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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

1 Corintios 15:12-19

¶ Mas si se predica a Cristo, que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros, que no hay resurrección de los muertos? Porque si no hay resurrección de los muertos, Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, luego vana es nuestra predicación, y vana es también vuestra fe. Y también somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios, que él haya levantado a Cristo: al cual empero no levantó, si es así que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aun os estáis en vuestros pecados. Luego también los que durmieron en Cristo, son perdidos. Si en esta vida solamente tenemos esperanza en Cristo, los más desdichados somos de todos los hombres.

Primera lectura

Jeremías 23

¡Ay de los pastores que desperdician y derraman las ovejas de mi majada! dijo Jehová. Por tanto, así dijo Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros derramasteis mis ovejas, y las amontasteis, y no las visitasteis: he aquí que yo visito sobre vosotros la maldad de vuestras obras, dijo Jehová. Y yo recogeré el resto de mis ovejas de todas las tierras donde las eché, y hacerlas he volver a sus moradas; y crecerán, y multiplicarse han. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni tendrán miedo, ni serán menoscabadas, dijo Jehová. He aquí que vienen días, dijo Jehová, y despertaré a David renuevo justo, y reinará rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre que le llamarán, Jehová justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dijo Jehová, y no dirán más: Vive Jehová que hizo subir los hijos de Israel de la tierra de Egipto: Mas: Vive Jehová que hizo subir, y trajo la simiente de la casa de Israel de tierra del aquilón, y de todas las tierras a donde los eché; y habitarán en su tierra. A causa de los profetas mi corazón es quebrantado en medio de mí, todos mis huesos tiemblan: estuve como hombre borracho, y como hombre a quien enseñoreó el vino, delante de Jehová, y delante de las palabras de su santidad. Porque la tierra es llena de adúlteros, porque a causa del juramento la tierra es desierta: las cabañas del desierto se secaron; y la carrera de ellos fue mala, su fortaleza no derecha. Porque así el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hallé su maldad, dijo Jehová. Por tanto su camino les será como resbaladeros en oscuridad: serán rempujados, y caerán en él; porque yo traeré sobre ellos mal, año de su visitación, dice Jehová. Y en los profetas de Samaria ví bobería: profetizaban en Baal, e hicieron errar a mi pueblo Israel. Y en los profetas de Jerusalem ví torpezas: cometían adulterios, y caminaban por mentira, y esforzaban las manos de los malos, porque ninguno se convertiese de su malicia: tornáronseme todos ellos como los moradores de Sodoma, y sus moradores como Gomorra. Por tanto así dijo Jehová de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjo, y les haré beber aguas de hiel; porque de los profetas de Jerusalem salió la hipocresía sobre toda la tierra. Así dijo Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan: os hacen desvanecer, hablan visión de su corazón, no de la boca de Jehová. Dicen atrevidamente a los que me airán: Jehová dijo: Paz tendréis. Y a cualquiera que camina tras la imaginación de su corazón, dijeron: No vendrá mal sobre vosotros. Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿quién estuvo atento a su palabra, y oyó? He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que está aparejada, sobre la cabeza de los malos caerá. No se apartará el furor de Jehová, hasta tanto que haya hecho, y hasta tanto que haya confirmado los pensamientos de su corazón: en lo postrero de los días la entenderéis con entendimiento. No envié yo aquellos profetas, y ellos corrían: yo no les hablé, y ellos profetizaban. Y si ellos hubieran estado en mi secreto, también hubieran hecho oír mis palabras a mi pueblo, y los hubieran hecho volver de su mal camino, y de la maldad de sus obras. ¿Soy yo Dios de cerca, dijo Jehová, y no Dios de lejos? ¿Esconderse ha alguno en escondederos que yo no le vea, dijo Jehová? ¿no hincho yo el cielo y la tierra, dijo Jehová? Yo oí lo que aquellos profetas dijeron profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. ¿Hasta cuándo será esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? No piensan como hacen olvidar mi pueblo de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, como sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal. El profeta con quien fuere sueño, cuente sueño; y con el que fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene la paja con el trigo, dijo Jehová? ¿Mi palabra no es como el fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Por tanto, he aquí, yo contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras, cada uno de su más cercano. He aquí, yo contra los profetas, dice Jehová, que endulzan sus lenguas, y dicen: Dijo. He aquí, yo contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová, y los contaron, e hicieron errar mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas; y yo no los envié, ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dijo Jehová. Y cuando te preguntare este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: ¿Qué es la carga de Jehová? decirles has: ¿Qué carga? Dejaros he, dijo Jehová. Y el profeta, y el sacerdote, y el pueblo que dijere: Carga de Jehová: yo visitaré sobre el tal hombre, y sobre su casa. Así diréis cada cual a su compañero, y cada cual a su hermano; ¿Qué respondió Jehová? ¿y qué habló Jehová? Y nunca más os vendrá a la memoria carga de Jehová; porque la palabra de cada uno le será por carga; pues pervertisteis las palabras del Dios viviente, Jehová de los ejércitos, Dios nuestro. Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová, y que habló Jehová? Y si dijereis: Carga de Jehová: Por tanto así dijo Jehová: Porque dijisteis esta palabra, carga de Jehová, habiendo enviado a vosotros, diciendo: No digáis, Carga de Jehová. Por tanto, he aquí, que yo os olvidaré olvidando; y os arrancaré de mi presencia, y a la ciudad que os di a vosotros y a vuestros padres. Y daré sobre vosotros vergüenza perpetua, y confusiones eternas, que nunca las raiga olvido.

