Bosko

Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Hechos 5:1-11

Mas un varón llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una posesión, Y defraudó parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo una parte, la depositó a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué hinchió Satanás tu corazón a que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases parte del precio de la heredad? Quedándose, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué has concebido esta cosa en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó, y espiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los mancebos, le tomaron; y sacándole, le sepultaron. Y pasado el espacio como de tres horas, también su mujer entró, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Díme. ¿Vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Si, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido; y sacarte han a ti. Y luego cayó a los pies de él, y espiró; y entrados los mancebos, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido. Y vino un gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Primera lectura

Deuteronomio 22

No verás el buey de tu hermano, o su cordero, perdidos, y te esconderás de ellos: volviendo los volverás a tu hermano. Y aunque tu hermano no sea tu pariente, o no le conocieres, recogerlos has en tu casa, y estarán contigo hasta que tu hermano los busque, y volvérselos has. Y así harás de su asno, así harás también de su vestido, así harás también de toda cosa perdida de tu hermano que se le perdiere, y la hallares tú, no te podrás esconder. No verás el asno de tu hermano, o su buey caídos en el camino, y te esconderás de ellos, levantando los levantarás con él. ¶ No vestirá la mujer hábito de hombre, ni el hombre vestirá vestido de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace. ¶ Cuando topares en el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y que la madre estuviere echada o sobre los pollos, o sobre los huevos, no tomes la madre con los hijos. Enviando enviarás la madre, y los pollos te tomarás; porque hayas bien, y largos días. ¶ Cuando edificares casa nueva, harás pretil a tu techumbre, porque no pongas sangre en tu casa si cayere de ella alguno. ¶ No sembrarás tu viña de misturas, porque no se santifique la abundancia de la simiente que sembraste, y el fruto de la viña. No ararás con buey y con asno juntamente. No te vestirás de mistura de lana y lino juntamente. ¶ Hacerte has pezuelos en los cuatro cabos de tu manto con que te cubrieres. ¶ Cuando alguno tomare mujer, y después de haber entrado a ella la aborreciere, Y la pusiere achaques de cosas, y sacare sobre ella mala fama, y dijere: Esta tomé por mujer, y llegué a ella, y no la hallé virgen: Entonces el padre de la moza y su madre tomarán, y sacarán las virginidades de la moza a los ancianos de la ciudad a la puerta; Y dirá el padre de la moza a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, y él la aborrece, Y, he aquí, él le pone achaques de cosas, diciendo: No he hallado a tu hija virgen: y, he aquí las virginidades de mi hija: y extenderán la sábana delante de los ancianos de la ciudad: Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre, y castigarle han; Y penarle han en cien pesos de plata, los cuales darán al padre de la moza, por cuanto sacó mala fama sobre virgen de Israel: y tenerla ha por mujer, y no la podrá enviar en todos sus días. Mas si este negocio fue verdad, y no se hallaren virginidades en la moza; Entonces sacarán a la moza a la puerta de la casa de su padre, y apedrearla han con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre, y quitarás el mal de en medio de ti. ¶ Cuando alguno fuere tomado echado con mujer casada con marido, ambos ellos morirán, el varón que durmió con la mujer, y la mujer: y quitarás el mal de Israel. Cuando fuere moza virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se echare con ella; Entonces sacarles heis a ambos a la puerta de aquella villa, y apedrearles heis con piedras, y morirán: la moza porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque afligió a la mujer de su prójimo: y quitarás el mal de en medio de ti. Mas si el hombre halló a la moza desposada en el campo, y él la tomare, y se echare con ella, morirá solo el hombre, que durmiere con ella; Y a la moza no harás nada; la moza no tiene culpa de muerte: porque como alguno se levanta contra su prójimo, y le mata de muerte, así es esto. Porque él la halló en el campo, la moza desposada dio voces, y no hubo quien la valiese. ¶ Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren tomados; Entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta pesos de plata, y será su mujer, por cuanto la afligió: no la podrá enviar en todos sus días. No tomará alguno la mujer de su padre, ni descubrirá el manto de su padre.

