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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Efesios 5:1-8

Así pues sed imitadores de Dios, como hijos amados; Y andád en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros por ofrenda y sacrificio a Dios de olor suave. Mas la fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se miente entre vosotros, como conviene a santos: Ni palabras torpes, ni insensatas, ni truhanerías, que no convienen; sino antes hacimientos de gracias. Porque ya habéis entendido esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es un idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas; porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis pues participantes con ellos. Porque en otro tiempo eráis tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor: andád como hijos de luz;

Primera lectura

Éxodo 1

Estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con Jacob, cada uno entró con su familia: Rubén, Simeón, Leví, y Judá, Isacar, Zabulón, y Ben-jamín, Dan, y Neftalí, Gad y Aser. Y todas las almas que salieron del muslo de Jacob fueron setenta. Y José estaba en Egipto. Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación. Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron y fueron aumentados y corroborados grandemente, e hinchióse la tierra de ellos. Levantóse entre tanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía a José, el cual dijo a su pueblo: He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros: Ahora pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique: y acontezca, que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra nosotros, y se vaya de la tierra. Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus cargas: y edificaron a Faraón las ciudades de los bastimentos, Fitom y Rameses. Empero cuanto más lo molestaban, tanto más se multiplicaba, y crecía: tanto que ellos se fastidiaban de los hijos de Israel. Y los Egipcios hicieron servir a los hijos de Israel con dureza. Y amargaron su vida con servidumbre dura, en barro y ladrillo, y en toda labor del campo, y en todo su servicio en el cual se servían de ellos con dureza. ¶ Y habló el rey de Egipto a las parteras de las Hebreas, una de las cuales se llamaba Séfora, y otra Pua, y díjoles: Cuando parteareis a las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo, matádle: y si fuere hija, entonces viva. Mas las parteras temieron a Dios: y no hicieron como les dijo el rey de Egipto, y daban la vida a los niños. Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras, y díjoles: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis dado vida a los niños? Y las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como las Egipcias, porque son robustas, y paren antes que la partera venga a ellas. E hizo Dios bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron en gran manera. Y por haber las parteras temido a Dios, él les hizo casas. ¶ Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echád en el río todo hijo que naciere, y a toda hija dad la vida.

Primera lectura

Éxodo 19:1-25

Al tercero mes de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en aquel día vinieron al desierto de Sinaí. Y partieron de Rafidim, y vinieron al desierto de Sinaí, y asentaron en el desierto, y asentó allí Israel delante del monte. Y Moisés subió a Dios: y Jehová le llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y denunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los Egipcios, y como os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora pues si oyendo oyereis mi voz, y guardareis mi concierto, vosotros seréis mi tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros seréis mi reino de sacerdotes y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos todas estas palabras, que Jehová le había mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés relató las palabras del pueblo a Jehová. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés denunció las palabras del pueblo a Jehová. ¶ Y Jehová dijo a Moisés: Vé al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven sus vestidos: Y estén apercebidos para el tercero día; porque al tercero día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí. Y señalarás término al pueblo al rededor, diciendo: Guardáos, no subáis al monte, ni toquéis a su término: cualquiera que tocare el monte, que muera de muerte. No le tocará mano, mas será apedreado, o asaeteado: sea animal, o sea hombre, no vivirá. En habiendo sonado luengamente el cuerno, subirán al monte. Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo, y lavaron sus vestidos. Y dijo al pueblo: Estád apercebidos para el tercero día: no lleguéis a mujer. ¶ Y aconteció al tercero día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y grave nube sobre el monte; y un sonido de bocina muy fuerte: y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. Y Moisés sacó del real al pueblo a recibir a Dios, y pusiéronse a lo bajo del monte. Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía, como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera. Y el sonido de la bocina iba esforzándose en gran manera: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz. Y descendió Jehová sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte, y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte: Y Moisés subió. Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, requiere al pueblo, que no derriben el término por ver a Jehová; que caerá multitud de él. Y también los sacerdotes que se llegan a Jehová, se santifiquen, porque Jehová no haga en ellos portillo. Y Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte de Sinaí; porque tú nos has requerido, diciendo: Señala términos al monte, y santifícalo. Y Jehová le dijo: Vé, desciende, y subirás tú y Aarón contigo: mas los sacerdotes y el pueblo no derriben el término por subir a Jehová, porque no haga en ellos portillo. Entonces Moisés descendió al pueblo, y habló con ellos.

