Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Isaiah 14:1-13
Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel; y hacerles ha que descansen sobre su tierra; y juntarse han a ellos extranjeros, y allegarse han a la familia de Jacob. Y tomarlos han pueblos, y traerlos han a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán a los que los oprimieron. ¶ Y será que en el día que Jehová te diere reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, Entonces levantarás esta parábola sobre el rey de Babilonia, y dirás: ¿Cómo cesó el exactor, reposó la codiciosa del oro? Quebrantó Jehová el bastón de los impíos, el cetro de los señores. Que con ira hería los pueblos de llaga perpetua; que con furor se enseñoreaba de las naciones: al perseguido no defendió. Descansó, sosegó toda la tierra, cantaron alabanza. Aun las hayas se holgaron de ti, los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú moriste, no ha subido cortador contra nosotros. El infierno abajo se espantó de ti: despertóte muertos que en tu venida saliesen a recebirte: todos los príncipes de la tierra hizo levantar de sus tronos, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también enfermaste como nosotros? ¿fuiste como nosotros? Descendió al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, o! Lucero, hijo de la mañana! ¡cortado fuiste por tierra, el que debilitabas las naciones! Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo: en lo alto junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi trono; y en el monte del testimonio me asentaré, en los lados del aquilón.
First Reading
Jonah 3
Y fue palabra de Jehová segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate, y vé a Nínive aquella gran ciudad, y pregona en ella el pregón que yo te diré. Y levantóse Jonás, y fue a Nínive, conforme a la palabra de Jehová. Y Nínive era ciudad grande en gran manera, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad camino de un día, y pregonaba, diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los varones de Nínive creyeron a Dios; y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos, desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos. Y llegó el negocio hasta el rey de Nínive, y levantóse de su trono, y echó de sí su vestido, y cubrióse de saco, y asentóse sobre ceniza. E hizo pregonar, y decir: En Nínive, por mandado del rey, y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa, ni se les dé pasto, ni beban agua. Y los hombres, y los animales se cubran de sacos, y clamen a Dios fuertemente; y cada uno se convierta de su mal camino, de la rapiña que está en sus manos. ¿Quién sabe si se convertirá, y se arrepentirá Dios; y se convertirá del furor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, porque se convirtieron de su mal camino; y arrepintióse del mal que había dicho que les había de hacer, y no lo hizo.
First Reading
Psalms 146:1-10
Alaba, o! alma mía, a Jehová. Alabaré a Jehová en mi vida: diré salmos a mi Dios mientras viviere. No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre; porque no hay en él salud. Saldrá su espíritu, volverse ha el hombre en su tierra: en aquel día perecerán sus pensamientos. ¶ Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob: cuya esperanza es en Jehová su Dios. El que hizo los cielos y la tierra: la mar, y todo lo que en ello está: el que guarda verdad para siempre: El que hace derecho a los agraviados, el que da pan a los hambrientos: Jehová el que suelta a los aprisionados: Jehová es el que abre los ojos a los ciegos: Jehová el que ama a los justos: Jehová el que guarda a los extranjeros: al huérfano y a la viuda levanta; y el camino de los impíos trastorna. Reinará Jehová para siempre: tu Dios, o! Sión, por generación y generación. Alelu-Jah.