Primera lectura

Ezequiel 1:1-14

Y fue que a los treinta años, en el mes cuarto, a los cinco del mes, estando yo en medio de los trasportados junto al río de Cobar, los cielos se abrieron, y ví visiones de Dios. A los cinco del mes, que fue en el quinto año de la transmigración del rey Joacín, Fue palabra de Jehová a Ezequiel sacerdote, hijo de Buzi, en la tierra de los Caldeos, junto al río de Cobar; y fue allí sobre él la mano de Jehová. Y miré, y, he aquí, un viento tempestuoso venía de la parte del aquilón, y una gran nube, y un fuego, que venía revolviéndose, y tenía al derredor de sí un resplandor, y en medio del fuego una cosa que parecía como de ámbar. Y en medio de ella venía una figura de cuatro animales; y este era su parecer: había en ellos una figura de hombre. Y cada una tenía cuatro rostros, y cuatro alas. Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como la planta de pie de becerro; y centelleaban que parecían metal acicalado. Y tenían manos de hombre debajo de sus alas todos cuatro; y sus rostros, y sus alas en todos cuatro. Con las alas se juntaban el uno al otro: no se volvían cuando andaban, cada uno caminaba en derecho de su rostro. Y la figura de sus rostros era rostros de hombre, y rostros de león a la parte derecha en todos cuatro; y rostros de buey a la izquierda en todos cuatro; y rostros de águila en todos cuatro. Tales pues eran sus rostros: mas sus alas tenían extendidas por encima cada uno dos, las cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos. Y cada uno caminaba en derecho de su rostro: hacia donde el espíritu era que anduviesen, andaban: no se volvían, cuando andaban. Y la semejanza de los animales, su parecer, era como de carbones de fuego encendidos, como parecer de hachas encendidas: el fuego discurría entre los animales, y el resplandor del fuego: y del fuego salían relámpagos. Y los animales corrían, y tornaban que parecían relámpagos.

