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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Hechos 13:1-12

Había entonces en la iglesia, que estaba en Antioquía, profetas y doctores, como Barnabás, y Simón el que se llamaba Níger, y Lucio Cireneo, y Manaén, hermano de leche de Heródes el tetrarca, y Saulo. Ministrando pues estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartádme a Barnabás y a Saulo para la obra para la cual los he llamado. Entonces ayunando y orando, y poniéndoles las manos encima, los enviaron. Así que ellos, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia; y de allí navegaron a Chipre. Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos; y tenían también a Juan por asistente. Y habiendo atravesado la isla hasta Pafo, hallaron a cierto hechicero, falso profeta, Judío, llamado Bar-jesús: El cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Barnabás y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios. Mas les resistía Elimás el hechicero, (que así se interpreta su nombre,) procurando de apartar de la fe al procónsul. Entonces Saulo, que también se llama Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos, Dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí, la mano del Señor es sobre ti, y serás ciego, que no veas el sol por un tiempo. Y luego cayó en él oscuridad y tinieblas; y andando al derredor buscaba quien le condujese por la mano. Entonces el procónsul, viendo lo que había sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

Primera lectura

Isaías 43

Y ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, o! Jacob, y formador tuyo, o! Israel: No temas, porque yo te redimí: yo te puse nombre, mío eres tú. Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y en los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el mismo fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová Dios tuyo, Santo de Israel, Guardador tuyo: A Egipto he dado por tu rescate; a Etiopía, y a Sabá por ti. Porque en mis ojos fuiste de grande estima: fuiste honorable, y yo te amé; y daré hombres por ti, y naciones por tu alma. No temas, porque yo soy contigo: del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré. Diré al aquilón: Da acá; y al mediodía: No detengas: trae de luengas tierras mis hijos, y mis hijas de lo postrero de la tierra: Todos llamados de mi nombre; y para gloria mía los crié, los formé, y los hice: Sacando al pueblo ciego, que tiene ojos; y a los sordos, que tienen oídos. ¶ Congréguense juntamente todas las naciones, y júntense pueblos: ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y serán sentenciados por justos: oigan, y digan verdad. Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo, que yo escogí: para que me conozcáis, y creáis, y entendáis, que yo mismo soy: antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová; y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios extraño. Vosotros pues sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano escape: si yo hiciere, ¿quién lo estorbará? Así dice Jehová, Redentor vuestro, Santo de Israel: Por vosotros envié a Babilonia, e hice descender fugitivos todos ellos, y clamor de Caldeos en las naves. Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, Rey vuestro. Así dice Jehová, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas. Cuando él saca carro, y caballo, ejército y fuerza caen juntamente, para no levantarse: quedan apagados, como pábilo quedan apagados. No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá a luz: ¿No la sabréis? Otra vez, pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad. La bestia del campo me honrará, los dragones, y los pollos del avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para que beba mi pueblo, mi escogido. Este pueblo crié para mí, mis alabanzas contará. Y no me invocaste a mí, o! Jacob: antes en mí te cansaste, o! Israel. No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni me honraste a mí con tus sacrificios; no te hice servir con presente, ni te hice fatigar con perfume. No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me hartaste con la grosura de tus sacrificios: antes me hiciste servir en tus pecados, y en tus maldades me hiciste fatigar. Yo, yo soy el que raigo tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados. Házme acordar, entremos en juicio juntamente: cuenta tú para abonarte. Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí. Por tanto yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob, y a Israel por vergüenza.

Primera lectura

Isaías 7:10-17

¶ Y habló más Jehová a Acaz, diciendo: Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandando en el profundo, o arriba en lo alto. Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová. Y dijo: Ahora oíd, casa de David: ¿No os basta ser molestos a los hombres, si no que también lo seáis a mi Dios? ¶ Por tanto el mismo Señor os dará señal. He aquí que la virgen concebirá, y parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel. Comerá manteca y miel, hasta que sepa desechar lo malo, y escoger lo bueno. Porque antes que el niño sepa desechar lo malo, y escoger lo bueno, la tierra que tu aborreces será dejada de sus dos reyes. ¶ Jehová hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre días, cuales nunca vinieron desde el día que Efraím se apartó de Judá, es a saber, al rey de Asiria.

