Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Timothy 2:1-7

Amonesto, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres: Por los reyes, y por todos los que están en autoridad; que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro: El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un Dios, y asimismo un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús; El cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en su propio tiempo. Para lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento,) instruidor de las naciones en fe y verdad.

First Reading

Hosea 10

La vid vacía a Israel, haciendo fruto para él: conforme a la multiplicación de su fruto, multiplicó altares: conforme a la bondad de su tierra, mejoraron sus estatuas. Apartóse su corazón. Ahora serán convencidos: el quebrantará sus altares, asolará sus estatuas. Porque ahora dirán: No tenemos rey, porque no temimos a Jehová; y el rey, ¿qué nos hará? Hablaron palabras jurando en vano, haciendo alianza; y el juicio florecerá en los surcos del campo como ajenjo. Por las becerras de Bet-aven serán atemorizados los moradores de Samaria; porque su pueblo lamentará por su causa; y sus sacerdotes se alegrarán a causa del, por su gloria que será perdida. Y aun también será él llevado en Asiria en presente al rey de Jareb: Efraím será avergonzado, Israel será confuso de su consejo. De Samaria fue cortado su rey, como la espuma sobre las haces de las aguas. Y los altares de Avén serán destruidos, el pecado de Israel: crecerá sobre sus altares espino y cardo, y dirán a los montes: Cubrídnos; y a los collados: Caéd sobre nosotros. Desde los días de Gabaa has pecado, o! Israel: allí estuvieron: no los tomó la batalla en Gabaa contra los inicuos. Yo los castigaré como deseo; y pueblos se juntarán sobre ellos cuando serán atados en sus dos surcos. Efraím, becerra domada amadora del trillar: mas yo pasaré sobre la hermosura de su pescuezo: yo haré llevar yugo a Efraím, arará Judá, quebrará sus terrones Jacob. Sembrád para vosotros a justicia, segád para vosotros a misericordia, arád para vosotros arada; porque el tiempo es de buscar a Jehová hasta que venga, y os enseñe justicia. Habéis arado impiedad, segasteis iniquidad, comeréis fruto de mentira; porque confiaste en tu camino, en la multitud de tus fuertes. Por tanto en tus pueblos se levantará alboroto, y todas tus fortalezas serán destruidas, como en la deshecha de Salmana en Bet-arbel el día de la batalla: la madre fue arrojada sobre los hijos. Así hará a vosotros Bet-el por la maldad de vuestra maldad: en la mañana cortando será cortado el rey de Israel.

First Reading

Psalms 90:1-17

Señor, tú nos has sido refugio en generación y generación. Antes que naciesen los montes, y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo, y hasta el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser quebrantado; y dices: Convertíos, hijos del hombre. Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como la vela de la noche. Háceslos pasar como avenida de aguas: son como sueño: a la mañana pasará como la yerba; Que a la mañana florece, y crece: a la tarde es cortada, y se seca. Porque con tu furor somos consumidos: y con tu ira somos conturbados. Pusiste nuestras maldades delante de ti: nuestros yerros a la lumbre de tu rostro. Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira: acabamos nuestros años, como la palabra. Los días de nuestra edad son setenta años: y los de los más valientes, ochenta años: y su fortaleza es molestia, y trabajo: porque es cortado presto, y volamos. ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira? que tu ira es como tu temor. Para contar nuestros días háznos saber así: y traeremos al corazón sabiduría. Vuélvete a nosotros o! Jehová: ¿hasta cuándo? y aplácate para con tus siervos. Hártanos de mañana de tu misericordia: y cantaremos, y alegrarnos hemos todos nuestros días. Alégranos como en los días que nos afligiste: como en los años que vimos mal. Parezca en tus siervos tu obra; y tu gloria sobre sus hijos. Y sea la hermosura de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y haz permanecer sobre nosotros la obra de nuestras manos: la obra de nuestras manos confirma.