Oración matutina — primera lectura

Números 31

Ítem, Jehová habló a Moisés, diciendo: Haz la venganza de los hijos de Israel de los Madianitas, después serás recogido a tus pueblos. Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armáos algunos de vosotros para la guerra, y serán contra Madián y harán la venganza de Jehová en Madián. Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel enviaréis a la guerra. Así fueron dados de los millares de Israel mil por cada una tribu, doce mil a punto de guerra. Y Moisés los envió a la guerra: mil de cada tribu envió, y Finees hijo de Eleazar sacerdote fue a la guerra, con los santos instrumentos, con las trompetas del júbilo en su mano. Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó a Moisés, y mataron a todo varón. Mataron también entre los que mataron de ellos a los reyes de Madián Evi, y Recem, y Sur, y Jur, y Rebe, cinco reyes de Madián: y a Balaam hijo de Beor mataron a cuchillo. Y llevaron cautivas los hijos de Israel las mujeres de los Madianitas, y sus chiquitos, y todas sus bestias, y todos sus ganados, y robaron toda su hacienda. Y todas sus ciudades por sus habitaciones, y todos sus palacios quemaron a fuego. Y tomaron todo el despojo y toda la presa así de hombres como de bestias, Y trajéronlo a Moisés, y a Eleazar el sacerdote, y a la congregación de los hijos de Israel; los cautivos y la presa, y los despojos, al campo, en los llanos de Moab, que están junto al Jordán de Jericó. Y salieron Moisés, y Eleazar el sacerdote, y todos los príncipes de la congregación a recibirlos fuera del campo. ¶ Y Moisés se enojó contra los capitanes del ejército, los tribunos y centuriones que volvían de la guerra. Y díjoles Moisés: ¿Todas las mujeres habéis reservado? He aquí, ellas fueron a los hijos de Israel por consejo de Balaam para dar prevaricación contra Jehová en el negocio de Pehor, por lo cual hubo mortandad en la congregación de Jehová. Matád pues ahora a todos los varones en los niños: y a toda mujer que haya conocido varón en ayuntamiento de varón matád. Y todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido ayuntamiento de varón, os guardaréis vivas. Y vosotros quedáos fuera del campo siete días: y todos los que mataren persona, y cualquiera que tocare a muerto, expiaros heis al tercero y al séptimo día, vosotros y vuestros cautivos. Y todo vestido, y toda alhaja de pieles, y toda obra de pelos de cabras, y todo vaso de madera expiaréis. Y Eleazar el sacerdote dijo a los hombres de guerra, que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová mandó a Moisés: Ciertamente el oro, y la plata, metal, hierro, estaño, y plomo, Todo lo que entra en fuego haréis pasar por fuego, y será limpio; empero en las aguas de la expiación se alimpiará: mas todo lo que no entra en fuego, haréis pasar por agua. Demás de esto lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios: y entraréis después en el campo. ¶ Ítem, Jehová habló a Moisés diciendo: Toma la cuenta de la presa de la cautividad, así de los hombres como de las bestias, tú y Eleazar el sacerdote, y las cabezas de los padres de la congregación. Y partirás por medio la presa entre los que pelearon, los que salieron a la guerra, y toda la congregación. Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra, que salieron a la guerra, de quinientos uno, así de los hombres como de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas. De la mitad de ellos tomaréis, y daréis a Eleazar el sacerdote la ofrenda de Jehová. Y de la mitad de los hijos de Israel tomarás uno de cincuenta, de los hombres, de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas, de todo animal, y darla has a los Levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová. E hizo Moisés y Eleazar el sacerdote como Jehová mandó a Moisés. Y fue la presa, el resto de la presa que tomaron los hombres de guerra, seiscientas y setenta y cinco mil ovejas, Y setenta y dos mil bueyes, Y sesenta y un mil asnos, Y personas de hombres, y de mujeres que no habían conocido ayuntamiento de varón, de todas personas, treinta y dos mil. Y fue la mitad, la parte de los que habían salido a la guerra, el número de las ovejas, trescientas y treinta y siete mil y quinientas. Y fue el tributo de Jehová de las ovejas, seiscientas y setenta y cinco. Y de los bueyes, treinta y seis mil: y el tributo de ellos para Jehová, setenta y dos. Y de los asnos, treinta mil y quinientos: y el tributo de ellos para Jehová, sesenta y uno. Y de las personas, diez y seis mil: y el tributo de ellas para Jehová, treinta y dos personas. Y dio Moisés, el tributo de la ofrenda de Jehová a Eleazar el sacerdote, como Jehová lo mandó a Moisés. Y de la mitad de los hijos de Israel que partió Moisés de los hombres que habían ido a la guerra, La mitad de la congregación fue, de las ovejas, trescientas y treinta y siete mil y quinientas: Y de los bueyes, treinta y seis mil: Y de los asnos, treinta mil y quinientos: Y de las personas, diez y seis mil. Y de la mitad de los hijos de Israel Moisés tomó uno de cincuenta de los hombres y de las bestias, y dióla a los Levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová, como Jehová lo había mandado a Moisés. ¶ Y llegaron a Moisés los capitanes de los millares de la guerra, los tribunos y centuriones, Y dijeron a Moisés: Tus siervos han tomado la copia de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros: Por lo cual hemos ofrecido a Jehová ofrenda cada uno de lo que ha hallado, vasos de oro, braceletes, manillas, anillos, zarcillos, y cadenas para reconciliar nuestras almas delante de Jehová. Y recibió Moisés y Eleazar el sacerdote el oro de ellos, todos vasos obrados. Y fue todo el oro de la ofrenda que ofrecieron a Jehová diez y seis mil y sietecientos y cincuenta siclos, de los tribunos y centuriones. Porque los varones del ejército habían tomado despojos cada uno para sí. Y recibió Moisés y Eleazar el sacerdote el oro de los tribunos y centuriones, y trajéronlo al tabernáculo del testimonio por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.