Oración matutina — primera lectura

1 Reyes 12

Y vino Roboam a Siquem; porque todo Israel había venido en Siquem para hacerle rey. Y aconteció, que como lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba en Egipto: (porque había huido de delante del rey Salomón, y habitaba en Egipto;) Enviaron y llamáronle. Vino pues Jeroboam y toda la congregación de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora tú disminuye algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y servirte hemos. Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volvéd a mí. Y el pueblo se fue. Entonces el rey Roboam tomó consejo con los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron, diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y le sirvieres, y respondiéndole buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Mas él dejado el consejo de los viejos que le habían dado, tomó consejo con los mancebos, que se habían criado con él, y estaban delante de él. Y díjoles: ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me han hablado, diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? Entonces los mancebos que se habían criado con él, le respondieron, diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo: mas tú disminúyenos algo: así les hablarás: El menor dedo de los míos, es más grueso que los lomos de mi padre. Ahora pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo. Mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones. Y al tercero día vino Jeroboam y todo el pueblo a Roboam, como el rey lo había mandado, diciendo: Volvéd a mí al tercero día. Y el rey respondió al pueblo duramente, dejado el consejo de los ancianos, que le habían dado. Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones. Y no oyó el rey al pueblo; porque era ordenación de Jehová para confirmar su palabra, que Jehová había hablado por mano de Ahías, Silonita, a Jeroboam, hijo de Nabat. Y cuando todo el pueblo vio, que el rey no los había oído, respondióle estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No hay heredad en el hijo de Isaí. Israel, a tus estancias. Provee ahora en tu casa, David. Entonces Israel se fue a sus estancias. Y reinó Roboam sobre los hijos de Israel, que moraban en las ciudades de Judá. Y el rey Roboam envió a Aduram que estaba sobre los tributos; y todo Israel le apedreó a piedra, y murió. Entonces el rey Roboam se esforzó a subir en un carro, y huir a Jerusalem. Así se separó Israel de la casa de David hasta hoy. Y aconteció que oyendo todo Israel que Jeroboam era vuelto, enviaron y le llamaron a la congregación, e hiciéronle rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David, sino solo la tribu de Judá. ¶ Y como Roboam vino a Jerusalem, juntó toda la casa de Judá, y la tribu de Ben-jamín, ciento y ochenta mil hombres escogidos de guerra, para hacer guerra a la casa de Israel, y reducir el reino a Roboam, hijo de Salomón. Mas fue palabra de Jehová a Semeías, varón de Dios, diciendo: Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá, y de Ben-jamín, y a los demás del pueblo, diciendo: Así dijo Jehová: No vayáis, ni peleéis contra vuestros hermanos los hijos de Israel: volvéos cada uno a su casa; porque este negocio yo lo he hecho. Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volviéronse, y fuéronse, conforme a la palabra de Jehová. Y reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraím, y habitó en ella: y saliendo de allí reedificó a Fanuel. ¶ Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David, Si este pueblo subiere a sacrificar a la casa de Jehová en Jerusalem; porque el corazón de este pueblo se convertirá a su señor Roboam, rey de Judá, y matarme han, y tornarse han a Roboam rey de Judá. Y habido consejo, el rey hizo dos becerros de oro, y díjoles: Harto habéis subido a Jerusalem, he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso el uno en Bet-el, y el otro puso en Dan. Y esto fue ocasión de pecado: porque el pueblo iba delante del uno hasta Dan. Hizo también casa de altos, e hizo sacerdotes parte del pueblo que no eran de los hijos de Leví. E instituyó Jeroboam solemnidad en el mes octavo, a los quince del mes, conforme a la solemnidad que se celebraba en Judá: y sacrificó sobre altar, así hizo en Bet-el sacrificando a los becerros que hizo. Y ordenó en Bet-el sacerdotes de los altos que él había hecho. Y sacrificó sobre el altar que él había hecho en Bet-el a los quince del mes octavo, el mes que él había inventado de su corazón; e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar olores.

Epístola

1 Corintios 15:1-10

Empero os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, y en el cual estáis firmes; Por el cual asimismo sois salvos, si retenéis en la memoria lo que os he predicado, si no es que habéis creído en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo recibí, es a saber: que Cristo fue muerto por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; Y que fue sepultado, y que resucitó al tercero día, conforme a las Escrituras; Y que fue visto por Céfas; y después por los doce: Que después fue visto de más de quinientos hermanos a la vez: de los cuales los más viven aun, empero algunos han dormido. Que después fue visto por Santiago, después por todos los apóstoles. Y a la postre de todos, fue visto por mí también, como por uno nacido fuera de debido tiempo. Porque yo soy el menor de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguía a la iglesia de Dios. Empero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fue conmigo.

Primera lectura

Eclesiastés 1

Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalem. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, vanidad de vanidades; todo vanidad. ¿Qué tiene más el hombre de todo su trabajo, con que trabaja debajo del sol? Generación va, y generación viene; y la tierra siempre permanece. Y sale el sol, y pónese el sol; y como con deseo vuelve a su lugar, donde torna a nacer. El viento va al mediodía, y rodea al norte: va rodeando rodeando, y por sus rodeos torna el viento. Los ríos todos van a la mar, y la mar no se hinche: al lugar de donde los ríos vinieron, allí tornan para volver. Todas las cosas andan en trabajo, más que el hombre pueda decir; ni los ojos viendo hartarse de ver, ni los oídos oyendo henchirse. ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. Hay algo de que se pueda decir: ¿Veis aquí, esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después. Yo, el Predicador, fui rey sobre Israel en Jerusalem, Y di mi corazón a inquirir y buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo: (esta mala ocupación dio Dios a los hijos de los hombres, en que se ocupen:) Yo miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y, he aquí, que todo ello es vanidad, y aflicción de espíritu. Lo torcido no se puede enderezar; y lo falto no se puede contar. Hablé yo con mi corazón, diciendo: He aquí, yo soy engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalem; y mi corazón ha visto multitud de sabiduría y de ciencia. Y di mi corazón a conocer la sabiduría, y la ciencia; y las locuras y desvaríos: conocí al cabo que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucho enojo; y quien añade ciencia, añade dolor.

