Bosko

Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

1 Tesalonicenses 5:12-22

¶ Y, os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; Y que los tengáis en la mayor estima, amándolos a causa de su obra: tenéd paz entre vosotros mismos. ¶ Os exhortamos, pues, hermanos, que amonestéis a los que andan desordenadamente, que consoléis a los de poco ánimo, que soportéis a los flacos, que seáis sufridos para con todos. Mirád que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguíd siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos. Estád siempre gozosos. Orád sin cesar. En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús acerca de vosotros. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinádlo todo: retenéd lo que fuere bueno. Apartáos de toda apariencia de mal.

Primera lectura

Daniel 10

En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel cuyo nombre era Baltasar; y la palabra era verdadera, y el plazo grande: la cual palabra él entendió, y tuvo inteligencia en la visión. En aquellos días yo Daniel me contristé tres semanas de tiempo. No comí pan delicado, ni carne ni vino entró en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas de días. Y a los veinte y cuatro días del mes primero, yo estaba a la orilla del gran río Jidekel: Y alzando mis ojos miré, y he aquí un varón vestido de lienzos, y ceñidos sus lomos de oro muy fino: Y su cuerpo era como Társis, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de metal resplandeciente; y la voz de sus palabras, como voz de algún ejército. Y yo Daniel solo vi aquella visión; y los varones que estaban conmigo no la vieron: mas cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron, y escondiéronse. Y quedé yo solo, y ví esta gran visión, y no quedó en mi esfuerzo, antes mi fuerza se me trocó en desmayo, sin retener alguna fuerza. Y oí la voz de sus palabras; y como oí la voz de sus palabras, yo fui adormecido sobre mi rostro, y mi rostro en tierra. Y he aquí que una mano me tocó, e hizo que me moviese sobre mis rodillas, y sobre las palmas de mis manos. Y díjome: Daniel, varón de deseos, está atento a las palabras que yo te hablaré, y levántate sobre tus pies; porque yo soy enviado ahora a ti: Y estando hablando conmigo esto, yo estaba temblando. Y díjome: Daniel, no temas; porque desde el primer día que diste tu corazón a entender, y a afligirte en la presencia de tu Dios, son oídas tus palabras; y yo soy venido a causa de tus palabras. Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veinte y un días; y he aquí que Micael uno de los principales príncipes vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia. Y soy venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque aun habrá visión por algunos días. Y estando hablando conmigo semejantes palabras, puse mis ojos en tierra, y enmudecí. Y he aquí como una semejanza de hombre, que tocó mis labios; y abrí mi boca, y hablé, y dije a aquel que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión se trastornaron mis dolores sobre mí, y no me quedó fuerza. ¿Cómo pues podrá el siervo de este mi Señor hablar con este mi Señor? porque en este instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó. Y me dijo: Varón de deseos, no temas: paz a ti: ten buen ánimo, y esfuérzate. Y hablando él conmigo yo me esforcé, y dije: Hable mi Señor, porque esforzádome has. Y dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? porque luego tengo de volver para pelear con el príncipe de los Persas; y en saliendo yo, luego viene el príncipe de Grecia. Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad; y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estos negocios, si no Micael vuestro príncipe.

Primera lectura

Salmos 24:1-10

De Jehová es la tierra y su plenitud: el mundo, y los que en él habitan. Porque él la fundó sobre los mares: y sobre los ríos la afirmó. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿y quién estará en el lugar de su santidad? El limpio de manos, y limpio de corazón: el que no tomó en vano mi alma, ni juró con engaño. Recibirá bendición de Jehová: y justicia del Dios de salud. Esta es la generación de los que le buscan: de los que buscan tu rostro, es a saber, Jacob. Selah. ¶ Alzád, o! puertas, vuestras cabezas, y alzáos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte, valiente; Jehová el valiente en batalla. Alzád, o! puertas, vuestras cabezas, y alzáos vosotras puertas eternas, y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, él es el Rey de gloria. Selah.

