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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Colosenses 4:7-18

Mis negocios todos os hará saber Tíquico, hermano mío amado, y fiel ministro, y consiervo en el Señor: Al cual os he enviado para esto mismo, a saber, que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones; Con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que acá pasa estos os harán saber. Os saluda Aristarco, mi compañero en prisiones, y Márcos, el sobrino de Barnabás, (acerca del cual habéis recibido mandamientos: si viniere a vosotros, le recibiréis;) Y Jesús, el que es llamado Justo: los cuales son de la circuncisión: estos solos son los que me ayudan en el reino de Dios: los cuales han me sido consuelo. Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, os saluda; esforzándose siempre por vosotros en oraciones, que estéis firmes, perfectos y cumplidos en toda la voluntad de Dios. Que yo le doy testimonio, que tiene gran zelo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por los que están en Hierápolis. Os saluda Lúcas, el médico amado, y Démas. Saludád a los hermanos que están en Laodicea, y a Nímfas, y a la iglesia que está en su casa. Y cuando esta carta fuere leída entre vosotros, hacéd que también sea leída en la iglesia de los Laodicenses; y la de Laodicea que la leéis también vosotros. Y decíd a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor. La salutación de mi mano, de Pablo. Acordáos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén. ¶ Escrita de Roma a los Colosenses con Tíquico y Onésimo.

Primera lectura

Ezequiel 46

Así dijo el Señor Jehová: la puerta del patio de adentro, que mira al oriente, será cerrada los seis días de trabajo; y el día del sábado se abrirá, y asimismo se abrirá el día de la nueva luna. Y el príncipe entrará de afuera por el camino del portal de la puerta, y estará al umbral de la puerta, (y los sacerdotes harán su holocausto y sus pacíficos;) e inclinarse ha a la entrada de la puerta, y saldrá: mas la puerta no se cerrará hasta la tarde. Y el pueblo de la tierra se inclinará delante de Jehová a la entrada de la puerta en los sábados, y en las nuevas lunas. Y el holocausto que el príncipe ofrecerá a Jehová el día del sábado, será seis corderos enteros, y un carnero entero; Y presente, un efa de flor de harina con cada carnero; y con cada cordero, presente don de su mano; y un hin de aceite con el efa. Mas el día de la nueva luna ofrecerá un becerro hijo de vaca entero, y seis corderos, y un carnero: serán enteros. Y hará presente de un efa de flor de harina con el becerro; y otro efa con cada carnero: mas con los corderos, conforme a su facultad; y un hin de aceite con cada efa. Y cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del portal de la puerta, y por el mismo camino saldrá. Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová en la fiestas, el que entrare por la puerta del norte, saldrá por la puerta del mediodía; y el que entrare por la puerta del mediodía, saldrá por la puerta del norte: no volverá por la puerta por donde entró, mas saldrá por la de en frente de ella. Y el príncipe, cuando ellos entraren, él entrará en medio de ellos: mas cuando ellos hubieren salido, él saldrá. Y en las fiestas, y en las solemnidades, será el presente un efa de flor de harina con cada becerro, y otro efa con cada carnero; y con los corderos, lo que le parciere; y un hin de aceite con cada efa. Mas cuando el príncipe libremente hiciere holocausto, o pacíficos a Jehová, abrirle han la puerta, que mira al oriente, y hará su holocausto, y sus pacíficos, como hace en el día del sábado: después saldrá, y cerrarán la puerta después que saliere. Y sacrificarás a Jehová cada día en holocausto un cordero de un año entero: cada mañana lo sacrificarás. Y harás con el presente todas las mañanas, la sexta parte de un efa de flor de harina, y la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de harina: esto será presente para Jehová continuamente por estatuto perpetuo. Y sacrificarán el cordero, y el presente, y el aceite todas las mañanas en holocausto continuo. Así dijo el Señor Jehová: Si el príncipe diere algún don de su heredad a alguno de sus hijos, será de ellos: posesión de ellos será por herencia. Mas si de su heredad diere don a alguno de sus siervos, será de él hasta el año de libertad, y volverá al príncipe: mas su herencia de sus hijos será. Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, por no defraudarlos de su posesión. De lo que él posee, dará herencia a sus hijos; porque mi pueblo no sea echado cada uno de su posesión. ¶ Y metióme por la entrada que estaba hacia la puerta a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales miraban al norte; y había allí un lugar a los lados del occidente. Y díjome: Este es el lugar donde los sacerdotes cocerán el sacrificio por el pecado, y por la expiación; allí cocerán el presente por no sacarlo al patio de afuera, para santificar el pueblo. Luego me sacó al patio de afuera, y trájome por los cuatro rincones del patio; y en cada rincón había un patio. En los cuatro rincones del patio había patios juntos de cuarenta codos de longitud, y de treinta de anchura: tenían una misma medida todos cuatro a los rincones. Y había una pared al derredor de ellos, al derredor de todos cuatro; y había chimeneas hechas abajo de las paredes al derredor. Y díjome: Estas son las casas de los cocineros, donde los servidores de la casa cocerán el sacrificio del pueblo.

