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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Isaías 18:1-13

¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía! ¶ El que envía mensajeros por la mar, y en navíos de junco sobre las aguas: Andád ligeros mensajeros a la nación arrastrada, y repelada: al pueblo temeroso desde su principio, y después: nación harta de esperar, y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos, Todos los moradores del mundo, y los vecinos de la tierra, cuando levantare bandera en los montes verla heis; y cuando tocare trompeta, oírla heis. Porque Jehová me dijo así: Reposarme he, y miraré desde mi morada: como sol claro después de la lluvia, y como nube cargada de rocío en el calor de la segada. ¶ Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor, los frutos fueren maduros, entonces podará con podaderas los ramitos, y cortará, y quitará las ramas. Y serán dejados todos a las aves de los montes, y a las bestias de la tierra: sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra. ¶ En aquel tiempo será traído presente a Jehová de los ejércitos, el pueblo arrastrado, y repelado, el pueblo temeroso desde su principio, y después, gente harta de esperar, y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sión.

Primera lectura

Miqueas 3

Y dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y cabezas de la casa de Israel: ¿No pertenecía a vosotros saber el derecho? Que aborrecen lo bueno, y aman lo malo: que les roban su cuero, y su carne de sobre sus huesos. Y que comen la carne de mi pueblo, y les desuellan su cuero de sobre ellos, y les quebrantan sus huesos, y los rompen como para echar en caldero, y como carnes en olla. Entonces clamarán a Jehová, y no les responderá: antes esconderá de ellos su rostro en aquel tiempo, como ellos hicieron malas obras. Así dijo Jehová de los profetas, que hacen errar mi pueblo, que muerden con sus dientes, y claman paz; y al que no les diere que coman, aplazan contra él batalla. Por tanto de la profecía se os hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre estos profetas se pondrá el sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos. Y avergonzarse han los profetas, y confundirse han los adivinos, y ellos todos cubrirán su labio; porque no tendrán respuesta de Dios. Yo empero soy lleno de fuerza del Espíritu de Jehová, y de juicio, y de fortaleza; para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado. Oíd ahora esto, cabezas de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho: Que edificáis a Sión con sangre, y a Jerusalem con injusticia: Sus cabezas juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y arrímanse a Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. Por tanto a causa de vosotros Sión será arada como campo, y Jerusalem será majanos, y el monte de la casa como cumbres de breña.

Primera lectura

Isaías 2:1-5

Palabra que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá, y a Jerusalem. Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados; y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Veníd, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob, y enseñarnos ha en sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en azadones, y sus lanzas en hoces: no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Veníd, o! casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová.

Oración matutina — primera lectura

Isaías 1

Visión de Isaías, hijo de Amós, la cual vio sobre Judá y Jerusalem, en días de Ozías, Joatam, Acaz, y Ezequías, reyes de Judá, Oíd, cielos, y escucha, tierra; porque habla Jehová. Crié hijos, y los levanté a grandes; y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoció a su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoció, mi pueblo no entendió. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos corrompedores! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al santo de Israel, tornáronse atrás. ¿Para qué seréis castigados aun? todavía os rebelaréis. Toda cabeza enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa entera: herida, hinchazón, y llaga podrida: no son curadas, ni vendadas, ni ablandadas, con aceite. Vuestra tierra destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como en asolamiento de extraños. Y quedará la hija de Sión como choza en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada. Si Jehová de los ejércitos no hubiera hecho que nos quedasen sobras muy pocas, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra. ¶ Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová: escuchád la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué a mí la multitud de vuestros sacrificios? dice Jehová. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos de cabrío. ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis a ver mi rostro, a hollar mis patios? No me traigáis más presente vano: el perfume me es abominación. Luna nueva, y sábado, convocar convocación, no podré sufrir: iniquidad y solemnidad. Vuestras lunas nuevas, y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: hánme sido carga: cansado estoy de llevarlas. Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; también cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre vuestras manos. ¶ Lavád, limpiaos, quitád la iniquidad de vuestras obras de la presencia de mis ojos: dejád de hacer lo malo: Aprendéd a bien hacer, buscád juicio, restituíd al agraviado, oíd a derecho al huérfano, amparád la viuda. Veníd pues, dirá Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, serán tornados como la lana. Si quisiereis, y oyereis, comeréis el bien de la tierra. Si no quisiereis, y fuereis rebeldes, seréis consumidos a cuchillo; porque la boca de Jehová lo ha dicho. ¶ ¡Cómo te has tornado ramera, o ciudad fiel! Llena estuvo de juicio, y equidad habitó en ella: mas ahora, homicidas. Tu plata se ha tornado escorias; y tu vino es mezclado con agua. Tus príncipes prevaricadores, y compañeros de ladrones: todos aman los presentes, y siguen los salarios: no oyen a juicio al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. Por tanto dice el Señor Jehová de los ejércitos, Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, vengarme he de mis adversarios. Y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré todo tu estaño. Y restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero: entonces te llamarán, ciudad de justicia, ciudad fiel. Sión con juicio será rescatada, y los que a ella volvieren, con justicia. Mas los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados; y los que dejaron a Jehová serán consumidos. Entonces los olmos que amasteis os avergonzarán; y los bosques que escogisteis os afrentarán. Porque seréis como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltaron las aguas. Y el fuerte será como estopa, y el que lo hizo, como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.