Oración matutina — primera lectura

Ezequiel 14

Y vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y sentáronse delante de mí. Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Hijo del hombre, estos hombres han levantado sus ídolos sobre su corazón; y el tropezadero de su maldad han puesto delante de su rostro: ¿cuándo me preguntaren, téngoles de responder? Por tanto háblales, y decirles has: Así dijo el Señor Jehová: Cualquiera hombre de la casa de Israel, que hubiere levantado sus ídolos sobre su corazón, y hubiere puesto el tropezadero de su maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé al que así viniere en la multitud de sus ídolos: Para tomar a la casa de Israel en su corazón, que se han apartado de mí todos ellos en sus ídolos. Por tanto di a la casa de Israel: Así dijo el Señor Jehová: Convertíos, y hacéd que se conviertan de vuestros ídolos; y de todas vuestras abominaciones apartád vuestros rostros. Porque cualquiera hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere levantado sus ídolos en su corazón, y hubiere puesto delante de su rostro el tropezadero de su maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí. Y yo pondré mi rostro contra aquel varón, y le pondré por señal, y por refranes, y yo le cortaré de entre mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová. Y el profeta cuando fuere engañado, y hablare palabra, yo Jehová engañé el tal profeta; y yo extenderé mi mano sobre él, y le raeré de en medio de mi pueblo de Israel. Y llevarán su maldad: como la maldad del que pregunta, así será la maldad del profeta: Porque no yerren más los de la casa de Israel de en pos de mí, ni más se contaminen en todas sus rebeliones; y me sean a mí por pueblo, y yo les sea a ellos por Dios, dijo el Señor Jehová. ¶ Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Hijo del hombre, la tierra, cuando pecare contra mí rebelando de rebelión, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare la fuerza del pan, y enviare en ella hambre, y talare de ella hombres y bestias; Si estuvieren en medio de ella estos tres varones, Noé, Daniel, y Job, ellos por su justicia librarán su vida, dijo el Señor Jehová. Y si hiciere pasar mala bestia por la tierra, y la asolare, y fuere asolada que no haya quien pase a causa de la bestia, Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, ni a sus hijos, ni a sus hijas librarán: ellos solos serán libres, y la tierra será asolada. O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere talar de ella hombres y bestias, Y estos tres varones estuvieren en medio de ella, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán sus hijos, ni sus hijas: ellos solos serán libres. O si pestilencia enviare sobre esa tierra, y derramare mi ira sobre ella en sangre para talar de ella hombres y bestias. Y estuvieren en medio de ella Noé, y Daniel, y Job, vivo yo, dijo el Señor Jehová, no librarán a su hijo, ni a su hija: ellos por su justicia librarán su vida. Por lo cual así dijo el Señor Jehová: ¿Cuánto más, si mis cuatro malos juicios, espada, y hambre, y mala bestia, y pestilencia, enviare contra Jerusalem, para talar de ella hombres y bestias? Y he aquí que quedará en ella alguna resta de los cuales serán llevados cautivos sus hijos y sus hijas: he aquí que ellos entrarán a vosotros, y veréis su camino, y sus hechos; y tomaréis consolación del mal que hice venir sobre Jerusalem, de todas las cosas que yo traje sobre ella. Y consolaros han cuando viereis su camino y sus hechos: y conoceréis que no sin causa habré hecho todo lo que habré hecho en ella, dijo el Señor Jehová.

Epístola

Colosenses 1:12-20

Dando gracias al Padre que nos hizo idóneos para participar en la herencia de los santos en luz: El cual nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó al reino del Hijo de su amor, En quien tenemos redención por su sangre, remisión de pecados: El cual es imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean potestades: todo fue creado por él, y para él. Y él es antes de todas las cosas; y todas las cosas subsisten en él; Y él es la cabeza del cuerpo, a saber, de la iglesia: el cual es principio y primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud; Y que por él reconciliase todas las cosas a sí, habiendo hecho la paz por la sangre de su cruz, por él, digo, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos.

