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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

2 Corintios 2:12-17

¶ Mas cuando yo vine a Troas por predicar el evangelio de Cristo, y me fue abierta puerta en el Señor, No tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a Tito mi hermano; y así despidiéndome de ellos, me partí desde allí para Macedonia. Mas gracias a Dios, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesús; y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar; Porque somos para Dios suave olor de Cristo en los que son salvos, y en los que se pierden: A estos olor de muerte para muerte; y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién es suficiente? Porque no somos, como muchos, adulteradores de la palabra de Dios; antes como de sinceridad, antes como de Dios, delante de Dios, en Cristo hablamos.

Primera lectura

Jeremías 17

El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro, y con punta de diamante, esculpido en la tabla de su corazón, y en los lados de vuestros altares; Para que sus hijos se acuerden de sus altares, y de sus bosques junto a los árboles verdes, y en los collados altos. Mi montañés, en el campo son tus riquezas: todos tus tesoros daré a saco, por el pecado de tus altos, en todos tus términos. Y habrá remisión en ti de tu heredad, la cual yo te dí; y hacerte he servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego encendisteis en mi furor, para siempre arderá. ¶ Así dijo Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Y será como la retama en el desierto; y no verá cuando viniere el bien: mas morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que se fía de Jehová, y que Jehová es su confianza. Porque él será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces; y no verá cuando viniere el calor, y su hoja será verde; y en el año de prohibición no se fatigará, ni dejará de hacer fruto. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso: ¿quién le conocerá? Yo Jehová que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. La perdiz que hurta lo que no parió, tal es el que allega riquezas y no con juicio: en medio de sus días las dejará, y en su postrimería será insipiente. Solio de gloria, alteza desde el principio es el lugar de nuestro santuario. ¶ ¡O esperanza de Israel, Jehová! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, a Jehová. Sáname, o! Jehová, y seré sano: sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? Ahora venga. Mas yo no me entremetí a ser pastor en pos de ti, ni deseé día de calamidad: tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, en tu presencia ha sido. No me seas tú por espanto: esperanza mía eres tú en el día malo. Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo: asómbrense ellos, y no me asombre yo: trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doblado quebrantamiento. ¶ Así me dijo Jehová: Vé, y pónte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá; y a todas las puertas de Jerusalem. Y decirles has: Oíd palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá, y todos los moradores de Jerusalem, que entráis por estas puertas. Así dijo Jehová: Guardád por vuestras vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para meter por las puertas de Jerusalem: Ni saquéis carga de vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra alguna: mas santificád el día del sábado, como mandé a vuestros padres: Los cuales no oyeron, ni abajaron su oído; antes endurecieron su cerviz por no oír, ni recibir corrección. Porque será, que si oyendo me oyereis, dijo Jehová, que no metáis carga por las puertas de esta ciudad en el día del sábado, mas santificaréis el día del sábado, no haciendo en el ninguna obra: Entrarán por las puertas de esta ciudad los reyes y los príncipes, que se asientan sobre el trono de David, en carros y en caballos, ellos y sus príncipes, los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad será habitada para siempre. Y vendrán de las ciudades de Judá, y de los al derredores de Jerusalem, y de tierra de Ben-jamín, y de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto, y sacrificio, y presente, e incienso, y trayendo ofrendas de alabanza a la casa de Jehová. Mas si no me oyereis, para santificar el día del sábado, y para no traer carga, ni meterla por las puertas de Jerusalem en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará.

Primera lectura

Jeremías 31:31-34

He aquí que vienen días, dijo Jehová, en los cuales haré nuevo concierto con la casa de Jacob, y con la casa de Judá: No como el concierto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi concierto, y yo me enseñoreé de ellos, dijo Jehová. Mas este es el concierto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dijo Jehová: Daré mi ley dentro de ellos, y escribirla he en su corazón; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conocéd a Jehová; porque todos me conocerán desde el más chiquito de ellos hasta el más grande, dijo Jehová; porque perdonaré su maldad, y no me acordaré más de su pecado.

