Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

1 Timothy 3:1-7

Palabra verdadera es esta: Si alguno apetece obispado, obra excelente desea. Es necesario, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, vigilante, templado, de buenas costumbres, hospedador, apto para enseñar, No amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas moderado, no pendenciero, ajeno de avaricia: Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios? No neófito, porque hinchándose de orgullo, no caiga en condenación del diablo. Y conviene que tenga también testimonio de los de afuera; porque no caiga en vituperio, y en lazo del diablo.

First Reading

Hosea 12

Efraím es apacentado del viento, y sigue al solano; mentira y destrucción aumenta continuamente; porque hicieron alianza con los Asirios, y aceite se lleva a Egipto. Pleito tiene Jehová con Judá, para visitar a Jacob conforme a sus caminos: pagarle ha conforme a sus obras. En el vientre tomó por el calcañar a su hermano; y con su fortaleza venció al ángel: Y venció al ángel, y prevaleció: lloró, y rogóle: en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros. Mas Jehová es Dios de los ejércitos, Jehová es su memorial. Tú pues a tu Dios te convierte, guarda misericordia y juicio, y en tu Dios espera siempre. Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión. Y dijo Efraím: Ciertamente yo he enriquecido: hallado he riquezas para mí: nadie hallará en mí iniquidad, ni pecado en todos mis trabajos. Yo pues soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto, aun te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta. Y hablé a los profetas, y yo aumenté la profecía; y por mano de los profetas puse semejanzas. ¿Galaad no es iniquidad? Ciertamente vanidad han sido: en Galaad sacrificaron bueyes; y aun sus altares como montones en los surcos del campo. Y Jacob huyó en la tierra de Aram, y sirvió Israel por su mujer, y por su mujer fue pastor. Y por profeta hizo subir Jehová a Israel de Egipto, y por profeta fue guardado. Enojó Efraím a Dios con amarguras: por tanto sus sangres se derramarán sobre él, y su Señor le pagará su vergüenza.

First Reading

Psalms 95:1-11

Veníd, alegrémosnos en Jehová: cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salud. Anticipemos su rostro con alabanza: cantémosle alegres con salmos. Porque Jehová es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses. Porque en su mano están las profundidades de la tierra: y las alturas de los montes son suyas. Porque suya es la mar, y él la hizo: y sus manos formaron la seca. ¶ Veníd, postrémosnos, y encorvémosnos, arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor. Porque él es nuestro Dios: y nosotros el pueblo de su pasto, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz, No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba: como el día de Masa en el desierto, Donde me tentaron vuestros padres, probáronme, también vieron mi obra. Cuarenta años combatí con la nación: y dije: Pueblo son que yerran de corazón, que no han conocido mis caminos: Por tanto yo juré en mi furor: No entrarán en mi holganza.

Morning Prayer — First Lesson

Sirach 33

Epistle

Sirach 31:8-11

First Reading

I Chronicles 25

Asimismo David y los príncipes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, y de Hemán, y de Iditún, los cuales profetizaban con arpas, salterios y címbalos: y fue el número de ellos, de los varones que obraban en su ministerio: De los hijos de Asaf: Zacur, José, Natanías, y Asarela, hijos de Asaf, debajo de la mano de Asaf, el cual profetizaba al mandado del rey. De Iditún: los hijos de Iditún; Godolías, Sori, Jesaías, Hasabías, y Matatías, seis debajo de la mano de su padre Iditún, el cual profetizaba con arpa para glorificar y alabar a Jehová. De Hemán: los hijos de Hemán; Bocciau, Mataniau, Oziel, Subuel, Jerimot, Jananias, Janani, Eliata, Guedelti, Romenti-ezer, Jezba-casa, Melloti, Otir, y Mahaziot. Todos estos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en palabras de Dios, para ensalzar cuerno: y dio Dios a Hemán catorce hijos y tres hijas. Y todos estos estaban debajo de la mano de su padre para cantar en la casa de Jehová con címbalos, salterios, y arpas, para el ministerio del templo de Dios debajo de la mano del rey, de Asaf, de Iditún, y de Hemán. Y fue el número de ellos con sus hermanos sabios en cánticos de Jehová, todos los sabios, doscientos y ochenta y ocho. Asimismo echaron suertes, guarda contra guarda, el chico con el grande, el sabio con el discípulo. Y la primera suerte salió a Asaf por José. La segunda por Godolías, él con sus hermanos e hijos que eran doce. La tercera por Zacur, y sus hijos y hermanos, doce. La cuarta por Isarí, y sus hijos y sus hermanos, doce. La quinta por Natanías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La sexta por Bocciau, y sus hijos y sus hermanos, doce. La séptima por Isreela, y sus hijos y sus hermanos, doce. La octava por Jesaías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La nona por Matanías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La décima por Semeí, y sus hijos y sus hermanos, doce. La undécima por Azareel, y sus hijos y sus hermanos, doce. La duodécima por Hasabías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La trecena por Subael, y sus hijos y sus hermanos, doce. La catorcena por Matatías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La quincena por Jerimot, y sus hijos y sus hermanos, doce. La dieziseisena por Jananías, y sus hijos y sus hermanos, doce. La decimaséptima por Jesbacasa, y sus hijos y sus hermanos, doce. La décimaoctava por Janani, y sus hijos y sus hermanos, doce. La décimanona por Melloti, y sus hijos y sus hermanos, doce. La vigésima por Eliata, y sus hijos y sus hermanos, doce. La veinte y una por Otir, y sus hijos y sus hermanos, doce. La veinte y dos por Gedelti, y sus hijos y sus hermanos, doce. La veinte y tres por Mahaziot, y sus hijos y sus hermanos, doce. La veinte y cuatro por Romenti-ezer, y sus hijos y sus hermanos, doce.

