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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Salmos 136:1-26

Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Dios de dioses; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Señor de señores; porque para siempre es su misericordia. Al que solo hace grandes maravillas; porque para siempre es su misericordia. Al que hizo los cielos con entendimiento; porque para siempre es su misericordia. Al que tendió la tierra sobre las aguas; porque para siempre es su misericordia. Al que hizo los grandes luminares; porque para siempre es su misericordia. El sol para que dominase en el día; porque para siempre es su misericordia. La luna y las estrellas para que dominasen en la noche; porque para siempre es su misericordia. ¶ Al que hirió a Egipto con sus primogénitos; porque para siempre es su misericordia. Al que sacó a Israel de en medio de ellos; porque para siempre es su misericordia. Con mano fuerte, y brazo extendido; porque para siempre es su misericordia. Al que partió al mar Bermejo en partes; porque para siempre es su misericordia. E hizo pasar a Israel por medio de él; porque para siempre es su misericordia. Y sacudió a Faraón y a su ejército en el mar Bermejo; porque para siempre es su misericordia. Al que pastoreó a su pueblo por el desierto; porque para siempre es su misericordia. Al que hirió a grandes reyes; porque para siempre es su misericordia. Y mató a reyes poderosos; porque para siempre es su misericordia. A Sejón rey Amorreo; porque para siempre es su misericordia. Y a Og rey de Basán; porque para siempre es su misericordia. Y dio la tierra de ellos en heredad; porque para siempre es su misericordia. En heredad a Israel su siervo; porque para siempre es su misericordia. ¶ El que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros; porque para siempre es su misericordia. Y nos rescató de nuestros enemigos; porque para siempre es su misericordia. El que da mantenimiento a toda carne; porque para siempre es su misericordia. Alabád al Dios de los cielos; porque para siempre es su misericordia.

Epístola

Colosenses 1:9-14

Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y entendimiento espiritual; Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: Corroborados de toda fortaleza, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo: Dando gracias al Padre que nos hizo idóneos para participar en la herencia de los santos en luz: El cual nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó al reino del Hijo de su amor, En quien tenemos redención por su sangre, remisión de pecados:

Primera lectura

Isaías 10:1-13

¡Ay de los que establecen leyes injustas, y determinando determinan tiranía: Por apartar del juicio a los pobres, y por quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo: por despojar las viudas, y robar los huérfanos! ¿Y qué haréis en el día de la visitación? ¿y a quién os acogeréis que os ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿y en dónde dejaréis vuestra gloria? Sin mí se inclinaron entre los presos; y cayeron entre los muertos. Ni con todo eso cesará su furor, antes todavía su mano extendida. O! Asur, vara de mi furor, y palo él mismo, mi enojo en la mano de ellos. Enviarle he contra nación fingida; y sobre pueblo de mi ira le enviaré, para que despoje despojos, y robe presa, y que lo ponga que sea hollado, como lodo de las calles. ¶ Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera: mas su pensamiento será de desarraigar, y cortar naciones no pocas. Porque él dirá: ¿Mis príncipes no son todos reyes? ¿No es Calno como Carcamis; Armad como Arfad; y Samaria como Damasco? Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que Jerusalem y Samaria: Como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalem y a sus ídolos? Mas acontecerá, que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos: Porque dijo: Con fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría, porque he sido prudente: que quité los términos de los pueblos, y sus tesoros saqueé; y derribé como valiente los que estaban sentados.