Primera lectura

Jueces 13

Y los hijos de Israel tornaron a hacer lo malo en los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en mano de los Filisteos cuarenta años. ¶ Y había un hombre de Saraa de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manue; y su mujer era estéril que nunca había parido. A esta mujer se apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás, y parirás un hijo. Ahora por tanto, mira ahora que no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda: Porque tú concebirás, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza; porque aquel niño Nazareo será de Dios desde el vientre; y él comenzará a salvar a Israel de mano de los Filisteos. Y la mujer vino, y contólo a su marido, diciendo: Un varón de Dios vino a mí, cuyo parecer era como parecer de un ángel de Dios, terrible en gran manera, y no le pregunté de donde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre. Y díjome: He aquí que tú concebirás, y parirás un hijo: por tanto ahora no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda; porque este niño desde el vientre será Nazareo de Dios hasta el día de su muerte. Y oró Manue a Jehová, y dijo: Ay, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios, que enviaste, torne ahora a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer. Y Dios oyó la voz de Manue, y el ángel de Dios volvió otra vez a la mujer estando ella en el campo: mas su marido Manue no estaba con ella. Y la mujer corrió presto, y díjolo a su marido, diciéndole: He aquí que aquel varón que vino hoy a mí, me ha aparecido. Y levantóse Manue, y siguió a su mujer: y después que llegó al varón, díjole: ¿Eres tú aquel varón que hablaste a esta mujer? Y él dijo: Yo soy. Entonces Manue dijo: Cúmplase pues tu palabra: ¿qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer? Y el ángel de Jehová respondió a Manue: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije. Ella no comerá cosa que salga de vid que lleve vino: no beberá vino, ni sidra: y no comerá cosa inmunda: finalmente, guardará todo lo que le mandé. Entonces Manue dijo al ángel de Jehová: Ruégote que te detengamos, y aparejaremos delante de ti un cabrito de las cabras. Y el ángel de Jehová respondió a Manue: Aunque me detengas, no comeré de tu pan; mas si quisieres hacer holocausto, sacrifícalo a Jehová. Y Manue no sabía que aquel fuese ángel de Jehová. Y Manue dijo al ángel de Jehová: ¿Cómo es tu nombre, porque cuando tu palabra se cumpliere, te honremos? Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto? Y Manue tomó un cabrito de las cabras, y un presente, y sacrificó sobre una peña a Jehová: e hizo milagro a vista de Manue y de su mujer. Porque aconteció, que como la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar a vista de Manue y de su mujer, los cuales se postraron en tierra sobre sus rostros. Y el ángel de Jehová no tornó a aparecer a Manue ni a su mujer. Entonces conoció Manue que era el ángel de Jehová. Y dijo Manue a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios habemos visto. Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni según el tiempo nos hubiera anunciado esto. Y la mujer parió un hijo, y llamóle por nombre Samsón. Y el niño creció, y Jehová le bendijo. Y el Espíritu de Jehová le comenzó a tomar por veces en Mahane-Dan, entre Saraa y Estaol.

Oración matutina — segunda lectura

Lucas 13

Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo: córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aun este año, hasta que yo la escave, y la estercole. Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después. ¶ Y enseñaba en una sinagoga en sábados. Y, he aquí, una mujer que tenía espíritu de enfermedad diez y ocho años había, y andaba agobiada, así que en ninguna manera podía enhestarse. Y como Jesús la vio, la llamó, y le dijo: Mujer, libre eres de tu enfermedad. Y púsole las manos encima, y luego se enderezó, y glorificaba a Dios. Y respondiendo un príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que es menester obrar: en estos pues veníd, y sed curados; y no en día de sábado. Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, ¿cada uno de vosotros no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y le lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que he aquí, que Satanás la había ligado diez y ocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? Y diciendo él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas que gloriosamente eran por él hechas. ¶ Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé? Semejante es al grano de la mostaza, que tomándole un hombre le metió en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas. Y otra vez dijo: ¿A qué compararé al reino de Dios? Semejante es a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina hasta que todo sea leudado. ¶ Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando, y caminando a Jerusalem. Y le dijo uno: ¿Señor, son pocos los que se salvan? Y él les dijo: Porfiád a entrar por la puerta angosta; porque yo os digo, que muchos procurarán de entrar, y no podrán; Después que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y comenzaréis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él, os dirá: No os conozco de donde seáis. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Y os dirá: Dígoos, que no os conozco de donde seáis: apartáos de mí todos los obreros de iniquidad. Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. Y vendrán del oriente, y del occidente, y del norte, y del mediodía, y se sentarán en el reino de Dios. Y, he aquí, hay postreros, que serán primeros; y hay primeros, que serán postreros. ¶ Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Heródes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decíd a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado. Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem. ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina recoge su nidada debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y os digo, que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Salmo responsorial

Salmos 23

Jehová es mi pastor; no me faltará. En lugares de yerba me hará yacer: junto a aguas de reposo me pastoreará. Hará volver mi alma: guiarme ha por sendas de justicia por su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré algún mal, porque tú estarás conmigo: tu vara, y tu cayado ellos me confortarán. Adornarás mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores: ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está revertiendo. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa de Jehová reposaré por luengos días.