Oración matutina — primera lectura

Jeremías 17

El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro, y con punta de diamante, esculpido en la tabla de su corazón, y en los lados de vuestros altares; Para que sus hijos se acuerden de sus altares, y de sus bosques junto a los árboles verdes, y en los collados altos. Mi montañés, en el campo son tus riquezas: todos tus tesoros daré a saco, por el pecado de tus altos, en todos tus términos. Y habrá remisión en ti de tu heredad, la cual yo te dí; y hacerte he servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque fuego encendisteis en mi furor, para siempre arderá. ¶ Así dijo Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Y será como la retama en el desierto; y no verá cuando viniere el bien: mas morará en las securas en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que se fía de Jehová, y que Jehová es su confianza. Porque él será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces; y no verá cuando viniere el calor, y su hoja será verde; y en el año de prohibición no se fatigará, ni dejará de hacer fruto. Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso: ¿quién le conocerá? Yo Jehová que escudriño el corazón, que pruebo los riñones, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. La perdiz que hurta lo que no parió, tal es el que allega riquezas y no con juicio: en medio de sus días las dejará, y en su postrimería será insipiente. Solio de gloria, alteza desde el principio es el lugar de nuestro santuario. ¶ ¡O esperanza de Israel, Jehová! todos los que te dejan, serán avergonzados; y los que de mí se apartan, serán escritos en el polvo; porque dejaron la vena de aguas vivas, a Jehová. Sáname, o! Jehová, y seré sano: sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? Ahora venga. Mas yo no me entremetí a ser pastor en pos de ti, ni deseé día de calamidad: tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, en tu presencia ha sido. No me seas tú por espanto: esperanza mía eres tú en el día malo. Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo: asómbrense ellos, y no me asombre yo: trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doblado quebrantamiento. ¶ Así me dijo Jehová: Vé, y pónte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá; y a todas las puertas de Jerusalem. Y decirles has: Oíd palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá, y todos los moradores de Jerusalem, que entráis por estas puertas. Así dijo Jehová: Guardád por vuestras vidas, y no traigáis carga en el día del sábado, para meter por las puertas de Jerusalem: Ni saquéis carga de vuestras casas en el día del sábado, ni hagáis obra alguna: mas santificád el día del sábado, como mandé a vuestros padres: Los cuales no oyeron, ni abajaron su oído; antes endurecieron su cerviz por no oír, ni recibir corrección. Porque será, que si oyendo me oyereis, dijo Jehová, que no metáis carga por las puertas de esta ciudad en el día del sábado, mas santificaréis el día del sábado, no haciendo en el ninguna obra: Entrarán por las puertas de esta ciudad los reyes y los príncipes, que se asientan sobre el trono de David, en carros y en caballos, ellos y sus príncipes, los varones de Judá, y los moradores de Jerusalem: y esta ciudad será habitada para siempre. Y vendrán de las ciudades de Judá, y de los al derredores de Jerusalem, y de tierra de Ben-jamín, y de los campos, y del monte, y del austro, trayendo holocausto, y sacrificio, y presente, e incienso, y trayendo ofrendas de alabanza a la casa de Jehová. Mas si no me oyereis, para santificar el día del sábado, y para no traer carga, ni meterla por las puertas de Jerusalem en día de sábado, yo haré encender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalem, y no se apagará.

Epístola

Proverbios 31:10-31

¶ ¿Mujer valiente quién la hallará? porque su valor luengamente pasa al de las piedras preciosas. El corazón de su marido está en ella confiado, y de despojo no tendrá necesidad. Dárle ha bien, y no mal, todos los días de su vida. Buscó lana y lino; y de voluntad trabajó con sus manos. Fue como navío de mercader, que trae su pan de lejos. Levantóse aun de noche; y dio comida a su familia; y ración a sus criadas. Consideró la heredad, y compróla; y plantó viña del fruto de sus manos. Ciñó sus lomos de fortaleza, y esforzó sus brazos. Gustó que era buena su granjería; su candela no se apagó de noche. Aplicó sus manos al huso; y sus manos trataron la rueca. Su mano extendió al pobre; y al menesteroso extendió sus manos. No tendrá temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobladas. Ella se hizo tapices: de lino fino y púrpura es su vestido. Conocido es su marido en las puertas, cuando se asienta con los ancianos de la tierra. Hizo telas, y vendió; y dio cintas al mercader. Fortaleza y hermosura es su vestido; y en el día postrero reirá. Abrió su boca con sabiduría; y la ley de clemencia está en su boca. Considera los caminos de su casa; y no comió el pan de balde. Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó. Muchas mujeres hicieron riquezas, mas tú las sobrepujaste a todas. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme a Jehová, esa será alabada. Dádla del fruto de sus manos; y alábenla en las puertas sus hechos.