Morning Prayer — Second Lesson

John 2

Y al tercero día hiciéronse unas bodas en Cana de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fue también llamado Jesús, y sus discípulos a las bodas. Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Y le dice Jesús: ¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? aun no ha venido mi hora. Su madre dice a los que servían: Hacéd todo lo que él os dijere. Y estaban allí seis tinajuelas de piedra, conforme a la purificación de los Judíos, que cabía en cada una dos o tres cántaros. Díceles Jesús: Llenád estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta arriba. Y díceles: Sacád ahora, y presentád al maestresala. Y presentáronle. Y como el maestresala gustó el agua hecha vino, y no sabía de donde era; (mas los que servían, lo sabían, que habían sacado el agua:) el maestresala llama al esposo, Y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando ya están hartos, entonces lo que es peor; mas tú has guardado el buen vino hasta ahora. Este principio de milagros hizo Jesús en Cana de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él. ¶ Después de esto descendió a Capernaum, él, y su madre, y sus hermanos, y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días. Y estaba cerca la pascua de los Judíos, y subió Jesús a Jerusalem. Y halló en el templo los que vendían bueyes, y ovejas, y palomas, y los cambiadores sentados. Y hecho un azote de cuerdas, echólos a todos del templo, y las ovejas, y los bueyes, y derramó los dineros de los cambiadores, y trastornó las mesas. Y a los que vendían las palomas dijo: Quitád de aquí estas cosas, y no hagáis la casa de mi Padre casa de mercadería. Entonces se acordaron sus discípulos que estaba escrito: El zelo de tu casa me comió. ¶ Y los Judíos respondieron, y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, siendo así que tú haces estas cosas? Respondió Jesús, y les dijo: Destruíd este templo, y en tres días yo lo levantaré. Dijeron luego los Judíos: ¿En cuarenta y seis años fue este templo edificado, y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto cuando resucitó de los muertos, sus discípulos se acordaron que les había dicho esto, y creyeron a la Escritura, y a la palabra que Jesús había dicho. Y estando él en Jerusalem en la pascua, en el día de la fiesta, muchos creyeron en su nombre, viendo los milagros que hacía. Mas el mismo Jesús no se confiaba a sí mismo de ellos, porque él conocía a todos, Y no tenía necesidad que alguien le diese testimonio del hombre; porque él sabía lo que había en el hombre.

Responsorial Psalm

Psalm 43

Júzgame, o! Dios, y pleitea mi pleito: de gente no misericordiosa, de varón de engaño y de iniquidad líbrame. Porque tú eres el Dios de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? Envía tu luz, y tu verdad: estas me guiarán, traerme han al monte de tu santidad, y a tus tabernáculos. Y entraré al altar de Dios, al Dios, alegría de mi gozo: y alabarte he con arpa, o! Dios, Dios mío. ¿Por qué te abates, o! alma mía, y por qué te enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios mío.

Gospel

Luke 12:35-40

¶ Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras luces encendidas; Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que él se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y saliendo les servirá. Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos. Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estád apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.

