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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Oseas 6

Veníd, y tornémosnos a Jehová, que él arrebató, y curarnos ha: hirió, y vendarnos ha. Darnos ha vida después de dos días: al tercero día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos: proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba, está aparejada su salida, y vendrán a nosotros como la lluvia: como la lluvia tardía y temprana a la tierra. ¿Qué haré a ti, Efraím? ¿Qué haré a ti, Judá? Vuestra misericordia, como la nube de la mañana, y como el rocío que viene a la madrugada. Por esta causa corté con los profetas, con las palabras de mi boca los maté; porque tus juicios fuesen como luz que sale. Porque misericordia quise, y no sacrificio; y conocimiento de Dios, mas que holocaustos. ¶ Y ellos transpasaron el concierto como de hombre: allí se rebelaron contra mí. Galaad, ciudad de obradores de iniquidad, ensuciada de sangre. Y como ladrones que esperan a algún varón, cuadrilla de sacerdotes de común acuerdo mata en el camino; porque ponen en efecto la abominación. En la casa de Israel ví suciedad: allí fornicó Efraím, se contaminó Israel. También Judá puso en ti una planta, habiendo yo vuelto la cautividad de mi pueblo.

Primera lectura

Efesios 4:20-24

Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo. Si empero le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad es en Jesús, A despojaros del hombre viejo, en cuanto a la pasada manera de vivir, el cual es corrompido conforme a los deseos engañosos; Y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, Y vestiros del hombre nuevo, que es creado conforme a Dios en justicia, y en santidad verdadera.

Primera lectura

Éxodo 16:1-36

Y partiendo de Elim, toda la congregación de los hijos de Israel vino al desierto de Sin, que es entre Elim y Sinaí: a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto. Y decíanles los hijos de Israel; ¡Oh, si hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de las carnes, cuando comíamos pan a hartura! que nos habéis sacado a este desierto, para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo os lloveré del cielo pan; y el pueblo saldrá, y cogerá para cada un día; para que yo lo tiente, si anda en mi ley, o no. Mas al sexto día aparejarán lo que han de meter, que será el doble de lo que solían coger cada día. Entonces dijo Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto: Y a la mañana veréis la gloria de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová: que nosotros ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? Y dijo Moisés: Jehová os dará a la tarde carne para comer, y a la mañana pan a hartura: porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones, con que habéis murmurado contra él: que nosotros ¿qué somos? vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová. Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercáos en la presencia de Jehová, que él ha oído vuestras murmuraciones. ¶ Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y, he aquí, la gloria de Jehová que apareció en la nube. Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel: háblales, diciendo: Entre las dos tardes comeréis carne, y mañana os hartaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. ¶ Y como se hizo tarde, subieron codornices, que cubrieron el real: y a la mañana descendió rocío al rededor del real. Y como el rocío cesó de descender, he aquí, sobre la haz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra. Y viéndolo los hijos de Israel, dijeron cada uno a su compañero: Este es man: porque no sabían que era. Entonces Moisés les dijo: Este es el pan, que Jehová os da para comer. Esto es lo que Jehová ha mandado: Cogeréis de él cada uno según pudiere comer: un gomer por cabeza conforme al número de vuestras personas: tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así, que cogieron, unos más, otros menos. Y después medíanlo por gomer, y no sobraba al que había cogido mucho, ni faltaba al que había cogido poco: cada uno cogió conforme a lo que había de comer. Y díjoles Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Mas ellos no obedecieron a Moisés; y algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés. Y cogíanlo cada mañana cada uno según lo que había de comer: y como el sol calentaba, derretíase. En el sexto día cogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos los príncipes de la congregación vinieron a Moisés, e hiciéronselo saber. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado del reposo de Jehová, lo que hubiereis de cocer, cocédlo: y lo que hubiereis de cocinar, cocinádlo: y todo lo que os sobrare, ponédlo en guarda para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, de la manera que Moisés había mandado, y no se pudrió, ni hubo en él gusano. Y dijo Moisés: Comédlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no lo hallaréis en el campo. En los seis días lo cogeréis; y el séptimo día es sábado, en el cual no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblosalieron en el séptimo día a coger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés; ¿Hasta cuando no queréis guardar mis mandamientos, y mis leyes? Mirád que Jehová os dio el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para dos días. Estése pues cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el séptimo día. Así el pueblo reposó el séptimo día. Y la casa de Israel la llamó man; y era como simiente de cilantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él para que se guarde para vuestros descendientes, que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. Y dijo Moisés a Aarón: Toma un vaso, y pon en él un gomer lleno de man, y pónlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes. Y Aarón lo puso delante del testimonio en guarda, como Jehová lo mandó a Moisés. Así comieron los hijos de Israel man cuarenta años, hasta que entraron en la tierra habitada: man comieron hasta que llegaron al término de la tierra de Canaán. Y un gomer es la décima parte del efa.

