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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Romanos 9:30-33

¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.

Primera lectura

Génesis 44

Y él mandó al que presidía en su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal. Y mi copa, la copa de plata, pondrás en la boca del costal del menor con el dinero de su trigo. Y él hizo como José dijo. Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos. En saliendo ellos de la ciudad, que aun no se habían alejado, José dijo al que presidía en su casa: Levántate, y sigue a aquellos hombres: y cuando los tomares, díles: ¿Por qué habéis tornado mal por bien? ¿No es esta la copa en que bebe mi señor? ¿y en que suele adivinar? mal habéis hecho en lo que hicisteis. Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras. Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos. He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales te volvimos a traer desde la tierra de Canaán: ¿cómo pues habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro? Aquel en quien fuere hallada de tus siervos, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor. Y él dijo: También ahora sea conforme a vuestras palabras: aquel en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa. Ellos entonces diéronse priesa, y derribaron cada uno su costal a tierra, y abrieron cada uno su costal. Y buscó, desde el mayor comenzó, y acabó en el menor: y la copa fue hallada en el costal de Ben-jamín. Entonces ellos rompieron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron a la ciudad. Y llegó Judá y sus hermanos a casa de José, y él estaba aun allí, y postráronse delante de él en tierra. Y díjoles José: ¿Qué obra es esta que habéis hecho? ¿No sabéis vosotros que un hombre como yo adivinando adivina? ¶ Entonces Judá dijo: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? o ¿con qué nos justificaremos? Dios ha descubierto la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros también, y aquel en cuyo poder fue hallada la copa. Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fue hallada la copa; aquel será mi siervo: vosotros id en paz a vuestro padre. Entonces Judá se llegó a él, y dijo: Ay, señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como Faraón. Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre, o hermano? Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre viejo, y un mozo nacido en su vejez, pequeño, y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre, y su padre le ama. Y tú dijiste a tus siervos: Traédmelo, y yo pondré mis ojos sobre él. Y nosotros dijimos a mi señor: El mozo no puede dejar a su padre; porque si dejare a su padre, el padre morirá. Y dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veais más mi rostro. Aconteció pues, que como venímos a mi padre tu siervo, contámosle las palabras de mi señor. Y dijo nuestro padre: Volvéd: comprádnos un poco de alimento. Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano menor fuere con nosotros, iremos: porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor. Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros sabéis, que dos hijos me parió mi mujer; Y el uno salió de conmigo, y de él dije: De cierto que fue despedazado; y hasta ahora no le he visto. Y si tomareis también a este de delante de mí, y le aconteciere algún desastre, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura. Y ahora como yo viniere a tu siervo, mi padre, y el mozo no fuere conmigo, porque su alma está ligada con el alma de él, Será, que como él no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor a la sepultura: Porque tu siervo salió por fiador por el mozo con mi padre, diciendo: Si no te le volviere, entonces yo seré culpado a mi padre todos los días. Ruégote, pues, que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y el mozo vaya con sus hermanos. Porque ¿cómo vendré yo a mi padre sin el mozo? Por no ver el mal que a mi padre vendrá.

Primera lectura

Éxodo 12:1-28

Y habló Jehová a Moisés, y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será cabeza de los meses: este os será primero en los meses del año. Hablád a toda la congregación de Israel, diciendo: A los diez de aqueste mes tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero cada familia: Mas si la familia fuere pequeña que no baste a comer el cordero, entonces tomará a su vecino cercano de su casa, y según el número de las personas, cada uno según su comida, echaréis la cuenta sobre el cordero. El cordero será a vosotros perfecto macho, de un año, el cual tomaréis de las ovejas, o de las cabras: Y guardarlo heis hasta el catorceno día de este mes: y sacrificarlo ha toda la compañía de la congregación de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes, y en los bates de las casas, en las cuales lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con yerbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, no cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus intestinos. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que habrá quedado hasta la mañana, quemarlo heis en el fuego. Y comerlo heis así: Ceñidos vuestros lomos, y vuestros zapatos en vuestros pies: y vuestro bordón en vuestra mano, y comerlo heis apresuradamente. Esta es la pascua de Jehová. Y yo pasaré por la tierra de Egipto aquesta noche; y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y haré juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estuviereis; y veré la sangre, y pasaré por encima de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando yo heriré la tierra de Egipto. Y seros ha este día en memoria; y celebrarlo heis solemne a Jehová por vuestras edades: por estatuto perpetuo lo celebraréis. Siete días comeréis panes sin levadura; mas el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado, desde el primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel. El primer día os será santa convocación, y así mismo el séptimo día os será santa convocación: ninguna obra se hará en ellos, solamente lo que toda persona hubiere de comer, esto solamente se aderece para vosotros. Y guardaréis los ácimos, porque en aqueste mismo día saqué vuestros ejércitos de la tierra de Egipto: por tanto guardaréis este día por vuestras edades por costumbre perpetua. En el primero, a los catorce días del mes, a la tarde, comeréis los panes sin levadura, hasta los veinte y uno del mes a la tarde. Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural de la tierra, aquella alma será cortada de la congregación de Israel. Ninguna cosa leudada comeréis: en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y díjoles: Sacád, y tomáos corderos por vuestras familias, y sacrificád la pascua. Y tomád un manojo de hisopo, y mojádlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untád los bates y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. Porque Jehová pasará hiriendo a los Egipcios; y como verá la sangre en el bate, y en los dos postes, Jehová pasará aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y será, que cuando entrareis en la tierra que Jehová os dará, como habló, y guardareis este rito; Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? Vosotros responderéis: Esta es la víctima de la pascua de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los Egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó, y adoró. Y los hijos de Israel fueron, e hicieron como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