Epístola

1 Tesalonicenses 5:14-23

¶ Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. Estád siempre gozosos. Orád sin cesar. En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. Apartáos de toda apariencia de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique cabalmente; y que todo vuestro espíritu, y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo.

Primera lectura

Oseas 8

Pon a tu boca trompeta, como águila, contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi concierto, y contra mi ley se rebelaron. A mí clamarán Israel: Dios mío, te conocimos. Desamparó Israel el bien: enemigo le perseguirá. ¶ Ellos hicieron reinar, mas no por mí: constituyeron príncipe, mas yo no lo supe: de su plata, y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser talados. Tu becerro, o! Samaria, te hizo alejar: mi enojo se encendió contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia. Porque de Israel es, y artífice lo hizo, que no es Dios; porque en pedazos será deshecho el becerro de Samaria. Porque sembraron viento, y torbellino segarán: no tendrán mies, ni el fruto hará harina: si la hiciere, extraños la tragarán. Será tragado Israel: presto serán tenidos entre las gentes como vaso en que no hay contentamiento. Porque ellos subieron a Asur, asno montés para sí solo: Efraím con salario alquiló armadores. Aunque alquilen a las naciones, ahora las juntaré; y serán un poco afligidos por la carga del rey, y de los príncipes. Porque multiplicó Efraím altares para pecar, tuvo altares para pecar. Escribíle las grandezas de mi ley, fueron tenidas por cosas ajenas. Los sacrificios de mis dones, sacrificaron carne, y comieron, Jehová no los quiso: ahora se acordará de su iniquidad, y visitará su pecado: ellos tornarán a Egipto. Olvidó pues Israel a su Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fuertes: y yo meteré fuego en sus ciudades, el cual devorará sus palacios.