Primera lectura

Génesis 49

Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntáos y declararos he lo que os ha de acontecer en los postreros días. Juntáos y oíd, hijos de Jacob, y oíd a vuestro padre Israel. Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor: principal en dignidad, principal en fortaleza: Corriente como las aguas, no seas el principal; por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste subiendo a mi estrado. Simeón y Leví, hermanos; armas de iniquidad sus armas. En su secreto no entre mi alma, ni mi honra se junte en su compañía; que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro. Maldito su furor que es fuerte: y su ira, que es dura: yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel. Judá, tú, alabarte han tus hermanos: tu mano en la cerviz de tus enemigos: los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león Judá: de la presa subiste, hijo mío: encorvóse, echóse como león, y como león viejo, ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él se congregarán los pueblos: Atando a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna; lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su cobertura. Los ojos bermejos del vino, los dientes blancos de la leche. ¶ Zabulón en puertos de mar habitará, y en puerto de navíos: y su término será hasta Sidón. Isacar, asno de hueso echado entre dos líos. Y vio que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa, y abajó su hombro para llevar, y sirvió en tributo. Dan, juzgará a su pueblo, como una de las tribus de Israel. Será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones de los caballos, y hace caer por detrás al cabalgador de ellos. Tu salud esperé, oh Jehová. Gad, ejército le acometerá; mas al fin él acometerá. El pan de Aser será grueso, y él dará deleites de rey. Neftalí, cierva dejada que dará dichos hermosos. ¶ Ramo fructífero José, ramo fructífero junto a fuente; las doncellas van sobre el muro. Y amargáronle, y asaeteáronle, y aborreciéronle los señores de saetas. Mas su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del fuerte Dios de Jacob: de allí apacentó la piedra de Israel: Del Dios de tu padre, el cual te ayudará, y del Omnipotente, el cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones de pechos y de matriz. Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: hasta el término de los collados eternos serán sobre la cabeza de José y sobre la mollera del Nazareno de sus hermanos. ¶ Ben-jamín, lobo arrebatador: a la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos. Todos estos fueron las tribus de Israel, doce: y esto fue lo que su padre les dijo: y bendíjoles: a cada uno por su bendición los bendijo. Y mandóles, y díjoles: Yo soy congregado con mi pueblo; sepultádme con mis padres en la cueva, que está en el campo de Efrón el Jetteo. En la cueva que está en el campo de la dobladura, que está delante de Mamré en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el Jetteo para heredad de sepultura. Allí sepultaron a Abraham, y a Sara su mujer: allí sepultaron a Isaac, y a Rebeca su mujer: allí también sepulté yo a Lia. Compra del campo y de la cueva que está en él, de los hijos de Jet. Y como acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y espiró; y fue congregado con sus padres.

Epístola

Ezequiel 18:1-9

Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: ¿Qué habéis vosotros, vosotros que refranéais este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que nunca más tendréis porque refranear este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías: como el alma del padre, así el alma del hijo, mías son: el alma que pecare, esa morirá. Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia: Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni llegare a la mujer en su mes, Ni oprimiere a ninguno: al deudor tornare su prenda, no robare robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido: No diere a logro, ni recibiere más de lo que hubiere dado: de la maldad retrajere su mano: juicio de verdad hiciere entre hombre y hombre: En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer según verdad: este es justo: este vivirá, dijo el Señor Jehová.

Salmo responsorial

Salmos 85

Tomaste contentamiento en tu tierra, o! Jehová: volviste la cautividad de Jacob. Perdonaste la iniquidad de tu pueblo: cubriste todos los pecados de ellos. Selah. Quitaste toda tu saña: volvístete de la ira de tu furor. Tórnanos, o! Dios, salud nuestra: y haz cesar tu ira de nosotros. ¿Enojarte has para siempre contra nosotros? ¿Extenderás tu ira de generación en generación? ¿No volverás tú a darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti? Muéstranos, o! Jehová, tu misericordia: y dános tu salud. Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: porque hablará paz a su pueblo, y a sus piadosos: para que no se conviertan a la locura. Ciertamente cercana está su salud a los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron. La verdad reverdecerá de la tierra: y la justicia mirará desde los cielos. Jehová dará también el bien: y nuestra tierra dará su fruto. La justicia irá delante de él: y pondrá sus pasos en camino.