Responsorial Psalm

Psalm 4

Cuando llamo, respóndeme, o! Dios de mi justicia: en la angustia me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración. ¶ Hijos de hombre, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿amaréis la vanidad? ¿buscaréis la mentira? Selah. Sabéd, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí: Jehová oirá, cuando yo clamare a él. Temblád, y no pequéis: hablád en vuestro corazón, sobre vuestra cama, y callád. Selah. Sacrificád sacrificios de justicia, y confiád en Jehová. ¶ Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, o! Jehová, la luz de tu rostro. Tu diste alegría en mi corazón, al tiempo que el grano de ellos, y el mosto de ellos se multiplicó. En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque tú, Jehová, solo me harás estar confiado.

Responsorial Psalm

Psalm 14

Dijo el insensato en su corazón: No hay Dios: Corrompiéronse, hicieron obras abominables: no hay quien haga bien. Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, por ver si hay algún sabio, que busque a Dios. Todos declinaron a una, dañáronse; no hay quien haga bien, no hay ni aun uno. Ciertamente ¿no lo conocieron todos los que obran iniquidad, que comen mi pueblo, como si comiesen pan? a Jehová no invocaron. Allí temblaron de espanto: porque Dios está con la nación de los justos. El consejo del pobre avergonzasteis por cuanto Jehová es su esperanza. ¡Quién diese de Sión la salud de Israel, tornando Jehová la cautividad de su pueblo! Gozárse ha Jacob, y alegrarse ha Israel.

Responsorial Psalm

Psalm 104

Bendice, alma mía, a Jehová; Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido, de gloria y de hermosura te has vestido. Que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; Que entabla con las aguas sus doblados, el que pone a las nubes por su carro, el que anda sobre las alas del viento. El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros al fuego flameante. ¶ El fundó la tierra sobre sus basas, no se moverá por ningún siglo. Con el abismo, como con vestido, la cubriste: sobre los montes estaban las aguas. De tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron. Subieron los montes, descendieron los valles a este lugar, que tú les fundaste. Pusísteles término, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra. El que envía las fuentes en los arroyos; entre los montes van. Abrévanse todas las bestias del campo; los asnos salvajes quebrantan su sed. Junto a ellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces. El que riega los montes desde sus doblados; del fruto de tus obras se harta la tierra. El que hace producir el heno para las bestias; y la yerba para servicio del hombre, sacando el pan de la tierra, Y el vino que alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar la faz con el aceite; y el pan sustenta el corazón del hombre. Hártanse los árboles de Jehová; los cedros del Líbano que él plantó: Para que aniden allí las aves; la cigüeña tenga su casa en las hayas. Los montes altos para las cabras monteses, las peñas madrigueras para los conejos. Hizo la luna para sazones: el sol conoció su occidente. Pones las tinieblas, y la noche es; en ella corren todas las bestias del monte. Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. ¡Cuán muchas son tus obras, o! Jehová! todas ellas hiciste con sabiduría: la tierra está llena de tu posesión. ¶ Esta gran mar y ancha de términos; allí hay pescados sin número, bestias pequeñas y grandes. Allí andan navíos, este leviatán que hiciste para que jugase en ella. Todas ellas esperan a ti, para que les des su comida a su tiempo. Dásles, recogen: abres tu mano, hártanse de bien. Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo. Envías tu espíritu, críanse: y renuevas la haz de la tierra. Sea la gloria a Jehová para siempre: alégrese Jehová en sus obras. El que mira a la tierra, y tiembla: toca en los montes, y humean. A Jehová cantaré en mi vida: a mi Dios diré salmos mientras viviere. Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en Jehová. Sean consumidos de la tierra los pecadores: y los impíos dejen de ser. Bendice alma mía a Jehová. Alelu-Jah.