Primera lectura

Nehemías 9:5-21

Y dijeron los Levitas, Jesuá, y Cadmiel, Bani, Hasebnías, Serebías, Odaías, Sebnías, Petahías: Levantáos, bendecíd a Jehová vuestro Dios desde el siglo hasta el siglo: y bendigan el nombre de tu gloria, y alto sobre toda bendición y alabanza. Tú, oh Jehová, eres solo, tú hiciste los cielos y los cielos de los cielos, y todo su ejército: la tierra, y todo lo que está en ella: las mares, y todo lo que está en ellas: y vivificas todas estas cosas: y los ejércitos de los cielos te adoran. Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abraham, y le sacaste de Ur de los Caldeos, y pusiste su nombre Abraham. Y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste con él alianza para darle la tierra del Cananeo, del Jetteo, y del Amorreo, y del Ferezeo, y del Jebuseo, y del Gergeseo, para darla a su simiente: y cumpliste tu palabra, porque eres justo: Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el mar Bermejo. Y diste señales y maravillas en Faraón, y en todos sus siervos, y en todo el pueblo de su tierra: porque sabías que habían hecho soberbiamente contra ellos, y te hiciste nombre grande, como parece este día. Y partiste la mar delante de ellos; y pasaron por medio de ella en seco: y a sus perseguidores echaste en los profundos, como una piedra en grandes aguas. Y con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, y leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos. Y les notificaste el sábado de tu santidad; y les mandaste por mano de Moisés tu siervo mandamientos, y estatutos, y ley. Y les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la piedra: y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano que se la habías de dar. Mas ellos y nuestros padres hicieron soberbiamente, y endurecieron su cerviz, y no oyeron tus mandamientos, Y no quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; mas endurecieron su cerviz, y pusieron cabeza para volverse a su servidumbre por su rebelión. Tú empero, Dios de perdones, clemente y piadoso, luengo de iras y de mucha misericordia, que no los dejaste. Cuanto mas que hicieron para si becerro de fundición, y dijeron: Este es tu Dios que te hizo subir de Egipto: e hicieron abominaciones grandes. Empero tú, por tus muchas misericordias, no los dejaste en el desierto: la columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, y la columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino, por el cual habían de ir. Y diste tu Espíritu bueno para enseñarles: y no detuviste tu man de su boca: y agua les diste en su sed. Y los sustentaste cuarenta años en el desierto: de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni sus pies se hincharon.