Morning Prayer — First Lesson

Hosea 14

¶ Conviértete, ¡O! Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Tomád con vosotros palabras, y convertíos a Jehová, y decídle: Quita toda iniquidad, y recibe el bien; y pagaremos becerros de nuestros labios. No nos librará Assur, no subiremos sobre caballo, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque por ti el huérfano alcanzará misericordia. ¶ Yo medicinaré su rebelión, amarlos he de voluntad; porque mi furor se quitó de ellos. Yo seré a Israel como rocío: el florecerá, como lirio, y extenderá sus raíces, como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Volverán los que se sentaren debajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano. Efraím entonces dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo le oiré, y miraré: yo seré a él como la haya verde: tu fruto es hallado de mí. ¿Quién es sabio para que entienda esto; y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son derechos, y los justos andarán por ellos: mas los rebeldes caerán en ellos.

Epistle

Colossians 3:12-17

Vestíos, pues, (como los escogidos de Dios, santos, y amados) de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad de espíritu, de mansedumbre, de longanimidad: Soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tuviere queja contra otro: a la manera que Cristo os perdonó, así también perdonád vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, el cual es el vínculo de la perfección. Y la paz de Dios reine en vuestros corazones: a la cual asimismo sois llamados en un mismo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente en toda sabiduría; enseñándoos, y exhortándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor. Y todo lo que hiciereis, en palabra, o en obra, hacédlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios y al Padre por medio de él.

First Reading

I Chronicles 23

Siendo pues David ya viejo, y harto de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel. Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y Levitas, Fueron contados los Levitas de treinta años y arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno a uno, treinta y ocho mil. De estos los veinte y cuatro mil, para dar priesa a la obra de la casa de Jehová; y gobernadores y jueces seis mil: Ítem, porteros cuatro mil: y cuatro mil para alabar a Jehová con los instrumentos que yo he hecho para alabar. Y repartiólos David en partes, los hijos de Leví, y de Gersón, y de Caat, y de Merari. Los hijos de Gersón fueron Leedán, y Semeí. Los hijos de Leedán fueron Jahiel el primero, Zetán, y Joel, tres. Los hijos de Semeí fueron Salomit, Hoziel, y Arán, ellos tres. Estos fueron los príncipes de las familias de Leedán. Y los hijos de Semeí fueron Jehet, Ziva, Jaus, y Barias. Estos cuatro fueron los hijos de Semeí. Jehet era el primero, Zina el segundo: mas Jaus y Barias no multiplicaron hijos, por lo cual fueron contados por una familia. Los hijos de Caat fueron Amram, Isaar, Hebrón, y Oziel, ellos cuatro. Los hijos de Amram fueron Aarón y Moisés: y Aarón fue apartado para ser santificado, santidad de santidades fue él y sus hijos para siempre, para que quemasen perfumes delante de Jehová, y le ministrasen, y bendijesen en su nombre para siempre. Y los hijos de Moisés, varón de Dios, fueron llamados en la tribu de Leví. Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. Hijo de Gersón fue Subuel, el primero. E hijo de Eliezer fue Rohobia, el primero: y Eliezer no tuvo otros hijos. Mas los hijos de Rohobia fueron muchos. Hijo de Isaar fue Salomit, el primero. Los hijos de Hebrón fueron; Jeriau el primero, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, Jecmaán el cuatro. Los hijos de Oziel fueron; Mica el primero, Jesía el segundo. Los hijos de Merari fueron; Moholi y Musi. Los hijos de Moholi; Eleazar, y Cis. Y murió Eleazar sin hijos, mas tuvo hijas. Y los hijos de Cis sus hermanos las tomaron por mujeres. Los hijos de Musi fueron; Moholi, Eder, y Jerimot, ellos tres. Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, cabeceras de familias en sus cuentas, contados por sus nombres, por sus cabezas, los cuales hacían obra en el ministerio de la casa de Jehová, de veinte años y arriba. Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado reposo a su pueblo Israel, y habitó en Jerusalem para siempre: Y también los Levitas no llevarán el tabernáculo, y todos sus vasos para su ministerio. Así que conforme a las postreras palabras de David, fue la cuenta de los hijos de Leví de veinte años y arriba: Y estaban debajo de la mano de los hijos de Aarón para ministrar en la casa de Jehová, en los patios, y en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la obra del ministerio de la casa de Dios. Asimismo para los panes de la proposición, para la flor de la harina, para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para la fruta de sartén, y para lo tostado, y para toda medida y cuenta; Y para que asistiesen cada mañana, todos los días, a glorificar y alabar a Jehová, y asimismo a la tarde; Y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los sábados, nuevas lunas, y solemnidades, por la cuenta y forma que tenían, continuamente delante de Jehová; Y para que tuviesen la guarda del tabernáculo del testimonio, y la guarda del santuario, y la guarda de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová.