Epístola

Romanos 13:11-14

Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos esta más cerca nuestra salvación, que cuando creíamos. La noche ya pasa, y el día va llegando: desechemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz. Andemos honestamente, como de día: no en glotonerías y borracheras, no en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia: Mas vestíos del Señor Jesu Cristo; y no penséis en la carne para cumplir sus deseos.

Primera lectura

Isaías 2

Palabra que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá, y a Jerusalem. Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados; y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Veníd, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob, y enseñarnos ha en sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en azadones, y sus lanzas en hoces: no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Veníd, o! casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová. ¶ Ciertamente tú has dejado tu pueblo, a la casa de Jacob; porque se han henchido de oriente, y de agoreros, como los Filisteos, y en hijos ajenos descansaron. Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin: también está llena su tierra de caballos, ni sus carros tienen número. También está llena su tierra de ídolos; y a la obra de sus manos se han arrodillado, a lo que fabricaron sus dedos. Y todo hombre se ha inclinado, y todo varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás. ¶ Métete en la piedra, escóndete en el polvo de la presencia espantosa de Jehová, y del resplandor de su majestad. La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será abajada; y Jehová solo será ensalzado en aquel día. Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado, y será abajado; Y sobre todos los cedros del Líbano, altos y sublimes; y sobre todos los alcornoques de Basán; Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados; Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; Y sobre todas las naves de Társis; y sobre todas pinturas preciadas. Y la altivez del hombre será abajada, y la soberbia de los hombres será abatida; y Jehová solo será ensalzado en aquel día. Y quitará totalmente los ídolos; Y meterse han en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra de la presencia espantosa de Jehová, y del resplandor de su majestad, cuando él se levantará para herir la tierra. Aquel día el hombre arrojará en las cuevas, de los topos, y de los murciélagos, sus ídolos de plata, y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase. Y meterse han en las hendeduras de las piedras, y en las cavernas de las peñas delante de la presencia temerosa de Jehová, y del resplandor de su majestad, cuando se levantará para herir la tierra. Dejáos, pues, del hombre, cuyo espíritu está en su nariz; porque, ¿de qué es estimado él?

Oración matutina — segunda lectura

Hechos 3

Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora de la oración, es decir, la de nona. Y un hombre, cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día a la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este como vio a Pedro y a Juan que comenzaban a entrar en el templo, les pedía una limosna. Pedro pues con Juan poniendo los ojos en él, dijo: Mira a nosotros. Entonces él estuvo atento a ellos, esperando recibir de ellos algo. Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro; mas lo que tengo, eso te doy: en el nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, levántate, y anda. Y tomándole por la mano derecha, le levantó; y luego fueron afirmados sus pies y tobillos. Y saltando, se puso en pie, y anduvo, y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andando, y alabando a Dios. Y le conocían, que él era el que se sentaba a pedir la limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le había acontecido. ¶ Y teniendo a Pedro y a Juan el cojo que había sido sanado, todo el pueblo concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón atónitos. Lo cual viendo Pedro, respondió al pueblo: Varones Israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste? El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, al cual vosotros entregasteis, y negasteis delante de Pilato, juzgando él que había de ser suelto. Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese un hombre homicida; Y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Y su nombre, por la fe en su nombre ha confirmado a éste que vosotros veis y conocéis; y la fe que por él es, ha dado a éste esta perfecta sanidad en presencia de todos vosotros. Mas ahora, hermanos, yo sé que por ignorancia habéis hecho aquello, como también vuestros príncipes. Empero Dios lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer, así lo ha cumplido. Arrepentíos, pues, y convertíos, para que vuestros pecados sean raídos, cuando los tiempos del refrigerio vinieren de la presencia del Señor; Y enviará a Jesu Cristo, que os ha sido antes anunciado. Al cual cierto es menester que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas: de que habló Dios por boca de todos sus santos profetas que han sido desde el principio de los siglos. Porque Moisés a la verdad dijo a los padres: El Señor vuestro Dios os levantará un profeta de vuestros hermanos, como yo: a él oiréis en todas las cosas que os hablare. Y acontecerá, que toda alma que no oyere a aquel profeta, será exterminada de entre el pueblo. Y todos los profetas desde Samuel, y en adelante, todos los que han hablado, han prenunciado estos días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios concertó con nuestros padres, diciendo a Abraham: Y en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra. A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo Jesús, le envió para que os bendijese, convirtiéndoos cada uno de su maldad.