Primera lectura

Proverbios 26

Como la nieve en el verano, y la lluvia en la segada, así conviene al insensato la honra. Como el gorrión andar vagabundo, y como la golondrina volar, así la maldición sin causa nunca vendrá. El azote para el caballo, y el cabestro para el asno, y la vara para el cuerpo del insensato. Nunca respondas al insensato conforme a su fatuidad, porque no seas como él también tú. Responde al insensato conforme a su fatuidad, porque no se estime sabio en su opinión. El que corta los pies, beberá el daño; y el que envía algo por la mano del insensato. Alzád las piernas del cojo: así es el proverbio en la boca del insensato. Como quien liga la piedra en la honda, así es el que da honra al insensato. Espinas hincadas en mano de embriagado: tal es el proverbio en la boca de los insensatos. El Grande cria todas las cosas; y al insensato da la paga, y a los transgresores da el salario. Como perro que vuelve a su vómito: así el insensato que segunda su fatuidad. ¿Has visto hombre sabio en su opinión? más esperanza hay del insensato que de él. Dice el perezoso: El león está en el camino: el león está en las calles. Las puertas se revuelven en su quicio, y el perezoso en su cama. Esconde el perezoso su mano en el seno: cánsase de tornarla a su boca. Más sabio es el perezoso en su opinión, que siete que le den consejo. El que pasando se enoja en el pleito ajeno, es como el que toma al perro por las orejas. Como el que enloquece, y echa llamas, y saetas, y muerte, Tal es el hombre que daña a su amigo, y dice: Cierto, burlaba. Sin leña, el fuego se apagará; y donde no hubiere chismoso, cesará la contienda. El carbón para brasas; y la leña para el fuego; y el hombre rencilloso para encender contienda. Las palabras del chismoso parecen blandas: mas ellas entran hasta lo secreto del vientre. Plata de escorias echada sobre tiesto son los labios encendidos, y el corazón malo. Otro parece en los labios el que aborrece: mas en su interior pone engaño: Cuando hablare amigablemente, no le creas; porque siete abominaciones están en su corazón. Encúbrese el odio en el desierto: mas su malicia será descubierta en la congregación. El que cavare sima, en ella caerá; y el que revuelve la piedra, a él volverá. La falsa lengua al que atormenta aborrece; y la boca lisonjera hace resbaladero.

Oración matutina — segunda lectura

Juan 14

No se turbe vuestro corazón: creeis en Dios, creéd también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay: si así no fuera, os lo hubiera yo dicho. Yo voy a aparejaros el lugar. Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis donde yo voy, y el camino sabéis. Dícele Tomás: Señor, no sabemos donde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino? Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Dícele Felipe: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dice: ¿Tanto tiempo ha que estoy con vosotros, y no me has conocido aun, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; mas el Padre que está en mí, él hace las obras. Creédme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí: o si no, creédme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará, y mayores que estas hará; porque yo voy a mi Padre. Y todo lo que pidiereis en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardád mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, el cual os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; Es a saber, al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir; porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conocéis, porque está con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos: yo vendré a vosotros. Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: por cuanto yo vivo, vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama; y el que me ama, será amado de mi Padre; y yo le amaré a él, y me manifestaré a él. Dícele Júdas, no el Iscariote: ¿Señor, qué hay porque te has de manifestar a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús, y le dijo: Si alguno me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos con él morada. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído, no es mía, sino del Padre que me envió. Estas cosas os he hablado estando aun con vosotros. Mas aquel Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy: no se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. Habéis oído como yo os he dicho: Voy, y vengo otra vez a vosotros. Si me amaseis, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre; porque el Padre mayor es que yo. Y ahora os lo he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, mas no tiene nada en mí. Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me dio mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.