Morning Prayer — First Lesson
Isaiah 10
¡Ay de los que establecen leyes injustas, y determinando determinan tiranía: Por apartar del juicio a los pobres, y por quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo: por despojar las viudas, y robar los huérfanos! ¿Y qué haréis en el día de la visitación? ¿y a quién os acogeréis que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿y en dónde dejaréis vuestra gloria? Sin mí se inclinaron entre los presos; y cayeron entre los muertos. Ni con todo eso cesará su furor, antes todavía su mano extendida. O! Asur, vara de mi furor, y palo él mismo, mi enojo en la mano de ellos. Enviarle he contra nación fingida; y sobre pueblo de mi ira le enviaré, para que despoje despojos, y robe presa, y que lo ponga que sea hollado, como lodo de las calles. ¶ Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera: mas su pensamiento será de desarraigar, y cortar naciones no pocas. Porque él dirá: ¿Mis príncipes no son todos reyes? ¿No es Calno como Carcamis; Armad como Arfad; y Samaria como Damasco? Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que Jerusalem y Samaria: Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalem y a sus ídolos? Mas acontecerá, que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos: Porque dijo: Con fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente: que quité los términos de los pueblos, y sus tesoros saqueé; y derribé como valiente los que estaban sentados. Y halló mi mano las riquezas de los pueblos, como nido; y como se cojen los huevos dejados, así apañé yo toda la tierra; y no hubo quien moviese ala, o abriese boca y graznase. ¶ ¿Gloriarse ha la segur contra el que corta con ella? ¿ensoberbecerse ha la sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo levantan; como si la vara se levantase: ¿no es leño? Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos enviará flaqueza sobre sus gordos; y debajo de su gloria encenderá encendimiento, como encendimiento de fuego. Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinas. La gloria de su breña, y de su campo fértil consumirá desde el alma hasta la carne; y será como deshecha de alférez. Y los árboles que quedaren en su breña, serán por cuenta, que un niño los pueda contar. Y acontecerá en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca más estriben sobre el que los hirió; porque estribarán sobre Jehová, Santo de Israel, con verdad. ¶ Los restos se convertirán, los restos de Jacob, al Dios fuerte. Porque si tu pueblo, o! Israel, fuere como las arenas de la mar, los restos se convertirán en él. La consumación fenecida inunda justicia. Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación, y fenecimiento en medio de toda la tierra. ¶ Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: No temas, pueblo mío, morador de Sión, del Asur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo por la vía de Egipto: Mas desde aun poco, un poquito, se acabará el furor, y mi enojo, para fenecimiento de ellos. Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él, como la matanza de Madián a la peña de Horeb; y alzará su vara sobre la mar, por la vía de Egipto. Y acaecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz; y el yugo se empodrecerá delante de la unción. ¶ Vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón: en Micmas contará su ejército. Pasaron el vado: alojaron en Geba: Rama tembló: Gabaa de Saul huyó. Grita a alta voz hija de Gallim: Laisa, haz que te oiga la pobrecilla Anatot. Madmena se alborotó: los moradores de Gebim se juntarán. Aun vendrá día cuando reposará en Nob: alzará su mano al monte de la hija de Sión, al collado de Jerusalem. He aquí que el Señor Jehová de los ejércitos desgajará el ramo con fortaleza; y los de grande altura serán cortados, y los altos serán humillados. Y cortará con hierro la espesura de la breña; y el Líbano caerá con fortaleza.
Epistle
Sirach 24:14-16
First Reading
II Chronicles 14
Y durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David: y reinó en su lugar Asa su hijo. En sus días reposó la tierra diez años. E hizo Asa lo bueno y recto en los ojos de Jehová su Dios: Porque quitó los altares del ajeno, y los altos: quebró las imágenes, y taló los bosques, Y mandó a Judá que buscasen a Jehová el Dios de sus padres, e hiciesen la ley y los mandamientos. Y quitó de todas las ciudades de Judá los altos y las imágenes: y estuvo el reino quieto delante de él. Y edificó ciudades fuertes en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado reposo. Dijo pues a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros, torres, puertas, y barras, pues que la tierra es nuestra, por cuanto hemos buscado a Jehová nuestro Dios: nosotros le hemos buscado, y él nos ha dado reposo de todas partes. Y edificaron, y fueron prosperados. Tuvo también Asa ejército que traía escudos y lanzas, trescientos mil de Judá; y doscientos y ochenta mil de Ben-jamín, que traían escudos, y flechaban arcos: todos hombres diestros. ¶ Y salió contra ellos Zara Etiope con ejército de mil millares, y trescientos carros; y vino hasta Maresa. Mas Asa salió contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa. Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Jehová, no tienes tú más con el grande, que con el que ninguna fuerza tiene, para dar ayuda. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti estribamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová deshizo los Etiopes delante de Asa, y delante de Judá; y huyeron los Etiopes. Y Asa, y el pueblo que con él estaba, los siguió hasta Gerara: y cayeron los Etiopes hasta no quedar en ellos hombre a vida; porque fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército: y tomaron un muy grande despojo. E hirieron todas las ciudades al derredor de Gerara; porque el terror de Jehová era sobre ellos: y saquearon todas las ciudades; porque había en ellas gran despojo. Asimismo dieron sobre las cabañas de los ganados, y trajeron muchas ovejas y camellos; y volviéronse a Jerusalem.