Oración matutina — segunda lectura

Lucas 3

Y en el año quince del imperio de Tiberio César, siendo presidente de Judea Poncio Pilato, y Heródes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisania tetrarca de Abilina; Siendo sumos sacerdotes Annás y Caifás, fue la palabra del Señor a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él vino en toda la tierra al derredor del Jordán, predicando el bautismo de arrepentimiento para remisión de pecados; Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor, hacéd derechas sus sendas. Todo valle se henchirá, y todo monte y collado se abajará; y lo torcido será enderezado, y los caminos ásperos allanados; Y verá toda carne la salvación de Dios. Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: Generación de víboras, ¿quién os enseñó a huir de la ira que vendrá? Hacéd, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir en vosotros mismos: Por padre tenemos a Abraham; porque os digo, que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos a Abraham. Y ya también la hacha está puesta a la raíz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego. Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Pues, qué haremos? Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo. Y vinieron también publicanos para ser bautizados, y le dijeron: ¿Maestro, qué haremos nosotros? Y él les dijo: No demandéis más de lo que os está ordenado. Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No maltratéis a nadie, ni oprimáis; y sed contentos con vuestros salarios. ¶ Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo, Respondió Juan, diciendo a todos: Yo, a la verdad, os bautizo con agua; mas viene uno que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Cuyo aventador está en su mano; y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí: mas quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Así que amonestando otras muchas cosas también, anunciaba el evangelio al pueblo. Entonces Heródes el tetrarca, siendo reprendido por él a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que había hecho Heródes, Añadió también esto sobre todo, que encerró a Juan en la cárcel. ¶ Y aconteció, que como todo el pueblo fue bautizado, y Jesús también fuese bautizado, y orase, el cielo se abrió, Y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre él, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado, en ti es mi placer. ¶ Y el mismo Jesús comenzaba a ser como de treinta años, siendo (como se creía,) hijo de José, que fue hijo de Helí, Que fue de Mattat, que fue de Leví, que fue de Melqui, que fue de Janne, que fue de José, Que fue de Mattatías, que fue de Amos, que fue de Naum, que fue de Esli, que fue de Nagge, Que fue de Maat, que fue de Mattatías, que fue de Semeí, que fue de José, que fue de Judá, Que fue de Joanna, que fue de Resa, que fue de Zorobabel, que fue de Salatiel, que fue de Neri, Que fue de Melqui, que fue de Addi, que fue de Cosam, que fue de Elmodam, que fue de Er, Que fue de José, que fue de Eliezer, que fue de Jorim, que fue de Mattat, que fue de Leví, Que fue de Simeón, que fue de Judá, que fue de José, que fue de Jonan, que fue de Eliacim, Que fue de Melea, que fue de Menan, que fue de Mattata, que fue de Natán, que fue de David, Que fue de Jessé, que fue de Obed, que fue de Booz, que fue de Salmón, que fue de Naasón, Que fue de Aminadab, que fue de Aram, que fue de Esrom, que fue de Fares, que fue de Judá, Que fue de Jacob, que fue de Isaac, que fue de Abraham, que fue de Tara, que fue de Nacor, Que fue de Saruc, que fue de Ragau, que fue de Faleg, que fue de Jeber, que fue de Sala, Que fue de Cainán, que fue de Arfajad, que fue de Sem, que fue de Noé, que fue de Lamec, Que fue de Matusalén, que fue de Jenoc, que fue de Jared, que fue de Malaleel, que fue de Cainán, Que fue de Henós, que fue de Set, que fue de Adam, que fue de Dios.

Salmo responsorial

Salmos 89

Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo; Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de generación en generación tu trono. Selah. Y celebrarán los cielos tu maravilla, o! Jehová: tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses? Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus al rededores. Jehová Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, fuerte-Jehová; y tu verdad al rededor de ti? Tú dominas sobre la soberbia de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las haces sosegar. Tú quebrantaste como muerto a Egipto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos. Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud tú lo fundaste: Al aquilón y al austro tú los creaste: Tabor y Hermón en tu nombre cantarán. Tuyo es el brazo con la valentía: fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Justicia y juicio es la compostura de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán: En tu nombre se alegrarán todo el día: y en tu justicia se ensalzarán: Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. Porque Jehová es nuestro escudo: y nuestro Rey es el Santo de Israel. Entonces hablaste en visión a tu misericordioso, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente: ensalcé a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo: ungíle con el aceite de mi santidad: Porque mi mano será firme con él; mi brazo también le fortificará: No le atribulará enemigo: ni hijo de iniquidad le quebrantará: Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos: y heriré a sus aborrecedores. Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. Y pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, la roca de mi salud. Yo también le pondré por primogénito; alto sobre los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. Y pondré su simiente para siempre; y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley; y no anduvieren en mis juicios: Si profanaren mis estatutos; y no guardaren mis mandamientos: Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas mi misericordia no la quitaré de él: ni falsearé mi verdad. No profanaré mi concierto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez juré por mi santuario: No mentiré a David. Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, la cual será testigo fiel en el cielo. Selah. Y tú desechaste, y menospreciaste a tu ungido, y airástete con él. Rompiste el concierto de tu siervo; profanaste a tierra su corona. Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. Robáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos. Ensalzaste la diestra de sus enemigos; alegraste a todos sus adversarios. Embotaste asimismo el filo de su espada; y no le levantaste en la batalla. Hiciste cesar su claridad, y echaste por tierra su trono. Acortaste los días de su juventud; cubrístele de vergüenza. Selah. ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Esconderte has para siempre? ¿Arderá para siempre tu ira como el fuego? Acuérdate cuanto sea mi tiempo: ¿por qué criaste sujetos a vanidad a todos los hijos del hombre? ¿Qué hombre vivirá, y no verá muerte? ¿escapará su alma del poder del sepulcro? Selah. Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias? Jurado has a David por tu verdad. Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, que yo llevo de muchos pueblos en mi seno: Porque tus enemigos, o! Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado las pisadas de tu ungido. Bendito Jehová para siempre. Amén y Amén.