Oración matutina — segunda lectura

Juan 20

Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro, y vio la piedra quitada del sepulcro. Entonces corrió, y vino a Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos donde le han puesto. Salió pues Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro. Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y vino primero al sepulcro. Y abajándose a mirar, vio los lienzos puestos; mas no entró. Vino pues Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos, Y el sudario que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino a parte en un lugar envuelto. Entonces entró también aquel otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. Porque aun no sabían la Escritura, que era menester que él resucitase de entre los muertos. Así que volvieron los discípulos a los suyos. ¶ Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y estando llorando abajóse a mirar en el sepulcro. Y vio dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: ¿Mujer, por qué lloras? Ella les dice: Porque han llevado a mi Señor, y no sé donde le han puesto. Y como hubo dicho esto, volvió atrás, y vio a Jesús que estaba en pie; mas no sabía que era Jesús. Dícele Jesús: ¿Mujer, por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dice: Señor, si tú le has llevado, díme dónde le has puesto, y yo le llevaré. Dícele Jesús: María. Volviéndose ella, dícele: Rabboni, que quiere decir, Maestro. Dícele Jesús: No me toques; porque aun no he subido a mi Padre; mas vé a mis hermanos, y díles: Subo a mi Padre, y a vuestro Padre, a mi Dios, y a vuestro Dios. Vino María Magdalena dando las nuevas a los discípulos: Que había visto al Señor, y que le dijo estas cosas. ¶ Y como fue tarde aquel mismo día, el primero de la semana, y las puertas estaban cerradas, donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús; y púsose en medio, y les dijo: Paz a vosotros. Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado: entonces los discípulos se regocijaron, viendo al Señor. Entonces díceles otra vez: Paz a vosotros: como me envió mi Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: Recibíd el Espíritu Santo. A los que perdonareis los pecados, les son perdonados; y a los que los retuviereis, les son retenidos. ¶ Empero Tomás uno de los doce, que se llamaba Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Y ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás: entonces vino Jesús cerradas las puertas, y púsose en medio, y dijo: Paz a vosotros. Luego dice a Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos; y da acá tu mano, y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino fiel. Entonces Tomás respondió, y le dijo: Señor mío, y Dios mío. Dícele Jesús: Porque me has visto, oh Tomás, creíste: bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron. Y también muchas otras señales por cierto hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro. Estas empero están escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Salmo responsorial

Salmos 33

Cantád justos en Jehová: a los rectos es hermosa la alabanza. Celebrád a Jehová con arpa: con salterio y decacordio cantád a él. Cantád a él canción nueva: hacéd bien tañendo con júbilo. Porque derecha es la palabra de Jehová: y toda su obra con verdad. Él ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra. Con la palabra de Jehová fueron hechos los cielos: y con el espíritu de su boca todo el ejército de ellos. El junta, como en un montón, las aguas de la mar: él pone por tesoros los abismos. Teman a Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo. Porque él dijo, y fue; él mandó y estuvo. Jehová hace anular el consejo de las gentes, y él hace anular las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón, por generación y generación. Bienaventurada la gente a quien Jehová es su Dios: el pueblo a quien escogió por heredad para sí. Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de Adam. Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; él entiende todas sus obras. El rey no es salvo con la multitud del ejército; el valiente no escapa con la mucha fuerza. Vanidad es el caballo para la salud; con la multitud de su fuerza no escapa. He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen; sobre los que esperan su misericordia; Para librar de la muerte a sus almas; y para darles vida en la hambre. Nuestra alma esperó a Jehová; nuestro ayudador y nuestro escudo es él. Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, o! Jehová, sobre nosotros, como te hemos esperado.

Evangelio

Marcos 7:31-37

¶ Y volviendo a salir de los términos de Tiro y de Sidón, vino a la mar de Galilea por en medio de los términos de Decápolis. Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima. Y tomándole de la multitud aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua. Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephphatha; es decir: Sé abierto. Y luego fueron abiertos sus oídos; y fue desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien. Y les mandó que no lo dijesen a nadie; mas cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban; Y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

Salmo responsorial

Salmos 33

Cantád justos en Jehová: a los rectos es hermosa la alabanza. Celebrád a Jehová con arpa: con salterio y decacordio cantád a él. Cantád a él canción nueva: hacéd bien tañendo con júbilo. Porque derecha es la palabra de Jehová: y toda su obra con verdad. Él ama justicia y juicio: de la misericordia de Jehová está llena la tierra. Con la palabra de Jehová fueron hechos los cielos: y con el espíritu de su boca todo el ejército de ellos. El junta, como en un montón, las aguas de la mar: él pone por tesoros los abismos. Teman a Jehová toda la tierra: teman de él todos los habitadores del mundo. Porque él dijo, y fue; él mandó y estuvo. Jehová hace anular el consejo de las gentes, y él hace anular las maquinaciones de los pueblos. El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón, por generación y generación. Bienaventurada la gente a quien Jehová es su Dios: el pueblo a quien escogió por heredad para sí. Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de Adam. Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra. El formó el corazón de todos ellos; él entiende todas sus obras. El rey no es salvo con la multitud del ejército; el valiente no escapa con la mucha fuerza. Vanidad es el caballo para la salud; con la multitud de su fuerza no escapa. He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen; sobre los que esperan su misericordia; Para librar de la muerte a sus almas; y para darles vida en la hambre. Nuestra alma esperó a Jehová; nuestro ayudador y nuestro escudo es él. Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. Sea tu misericordia, o! Jehová, sobre nosotros, como te hemos esperado.