Oración matutina — primera lectura

Jeremías 36

Y aconteció en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, que fue esta palabra a Jeremías de Jehová, diciendo: Tómate un envoltorio de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy: Quizá oirá la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, para que se torne cada uno de su mal camino, y yo les perdone su maldad y su pecado. Y llamó Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y escribió Baruc de la boca de Jeremías en un envoltorio de libro todas las palabras que Jehová le había hablado. Y mandó Jeremías a Baruc, diciendo: Yo estoy preso: no puedo entrar a la casa de Jehová. Entra tú pues, y lee de este envoltorio, que escribiste de mi boca, las palabras de Jehová, en oídos del pueblo, en la casa de Jehová el día del ayuno; y también en oídos de todo Judá, que vienen de sus ciudades, leerlas has. Quizá caerá oración de ellos en la presencia de Jehová, y se tornarán cada uno de su mal camino; porque grande es el furor, y la ira que ha hablado Jehová contra este pueblo. Y Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todas las cosas que le mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová. Y aconteció en el año quinto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que pregonaron ayuno en la presencia de Jehová a todo el pueblo de Jerusalem, y a todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalem. Y Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová en la cámara de Gamarías, hijo de Safán, escriba, en el patio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, en oídos de todo el pueblo. Y oyendo Miqueas, hijo de Gamarías, hijo de Safán, todas las palabras de Jehová del libro, Descendió a la casa del rey a la cámara del escriba, y he aquí que todos los príncipes estaban allí sentados, Elisama escriba, y Dalaías, hijo de Semeías, y Elnatán, hijo de Acobor, y Gamarías, hijo de Safán, y Sedecías, hijo de Jananías, y todos los príncipes. Y contóles Miqueas todas las palabras que había oído, leyendo Baruc en el libro en oídos del pueblo. Y todos los príncipes enviaron a Jehudi, hijo de Natanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma el envoltorio en que leíste a oídos del pueblo, y ven acá. Y Baruc, hijo de Nerías, tomó el envoltorio en su mano, y vino a ellos. Y dijéronle: Siéntate ahora, y léelo en nuestros oídos. Y leyó Baruc en sus oídos. Y fue que como oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: sin duda contaremos al rey todas estas palabras. Y preguntaron al mismo Baruc, diciendo: Cuéntanos ahora como escribiste de su boca todas estas palabras. Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro. Y los príncipes dijeron a Baruc: Vé, y escóndete tú, y Jeremías, y nadie sepa donde estáis. Y entraron al rey al patio habiendo depositado el envoltorio en la cámara de Elisama escriba, y contaron en los oídos del rey todas estas palabras. Y el rey envió a Jehudi que tomase el envoltorio, el cual lo tomó de la cámara de Elisama escriba, y leyó en él Jehudi en oídos del rey, y en oídos de todos los príncipes que estaban junto al rey. Y el rey estaba en la casa del invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él. Y fue que como Jehudi hubo leído tres versos o cuatro, lo rompió con un cuchillo de escribanía, y echólo en el fuego que estaba en el brasero, hasta que todo este envoltorio se consumió sobre el fuego que estaba en el brasero. Y no hubieron temor, ni rompieron sus vestidos, el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras. Y aun Elnatán, y Dalaías, y Gamarías rogaron al rey que no quemase aquel envoltorio, y no los quiso oír. Antes mandó el rey a Jeremeel, hijo de Amelec, y a Saraías, hijo de Ezriel, y a Selemías, hijo de Abdeel, que prendiesen a Baruc el escribano, y a Jeremías profeta: mas Jehová los escondió. Y fue palabra de Jehová a Jeremías después que el rey quemó el envoltorio, las palabras que Baruc había escrito de la boca de Jeremías, diciendo: Vuelve, tómate otro envoltorio, y escribe en él todas las palabras primeras, que estaban en el primer envoltorio, que quemó Joacim, rey de Judá. Y a Joacim, rey de Judá, dirás: Así dijo Jehová: Tú quemaste este envoltorio, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en ella hombres ni animales? Por tanto así dijo Jehová a Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se asiente sobre el trono de David; y su cuerpo será echado al calor del día, y al hielo de la noche. Y visitaré sobre él, y sobre su simiente, y sobre sus siervos, su maldad; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de Jerusalem, y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he dicho; y no oyeron. Y Jeremías tomó otro envoltorio, y diólo a Baruc, hijo de Nerías, escribano, y escribió en él de la boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim, rey de Judá; y aun fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.

Epístola

Efesios 4:23-28

Y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, Y vestiros del hombre nuevo, que es creado conforme a Dios en justicia, y en santidad verdadera. Por lo cual, dejando la mentira, hablád verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airáos, y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.