Oración matutina — primera lectura

Génesis 1:1-2:4

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desadornada y vacía; y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo: y el Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz: y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena: y apartó Dios a la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día; y a las tinieblas llamó Noche: y fue la tarde y la mañana un día. Y dijo Dios: Sea un extendimiento en medio de las aguas, y haga apartamiento entre aguas y aguas. E hizo Dios un extendimiento, y apartó las aguas que están debajo del extendimiento, de las aguas que están sobre el extendimiento: y fue así. Y llamó Dios al extendimiento Cielos: y fue la tarde y la mañana el día segundo. Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase la seca: y fue así. Y llamó Dios a la seca, Tierra; y al juntamiento de las aguas llamó Mares: y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: Produzca la tierra yerba verde, yerba que haga simiente: árbol de fruto que haga fruto según su naturaleza, que su simiente esté en él sobre la tierra: y fue así. Y produjo la tierra yerba verde, yerba que hace simiente según su naturaleza, y árbol que hace fruto, que su simiente está en él según su naturaleza: y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero. ¶ Y dijo Dios: Sean luminares en el extendimiento de los cielos para apartar el día y la noche: y sean por señales, y por tiempos determinados, y por días y años: Y sean por luminares en el extendimiento de los cielos para alumbrar sobre la tierra: y fue así. E hizo Dios los dos luminares grandes: el luminar grande para que señorease en el día, y el luminar pequeño para que señorease en la noche, y las estrellas. Y púsolos Dios en el extendimiento de los cielos, para alumbrar sobre la tierra; Y para señorear en el día y en la noche, y para apartar la luz y las tinieblas: y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. ¶ Y dijo Dios: Produzcan las aguas reptil de ánima viviente, y aves que vuelen sobre la tierra, sobre la haz del extendimiento de los cielos. Y creó Dios las grandes ballenas, y toda cosa viva, que anda arrastrando, que las aguas produjeron según sus naturalezas: y toda ave de alas según su naturaleza: y vio Dios que era bueno. Y bendíjolos Dios, diciendo: Fructificad y multiplicad, y henchíd las aguas en las mares; y las aves se multipliquen en la tierra. Y fue la tarde y la mañana el día quinto. ¶ Y dijo Dios: Produzca la tierra ánima viviente según su naturaleza, bestias, y serpientes, y animales de la tierra según su naturaleza: y fue así. E hizo Dios animales de la tierra según su naturaleza y bestias según su naturaleza; y todas serpientes de la tierra según su naturaleza: y vio Dios que era bueno. ¶ Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoreen en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en toda serpiente que anda arrastrando sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios le creó: macho y hembra los creó. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchíd la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias, que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí, os he dado toda yerba que hace simiente, que está sobre la haz de toda la tierra: y todo árbol en que hay fruto de árbol que haga simiente, seros ha para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la tierra en que hay ánima viviente; toda verdura de yerba será para comer. Y fue así. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera: y fue la tarde y la mañana el día sexto. Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y bendijo Dios al día séptimo, y santificóle: porque en él reposó de toda su obra que había creado Dios para hacer. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, en el día en que hizo Jehová Dios la tierra y los cielos,