Salmo responsorial

Salmos 89

Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente: en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca. Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos: en ellos afirmarás tu verdad. Hice alianza con mi escogido: juré a David mi siervo; Para siempre confirmaré tu simiente: y edificaré de generación en generación tu trono. Selah. Y celebrarán los cielos tu maravilla, o! Jehová: tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará con Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los dioses? Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus al rededores. Jehová Dios de los ejércitos, ¿quién como tú, fuerte-Jehová; y tu verdad al rededor de ti? Tú dominas sobre la soberbia de la mar: cuando se levantan sus ondas, tú las haces sosegar. Tú quebrantaste como muerto a Egipto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos. Tuyos los cielos, tuya también la tierra: el mundo y su plenitud tú lo fundaste: Al aquilón y al austro tú los creaste: Tabor y Hermón en tu nombre cantarán. Tuyo es el brazo con la valentía: fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra. Justicia y juicio es la compostura de tu trono: misericordia y verdad van delante de tu rostro. Bienaventurado el pueblo que sabe cantarte alegremente: Jehová, a la luz de tu rostro andarán: En tu nombre se alegrarán todo el día: y en tu justicia se ensalzarán: Porque tú eres la gloria de su fortaleza; y por tu buena voluntad ensalzarás nuestro cuerno. Porque Jehová es nuestro escudo: y nuestro Rey es el Santo de Israel. Entonces hablaste en visión a tu misericordioso, y dijiste: Yo he puesto el socorro sobre valiente: ensalcé a un escogido de mi pueblo. Hallé a David mi siervo: ungíle con el aceite de mi santidad: Porque mi mano será firme con él; mi brazo también le fortificará: No le atribulará enemigo: ni hijo de iniquidad le quebrantará: Mas yo quebrantaré delante de él a sus enemigos: y heriré a sus aborrecedores. Y mi verdad y mi misericordia serán con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno. Y pondré su mano en la mar, y en los ríos su diestra. El me llamará: Mi padre eres tú, mi Dios, la roca de mi salud. Yo también le pondré por primogénito; alto sobre los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él. Y pondré su simiente para siempre; y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley; y no anduvieren en mis juicios: Si profanaren mis estatutos; y no guardaren mis mandamientos: Entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas mi misericordia no la quitaré de él: ni falsearé mi verdad. No profanaré mi concierto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez juré por mi santuario: No mentiré a David. Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, la cual será testigo fiel en el cielo. Selah. Y tú desechaste, y menospreciaste a tu ungido, y airástete con él. Rompiste el concierto de tu siervo; profanaste a tierra su corona. Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas. Robáronle todos los que pasaron por el camino: es oprobio a sus vecinos. Ensalzaste la diestra de sus enemigos; alegraste a todos sus adversarios. Embotaste asimismo el filo de su espada; y no le levantaste en la batalla. Hiciste cesar su claridad, y echaste por tierra su trono. Acortaste los días de su juventud; cubrístele de vergüenza. Selah. ¿Hasta cuándo, o! Jehová? ¿Esconderte has para siempre? ¿Arderá para siempre tu ira como el fuego? Acuérdate cuanto sea mi tiempo: ¿por qué criaste sujetos a vanidad a todos los hijos del hombre? ¿Qué hombre vivirá, y no verá muerte? ¿escapará su alma del poder del sepulcro? Selah. Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias? Jurado has a David por tu verdad. Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos, que yo llevo de muchos pueblos en mi seno: Porque tus enemigos, o! Jehová, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado las pisadas de tu ungido. Bendito Jehová para siempre. Amén y Amén.