Primera lectura

Jueces 1

Y aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién subirá por nosotros el primero a pelear contra los Cananeos? Y Jehová respondió: Judá subirá: he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos. Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo en mi suerte y peleemos contra el Cananeo: y yo también iré contigo en tu suerte. Y Simeón fue con él. Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al Cananeo, y al Ferezeo: e hirieron de ellos en Bezec diez mil hombres. Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él: e hirieron al Cananeo, y al Ferezeo. Mas Adoni-bezec huyó: y siguiéronle, y prendiéronle, y cortáronle los pulgares de las manos y de los pies. Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes cortados los pulgares de sus manos y de sus pies cogían las migajas debajo de mi mesa: como yo hice, así me ha pagado Dios. Y metiéronle en Jerusalem, donde murió. Y habían combatido los hijos de Judá a Jerusalem, y la habían tomado, y pasado a cuchillo, y puesto a fuego la ciudad: Después los hijos de Judá descendieron para pelear contra el Cananeo, que habitaba en las montañas, y al mediodía, y en los llanos. Y partió Judá contra el Cananeo, que habitaba en Hebrón, la cual se llamaba antes Cariat-arbe, e hirieron a Sesai, a Ahimán, y a Tolmai. Y de allí fue a los que habitaban en Dabir, que antes se llamaba Cariat-sefer. Y dijo Caleb: El que hiriere a Cariat-sefer, y la tomáre yo le daré a Aja mi hija por mujer. Y tomóla Otoniel, hijo de Cenez, hermano de Caleb menor que él: y él le dio a Aja su hija por mujer. Y cuando la llevaban, persuadióle que pidiese a su padre tierras para labrar. Y ella descendió del asno: y Caleb le dijo: ¿Qué tienes? Ella entonces le respondió: Dáme una bendición: que pues me has dado tierra de secadal me des también fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba, y las fuentes de abajo. Y los hijos del Cineo suegro de Moisés subieron de la ciudad de las palmas con los hijos de Judá al desierto de Judá, que es al mediodía de Arad: y fueron y habitaron con el pueblo. Judá pues fue a su hermano Simeón, e hirieron al Cananeo que habitaba en Sefat, y asoláronla: y pusieron por nombre a la ciudad, Jorma. Tomó también Judá a Gaza con su término: y a Ascalón con su término: y a Accarón con su término. Y fue Jehová con Judá, y echó a los de las montañas: mas no pudo echar a los que habitaban en las campañas, los cuales tenían carros herrados. Y dieron a Caleb a Hebrón, como Moisés había dicho: él cual echó de allí a tres hijos de Enac. ¶ Mas al Jebuseo, que habitaba en Jerusalem no echaron los hijos de Ben-jamín, antes el Jebuseo habitó con los hijos de Ben-jamín en Jerusalem hasta hoy. ¶ También los de la casa de José subieron a Bet-el: y fue Jehová con ellos. Y los de la casa de José pusieron espías en Bet-el, la cual ciudad antes se llamaba Luza. Y los que espiaban, vieron un hombre que salía de la ciudad, y dijéronle: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y haremos contigo misericordia. Y él les mostró la entrada a la ciudad, e hiriéronla a filo de espada, y dejaron a aquel hombre con toda su parentela. Y aquel hombre se fue a la tierra de los Jetteos, y edificó una ciudad, a la cual llamó Luza: y este es su nombre hasta hoy. Tampoco Manasés echó a los de Bet-sán, ni a los de sus aldeas: ni a los de Tanac, y sus aldeas: ni a los que habitaban en Jeblaam, y en sus aldeas: ni a los que habitaban en Mageddo y en sus aldeas: mas el Cananeo quiso habitar en esta tierra. Mas cuando Israel tomó fuerzas, hizo al Cananeo tributario: pero no le echó. Tampoco Efraím echó al Cananeo que habitaba en Gazer, antes habito el Cananeo en medio de él en Gazer. Tampoco Zabulón echó los que habitaban en Cetrón, y a los que habitaban en Naalol: mas el Cananeo habitó en medio de él, y le fueron tributarios. Tampoco Aser echó a los que habitaban en Acob, y a los que habitaban en Sidón, y en Acalab, y en Acasib, y en Helba, y en Afed, y en Rohob: Antes moró Aser entre los Cananeos, que habitaban en la tierra, que no los echó. Tampoco Neftalí echó los que habitaban en Bet-semes, y a los que habitaban en Bet-avat: mas moró entre los Cananeos, que habitaban en la tierra: mas fuéronle tributarios los moradores de Bet-semes, y los moradores de Bet-avat. Los Amorreos apretaron a los hijos de Dan hasta el monte, que no los dejaron descender a la campaña: Y el Amorreo quiso habitar en el monte de Hares, en Ajalón, y en Salebim; mas como la mano de la casa de José tomó fuerzas, hiciéronlos tributarios. Y el término del Amorreo fue desde la subida de Acrabim, y desde la piedra, y arriba.