Salmo responsorial

Salmos 63

Dios, Dios mío eres tú, a ti madrugaré: mi alma tuvo sed de ti, mi carne te desea en tierra de sequedad, y sequiosa sin aguas. Así te miré en el santuario, para ver tu fortaleza y tu gloria. Porque mejor es tu misericordia que la vida: mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida: en tu nombre alzaré mis manos. Como de meollo y de grosura será harta mi alma: y con labios de alegría te alabará mi boca, Cuando me acordaré de ti en mis camas, cuando a las alboradas meditaré de ti; Porque has sido mi socorro: y en la sombra de tus alas me regocijaré. Mi alma se apegó a ti: tu diestra me ha sustentado. Mas ellos para destrucción buscaron mi alma: descendieron en lo más bajo de la tierra. Matarlos han a filo de espada: porción de zorras serán. Y el rey se alegrará en Dios, será alabado cualquiera que jura por él: porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

Salmo responsorial

Salmos 62

En Dios solamente está callada mi alma; de él es mi salud. El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? seréis muertos todos vosotros; como pared acostada seréis, como vallado rempujado. Solamente consultan para arrojarle de su grandeza: aman la mentira: con su boca bendicen, mas en sus entrañas maldicen. Selah. En Dios solamente repósate, o! alma mía; porque de él es mi esperanza. El solamente es mi fuerte y mi salud: mi refugio, no resbalaré. Sobre Dios es mi salud y mi gloria: peña de mi fortaleza: mi refugio es en Dios. ¶ Esperád en él en todo tiempo, o! pueblos: derramád delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. Selah. Solamente vanidad son los hijos de Adam, mentira los hijos del varón, pesándolos a todos juntos en balanzas, serán menos que la vanidad. No confiéis en la violencia, y en la rapiña no os desvanezcáis: en la hacienda, si se aumentare, no pongáis el corazón. Una vez habló Dios, dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza: Y tuya, Señor, es la misericordia: porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Oración vespertina — primera lectura

1 Reyes 13

Y he aquí que un varón de Dios, por palabra de Jehová, vino de Judá a Bet-el: y estando Jeroboam al altar para quemar perfumes. El clamó contra el altar por palabra de Jehová, y dijo: Altar, altar, así dijo Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres. Y aquel mismo día dio una señal diciendo: Esta es la señal que Jehová ha hablado: he aquí que el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está se derramará. Y como el rey oyó la palabra del varón de Dios, que había clamado contra el altar en Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, Jeroboam dijo: Prendédle: mas la mano, que había extendido contra él, se le secó, que no la pudo tornar a sí. Y el altar se rompió, y la ceniza se derramó del altar, conforme a la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová. Entonces respondiendo el rey, y dijo al varón de Dios: Yo te ruego que ruegues a la faz de Jehová tu Dios, y ora por mí, que mi mano me sea restituida. Y el varón de Dios oró a la faz de Jehová, y la mano del rey se volvió a él, y se tornó como antes. Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás, y yo te daré don. Mas el varón de Dios dijo al rey: Si me dieses la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan, ni bebería agua en este lugar: Porque así me es mandado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni vuelvas por el camino que fueres. Y así se vino por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el. ¶ Y moraba en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo, y contóle todo el hecho que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el: y contaron a su padre las palabras que había hablado al rey. Y su padre les dijo: ¿Por qué camino fue? Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había tornado el varón de Dios, que había venido de Judá. Y él dijo a sus hijos: Enalbardádme el asno. Y ellos le enalbardaron el asno, y subió en él. Y yendo tras el varón de Dios, hallóle que estaba sentado debajo de un alcornoque: y díjole: ¿Eres tú el varón de Dios, que veniste de Judá? Y él dijo: Yo soy. Y él le dijo: Ven conmigo a casa, y come del pan. Y él respondió: No podré volver contigo, ni iré contigo: ni tampoco comeré pan, ni beberé agua contigo en este lugar; Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan, ni bebas agua allá: ni vuelvas por el camino que fueres. Y el otro le dijo: Yo también soy profeta como tú; y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Vuélvele contigo a tu casa, para que coma pan, y bebe agua. Mintióle. Entonces volvió con él; y comió del pan en su casa, y bebió del agua. Y aconteció que estando ellos a la mesa, fue palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver: Y clamó al varón de Dios, que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al dicho de Jehová, y no guardaste el mandamiento que Jehová tu Dios te había mandado, Antes volviste, y comiste del pan, y bebiste del agua en el lugar donde Jehová te había dicho, que ni comieses pan, ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Y como hubo comido del pan, y bebido, el profeta que le había hecho volver le enalbardó un asno: Y yéndose, topóle un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno estaba junto a él, y el león también estaba junto al cuerpo. Y, he aquí, unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron, y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba. ¶ Y oyéndolo el profeta que le había vuelto del camino, dijo: Varón de Dios es, que fue rebelde al dicho de Jehová: por tanto Jehová le ha entregado al león, que le ha quebrantado y muerto, conforme a la palabra de Jehová, que él le dijo. Y habló a sus hijos, y díjoles: Enalbardádme un asno. Y ellos se le enalbardaron. Y él fue, y halló su cuerpo tendido en el camino, y el asno y el león estaban junto al cuerpo: el león no había comido el cuerpo, ni dañado al asno. Y tomando el profeta el cuerpo del varón de Dios, púsole sobre el asno, y tornóle. Y el profeta viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. Y puso su cuerpo en su sepulcro: y endecháronle, diciendo: ¡Ay, hermano mío! Y después que le hubieron enterrado habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muriere, enterrádme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios: ponéd mis huesos junto a los suyos; Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra todas las casas de los altos, que están en las ciudades de Samaria. Después de esta palabra no se tornó Jeroboam de su camino malo; antes volvió, e hizo sacerdotes de los altos parte del pueblo, y quien quería se consagraba, y era de los sacerdotes de los altos. Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y raída de sobre la haz de la tierra.