Salmo responsorial

Salmos 49

Oíd esto todos los pueblos: escuchád todos los habitadores del mundo: Así los hijos de los hombres como los hijos de los varones: juntamente el rico y el pobre. Mi boca hablará sabidurías: y el pensamiento de mi corazón inteligencias. Acomodaré a ejemplos mi oído: declararé con la arpa mi enigma. ¿Por qué temeré en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis calcañares me cercará? Los que confían en sus haciendas, y en la multitud de sus riquezas se jactan; Ninguno redimiendo redimirá al hermano: ni dará a Dios su rescate. Porque la redención de su alma es de gran precio: y no se hará jamás, Que viva adelante para siempre: y nunca vea la sepultura. Porque se ve que los sabios mueren juntamente: el insensato y el ignorante perecen, y dejan a otros sus riquezas. En su íntimo piensan que sus casas son eternas: sus habitaciones para generación y generación: llamaron sus tierras de sus nombres. Mas el hombre no permanecerá en honra: es semejante a las bestias que mueren. Este es su camino, su locura: y sus descendientes corren por el dicho de ellos. Selah. Como ovejas son puestos en la sepultura, la muerte los pastorea; y los rectos se enseñorearon de ellos por la mañana: y su apariencia se envejece en la sepultura de su morada. Ciertamente Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará. Selah. No temas cuando se enriquece alguno: cuando aumenta la gloria de su casa. Porque en su muerte no tomará nada: ni su gloria descenderá en pos de él. Porque mientras viviere, será su vida bendita: y tú serás loado cuando fueres bueno. El entrará a la generación de sus padres: para siempre no verán luz. El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias que mueren.

Evangelio

Mateo 15:21-28

¶ Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de Tiro y de Sidón. Y, he aquí, una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Así es Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondiendo Jesús, dijo: ¡O mujer! grande es tu fe: sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora.

Salmo responsorial

Salmos 94

Dios de venganzas Jehová, Dios de venganzas, muéstrate. Ensálzate, o! Juez de la tierra: da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, o! Jehová, hasta cuándo los impíos se regocijarán? ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras? ¿ensalzarse han todos los que obran iniquidad? A tu pueblo, o! Jehová, quebrantan, y a tu heredad afligen. A la viuda y al extranjero matan, y a los huérfanos quitan la vida. Y dijeron: No verá Jehová: y, no entenderá el Dios de Jacob. ¶ Entendéd necios en el pueblo: y vosotros insensatos, ¿cuándo seréis sabios? ¿El que plantó la oreja, no oirá? ¿él que formó el ojo, no verá? ¿El que castiga a las gentes, no reprenderá? ¿el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres: que son vanidad. ¶ Bienaventurado el varón a quien tú Jehová, castigares, y en tu ley le enseñares. Para hacerle quieto en los días de aflicción, entre tanto que se cava el hoyo para el impío. Porque no dejará Jehová a su pueblo, ni desamparará a su heredad. Porque el juicio será vuelto hasta justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad? Si no me ayudara Jehová, presto morara mi alma con los muertos. Mas si decía: Mi pie resbala, tu misericordia, o! Jehová, me sustentaba. En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. ¿Juntarse ha contigo el trono de iniquidades, que cria agravio en el mandamiento? Pónense en ejército contra la vida del justo: y condenan la sangre inocente. Mas Jehová me ha sido por refugio: y mí Dios por peña de mi confianza. El cual hizo volver contra ellos su iniquidad: y con su maldad los talará: talarlos ha Jehová nuestro Dios.