Evangelio

Lucas 21:25-33

Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas; Secándose los hombres a causa del temor, y esperando las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y grande gloria. Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirád, y levantád vuestras cabezas; porque vuestra redención está cerca. Y les dijo también una parábola: Mirád la higuera, y todos los árboles: Cuando ya brotan, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca: Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entendéd que está cerca el reino de Dios. De cierto os digo, que no pasará esta generación, hasta que todo sea hecho. El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

Salmo responsorial

Salmos 26

Júzgame, o! Jehová, porque yo en mi integridad he andado, y en Jehová he confiado: no vacilaré. Pruébame, o! Jehová, y tiéntame: funde mis riñones y mi corazón. Porque tu misericordia está delante de mis ojos: y en tu verdad ando. No me asenté con los varones de falsedad: ni entré con los que andan encubiertamente. Aborrecí la congregación de los malignos: y con los impíos nunca me asenté. Lavaré en inocencia mis manos: y andaré al derredor de tu altar, o! Jehová, Para dar voz de alabanza, y para contar todas tus maravillas. Jehová, la habitación de tu casa he amado: y el lugar del tabernáculo de tu gloria. No juntes con los pecadores mi alma, ni con los varones de sangres mi vida. En cuyas manos está el mal hecho, y su diestra está llena de cohechos. Mas yo ando en mi integridad: redímeme, y ten misericordia de mí. Mi pie ha estado en rectitud, y en las congregaciones bendeciré a Jehová.

Salmo responsorial

Salmos 36

Dicho de la rebelión del impío en medio de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. Por tanto se lisonjea en sus ojos para hallar su iniquidad, para aborrecerla. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para hacer bien. Iniquidad piensa sobre su cama; está sobre camino no bueno, no aborrece el mal. ¶ Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes. Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande; al hombre y al animal conservas, o! Jehová. ¶ ¡Cuán ilustre es tu misericordia, o, Dios! y los hijos de Adam se abrigan en la sombra de tus alas. Embriagarse han de la grosura de tu casa: y del arroyo de tus delicias los abrevarás. Porque contigo está el manadero de la vida; en tu lumbre veremos lumbre. Extiende tu misericordia a los que te conocen; y tu justicia a los rectos de corazón. No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva. Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.

Salmo responsorial

Salmos 2

¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan vanidad? Estarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán en uno contra Jehová, y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus coyundas: y echemos de nosotros sus cuerdas. El que mora en los cielos se reirá: el Señor se burlará de ellos. Entonces hablará a ellos con su furor, y con su ira los conturbará. Y yo te establecí mi rey sobre Sión, el monte de mi santidad. Yo recitaré el decreto. Jehová me dijo: Mi hijo eres tú: yo te engendré hoy. Demándame, y yo daré las gentes por tu heredad, y por tu posesión los cabos de la tierra. Quebrantarlos has con vara de hierro: como vaso de ollero los desmenuzarás. Y ahora reyes entendéd: admitid consejo jueces de la tierra. Servíd a Jehová con temor: y alegráos con temblor. Besád al hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino: cuando se encendiere un poco su furor, bienaventurados todos los que confían en él.

Oración vespertina — primera lectura

Isaías 2

Palabra que vio Isaías, hijo de Amós, tocante a Judá, y a Jerusalem. Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados; y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Veníd, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob, y enseñarnos ha en sus caminos, y caminaremos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en azadones, y sus lanzas en hoces: no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para la guerra. Veníd, o! casa de Jacob, y caminemos a la luz de Jehová. ¶ Ciertamente tú has dejado tu pueblo, a la casa de Jacob; porque se han henchido de oriente, y de agoreros, como los Filisteos, y en hijos ajenos descansaron. Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin: también está llena su tierra de caballos, ni sus carros tienen número. También está llena su tierra de ídolos; y a la obra de sus manos se han arrodillado, a lo que fabricaron sus dedos. Y todo hombre se ha inclinado, y todo varón se ha humillado: por tanto no los perdonarás. ¶ Métete en la piedra, escóndete en el polvo de la presencia espantosa de Jehová, y del resplandor de su majestad. La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será abajada; y Jehová solo será ensalzado en aquel día. Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo ensalzado, y será abajado; Y sobre todos los cedros del Líbano, altos y sublimes; y sobre todos los alcornoques de Basán; Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados; Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; Y sobre todas las naves de Társis; y sobre todas pinturas preciadas. Y la altivez del hombre será abajada, y la soberbia de los hombres será abatida; y Jehová solo será ensalzado en aquel día. Y quitará totalmente los ídolos; Y meterse han en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra de la presencia espantosa de Jehová, y del resplandor de su majestad, cuando él se levantará para herir la tierra. Aquel día el hombre arrojará en las cuevas, de los topos, y de los murciélagos, sus ídolos de plata, y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase. Y meterse han en las hendeduras de las piedras, y en las cavernas de las peñas delante de la presencia temerosa de Jehová, y del resplandor de su majestad, cuando se levantará para herir la tierra. Dejáos, pues, del hombre, cuyo espíritu está en su nariz; porque, ¿de qué es estimado él?