Segunda lectura

1 Corintios 1

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, así de ellos como el nuestro: Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Doy gracias a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os es dada en Cristo Jesús; Que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; Según que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros: De tal manera que nada os falte en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesu Cristo; El cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis inculpables en el día de nuestro Señor Jesu Cristo. Fiel es Dios por el cual fuisteis llamados a la participación de su Hijo Jesu Cristo nuestro Señor. Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, que habléis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones; antes seáis perfectamente unidos en un mismo entendimiento, y en un mismo parecer. Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de la familia de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; mas yo de Apólos; mas yo de Céfas; mas yo de Cristo. ¿Es dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿o habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? Doy gracias a mi Dios, que a ninguno de vosotros he bautizado, mas que a Crispo y a Gayo; Para que ninguno diga que yo le bauticé en mi nombre. Y también bauticé la casa de Estéfanas; mas no sé si haya bautizado a algún otro. Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabiduría de palabra, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. Porque la predicación de la cruz a la verdad, insensatez es para los que se pierden; mas para los que se salvan, es a saber, para nosotros, poder de Dios es. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y la inteligencia de los entendidos haré venir a la nada. ¿En dónde está el sabio? ¿En dónde el escriba? ¿En dónde el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría de este mundo? Porque por no haber el mundo conocido, en la sabiduría de Dios, a Dios por sabiduría, agradó a Dios salvar los creyentes por la insensatez de la predicación. Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría; Mas nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es a los Judíos ciertamente tropezadero, y a los Griegos insensatez: Empero a los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. Porque la insensatez de Dios es más sabia que los hombres; y lo flaco de Dios es más fuerte que los hombres. Porque mirád, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles: Antes las cosas fatuas del mundo escogió Dios para avergonzar a los sabios; y las cosas flacas del mundo escogió Dios para avergonzar a las que son fuertes; Y las cosas viles del mundo, y las menospreciadas escogió Dios; y hasta las que no son, para deshacer las que son: Para que ninguna carne se jacte en su presencia. De él empero sois vosotros en Cristo Jesús, el cual es hecho para nosotros de Dios sabiduría, y justicia, y santificación, y redención; Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.

Segunda lectura

1 Tesalonicenses 5

Empero acerca de los tiempos y de los momentos, no tenéis, hermanos, necesidad de que yo os escriba: Porque vosotros sabéis perfectamente, que el día del Señor, como ladrón en la noche, así vendrá. Que cuando dirán: Paz y seguridad: entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente, como los dolores del parto sobre la mujer preñada; y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os agarre como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de la luz, e hijos del día: no somos hijos de la noche, ni hijos de las tinieblas. Así, pues, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos. Mas nosotros, que somos hijos del día, seamos sobrios, vistiéndonos de la coraza de fe, y de amor, y por almete de la esperanza de salud. Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por medio de nuestro Señor Jesu Cristo: El cual murió por nosotros; para que, o que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él. Por lo cual consoláos los unos a los otros, y edificáos uno a otro, así como lo hacéis. ¶ Y, os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; Y que los tengáis en la mayor estima, amándolos a causa de su obra: tenéd paz entre vosotros mismos. ¶ Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. Estád siempre gozosos. Orád sin cesar. En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. Apartáos de toda apariencia de mal. Y el mismo Dios de paz os santifique cabalmente; y que todo vuestro espíritu, y alma y cuerpo sean guardados irreprensibles para la venida del Señor nuestro Jesu Cristo. Fiel es el que os ha llamado, el cual también lo hará. Hermanos, orád por nosotros. Saludád a todos los hermanos con beso santo. Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leída a todos los santos hermanos. La gracia de nuestro Señor Jesu Cristo sea con vosotros. Amén. ¶ La primera carta a los Tesalonicenses fue escrita de Aténas.