Evangelio

Juan 18:33-37

Entonces Pilato volvióse a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato respondió: ¿Soy yo Judío? Tu misma nación, y los sumos sacerdotes, te han entregado a mí: ¿qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los Judíos, ahora pues mi reino no es de aquí. Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, es a saber, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.

Salmo responsorial

Salmos 140

Escápame, o! Jehová, de hombre malo: de varón de iniquidades guárdame: Que pensaron males en el corazón: cada día juntaron contiendas. Aguzaron su lengua como la serpiente: veneno de áspid hay debajo de sus labios. Selah. Guárdame, o! Jehová, de manos de impío, de varón de injurias guárdame: que han pensado de rempujar mis pasos. Soberbios me han escondido lazo y cuerdas: han tendido red: en el lugar de la senda me han puesto lazos. Selah. He dicho a Jehová: Dios mío eres tú: escucha, o! Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová, Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas. No des, o! Jehová, al impío sus deseos: no saques en efecto su pensamiento, y se ensoberbezcan. Selah. La cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra. Caigan sobre ellos brasas: en el fuego les haga Dios caer: en profundos hoyos, de donde no salgan. El varón de lengua no sea firme en la tierra: al varón de injuria cace el mal para rempujones. Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, el juicio de los menesterosos. Ciertamente los justos alabarán tu nombre: los rectos estarán en tu presencia.

Salmo responsorial

Salmos 150

Alabád a Dios en su santuario: alabádle en el extendimiento de su fortaleza. Alabádle en sus valentías: alabádle conforme a la muchedumbre de su grandeza. Alabádle a son de bocina: alabádle con salterio y arpa. Alabádle con adufe y flauta: alabádle con cuerdas y órgano. Alabádle con címbalos resonantes: alabádle con címbalos de jubilación. Todo espíritu alabe a Jehová. Alelu-Jah.

Salmo responsorial

Salmos 149

Cantád a Jehová canción nueva: su alabanza sea en la congregación de los misericordiosos. Alégrese Israel con su hacedor: los hijos de Sión se regocijen con su Rey. Alaben su nombre con corro: con adufe y arpa canten a él. Porque Jehová toma contentamiento con su pueblo: hermoseará a los humildes con salud. Regocijarse han los piadosos con gloria: cantarán sobre sus camas. Ensalzamientos de Dios estarán en sus gargantas; y espadas de dos filos en sus manos: Para hacer venganza de los Gentiles: castigos en los pueblos. Para aprisionar a sus reyes en grillos; y a sus nobles en cadenas de hierro. Para hacer en ellos el juicio escrito: esta será la gloria de todos sus piadosos. Alelu-Jah.