Salmo responsorial

Salmos 25

A ti, o! Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confié: no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente todos los que te esperan, no serán avergonzados: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Tus caminos, o! Jehová, házme saber: enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame: porque tú eres el Dios de mi salud: a ti he esperado todo el día. Acuérdate de tus miseraciones, o! Jehová: y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones no te acuerdes: conforme a tu misericordia acuérdate de mí, tú, por tu bondad, o! Jehová. Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio; y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, a los que guardan su concierto, y sus testimonios. Por tu nombre, o! Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande. ¿Quién es el varón que teme a Jehová? Enseñarle ha el camino que ha de escoger. Su alma reposará en el bien: y su simiente herederá la tierra. El secreto de Jehová, a los que le temen: y su concierto, para hacerles saber. Mis ojos, siempre a Jehová; porque él sacará de la red mis pies. Mírame, y ten misericordia de mí: porque yo soy solo, y pobre. Las angustias de mi corazón se ensancharon: sácame de mis congojas. Mira mi aflicción, y mi trabajo: y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, que se han multiplicado: y de odio injusto me han aborrecido. Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guardarán: porque a ti he esperado. Redime, o! Dios, a Israel de todas sus angustias.

Evangelio

Mateo 13:44-52

¶ También el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, el cual hallado, el hombre lo encubre; y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Asimismo el reino de los cielos es semejante a un hombre tratante, que busca buenas perlas: Que hallando una preciosa perla, fue, y vendió todo lo que tenía, y la compró. ¶ También el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en la mar, coge de todas suertes: La cual siendo llena, la sacaron a la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera. Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crujir de dientes. Díceles Jesús: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si, Señor. Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Salmo responsorial

Salmos 43

Júzgame, o! Dios, y pleitea mi pleito: de gente no misericordiosa, de varón de engaño y de iniquidad líbrame. Porque tú eres el Dios de mi fortaleza: ¿por qué me has desechado? ¿por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo? Envía tu luz, y tu verdad: estas me guiarán, traerme han al monte de tu santidad, y a tus tabernáculos. Y entraré al altar de Dios, al Dios, alegría de mi gozo: y alabarte he con arpa, o! Dios, Dios mío. ¿Por qué te abates, o! alma mía, y por qué te enfureces contra mí? Espera a Dios, porque aun le tengo de alabar, salud de mi presencia, y Dios mío.

Salmo responsorial

Salmos 57

Ten misericordia de mí, o! Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantamientos. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona. El enviará desde los cielos, y me salvará de la afrenta de él que me traga. Selah. Dios enviará su misericordia y su verdad. Mi vida está entre leones: estoy echado entre hijos de hombres que echan llamas: sus dientes son lanza y saetas, y su lengua espada aguda. Ensálzate sobre los cielos, o! Dios: sobre toda la tierra se ensalce tu gloria. Red han compuesto a mis pasos, mi alma se ha abatido: hoyo han cavado delante de mí, caigan en medio de él. Selah. Aparejado está mi corazón, o! Dios, aparejado está mi corazón: cantaré, y diré salmos. Despierta, o! gloria mía, despierta salterio y arpa; levantarme he de mañana. Alabarte he en los pueblos, o! Señor, cantaré de ti en las naciones: Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad. Ensálzate sobre los cielos, o! Dios; sobre toda la tierra se ensalce tu gloria.

Salmo responsorial

Salmos 56

Ten misericordia de mí, o! Dios; porque me traga el hombre; cada día batallándome aprieta. Tráganme mis enemigos cada día: porque muchos son los que pelean contra mí, o! Altísimo. De día temo: mas yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra: en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hará. Todos los días me contristan mis negocios: contra mí son todos sus pensamientos para mal. Congréganse, escóndense, ellos miran atentamente mis pisadas esperando mi alma. ¿Por la iniquidad escaparán ellos? o! Dios, derriba los pueblos con furor. Mis huidas has contado tú; pon mis lágrimas en tu odre, ciertamente en tu libro. Entonces serán vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: en esto conozco que Dios es por mí. En Dios alabaré su palabra; en Jehová alabaré su palabra. En Dios he confiado, no temeré lo que el hombre me hará. Sobre mí, o! Dios, están tus votos: alabanzas te pagaré. Por cuanto has escapado mi vida de la muerte, ciertamente mis pies de caída: para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