Morning Prayer — Second Lesson

Luke 24

Mas el primer día de la semana, muy de mañana vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado; y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron la piedra revuelta de la puerta del sepulcro. Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí, dos varones que se pararon junto a ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes. Y teniendo ellas miedo, y bajando el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado: acordáos de como os habló, cuando aun estaba en Galilea, Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras. Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. Y eran María Magdalena, y Juana, y María, madre de Santiago, y otras que estaban con ellas, las que decían estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían como locura las palabras de ellas; y no las creyeron. Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, vio solos los lienzos allí echados, y se fue maravillado entre sí de este hecho. ¶ Y, he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmáus: E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes? Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleófas, le dijo: ¿Tú solo forastero eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo: Y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros magistrados, a condenación de muerte, y le crucificaron. Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero día desde que esto ha acontecido. Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro; Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habían dicho; mas a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer a todo lo que los profetas han dicho! ¿No era menester que Cristo padeciera estas cosas, y que entrara así en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras las cosas tocantes a él. Y llegaron a la aldea a donde iban; y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y está ya declinando el día. Y entró para quedarse con ellos. Y aconteció, que estando sentado a la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y lo rompió, y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos. Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem; y hallaron a los once congregados, y a los que estaban con ellos, Que decían: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino; y como había sido conocido de ellos en el romper del pan. ¶ Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían algún espíritu. Mas él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? Mirád mis manos y mis píes, que yo mismo soy. Palpád, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y en diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Y no creyéndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. Lo cual él tomó, y comió delante de ellos: Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos de mí. Entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras. Y les dijo: Así está escrito, y así fue menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercero día; Y que se predicase en su nombre arrepentimiento, y remisión de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. Y vosotros sois testigos de estas cosas. Y, he aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedáos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de lo alto de poder. ¶ Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo. Y aconteció, que bendiciéndoles, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo. Y ellos después de haberle adorado, se volvieron a Jerusalem con gran gozo. Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.

Responsorial Psalm

Psalm 40

Esperando esperé a Jehová, e inclinóse a mí, y oyó mi clamor. E hízome sacar de un aljibe sonoro, de un lodo cenagoso; y puso mis pies sobre peña, enderezó mis pasos. Y puso en mi boca canción nueva, alabanza a nuestro Dios. Verán muchos, y temerán, y esperarán en Jehová. Bienaventurado el varón, que puso a Jehová por su confianza; y no miró a los soberbios, ni a los que declinan a la mentira. ¶ Aumentado has tú, o! Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te los podremos contar: si yo los anunciare, y hablare, no pueden ser enarrados. Sacrificio y presente no te agrada: orejas me has labrado: Holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el envoltorio del libro está escrito de mí. Para hacer tu voluntad, Dios mío, ha me agradado; y tu ley está dentro de mis entrañas. Yo anuncié justicia en grande congregación: he aquí, no detuve mis labios, Jehová tú lo sabes. No encubrí tu justicia en medio de mi corazón: tu verdad y tu salud dije: no negué tu misericordia y tu verdad en grande congregación. Tú, Jehová, no detengas de mí tus misericordias: tu misericordia y tu verdad me guarden siempre. Porque me han cercado males hasta no haber cuento: me han comprendido mis maldades, y no puedo ver: hánse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta. Quieras, Jehová, librarme: Jehová apresúrate para ayudarme. Sean avergonzados y confusos a una los que buscan mi vida para cortarla: vuelvan atrás y avergüéncense los que quieren mi mal. Sean asolados en pago de su afrenta, los que me dicen: Hala, hala. Regocíjense, y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, los que aman tu salud. Y yo afligido y necesitado; y Jehová pensará de mí: mi ayudador y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Gospel