Oración matutina — segunda lectura

Lucas 1:39-80

¶ En aquellos días levantándose María, fue a la serranía con priesa a una ciudad de Judá. Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena de Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí, que como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. ¶ Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor: ¶ Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador. Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre, Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen. Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón. Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes. A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia, Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre. Y se quedó María con ella como tres meses; y se volvió a su casa. ¶ Y a Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo. Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios había hecho grande misericordia con ella, y se alegraron con ella. Y aconteció, que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías. Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado. Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llame por este nombre. Y hablaron por señas a su padre, como le quería llamar. Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron. ¶ Y luego fue abierta su boca, y suelta su lengua, y habló bendiciendo a Dios. Y vino un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en toda la serranía de Judea fueron divulgadas todas estas cosas. Y todos los que las oían, las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor era con él. Y Zacarías su padre fue lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que visitó, e hizo redención a su pueblo. Y nos enhestó el cuerno de salud en la casa de David su siervo. Como habló por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio: Salvación de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron: Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordarse de su santo concierto: Del juramento que juró a Abraham nuestro padre, Que nos daría él: que libertados de las manos de nuestros enemigos, le serviríamos sin temor, En santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Tú, empero, o! niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la faz del Señor, para aparejar sus caminos: Dando ciencia de salvación a su pueblo para remisión de sus pecados: Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el oriente, Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz. Y el niño crecía, y era confortado en espíritu, y estuvo en los desiertos hasta el día que se mostró a Israel.

Salmo responsorial

Salmos 4

Cuando llamo, respóndeme, o! Dios de mi justicia: en la angustia me hiciste ensanchar: ten misericordia de mí, y oye mi oración. ¶ Hijos de hombre, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia? ¿amaréis la vanidad? ¿buscaréis la mentira? Selah. Sabéd, pues, que Jehová hizo apartar al piadoso para sí: Jehová oirá, cuando yo clamare a él. Temblád, y no pequéis: hablád en vuestro corazón, sobre vuestra cama, y callád. Selah. Sacrificád sacrificios de justicia, y confiád en Jehová. ¶ Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, o! Jehová, la luz de tu rostro. Tu diste alegría en mi corazón, al tiempo que el grano de ellos, y el mosto de ellos se multiplicó. En paz me acostaré, y asimismo dormiré: porque tú, Jehová, solo me harás estar confiado.

Evangelio

Mateo 22:1-14

Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que hizo bodas a su hijo. Y envió sus siervos para que llamasen a los convidados a las bodas; mas no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decíd a los convidados: He aquí, mi comida he aparejado, mis toros y animales engordados son muertos, y todo está aparejado: veníd a las bodas. Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; Y otros, tomando sus siervos, afrentáronlos, y matáronlos. Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y puso a fuego su ciudad. Entonces dice a sus siervos: Las bodas a la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados, no eran dignos. Id pues a las salidas de los caminos, y llamád a las bodas a cuantos hallareis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver los convidados, y vio allí un hombre no vestido de vestido de boda. Y le díjo: Amigo, ¿cómo entraste acá no teniendo vestido de boda? Y a él se le cerró la boca. Entonces el rey dijo a los que servían: Atado de pies y de manos, tomádle, y echádle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados; mas pocos escogidos.

Salmo responsorial

Salmos 128

Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado tú, y bien habrás. Tú mujer será coma la parra, que lleva fruto a los lados de tu casa: tus hijos, como plantas de olivas, al rededor de tu mesa. He aquí que así será bendito el varón que teme a Jehová. Bendígate Jehová desde Sión; y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida. Y veas a los hijos de tus hijos, la paz sobre Israel.

Salmo responsorial

Salmos 138

Alabarte he con todo mi corazón: delante de los dioses te cantaré salmos. Encorvarme he al templo de tu santidad, y alabaré tu nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu nombre, y tu palabra sobre todas las cosas. El día que te llamé, me respondiste, esforzásteme, y diste en mi alma fortaleza. Confesarte han, o! Jehová, todos los reyes de la tierra; porque oyeron las palabras de tu boca. Y cantarán en los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande. Porque el alto Jehová mira al humilde, y al altivo conoce de lejos. Si anduviere por medio de la angustia, me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará. Jehová cumplirá por mí, Jehová, tu misericordia es para siempre; no dejarás la obra de tus manos.

Salmo responsorial

Salmos 137

Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentámos: también llorámos acordándonos de Sión. Sobre los sauces que están en medio de ella colgamos nuestras arpas. Cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, colgadas nuestras arpas de alegría: Cantádnos de las canciones de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová en tierra de extraños? Si me olvidare de ti, o! Jerusalem, mi diestra sea olvidada. Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordare de ti: si no hiciere subir a Jerusalem en el principio de mi alegría. Acuérdate, o! Jehová, de los hijos de Edom en el día de Jerusalem; que decían: Descubríd, descubríd en ella hasta los cimientos. Hija de Babilonia destruida, bienaventurado el que te pagará tu pago, que nos pagaste a nosotros. Bienaventurado el que tomará, y estrellará tus niños contra las piedras.