Primera lectura

1 Samuel 7:3-17

¶ Y habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitád los dioses ajenos, y a Astarot de entre vosotros, y preparád vuestro corazón a Jehová, y servíd a él solo, y él os librará de mano de los Filisteos. Entonces los hijos de Israel quitaron a los Baales, y a Astarot, y sirvieron a solo Jehová. Y Samuel dijo: Juntád a todo Israel en Maspa, y yo oraré por vosotros a Jehová. Y juntándose en Maspa, sacaron agua, y derramaron delante de Jehová: y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Jehová habemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Maspa. ¶ Y oyendo los Filisteos que los hijos de Israel estaban congregados en Maspa, subieron los príncipes de los Filisteos contra Israel. Lo cual como oyeron los hijos de Israel, hubieron temor de los Filisteos. Y dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, que nos guarde de mano de los Filisteos. Y Samuel tomó un cordero de leche, y sacrificóle a Jehová en holocausto entero: y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó. Y aconteció que estando Samuel sacrificando el holocausto, los Filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó con gran sonido aquel día sobre los Filisteos, y quebrantólos y fueron vencidos delante de Israel. Y saliendo los hijos de Israel de Maspa, siguieron a los Filisteos hiriéndolos hasta abajo de Bet-car. Y Samuel tomó una piedra, y púsola entre Maspa y Sen, y púsole nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová. Y los Filisteos fueron humillados, que no vinieron más al término de Israel: y la mano de Jehová fue contra los Filisteos todo el tiempo de Samuel. Y fueron tornadas a los hijos de Israel las ciudades, que los Filisteos habían tomado a los Israelitas desde Accarón hasta Get, con sus términos, e Israel las libró de mano de los Filisteos. Y hubo paz entre Israel y el Amorreo. Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió. E iba todos los años, y daba vuelta a Bet-el y a Galgal, y a Maspa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares: Y volvíase a Rama; porque allí estaba su casa, y allí también juzgaba a Israel, y edificó allí altar a Jehová.

Oración matutina — primera lectura

Números 22

Y movieron los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordán de Jericó. Y vio Balac, hijo de Sefor, todo lo que Israel había hecho al Amorreo. Y Moab temió mucho a causa del pueblo que era mucho, y angustióse Moab a causa de los hijos de Israel. Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta compañía todos nuestros al derredores, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Sefor, era entonces rey de Moab. Y envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, a Petor, que era junto al río, en la tierra de los hijos de su pueblo, para que le llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y, he aquí, cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: Ruégote pues ven ahora, maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirle, y echarle de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres será maldito. Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las encantaciones en su mano; y llegaron a Balaam, y dijéronle las palabras de Balac. Y él les dijo: Reposád aquí esta noche, y yo os recitaré las palabras, como Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. ¶ Y vino Dios a Balaam, y díjole: ¿Quién son estos varones que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Sefor rey de Moab ha enviado a mí, diciendo: He aquí, este pueblo, que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo: quizá podré pelear con él, y echarlo. Entonces Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito. Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo a los príncipes de Balac: Volvéos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. ¶ Y tornó Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honrados que estos. Los cuales vinieron a Balaam, y dijéronle: Así dice Balac hijo de Sefor: Ruégote que no dejes de venir a mí; Porque honrando te honraré mucho, y todo lo que me dijeres, haré: ven pues ahora, maldíceme a este pueblo. Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande. Por tanto ruégoos ahora que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa que me vuelve a decir Jehová. Y vino Dios a Balaam de noche, y díjole: Si vinieron a llamarte estos varones, levántate y vé con ellos; empero harás lo que yo te dijere. Así Balaam se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fue con los príncipes de Moab. ¶ Y el furor de Dios se encendió, porque él iba: y el ángel de Jehová se puso en el camino por su adversario; y él iba cabalgando sobre su asna, y dos mozos suyos con él. Y el asna vio al ángel de Jehová que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, e iba por el campo: e hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino. Y el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas, vallado de una parte y vallado de otra. Y viendo el asna al ángel de Jehová apretóse a la pared, y apretó con la pared el pie de Balaam: y él volvió a herirla. Y el ángel de Jehová volvió a pasar, y púsose en una angostura donde no había camino para apartar, ni a diestra, ni a siniestra. Y el asna viendo al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam, y Balaam se enojó, e hirió al asna con el palo. ¶ Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque has escarnecido de mí: ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te matara. Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? sobre mí has andado desde que has sido hasta este día, ¿he acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No. ¶ Entonces Jehová desatapó los ojos a Balaam, y vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano: entonces él se abajó e inclinó su cabeza y postróse sobre su rostro. Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido por estorbador, por eso ella se apartó del camino delante de mí: Que el asna me ha visto, y se ha apartado de delante de mí estas tres veces: y si no se hubiera apartado de delante de mí, yo también ahora te matara a ti, y a ella dejara viva. Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: Yo he pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Vé con estos varones, empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac. ¶ Y oyendo Balac que Balaam venía, salió a recebirle a la ciudad de Moab, que estaba junto al término de Arnón, que es al cabo de los confines. Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a ti a llamarte: por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte? Y Balaam respondió a Balac: He aquí, yo he venido a ti: ¿más podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré. Y fue Balaam con Balac, y vinieron a la ciudad de Hucot. Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él. Y el día siguiente Balac tomo a Balaam, e hízole subir a los altos de Baal, y desde allí vio el cabo del pueblo.