Segunda lectura

Hechos 1:12-26

Entonces se volvieron a Jerusalem del monte que se llama el Olivar, el cual está cerca de Jerusalem, camino de un sábado. Y entrados, subieron al cenadero, donde estaban Pedro y Santiago, y Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, y Simón el Zelador, y Júdas, hermano de Santiago. Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. ¶ Y en aquellos días Pedro, levantándose en medio de los discípulos, dijo: (el número de nombres de los que estaban juntos era como de ciento y veinte:) Varones y hermanos, era menester que se cumpliese esta Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Júdas, que fue el guía de los que prendieron a Jesús, El cual era contado con nosotros, y tenía parte de este ministerio. Este pues adquirió un campo con el salario de su iniquidad, y colgándose reventó por medio, y todas sus entrañas se derramaron. Y esto fue notorio a todos los moradores de Jerusalem, de tal manera que aquel campo sea llamado en su propia lengua Aceldama, esto es: Campo de sangre. Porque está escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella: y, Tome otro su obispado. Conviene, pues, que de estos varones, que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entró y salió entre nosotros, Comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el día que fue tomado arriba de entre nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección. Y señalaron a dos, a José, que se llama Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cual has escogido de estos dos, Para que tome parte de este ministerio, y apostolado, del cual cayó por prevaricación Júdas, para irse a su propio lugar. Y les echaron las suertes; y cayó la suerte sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

Segunda lectura

1 Tesalonicenses 3:1-8

Por lo cual no lo pudiendo ya más sufrir, acordamos de quedarnos solos en Aténas; Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el evangelio de Cristo, a confirmaros y a exhortaros en cuanto a vuestra fe; Para que nadie se conmueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto. Que aun estando con vosotros os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabéis. Por lo cual también yo no lo pudiendo ya más aguantar, envié a reconocer vuestra fe, temiendo que no os haya tentado de algún modo el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano. Empero volviendo ahora de vosotros a nosotros Timoteo, y trayéndonos las buenas nuevas de vuestra fe y caridad; y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando ardientemente vernos, como también nosotros a vosotros: En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra aflicción y aprieto, por causa de vuestra fe; Porque ahora vivimos nosotros, si vosotros estáis firmes en el Señor.

Evangelio

Mateo 14

En aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesús; Y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre los muertos, y por eso virtudes obran en él. Porque Heródes había prendido a Juan, y le había aprisionado, y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano. Porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y quería matarle, mas tenía miedo de la multitud; porque le tenían como a profeta. Y celebrándose el día del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Heródes. Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese. Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente a la mesa, mandó que se le diese. Y enviando, degolló a Juan en la cárcel. Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la moza; y ella la presentó a su madre. Entonces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y fueron, y dieron las nuevas a Jesús. Y oyéndolo Jesús, se retiró de allí en una nave a un lugar desierto apartado; y cuando el pueblo lo oyó, le siguió a pie de las ciudades. ¶ Y saliendo Jesús, vio una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos había enfermos. Y cuando fue la tarde del día, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envía las multitudes, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer. Y Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Y él les dijo: Traédmelos acá. Y mandando a las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo los panes, los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos. Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos. ¶ Y luego Jesús hizo a sus discípulos entrar en la nave, e ir delante de él a la otra parte del lago, entre tanto que él despedía las multitudes. Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado a orar. Y como fue la tarde del día, estaba allí solo. Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vela de la noche Jesús fue a ellos andando sobre la mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es; y dieron voces de miedo. Mas luego Jesús les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo. Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo venga a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave, anduvo sobre las aguas para venir a Jesús. Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose a hundir, dio voces, diciendo: Señor, sálvame. Y luego Jesús extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó. Entonces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios. Y llegando a la otra parte, vinieron a la tierra de Genesaret. Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra al derredor, y trajeron a él todos los enfermos. Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, fueron salvos.