Oración matutina — primera lectura

Eclesiastés 11

Echa tu pan sobre las aguas, que después de muchos días lo hallarás. Reparte a siete, y aun a ocho; porque no sabes el mal que vendrá sobre la tierra. Si las nubes fueren llenas de agua, sobre la tierra la derramarán; y si el árbol cayere al mediodía o al norte, al lugar que el árbol cayere, allí quedará. El que al viento mira, nunca sembrará; y el que mira a las nubes, nunca segará. Como tú no sabes cual es el camino del viento, o como se crían los huesos en el vientre de la mujer preñada, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas. Por la mañana siembra tu simiente, y a la tarde no dejes reposar tu mano: porque tú no sabes cual es lo mejor, esto, o lo otro, o si ambas a dos cosas son buenas. ¶ Suave ciertamente es la luz, y agradable es a los ojos ver el sol: Mas si el hombre viviere muchos años, y en todos ellos hubiere tenido alegría: si después trajere a la memoria los días de las tinieblas, que serán muchos; todo lo que le habrá pasado, dirá haber sido vanidad. Alégrate mancebo en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; y camina en los caminos de tu corazón, y en la vista de tus ojos: mas sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios en juicio. Quita pues el enojo de tu corazón, y aparta de tu carne el mal; porque la mocedad y la juventud vanidad es.

Primera lectura

Amós 9

Ví al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Hiere el umbral, y estremézcanse las puertas; y córtalos en piezas la cabeza de todos; y el postrero de ellos mataré a cuchillo: no habrá de ellos quien huya, ni quien escape. Si cavaren hasta el infierno, de allá los tomará mi mano; y si subieren hasta el cielo, de allá los haré descender: Y si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré, y los tomaré; y si se escondieren de delante de mis ojos en el profundo de la mar, allí mandaré a la culebra, y morderlos ha: Y si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré a la espada, y matarlos ha; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien. El Señor Jehová de los ejércitos, que toca la tierra, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran; y subirá toda como un río, y será hundida como el río de Egipto. El edificó en el cielo sus grados, y su conjunto fundó sobre la tierra: él llama las aguas de la mar, y las derrama sobre la haz de la tierra: Jehová es su nombre. Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de Etiopes? dijo Jehová: ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los Palestinos de Caftor, y a los Siros de Kir? He aquí que los ojos del Señor Jehová están contra el reino pecador; y yo le asolaré de la haz de la tierra: mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dijo Jehová. Porque he aquí que yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandada en todas las naciones, como se zaranda el grano en un harnero, y no cae una chinica en la tierra. A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni se anticipará el mal por causa nuestra. En aquel día yo levantaré la cabaña de David caída, y cerraré sus portillos, y levantaré sus ruinas, y edificarle he como en el tiempo pasado: Para que aquellos sobre los cuales es llamado mi nombre, posean la resta de Idumea, y a todas las naciones, dijo Jehová que hace esto. ¶ He aquí que vienen días, dijo Jehová, en que el que ara se llegará al segador, y el pisador de las uvas al que lleva la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. Y tornaré el cautiverio de mi pueblo Israel; y edificarán las ciudades asoladas, y habitarlas han; y plantarán viñas, y beberán el vino de ellas; y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Y plantarlos he sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra, la cual yo les dí, dijo Jehová Dios tuyo.