Epístola

1 Pedro 2:11-19

Amados, yo os ruego, como a extranjeros y caminantes, os abstengáis de los deseos carnales, que batallan contra el alma, Y tengáis vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras. Sed pues sujetos a toda ordenación humana por causa del Señor: ahora sea a rey, como a superior: Ahora a los gobernadores, como enviados por él, para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, embozaléis la ignorancia de los hombres vanos: Como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. Honrád a todos. Amád la fraternidad. Teméd a Dios. Honrád al rey. Vosotros, siervos, sed sujetos con todo temor a vuestros señores; no solamente a los buenos y humanos, mas aun también a los rigurosos. Porque esto es agradable, si alguno a causa de la conciencia, que tiene delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente.

Primera lectura

Daniel 10

En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel cuyo nombre era Baltasar; y la palabra era verdadera, y el plazo grande: la cual palabra él entendió, y tuvo inteligencia en la visión. En aquellos días yo Daniel me contristé tres semanas de tiempo. No comí pan delicado, ni carne ni vino entró en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas de días. Y a los veinte y cuatro días del mes primero, yo estaba a la orilla del gran río Jidekel: Y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro muy fino: Y su cuerpo era como Társis, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de metal resplandeciente; y la voz de sus palabras, como voz de algún ejército. Y yo Daniel solo vi aquella visión; y los varones que estaban conmigo no la vieron: mas cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron, y escondiéronse. Y quedé yo solo, y ví esta gran visión, y no quedó en mi esfuerzo, antes mi fuerza se me trocó en desmayo, sin retener alguna fuerza. Y oí la voz de sus palabras; y como oí la voz de sus palabras, yo fui adormecido sobre mi rostro, y mi rostro en tierra. Y he aquí que una mano me tocó, e hizo que me moviese sobre mis rodillas, y sobre las palmas de mis manos. Y díjome: Daniel, varón de deseos, está atento a las palabras que yo te hablaré, y levántate sobre tus pies; porque yo soy enviado ahora a ti: Y estando hablando conmigo esto, yo estaba temblando. Y díjome: Daniel, no temas; porque desde el primer día que diste tu corazón a entender, y a afligirte en la presencia de tu Dios, son oídas tus palabras; y yo soy venido a causa de tus palabras. Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veinte y un días; y he aquí que Micael uno de los principales príncipes vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia. Y soy venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque aun habrá visión por algunos días. Y estando hablando conmigo semejantes palabras, puse mis ojos en tierra, y enmudecí. Y he aquí como una semejanza de hombre, que tocó mis labios; y abrí mi boca, y hablé, y dije a aquel que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión se trastornaron mis dolores sobre mí, y no me quedó fuerza. ¿Cómo pues podrá el siervo de este mi Señor hablar con este mi Señor? porque en este instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó. Y me dijo: Varón de deseos, no temas: paz a ti: ten buen ánimo, y esfuérzate. Y hablando él conmigo yo me esforcé, y dije: Hable mi Señor, porque esforzádome has. Y dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? porque luego tengo de volver para pelear con el príncipe de los Persas; y en saliendo yo, luego viene el príncipe de Grecia. Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad; y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estos negocios, si no Micael vuestro príncipe.