Evangelio

Mateo 17:1-9

Y después de seis días Jesús toma a Pedro, y a Santiago, y a Juan su hermano, y los saca aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y sus vestidos brillantes como la luz. Y, he aquí, les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Y respondiendo Pedro, dijo a Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra. Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz que los cubrió; y, he aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; a él oíd. Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. Entonces Jesús llegando, les tocó, y dijo: Levantáos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a solo Jesús. Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

Salmo responsorial

Salmos 96

Cantád a Jehová canción nueva: cantád a Jehová toda la tierra. Cantád a Jehová, bendecíd su nombre: anunciád de día en día su salud. Contád en las naciones su gloria: en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová, y muy alabado: terrible sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: mas Jehová hizo los cielos. Alabanza y gloria está delante de él: fortaleza y gloria está en su santuario. Dad a Jehová, o! familias de los pueblos, dad a Jehová la gloria y la fortaleza. Dad a Jehová la honra de su nombre: tomád presentes, y veníd a sus patios. Encorváos a Jehová en la hermosura de su santuario: teméd delante de él toda la tierra. Decíd en las naciones: Jehová reinó, también compuso el mundo, no se meneará: juzgará a los pueblos en justicia. Alégrense los cielos, y regocíjese la tierra: brame la mar y su plenitud. Regocíjese el campo y todo lo que en él está: entonces exultarán todos los árboles de la breña, Delante de Jehová que vino: porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.

Salmo responsorial

Salmos 51

Ten misericordia de mí, o! Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus miseraciones rae mis rebeliones. Aumenta el lavarme de mi maldad; y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mis rebeliones: y mi pecado está siempre delante de mí. A ti, a ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque te justifiques en tu palabra, y te purifiques en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado: y en pecado me calentó mi madre. He aquí, la verdad has amado en lo íntimo: y en lo secreto me hiciste saber sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Házme oír gozo y alegría: y harán alegrías los huesos que moliste. Esconde tu rostro de mis pecados: y rae todas mis maldades. Críame, o! Dios, un corazón limpio: y renueva un espíritu recto en medio de mí. No me eches de delante de ti: y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud: y el Espíritu voluntario me sustentará. Enseñaré a los prevaricadores tus caminos: y los pecadores se convertirán a ti. Escápame de homicidios, o! Dios, Dios de mi salud: cante mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, y denuncie mi boca tu alabanza. ¶ Porque no quieres sacrificio, que, si no, yo lo daría: holocausto no quieres. Los sacrificios de Dios es el espíritu quebrantado: el corazón contrito y molido, o! Dios, no menospreciarás. Haz bien con tu buena voluntad a Sión: edifica los muros de Jerusalem. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto, y el quemado: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

Salmo responsorial

Salmos 51

Ten misericordia de mí, o! Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus miseraciones rae mis rebeliones. Aumenta el lavarme de mi maldad; y límpiame de mi pecado. Porque yo conozco mis rebeliones: y mi pecado está siempre delante de mí. A ti, a ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos: porque te justifiques en tu palabra, y te purifiques en tu juicio. He aquí, en maldad he sido formado: y en pecado me calentó mi madre. He aquí, la verdad has amado en lo íntimo: y en lo secreto me hiciste saber sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio: lávame, y seré emblanquecido más que la nieve. Házme oír gozo y alegría: y harán alegrías los huesos que moliste. Esconde tu rostro de mis pecados: y rae todas mis maldades. Críame, o! Dios, un corazón limpio: y renueva un espíritu recto en medio de mí. No me eches de delante de ti: y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salud: y el Espíritu voluntario me sustentará. Enseñaré a los prevaricadores tus caminos: y los pecadores se convertirán a ti. Escápame de homicidios, o! Dios, Dios de mi salud: cante mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios, y denuncie mi boca tu alabanza. ¶ Porque no quieres sacrificio, que, si no, yo lo daría: holocausto no quieres. Los sacrificios de Dios es el espíritu quebrantado: el corazón contrito y molido, o! Dios, no menospreciarás. Haz bien con tu buena voluntad a Sión: edifica los muros de Jerusalem. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto, y el quemado: entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