Epístola

1 Corintios 9:24-27;10:1-5

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos corren, mas uno solo lleva el premio? Corréd pues de tal manera que le alcancéis. Y todo aquel que se ejercita en la lucha, es sobrio en todo; y aquellos lo hacen para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible. Así que yo de esta manera corro, no como a cosa incierta: de esta manera peleo, no como quien hiere al aire. Antes hiero mi cuerpo, y le pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no sea yo mismo reprobado. Mas no quiero, hermanos, que ignoréis, que nuestros Padres todos estuvieron debajo de la nube, y todos pasaron por la mar; Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; Y todos comieron la misma vianda espiritual; Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Roca espiritual que los seguía, la cual Roca era Cristo: Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; porque fueron derribados en el desierto.

Primera lectura

Oseas 1

Palabra de Jehová que fue a Oséas, hijo de Beerí, en días de Ozías, Joatán, Acaz, Ezequías, reyes de Judá; y en días de Jeroboam, hijo de Joas, rey de Israel. El principio de la palabra de Jehová con Oséas. Y dijo Jehová a Oséas: Vé, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicaciones; porque la tierra fornicará fornicando de en pos de Jehová. Y fue, y tomó a Gomer, hija de Diblaim, la cual concibió, y le parió un hijo. Y díjole Jehová: Pónle por nombre Jezrael; porque de aquí a poco yo visitaré las sangres de Jezrael sobre la casa de Jehú, y haré cesar el reino de la casa de Israel. Y acaecerá que en aquel día yo quebraré el arco de Israel en el valle de Jezrael. Y concibió aun, y parió una hija; y díjole: Pónle por nombre Lo-ruhama; porque nunca más tendré misericordia de la casa de Israel, mas del todo los quitaré. Y de la casa de Judá tendré misericordia, y salvarlos he en Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos, ni caballeros. Y después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió, y parió un hijo. Y dijo: Pónle por nombre Lo-ammi; porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro. ¶ Y será el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, que ni se puede medir ni contar. Y será que donde se les decía: Vosotros no sois mi pueblo; les sea dicho: Hijos del Dios viviente. Y los hijos de Judá y de Israel serán congregados en uno, y levantarán para sí una cabeza, y subirán de la tierra; porque el día de Jezrael es grande.

Oración matutina — segunda lectura

Apocalipsis 21:1-9

Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo, y la primera tierra se fue, y la mar ya no era. Y yo Juan ví la santa ciudad de Jerusalem nueva, que descendía del cielo, aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo, que decía: He aquí, el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; ni habrá más pesar, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas son pasadas. Y el que estaba sentado en el trono, dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y díjome: Hecho es. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed yo le daré de la fuente del agua de la vida de balde. El que venciere, heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Empero a los temerosos, e incrédulos; a los abominables, y homicidas; y a los fornicarios, y hechiceros; y a los idólatras, y a todos los mentirosos, su parte será en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Y vino a mí uno de los siete ángeles, que tenían las siete redomas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero.

Salmo responsorial

Salmos 71

En ti, Jehová, he esperado; no sea yo confundido para siempre. Escápame, y líbrame en tu justicia: inclina a mí tu oído, y sálvame. Séme por peña de fortaleza donde venga continuamente: mandado has que yo sea salvo, porque tú eres mi roca y mi castillo. Dios mío, escápame de la mano del impío, de la mano del perverso y falsario. Porque tú eres mi esperanza, Señor Jehová: seguridad mía desde mi mocedad. Por ti he sido sustentado desde el vientre: de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: de ti ha sido siempre mi alabanza. Como prodigio he sido a muchos; y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, todo el día de tu gloria. No me deseches en el tiempo de la vejez: cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. Porque mis enemigos han dicho de mí; y los que asechan mi vida, consultaron juntamente, Diciendo: Dios le ha dejado: perseguíd, y tomádle, porque no hay quien le libre. O! Dios, no te alejes de mí: Dios mío, apresúrate para ayudarme. Sean avergonzados, perezcan, los adversarios de mi alma: sean cubiertos de vergüenza y de confusión, los que buscan mi mal. Y yo siempre esperaré: y añadiré sobre toda tu alabanza. Mi boca recontará tu justicia: todo el día tu salud, aunque no sé el número. Vendré a las valentías del Señor Jehová: haré memoria de la justicia de ti solo. O! Dios, enseñásteme desde mi mocedad, y hasta ahora: manifestaré tus maravillas. Y aun hasta la vejez y las canas: o! Dios, no me desampares: hasta que denuncie tu brazo a la posteridad: tus valentías a todos los que vendrán. Y tu justicia, o! Dios, hasta lo alto: porque has hecho grandes cosas: o! Dios, ¿quién como tú? Que me has hecho ver muchas angustias y males: volverás, y darme has vida: y de los abismos de la tierra volverás a levantarme. Aumentarás mí magnificencia: y volverás a consolarme. Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio: tu verdad, o! Dios mío, cantaré a ti en la arpa, o! Santo de Israel. Mis labios cantarán cuando salmeare a ti: y mi alma, a la cual redimiste. Asimismo mi lengua todo el día hablará de tu justicia: por cuanto fueron avergonzados, por cuanto fueron confusos, los que procuraban mi mal.