Evening Prayer — First Lesson

Sirach 34

Second Reading

I Thessalonians 2

Porque, hermanos, vosotros sabéis que nuestra entrada a vosotros no fue vana: Mas aun, habiendo padecido antes, y sido afrentados en Filipos, como vosotros sabéis, tuvimos confianza en el Dios nuestro para anunciaros el evangelio de Dios en medio de grande combate. Porque nuestra exhortación no fue de error, ni de inmundicia, ni con engaño; Sino que como hemos sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el evangelio; así también hablamos, no como los que agradan a los hombres, sino a Dios, el cual prueba nuestros corazones. Porque nunca nos servimos de palabras lisonjeras, como vosotros sabéis, ni de pretexto de avaricia: Dios es testigo: Ni de los hombres buscamos gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque podíamos seros de carga como apóstoles de Cristo. Antes fuimos blandos entre vosotros como nodriza, que acaricia a sus propios hijos: De manera que, teniéndoos grande afecto, quisiéramos entregaros no solo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; por cuanto nos eráis muy caros. Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga, que trabajando de noche y de día, por no ser gravosos a ninguno de vosotros, predicamos entre vosotros el evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, y justa, y irreprensiblemente nos portábamos entre vosotros que creísteis: Como también sabéis, de qué manera exhortábamos y confortábamos y protestábamos a cada uno de vosotros, como un padre a sus propios hijos. Que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria. Por lo cual también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, de que en recibiendo de nosotros la palabra de Dios, la que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, mas (como a la verdad lo es) como palabra de Dios, que también obra eficazmente en vosotros los que creéis. Porque vosotros, hermanos, habéis sido imitadores en Cristo Jesús de las iglesias de Dios que están en Judea: que habéis padecido también vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nación, como también ellos de los Judíos: Los cuales mataron así al Señor Jesús como a sus mismos profetas, y a nosotros nos han perseguido; y no son agradables a Dios, y a todos los hombres son enemigos: Impidiéndonos para que no hablemos a los Gentiles a fin de que sean salvos; para henchir la medida de sus pecados siempre; porque la ira los ha alcanzado hasta el cabo. Mas, hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la vista, no empero del corazón, hicimos mayor diligencia, con mucho deseo, para ver vuestro rostro. Por lo cual quisimos venir a vosotros, yo Pablo a la verdad, una vez y dos; mas nos estorbó Satanás. Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿no lo sois pues vosotros delante del Señor nuestro Jesu Cristo en su venida? Que vosotros sois en verdad nuestra gloria y gozo.

Second Reading

I Corinthians 12

Y en cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, seáis ignorantes. Sabéis que eráis Gentiles, yendo, como eráis llevados, a los ídolos mudos. Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y que nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Empero hay diferencias de dones; mas el mismo Espíritu. Y hay diferencias de ministerios; mas el mismo Señor. Y hay diferencias de operaciones; mas el mismo Dios es, el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría: al otro, palabra de ciencia por el mismo Espíritu: A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu: A otro, operaciones de milagros; y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como él quiere. Porque de la manera que es uno el cuerpo, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros de este un cuerpo, siendo muchos, son un mismo cuerpo, así también es Cristo. Porque por un mismo Espíritu somos todos bautizados en un mismo cuerpo, Judíos o Griegos, siervos o libres; y a todos se nos ha hecho beber en un mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos por sí en el cuerpo, como él quiso. Que si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? Mas ahora muchos miembros son, empero sin embargo un solo cuerpo. No puede el ojo decir a la mano: No te he menester: ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes, los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son mucho más necesarios; Y los miembros del cuerpo que estimamos menos dignos, a estos ceñimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos decentes, tienen más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad de nada; mas Dios templó a una el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; Para que no haya disensión en el cuerpo, sino que los miembros tengan el mismo cuidado los unos por los otros. De tal manera que si el un miembro padece, todos los miembros a una se duelen: o si el un miembro es honrado, todos los miembros a una se regocijan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero enseñadores, luego milagros, luego dones de sanidades, auxilios, gobernaciones, géneros de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿son todos enseñadores? ¿son todos hacedores de milagros? ¿Tienen todos dones de sanidades? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Empero deseád con vehemencia los mejores dones; y aun yo os enseño un camino más excelente.

Second Reading

1 John 5:1-6

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es engendrado de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque éste es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son graves. Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, es a saber, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad.

Second Reading

Romans 8:22-30

Porque ya sabemos, que toda la creación gime a una, y a una está en dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, mas también nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza somos salvos: empero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿cómo aun lo espera? Mas si lo que no vemos esperamos, por paciencia lo esperamos. Y asimismo también el Espíritu a una ayuda nuestra flaqueza; porque no sabemos lo que hemos de pedir como conviene; mas el mismo Espíritu intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones, sabe cual es el deseo del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos, que todas las cosas obran juntamente para el bien de los que a Dios aman, es a saber, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó.