Oración vespertina — primera lectura

Jeremías 18

La palabra que fue a Jeremías de Jehová, diciendo: Levántate, y vete a casa del ollero, y allí te haré que oigas mis palabras. Y descendí en casa del ollero, y he aquí que él hacía obra sobre una rueda. Y el vaso que él hacía de barro se quebró en la mano del ollero; y tornó, e hízolo otro vaso según que al ollero pareció mejor hacerlo. Y fue a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este ollero, o! casa de Israel, dice Jehová? He aquí que como el barro en la mano del ollero, así sois vosotros en mi mano, o! casa de Israel. En un instante hablaré contra naciones, y contra reinos, para arrancar, y disipar, y perder: Empero si esas naciones se convirtieren de su maldad, contra el cual mal yo hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado de les hacer. Y en un instante hablaré de la nación, y del reino, para edificar y para plantar: Y si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, arrepentirme he del bien que había determinado de le hacer. Ahora pues, habla ahora a todo hombre de Judá, y a los moradores de Jerusalem, diciendo: Así dijo Jehová: He aquí que yo compongo mal contra vosotros, y pienso contra vosotros pensamientos: conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejorád vuestros caminos, y vuestras obras. Y dijeron: Es por demás, porque en pos de nuestras imaginaciones hemos de ir; y cada uno el pensamiento de su malvado corazón hemos de hacer. Por tanto así dijo Jehová: Ahora preguntád a las naciones: ¿Quién oyó tal? Gran fealdad hizo la virgen de Israel. ¿Dejará alguno la nieve de la piedra del campo que corre del Líbano? dejarán las aguas extrañas, frías y corrientes? Porque mi pueblo me olvidaron, incensando a la vanidad; y hácenlos tropezar en sus caminos, en las sendas antiguas, para que caminen por sendas, por camino no hollado: Para poner su tierra en admiración, y en silbos perpetuos: todo aquel que pasare por ella se maravillará, y meneará su cabeza. Como viento solano los esparciré delante del enemigo: la cerviz, y no el rostro, les mostraré en el día de su perdición. ¶ Y dijeron: Veníd, y maquinemos maquinaciones contra Jeremías; porque la ley no faltará del sacerdote, ni consejo del sabio, ni palabra del profeta. Veníd, e hirámosle de lengua, y no miremos a todas sus palabras. Jehová mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo. ¿Dáse mal por bien, que cavaron hoyo a mi alma? Acuérdate que me puse delante de ti, para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira. Por tanto entrega sus hijos a hambre, y házlos escurrir por manos de espada; y sus mujeres queden sin hijos, y viudas; y sus maridos muertos de muerte; y sus mancebos sean heridos a espada en la guerra. De sus casas se oiga clamor, cuando trajeres sobre ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para tomarme, y escondieron lazos a mis pies. Mas tú, o! Jehová, conoces todo su consejo contra mí que es para muerte: no perdones su maldad, ni raigas su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de ti: haz con ellos en el tiempo de tu furor.

Segunda lectura

Hebreos 10

Porque la ley teniendo solo la sombra de los bienes venideros, y no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada un año, hacer perfectos a los que se allegan. De otra manera habrían cesado de ser ofrecidos; porque los que dan culto, purificados una vez, no tendrían más conciencia de pecado. Empero en estos sacrificios cada año se hace el mismo recordamiento de los pecados. Porque es imposible que la sangre de los toros y de los machos de cabrío quite los pecados. Por lo cual entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste, mas a mí me apropriaste un cuerpo: Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: Héme aquí, (en la cabecera del libro está escrito de mí,) para que haga, oh Dios, tu voluntad. Diciendo arriba: Sacrificio y ofrenda, y holocaustos, y expiaciones por el pecado, no quisiste, ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen según la ley: Entonces dijo: Héme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo segundo. Por la cual voluntad somos los santificados, por medio de la ofrenda del cuerpo de Jesu Cristo hecha una sola vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está en pie cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, está asentado para siempre a la diestra de Dios, Esperando lo que resta, es a saber, hasta que sus enemigos sean puestos por escabelo de sus pies; Porque con una sola ofrenda hizo consumados para siempre a los santificados. Y el Espíritu Santo también nos lo testifica: que después que dijo: Este es el concierto que yo haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y en sus mentes las escribiré; Y nunca más ya me acordaré de sus pecados e iniquidades. Pues en donde hay remisión de estos, no hay ya más ofrenda por pecado. ¶ Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el lugar santísimo por la sangre de Jesu Cristo, Por un nuevo camino, y vivo, que él mismo consagró para nosotros, por medio del velo, es a saber, por su carne; Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios; Acerquémosnos a él con corazón verdadero, en cumplida certidumbre de fe, asperjados los corazones, y limpios de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura, Retengamos firme la confesión de nuestra esperanza, inmoble; (que fiel es el que ha prometido;) Y considerémosnos los unos a los otros para provocarnos a amor, y a buenas obras: No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados; Sino una horrenda expectación de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere sin ninguna misericordia: ¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del concierto con la cual fue santificado, y ultrajare al Espíritu de gracia? Porque sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo. Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo. Traéd empero a la memoria los días primeros, en los cuales después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones: De una parte, ciertamente, mientras fuisteis hechos el hazmereír tanto por oprobios como por tribulaciones; y de otra parte ínterin fuisteis hechos compañeros de los que de aquel modo eran tratados. Porque os compadecisteis también de mí en mis cadenas, y aceptasteis con gozo la rapiña de vuestros bienes, conociendo que tenéis para vosotros mismos una mejor sustancia en los cielos, y que permanece. No perdáis pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón; Porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, recibáis la promesa. Porque aun un poquito de tiempo, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; empero si se retirare, no se complacerá mi alma en él. Mas nosotros no somos de los de retiramiento para perdición, mas de fe para ganancia del alma.