Oración vespertina — primera lectura

Ezequiel 18

Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: ¿Qué habéis vosotros, vosotros que refranéais este refrán sobre la tierra de Israel, diciendo: Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo, dijo el Señor Jehová, que nunca más tendréis porque refranear este refrán en Israel. He aquí que todas las almas son mías: como el alma del padre, así el alma del hijo, mías son: el alma que pecare, esa morirá. Y el hombre que fuere justo, e hiciere juicio y justicia: Que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni llegare a la mujer en su mes, Ni oprimiere a ninguno: al deudor tornare su prenda, no robare robo, diere de su pan al hambriento, y cubriere al desnudo con vestido: No diere a logro, ni recibiere más de lo que hubiere dado: de la maldad retrajere su mano: juicio de verdad hiciere entre hombre y hombre: En mis ordenanzas caminare, y guardare mis derechos para hacer según verdad: este es justo: este vivirá, dijo el Señor Jehová. Y si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas, Y que no haga todas las demás; antes comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo, Al pobre, y menesteroso oprimiere, robare robos, o no tornare la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos, o hiciere abominación, Diere a usura, y recibiere más de lo que dio, ¿este vivirá? No vivirá. ¿Todas estas abominaciones hizo? muerte morirá: su sangre será sobre él. Y si engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos, no hiciere como ellos: No comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel: la mujer de su prójimo no violare, Ni oprimiere a nadie: la prenda no empeñare, ni robare robos: al hambriento diere de su pan, y cubriere de vestido al desnudo: Apartare su mano del pobre: usura, ni más de lo que dio, no recibiere, hiciere según mis derechos, anduviere en mis ordenanzas: este no morirá por la maldad de su padre: viviendo vivirá. Su padre, por cuanto hizo agravio, robó robo del hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad. Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará por el pecado de su padre? Porque el hijo hizo juicio y justicia, guardó todas mis ordenanzas, e hizo según ellas: viviendo vivirá. El alma que pecare, esa morirá: el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo: la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él. Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todas mis ordenanzas, e hiciere juicio y justicia, viviendo vivirá: no morirá. Todas sus rebeliones que cometió, no le vendrán en memoria: por su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dijo el Señor Jehová. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Mas si el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, e hiciere conforme a todas las abominaciones, que el impío hizo, ¿vivirá él? Todas las justicias que hizo no vendrán en memoria: por su rebelión con que rebeló, y por su pecado que pecó, por ellos morirá. Y si dijereis: No es derecho el camino del Señor. Oíd ahora casa de Israel: ¿No es derecho mi camino? ¿No son antes torcidos vuestros caminos? Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello: por su iniquidad que hizo, morirá. Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo juicio y justicia, hará vivir su alma. Porque miró, y apartóse de todas sus rebeliones que hizo, viviendo vivirá, no morirá. Y si dijeren los de la casa de Israel: No es derecho el camino del Señor. ¿No son derechos mis caminos, casa de Israel? Cierto vuestros caminos no son derechos. Por tanto yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, o! casa de Israel, dijo el Señor Jehová. Convertíos, y hacéd convertir de todas vuestras iniquidades; y no os será la iniquidad causa de ruina. Echád de vosotros todas vuestras iniquidades con que habéis rebelado, y hacéos corazón nuevo, y espíritu nuevo. ¿Y por qué moriréis, casa de Israel? Que no quiero la muerte del que muere, dijo el Señor Jehová: hacéd pues convertir, y viviréis.

Segunda lectura

1 Juan 1

Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos mirado, y nuestras manos han tocado, del Verbo de vida: (Porque la vida fue manifestada; y lo vimos, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos ha manifestado:) Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos para que también vosotros tengáis comunión con nosotros, y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesu Cristo. Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Pues éste es el mensaje que hemos oído de él mismo, y que os anunciamos a vosotros: Que Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad. Mas si andamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesu Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si dijéremos que no tenemos pecado, engañámonos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad. Si dijéremos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Segunda lectura

Romanos 14

Al enfermo en la fe recibídle, sin andar en contiendas de opiniones. Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come legumbres. El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido. ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? Para su señor está en pie, o cae; mas, se afirmará: que poderoso es Dios para afirmarle. Uno juzga que hay diferencia entre día y día: otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su mismo ánimo. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come; porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí. Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para enseñorearse así de los muertos como de los que viven. Mas tú ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también ¿por qué menosprecias a tu hermano? porque todos hemos de comparecer delante del tribunal de Cristo. Pues escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que a mí se doblará toda rodilla; y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí. Así que, no juzguemos más los unos a los otros; mas antes juzgád esto, que nadie ponga tropiezo al hermano, o ocasión de caer. Yo sé, y estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada hay de suyo inmundo; mas a aquel que piensa ser inmunda alguna cosa, a aquel le es inmunda. Empero si por causa de tu comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme a la caridad. No eches a perder con tu comida a aquel por el cual Cristo murió. Que no se hable mal, pues, de vuestro bien: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es acepto a los hombres. Sigamos pues lo que hace a la paz, y a la edificación de los unos a los otros. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; mas malo es para el hombre que come con ofensa. Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se enflaquezca. ¿Tú, tienes fe? Ténla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo con lo que aprueba. Mas el que duda, si comiere, es condenado, porque no comió con fe; y todo lo que no es de fe, es pecado.

Segunda lectura

Hebreos 7:23-28

Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, porque la muerte les impedía que continuasen; Mas éste, porque permanece eternamente, tiene el sacerdocio inmutable. Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos; Porque tal sumo sacerdote nos convenía, que fuese santo, inocente, libre de mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos. Que no tuviese necesidad cada día, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios, primero por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a hombres que tienen flaqueza; mas la palabra del juramento, que fue después de la ley, constituye al Hijo, que es perfecto eternamente.