Oración matutina — segunda lectura

Hechos 19

Y aconteció, que entre tanto que Apólos estaba en Corinto, Pablo, andadas las regiones superiores, vino a Efeso, donde hallando ciertos discípulos, Díjoles: ¿Habéis recibido al Espíritu Santo desde que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces les dijo: ¿En qué pues habéis sido bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Y dijo Pablo: Juan en verdad bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo, que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesu Cristo. Oídas estas cosas fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas extrañas, y profetizaban. Y eran los varones todos como doce. Y entrando él dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios. Mas cuando algunos se endurecieron, y no querían creer, antes dijeron mal del camino del Señor delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos, y separó los discípulos, razonando cada día en la escuela de un cierto Tiranno. Y esto fue hecho por espacio de dos años, de tal manera que todos los que habitaban en Asia, así Judíos como Griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros no cualesquiera por las manos de Pablo. De tal manera que aun llevasen a los enfermos paños y pañuelos de sobre su cuerpo; y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos. Y algunos de los Judíos exorcistas vagabundos tentaron a invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuramos por Jesús, el que Pablo predica. Y había siete hijos de un tal Sceva, Judío, príncipe de los sacerdotes, que hacían esto. Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y Pablo, sé quien es; mas, vosotros, ¿quién sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Efeso, así Judíos como Griegos; y cayó temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Señor Jesús. ¶ Y muchos de los que habían creído, venían confesando, y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían seguido artes curiosas, trajeron los libros, y quemáronlos delante de todos; y echada cuenta del precio de ellos, hallaron que montaban cincuenta mil piezas de plata. Así crecía poderosamente la palabra del Señor, y prevalecía. Y acabadas estas cosas, propuso Pablo en su espíritu (andada Macedonia y Acaya) de partirse a Jerusalem, diciendo: Después que hubiere estado allá, me será menester ver también a Roma. Y enviando a Macedonia a dos de los que le ministraban, es a saber, Timoteo y Erasto, él se estuvo por algún tiempo en Asia. Entonces hubo un alboroto no pequeño acerca del camino del Señor. Porque un cierto platero, llamado Demetrio, el cual hacía de plata templos de Diana, daba a los artífices no poca ganancia. A los cuales juntados con los oficiales de semejante oficio, dijo: Varones, ya sabéis que de este oficio tenemos ganancia; Y veis, y oís que este Pablo, no solamente en Efeso, mas por casi toda la Asia aparta con persuasión a muchísima gente, diciendo: Que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que éste nuestro oficio se nos vuelva en reproche, mas aun también que el templo de la grande diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella, a la cual honra toda la Asia, y el mundo. Oídas estas cosas, hinchiéronse de ira, y dieron alarido, diciendo: Grande es Diana de los Efesios. Y toda la ciudad se llenó de confusión, y unánimes arremetieron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco Macedonios, compañeros de Pablo. Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron. También algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron a él rogándole que no se presentase en el teatro. Y unos gritaban una cosa, y otros gritaban otra; porque la asamblea era confusa, y los más no sabían por qué se habían juntado. Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, rempujándole los Judíos. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería dar razón al pueblo. Al cual como conocieron que era Judío, todos gritaron a una voz, como por espacio de dos horas: Grande es Diana de los Efesios. Y cuando el escribano hubo apaciguado la multitud, dijo: Varones Efesios, ¿quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es adoradora de la grande diosa Diana, y de la imagen que descendió de Júpiter? Así que, pues que esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis temerariamente. Porque habéis traído a estos hombres, que ni son sacrílegos, ni blasfemadores de vuestra diosa. Por lo cual si Demetrio, y los oficiales que están con él, tienen queja contra alguno, audiencias se hacen, y procónsules hay, acúsense los unos a los otros. Y si demandáis alguna otra cosa, en legítimo ayuntamiento se puede despachar; Que peligro hay de que seamos argüidos de sedición por esto de hoy: no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso. Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.

Salmo responsorial

Salmos 25

A ti, o! Jehová, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confié: no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos. Ciertamente todos los que te esperan, no serán avergonzados: serán avergonzados los que se rebelan sin causa. Tus caminos, o! Jehová, házme saber: enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame: porque tú eres el Dios de mi salud: a ti he esperado todo el día. Acuérdate de tus miseraciones, o! Jehová: y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones no te acuerdes: conforme a tu misericordia acuérdate de mí, tú, por tu bondad, o! Jehová. Bueno y recto es Jehová: por tanto él enseñará a los pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el juicio; y enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, a los que guardan su concierto, y sus testimonios. Por tu nombre, o! Jehová, perdonarás también mi pecado; porque es grande. ¿Quién es el varón que teme a Jehová? Enseñarle ha el camino que ha de escoger. Su alma reposará en el bien: y su simiente herederá la tierra. El secreto de Jehová, a los que le temen: y su concierto, para hacerles saber. Mis ojos, siempre a Jehová; porque él sacará de la red mis pies. Mírame, y ten misericordia de mí: porque yo soy solo, y pobre. Las angustias de mi corazón se ensancharon: sácame de mis congojas. Mira mi aflicción, y mi trabajo: y perdona todos mis pecados. Mira mis enemigos, que se han multiplicado: y de odio injusto me han aborrecido. Guarda mi alma, y líbrame: no sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y rectitud me guardarán: porque a ti he esperado. Redime, o! Dios, a Israel de todas sus angustias.

Evangelio

Juan 16:16-22

Un poco, y no me veréis; y otra vez un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Así que decían: ¿Qué es esto que dice: Un poco? No sabemos lo que dice. Y conocía Jesús que le querían preguntar, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: Un poco, y no me veréis; y otra vez, un poco, y me veréis? De cierto, de cierto os digo: Vosotros lloraréis y lamentaréis, el mundo empero se alegrará: y vosotros seréis tristes, mas vuestra tristeza será vuelta en gozo. La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. Vosotros pues también ahora a la verdad tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