Segunda lectura

Apocalipsis 2

Escribe al ángel de la iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candelabros de oro, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. Y has sufrido, y sufres, y has trabajado por causa de mi nombre, y no has desfallecido. Pero tengo algo contra ti, porque has dejado tu primer amor. Por lo cual ten memoria de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; si no, vendré a ti prestamente, y quitaré tu candelabro de su lugar, si no te arrepintieres. Empero tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaitas, los cuales yo también aborrezco. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: El primero y el postrero, que fue muerto, y vive, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, (pero tú eres rico,) y sé la blasfemia de los que se dicen ser Judíos, y no lo son, sino que son la sinagoga de Satanás. No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo ha de arrojar algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados; y tendréis tribulación de diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: El que venciere, no será dañado de la segunda muerte. Y escribe al ángel de la iglesia que está en Pergamo: El que tiene la espada afilada de dos filos, dice estas cosas: Yo sé tus obras, y donde moras, que es en donde está la silla de Satanás; y tienes mi nombre, y no has negado mi fe, aun en los días en que fue Antipas mi testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satanás mora. Pero tengo unas pocas cosas contra ti; porque tú tienes ahí los que tienen la doctrina de Balaam, el cual enseñaba a Balaac a poner escándalo delante de los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Así también tú tienes a los que tienen la doctrina de los Nicolaitas, lo cual yo aborrezco. Arrepiéntete; porque de otra manera vendré a ti prestamente, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias: Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce, sino aquel que lo recibe. Y escribe al ángel de la iglesia que está en Tiatira: El Hijo de Dios que tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pies semejantes al latón fino, dice estas cosas: Yo he conocido tus obras, y caridad, y servicio, y fe, y tu paciencia, y tus obras; y las postreras, que son muchas más que las primeras. Empero tengo unas pocas cosas contra ti: que permites a Jezabel mujer (que se dice profetisa) enseñar, y seducir a mis siervos, a fornicar, y a comer cosas ofrecidas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta de su fornicación, y no se ha arrepentido. He aquí, yo la arrojaré a un lecho, y a los que adulteran con ella, en muy grande tribulación, si no se arrepintieren de sus obras. Y mataré sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán, que yo soy el que escudriño los riñones, y los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras. Pero yo digo a vosotros, y a los demás que estáis en Tiatira: Cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, (como ellos dicen,) yo no enviaré sobre vosotros otra carga. Empero la que ya tenéis, tenédla hasta que yo venga. Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las naciones; Y regirlas ha con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de ollero, como también yo he recibido de mi Padre. Y darle he la estrella de la mañana. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Segunda lectura