Primera lectura

2 Crónicas 10

Y Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se había juntado todo Israel para hacerle rey. Y como Jeroboam, hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, donde había huido a causa del rey Salomón, lo oyó, volvió de Egipto. Y enviaron y llamáronle. Y vino Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, afloja tú pues ahora algo de la dura servidumbre, y del grave yugo con que tu padre nos apremió, y servirte hemos. Y él les dijo: Volvéd a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue. Entonces el rey Roboam tomó consejo con los viejos que habían estado delante de Salomón su padre, cuando vivía, y díjoles: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron, diciendo: Si te hubieres humanamente con este pueblo, y los agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán perpetuamente. Mas él dejando el consejo de los viejos, que le dieron, tomó consejo con los jóvenes, que se habían criado con él, y que asistían delante de él. Y díjoles: ¿Qué aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo que me ha hablado, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? Entonces los jóvenes, que se habían criado con él, le hablaron, diciendo: Así dirás al pueblo que te ha hablado, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, tú pues descárganos. Así les dirás: El menor dedo mío es más grueso que los lomos de mi padre. Así que mi padre os cargó de grave yugo, y yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones. Vino pues Jeroboam y todo el pueblo a Roboam al tercero día, como el rey les había mandado, diciendo: Volvéd a mí de aquí a tres días. Y respondióles el rey ásperamente; y dejó el rey Roboam el consejo de los viejos, Y hablóles conforme al consejo de los mancebos, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, y yo añadiré a vuestro yugo: mi padre os castigó con azotes, y yo con escorpiones. Y no escuchó el rey al pueblo: porque era la voluntad de Dios para cumplir Jehová su palabra que había hablado por Ahías Silonita a Jeroboam, hijo de Nabat. Y viendo todo Israel que el rey no le había oído, respondió el pueblo al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David, ni herencia en el hijo de Isaí? Israel cada uno a sus estancias: David mira ahora por tu casa. Así se fue todo Israel a sus estancias. Y reinó Roboam sobre los hijos de Israel, que habitaban en las ciudades de Judá. Y envió el rey Roboam a Aduram, que tenía cargo de los tributos, y apedreáronle los hijos de Israel con piedras, y murió. Entonces el rey Roboam se hizo fuerte, y subiendo en un carro huyó a Jerusalem. Así se rebeló Israel de la casa de David hasta hoy.

Evangelio

Mateo 24:15-35

¶ Por tanto cuando viereis la abominación de asolamiento, que fue dicha por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda. Entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes; Y el que sobre la techumbre, no descienda a tomar algo de su casa; Y el que en el campo, no vuelva atrás a tomar sus ropas. Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en día de sábado. Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. ¶ Entonces si alguien os dijere: He aquí, está el Cristo, o allí; no creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. He aquí, os lo he dicho antes. Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí, en las cámaras; no creáis. Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán también las águilas. ¶ Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas. Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria. Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro. De la higuera aprendéd la comparación: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está cercano, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación que todas estas cosas no acontezcan. El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