Oración matutina — primera lectura

Job 26;27

Y respondió Job, y dijo: ¿En qué ayudaste al que no tiene fuerza? ¿salvaste con brazo al que no tiene fortaleza? ¿En qué aconsejaste al que no tiene ciencia? ¿y mostraste asaz [tu] sabiduría? ¿A quién has anunciado palabras? ¿y cúyo es el espíritu que sale de ti? Cosas inanimadas son formadas debajo de las aguas, y de sus moradas. El sepulcro es descubierto delante de él, y el infierno no tiene cobertura. Extiende al aquilón sobre vacío: cuelga la tierra sobre nada. Las aguas ata en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas. El aprieta la faz de su trono, y extiende sobre él su nube. El cercó con término la superficie de las aguas hasta que se acabe la luz y las tinieblas. Las columnas del cielo tiemblan, y se espantan de su reprensión. El rompe la mar con su potencia, y con su entendimiento hiere [su] hinchazón. Su Espíritu adornó los cielos: su mano crió la serpiente rolliza. He aquí, estas son partes de sus caminos: ¿y cuán poco es lo que habemos oído de él? porque el estruendo de sus fortalezas ¿quién lo entenderá? Y tornó Job a tomar su parábola, y dijo: Vive el Dios que me quitó mi derecho; y el Omnipotente, que amargó mi alma: Que todo el tiempo que mi alma estuviere en mí, y hubiere resuello de Dios en mis narices, Mis labios no hablarán iniquidad: ni mi lengua pronunciará engaño. Nunca tal me acontezca, que yo os justifique: hasta morir no quitaré mi integridad de mí. Mi justicia tengo asida, y no la aflojaré, no se avergonzará mi corazón de mis días. ¶ Sea como el impío mi enemigo, y como el inicuo mi adversario. Porque ¿qué es la esperanza del hipócrita, si mucho hubiere robado, cuando Dios arrebatare su alma? ¿Oirá Dios su clamor, cuando viniere sobre él la tribulación? ¿Se deleitará en el Omnipotente? ¿llamará a Dios en todo tiempo? Yo os enseñaré lo que está en la mano de Dios: no esconderé lo que está acerca del Omnipotente. He aquí, que todos vosotros lo habéis visto: ¿por qué pues os desvanecéis con vanidad? Esta es la suerte del hombre impío acerca de Dios, y la herencia que los violentos han de recibir del Omnipotente. Si sus hijos fueren multiplicados, serán para la espada, y sus pequeños no se hartarán de pan. Los que de ellos quedaren, en muerte serán sepultados, y sus viudas no llorarán. Sí amontonare plata como polvo, y si aparejare ropa como lodo: Aparejará, mas el justo se vestirá, y el inocente repartirá la plata. Edificó su casa como la polilla, y como cabaña que hizo alguna guarda. El rico dormirá, mas no será recogido: abrirá sus ojos, y no verá a nadie. Asirán de él terrores como aguas: torbellino le arrebatará de noche. Tomarle ha solano, e irse ha: y tempestad le arrebatará de su lugar. Y echará sobre él, y no perdonará: huyendo huirá de su mano. Batirá sus manos sobre él, y desde su lugar le silbará.

Epístola

Romanos 8:18-23

Porque yo juzgo, que lo que en este tiempo se padece, no es digno de compararse con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada. ¶ Porque el continuo atalayar de la criatura espera la manifestación de los hijos de Dios; Porque la criatura fue sujetada a vanidad, no de su voluntad, sino por causa de aquel que la sujetó con esperanza. De que también la misma criatura será librada de la servidumbre de corrupción, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque ya sabemos, que toda la creación gime a una, y a una está en dolores de parto hasta ahora. Y no solo ella, mas también nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, es a saber, la redención de nuestro cuerpo.