Gálatas 5

Estád, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos libertó; y no volváis otra vez a sujetaros bajo el yugo de servidumbre. He aquí, yo Pablo os digo: Que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada. Y otra vez vuelvo a protestar a todo hombre que se circuncidare, que está obligado a hacer toda la ley. Cristo se ha hecho para vosotros inútil, los que pretendéis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído. Mas nosotros, por el Espíritu, aguardamos la esperanza de justicia por la fe. Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión; sino la fe que obra por el amor. Corríais bien: ¿quién os impidió para no obedecer a la verdad? Esta persuasión no es de aquel que os llama. Un poco de levadura leuda toda la masa. Yo confío de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa pensaréis; mas el que os inquieta, llevará el juicio, quienquiera que él sea. Mas yo, hermanos, si aun predico la circuncisión, ¿por qué, pues, padezco persecución? Luego cesado ha la ofensa de la cruz. Ojalá fuesen aun cortados los que os alborotan. Porque vosotros, hermanos, habéis sido llamados a libertad; solamente que no pongáis la libertad por ocasión a la carne, sino que os sirváis por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en una palabra se cumple, a saber, en esta: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo. Mas si los unos a los otros os mordéis, y os coméis, mirád que no seáis consumidos los unos por los otros. Digo, pues: Andád en el Espíritu; y no cumpliréis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contrario al deseo del Espíritu, y el deseo del Espíritu es contrario al deseo de la carne; y estas cosas se oponen la una a la otra, de manera que no podáis hacer lo que quisiereis. Mas si sois guiados del Espíritu, no estáis debajo de la ley. Manifiestas son empero las obras de la carne, que son estas: Adulterio, fornicación, inmundicia, disolución, Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, zelos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Envidias, homicidios, embriagueces, banqueterías, y cosas semejantes a estas: de las cuales os denuncio, como también os he denunciado ya, que los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es: Amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas, no hay ley. Y los que son de Cristo, ya crucificaron la carne con sus afectos y concupiscencias. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos a los otros, envidiosos los unos de los otros.

Segunda lectura

Romanos 15:4-9

Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestro enseñamiento fueron escritas; para que por la paciencia, y consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Mas el Dios de la paciencia y de la consolación, os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús: Para que de un solo corazón y de una misma boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo. Por tanto recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos ha recibido para gloria de Dios. ¶ Digo pues, que Cristo Jesús fue ministro de la circuncisión, por la verdad de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres; Y para que los Gentiles glorifiquen a Dios por su misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré a ti entre los Gentiles, y cantaré a tu nombre.

Segunda lectura

Romanos 9:30-33

¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.

Evangelio

Lucas 4

Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto, Por cuarenta días, y era tentado del diablo. Y no comió cosa alguna en aquellos días: los cuales pasados, después tuvo hambre. Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se haga pan. Y Jesús respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios. Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un momento de tiempo. Y le dijo el diablo: A ti te daré esta potestad toda, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy. Tú, pues, si adorares delante de mí, serán todos tuyos. Y respondiendo Jesús, le dijo: Quítate de delante de mí, Satanás; porque escrito está: Al Señor Dios tuyo adorarás, y a él solo servirás. Y le llevó a Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo. Porque escrito está: Que a sus ángeles te encomendará, para que te guarden; Y que en sus manos te llevarán, porque nunca hieras tu pie en piedra. Y respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios. Y acabada toda la tentación, el diablo se separó de él por algún tiempo. ¶ Y Jesús volvió en virtud del Espíritu a Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de al derredor. Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos. ¶ Y vino a Nazaret, donde había sido criado, y entró, conforme a su costumbre, el día del sábado en la sinagoga, y se levantó a leer. Y le fue dado el libro del profeta Isaías; y como desarrolló el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido; para dar buenas nuevas a los pobres me ha enviado; para sanar a los quebrantados de corazón; para publicar a los cautivos redención, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los oprimidos; Para predicar el año agradable del Señor. Y arrollando el libro, como le dio al ministro, se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga se clavaron en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos. Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José? Y les dijo: Sin duda me diréis este refrán: Médico, cúrate a ti mismo: de tantas cosas que hemos oído haber sido hechas en Capernaum, haz también aquí en tu tierra. Y dijo: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su tierra. En verdad os digo, que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, que hubo grande hambre en toda la tierra: Mas a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Siro. Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas. Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle. Mas él, pasando por medio de ellos, se fue. ¶ Y descendió a Capernaum, ciudad de Galilea, y allí los enseñaba en los sábados. Y estaban fuera de sí de su doctrina; porque su palabra era con potestad. Y estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz, Diciendo: Déjanos, ¿qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco quién eres, eres el Santo de Dios. Y Jesús le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio, salió de él; y no le hizo daño alguno. Y cayó espanto sobre todos, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen? Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca. ¶ Y levantándose Jesús de la sinagoga, se entró en casa de Simón; y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella. Y volviéndose hacia ella, riñó a la fiebre, y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les sirvió. Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios; mas él riñéndoles no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo. Y siendo ya de día salió, y se fue a un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenían para que no se apartase de ellos. Y él les dijo: También a otras ciudades es menester que yo anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado. Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