Morning Prayer — Second Lesson
John 20
Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vio la piedra quitada del sepulcro. Entonces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto. Salió pues Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro. Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y vino primero al sepulcro. Y abajándose a mirar, vio los lienzos puestos; mas no entró. Vino pues Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos, Y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino a parte en un lugar envuelto. Entonces entró también aquel otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aun no sabían la Escritura, que era menester que él resucitase de entre los muertos. Así que volvieron los discípulos a los suyos. ¶ Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando abajóse a mirar en el sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: ¿Mujer, por qué lloras? Ella les dice: Porque han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto. Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vio a Jesús que estaba en pie; mas no sabía que era Jesús. Dícele Jesús: ¿Mujer, por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, díme dónde le has puesto, y yo le llevaré. Dícele Jesús: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro. Dícele Jesús: No me toques; porque aun no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y díles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios. Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: Que había visto al Señor, y que le dijo estas cosas. ¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos. ¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero están escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Responsorial Psalm
Psalm 80
O! Pastor de Israel, escucha: tú que pastoreas, como a ovejas, a José: tú que estás entre los querubines, resplandece. Despierta tu valentía delante de Efraím, y de Ben-jamín, y de Manasés: y ven a salvarnos. O! Dios, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Jehová Dios de los ejércitos, ¿hasta cuándo te airarás contra la oración de tu pueblo? Dísteles a comer pan de lágrimas: y dísteles a beber lágrimas con medida. Pusístenos por contienda a nuestros vecinos: y nuestros enemigos se burlan de nosotros entre sí. O! Dios de los ejércitos, háznos tornar: y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos. Hiciste venir la vid de Egipto: echaste a los Gentiles, y la plantaste. Limpiaste el lugar delante de ella: e hiciste arraigar sus raíces, e hinchió la tierra. Los montes fueron cubiertos de su sombra: y sus ramas como cedros de Dios. Enviaste o! Señor, sus ramas hasta la mar: y hasta el río sus mugrones. ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la cogieron todos los que pasaron por el camino? Destruyóla el puerco montés, y la pació la bestia del campo. O! Dios de los ejércitos, vuelve ahora: mira desde el cielo, y vé, y visita esta vid. Y la planta que tu diestra plantó: y sobre el mugrón que tú corroboraste para ti. Quemada a fuego está, y talada: perezcan por la reprensión de tu rostro. Sea tu mano sobre el varón de tu diestra: sobre el hijo del hombre que tú corroboraste para ti. Y no nos tornaremos de ti: darnos has vida, e invocaremos tu nombre. O! Jehová, Dios de los ejércitos, háznos tornar, haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Gospel
Luke 11:27-28
¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
Responsorial Psalm
Psalm 22
¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has dejado? ¿estás lejos de mi salud, de las palabras de mi gemido? Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no hay para mí silencio. Y tú, santo, habitante, alabanzas de Israel. En ti esperaron nuestros padres: esperaron, y los salvaste. Clamaron a ti, y fueron librados: esperaron en ti, y no se avergonzaron. Y yo, gusano, y no varón: vergüenza de hombres y desecho del pueblo. Todos los que me ven, escarnecen de mí: echan de los labios, menean la cabeza. Remítese a Jehová, líbrele, que le quiere bien. Empero tú eres el que me sacó del vientre: el que me haces esperar desde los pechos de mi madre. Sobre ti estoy echado desde la matriz: desde el vientre de mi madre tú eres mi Dios. No te alejes de mí, porque la angustia está cerca: porque no hay quien ayude. Rodeáronme muchos toros: fuertes toros de Basán me cercaron. Abrieron sobre mí su boca, como león que hace presa y que brama. Como aguas me escurrí, y descoyuntáronse todos mis huesos: mi corazón fue como cera desliéndose en medio de mis entrañas. Secóse como un tiesto mi vigor, y mi lengua se pegó a mis paladares: y en el polvo de la muerte me has puesto. Porque me rodearon perros: cercáronme cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. Contaría todos mis huesos: ellos miran, me