Primera lectura

Proverbios 16

Del hombre son las preparaciones del corazón: mas de Jehová la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión: mas Jehová pesa los espíritus. Encomienda a Jehová tus obras; y tus pensamientos serán afirmados. Todas las cosas ha hecho Jehová por sí mismo; y aun al impío para el día malo. Abominación es a Jehová todo altivo de corazón: la mano junta a la mano, no será sin castigo. Con misericordia y verdad será reconciliado el pecado; y con el temor de Jehová se aparta del mal. Cuando los caminos del hombre serán agradables a Jehová, aun sus enemigos pacificará con él. Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de los frutos sin derecho. El corazón del hombre piensa su camino: mas Jehová endereza sus pasos. Adivinación está en los labios del rey: en juicio no prevaricará su boca. Peso y balanzas derechas son de Jehová: obra suya son todas las pesas de la bolsa. Abominación es a los reyes hacer impiedad; porque con justicia será confirmado su trono. Los labios justos son el contentamiento de los reyes; y al que habla lo recto aman. La ira del rey es mensajero de muerte: mas el hombre sabio la evitará. En la alegría del rostro del rey está la vida; y su benevolencia es como la nube tardía. Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado; y adquirir inteligencia vale más que la plata. El camino de los rectos es apartarse del mal: su alma guarda, el que guarda su camino. Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída, la altivez de espíritu. Mejor es abajar el espíritu con los humildes, que partir despojos con los soberbios. El entendido en la palabra, hallará el bien; y el que confía en Jehová, bienaventurado él. El sabio de entendimiento es llamado entendido; y la dulzura de labios aumentará la doctrina. Manadero de vida es el entendimiento al que le posee: mas la erudición de los insensatos es locura. El corazón del sabio hace prudente su boca; y con sus labios aumenta la doctrina. Panal de miel son las hablas suaves, suavidad al alma, y medicina a los huesos. Hay camino que es derecho al parecer del hombre: mas su salida son caminos de muerte. El alma del que trabaja, trabaja para sí; porque su boca le constriñe. El hombre perverso cava en busca del mal; y en sus labios es como llama de fuego. El hombre perverso levanta contienda; y el chismoso aparta los príncipes. El hombre malo lisonjea a su prójimo; y le hace caminar por el camino no bueno: Cierra sus ojos para pensar perversidades: mueve sus labios, efectúa el mal. Corona de honra es la vejez: en el camino de justicia se hallará. Mejor es el que tarde se aira, que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. La suerte se echa en el seno: mas de Jehová es todo su juicio.

Oración matutina — segunda lectura

Marcos 16

Y como pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Santiago, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir a ungirle. Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol. Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro? Y como miraron, ven la piedra revuelta; porque era grande. Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado a la mano derecha cubierto de una ropa larga y blanca; y se espantaron. Mas él les dice: No tengáis miedo: buscáis a Jesús Nazareno, que fue crucificado: resucitado ha, no está aquí: he aquí el lugar donde le pusieron. Mas id, decíd a sus discípulos y a Pedro, que él va antes que vosotros a Galilea: allí le veréis, como os dijo. Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las había tomado temblor y espanto; ni decían nada a nadie; porque tenían miedo. Mas como Jesús resucitó por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había echado siete demonios. Y yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Y ellos como oyeron que vivía, y que había sido visto de ella, no lo creyeron. Mas después apareció en otra forma a dos de ellos que iban caminando, yendo al campo. Y ellos fueron, y lo hicieron saber a los otros; mas ni aun a ellos creyeron. ¶ Posteriormente se apareció a los once, estando sentados a la mesa; y les zahirió su incredulidad y la dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicád el evangelio a toda criatura. El que creyere, y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios: hablarán nuevas lenguas: Alzarán serpientes; y si bebieren cosa mortífera, no les dañará: sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se asentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían. Amén.

Salmo responsorial

Salmos 119:33-48

Enséñame, o! Jehová, el camino de tus estatutos; y guardarle he hasta el fin. Dáme entendimiento, y guardaré tu ley; y guardarla he de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandamientos; porque en ella tengo mi verdad. Inclina mi corazón a tus testimonios: y no a avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad: avívame en tu camino. Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. Quita de mí el oprobio que he temido; porque buenos son tus juicios. He aquí yo he codiciado tus mandamientos: en tu justicia avívame. Y véngame tu misericordia, o! Jehová: tu salud, conforme a tu dicho. Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado. Y no quites de mi boca palabra de verdad en ningún tiempo; porque a tu juicio espero. Y guardaré tu ley siempre, por siglo y siglo. Y andaré en anchura, porque busqué tus mandamientos. Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes; y no me avergonzaré. Y deleitarme he en tus mandamientos, que amé. Y alzaré mis manos a tus mandamientos, que amé; y meditaré en tus estatutos.