Evangelio

Mateo 20:1-16

Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familias, que salió por la mañana a coger peones para su viña. Y concertado con los peones por un denario al día, los envió a su viña. Y saliendo cerca de la hora de las tres, vio otros que estaban en la plaza ociosos, Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos fueron. Salió otra vez cerca de las seis y de las nueve horas, e hizo lo mismo. Y saliendo cerca de las once horas, halló otros que estaban ociosos, y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos? Dícenle ellos: Porque nadie nos ha cogido. Díceles: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que fuere justo. Y cuando fue la tarde del día, el señor de la viña dijo a su administrador: Llama los peones, y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. Y viniendo los que habían venido cerca de las once horas, recibieron cada uno un denario. Y viniendo también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. Y tomándolo, murmuraban contra el padre de la familia, Diciendo: Estos postreros solo han trabajado una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del día. Y él respondiendo dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No te concertaste conmigo por un denario? Toma lo que es tuyo, y vete: yo quiero dar a este postrero como a ti. ¿No me es lícito a mí hacer lo que quiero en mis cosas? ¿O es malo tu ojo, porque yo soy bueno? Así los primeros serán postreros; y los postreros primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.

Salmo responsorial

Salmos 38

Jehová, no me reprendas con tu furor, ni me castigues con tu ira. Porque tus saetas descendieron en mí; y sobre mí ha descendido tu mano. No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira: no hay paz en mis huesos a causa de mi pecado. Porque mis iniquidades han pasado sobre mi cabeza: como carga pesada, se han agravado sobre mí. Pudriéronse, y corrompiéronse mis llagas a causa de mi locura. Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera: todo el día ando enlutado. Porque mis caderas están llenas de ardor: y no hay sanidad en mi carne. Estoy debilitado y molido en gran manera: rugiendo estoy a causa del alboroto de mi corazón. Señor, delante de ti están todos mis deseos: y mi suspiro no te es oculto. Mi corazón está rodeado, me ha dejado mi vigor; y la luz de mis ojos, aun ellos no están conmigo. Mis amigos, y mis compañeros, se quitaron de delante de mi plaga: y mis cercanos se pusieron lejos. Y los que buscaban a mi alma armaron lazos: y los que buscaban mi mal, hablaban iniquidades: y todo el día meditaban fraudes. Y yo, como sordo, no oía: y como un mudo, que no abre su boca. Y fui como un hombre que no oye: y que no hay en su boca reprensiones. Porque a ti Jehová esperaba: tú responderás Jehová Dios mío. Porque decía: Que no se alegren de mí: cuando mi pie resbalaba se engrandecían sobre mí. Porque yo aparejado estoy a cojear: y mi dolor está delante de mí continuamente. Por tanto denunciaré mi maldad: congojarme he por mi pecado. Porque mis enemigos son vivos y fuertes: y hánse aumentado los que me aborrecen sin causa: Y pagando mal por bien me son contrarios, por seguir yo lo bueno. No me desampares, o! Jehová; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Señor, que eres mi salud.