Segunda lectura

Colosenses 3

Mas si habéis resucitado con Cristo, buscád lo que es de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ponéd vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos estáis, y vuestra vida está guardada con Cristo en Dios. Cuando se manifestare Cristo, que es nuestra vida, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Hacéd morir, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra, es a saber, la fornicación, la inmundicia, la molicie, la mala concupiscencia, y la avaricia, la cual es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión: En las cuales vosotros también andabais en otro tiempo, cuando vivíais en ellas. Mas ahora dejáos también vosotros de todas estas cosas; ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del hombre viejo con sus hechos, Y habiéndoos vestido del nuevo, el cual es renovado en el conocimiento, conforme a la imagen del que le creó: Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Escita, siervo ni libre; mas Cristo es todo y en todo. Vestíos, pues, (como los escogidos de Dios, santos, y amados) de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad de espíritu, de mansedumbre, de longanimidad: Soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tuviere queja contra otro: a la manera que Cristo os perdonó, así también perdonád vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, el cual es el vínculo de la perfección. Y la paz de Dios reine en vuestros corazones: a la cual asimismo sois llamados en un mismo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente en toda sabiduría; enseñándoos, y exhortándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor. Y todo lo que hiciereis, en palabra, o en obra, hacédlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios y al Padre por medio de él. ¶ Casadas, estád sujetas a vuestros propios maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amád a vuestras mujeres, y no les seáis desabridos. Hijos, obedecéd a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, porque no se desalienten. Siervos, obedecéd en todo a vuestros señores según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios. Y todo lo que hiciereis hacédlo de corazón, como mirando al Señor, y no a los hombres: Estando ciertos que del Señor recibiréis el premio de la herencia; porque al Señor Cristo servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere; que no hay respeto de personas.

Segunda lectura

Apocalipsis 20:1-15

Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y agarró al dragón, antigua serpiente, que es el Diablo, y Satanás, y le ató por mil años. Y le arrojó al abismo, y le encerró, y selló sobre él; porque no engañase más a las naciones hasta que los mil años fuesen cumplidos, y después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo. Y ví tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado el juicio: y ví las almas de los que habían sido degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no habían recibido su marca en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron, y reinaron con Cristo mil años. Empero los demás muertos no tornaron a vivir, hasta que fueron cumplidos los mil años: esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección: la segunda muerte no tiene potestad sobre los tales: antes serán sacerdotes de Dios, y de Cristo, y reinarán con él mil años. Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión; Y saldrá para engañar las naciones que están en las cuatro esquinas de la tierra, Gog y Magog, a fin de congregarlas para la batalla, el número de las cuales es como la arena de la mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y anduvieron al derredor de los ejércitos de los santos, y de la ciudad amada. Y de Dios descendió fuego del cielo, y los tragó. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia, y el falso profeta, y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Y ví un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no se halló lugar para ellos. Y ví los muertos, grandes y pequeños, que estaban en pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y la mar dio los muertos que estaban en ella; y la muerte, y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno de ellos según sus obras. Y la muerte, y el infierno fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.