Evangelio

Lucas 5:1-11

Y aconteció, que estando él junto al lago de Genesaret, la multitud se derribaba sobre él por oír la palabra de Dios. Y vio dos naves que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrado en una de estas naves, la cual era de Simón, le rogó que la desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la nave al pueblo. ¶ Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Entra en alta mar, y echád vuestras redes para pescar. Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron tan gran multitud de peces, que su red se rompía. E hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra nave, que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas naves de tal manera que se anegaban. Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó a las rodillas de Jesús, diciendo: Sálte de conmigo, Señor, porque soy hombre pecador. Porque temor le había rodeado, y a todos los que estaban con él, a causa de la presa de los peces que habían tomado: Y asimismo a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: No temas: desde ahora tomarás hombres. Y como llegaron a tierra las naves, dejándolo todo, le siguieron.

Salmo responsorial

Salmos 138

Alabarte he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos. Encorvarme he al templo de tu santidad, y alabaré tu nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que te llamé, me respondiste, esforzásteme, y diste en mi alma fortaleza. Confesarte han, o! Jehová, todos los reyes de la tierra; porque oyeron las palabras de tu boca. Y cantarán en los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande. Porque el alto Jehová mira al humilde, y al altivo conoce de lejos. Si anduviere por medio de la angustia, me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará. Jehová cumplirá por mí, Jehová, tu misericordia es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

Salmo responsorial

Salmos 17

Oye, o! Jehová, la justicia; está atento a mi clamor: escucha mi oración, hecha sin labios de engaño. De delante de tu rostro salga mi juicio: vean tus ojos la rectitud. Tú has probado mi corazón; me has visitado de noche; refinásteme, y no hallaste: lo que pensé no pasó mi boca. Para las obras humanas, por la palabra de tus labios yo observé los caminos del violento. Sustenta mis pasos en tus caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado, por cuanto tú me oyes, o! Dios; inclina a mí tu oreja, oye mi palabra. Haz maravillosas tus misericordias, salvador de los que en ti confían, de los que se levantan contra tu diestra. Guárdame como a lo negro de la niñeta del ojo, escóndeme con la sombra de tus alas. De delante de los malos que me oprimieron: de mis enemigos que me cercan por la vida. Cerrados con su grosura: con su boca hablan soberbiamente. Nuestros pasos nos han cercado ahora: ponen sus ojos para tendernos a tierra; Parecen al león que desea hacer presa: y al leoncillo que está escondido. Levántate, o! Jehová; anticipa su rostro: póstrale: escapa mi alma del malo con tu espada; De los varones con tu mano, o! Jehová: de los varones de mundo cuya parte es en esta vida: cuyo vientre hinches de tu tesoro: hartan sus hijos, y dejan la resta a sus chiquitos. Yo en justicia veré tu rostro: hartarme he cuando despertare a tu semejanza.

Salmo responsorial

Salmos 16

Guárdame, o! Dios: porque en ti he confiado. Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a ti: A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos. Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro dios; no derramaré sus derramaduras de sangre, ni tomaré sus nombres en mis labios. Jehová la porción de mi parte, y de mi vaso: tú sustentarás mi suerte. Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos: asimismo la heredad se hermoseó sobre mí. Bendeciré a Jehová, que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones. A Jehová he puesto delante de mí siempre: porque estando él a mi diestra, no seré conmovido. Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura. Porque no dejarás mi alma en el sepulcro: ni darás tu Santo para que vea corrupción. Hacerme has saber la senda de la vida, hartura de alegrías hay con tu rostro: deleites en tu diestra para siempre.