consideran: Partieron entre sí mis vestidos: y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, Jehová, no te alejes: fortaleza mía, apresúrate para mi socorro. Escapa de la espada mi alma; de poder del perro mi única. Sálvame de la boca del león: y de los cuernos de los unicornios óyeme. ¶ Contaré tu nombre a mis hermanos: en medio de la congregación te alabaré. Los que teméis a Jehová, alabádle; toda la simiente de Jacob, glorificádle; y teméd de él toda la simiente de Israel. Porque no menospreció, ni abominó, la aflicción del pobre, ni escondió su rostro de él: y cuando clamó a él, le oyó. De ti será mi alabanza en la grande congregación: mis votos pagaré delante de los que le temen. Comerán los pobres, y hartarse han: alabarán a Jehová los que le buscan: vivirá vuestro corazón para siempre. Acordarse han, y volverse han a Jehová todos los términos de la tierra; y humillarse han delante de ti todas las familias de las gentes. Porque de Jehová es el reino: y él se enseñoreará de las naciones. Comieron, y adoraron todos los gruesos de la tierra: delante de él se arrodillaron todos los que descienden al polvo: y sus almas no vivificaron. La simiente le servirá: será contada a Jehová perpetuamente. Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Responsorial Psalm
Psalm 32
Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado. Bienaventurado el hombre a quien no contará Jehová la iniquidad, ni hubiere en su espíritu engaño. Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemido todo el día. Porque de día y de noche se agrava sobre mí tu mano, volvióse mi verdor en sequedades de verano. Selah. Mi pecado te notifiqué: y no encubrí mi iniquidad. Dije: Yo confesaré contra mí mis rebeliones a Jehová; y tú perdonarás la maldad de mi pecado. Selah. Por esto orará todo misericordioso a ti en el tiempo del hallar: ciertamente en la inundación de las muchas aguas, no llegarán a él. Tú eres mi escondedero, de la angustia me guardarás: con clamores de libertad me rodearás. Selah. Hacerte he entender, y enseñarte he el camino en que andarás: sobre ti afirmaré mis ojos. No seáis como el caballo, como el mulo, sin entendimiento: con cabestro y con freno su boca ha de ser cerrada para que no lleguen a ti. Muchos dolores para el impío: y el que espera en Jehová misericordia le cercará. Alegráos en Jehová, y gozáos justos: y cantád todos los rectos de corazón.
Responsorial Psalm
Psalm 122
Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron en tus puertas, o! Jerusalem. Jerusalem, la que es edificada como una ciudad que está unida consigo a una. Porque allá subieron las tribus, las tribus de Jehová, el testimonio a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio: las sillas de la casa de David. Demandád la paz de Jerusalem: sean pacificados los que te aman. Haya paz en tu antemuro, descanso en tus palacios. A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti. A causa de la casa de Jehová nuestro Dios buscaré bien para ti.
Evening Prayer — First Lesson
Isaiah 11
Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un renuevo retoñecerá de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyesen sus oídos. ¶ Mas juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinta de sus lomos; y la fe cinta de sus riñones. ¶ Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro, y el león, y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crias se echarán juntas; y el león, como buey, comerá paja. Y jugará el niño sobre la cueva del áspid; y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. No harán mal, ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena de conocimiento de Jehová, como las aguas cubren la mar. ¶ Y acontecerá en aquel tiempo, que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada de las naciones; y su holganza será gloria. ¶ Y acontecerá en aquel tiempo, que Jehová tornará a poner su mano otra vez, para poseer los restos de su pueblo, que fueron dejados de Asur, y de Egipto, y de Partia, y de Etiopía, y de Persia, y de Caldea, y de Hamat, y de las islas de la mar, Y levantará pendón a las naciones, y congregará los desterrados de Israel, y juntará los esparcidos de Judá de los cuatro cantones de la tierra. Y deshacerse ha la envidia de Efraím, y los enemigos de Judá serán talados. Efraím no tendrá envidia contra Judá, ni Judá afligirá a Efraím. Mas volarán sobre los hombros de los Filisteos al occidente: meterán también a saco a los de oriente: Edom y Moab les servirán, y los hijos de Ammón les darán obediencia. Y secará Jehová la lengua de la mar de Egipto; y levantará su mano con fortaleza de su espíritu sobre el río, y herirle ha en siete riberas, y hará que pasen por él con zapatos. Y habrá camino para los restos de su pueblo, los que quedaron de Asur, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.