Salmo responsorial

Salmos 107

Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido de poder del enemigo, Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar. ¶ Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino: no hallando ciudad de población. Hambrientos, y sedientos: su alma desfallecía en ellos. Y clamaron a Jehová en su angustia; y escapólos de sus aflicciones. Y encaminólos en camino derecho; para que viniesen a ciudad de población. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Porque hartó al alma menesterosa; y al alma hambrienta hinchió de bien. ¶ Los que moraban en tinieblas, y sombra de muerte, aprisionados en aflicción, y en hierros; Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová; y aborrecieron el consejo del Altísimo: Y él quebrantó con trabajo sus corazones: cayeron, y no hubo quien les ayudase: Y clamaron a Jehová en su angustia: escapólos de sus aflicciones. Sacólos de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Porque quebrantó las puertas de acero; y desmenuzó los cerrojos de hierro. ¶ Insensatos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos. Su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte. Y clamaron a Jehová en su angustia; y salvólos de sus aflicciones. Envió su palabra, y curólos; y escapólos de sus sepulturas. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová; y sus maravillas con los hijos de los hombres. Y sacrifiquen sacrificios de alabanza; y enarren sus obras con jubilación. ¶ Los que descendieron a la mar en navíos: y contratan en las muchas aguas; Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el mar profundo. El dijo, y salió el viento de la tempestad, que levanta sus ondas: Suben a los cielos, descienden a los abismos: sus almas se derriten con el mal. Tiemblan, y titubean como borrachos; y toda su ciencia es perdida. Y claman a Jehová en su angustia; y escápalos de sus aflicciones. Hace parar la tempestad en silencio; y callan sus ondas. Y alégranse, porque se reposaron; y guíalos al puerto que quieren. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Y ensálcenle en congregación de pueblo; y en consistorio de ancianos le loen. ¶ Vuelve los ríos en desierto; y los manaderos de las aguas en sed: La tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan. Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manaderos de aguas: Y aposenta allí hambrientos; y aderezan allí ciudad de población: Y siembran campos, y plantan viñas; y hacen fruto de renta: Y bendícelos, y se multiplican en gran manera: y no disminuye sus bestias. Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía, de males, y de congojas. ¶ El derrama menosprecio sobre los príncipes: y les hace andar errantes, vagabundos, sin camino. Y levanta al pobre de la pobreza; y vuelve las familias como ovejas. Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca. ¿Quién es sabio, y guardará estas cosas; y entenderá las misericordias de Jehová?

Salmo responsorial

Salmos 112

Bienaventurado el varón que teme a Jehová: en sus mandamientos se deleita en gran manera: Su simiente será valiente en la tierra: la generación de los rectos será bendita. Hacienda y riquezas habrá en su casa; y su justicia permanece para siempre. Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos: clemente, y misericordioso, y justo. El buen varón tiene misericordia, y presta: gobierna sus cosas con juicio. Por lo cual para siempre no resbalará: en memoria eterna será el justo: De mala fama no tendrá temor: su corazón está aparejado, confiado en Jehová. Asentado está su corazón, no temerá, hasta que vea en sus enemigos la venganza. Esparce, da a los pobres, su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria. ¶ El impío verá, y airarse ha: sus dientes crujirá, y carcomerse ha: el deseo de los impíos perecerá.

Salmo responsorial

Salmos 107

Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido de poder del enemigo, Y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y de la mar. ¶ Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino: no hallando ciudad de población. Hambrientos, y sedientos: su alma desfallecía en ellos. Y clamaron a Jehová en su angustia; y escapólos de sus aflicciones. Y encaminólos en camino derecho; para que viniesen a ciudad de población. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Porque hartó al alma menesterosa; y al alma hambrienta hinchió de bien. ¶ Los que moraban en tinieblas, y sombra de muerte, aprisionados en aflicción, y en hierros; Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová; y aborrecieron el consejo del Altísimo: Y él quebrantó con trabajo sus corazones: cayeron, y no hubo quien les ayudase: Y clamaron a Jehová en su angustia: escapólos de sus aflicciones. Sacólos de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Porque quebrantó las puertas de acero; y desmenuzó los cerrojos de hierro. ¶ Insensatos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos. Su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte. Y clamaron a Jehová en su angustia; y salvólos de sus aflicciones. Envió su palabra, y curólos; y escapólos de sus sepulturas. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová; y sus maravillas con los hijos de los hombres. Y sacrifiquen sacrificios de alabanza; y enarren sus obras con jubilación. ¶ Los que descendieron a la mar en navíos: y contratan en las muchas aguas; Ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en el mar profundo. El dijo, y salió el viento de la tempestad, que levanta sus ondas: Suben a los cielos, descienden a los abismos: sus almas se derriten con el mal. Tiemblan, y titubean como borrachos; y toda su ciencia es perdida. Y claman a Jehová en su angustia; y escápalos de sus aflicciones. Hace parar la tempestad en silencio; y callan sus ondas. Y alégranse, porque se reposaron; y guíalos al puerto que quieren. Alaben pues ellos la misericordia de Jehová, y sus maravillas con los hijos de los hombres. Y ensálcenle en congregación de pueblo; y en consistorio de ancianos le loen. ¶ Vuelve los ríos en desierto; y los manaderos de las aguas en sed: La tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan. Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra seca en manaderos de aguas: Y aposenta allí hambrientos; y aderezan allí ciudad de población: Y siembran campos, y plantan viñas; y hacen fruto de renta: Y bendícelos, y se multiplican en gran manera: y no disminuye sus bestias. Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía, de males, y de congojas. ¶ El derrama menosprecio sobre los príncipes: y les hace andar errantes, vagabundos, sin camino. Y levanta al pobre de la pobreza; y vuelve las familias como ovejas. Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca. ¿Quién es sabio, y guardará estas cosas; y entenderá las misericordias de Jehová?