Oración vespertina — segunda lectura

Hebreos 8

Así que la suma de las cosas que habemos dicho es esta: Que tenemos tal sumo sacerdote que se asentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos: Ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Porque todo sumo sacerdote es constituido para ofrecer dones y también sacrificios: por lo cual fue necesario que éste también tuviese algo que ofrecer. Porque si él estuviese sobre la tierra, ni aun sería sacerdote, habiendo aun los otros sacerdotes que ofrecen los dones según la ley. (Los cuales sirven por bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido a Moisés cuando había de comenzar a construir el tabernáculo: Mira, pues, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.) Mas ahora él ha alcanzado un ministerio tanto más excelente, cuanto que también él es el mediador de un mejor concierto, el cual ha sido establecido sobre mejores promesas. Porque si en aquel primer concierto no hubiera falta, no se hubiera procurado lugar para un segundo. Porque reprendiendo los dice: He aquí, vienen días, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israel, y para con la casa de Judá, un nuevo concierto: No según el concierto que hice con vuestros padres en el día que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi concierto, y yo no me cuidé de ellos, dice el Señor. Porque éste es el concierto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en la mente de ellos, y sobre el corazón de ellos las escribiré; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo: Y no enseñará cada uno a su conciudadano, ni cada uno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán desde el menor de ellos hasta el mayor. Porque seré propicio a sus injusticias, y a sus pecados; y de sus iniquidades no me acordaré más. Diciendo un nuevo concierto, dio por viejo al primero; y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.

Evangelio

Mateo 3:1-12

Y en aquellos días vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de Judea, Y diciendo: Arrepentíos; que el reino de los cielos se acerca. Porque éste es aquel del cual fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: enderezád sus veredas. Y tenía Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero al rededor de sus lomos; y su comida era langostas, y miel montés. Entonces salía a él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al derredor del Jordán, Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían a su bautismo, les decía: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira que vendrá? Hacéd pues frutos dignos de arrepentimiento. Y no penséis en deciros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos a Abraham aun de estas piedras. Ahora, ya también la hacha está puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene en pos de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará con Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano, y aventará su era, y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Evangelio

Lucas 21:20-28

Y cuando viereis a Jerusalem cercada de ejércitos, sabéd entonces que su destrucción ha llegado. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; y los que estuvieren en medio de ella, váyanse; y los que en las otras regiones, no entren en ella. Porque estos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas, ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apretura grande sobre la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos por todas las naciones; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos. Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas; Secándose los hombres a causa del temor, y esperando las cosas que sobrevendrán a la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y grande gloria. Y cuando estas cosas comenzaren a hacerse, mirád, y levantád vuestras cabezas; porque vuestra redención está cerca.

Evangelio

Mateo 2

Y como fue nacido Jesús en Belén de Judea en días del rey Heródes, he aquí, que Magos vinieron del oriente a Jerusalem, Diciendo: ¿Dónde está el rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Y oyendo esto el rey Heródes se turbó, y toda Jerusalem con él. Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó donde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá el Caudillo, que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Heródes, llamados los Magos en secreto, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella. Y enviándoles a Belén, dijo: Andád allá, y preguntád con diligencia por el niño; y después que le hallareis, hacédmelo saber, para que yo venga y le adore. Y ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí, que la estrella, que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el niño. Y vista la estrella, se regocijaron mucho de gran gozo. Y entrando en la casa, hallaron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron, y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e incienso, y mirra. ¶ Y siendo avisados por revelación en sueños, que no volviesen a Heródes, se volvieron a su tierra por otro camino. Y partidos ellos, he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños a José, diciendo: Levántate, y toma al niño, y a su madre, y huye a Egipto, y estáte allá, hasta que yo te lo diga; porque ha de acontecer que Heródes buscará al niño para matarle. Y levantándose él, tomó al niño y a su madre de noche, y se fue a Egipto; Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes, para que se cumpliese lo que había hablado el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé a mi Hijo. ¶ Heródes entonces, como se vio burlado de los Magos, se enojó mucho; y envió, y mató todos los niños que había en Belén, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que había entendido de los Magos. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Voz fue oída en Rama, lamentación, y lloro, y gemido grande: Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron. ¶ Mas muerto Heródes, he aquí, el ángel del Señor aparece en sueños a José en Egipto, Diciendo: Levántate, y toma al niño, y a su madre, y vete a tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño. Entonces él se levantó, y tomó al niño, y a su madre, y vínose a tierra de Israel. Y oyendo que Arquelao reinaba en Judea por Heródes su padre, tuvo temor de ir allá; mas amonestado por revelación en sueños, se fue a las partes de Galilea. Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret; para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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