Second Reading
I Timothy 6
Todos los que están debajo de yugo de servidumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y su doctrina. Y los que tienen señores creyentes, no los tengan en menos, por ser sus hermanos; antes los sirvan mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Estas cosas enseña, y exhorta. ¶ Si alguno enseña de otra manera, y no se atiene a las sanas palabras de nuestro Señor Jesu Cristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, Hinchado es, nada sabe, sino que enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas, Disputas perversas de hombres de corrompido entendimiento, y privados de la verdad, y que tienen la piedad por granjería: apártate de los que son tales. Grande granjería empero es la piedad, con el contentamiento de lo que basta. Porque nada trajimos al mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que teniendo sustento, y con que cubrirnos, seamos contentos con esto. Porque los que quieren ser ricos, caen en tentación y en lazo, y en muchas codicias insensatas y dañosas, que anegan a los hombres en perdición y muerte. Porque el amor del dinero es raíz de todos los males; el cual codiciando algunos erraron de la fe, y a sí mismos se traspasaron de muchos dolores. ¶ Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas; y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena pelea de fe: echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos. ¶ Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesu Cristo, que testificó una buena profesión delante de Poncio Pilato, Que guardes este mandamiento sin mácula, ni reprensión, hasta que aparezca el Señor nuestro Jesu Cristo: Al cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores: Que solo tiene inmortalidad, que habita en luz a donde no se puede llegar: a quien ninguno de los hombres vio jamás, ni puede ver: al cual sea la honra, y el imperio sempiterno. Amén. ¶ A los ricos en este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas; sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las gocemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, prontos para repartir, comunicativos. Atesorando para sí buen fundamento para en lo porvenir, para que echen mano a la vida eterna. ¶ Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, apartándote de las disputas profanas y vacías, y de las objeciones de la ciencia falsamente llamada así: La cual muchos profesando, han errado acerca de la fe. La gracia sea contigo. Amén. ¶ La primera a Timoteo fue escrita de Laodicea, que es metrópoli de la Frigia Pacatiana.
Second Reading
Galatians 1
Pablo apóstol, no de los hombres, ni por hombre, sino por Jesu Cristo, y por Dios el Padre, que le levantó de entre los muertos, Y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia a vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesu Cristo, El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro: Al cual sea gloria por siglos de siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan presto os hayáis pasado de aquel que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio: El cual no es otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea maldito. Como antes hemos dicho, así ahora tornamos a decir otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea maldito. Porque ¿persuado yo ahora a hombres, o a Dios? ¿o procuro de agradar a hombres? Porque si aun agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. ¶ Empero os hago saber, hermanos, que el evangelio que os ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Porque ni le recibí de hombre, ni tampoco me fue enseñado, sino por revelación de Jesu Cristo. Porque ya habéis oído cual fue mi conversación en otro tiempo en el Judaismo, como sobre manera perseguía la iglesia de Dios, y la asolaba; Y que aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo más vehementemente zeloso de las tradiciones de mis padres. Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, desde luego no consulté con carne y sangre; Ni vine a Jerusalem a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a Arabia; y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, vine a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días. Mas a ningún otro de los apóstoles ví, sino a Santiago el hermano del Señor. Y en esto, que os escribo, he aquí, delante de Dios, que no miento. Después vine a las partes de Siria y de Cilicia. Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo: Mas solamente tenían fama de mí: Que el que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en un tiempo destruía: Y glorificaban a Dios en mí.
Second Reading
Colossians 1:12-20
Dando gracias al Padre que nos hizo idóneos para participar en la herencia de los santos en luz: El cual nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó al reino del Hijo de su amor, En quien tenemos redención por su sangre, remisión de pecados: El cual es imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean potestades: todo fue creado por él, y para él. Y él es antes de todas las cosas; y todas las cosas subsisten en él; Y él es la cabeza del cuerpo, a saber, de la iglesia: el cual es principio y primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud; Y que por él reconciliase todas las cosas a sí, habiendo hecho la paz por la sangre de su cruz, por él, digo, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos.