Oración vespertina — primera lectura

Números 32

Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían mucho ganado: mucho en gran multitud: los cuales viendo la tierra de Jazer y de Galaad, parecióles el lugar, lugar de ganado. Y vinieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén, y hablaron a Moisés, y a Eleazar el sacerdote, y a los príncipes de la congregación, diciendo: Atarot, y Dibón, y Jazer, y Nemra, y Jesebón, y Eleale, y Sabán, y Nebo, y Beón, La tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado. Y dijeron: Si hallamos gracia en tus ojos dése esta tierra a tus siervos en heredad, no nos hagas pasar el Jordán. Y respondió Moisés a los hijos de Gad, y a los hijos de Rubén: ¿Vendrán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí? Y ¿por qué impedís el ánimo de los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová? Así hicieron vuestros padres cuando los envié desde Cádes-barne para que viesen esta tierra: Que subieron hasta el arroyo de Escol, y vieron la tierra, e impidieron el ánimo de los hijos de Israel para no venir a la tierra, que Jehová les había dado. Y el furor de Jehová se encendió entonces, y juró, diciendo: Que no verán los varones que subieron de Egipto de veinte años y arriba, la tierra, por la cual juré a Abraham, Isaac, y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí; Excepto Caleb hijo de Jefone Cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová. Y el furor de Jehová se encendió en Israel, e hízolos andar vagabundos por el desierto cuarenta años, hasta que toda aquella generación fue acabada, que había hecho mal delante de Jehová. Y, he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, crianza de hombres pecadores, para añadir aun a la ira de Jehová contra Israel. Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejarlo en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo. Entonces ellos se llegaron a él, y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños: Y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar: y nuestros niños quedarán en ciudades fuertes a causa de los moradores de la tierra. No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad: Porque no tomaremos heredad con ellos tras el Jordán ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad de estotra parte del Jordán al oriente. Entonces Moisés les respondió: Si lo hiciereis así, si os armareis delante de Jehová para la guerra, Y pasaréis todos vosotros armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado sus enemigos de delante de sí, Y que la tierra sea sojuzgada delante de Jehová, y después volváis, seréis absueltos de Jehová y de Israel, y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová. Mas si no lo hiciereis así, he aquí, habréis pecado a Jehová, y sabéd que vuestro pecado os alcanzará. Edificáos ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas, y hacéd lo que ha salido de vuestra boca. Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor ha mandado. Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados, y todas nuestras bestias estarán allí en las ciudades de Galaad: Y tus siervos pasarán todos armados de guerra, delante de Jehová a la guerra de la manera que mi señor dice. Entonces Moisés los encomendó a Eleazar el sacerdote, y a Josué hijo de Nun, y a los príncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel; Y díjoles Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasaren con vosotros el Jordán, todos armados de guerra delante de Jehová, luego que la tierra fuere sojuzgada delante de vosotros, darles heis la tierra de Galaad en posesión: Mas si no pasaren armados con vosotros: entonces tendrán posesión entre vosotros en la tierra de Canaán. Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron, diciendo: Lo que Jehová ha dicho a tus siervos, haremos: Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad será de esta parte del Jordán. Así Moisés les dió, a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén, y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sejón rey Amorreo, y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades y términos, las ciudades de la tierra al derredor. Y los hijos de Gad edificaron a Dibón y a Atarot, y a Aroer, Y a Rot, y a Sofam, y a Jazer, y a Jegbaa, Y a Bet-nemera, y a Bet-arán, ciudades fuertes, y majadas de ovejas. Y los hijos de Rubén edificaron a Jesebón, y a Eleale, y a Cariataim, Y a Nebo, y a Baal-meón, mudados los nombres, y a Sabama, y pusieron nombres a las ciudades que edificaron. Y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, y tomáronla, y echaron al Amorreo que estaba en ella. Y Moisés dio a Galaad a Maquir hijo de Manasés, el cual habitó en ella. También Jair hijo de Manasés fue, y tomó sus aldeas, y púsoles nombre Havot-jair. Asimismo Nobe fue, y tomó a Canat y sus aldeas, y púsole nombre Nobe, conforme a su nombre.

Segunda lectura

Colosenses 4

Señores, hacéd lo que es justo y derecho con vuestros siervos, estando ciertos que también vosotros tenéis un Señor en los cielos. Perseverád en la oración, velando en ella con hacimiento de gracias: Orando juntamente también por nosotros, que Dios nos abra la puerta de la palabra para que hablemos el misterio de Cristo, (por el cual aun estoy preso;) A fin de que le manifieste, como me conviene hablar. Andád en sabiduría para con los de afuera, rescatando el tiempo. Vuestra palabra sea siempre con gracia, sazonada con sal, que sepáis como os conviene responder a cada uno. Mis negocios todos os hará saber Tíquico, hermano mío amado, y fiel ministro, y consiervo en el Señor: Al cual os he enviado para esto mismo, a saber, que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones; Con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que acá pasa estos os harán saber. Os saluda Aristarco, mi compañero en prisiones, y Márcos, el sobrino de Barnabás, (acerca del cual habéis recibido mandamientos: si viniere a vosotros, le recibiréis;) Y Jesús, el que es llamado Justo: los cuales son de la circuncisión: estos solos son los que me ayudan en el reino de Dios: los cuales han me sido consuelo. Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, os saluda; esforzándose siempre por vosotros en oraciones, que estéis firmes, perfectos y cumplidos en toda la voluntad de Dios. Que yo le doy testimonio, que tiene gran zelo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por los que están en Hierápolis. Os saluda Lúcas, el médico amado, y Démas. Saludád a los hermanos que están en Laodicea, y a Nímfas, y a la iglesia que está en su casa. Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, hacéd que también sea leída en la iglesia de los Laodicenses; y la de Laodicea que la leéis también vosotros. Y decíd a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor. La salutación de mi mano, de Pablo. Acordáos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén. ¶ Escrita de Roma a los Colosenses con Tíquico y Onésimo.