Oración vespertina — primera lectura

Job 28

Ciertamente la plata tiene su oculto nacimiento, y el oro lugar de donde lo sacan. El hierro es tomado del polvo, y de la piedra es fundido el metal. A las tinieblas puso término, y a toda obra perfecta que él hizo puso piedra de oscuridad y de sombra de muerte. Sale el río junto al morador; y las aguas sin pie, más altas que el hombre, se fueron. Tierra de la cual saldrá pan, y debajo de ella estará como convertida en fuego. Lugar que sus piedras serán zafiros, y tendrá polvos de oro. Senda que nunca la conoció ave, ni ojo de buitre la vio. Nunca la pisaron animales fieros, ni pasó por ella león. En el pedernal puso su mano, y trastornó los montes de raíz. De los peñascos cortó ríos, y todo lo precioso vio su ojo. Los ríos detuvo en su nacimiento, y lo escondido hizo salir a luz. ¶ ¿Mas la sabiduría, donde se hallará? ¿y el lugar de la prudencia, donde está? Nunca el hombre supo su valor, ni se halla en la tierra de los vivientes. El abismo dice: No está en mí: y la mar dijo: Ni conmigo. No se dará por oro, ni su precio será a peso de plata. No es apreciada con oro de Ofir, ni con ónix precioso, ni con zafiro. El oro no se le igualará, ni el diamante; ni se trocará por vaso de oro fino. De coral, ni de gabis, no se hará mención: la sabiduría es mejor que piedras preciosas. No se igualará con ella esmeralda de Etiopía: no se podrá apreciar con oro fino. ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿y dónde está el lugar de la inteligencia? Pues es encubierta a los ojos de todo viviente, y a toda ave del cielo es oculta. La perdición y la muerte dijeron: Su fama hemos escuchado con nuestros oídos. Dios entendió su camino, y él solo conoció su lugar. Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve debajo de todo el cielo: Haciendo peso al viento, y poniendo las aguas por medida. Cuando él hizo ley a la lluvia, y camino al relámpago de los truenos: Entonces la vio él, y la manifestó; la preparó, y también la inquirió. Y dijo al hombre: He aquí, que el temor del Señor es la sabiduría; y la inteligencia el apartarse del mal.

Segunda lectura

Gálatas 3

¡Oh Gálatas sin seso! ¿quién os hechizó para no obedecer a la verdad; vosotros, delante de cuyos ojos Jesu Cristo fue ya claramente representado, crucificado entre vosotros? Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír de la fe? ¿Tan insensatos sois, que habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionais por la carne? ¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si empero en vano. El, pues, que os suministra el Espíritu, y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír de la fe? Así como Abraham creyó a Dios, y le fue contado a justicia. Sabéd, pues, que los que son de la fe, los tales son hijos de Abraham. Y viendo antes la Escritura, que Dios por la fe había de justificar a los Gentiles, anunció antes el evangelio a Abraham, diciendo: Todas las naciones serán bendecidas en ti. Luego los que son de la fe, son benditos con el creyente Abraham. Porque todos los que son de las obras de la ley, debajo de maldición están; porque escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Mas que por la ley ninguno se justifica delante de Dios, es manifiesto; porque: El justo por la fe vivirá. Y la ley no es de la fe; antes dice: El hombre que las hiciere, vivirá en ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición; (porque escrito está: Maldito todo aquel que es colgado en madero:) A fin de que la bendición de Abraham viniese sobre los Gentiles por Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu. Hermanos, (hablo como hombre,) aunque no sea sino concierto humano, sin embargo si fuere confirmado, nadie le abroga, ni le añade. Ahora bien, a Abraham, pues, fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como de muchos; sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Por lo que esto digo: Que el concierto confirmado antes por Dios acerca de Cristo, la ley que fue dada cuatrocientos y treinta años después, no le puede abrogar, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya no será por la promesa: Dios empero por promesa le hizo la donación a Abraham. ¶ ¿De qué, pues, sirve la ley? Fue impuesta por causa de las transgresiones (hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa,) ordenada por ángeles, en mano de un mediador. Y un mediador no es de uno; mas Dios es uno. Luego ¿la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si se hubiese dado una ley que pudiera vivificar, la justicia verdaderamente habría sido por la ley. Mas encerró la Escritura todo debajo de pecado, para que la promesa, por la fe de Jesu Cristo, fuese dada a los creyentes. Empero antes que viniese la fe estábamos guardados debajo de la ley, encerrados para aquella fe, que había de ser revelada. De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. Mas venida la fe, ya no estamos debajo de la mano del ayo. Porque vosotros todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. No hay aquí Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni hembra; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, entonces la simiente de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa.