Second Reading
Romans 9:30-33
¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.
Gospel
Mark 16
Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Santiago, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; porque era grande. Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado a la mano derecha cubierto de una ropa larga y blanca; y se espantaron. Mas él les dice: No tengáis miedo: buscáis a Jesús Nazareno, que fue crucificado: resucitado ha, no está aquí: he aquí el lugar donde le pusieron. Mas id, decíd a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie; porque tenían miedo. Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. Y yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron. Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. Y ellos fueron, y lo hicieron saber a los otros; mas ni aun a ellos creyeron. ¶ Posteriormente se apareció a los once, estando sentados a la mesa; y les zahirió su incredulidad y la dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicád el evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios: hablarán nuevas lenguas: Alzarán serpientes; y si bebieren cosa mortífera, no les dañará: sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se asentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.
Evening Prayer — Second Lesson
Hebrews 4
Temamos, pues, no sea que, habiéndonos sido dejada una promesa de entrada en su reposo, parezca a alguno de nosotros quedar frustrado de ella. Porque también a nosotros nos ha sido anunciada la buena nueva como a ellos; mas la palabra oída no les aprovechó a ellos, no siendo mezclada con fe en aquellos que la oyeron. Entramos empero en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Así que juré en mi ira, si entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí, Si entrarán en mi reposo. Así que pues que resta que algunos han de entrar en él, y que aquellos a quiénes primero fue anunciado el evangelio, no entraron por causa de la incredulidad, Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, tanto tiempo después; como está dicho: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, nunca habría él hablado, después de esto, de otro día. Así que queda el sabatismo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en el reposo de él, ha reposado también él mismo de sus propias obras, como Dios reposó de las suyas. ¶ Esforcémosnos, pues, a entrar en aquel reposo, a fin de que ninguno caiga en el mismo ejemplo de incredulidad. ¶ Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas, y tuétanos; y que discierne los pensamientos, y las intenciones del corazón. Y no hay criatura alguna que no sea manifiesta en su presencia: antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Teniendo pues un gran sumo sacerdote, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos firme nuestra profesión. Que no tenemos un sumo sacerdote que no se pueda resentir de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, sacado el pecado. Lleguémosnos, pues, confiadamente al trono de su gracia, a fin de alcanzar misericordia, y hallar gracia para el auxilio oportuno.
Gospel
John 20:19-23
¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos.
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Luke 20:41-47
¶ Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. Así que David le llama Señor, ¿cómo pues es su hijo? Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas; y las primeras sillas en las sinagogas; y los primeros asientos en las cenas: Que devoran las casas de las viudas, simulando larga oración: estos recibirán mayor condenación.
Gospel
John 4
Como, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan, (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,) Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea. Y era menester que pasase por Samaria. Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo. Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta. Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber. (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.) Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna. La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla. Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido; Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad. Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar. Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren. Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren. Dícele la mujer: Yo sé que el Mesías ha de venir, el cual es llamado, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas. Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo. ¶ Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con la mujer; mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas, o, qué hablas con ella? Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Veníd, ved un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho: ¿si es quizá el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbi, come. Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Le ha traído alguien de comer? Díceles Jesús: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros, que aun hay cuatro meses hasta la siega? He aquí, yo os digo: Alzád vuestros ojos, y mirád las regiones; porque ya están blancas para la siega. Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega. Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega. Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Me dijo todo cuanto he hecho. Mas viniendo los Samaritanos a él, le rogaron que se quedase allí; y se quedó allí dos días. Y creyeron muchos más por la palabra de él. Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos le hemos oído; y sabemos, que verdaderamente éste es el Cristo, el Salvador del mundo. ¶ Y dos días después salió de allí, y se fue a Galilea. Porque el mismo Jesús dio testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra. Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. Vino pues Jesús otra vez a Cana de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había un cierto cortesano, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum. Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir. Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y maravillas, no creeréis. El cortesano le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. Dícele Jesús: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se fue. Y como él iba ya descendiendo, sus criados le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. Entonces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor; y le dijeron: Ayer a la sétima hora le dejó la fiebre. El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él, y toda su casa. Este segundo milagro volvió Jesús a hacer cuando vino de Judea a Galilea.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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