Matthew 13:24-30

¶ Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que siembra buena simiente en su campo. Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y como la yerba salió, e hizo fruto, entonces la cizaña apareció también. Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena simiente en tu campo? ¿Pues de donde tiene cizaña? Y él les dijo: Algún enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Pues quieres que vayamos, y la cojamos? Y él dijo: No; porque cogiendo la cizaña, no arranquéis también con ella el trigo. Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Cogéd primero la cizaña, y atádla en manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí.

Responsorial Psalm

Psalm 2

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán en uno contra Jehová, y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas: y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá: el Señor se burlará de ellos. Entonces hablará a ellos con su furor, y con su ira los conturbará. Y yo te establecí mi rey sobre Sión, el monte de mi santidad. Yo recitaré el decreto. Jehová me dijo: Mi hijo eres tú: yo te engendré hoy. Demándame, y yo daré las gentes por tu heredad, y por tu posesión los cabos de la tierra. Quebrantarlos has con vara de hierro: como vaso de ollero los desmenuzarás. Y ahora reyes entendéd: admitid consejo jueces de la tierra. Servíd a Jehová con temor: y alegráos con temblor. Besád al hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino: cuando se encendiere un poco su furor, bienaventurados todos los que confían en él.

Responsorial Psalm

Psalm 12

Salva, o! Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres. Mentira habla cada uno con su prójimo con labios lisonjeros: con doblez de corazón, hablan. Tale Jehová todos los labios lisonjeros: la lengua que habla grandezas. Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos: nuestros labios están con nosotros, ¿quién nos es Señor? ¶ Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová: yo pondré en salvo al que el enlaza. Las palabras de Jehová, palabras limpias: plata refinada en horno de tierra: colada siete veces. Tú, Jehová, los guardarás: guárdalos para siempre de aquesta generación. Cercando andan los malos: entretanto las vilezas de los hijos de los hombres son exaltadas.

Responsorial Psalm

Psalm 102

Jehová, oye mi oración, y venga mi clamor a ti. No escondas de mí tu rostro: en el día de mi angustia inclina a mí tu oreja; el día que te invocare, apresúrate a responderme. Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en hogar. Mi corazón fue herido, y se secó como la yerba; por lo cual me olvidé de comer mi pan. Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne. Soy semejante al pelícano del desierto: soy como el búho de las soledades. Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, conspiran contra mí. Por lo cual yo como la ceniza a manera de pan; y mi bebida mezclo con lloro, A causa de tu enojo y de tu ira: porque me alzaste, y me arrojaste. Mis días son como la sombra que se va: y yo como la yerba me he secado. Mas tú, Jehová, para siempre permanecerás; y tu memoria para generación y generación. Tú levantándote habrás misericordia de Sión, porque es tiempo de tener misericordia de ella: porque el plazo es llegado. Porque tus siervos amaron sus piedras: y del polvo de ella tuvieron compasión. Y temerán las naciones el nombre de Jehová: y todos los reyes de la tierra tu gloria. Por cuanto Jehová habrá edificado a Sión; y será visto en su gloria. Habrá mirado a la oración de los solitarios: y no habrá desechado el ruego de ellos. Escribirse ha esto para la generación postrera: y el pueblo que se criará, alabará a Jehová. Porque miró de lo alto de su santuario: Jehová miró desde los cielos a la tierra, Para oír el gemido de los presos: para soltar a los sentenciados a muerte: Porque publiquen en Sión el nombre de Jehová: y su alabanza en Jerusalem, Cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos para servir a Jehová. El afligió mi fuerza en el camino, acortó mis días. Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días; por generación de generaciones son tus años. Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán, como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados: Mas tú, el mismo, y tus años no se acabarán. Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.