Segunda lectura

2 Tesalonicenses 2:1-8

Os rogamos, pues, hermanos, por la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, y por nuestro allegamiento a él, Que no seáis conmovidos prestamente de vuestra firmeza de ánimo, ni seáis alborotados ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como de nuestra parte, como que el día de Cristo esté cerca. No os engañe nadie en manera alguna; porque no vendrá aquel día, sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición; El que se opone, y se levanta sobre todo lo que se llama Dios, o es adorado; tanto que, como Dios, se asiente en el templo de Dios, haciéndose parecer Dios. ¿No os acordáis que, cuando estaba con vosotros, os decía esto? Y vosotros sabéis qué es lo que le impida ahora, para que a su tiempo se manifieste. Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora impide, impedirá hasta que sea quitado de en medio. Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con la claridad de su venida:

Evangelio

Mateo 8

Y como descendió Jesús del monte, seguíanle grandes multitudes. Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús su mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego su lepra fue limpiada. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; mas vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moisés, para que les conste. ¶ Y entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo vendré, y le sanaré. Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre; mas solamente di con la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi potestad soldados; y digo a éste: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Y oyéndolo Jesús, se maravilló; y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se asentarán con Abraham, e Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos; Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí será el llanto, y el crujir de dientes. Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, así sea hecho contigo. Y su criado fue sano en el mismo momento. ¶ Y vino Jesús a casa de Pedro, y vio a su suegra echada en la cama, y con fiebre. Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía. Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados, y echó de ellos los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos; Para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias. ¶ Y viendo Jesús grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen a la otra parte del lago. Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres. Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar su cabeza. Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre a mi padre. Y Jesús le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. ¶ Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron. Y, he aquí, fue hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubría de las ondas; y él dormía. Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, perecemos. Y él les dice: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces levantado reprendió a los vientos y a la mar; y fue grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen? ¶ Y como él llegó a la otra parte en el territorio de los Gergesenos; le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podía pasar por aquel camino. Y, he aquí, clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido ya acá a molestarnos antes de tiempo? Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo. Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos. Y él les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas. Y los porqueros huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. Y, he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando le vieron, le rogaban que se fuese de sus términos.

Oración vespertina — segunda lectura

Tito 1

Pablo, siervo de Dios, y apóstol de Jesu Cristo según la fe de los escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, que es según la piedad; Para la esperanza de la vida eterna, la cual prometió Dios que no sabe mentir, antes de los tiempos de los siglos; Y manifestó a sus tiempos su palabra por la predicación, que me es a mí encomendada por mandamiento de Dios nuestro Salvador: A Tito, mi verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesu Cristo Salvador nuestro. Por esta causa te dejé en Creta, es a saber, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé: El que fuere sin crímen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que no puedan ser acusados de disolución, o que sean contumaces. Porque es menester que el obispo sea sin crímen, como el dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpe ganancia: Mas hospedador, amador de los hombres buenos, prudente, justo, santo, templado; Reteniendo firmemente la fiel palabra que es conforme a la doctrina; para que pueda exhortar con sana doctrina, y también convencer a los que contradijeren. Porque hay muchos contumaces, y habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión: A los cuales conviene tapar la boca: que trastornan casas enteras, enseñando lo que no conviene por torpe ganancia. Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre son mentirosos, malas bestias, vientres perezosos. Este testimonio es verdadero; por tanto repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe; No escuchando a fábulas Judáicas, y a mandamientos de hombres, que desvían de la verdad. Para los puros ciertamente todas las cosas son puras; mas para los contaminados e incrédulos nada es puro; antes su mismo entendimiento y también su conciencia son contaminados. Profésanse conocer a Dios, mas con los hechos le niegan; siendo abominables y rebeldes, y reprobados para toda buena obra.