Segunda lectura

Gálatas 6

Hermanos, si algún hombre fuere sorprendido en alguna culpa, vosotros los espirituales, restaurádle al tal en espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado. Llevád los unos las cargas de los otros; y cumplíd así la ley de Cristo. Porque el que piensa de sí que es algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que cada uno examine su propia obra, y entonces en sí mismo solamente tendrá de qué gloriarse, y no en otro. Porque cada cual llevará su propia carga. Y el que es instituido en la palabra haga partícipe en todos los bienes al que le instituye. ¶ No os engañéis: Dios no puede ser burlado; porque lo que el hombre sembrare eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Mas no nos cansemos de hacer bien, que a su tiempo segaremos, si no nos desmayamos. Así pues, según que tenemos oportunidad, hagamos bien a todos; mayormente a los que son de la familia de la fe. Mirád que larga carta os he escrito con mi misma mano. Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constriñen a circuncidaros; solamente por no padecer la persecución por la cruz de Cristo. Porque ni aun los mismos que se circuncidan, guardan la ley; mas quieren que os circuncideis vosotros, por gloriarse en vuestra carne. Mas lejos esté de mí el gloriarme, sino en la cruz del Señor nuestro Jesu Cristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo. Porque en Cristo Jesús, ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino la nueva criatura. Y todos los que anduvieren conforme a esta regla, paz sea sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios. De aquí adelante nadie me moleste; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesu Cristo sea, hermanos, con vuestro espíritu. Amén. ¶ Escrita de Roma a los Gálatas.

Segunda lectura

1 Corintios 15:51-58

¶ He aquí, un misterio, os digo: Todos ciertamente no dormiremos; mas todos seremos transformados. En un momento, en un abrir de ojo, a sonido de la final trompeta; porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces será cumplida la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu victoria? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la ley. Mas a Dios gracias, que nos dio la victoria por el Señor nuestro Jesu Cristo. Así que, hermanos míos amados, estád firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

Segunda lectura

Hebreos 3:15-19

Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. Porque algunos, habiendo oído, provocaron; aunque no todos los que salieron de Egipto por medio de Moisés. Mas, ¿con quiénes estuvo indignado cuarenta años? ¿no fue con aquellos que pecaron, cuyos miembros cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que no creyeron? Así vemos que no pudieron entrar a causa de la incredulidad.

Evangelio

Marcos 2

Y entró otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa. Y luego se juntaron a él muchos, que ya no cabían ni aun al contorno de la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era traído de cuatro. Y como no podían llegar a él a causa de la multitud, descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndola destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado. Y viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones, Decían: ¿Por qué habla éste blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? ¿Cuál es más fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; o decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda? Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico:) A ti digo: Levántate, y toma tu lecho, y vete a tu casa. Entonces él se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos quedaron atónitos, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto. ¶ Y volvió a salir a la mar, y toda la multitud venía a él, y les enseñaba. Y pasando vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió. Y aconteció, que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban también juntamente con Jesús, y con sus discípulos; porque había muchos, y le seguían. Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron a sus discípulos: ¿Qué es esto, que vuestro Maestro come y bebe con publicanos, y con pecadores? Y oyéndolo Jesús, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, mas los pecadores a arrepentimiento. ¶ Y los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y los de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan? Y Jesús les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar. Mas vendrán días, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos días ayunarán. Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor rotura. Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar. ¶ Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron a arrancar espigas. Entonces los Fariseos le dijeron: He aquí, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito? Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que estaban con él? ¿Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer, sino a los sacerdotes, y aun dio a los que estaban con él? Díjoles también: El sábado por causa del hombre fue hecho: no el hombre por causa del sábado. Así que el Hijo del hombre Señor es también del sábado.