Evening Prayer — First Lesson

Joel 2:1-21

Tocád trompeta en Sión, y pregonád en mi santo monte: tiemblen todos los moradores de la tierra; porque viene el día de Jehová, porque cercano está. Día de tinieblas y de oscuridad: día de nube y de sombra: como el alba que se derrama sobre los montes, un pueblo grande y fuerte, nunca desde el principio del siglo fue su semejante, ni después de él será jamás en años de generación y generación. Delante de él consumirá fuego, detrás de él abrasará llama: como el huerto de Edén será la tierra delante de él, y detrás de él, como desierto asolado: ni tampoco habrá quien de él escape. Su parecer, como parecer de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes: como sonido de llama de fuego que consume rastrojos, como algún fuerte pueblo aparejado para la batalla. Delante de él temerán los pueblos: todas las caras se pararán negras. Como valientes correrán: como hombres de guerra subirán la muralla; y cada cual irá en sus caminos, y no torcerán sus sendas. Ninguno apretará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y sobre la misma espada se arrojarán, y no se herirán. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. Delante de él temblará la tierra, los cielos se estremecerán: el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su voz delante de su ejército, porque muchos son sus reales, y fuertes, que ponen en efecto su palabra; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible, ¿y quién lo podrá sufrir? Y también ahora, dijo Jehová: Convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno, y lloro, y llanto. Y rompéd vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios, porque misericordioso es y clemente, luengo de iras y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo. ¿Quién sabe si se convertirá, y se arrepentirá, y dejará bendición tras de él, presente y derramadura para Jehová vuestro Dios? Tocád trompeta en Sión, pregonád ayuno, llamád a congregación. Congregád el pueblo, pregonád congregación, juntád los viejos, congregád los niños, y los que maman: salga de su cámara el novio, y la novia de su tálamo. Entre la entrada y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, y digan: Perdona, o! Jehová, a tu pueblo, y no pongas en vergüenza tu heredad, para que las gentes se enseñoreen de ella: ¿por qué han de decir entre los pueblos: Donde está su Dios? ¶ Y Jehová zelará su tierra, y perdonará a su pueblo. Y responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí que yo os envío pan, y mosto, y aceite; y seréis hartos de ellos, y nunca más os pondré en vergüenza entre las gentes. Y haré alejar de vosotros al aquilonar, y echarlo he en la tierra seca y desierta: su haz será hacia el mar oriental, y su fin al mar occidental; y subirá su hedor, y subirá su podrición, porque hizo grandes cosas. Tierra, no temas: alégrate, y gózate; porque Jehová hizo grandes cosas.

