dicho; y aparejaron la pascua. Y como fue hora, se sentó a la mesa; y con él los doce apóstoles. Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca. Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplido en el reino de Dios. Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomád esto, y distribuídlo entre vosotros. Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomando pan, habiendo hecho gracias, lo rompió, y les dio, diciendo: éste es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacéd esto en memoria de mí. Asimismo también la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama. Con todo eso, he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. Y a la verdad el Hijo del hombre va según lo que está determinado; empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado! Ellos entonces comenzaron a preguntar entre sí, cual de ellos sería el que había de hacer esto. ¶ Y hubo también entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor. Entonces él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores: Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que precede, como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor, el que se asienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se asienta a la mesa? mas yo soy entre vosotros como el que sirve. Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones: Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó a mí; Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino; y os asentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel. ¶ Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí, que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tú cuando te conviertas, confirma a tus hermanos. Y él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo, tanto a la cárcel, como a la muerte. Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy, antes que tú niegues tres veces que me conoces. Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada. Entonces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tómela; y también su alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y cómprela. Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y con los malos fue contado; porque lo que está escrito de mí, su cumplimiento tiene. Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí, dos espadas hay aquí. Y él les dijo: Basta. ¶ Y saliendo, se fue, según su costumbre, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron. Y como llegó a aquel lugar, les dijo: Orád para que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró, Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de mí, empero no se haga mi voluntad, mas la tuya. Y le apareció un ángel del cielo esforzándole. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como gotas grandes de sangre, que descendían hasta la tierra. Y como se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza. Y les dijo: ¿Qué, dormís? Levantáos, y orád que no entréis en tentación. ¶ Estando aun hablando él, he aquí, una multitud de gente, y el que se llamaba Júdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó a Jesús, para besarle. Entonces Jesús le dijo: ¿Júdas, con un beso entregas al Hijo del hombre? Y viendo los que estaban junto a él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos con espada? Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, y le quitó la oreja derecha. Y respondiendo Jesús, dijo: Dejád hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó. Dijo después Jesús a los príncipes de los sacerdotes, y a los capitanes del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: ¿Cómo a ladrón habéis salido con espadas y con palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. ¶ Y prendiéndole, le trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos al derredor, se sentó también Pedro entre ellos. Y como una criada le vio que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y éste con él era. Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco. Y un poco después viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy. Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él; porque es Galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y luego, estando aun él hablando, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho. Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces. Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente. Y los hombres que tenían a Jesús, burlaban de él, hiriéndole. Y cubriéndole herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te hirió? Y decían otras muchas cosas injuriándole. Y como fue de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio, Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creereis; Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis; Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará a la diestra del poder de Dios. Y dijeron todos: ¿Luego tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros lo decís, que yo soy. Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oído de su boca.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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