Oración vespertina — primera lectura

Ezequiel 2

Y díjome: Hijo del hombre, está sobre tus pies, y hablaré contigo. Y entró espíritu en mí después que me habló; y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba. Y díjome: Hijo del hombre, yo te envió a los hijos de Israel, a gentes rebeldes, que se rebelaron contra mí: ellos y sus padres se rebelaron contra mí, hasta este mismo día. Y a hijos duros de rostros, y fuertes de corazón yo te envío; y decirles has: Así dijo el Señor Jehová. Y ellos no oirán, ni cesarán, porque son casa rebelde: mas conocerán que hubo profeta entre ellos. Y tú, o! hijo del hombre, no temas de ellos, ni hayas miedo de sus palabras, porque son rebeldes; y espinos viven contigo, y tu moras con abrojos: no hayas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. Hablarles has mis palabras, mas no oirán, ni cesarán, porque son rebeldes. Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo: No seas rebelde como la casa rebelde: abre tu boca, y come lo que yo te doy. Y miré, y, he aquí, una mano me fue enviada, y en ella había un libro envuelto. Y extendióle delante de mí, y estaba escrito delante y detrás; y estaban en él escritas endechas, y lamentación, y ayes.

Segunda lectura

Santiago 2

Hermanos míos, no tengáis la fe de nuestro Señor Jesu Cristo glorioso en acepción de personas. Porque si en vuestra congregación entra algún varón, que trae anillo de oro, vestido de preciosa ropa, y también entra un pobre vestido de vestidura vil, Y pusiereis los ojos en el que trae la vestidura preciosa, y le dijereis: Tú asiéntate aquí honoríficamente; y dijereis al pobre: Estáte tú allí en pie; o, siéntate aquí debajo del estrado de mis pies: ¿Vosotros, no hacéis ciertamente distinción dentro de vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos? Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios los pobres de este mundo, que sean ricos en fe, y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Mas vosotros habéis afrentado al pobre. ¿Los ricos no os oprimen con tiranía, y ellos mismos os arrastran a los juzgados? ¿No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros? Si ciertamente vosotros cumplís la ley real conforme a la Escritura, es a saber: Amarás a tu prójimo como a ti mismo; bien hacéis; Mas si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y sois acusados de la ley como transgresores. Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y sin embargo se deslizare en un punto, es hecho culpado de todos. Porque el que dijo: No cometas adulterio, también ha dicho: No mates. Y si no hubieres cometido adulterio, empero hubieres matado, ya eres hecho transgresor de la ley. Así hablád, y así obrád como los que habéis de ser juzgados por la ley de libertad. Porque juicio sin misericordia será hecho a aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia se gloría contra el juicio. Hermanos míos, ¿qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Porque si el hermano, o la hermana estuvieren desnudos, o necesitados del mantenimiento de cada día, Y alguno de vosotros les dijere: Id en paz, calentáos, y hartáos, empero no les diéreis las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿qué les aprovechará? Así también la fe, si no tuviere obras, es muerta por sí misma. Mas alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras; muéstrame tu fe sin tus obras; y yo te mostraré mi fe por mis obras. Tú crees que Dios es uno: haces bien: también los demonios lo creen, y tiemblan. ¿Mas, oh hombre vano, quieres saber, que la fe sin las obras es muerta? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe obró con sus obras, y que por las obras la fe fue perfecta? Y la Escritura fue cumplida, que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado el amigo de Dios. Vosotros, pues, veis, que por las obras es justificado el hombre, y no solamente por la fe. Semejantemente también Raab la ramera, ¿no fue justificada por obras, cuando recibió los mensajeros, y los echó fuera por otro camino? Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.