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Philippians 4

Por lo cual, hermanos míos, amados y deseados, mi gozo y mi corona, estád así firmes en el Señor, amados míos. A Euodias ruego, y ruego a Sintique, que tengan unos mismos sentimientos en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, fiel compañero de yugo, ayuda a aquellas mujeres que combatieron juntamente conmigo por el evangelio, con Clemente también, y los demás mis ayudadores, cuyos nombres están en el libro de la vida: Regocijáos en el Señor siempre: otra vez digo, que os regocijéis. Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. De nada estéis solícitos; sino que en todo dénse a conocer vuestras peticiones delante de Dios por la oración, y el ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. En fin, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay alguna virtud, y si hay alguna alabanza, pensád en las tales cosas. Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oísteis, y visteis en mí, esto hacéd; y el Dios de paz será con vosotros. ¶ Empero en gran manera me regocijé en el Señor, de que al fin ya reverdecisteis en tener cuidado de mí, de lo cual en verdad estabais solícitos; mas os faltaba la oportunidad. No es que hablo en cuanto a necesidad; porque yo he aprendido a contentarme con lo que tuviere. Sé tan bien estar humillado, como sé tener abundancia; donde quiera y en todas cosas soy instruido así para estar harto como para sufrir hambre, lo mismo para tener abundancia como para padecer necesidad: Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Todavía, hicisteis bien en que comunicasteis conmigo en mi tribulación. Ya sabéis también vosotros, oh Filipenses, que al principio del evangelio, cuando me partí de Macedonia, ninguna iglesia comunicó conmigo en materia de dar y de recibir, sino vosotros solos; Porque aun estando yo en Tesalónica, me enviasteis lo necesario una y dos veces. No que yo solicite dádivas, mas solicito fruto que abunde para vuestra cuenta. Empero todo lo tengo, y aun más de lo suficiente: estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto y agradable a Dios. Y mi Dios suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas, en gloria por Cristo Jesús. Al Dios, pues, y Padre nuestro sea gloria por siglos de siglos. Amén. Saludád a todos los santos en Cristo Jesús: os saludan los hermanos que están conmigo. Os saludan todos los santos; y mayormente los que son de casa de César. La gracia del Señor nuestro Jesu Cristo sea con todos vosotros. Amén. ¶ Escrita de Roma a los Filipenses por Epafrodito.

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I Corinthians 10

Mas no quiero, hermanos, que ignoréis, que nuestros Padres todos estuvieron debajo de la nube, y todos pasaron por la mar; Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; Y todos comieron la misma vianda espiritual; Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Roca espiritual que los seguía, la cual Roca era Cristo: Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; porque fueron derribados en el desierto. Empero estas cosas fueron tipos para nosotros; a fin de que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron: Ni seáis adoradores de ídolos como eran algunos de ellos, como está escrito: Sentose el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar: Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veinte y tres mil: Ni tentemos a Cristo, como algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes: Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destruidor. Mas todas estas cosas les acontecieron por tipos, y son escritas para nuestra amonestación, sobre quien los fines de los siglos han llegado. Así que el que se piensa estar firme, mire no caiga. No os ha tomado alguna tentación, fuera de las que son comunes a los hombres; mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis; antes dará también salida con la tentación, para que la podáis llevar. ¶ Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría. Como a sabios hablo, juzgád vosotros lo que digo. La copa de bendición la cual bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? el pan que rompemos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Porque siendo muchos, somos un solo pan, y un solo cuerpo; porque todos participamos de aquel mismo pan. Mirád a Israel según la carne. Los que comen los sacrificios, ¿no son participantes del altar? ¿Pues qué digo? ¿Qué el ídolo es algo? ¿o que lo que es sacrificado a los ídolos es algo? Antes, digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. ¿Provocamos a zelos al Señor? ¿Somos acaso más fuertes que él? ¶ Todo me es lícito, mas no todo me conviene: todo me es lícito, mas no todo edifica. Ninguno busque lo que es suyo propio; mas cada uno lo que es del otro. De todo lo que se vende en la carnicería, coméd sin preguntar nada por causa de la conciencia. Porque del Señor es la tierra, y la plenitud de ella. Si alguno de los que no creen os convida, y queréis ir, de todo lo que se os pone delante, coméd, sin preguntar nada por causa de la conciencia. Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos: no lo comáis por causa de aquel que os lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra, y la plenitud de ella. Conciencia digo, no la tuya, sino la del otro. ¿Pues por qué ha de ser juzgada mi libertad por conciencia de otro? Y si yo por gracia participo, ¿por qué se ha de hablar mal de mí por lo que doy gracias? Si pues coméis, o si bebéis, o hacéis otra cosa, hacédlo todo a gloria de Dios. Sed sin ofensa a Judíos, y a Griegos, y a la iglesia de Dios: Como también yo en todas las cosas agrado a todos: no buscando mi mismo provecho, sino el de muchos, para que ellos sean salvos.