Salmo responsorial

Salmos 44

Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste. Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo les libró; si no tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, por que los amaste. Tú eres mi Rey o! Dios: manda saludes a Jacob. Por ti acornearemos a nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos a nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará. Porque tú nos has guardado de nuestros enemigos: y a los que nos aborrecieron, has avergonzado. En Dios nos alabamos todo el día; y para siempre loaremos tu nombre. Selah. También nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos. Hicístenos volver atrás del enemigo: y los que nos aborrecieron, nos saquearon para sí. Pusístenos como a ovejas para comer: y esparcístenos entre las naciones. Has vendido a tu pueblo de balde; y no pujaste en sus precios. Pusístenos por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a nuestros al derredores. Pusístenos por proverbio entre las naciones; por movimiento de cabeza en los pueblos. Cada día mi vergüenza está delante de mí, y la confusión de mi rostro me cubre, De la voz del que me avergüenza y deshonra; del enemigo, y del que se venga. Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu concierto. No se ha vuelto atrás nuestro corazón; y no se han apartado nuestros pasos de tus caminos; Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte. Si nos olvidásemos del nombre de nuestro Dios; y si alzásemos nuestras manos a dios ajeno; ¿Dios no demandaría esto? porque él conoce los secretos del corazón. Porque por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el degolladero. Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión? Porque nuestra alma se ha agobiado hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra. Levántate para ayudarnos; y redímenos por tu misericordia.

Salmo responsorial

Salmos 44

Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste. Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo les libró; si no tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, por que los amaste. Tú eres mi Rey o! Dios: manda saludes a Jacob. Por ti acornearemos a nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos a nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará. Porque tú nos has guardado de nuestros enemigos: y a los que nos aborrecieron, has avergonzado. En Dios nos alabamos todo el día; y para siempre loaremos tu nombre. Selah. También nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos. Hicístenos volver atrás del enemigo: y los que nos aborrecieron, nos saquearon para sí. Pusístenos como a ovejas para comer: y esparcístenos entre las naciones. Has vendido a tu pueblo de balde; y no pujaste en sus precios. Pusístenos por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a nuestros al derredores. Pusístenos por proverbio entre las naciones; por movimiento de cabeza en los pueblos. Cada día mi vergüenza está delante de mí, y la confusión de mi rostro me cubre, De la voz del que me avergüenza y deshonra; del enemigo, y del que se venga. Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu concierto. No se ha vuelto atrás nuestro corazón; y no se han apartado nuestros pasos de tus caminos; Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte. Si nos olvidásemos del nombre de nuestro Dios; y si alzásemos nuestras manos a dios ajeno; ¿Dios no demandaría esto? porque él conoce los secretos del corazón. Porque por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el degolladero. Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión? Porque nuestra alma se ha agobiado hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra. Levántate para ayudarnos; y redímenos por tu misericordia.

Oración vespertina — primera lectura

Génesis 2:4

Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, en el día en que hizo Jehová Dios la tierra y los cielos,

Segunda lectura

Efesios 3

Por esta causa yo Pablo, el prisionero de Cristo Jesús por amor de vosotros los Gentiles, Visto que habéis oído de la dispensación de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros: Es a saber, que por revelación me fue declarado el misterio, (como antes he escrito en breve: Lo cual leyendo podéis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:) El cual misterio en otras edades no fue entendido de los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: Que los Gentiles habían de ser coherederos, e incorporados, y participantes de su promesa en Cristo por el evangelio: Del cual yo soy hecho ministro, por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado, según la operación de su poder. A mí, digo, el menor de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el evangelio de las riquezas inescrutables de Cristo; Y de enseñar con claridad a todos cual sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas por Jesu Cristo: Para que a los principados y potestades en los cielos sea ahora hecha notoria por la iglesia la multiforme sabiduría de Dios, Conforme al propósito de los siglos, que hizo en Cristo Jesús Señor nuestro: En el cual tenemos libertad y entrada con confianza por la fe de él. ¶ Por tanto os ruego, que no desmayéis por causa de mis tribulaciones por vosotros, lo cual es vuestra gloria. Por causa de esto hinco mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesu Cristo: (De quien toma nombre toda la familia en los cielos y en la tierra:) Que os dé conforme a las riquezas de su gloria, que seáis corroborados con poder en el hombre interior por su Espíritu: Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que arraigados y afirmados en amor, Podáis comprender con todos los santos cual sea la anchura, y la longitud, y la profundidad, y la altura; Y conocer el amor de Cristo, que sobrepuja a todo entendimiento; para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. A aquel, pues, que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos, o entendemos, conforme al poder que obra en nosotros, A él, digo, sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas las edades del siglo de los siglos. Amén.