Salmo responsorial

Salmos 18

Amarte he, Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía, y castillo mío, y escapador mío; Dios mío, fuerte mío: confiarme he en él: escudo mío, y el cuerno de mi salud; refugio mío. Al alabado Jehová invocaré, y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y arroyos de perversidad me atemorizaron: Dolores del sepulcro me rodearon; anticipáronme lazos de muerte: En mi angustia llamé a Jehová, y clamé a mi Dios: él oyó desde su templo mi voz, y mi clamor entró delante de él, en sus orejas. Y la tierra fue conmovida y tembló: y los fundamentos de los montes se estremecieron, y se removieron, porque él se enojó. Subió humo en su nariz, y de su boca fuego quemante: carbones se encendieron de él. Y abajó los cielos, y descendió; y oscuridad debajo de sus pies. Y cabalgó sobre un querubín, y voló: y voló sobre las alas del viento. Puso tinieblas por su escondedero: en sus en derredores de su tabernáculo, oscuridad de aguas, nubes de los cielos. Por el resplandor de delante de él sus nubes pasaron: granizo y carbones de fuego. Y tronó en los cielos Jehová, y el Altísimo dio su voz: granizo y carbones de fuego. Y envió sus saetas y desbaratólos: y echó relámpagos, y los destruyó. Y aparecieron las honduras de las aguas: y descubriéronse los cimientos del mundo por tu reprensión, o! Jehová, por el soplo del viento de tu nariz. Envió desde lo alto, me tomó, me sacó de las muchas aguas. Me escapó de mi fuerte enemigo, y de los que me aborrecieron: aunque ellos eran más fuertes que yo. Anticipáronme en el día de mi quebrantamiento: mas Jehová me fue por bordón. Y me sacó a anchura: me libró, porque se agradó de mí. Jehová me pagará conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos me volverá. Por cuanto guardé los caminos de Jehová: y no me maleé con mi Dios. Porque todos sus juicios estuvieron delante de mí: y no eché de mí sus estatutos. Y fui perfecto con él: y me recaté de mi maldad. Y pagóme Jehová conforme a mi justicia: conforme a la limpieza de mis manos delante de sus ojos. Con el misericordioso serás misericordioso: y con el varón perfecto serás perfecto. Con el limpio serás limpio, y con el perverso serás perverso. Por tanto tú al pueblo humilde salvarás: y los ojos altivos humillarás. Por tanto tú alumbrarás mi candela: Jehová, mi Dios, alumbrará mis tinieblas, Porque contigo desharé ejércitos: y en mi Dios asaltaré muros. Dios, perfecto su camino: la palabra de Jehová afinada: escudo es a todos los que esperan en él. Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿y qué fuerte fuera de nuestro Dios? Dios, que me ciñe de fuerza; e hizo perfecto mi camino: Que pone mis pies como pies de ciervas: y me hizo estar sobre mis alturas: Que enseña mis manos para la batalla; y el arco de acero será quebrado con mis brazos. Y me diste el escudo de tu salud; y tu diestra me sustentará, y tu mansedumbre me multiplicará. Ensancharás mi paso debajo de mí, y no titubearán mis rodillas. Perseguiré mis enemigos, y alcanzarles he; y no volveré hasta acabarles. Herírles he, y no podrán levantarse: caerán debajo de mis pies. Y ceñísteme de fortaleza para la pelea: agobiaste mis enemigos debajo de mí. Y dísteme la cerviz de mis enemigos: y a los que me aborrecían, destruí. Clamaron, y no hubo quien salvase: a Jehová, mas no les oyó. Y los molí como polvo delante del viento: como a lodo de las calles los esparcí. Librásteme de contiendas de pueblo: pusísteme por cabecera de gentes; pueblo que no conocí, me sirvió. A oída de oreja me obedeció: los hombres extraños me mintieron. Los hombres extraños se cayeron: y tuvieron miedo desde sus encerramientos. Viva Jehová, y bendito sea mi fuerte: y sea ensalzado el Dios de mi salud. El Dios que me da las venganzas, y sujetó pueblos debajo de mí. Mi librador de mis enemigos: también me hiciste superior de mis adversarios: de varón violento me libraste. Por tanto yo te confesaré entre las gentes, o! Jehová, y cantaré a tu nombre. Que engrandece las saludes de su rey, y que hace misericordia a su ungido David, y a su simiente para siempre.

Salmo responsorial

Salmos 118

Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. Digan ahora los que temen a Jehová: Que para siempre es su misericordia. Desde la angustia llamé a Jehová; y Jehová me respondió con anchura. Jehová es por mí: no temeré lo que me haga el hombre. Jehová es por mí entre los que me ayudan: por tanto yo veré venganza en los que me aborrecen. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en hombre. Mejor es esperar en Jehová, que esperar en príncipes. Todas las gentes me cercaron: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme, y tornáronme a cercar: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Cercáronme como abejas, fueron apagados como fuego de espinos: en nombre de Jehová, que yo los talaré. Rempujando me rempujaste para que cayese: mas Jehová me ayudó. Mi fortaleza y mi canción es Jehová; y él me ha sido por salud. Voz de jubilación y de salud hay en las tiendas de los justos: la diestra de Jehová hace valentías. La diestra de Jehová sublime: la diestra de Jehová hace valentías. No moriré, mas viviré; y contaré las obras de Jehová. Castigando me castigó Jehová: mas no me entregó a la muerte. Abrídme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré a Jehová. Esta puerta de Jehová, los justos entrarán por ella. Alabarte he; porque me oíste; y me fuiste por salud. ¶ La piedra que desecharon los edificadores, ha sido por cabeza de esquina. De parte de Jehová es esto, y es maravilla en nuestros ojos. Este es el día que hizo Jehová: gozarnos hemos y alegrarnos hemos en él. Ruégote, o! Jehová, salva ahora: ruégote, o! Jehová, haz ahora prosperar. Bendito el que viene en nombre de Jehová: os bendecimos desde la casa de Jehová. Dios es Jehová, que nos ha resplandecido: atád víctimas con cuerdas a los cuernos del altar. Dios mío eres tú, y a ti alabaré: Dios mío, a ti ensalzaré. Alabád a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.