Oración vespertina — primera lectura

Números 23

Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y aparéjame aquí siete becerros, y siete carneros. Y Balac hizo como le dijo Balaam, y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. Y Balaam dijo a Balac: Pónte junto a tu holocausto, y yo iré, quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare yo te la denunciaré. Y así se fue solo. Y encontróse Dios con Balaam, y él le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro, y un carnero. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y díjole: Vuelve a Balac, y hablarle has así. Y volvió a él, y, he aquí, él estaba junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac rey de Moab, de los montes del oriente, diciendo: Ven, maldíceme a Jacob; y, ven, detesta a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué detestaré yo al que Jehová no detestó? Porque de la cumbre de las peñas le veré, y desde los collados le miraré: he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes. ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número del cuarto de Israel? Muera mi alma de la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como él. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? yo te he tomado para que maldigas a mis enemigos, y, he aquí, tú has bendecido bendiciendo. Y él respondió, y dijo: ¿No guardaré yo lo que Jehová pusiere en mi boca para decirlo? ¶ Y díjole Balac: Ruégote que vengas conmigo a otro lugar desde el cual lo veas: su cabo solamente verás que no lo verás todo, y desde allí me lo maldecirás. Y tomóle y llevóle al campo de Sofim a la cumbre de Fasga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. Entonces él dijo a Balac: Pónte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. Y Jehová se encontró con Balaam, y puso palabra en su boca, y díjole: Vuelve a Balac, y decirle has así. Y vino a él, y he aquí, que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab: y díjole Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac levántate, y oye: escucha mis palabras, hijo de Sefor: Dios no es hombre para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: ¿El dijo, y no hará? ¿Habló, y no lo ejecutará? He aquí, yo he tomado bendición; y él bendijo, y no la revocaré. No ha mirado iniquidad en Jacob, ni ha visto rebelión en Israel, Jehová su Dios es con él, y jubilación de rey en él. Dios los ha sacado de Egipto, tiene fuerzas como el unicornio. Porque en Jacob no hay agüero, ni adivinación en Israel: como ahora será dicho de Jacob y de Israel lo que ha hecho Dios. He aquí el pueblo, que como león se levantará, y como león, se ensalzará; no se echará, hasta que coma la presa, y beba sangre de muertos. Entonces Balac dijo a Balaam: Si maldiciendo no lo maldices, no lo bendigas tampoco bendiciendo. Y Balaam respondió, y dijo a Balac: ¿No te he dicho, que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer? ¶ Y dijo Balac a Balaam: Ruégote que vengas, llevarte he a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. Y Balac tomó a Balaam y trájole a la cumbre de Fogor, que mira hacia Jesimón. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y aparéjame aquí siete becerros, y siete carneros. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.

Segunda lectura

Efesios 4

Ruégoos pues, yo preso en el Señor, que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados, es a saber, Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor, Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un cuerpo, y un Espíritu; así como sois también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación. Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por en medio de todas las cosas, y en todos vosotros. ¶ Empero a cada uno de nosotros es dada gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad; y dio dones a los hombres. Y el que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes inferiores de la tierra? El que descendió, el mismo es el que también subió sobre todos los cielos, para llenar todas las cosas. Y él mismo dio unos, por apóstoles; y otros, por profetas; y otros, por evangelistas; y otros, por pastores, y doctores, Para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo: Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo: Que ya no seamos niños, inconstantes y llevados en derredor por todo viento de doctrina, con artificio de los hombres, que engañan con astucia de error. Antes siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo en el que es la cabeza, a saber, Cristo, Del cual todo el cuerpo bien compacto y ligado por lo que cada coyuntura suple, conforme a la operación eficaz en la medida de cada miembro, hace el aumento del cuerpo para la edificación del mismo en amor. ¶ Así que esto digo, y requiero por el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su mente, Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Los cuales perdido ya todo sentimiento justo, se han entregado a la desvergüenza para cometer toda inmundicia, con ansia. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo. Si empero le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad es en Jesús, A despojaros del hombre viejo, en cuanto a la pasada manera de vivir, el cual es corrompido conforme a los deseos engañosos; Y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, Y vestiros del hombre nuevo, que es creado conforme a Dios en justicia, y en santidad verdadera. Por lo cual, dejando la mentira, hablád verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airáos, y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. Ninguna palabra podrida salga de vuestra boca; sino antes la que es buena, para edificación, para que dé gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, por el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia sea quitada de entre vosotros, y toda malicia. Mas sed los unos con los otros benignos, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Segunda lectura