Segunda lectura

1 Corintios 8

Empero en cuanto a lo que a los ídolos es sacrificado, sabemos que todos tenemos ciencia. La ciencia hincha, mas la caridad edifica. Y si alguno se piensa que sabe algo, aun no sabe cosa alguna como le conviene saber. Mas el que ama a Dios, el tal es conocido de Dios. Así que de las viandas que son sacrificadas a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay otro Dios, sino solo uno. Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, o en el cielo, o en la tierra, (como hay muchos dioses, y muchos señores,) Para nosotros empero hay un solo Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él; y un Señor, Jesu Cristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él. Mas no en todos hay esta ciencia; porque algunos con conciencia del ídolo hasta ahora, lo comen como sacrificado a ídolos; y su conciencia, siendo flaca, es contaminada. Empero la vianda no nos hace mas aceptos a Dios; porque ni que comamos, seremos más ricos: ni que no comamos, seremos más pobres. Mas mirád que esta vuestra libertad no sea de algún modo tropezadero para los que son flacos. Porque si te ve alguno, a ti que tienes esta ciencia, que estás sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿la conciencia de aquel que es flaco, no será edificada para comer de lo sacrificado a los ídolos? ¿Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco, por el cual Cristo murió? De esta manera, pues, pecando contra los hermanos, e hiriendo su flaca conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual si la comida es para mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás por no hacer caer a mi hermano.

Segunda lectura

1 Pedro 1:13-25

Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, y sobrios, esperád perfectamente en la gracia que se os ha de traer en la manifestación de Jesu Cristo: Como hijos obedientes, no conformándoos con las concupiscencias que antes teníais estando en vuestra ignorancia; Mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente también vosotros sed santos en todo proceder; Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conversád en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación: Sabiendo que habéis sido rescatados de vuestra vana conversación, (la cual recibisteis de vuestros padres,) no con cosas corruptibles, como oro o plata; Mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y sin contaminación: Ya preordinado ciertamente de antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros, Que por medio de él creeis en Dios, el cual le resucitó de entre los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios: Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por medio del Espíritu, para un amor hermanable, sin fingimiento amáos unos a otros entrañablemente de corazón puro: Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre. Porque toda carne es como yerba, y toda la gloria del hombre como la flor de la yerba: la yerba se secó, y la flor se cayó; Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente: y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido evangelizada.

Segunda lectura

2 Juan 7:1-10

Evangelio

Lucas 13

Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo: córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aun este año, hasta que yo la escave, y la estercole. Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después. ¶ Y enseñaba en una sinagoga en sábados. Y, he aquí, una mujer que tenía espíritu de enfermedad diez y ocho años había, y andaba agobiada, así que en ninguna manera podía enhestarse. Y como Jesús la vio, la llamó, y le dijo: Mujer, libre eres de tu enfermedad. Y púsole las manos encima, y luego se enderezó, y glorificaba a Dios. Y respondiendo un príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que es menester obrar: en estos pues veníd, y sed curados; y no en día de sábado. Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, ¿cada uno de vosotros no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y le lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que he aquí, que Satanás la había ligado diez y ocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y diciendo él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas que gloriosamente eran por él hechas. ¶ Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé? Semejante es al grano de la mostaza, que tomándole un hombre le metió en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas. Y otra vez dijo: ¿A qué compararé al reino de Dios? Semejante es a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina hasta que todo sea leudado. ¶ Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando, y caminando a Jerusalem. Y le dijo uno: ¿Señor, son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Porfiád a entrar por la puerta angosta; porque yo os digo, que muchos procurarán de entrar, y no podrán; Después que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y comenzaréis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él, os dirá: No os conozco de donde seáis. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Y os dirá: Dígoos, que no os conozco de donde seáis: apartáos de mí todos los obreros de iniquidad. Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. Y vendrán del oriente, y del occidente, y del norte, y del mediodía, y se sentarán en el reino de Dios. Y, he aquí, hay postreros, que serán primeros; y hay primeros, que serán postreros. ¶ Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Heródes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decíd a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado. Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem. ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina recoge su nidada debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y os digo, que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Oración vespertina — segunda lectura