Salmo responsorial

Salmos 49

Oíd esto todos los pueblos: escuchád todos los habitadores del mundo: Así los hijos de los hombres como los hijos de los varones: juntamente el rico y el pobre. Mi boca hablará sabidurías: y el pensamiento de mi corazón inteligencias. Acomodaré a ejemplos mi oído: declararé con la arpa mi enigma. ¿Por qué temeré en los días de adversidad, cuando la iniquidad de mis calcañares me cercará? Los que confían en sus haciendas, y en la multitud de sus riquezas se jactan; Ninguno redimiendo redimirá al hermano: ni dará a Dios su rescate. Porque la redención de su alma es de gran precio: y no se hará jamás, Que viva adelante para siempre: y nunca vea la sepultura. Porque se ve que los sabios mueren juntamente: el insensato y el ignorante perecen, y dejan a otros sus riquezas. En su íntimo piensan que sus casas son eternas: sus habitaciones para generación y generación: llamaron sus tierras de sus nombres. Mas el hombre no permanecerá en honra: es semejante a las bestias que mueren. Este es su camino, su locura: y sus descendientes corren por el dicho de ellos. Selah. Como ovejas son puestos en la sepultura, la muerte los pastorea; y los rectos se enseñorearon de ellos por la mañana: y su apariencia se envejece en la sepultura de su morada. Ciertamente Dios redimirá mi vida del poder de la sepultura, cuando me tomará. Selah. No temas cuando se enriquece alguno: cuando aumenta la gloria de su casa. Porque en su muerte no tomará nada: ni su gloria descenderá en pos de él. Porque mientras viviere, será su vida bendita: y tú serás loado cuando fueres bueno. El entrará a la generación de sus padres: para siempre no verán luz. El hombre en honra que no entiende, semejante es a las bestias que mueren.

Segunda lectura

Hebreos 3:1-6

Por lo cual hermanos, santos, participantes de la vocación celestial, considerád el apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión Cristo Jesús, El cual fue fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda su casa. Porque de tanto mayor gloria que Moisés éste es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó. Porque toda casa es edificada por alguno; mas el que creó todas las cosas, es Dios. Y Moisés a la verdad fue fiel en toda su casa, como criado; empero para testificar aquellas cosas que después se habían de denunciar; Mas Cristo, como hijo sobre su propia casa, la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retenemos firme la confianza y la alegría de la esperanza.

Segunda lectura

Colosenses 2

Porque quiero que sepáis cuán gran combate yo sufro por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca vieron mi rostro en la carne; Para que se consuelen sus corazones, estando juntamente aunados en amor, y para alcanzar todas las riquezas de plenitud de entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios, y del Padre, y de Cristo: En el cual están escondidos todos los tesoros de sabiduría, y de conocimiento. Y esto digo para que nadie os engañe con palabras seductoras. Porque aunque esté ausente en el cuerpo, en el espíritu sin embargo estoy presente con vosotros, gozándome, y mirando vuestro buen orden, y la firmeza de vuestra fe en Cristo. Por tanto de la manera que habéis recibido al Señor Jesu Cristo, así andád en él, Arraigados, y sobreedificados en él, y afirmados en la fe, así como os ha sido enseñado, abundando en ella con hacimiento de gracias. ¶ Guardáos de que nadie os arrebate como despojo por medio de filosofía y vano engaño, según las tradiciones de los hombres, según los elementos del mundo, y no según Cristo: Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente; Y en él estáis completos, el cual es cabeza de todo principado y potestad. En el cual también estáis circuncidados de circuncisión no hecha por manos, en el despojamiento del cuerpo de los pecados de la carne, por la circuncisión de Cristo: Sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él por la fe de la operación de Dios, que le levantó de entre los muertos: Y a vosotros, estando muertos en los pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados: Rayendo de en contra de nosotros la escritura de las ordenanzas que nos era contraria, quitándola de en medio, y enclavándola en la cruz; Y habiendo despojado a los principados y a las potestades, sacóles a la vergüenza en público, triunfando sobre ellos en ella. Por tanto nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta, o de nueva luna, o de sábados; Las cuales cosas son la sombra de lo que estaba por venir; mas el cuerpo es de Cristo. Nadie os defraude de vuestro premio, complaciéndose en afectada humildad, y culto de ángeles, metiéndose en cosas que nunca vio, hinchado vanamente de su ánimo carnal, Y no teniéndose de la Cabeza, de la cual todo el cuerpo alimentado y enlazado por medio de sus ligaduras y coyunturas, crece con el aumento de Dios. Si, pues, sois muertos juntamente con Cristo cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué aun, como que vivieseis en el mundo, os sujetáis a ordenanzas: (No comas, No gustes, No toques; Cosas todas que han de perecer en el mismo uso de ellas;) según los mandamientos y doctrinas de hombres? Las cuales cosas tienen a la verdad alguna apariencia de sabiduría en culto voluntario, y en cierta humildad de espíritu, y en maltratamiento del cuerpo, empero no en honor alguno para hartura de la carne.