Segunda lectura

2 Corintios 12

Cierto que no me es conveniente gloriarme; mas vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre, (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé: Dios lo sabe.) Que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que al hombre no le es lícito decir. De este tal me gloriaré; mas de mí mismo no me gloriaré, sino en mis flaquezas. Por lo cual si quisiere gloriarme, no seré insensato, porque diré verdad: empero ahora lo dejo, porque nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. ¶ Y porque no me ensalzase desmedidamente a causa de la grandeza de las revelaciones, me fue dada una espina en mi carne, el mensajero de Satanás, que me apescozonase. Por lo cual tres veces rogué al Señor que se quitase de mí. Y él me dijo: Bástate mi gracia; porque mi poder en la flaqueza se perfecciona. Por tanto de buena gana me gloriaré de mis flaquezas, porque habite en mí el poder de Cristo. Por lo cual tomo contentamiento en las flaquezas, en las afrentas, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por amor de Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy fuerte. Me he hecho insensato en gloriarme; vosotros me constreñisteis; que yo había de ser alabado de vosotros; porque en nada soy menos que los más eminentes apóstoles, aunque soy nada. ¶ Verdaderamente las señales de mi apostolado han sido hechas en medio de vosotros, en toda paciencia, en señales, en prodigios, y en maravillas. Porque ¿qué hay en que hayáis sido menos que las otras iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? perdonádme este agravio. He aquí, estoy preparado para ir a vosotros la tercera vez, y no os seré gravoso, porque no busco a lo vuestro, sino a vosotros; porque no han de atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos. Yo empero de bonísima gana gastaré y seré gastado por vuestras almas; aunque amándoos más, sea amado menos. Mas sea así, yo no os he agravado; sino que, como soy astuto, os he tomado con engaño. ¿Os he defraudado quizá por alguno de los que he enviado a vosotros? Rogué a Tito, y envié con él al otro hermano. ¿Os defraudó Tito? ¿no andamos en un mismo Espíritu? ¿no andamos en las mismas pisadas? ¶ ¿O pensáis aun que nos escusamos con vosotros? Delante de Dios, en Cristo hablamos; mas lo hacemos todo, o amadísimos, por vuestra edificación. Porque tengo miedo que cuando viniere, no os halle en alguna manera como no querría; y que vosotros me halléis cual no querríais; porque no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, disensiones, detracciones, murmuraciones, engreimientos, sediciones; A fin de que cuando volviere, no me humille Dios en medio de vosotros, y haya yo de llorar por muchos de los que han pecado ya, y no se han arrepentido de la inmundicia, y fornicación, y deshonestidad que han cometido.

Segunda lectura

1 Corintios 12:1-11

Y en cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, seáis ignorantes. Sabéis que eráis Gentiles, yendo, como eráis llevados, a los ídolos mudos. Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y que nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Empero hay diferencias de dones; mas el mismo Espíritu. Y hay diferencias de ministerios; mas el mismo Señor. Y hay diferencias de operaciones; mas el mismo Dios es, el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría: al otro, palabra de ciencia por el mismo Espíritu: A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu: A otro, operaciones de milagros; y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como él quiere.

Segunda lectura

Gálatas 4:21-31

¶ Decídme, los que queréis estar debajo de la ley, ¿no oís a la ley? Porque escrito está: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno de la libre. Mas el que era de la sierva, nació según la carne; el que era de la libre, nació por la promesa: Las cuales cosas son una alegoría; porque estos son los dos conciertos. El uno del monte de Sina, que engendra para servidumbre, el cual es Agar. Porque Agar es Sina, monte de Arabia, el cual corresponde a la Jerusalem que ahora es, la cual está en servidumbre con sus hijos. Mas aquella Jerusalem que está arriba, libre es; la cual es la madre de todos nosotros. Porque está escrito: Alégrate estéril, que no pares; rompe en alabanzas y clama, tú que no estás de parto; porque más son los hijos de la desamparada, que de la que tiene marido. Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Empero como entonces el que nació según la carne, perseguía al que nació según el Espíritu; así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la sierva y a su hijo; porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre. De manera que, hermanos, no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