Second Reading

1 John 4:7-12

Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Y cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios en nosotros, en que Dios envió su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para ser propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha así amado, debemos también nosotros amarnos los unos a los otros. Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros.

Second Reading

Romans 8:1-11

Así que ahora, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible a la ley, en cuanto era débil por la carne, Dios enviando a su Hijo en semejanza de la carne del pecado, y por pecado, condenó al pecado en la carne; Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son según la carne, piensan en las cosas que son de la carne; mas los que son según el Espíritu, en las cosas que son del Espíritu. Porque el ánimo carnal es muerte; mas el ánimo espiritual, vida y paz; Por cuanto el ánimo carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tan tampoco puede. Así que, los que son según la carne, no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no sois según la carne, sino según el Espíritu: si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él. Empero si Cristo es en vosotros, el cuerpo a la verdad está muerto a causa del pecado; mas el Espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús, mora en vosotros, el que levantó a Cristo de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Gospel

Matthew 24

Y salido Jesús del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo. Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada. ¶ Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron a él los discípulos aparte, diciendo: Dinos cuando serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo. Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirád que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirád que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aun no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. Y todas estas cosas, principio de dolores. Entonces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre. Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos a otros; y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos. Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará. Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. ¶ Por tanto cuando viereis la abominación de asolamiento, que fue dicha por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; Y el que sobre la techumbre, no descienda a tomar algo de su casa; Y el que en el campo, no vuelva atrás a tomar sus ropas. Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en día de sábado. Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. ¶ Entonces si alguien os dijere: He aquí, está el Cristo, o allí; no creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. He aquí, os lo he dicho antes. Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí, en las cámaras; no creáis. Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán también las águilas. ¶ Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria. Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro. De la higuera aprendéd la comparación: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está cercano, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación que todas estas cosas no acontezcan. El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán. ¶ Mas del día o hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el día que Noé entró en el arca, Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre. Entonces estarán dos en el campo; uno será tomado, y otro será dejado: Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. ¶ Velád pues, porque no sabéis a que hora ha de venir vuestro Señor. Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese a cual vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto también vosotros estád apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis. ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su Señor puso sobre su familia, para que les dé alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así. De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. Mas si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir; Y comenzare a herir sus compañeros, y aun a comer y beber con los borrachos: Vendrá el Señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe, Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Thessalonians 4

Resta, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesús, que de la manera que recibisteis de nosotros de como debéis andar, y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesús. Porque la voluntad de Dios es esta, a saber, vuestra santificación; que os apartéis de fornicación. Que cada uno de vosotros sepa tener su propio vaso en santificación y honor; No con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen a Dios: Que ninguno agravie, ni defraude en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os habemos dicho y protestado. Pues no nos ha llamado Dios para vivir en inmundicia, sino en santidad. Así que el que nos menosprecia, no menosprecia a hombre, sino a Dios, el cual también nos dio su Espíritu Santo. ¶ Empero, acerca del amor fraternal no habéis menester que os escriba; porque vosotros habéis aprendido de Dios que os améis los unos a los otros. Y a la verdad lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda la Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayáis creciendo más y más; Y que procuréis estar quietos, y hacer vuestros propios negocios; y que obréis con vuestras manos de la manera que os habemos mandado; Y que andéis honestamente para con los de afuera; y que nada de ninguno hayáis menester. ¶ Tampoco, hermanos, queremos que estéis en ignorancia acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús. Porque os decimos esto en palabra del Señor, que nosotros que vivimos, que habemos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros a los que durmieron ya. Porque el mismo Señor con algazara, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán los primeros. Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire; y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto consoláos los unos a los otros en estas palabras.

Gospel

John 6:51-58

Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. ¶ Entonces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer? Jesús les dijo entonces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente.