Evangelio

Juan 11:1-27

Estaba entonces enfermo un hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. (Era María la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.) Enviaron pues sus hermanas a él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo. Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella. Y amaba Jesús a Marta, y a su hermana, y a Lázaro. Como oyó, pues, que estaba enfermo, entonces a la verdad se quedó dos días en aquel lugar donde estaba. Luego después de esto dijo a sus discípulos: Vamos a Judea otra vez. Dícenle sus discípulos: Rabbi, ahora poco procuraban los Judíos apedrearte, ¿y vas otra vez allá? Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo. Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy a despertarle del sueño. Dijéronle entonces sus discípulos: Señor, si duerme, bueno estará. Mas esto decía Jesús de la muerte de él; y ellos pensaron que hablaba de dormir de sueño. Entonces pues Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto; Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, porque creáis; mas vamos a él. Dijo entonces Tomás, el que se llama Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él. Vino pues Jesús, y hallólo, que había cuatro días que estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios. Y muchos de los Judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas de su hermano. Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, le salió a recibir; mas María estaba sentada en casa. Entonces Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no hubiera muerto. Mas sé que también ahora, todo lo que pidieres a Dios, te lo dará Dios. Dícele Jesús: Resucitará tu hermano. Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero. Dícele Jesús: Yo soy la resurrección, y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá; Y todo aquel que vive, y cree en mí no morirá eternamente. ¿Crees esto? Ella le dice: Sí, Señor, yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que había de venir al mundo.

Evangelio

Mateo 12:14-21

Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle. Mas sabiéndolo Jesús, se apartó de allí; y le siguieron grandes multitudes, y sanaba a todos. Y él les mandó rigurosamente, que no le descubriesen; Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: He aquí mi siervo, al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y a los Gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz: La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio; Y en su nombre esperarán los Gentiles.

Evangelio

Juan 1

En el principio ya era el Verbo; y el Verbo era con Dios, y Dios era el Verbo. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por éste fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz en las tinieblas resplandece; y las tinieblas no la comprendieron. ¶ Fue un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la Luz, para que por él todos creyesen. El no era la Luz; mas fue enviado para que diese testimonio de la Luz. Aquella Palabra era la Luz verdadera, que alumbra a todo hombre, que viene en este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él, y el mundo no le conoció. A lo suyo vino; y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, dióles poder de ser hechos hijos de Dios, esto es, a los que creen en su nombre: Los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de la carne, ni de voluntad de hombre, sino de Dios. Y el Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. ¶ Juan dio testimonio de él, y clamó, diciendo: Este es del que yo decía: El que viene en pos de mí, es mayor que yo; porque es primero que yo. Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia. ¶ Porque la ley por Moisés fue dada; mas la gracia y la verdad por Jesu Cristo vinieron. A Dios nadie le vio jamás: el unigénito hijo que está en el seno del Padre, él nos le declaró. ¶ Y éste es el testimonio de Juan, cuando los Judíos enviaron de Jerusalem sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? Y confesó, y no negó; mas confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. Dijéronle pues: ¿Quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: Enderezád el camino del Señor, como dijo Isaías profeta. Y los que habían sido enviados eran de los Fariseos. Y preguntáronle, y le dijeron: ¿Por qué pues bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? Y Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno, a quien vosotros no conocéis: Este es el que ha de venir en pos de mí, el cual es mayor que yo, del cual yo no soy digno de desatar la correa del zapato. Estas cosas fueron hechas en Betabara de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba. ¶ El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es del que dije: Tras mí viene un varón, el cual es mayor que yo; porque era primero que yo. Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. Y Juan dio testimonio, diciendo: Ví al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo ví, y he dado testimonio, que éste es el Hijo de Dios. ¶ El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. Y oyéronle los dos discípulos hablar, y siguieron a Jesús. Y volviéndose Jesús, y viéndoles seguirle, díceles: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabbi, (que interpretado, quiere decir, Maestro,) ¿dónde moras? Díceles: Veníd, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba; y quedáronse con él aquel día; porque era como la hora décima. Era Andrés, el hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído hablar a Juan, y le habían seguido. Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías, que interpretado es, el Cristo. Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Céfas, que quiere decir, Piedra. El día siguiente quiso Jesús ir a Galilea, y halla a Felipe; y le dice: Sígueme. Y era Felipe de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dice: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y los profetas: Jesús de Nazaret, el hijo de José. Y le dijo Natanael: ¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Dícele Felipe: Ven, y ve. Jesús vio venir a sí a Natanael, y dijo de él: He aquí un verdaderamente Israelita, en el cual no hay engaño. Dícele Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondióle Jesús, y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te ví. Respondió Natanael, y le dijo: Rabbi, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús, y le dijo: ¿Porque te dije: Víte debajo de la higuera, crees? cosas mayores que estas verás. Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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