Oración vespertina — segunda lectura

Gálatas 3

¡Oh Gálatas sin seso! ¿quién os hechizó para no obedecer a la verdad; vosotros, delante de cuyos ojos Jesu Cristo fue ya claramente representado, crucificado entre vosotros? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír de la fe? ¿Tan insensatos sois, que habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionais por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano. El, pues, que os suministra el Espíritu, y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír de la fe? Así como Abraham creyó a Dios, y le fue contado a justicia. Sabéd, pues, que los que son de la fe, los tales son hijos de Abraham. Y viendo antes la Escritura, que Dios por la fe había de justificar a los Gentiles, anunció antes el evangelio a Abraham, diciendo: Todas las naciones serán bendecidas en ti. Luego los que son de la fe, son benditos con el creyente Abraham. Porque todos los que son de las obras de la ley, debajo de maldición están; porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Mas que por la ley ninguno se justifica delante de Dios, es manifiesto; porque: El justo por la fe vivirá. Y la ley no es de la fe; antes dice: El hombre que las hiciere, vivirá en ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque escrito está: Maldito todo aquel que es colgado en madero:) A fin de que la bendición de Abraham viniese sobre los Gentiles por Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu. Hermanos, (hablo como hombre,) aunque no sea sino concierto humano, sin embargo si fuere confirmado, nadie le abroga, ni le añade. Ahora bien, a Abraham, pues, fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Por lo que esto digo: Que el concierto confirmado antes por Dios acerca de Cristo, la ley que fue dada cuatrocientos y treinta años después, no le puede abrogar, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no será por la promesa: Dios empero por promesa le hizo la donación a Abraham. ¶ ¿De qué, pues, sirve la ley? Fue impuesta por causa de las transgresiones (hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa,) ordenada por ángeles, en mano de un mediador. Y un mediador no es de uno; mas Dios es uno. Luego ¿la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si se hubiese dado una ley que pudiera vivificar, la justicia verdaderamente habría sido por la ley. Mas encerró la Escritura todo debajo de pecado, para que la promesa, por la fe de Jesu Cristo, fuese dada a los creyentes. Empero antes que viniese la fe estábamos guardados debajo de la ley, encerrados para aquella fe, que había de ser revelada. De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. Mas venida la fe, ya no estamos debajo de la mano del ayo. Porque vosotros todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. No hay aquí Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, entonces la simiente de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa.

Evangelio

Mateo 22:1-14

Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo. Y envió sus siervos para que llamasen a los convidados a las bodas; mas no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decíd a los convidados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está aparejado: veníd a las bodas. Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos. Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y puso a fuego su ciudad. Entonces dice a sus siervos: Las bodas a la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados, no eran dignos. Id pues a las salidas de los caminos, y llamád a las bodas a cuantos hallareis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver los convidados, y vio allí un hombre no vestido de vestido de boda. Y le díjo: Amigo, ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y a él se le cerró la boca. Entonces el rey dijo a los que servían: Atado de pies y de manos, tomádle, y echádle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos.

Evangelio

Mateo 23:1-12

Entonces Jesús habló a la multitud, y a sus discípulos, Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asientan los escribas y los Fariseos: Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardádlo, y hacédlo; mas no hagáis conforme a sus obras; porque dicen y no hacen. Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos, Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi, Rabbi. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro Padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo. Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será enaltecido.

Evangelio

Juan 16

Estas cosas os he hablado, para que no seáis ofendidos. Os echarán de las sinagogas: aun más, la hora viene, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio a Dios. Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre, ni a mí. Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordéis de ello, que yo os lo había dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros. Mas ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Dónde vas? Mas, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazón. Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendría a vosotros; mas si yo fuere, os le enviaré. Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí: De justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más: De juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ya es juzgado. Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no las podéis llevar. Empero cuando viniere aquel, el Espíritu de verdad, él os guiará a toda verdad; porque no hablará de sí mismo, mas todo lo que oyere hablará; y las cosas que han de venir os hará saber. El me glorificará, porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre, mío es: por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber. Un poco, y no me veréis; y otra vez un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Así que decían: ¿Qué es esto que dice: Un poco? No sabemos lo que dice. Y conocía Jesús que le querían preguntar, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis? De cierto, de cierto os digo: Vosotros lloraréis y lamentaréis, el mundo empero se alegrará: y vosotros seréis tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo. La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Vosotros pues también ahora a la verdad tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo. Y en aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo: Todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre: pedíd, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en proverbios; mas la hora viene cuando ya no os hablaré en proverbios, sino que claramente os anunciaré de mi Padre. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros; Porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al Padre. Dícenle sus discípulos: He aquí, ahora hablas claramente, y ningún proverbio dices. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios. Respondióles Jesús: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ya es venida, en que seréis esparcidos cada uno a los suyos, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz: en el mundo tendréis apretura; mas confiád, yo he vencido al mundo.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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