Evangelio

Mateo 23

Entonces Jesús habló a la multitud, y a sus discípulos, Diciendo: Sobre la cátedra de Moisés se asientan los escribas y los Fariseos: Así que todo lo que os dijeren que guardéis, guardádlo, y hacédlo; mas no hagáis conforme a sus obras; porque dicen y no hacen. Porque atan cargas pesadas, y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover. Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos, Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabbi, Rabbi. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbies; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro Padre no llaméis a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Ni os llaméis doctores; porque uno es vuestro Doctor, el Cristo. Mas el que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enalteciere será humillado; y el que se humillare será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que entran dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas con color de larga oración; por esto llevaréis más grave juicio. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros. ¡Ay de vosotros, guias ciegos! que decís: Cualquiera que jurare por el templo, es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es. ¡Insensatos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? Y, cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es. ¡Insensatos y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, o el altar que santifica al presente? Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él. Y el que jurare por el templo, jura por él, y por el que habita en él. Y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio, y la misericordia, y la fe. Esto era menester hacer, y no dejar lo otro. ¡Guias ciegos! que coláis el mosquito, mas tragáis el camello. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo que está de fuera del vaso, o del plato; mas de dentro está todo lleno de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! limpia primero lo que está dentro del vaso y del plato, para que también lo que está de fuera se haga limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que de fuera, a la verdad, se muestran hermosos; mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad. Así también vosotros, de fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas. Así que testimonio dais a vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. Vosotros también henchíd la medida de vuestros padres. ¡Serpientes, generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno? Por tanto, he aquí, yo envío a vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos unos mataréis y crucificaréis; y otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generación. ¡Jerusalem! ¡Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas a los que son enviados a ti, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste. He aquí, vuestra casa os es dejada desierta. Porque yo os digo, que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

Oración vespertina — segunda lectura

Apocalipsis 21:9-22:6

Y vino a mí uno de los siete ángeles, que tenían las siete redomas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero. Y llevóme en el espíritu a un gran monte y alto, y mostróme la grande ciudad, la santa Jerusalem, que descendía del cielo de Dios, Teniendo la gloria de Dios; y su lumbre era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe cristalizante. Y tenía un grande muro y alto, y tenía doce puertas; y en las puertas, doce ángeles; y nombres escritos sobre ellas, que son los nombres de las doce tribus de los hijos de Israel. Al oriente tres puertas: al aquilón tres puertas: al mediodía tres puertas: al poniente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce fundamentos; y en ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero. Y el que hablaba conmigo, tenía una medida de una caña de oro, para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro. Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su longitud es tanta como su anchura. Y él midió la ciudad con la caña, y tenía doce mil estadios; y la longitud, y la anchura, y la altura de ella son iguales. Y midió su muro, hallóle de ciento y cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. Y el material de su muro era de jaspe; empero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio. Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda; El quinto, sardónica; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, beril; el nono, topacio; el décimo, crisoprasa; el undécimo, jacinto; el duodécimo, ametisto. Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una perla. Y la plaza de la ciudad era oro puro, como vidrio trasparente. Y yo no ví templo en ella; porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo de ella. Y la ciudad no tenía necesidad del sol, ni de la luna para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ha alumbrado, y el Cordero es su luz. Y las naciones de los que hubieren sido salvos andarán en la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. Y sus puertas no serán cerradas de día, porque allí no habrá noche: Y llevarán la gloria, y la honra de las naciones a ella. No entrará en ella ninguna cosa sucia, o que hace abominación y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero. Y mostróme un río puro de agua de vida, claro como cristal, que salía del trono de Dios, y del Cordero. En el medio de la plaza de ella, y de la una parte y de la otra del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá allí jamás maldición; sino el trono de Dios, y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán. Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. Y allí no habrá más noche, y no tienen necesidad de luz de candela, ni de luz de sol; porque el Señor Dios los alumbrará, y reinarán para siempre jamás. Y díjome: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor Dios de los santos profetas ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que es necesario que sean hechas presto.

Evangelio

Mateo 19:1-15

Y aconteció, que acabando Jesús estas palabras, se retiró de Galilea, y vino a los términos de Judea, pasado el Jordán. Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí. Entonces se llegaron a él los Fariseos, tentándole, y diciéndole: ¿Es lícito al hombre despedir a su mujer por cualquiera causa? Y él respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, macho y hembra los hizo, Y dijo: Por tanto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y serán dos en una carne? Así que no son ya más dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre. Dícenle: ¿Por qué pues Moisés mandó dar carta de divorcio, y despedirla? Díjoles: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió despedir vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os digo, que cualquiera que despidiere a su mujer, sino fuere por fornicación, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la despedida, adultera. Dícenle sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse. Entonces él les dijo: No todos son capaces de recibir este dicho: sino aquellos a quien es dado. Porque hay eunucos, que nacieron así del vientre de su madre; y hay eunucos, que han sido hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se han hecho eunucos a sí mismos por causa del reino de los cielos. El que puede recibirlo, recíbalo. ¶ Entonces le fueron presentados unos niños, para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; y los discípulos les riñeron. Mas Jesús dijo: Dejád a los niños, y no les impidáis de venir a mí; porque de los tales es el reino de los cielos. Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se partió de allí.