Segunda lectura

Romanos 2:17-29

He aquí, tú te llamas por sobrenombre Judío, y estás reposado en la ley, y te glorías en Dios, Y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, siendo instruido por la ley; Y te jactas de que tú mismo eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, Enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿haces sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿por transgresión de la ley deshonras a Dios? Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito. ¶ Porque la circuncisión a la verdad aprovecha, si guardares la ley; mas si eres rebelde a la ley, tu circuncisión es hecha incircuncisión. De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión por circuncisión? Y lo que de su natural es incircunciso, si guardare la ley, ¿no te juzgará a ti, que por la letra y por la circuncisión eres rebelde a la ley? Porque no es Judío el que lo es por de fuera, ni es la circuncisión la que es por de fuera, en la carne; Mas el que lo es por de dentro Judío es; y la circuncisión es la del corazón, en el espíritu, no en la letra: la alabanza del cual no es de los hombres, sino de Dios.

Evangelio

Mateo 12

En aquel tiempo iba Jesús por entre los panes en sábado; y sus discípulos tenían hambre, y comenzaron a coger espigas, y a comer. Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado. Y él les dijo: ¿No habéis leído, qué hizo David, teniendo hambre él, y los que estaban con él? ¿Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no le era lícito comer de ellos, ni a los que estaban con él, sino a solos los sacerdotes? O ¿no habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? Pues yo os digo, que uno mayor que el templo está aquí. Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes. Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre. ¶ Y partiéndose de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y, he aquí, había allí uno que tenía una mano seca; y le preguntaron, diciendo: ¿Es lícito curar en sábado? por acusarle. Y él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y la levante? ¿Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los sábados hacer bien. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restituida sana como la otra. Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle. Mas sabiéndolo Jesús, se apartó de allí; y le siguieron grandes multitudes, y sanaba a todos. Y él les mandó rigurosamente, que no le descubriesen; Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo: He aquí mi siervo, al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y a los Gentiles anunciará juicio. No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz: La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque a victoria el juicio; Y en su nombre esperarán los Gentiles. ¶ Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veía. Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decía: ¿Es éste aquel Hijo de David? Mas los Fariseos, oyéndolo, decían: Este no echa fuera los demonios, sino por Belzebú, príncipe de los demonios. Y Jesús, como sabía los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad o casa, dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido: ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos, por quién los echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces. Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saqueará su casa. El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada a los hombres. Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero. O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; o hacéd el árbol carcomido, y su fruto podrido; porque por su fruto es conocido el árbol. ¡O generación de víboras! ¿cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazón habla la boca. El buen hombre del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas. Mas yo os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado. ¶ Entonces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás el profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. La reina del austro se levantará en juicio con esta generación, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándole, Entonces dice: Me volveré a mi casa, de donde salí. Y cuando viene, la halla desocupada, barrida, y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus primerías. Así también acontecerá a esta generación mala. ¶ Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, su madre y sus hermanos estaban fuera, que le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar. Y respondiendo él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos. Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