Gospel

Luke 17:1-4

Dijo después a los discípulos: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le sería, si una piedra de molino de asno le fuera puesta al cuello, y fuese echado en la mar, que escandalizar a uno de estos pequeñitos. Mirád por vosotros. Si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere a ti, diciendo: Pésame: perdónale.

Gospel

Luke 8

Y aconteció después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios; y los doce iban con él, Y algunas mujeres que habían sido curadas por él de malos espíritus, y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios; Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Heródes; y Susana, y otras muchas que le servían de sus haberes. Y como se juntó una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad vinieron a él, dijo por una parábola: Un sembrador salió a sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Y otra parte cayó sobre piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Y otra parte cayó entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra; y cuando fue nacida, llevó fruto a ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: el que tiene oídos para oír, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, qué era esta parábola. Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Es pues esta la parábola: La simiente es la palabra de Dios. Y los de junto al camino, estos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no se salven creyendo. Y los de sobre piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas estos no tienen raíces; que por un tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan. Y lo que cayó en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto. Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto en paciencia. Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija, o la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran, vean la luz. Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto. Mirád pues como oís; porque a cualquiera que tuviere, le será dado; y a cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado. ¶ Entonces vinieron a él su madre y hermanos, y no podían llegar a él por causa de la multitud. Y le fue dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos están fuera, que quieren verte. El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. ¶ Y aconteció un día que él entró en una nave con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago; y se partieron. Y navegando ellos, se durmió. Y descendió una tempestad de viento en el lago; y se llenaban de agua, y peligraban. Y llegándose a él, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, que perecemos. Y despertado él, riñó al viento y a la tempestad del agua, y cesaron; y fue hecha grande bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y ellos temiendo, quedaron maravillados, diciendo los unos a los otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y al agua manda, y le obedecen? ¶ Y navegaron a la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea. Y saliendo él a tierra, le salió al encuentro de la ciudad un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no llevaba vestido, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. El cual como vio a Jesús, exclamó, y prostróse delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes. (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre; porque ya de muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones era impelido del demonio por los desiertos.) Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él. Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo. Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte, y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó. Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato de ellos se arrojó con impetuosidad por un despeñadero en el lago, y se ahogó. Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron; y yendo, dieron aviso en la ciudad y por las heredades. Y salieron a ver lo que había acontecido, y vinieron a Jesús; y hallaron sentado al hombre, del cual habían salido los demonios, vestido, y en seso, a los pies de Jesús; y tuvieron temor. Y les contaron los que lo habían visto, como había sido sanado aquel endemoniado. Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al derredor le rogaron, que se retirase de ellos; porque tenían gran temor. Y él subiendo en la nave se volvió. Y aquel hombre, del cual habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo: Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había Jesús hecho con él. ¶ Y aconteció que volviendo Jesús, la multitud le recibió con gozo; porque todos le esperaban. Y, he aquí, un varón llamado Jairo, el cual también era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; Porque una hija única que tenía, como de doce años, se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la gente. Y una mujer que tenía flujo de sangre ya hacía doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y de ninguno había podido ser curada, Llegándose por detrás tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí. Entonces como la mujer vio que no se escondía, vino temblando, y postrándose delante de él, le declaró delante de todo el pueblo la causa porque le había tocado, y como luego había sido sana. Y él le dijo: Confía, hija, tu fe te ha sanado: vé en paz. Estando aun él hablando, vino uno de casa del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro. Y oyéndolo Jesús, le respondió, diciendo: No temas: cree solamente, y será sana. Y entrado en casa, no dejó entrar a nadie, sino a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y al padre y a la madre de la joven. Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis: no es muerta, mas duerme. Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta. Y él, echados todos fuera, y trabándola de la mano, clamó, diciendo: Joven, levántate. Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego; y él mandó que le diesen de comer. Y sus padres estaban fuera de sí: a los cuales él mandó, que a nadie dijesen lo que había sido hecho.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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