Segunda lectura

Romanos 2

Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas; porque en lo mismo que juzgas al otro, te condenas a ti mismo; porque lo mismo haces tú que juzgas a los otros. Porque sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que hacen tales cosas. ¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas, haciendo las mismas, que tú escaparás el juicio de Dios? ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad: ignorando que la benignidad de Dios te guia a arrepentimiento? Antes, según tu dureza, y tu corazón impenitente, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira, y de la manifestación del justo juicio de Dios; El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria, y honra, e inmortalidad, dará la vida eterna; Mas a los que son contenciosos, y que no obedecen a la verdad, antes obedecen a la injusticia, enojo, e ira. Tribulación y angustia sobre toda alma de hombre que obra lo malo, del Judío primeramente, y también del Griego; Mas gloria, y honra, y paz a todo aquel que obra el bien, al Judío primeramente, y también al Griego: Porque no hay acepción de personas para con Dios. Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley también perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados. Porque no los que oyen la ley son justos delante de Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados. Porque cuando los Gentiles que no tienen la ley, hacen naturalmente las cosas de la ley, los tales aunque no tengan la ley, a sí mismos son ley: Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias; y acusándose mientras tanto, o también excusándose sus pensamientos, unos con otros, En el día que juzgará el Señor los secretos de los hombres conforme a mi evangelio, por Jesu Cristo. He aquí, tú te llamas por sobrenombre Judío, y estás reposado en la ley, y te glorías en Dios, Y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, siendo instruido por la ley; Y te jactas de que tú mismo eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, Enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿haces sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿por transgresión de la ley deshonras a Dios? Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito. ¶ Porque la circuncisión a la verdad aprovecha, si guardares la ley; mas si eres rebelde a la ley, tu circuncisión es hecha incircuncisión. De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? Y lo que de su natural es incircunciso, si guardare la ley, ¿no te juzgará a ti, que por la letra y por la circuncisión eres rebelde a la ley? Porque no es Judío el que lo es por de fuera, ni es la circuncisión la que es por de fuera, en la carne; Mas el que lo es por de dentro Judío es; y la circuncisión es la del corazón, en el espíritu, no en la letra: la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.

Segunda lectura

Colosenses 3:1-4

Mas si habéis resucitado con Cristo, buscád lo que es de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ponéd vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos estáis, y vuestra vida está guardada con Cristo en Dios. Cuando se manifestare Cristo, que es nuestra vida, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

Segunda lectura

Hebreos 12:18-24

Porque no os habéis llegado al monte palpable y que ardía con fuego, y al turbión, y a la oscuridad, y a la tempestad, Y al sonido de la trompeta, y a la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más; (Porque no podían tolerar lo que se mandaba: Que si aun una bestia tocare al monte, será apedreada, o pasada con dardo: Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado, y temblando.) Mas os habéis llegado al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles, A la congregación general e iglesia de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al Juez de todos, Dios, y a los espíritus de los justos ya perfectos; Y a Jesús el mediador del nuevo concierto; y a la sangre del esparcimiento que habla cosas mejores que la de Abel.

Evangelio

Juan 21

Después se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos junto a la mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, que se llamaba Dídimo, y Natanael, de Cana de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Díceles Simón: A pescar voy: Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron luego en una nave; y aquella noche no tomaron nada. Empero venida la mañana, Jesús se puso en la ribera; mas los discípulos no sabían que era Jesús. Entonces les dice Jesús: ¿Hijos, tenéis algo de comer? Respondiéronle: No. Y él les dice: Echád la red a la derecha de la nave, y hallaréis. Echáronla pues, y ya no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces. Dijo entonces aquel discípulo al cual amaba Jesús, a Pedro: El Señor es. Entonces Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse de pescador, porque estaba desnudo, y echóse a la mar. Y los otros discípulos vinieron con la nave (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red con los peces. Y como llegaron a tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. Díceles Jesús: Traéd de los peces que tomasteis ahora. Subió Simón Pedro, y trajo la red a tierra, llena de grandes peces, ciento y cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. Díceles Jesús: Veníd, y coméd. Y ninguno de los discípulos le osaba preguntar: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. Entonces viene Jesús, y toma el pan, y dáles, y asimismo del pez. Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestó a sus discípulos, habiendo resucitado de entre los muertos. ¶ Pues como hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas más que estos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. Vuélvele a decir la segunda vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas. Dícele la tercera vez: ¿Simón, hijo de Jonás, me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez. ¿Me amas? Y le dice: Señor, tú sabes todas las cosas: tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo, que cuando eras más mozo, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y ceñirte ha otro, y te llevará donde no querrías. Y esto dijo, dando a entender con que muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme. Entonces volviéndose Pedro, ve a aquel discípulo al cual amaba Jesús que seguía, el que también se había recostado sobre su pecho en la cena, y le había dicho: ¿Señor, quién es el que te ha de entregar? Así que, como Pedro vio a éste, dice a Jesús: ¿Señor, y qué será de éste? Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a ti? Sígueme tú. Salió pues este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir; mas Jesús no le dijo: No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué se te da a ti? Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero. Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.