Oración vespertina — segunda lectura

Filipenses 1

Pablo y Timoteo, siervos de Jesu Cristo, a todos los santos en Cristo Jesús, que están en Filipos, con los obispos, y diáconos: Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Doy gracias a mi Dios, toda vez que me acuerdo de vosotros, Siempre en todas mis oraciones haciendo oración por todos vosotros con gozo, De vuestra participación en el evangelio, desde el primer día hasta ahora: Confiando de esto mismo, es a saber, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesu Cristo: Así como es justo que yo piense esto de todos vosotros, por cuanto os tengo en el corazón; puesto que así en mis prisiones, como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois partícipes de mi gracia. Porque testigo me es Dios de como os amo a todos vosotros en las entrañas de Jesu Cristo. Y esto pido a Dios: Que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento: Para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo: Llenos de los frutos de justicia que son por Jesu Cristo, para gloria y loor de Dios. Mas quiero, hermanos, que sepáis, que las cosas concernientes a mí han contribuido más bien al adelantamiento del evangelio; De tal manera, que mis prisiones en Cristo se han hecho bien conocidas en todo el palacio, y en todos los demás lugares; Y los más de los hermanos en el Señor, tomando ánimo con mis prisiones, osan más atrevidamente hablar la palabra sin temor. Algunos, a la verdad, aun por envidia y porfía predican a Cristo; mas otros también de buena voluntad: Aquellos por contención anuncian a Cristo, no sinceramente, pensando añadir mayor apretura a mis prisiones: Mas estos por amor, sabiendo que yo he sido puesto por defensa del evangelio. ¿Qué hay pues? Esto no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me huelgo, y aun me holgaré. Porque sé que esto se me tornará a salud por vuestra oración, y por el suplimiento del Espíritu de Jesu Cristo. Conforme a mi deseo y esperanza, que en nada seré confundido; antes que con toda confianza, como siempre, así ahora también será engrandecido Cristo en mi cuerpo, o por vida, o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas, si viviere en la carne, esto me da fruto de trabajo; sin embargo lo que escogeré, yo no lo sé; Porque por ambas partes estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir, y estar con Cristo, que es mucho mejor: Mas el quedar en la carne, es más necesario por causa de vosotros. Y confiando en esto, sé que quedaré, y permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho, y gozo en la fe. Para que abunde más en Jesu Cristo el motivo de vuestra gloria en mí, por mi venida otra vez a vosotros. Solamente que vuestro proceder sea digno del evangelio de Cristo; para que, o sea que venga y os vea, o que esté ausente, oiga de vosotros, que estáis firmes en un mismo espíritu, con un mismo ánimo combatiendo juntamente por la fe del evangelio; Y en nada espantados de los que se oponen, lo cual para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salud, y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido en nombre de Cristo no solo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. Teniendo en vosotros la misma lucha que habéis visto en mí, y ahora oís estar en mí.

Evangelio

Lucas 20:27-38

¶ Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente a su hermano. Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos. Y la tomó el segundo, el cual también murió sin hijos. Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete; y no dejaron simiente, y murieron. Y a la postre de todos murió también la mujer. En la resurrección, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento; Mas los que fueron tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. Porque no pueden ya más morir; porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. Y que los muertos hayan de resucitar, Moisés aun lo enseñó junto al zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Porque Dios, no es Dios de muertos, sino de vivos; porque todos viven en cuanto a él.

Evangelio

Lucas 13:31-35

¶ Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Heródes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decíd a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado. Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem. ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina recoge su nidada debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y os digo, que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

Evangelio

Marcos 3

Y otra vez entró en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca. Y le acechaban, si en sábado le sanaría, para acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio. Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábados, o hacer mal? ¿salvar la vida, o matar? Mas ellos callaban. Y mirándolos en derredor con enojo, condoleciéndose de la dureza de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fue restituida sana como la otra. Entonces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle. ¶ Mas Jesús se apartó a la mar con sus discípulos; y le siguió una gran multitud de Galilea, y de Judea, Y de Jerusalem, y de Idumea, y de la otra parte del Jordán; y de los que moraban al rededor de Tiro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron a él. Y dijo a sus discípulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida, por causa de la multitud, para que no le oprimiesen. Porque había sanado a muchos, de tal manera que caían sobre él, cuantos tenían plagas, por tocarle. Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas él les reñía mucho que no le manifestasen. Y subió al monte, y llamó a sí los que él quiso; y vinieron a él. ¶ Y ordenó a doce para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar; Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios: A Simón, al cual puso por sobrenombre Pedro; Y a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Santiago, y les puso por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno; Y a Andrés, y a Felipe, y a Bartolomé, y a Mateo, y a Tomás, y a Santiago, hijo de Alfeo, y a Tadeo, y a Simón el Cananeo, Y a Júdas Iscariote, el que le entregó; y vinieron a casa. ¶ Y otra vez se juntó la multitud, de tal manera que ellos ni aun podían comer pan. Y como lo oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de sí. ¶ Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían que tenía a Belzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios. Y llamándoles, les dijo por parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás? Y si un reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino. Y si una casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa. Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; mas tiene fin. Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente; y entonces saqueará su casa. De cierto os digo, que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren: Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdón para siempre; mas está expuesto a juicio eterno. Porque decían: Tiene espíritu inmundo. ¶ Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron a él llamándole. Y la multitud estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera. Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre, y mis hermanos? Y mirando al derredor a los que estaban sentados en derredor de él, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos. Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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