Oración vespertina — segunda lectura

Hebreos 4

Temamos, pues, no sea que, habiéndonos sido dejada una promesa de entrada en su reposo, parezca a alguno de nosotros quedar frustrado de ella. Porque también a nosotros nos ha sido anunciada la buena nueva como a ellos; mas la palabra oída no les aprovechó a ellos, no siendo mezclada con fe en aquellos que la oyeron. Entramos empero en el reposo los que hemos creído, de la manera que dijo: Así que juré en mi ira, si entrarán en mi reposo: aun acabadas las obras desde el principio del mundo. Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí, Si entrarán en mi reposo. Así que pues que resta que algunos han de entrar en él, y que aquellos a quiénes primero fue anunciado el evangelio, no entraron por causa de la incredulidad, Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, tanto tiempo después; como está dicho: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. Porque si Josué les hubiera dado el reposo, nunca habría él hablado, después de esto, de otro día. Así que queda el sabatismo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en el reposo de él, ha reposado también él mismo de sus propias obras, como Dios reposó de las suyas. ¶ Esforcémosnos, pues, a entrar en aquel reposo, a fin de que ninguno caiga en el mismo ejemplo de incredulidad. ¶ Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas, y tuétanos; y que discierne los pensamientos, y las intenciones del corazón. Y no hay criatura alguna que no sea manifiesta en su presencia: antes todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. Teniendo pues un gran sumo sacerdote, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos firme nuestra profesión. Que no tenemos un sumo sacerdote que no se pueda resentir de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, sacado el pecado. Lleguémosnos, pues, confiadamente al trono de su gracia, a fin de alcanzar misericordia, y hallar gracia para el auxilio oportuno.

Evangelio

Juan 12:37-50

¶ Empero aunque había hecho delante de ellos tantos milagros, no creían en él; Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor, quién ha creído a nuestro dicho? ¿y el brazo del Señor, a quién ha sido revelado? Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; porque no vean de los ojos, ni entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. Estas cosas dijo Isaías, cuando vio su gloria, y habló de él. Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariseos no le confesaban, por no ser echados de la sinagoga. Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. ¶ Mas Jesús clamó, y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas. Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, mas a salvar al mundo. El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado de mí mismo; mas el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que tengo de decir, y de lo que tengo de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.

Evangelio

Mateo 10:23-31

Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid a la otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre. El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor. Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: si al mismo padre de familias llamaron Belzebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; y nada oculto que no haya de saberse. Lo que os digo en tinieblas, decídlo en luz; y lo que oís al oído, predicádlo desde los tejados. Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: teméd antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. ¿No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá a tierra sin vuestro Padre. Y vuestros cabellos también, todos están contados. No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Evangelio

Mateo 5

Y viendo Jesús las multitudes, subió a un monte; y sentándose él, se llegaron a él sus discípulos. Y abriendo él su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los tristes; porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos; porque ellos recibirán la tierra por heredad. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos. Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón; porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores; porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia; porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois, cuando os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo. Regocijáos y alegráos; porque vuestro galardón es grande en los cielos; que así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. ¶ Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal perdiere su sabor, ¿con qué será salada? no vale más para nada; sino que sea echada fuera, y sea hollada de los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se puede esconder. Ni se enciende la luz, y se pone debajo de un almud, sino en el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así pues alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. ¶ No penséis que he venido para invalidar la ley, o los profetas: no he venido para invalidarlos, sino para cumplirlos. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, sin que todas las cosas sean cumplidas. De manera que cualquiera que quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los hiciere, y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque yo os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, estará expuesto a juicio. Yo pues os digo, que cualquiera que se enojare sin razón con su hermano, estará expuesto a juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará expuesto al concilio; y cualquiera que a su hermano dijere: Insensato, estará expuesto al fuego del infierno. Por tanto si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares, que tu hermano tiene algo contra ti, Deja allí tu presente delante del altar, y vé: vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces vé, y ofrece tu presente. Pónte de acuerdo con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al ministro; y seas echado en prisión. De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el postrer cornado. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: No cometerás adulterio: Yo pues os digo, que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácale, y échale de ti; que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ¶ También fue dicho: Cualquiera que despidiere a su mujer, déle carta de divorcio. Mas yo os digo, que el que despidiere a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la despedida, comete adulterio. ¶ También oísteis que fue dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Yo pues os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. ¶ Oísteis que fue dicho a los antiguos: Ojo por ojo; y diente por diente: Mas yo os digo: que no resistáis al mal: antes a cualquiera que te hiriere en tu mejilla derecha, vuélvele también la otra. Y al que quisiere ponerte a pleito, y tomarte tu ropa, déjale también la capa. Y a cualquiera que te forzare a ir una milla, ve con él dos. Al que te pidiere, dále; y al que quisiere tomar de ti prestado, no le rehúses. ¶ Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo; y aborrecerás a tu enemigo. Yo pues os digo: Amád a vuestros enemigos: bendecíd a los que os maldicen: hacéd bien a los que os aborrecen, y orád por los que os calumnian y os persiguen; Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos e injustos. Porque si amareis a los que os aman, ¿qué galardón tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludareis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los publicanos? Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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