Segunda lectura

Gálatas 4

Mas digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo. Antes está debajo de la mano de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos sujetos a servidumbre debajo de los elementos del mundo. Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de mujer, hecho debajo de la ley; Para que redimiese los que estaban debajo de la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, envió Dios el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba. Padre. Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo. ¶ Empero entonces, cuando no conocíais a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; Mas ahora habiendo conocido a Dios, o más bien siendo conocidos de Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los flacos y necesitados rudimentos, a los cuales queréis volver a servir? Guardáis días, y meses, y tiempos, y años. Miedo tengo de vosotros, de que no haya yo trabajado en vano en vosotros. ¶ Os ruego, hermanos, que seáis como yo; porque yo soy como vosotros: ningún agravio me habéis hecho. Vosotros sabéis, que en flaqueza de la carne os anuncié el evangelio al principio. Empero mi tentación que fue en mi carne no desechasteis ni menospreciasteis; antes me recibisteis como a un ángel de Dios, como al mismo Cristo Jesús. ¿Dónde está, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, que si hubiera sido posible, vuestros mismos ojos hubierais sacado para dármelos. ¿Me he hecho pues vuestro enemigo, diciéndoos la verdad? Ellos tienen zelo por vosotros, mas no bien; antes os quieren separar de nosotros para que vosotros tengáis zelo por ellos. Bueno es ser zelosos, mas en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo otra vez a estar en dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros: Querría estar presente con vosotros ahora, y mudar mi voz; porque estoy perplejo acerca de vosotros. ¶ Decídme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no oís a la ley? Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre. Mas el que era de la sierva, nació según la carne; el que era de la libre, nació por la promesa: Las cuales cosas son una alegoría; porque estos son los dos conciertos. El uno del monte de Sina, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. Porque Agar es Sina, monte de Arabia, el cual corresponde a la Jerusalem que ahora es, la cual está en servidumbre con sus hijos. Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, que no pares; rompe en alabanzas y clama, tú que no estás de parto; porque más son los hijos de la desamparada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

Segunda lectura

1 Corintios 15:12-20

¶ Mas si se predica a Cristo, que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros, que no hay resurrección de los muertos? Porque si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. Y también somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios, que él haya levantado a Cristo: al cual empero no levantó, si es así que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun os estáis en vuestros pecados. Luego también los que durmieron en Cristo, son perdidos. Si en esta vida solamente tenemos esperanza en Cristo, los más desdichados somos de todos los hombres. Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: y él es hecho primicias de los que durmieron.

Evangelio

Juan 14

No se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis. Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardád mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros. Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él. Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros. Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

Evangelio

Mateo 21:18-32

¶ Y por la mañana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más nazca de ti fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¡Cómo se secó luego la higuera! Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si a este monte dijereis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis con oración creyendo, lo recibiréis. ¶ Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron a él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dio esta autoridad? Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra; la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. ¶ Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas después arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, voy; y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan por vía de justicia, y no le creísteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo esto nunca os arrepentisteis para creerle.

Evangelio

Mateo 22:34-40

¶ Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca a los Saduceos, se juntaron a una; Y preguntó uno de ellos, intérprete de la ley, tentándole, y diciendo: Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente. Este es el primero y el grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

Evangelio

Mateo 28

En el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro. Y, he aquí, fue hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra de la puerta del sepulcro, y estaba sentado sobre ella. Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve. Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos. Y respondiendo el ángel, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde fue puesto el Señor; Y presto id, decíd a sus discípulos, que ha resucitado de los muertos; y, he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os lo he dicho. Entonces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y yendo a dar las nuevas a sus discípulos, He aquí, Jesús les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se llegaron, y trabaron de sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dice: No temáis, id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea; y allá me verán. ¶ Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron a la ciudad, y dieron aviso a los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido. Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero a los soldados, Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros. Y si esto fuere oído del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros. Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho ha sido divulgado entre los Judíos hasta el día de hoy. ¶ Mas los once discípulos se fueron a Galilea, al monte, donde Jesús les había ordenado. Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban. Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto id, enseñád a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo. Amén.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

Las lecturas del día, cada mañana

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