Oración vespertina — segunda lectura

Gálatas 1

Pablo apóstol, no de los hombres, ni por hombre, sino por Jesu Cristo, y por Dios el Padre, que le levantó de entre los muertos, Y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia: Gracia a vosotros, y paz de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesu Cristo, El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro: Al cual sea gloria por siglos de siglos. Amén. Estoy maravillado de que tan presto os hayáis pasado de aquel que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio: El cual no es otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea maldito. Como antes hemos dicho, así ahora tornamos a decir otra vez: Si alguien os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea maldito. Porque ¿persuado yo ahora a hombres, o a Dios? ¿o procuro de agradar a hombres? Porque si aun agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo. ¶ Empero os hago saber, hermanos, que el evangelio que os ha sido anunciado por mí, no es según hombre; Porque ni le recibí de hombre, ni tampoco me fue enseñado, sino por revelación de Jesu Cristo. Porque ya habéis oído cual fue mi conversación en otro tiempo en el Judaismo, como sobre manera perseguía la iglesia de Dios, y la asolaba; Y que aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo más vehementemente zeloso de las tradiciones de mis padres. Mas cuando plugo a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia, Revelar a su Hijo en mí, para que le predicase entre los Gentiles, desde luego no consulté con carne y sangre; Ni vine a Jerusalem a los que eran apóstoles antes que yo; sino que me fui a Arabia; y volví de nuevo a Damasco. Después, pasados tres años, vine a Jerusalem a ver a Pedro, y estuve con él quince días. Mas a ningún otro de los apóstoles ví, sino a Santiago el hermano del Señor. Y en esto, que os escribo, he aquí, delante de Dios, que no miento. Después vine a las partes de Siria y de Cilicia. Y no era conocido de vista a las iglesias de Judea, que eran en Cristo: Mas solamente tenían fama de mí: Que el que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia la fe que en un tiempo destruía: Y glorificaban a Dios en mí.

Evangelio

Lucas 13:1-9

Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo: córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aun este año, hasta que yo la escave, y la estercole. Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

Evangelio

Lucas 11:47-54

¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. Cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros. Por tanto la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles, y de ellos a unos matarán, y a otros perseguirán. Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo: Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías que murió entre el altar y el templo: En verdad os digo, será demandada de esta generación. ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que os alzasteis con la llave de la ciencia: vosotros no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas, Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.

Evangelio

Lucas 15

Y se llegaban a él todos los publicanos, y pecadores a oírle. Y murmuraban los Fariseos y los escribas, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Y él les propuso esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a buscar la que se perdió, hasta que la halle? Y hallada, la pone sobre sus hombros gozoso; Y viniendo a casa, junta a sus amigos, y a sus vecinos, diciéndoles: Dádme el parabién; porque he hallado mi oveja que se había perdido. Os digo, que así habrá más gozo en el cielo sobre un pecador que se arrepiente, que sobre noventa y nueve justos, que no han menester arrepentirse. ¶ ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no enciende luz, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta hallarla? Y cuando la hubiere hallado, junta sus amigas, y sus vecinas, diciendo: Dádme el parabién; porque he hallado la dracma que había perdido. Así os digo, que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. ¶ También dijo: Un hombre tenía dos hijos; Y el más mozo de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece. Y él les repartió su hacienda. Y después de no muchos días, juntándolo todo el hijo más mozo, se partió lejos, a una tierra apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente. Y después que lo hubo todo gastado, vino una grande hambre en aquella tierra; y comenzóle a faltar. Y fue, y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a sus campos, para que apacentase los puercos. Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y como aun estuviese lejos, le vio su padre, y fue movido a misericordia; y corriendo a él, se derribó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Mas el padre dijo a sus siervos: Sacád el principal vestido, y vestídle; y ponéd anillo en su mano, y zapatos en sus pies; Y traéd el becerro grueso, y matádle; y comamos, y hagamos banquete; Porque éste mi hijo muerto era, y ha revivido: se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a hacer banquete. Y su hijo el más viejo estaba en el campo, el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; Y llamando a uno de los siervos, le preguntó qué era aquello. Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. Entonces él se enojó, y no quería entrar. El padre entonces saliendo, le rogaba que entrase. Mas él respondiendo, dijo a su padre: He aquí, tantos años ha que te sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para que haga banquete con mis amigos; Mas después que vino éste tu hijo, que ha engullido tu hacienda con rameras, le has matado el becerro grueso. El entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas; Mas hacer banquete y holgarnos era menester; porque éste tu hermano muerto era, y revivió: se había perdido, y es hallado.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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