Gospel

Matthew 26

Y aconteció que como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado. Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifás. Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesús, y matarle. Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo. ¶ Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, Vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa: Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto? Porque este ungüento se podía vender por gran precio, y darse a los pobres. Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena a esta mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo. Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas a mí no siempre me tenéis. Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho. De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho. ¶ Entonces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fue a los príncipes de los sacerdotes, Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata. Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle. ¶ Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer la pascua? Y él dijo: Id a la ciudad a casa de tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la pascua con mis discípulos. Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua. Y como fue la tarde del día, se sentó a la mesa con los doce. Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar. Y ellos entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Soy yo, Señor? Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, éste me ha de entregar. A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido. Entonces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú lo has dicho. Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y habiendo dado gracias lo rompió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: éste es mi cuerpo. Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos. Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre. Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas. ¶ Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada. Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado. Jesús le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. ¶ Entonces llegó Jesús con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice a sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse, y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velád conmigo. Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú. Y vino a sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: ¡Qué! ¿No habéis podido velar conmigo una hora? Velád y orád, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne enferma. Otra vez, fue segunda vez, y oró, diciendo: Padre mío, si no puede esta copa pasar de mí sin que yo la beba, hágase tu voluntad. Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados. Y dejándolos, fue otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces vino a sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores. Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega. ¶ Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo. Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien. Y luego que llegó a Jesús, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó. Y Jesús le dijo: ¿Amigo, a qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano a Jesús, y le prendieron. Y, he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja. Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomaren espada, a espada perecerán. O ¿piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles? Mas ¿cómo se cumplirían entonces las Escrituras, de que así es menester que sea hecho? En aquella hora dijo Jesús a la multitud: Como a ladrón habéis salido con espadas y con palos a prenderme: cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole. Y ellos, prendido Jesús, le trajeron a Caifás sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos. Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin. Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte; Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no lo hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos, Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres días. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti? Mas Jesús callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios. Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y aun os digo, que de aquí a poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte. Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le herían a puñadas, Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido. ¶ Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó a él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Y saliendo a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno. Y negó otra vez con juramento, diciendo: No conozco a ese hombre. Y después de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto. Entonces comenzó a echarse maldiciones, y a jurar, diciendo: No conozco a ese hombre. Y el gallo cantó luego. Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

Evening Prayer — Second Lesson

2 Thessalonians 1

Pablo, y Silvano, y Timoteo, a la iglesia de los Tesalonicenses que es en Dios el Padre nuestro, y en el Señor Jesu Cristo. Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, de que vuestra fe va en grande crecimiento, y el amor de cada uno de todos vosotros abunda más y más entre vosotros: Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís, En testimonio del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis; Como es justo para con Dios, pagar con tribulación a los que os atribulan; Y a vosotros, que sois atribulados, daros reposo juntamente con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, En fuego de llama, para dar el pago a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio del Señor nuestro Jesu Cristo: Los cuales serán castigados con eterna perdición procedente de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder; Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y a hacerse de admirar, en aquel día, en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros. Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os repute dignos de su vocación, y cumpla toda la buena complacencia de su bondad, y la obra de fe con poder; Para que el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios, y del Señor Jesu Cristo.

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John 8:31-42

¶ Entonces decía Jesús a los Judíos que le habían creído: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos a nadie: ¿cómo dices tú: Seréis hechos libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, es siervo del pecado. Y el siervo no queda en casa para siempre; mas el Hijo queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Yo sé que sois simiente de Abraham; mas procuráis matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros. Yo, lo que he visto con mi Padre, hablo; y vosotros lo que habéis visto con vuestro padre, hacéis. Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesús: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham, haríais. Empero ahora procuráis de matarme, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios: no hizo esto Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Dijéronle pues: Nosotros no somos nacidos de fornicación: un solo Padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amaríais a mí; porque yo de Dios he salido, y he venido; que no he venido de mí mismo, mas él me envió.

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Luke 17:11-19

¶ Y aconteció que yendo él a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea. Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos; Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y como él los vio, les dijo: Id, mostráos a los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. Y el uno de ellos, como se vio que era limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz. Y se derribó sobre su rostro a sus pies, haciéndole gracias; y éste era Samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve, dónde están? ¿No fue hallado quien volviese, y diese gloria a Dios, sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha sanado.

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Luke 10

Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decíd: Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado a vosotros. Y os digo, que Sodoma tendrá más remisión aquel día, que aquella ciudad. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidón se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya días ha, que sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido: Por tanto Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan por tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo. He aquí, yo os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará: Empero no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; mas antes regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. ¶ En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Alábote, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños: así Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quien sea el Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo le quisiere revelar. Y vuelto particularmente a sus discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. ¶ Y he aquí, que un doctor de la ley se levantó tentándole, y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo, como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás. Mas él, queriéndose justificar a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem a Jericó, y cayó entre ladrones; los cuales le despojaron, e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino; y viéndole, se pasó del un lado. Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y mirándole, se pasó del un lado. Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; Y llegándose, le vendó las heridas, echándole en ellas aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al mesón, y cuidó de él. Y al otro día partiéndose, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva, te lo pagaré. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó entre ladrones? Y él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo. ¶ Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y esta tenía una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús oía su palabra. Marta empero se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Díle, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: Empero una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

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