2 Pedro 2

Empero hubo también falsos profetas entre el pueblo, así como habrá entre vosotros falsos enseñadores, que introducirán encubiertamente herejías de perdición, y negarán al Señor que los rescató, trayendo sobre sí mismos acelerada perdición. Y muchos seguirán sus perdiciones: por los cuales el camino de la verdad será blasfemado; Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas: sobre los cuales la condenación ya de largo tiempo no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque ¿cómo escaparán ellos? pues no perdonó Dios a los ángeles que habían pecado, mas antes habiéndolos despeñado en el tártaro con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio; Y pues no perdonó al mundo viejo, mas antes preservó a Noé, la octava persona, pregonero de justicia, y trajo el diluvio al mundo de malvados; Y si condenó por destrucción las ciudades de Sodoma, y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo a los que habían de vivir impíamente; Y libró al justo Lot, el cual era perseguido de los abominables por la nefanda conversación de ellos: (Porque este justo de vista y de oídos, morando entre ellos, afligía cada día su alma justa con los hechos de aquellos injustos:) Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser atormentados en el día del juicio: Y principalmente aquellos, que siguiendo la carne, andan en concupiscencia de inmundicia, y menosprecian las potestades: siendo atrevidos, contumaces, que no temen de decir mal de las dignidades: Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Mas estos diciendo mal de las cosas que no entienden, (como bestias brutas, que naturalmente son hechas para presa y destrucción,) perecerán enteramente en su propia corrupción, Recibiendo el galardón de su injusticia, reputando por deleite poder gozar de deleites cada día: estos son suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus propios errores: Teniendo los ojos llenos de la adúltera, y no saben cesar de pecar: cebando las almas inconstantes, teniendo el corazón ejercitado en codicias, siendo hijos de maldición: Que dejando el camino derecho han errado, habiendo seguido el camino de Balaam, el hijo de Bosor, el cual amó el premio de la maldad; Mas recibió reprensión por su misma transgresión: la muda bestia, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta. Estos son fuentes sin agua, nubes traídas de torbellino de viento; para los cuales está guardada eternamente la oscuridad de las tinieblas. Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las concupiscencias de la carne en disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que conversan en error: Prometiéndoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupción. Porque el que es de alguno vencido, es sujeto a la servidumbre del que le venció. Porque si habiéndose ellos apartado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesu Cristo, y otra vez envolviéndose en ellas, son vencidos, sus postrimerías les son hechas peores que los principios. Por lo que mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, tornarse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Empero les ha acontecido lo que por un verdadero proverbio se suele decir: El perro es vuelto a su vómito, y la puerca lavada es tornada al revolcadero del cieno.

Segunda lectura

2 Tesalonicenses 2:1-12

Os rogamos, pues, hermanos, por la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, y por nuestro allegamiento a él, Que no seáis conmovidos prestamente de vuestra firmeza de ánimo, ni seáis alborotados ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como de nuestra parte, como que el día de Cristo esté cerca. No os engañe nadie en manera alguna; porque no vendrá aquel día, sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición; El que se opone, y se levanta sobre todo lo que se llama Dios, o es adorado; tanto que, como Dios, se asiente en el templo de Dios, haciéndose parecer Dios. ¿No os acordáis que, cuando estaba con vosotros, os decía esto? Y vosotros sabéis qué es lo que le impida ahora, para que a su tiempo se manifieste. Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora impide, impedirá hasta que sea quitado de en medio. Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con la claridad de su venida: A aquel cuya venida será según la operación de Satanás, con toda potencia, y señales, y milagros mentirosos, Y con todo engaño de iniquidad obrando en los que perecen: por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por tanto, pues, enviará Dios en ellos eficacia de engaño, para que crean a la mentira: Para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes se complacieron en la iniquidad.

Segunda lectura

1 Pedro 3:1-10

Semejantemente vosotras mujeres, sed sujetas a vuestros maridos; para que si también algunos no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conversación de las mujeres: Considerando vuestra casta conversación, que es con reverencia. La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de cabellos, y atavío de oro, ni en composición de ropas; Mas el hombre del corazón que está encubierto sea sin toda corrupción, y de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus propios maridos: Al modo que Sara obedecía a Abraham, llamándole señor: de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no siendo amedrentadas de ningún pavor. Vosotros maridos semejantemente cohabitád con ellas según ciencia, dando honor a la mujer, como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas. Y finalmente sed todos de un consentimiento, de una afección, amándoos hermanablemente, misericordiosos, amigables, No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo: sabiendo que para esto vosotros fuisteis llamados, para que poseáis en herencia bendición. Porque el que quiere amar la vida, y ver los días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño.