2 Corintios 13

Esta es la tercera vez que vengo a vosotros: en la boca de dos o de tres testigos constará toda palabra. Ya he dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera ya presente; y ahora estando ausente lo escribo a los que pecaron antes, y a todos los demás, que si vengo otra vez, no perdonaré; Pues que buscáis la experiencia de Cristo que habla en mí, el cual no es flaco para con vosotros, antes es poderoso en vosotros. Porque aunque fue crucificado por flaqueza, vive empero por poder de Dios; porque también nosotros aunque somos flacos en él, empero viviremos con él por el poder de Dios hacia vosotros. Examináos a vosotros mismos si sois en la fe; probáos a vosotros mismos. ¿No sabéis vosotros mismos, como que Jesu Cristo es en vosotros, si no sois reprobados? Mas espero que conoceréis que nosotros no somos reprobados. Oramos empero a Dios que ninguna cosa mala hagáis: no para que nosotros seamos hallados aprobados, mas para que vosotros hagáis lo que es bueno, aunque nosotros seamos como reprobados. Porque ninguna cosa podemos contra la verdad, sino por la verdad. Por lo cual nos gozamos de que seamos nosotros flacos, y que vosotros seáis fuertes; y aun deseamos esto, a saber, vuestra consumación. Por tanto os escribo esto estando ausente, por no usar, estando presente, de dureza, conforme al poder que el Señor me ha dado para edificación, y no para destrucción. En fin, hermanos, hayáis gozo, seáis perfectos, consoláos, sintáis una misma cosa, vivíd en paz, y el Dios de paz y de caridad será con vosotros. Saludáos los unos a los otros con beso santo. Todos los santos os saludan. La gracia del Señor Jesu Cristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. ¶ La segunda epístola a los Corintios fue escrita de Filipos, ciudad de Macedonia, por Tito, y Lúcas.

Evangelio

Lucas 20:41-21:4

¶ Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es hijo de David? Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. Así que David le llama Señor, ¿cómo pues es su hijo? Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas; y las primeras sillas en las sinagogas; y los primeros asientos en las cenas: Que devoran las casas de las viudas, simulando larga oración: estos recibirán mayor condenación. Y mirando, vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. Y vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos blancas. Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenía.

Evangelio

Juan 10:1-10

De cierto, de cierto os digo, que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladrón es y robador. Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen; porque conocen su voz. Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños. Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía. Volvióles pues Jesús a decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores, mas no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en grande abundancia.

Evangelio

Lucas 13

Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo: córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aun este año, hasta que yo la escave, y la estercole. Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después. ¶ Y enseñaba en una sinagoga en sábados. Y, he aquí, una mujer que tenía espíritu de enfermedad diez y ocho años había, y andaba agobiada, así que en ninguna manera podía enhestarse. Y como Jesús la vio, la llamó, y le dijo: Mujer, libre eres de tu enfermedad. Y púsole las manos encima, y luego se enderezó, y glorificaba a Dios. Y respondiendo un príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que es menester obrar: en estos pues veníd, y sed curados; y no en día de sábado. Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, ¿cada uno de vosotros no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y le lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que he aquí, que Satanás la había ligado diez y ocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y diciendo él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas que gloriosamente eran por él hechas. ¶ Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé? Semejante es al grano de la mostaza, que tomándole un hombre le metió en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas. Y otra vez dijo: ¿A qué compararé al reino de Dios? Semejante es a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina hasta que todo sea leudado. ¶ Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando, y caminando a Jerusalem. Y le dijo uno: ¿Señor, son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Porfiád a entrar por la puerta angosta; porque yo os digo, que muchos procurarán de entrar, y no podrán; Después que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y comenzaréis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él, os dirá: No os conozco de donde seáis. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Y os dirá: Dígoos, que no os conozco de donde seáis: apartáos de mí todos los obreros de iniquidad. Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. Y vendrán del oriente, y del occidente, y del norte, y del mediodía, y se sentarán en el reino de Dios. Y, he aquí, hay postreros, que serán primeros; y hay primeros, que serán postreros. ¶ Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Heródes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decíd a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado. Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem. ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina recoge su nidada debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y os digo, que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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