Evangelio

Lucas 15:11-32

¶ También dijo: Un hombre tenía dos hijos; Y el más mozo de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece. Y él les repartió su hacienda. Y después de no muchos días, juntándolo todo el hijo más mozo, se partió lejos, a una tierra apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente. Y después que lo hubo todo gastado, vino una grande hambre en aquella tierra; y comenzóle a faltar. Y fue, y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a sus campos, para que apacentase los puercos. Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, le vio su padre, y fue movido a misericordia; y corriendo a él, se derribó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Mas el padre dijo a sus siervos: Sacád el principal vestido, y vestídle; y ponéd anillo en su mano, y zapatos en sus pies; Y traéd el becerro grueso, y matádle; y comamos, y hagamos banquete; Porque éste mi hijo muerto era, y ha revivido: se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a hacer banquete. Y su hijo el más viejo estaba en el campo, el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; Y llamando a uno de los siervos, le preguntó qué era aquello. Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. Entonces él se enojó, y no quería entrar. El padre entonces saliendo, le rogaba que entrase. Mas él respondiendo, dijo a su padre: He aquí, tantos años ha que te sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para que haga banquete con mis amigos; Mas después que vino éste tu hijo, que ha engullido tu hacienda con rameras, le has matado el becerro grueso. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas; Mas hacer banquete y holgarnos era menester; porque éste tu hermano muerto era, y revivió: se había perdido, y es hallado.

Evangelio

Lucas 6

Y aconteció que pasando él por entre los panes el segundo sábado después del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, estregándolas entre las manos. Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados? Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban? ¿Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dio también a los que estaban con él; los cuales no era lícito comer, sino a solos los sacerdotes? Y les decía: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado. ¶ Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñó; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen. Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y pónte en medio. Y él levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dice: Preguntaros he una cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o matar? Y mirándolos a todos en derredor, dice al hombre: Extiende tu mano; y él lo hizo así, y su mano fue restituida sana como la otra. Y ellos fueron llenos de rabia, y hablaban los unos a los otros qué harían a Jesús. ¶ Y aconteció en aquellos días, que fue a orar en un monte, y pasó la noche orando a Dios. Y como fue de día, llamó a sus discípulos; y escogió doce de ellos, los cuales también llamó Apóstoles: A Simón, al cual también llamó Pedro, y a Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo y Tomás, y Santiago, hijo de Alfeo, y Simón, el que se llama Zelador, Júdas hermano de Santiago, y Júdas Iscariote, que también fue el traidor. ¶ Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano; y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea, y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido a oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; Y otros que habían sido atormentados de espíritus inmundos; y eran sanos. Y toda la multitud procuraba de tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba a todos. Y alzando él los ojos sobre sus discípulos, decía: Bienaventurados los pobres; porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis hartos. Bienaventurados los que ahora lloráis; porque reiréis. Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Gozáos en aquel día, y alegráos; porque, he aquí, vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres a los profetas. Mas ¡ay de vosotros ricos! porque tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres a los falsos profetas. ¶ Mas a vosotros los que oís, digo: Amád a vuestros enemigos: hacéd bien a los que os aborrecen. Bendecíd a los que os maldicen; y orád por los que os calumnian. Y al que te hiriere en una mejilla, dále también la otra; y del que te quitare la capa, no le impidas llevar el sayo también. Y a cualquiera que te pidiere, da, y al que tomare lo que es tuyo, no se lo vuelvas a pedir. Y como queréis que os hagan los hombres, hacédles también vosotros así. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hiciereis bien a los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestareis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amád pues a vuestros enemigos; y hacéd bien, y emprestád, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno aun para con los ingratos y los malos. Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonád, y seréis perdonados: Dad, y se os dará: medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto a medir. Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿no caerán ambos en el hoyo? El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como su maestro, será perfecto. ¿Y por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras? ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la arista que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa fuera primero de tu ojo la viga; y entonces mirarás de echar fuera la arista que está en el ojo de tu hermano. Porque no es buen árbol el que hace malos frutos; ni árbol malo el que hace buen fruto. Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las espinas, ni vendimian uvas de las zarzas. El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo? ¶ Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace, yo os enseñaré a quien es semejante. Semejante es a un hombre que edificó una casa, que cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre roca; y habiendo avenida, el río dio con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre roca. Mas el que oye, y no hace, semejante es a un hombre que edificó su casa sobre tierra sin fundamento, en la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó; y fue grande la ruina de aquella casa.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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