Evangelio

Mateo 2

Y como fue nacido Jesús en Belén de Judea en días del rey Heródes, he aquí, que Magos vinieron del oriente a Jerusalem, Diciendo: ¿Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Y oyendo esto el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él. Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó donde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá el Caudillo, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella. Y enviándoles a Belén, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore. Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, que la estrella, que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo. Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra. ¶ Y siendo avisados por revelación en sueños, que no volviesen a Heródes, se volvieron a su tierra por otro camino. Y partidos ellos, he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño, y a su madre, y huye a Egipto, y estáte allá, hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer que Heródes buscará al niño para matarle. Y levantándose él, tomó al niño y a su madre de noche, y se fue a Egipto; Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes, para que se cumpliese lo que había hablado el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. ¶ Heródes entonces, como se vio burlado de los Magos, se enojó mucho; y envió, y mató todos los niños que había en Belén, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los Magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Voz fue oída en Rama, lamentación, y lloro, y gemido grande: Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron. ¶ Mas muerto Heródes, he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto, Diciendo: Levántate, y toma al niño, y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño, y a su madre, y vínose a tierra de Israel. Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Heródes su padre, tuvo temor de ir allá; mas amonestado por revelación en sueños, se fue a las partes de Galilea. Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

Oración vespertina — segunda lectura

2 Pedro 1

Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesu Cristo, a los que han alcanzado fe igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesu Cristo. Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de Jesús nuestro Señor: Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, nos sean dadas de su divina potencia, por medio del conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud, Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas; para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia. Vosotros también, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrád en vuestra fe virtud; y en la virtud ciencia; Y en la ciencia templaza; y en la templaza paciencia; y en la paciencia temor de Dios; Y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad. Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos, ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu Cristo. Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y no puede ver de lejos, estando olvidado de la purgación de sus antiguos pecados. Por lo cual, hermanos, tanto más trabajád de hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo. Por lo cual yo no me descuidaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente. Porque tengo por justo, (en tanto que estoy en este tabernáculo,) de excitaros por medio de recordamientos: Sabiendo que brevemente tengo de dejar éste mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesu Cristo me ha declarado. También yo procuraré con diligencia, que después de mi fallecimiento vosotros podáis tener siempre memoria de estas cosas. Porque nosotros no os habemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesu Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad. Porque él había recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fue a él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado Hijo mío, en el cual yo me he agradado. Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo. Tenemos también la palabra profética más firme: a la cual hacéis bien de estar atentos como a una candela que alumbra en un lugar oscuro, hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones: Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de privado desatamiento. Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana; mas los santos hombres de Dios hablaron, siendo inspirados del Espíritu Santo.

Evangelio

Lucas 2:41-52

E iban sus padres todos los años a Jerusalem en la fiesta de la pascua. ¶ Y como fue de doce años, ellos subieron a Jerusalem conforme a la costumbre de la fiesta. Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes, y entre los conocidos. Y como no le hallasen, volvieron a Jerusalem, buscándole. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles, y preguntándoles. Y todos los que le oían, estaban fuera de sí por su entendimiento y respuestas. Y como le vieron, se espantaron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios que son de mi Padre me conviene estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. ¶ Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, y en estatura, y en favor acerca de Dios y de los hombres.

Evangelio

Juan 4:15-24

La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla. Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido; Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad. Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar. Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren. Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren.

Evangelio

Mateo 7

No juzguéis; porque también no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, con ella os volverán a medir. Y ¿por qué miras la arista que está en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, una viga en tu ojo? ¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano. No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan, y os despedacen. ¶ Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis; llamád, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿O si le pidiere un pez, le dará una serpiente? Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, ¿cuánto más dará buenas cosas a los que le piden? ¶ Así que, todas las cosas que querríais que los hombres hiciesen con vosotros, así también hacéd vosotros con ellos; porque esta es la ley, y los profetas. ¶ Entrád por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a perdición; y los que van por él, son muchos. Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva a la vida; y pocos son los que lo hallan. ¶ Guardáos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas; mas interiormente son lobos robadores. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, o higos de las cambroneras? De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol carcomido lleva malos frutos. No puede el buen árbol llevar malos frutos; ni el árbol carcomido llevar buenos frutos. Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego. Así que por sus frutos los conoceréis. No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos demonios, y en tu nombre hicimos muchas grandezas? Y entonces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí, obradores de maldad. ¶ Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varón prudente que edificó su casa sobre roca: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varón insensato, que edificó su casa sobre arena: Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fue su ruina grande. Y fue que como Jesús acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina: Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

Las lecturas del día, cada mañana

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