Salmo responsorial

Salmos 28

A ti, o! Jehová, llamaré: fuerza mía, no me dejes: porque dejándome no sea semejante a los que descienden al sepulcro. Oye la voz de mis ruegos, cuando clamo a ti: cuando alzo mis manos al templo de tu santidad. No me tires con los malos, y con los que hacen iniquidad: que hablan paz con sus prójimos, y la maldad está en su corazón. Dáles conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos: conforme a la obra de sus manos, dáles: págales su paga. Porque no entendieron las obras de Jehová, y el hecho de sus manos, derribarlos ha, y no los edificará. Bendito Jehová, que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza, y mi escudo: en él esperó mi corazón, y yo fui ayudado: y gozóse mi corazón, y con mi canción le alabaré. Jehová es la fortaleza de ellos: y el esfuerzo de las saludes de su ungido es él. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad: y pastoréalos, y ensálzalos para siempre.

Salmo responsorial

Salmos 68

Levántese Dios, espárzanse sus enemigos: y huyan los que le aborrecen delante de él. Como es lanzado el humo, los lanzarás: como se derrite la cera delante del fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. Mas los justos se alegrarán: regocijarse han delante de Dios, y saltarán de alegría. Cantád a Dios, cantád salmos a su nombre: ensalzád al que cabalga sobre los cielos en Jah su nombre: y alegráos delante de él. Padre de huérfanos, y defensor de viudas, Dios en la morada de su santuario. El Dios que hace habitar los solos en casa: que saca los presos en grillos; mas los rebeldes habitan en sequedad. O! Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, Selah, La tierra tembló; también los cielos destilaron delante de Dios; aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. Lluvia de voluntades esparciste, o! Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste. Tu compañía estaba en ella; por tu bondad acomodabas al pobre, o! Dios. El Señor daba palabra: de las evangelizantes había ejército grande. Reyes de ejércitos huían, huían: y la moradora de la casa partía despojos. Si fuereis echados entre las ollas, seréis como las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro. Cuando esparcía el Omnipotente los reyes en ella; ella se emblanquecía como la nieve en Salmón. El monte de Dios, el monte de Basán: monte alto el monte de Basán. ¿Por qué saltasteis, o! montes altos? Este monte amó Dios para su asiento: ciertamente Jehová habitará en él para siempre. Los carros de Dios dos millares de miles de ángeles: el Señor entre ellos, como en Sinaí, así en el santuario. Subiste a lo alto, cautivaste cautividad, tomaste dones para los hombres: y también los rebeldes para que habiten, o! Jah Dios. Bendito el Señor, cada día nos colma de mercedes, Dios nuestra salud. Selah. Dios, Dios nuestro para saludes; y el Señor Jehová tiene salidas para la muerte. Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la mollera cabelluda de el que camina en sus pecados. El Señor dijo: De Basán haré volver, haré volver de los profundos de la mar; Porque tu pie se embermejecerá de sangre de sus enemigos; y la lengua de tus perros de ella. Vieron tus caminos, o! Dios: los caminos de mi Dios, de mi Rey en el santuario. Los cantores iban delante, detrás, los tañedores: en medio las doncellas con adufes. Bendecíd a Dios en congregaciones: al Señor, los de el manadero de Israel. Allí estaba Ben-jamín pequeño señoreándolos; príncipes de Judá en su congregación, príncipes de Zabulón, príncipes de Neftalí. Tu Dios ha ordenado tu fuerza: confirma, o! Dios, lo que has obrado en nosotros. Desde tu templo en Jerusalem, a ti ofrecerán los reyes dones. Destruye el escuadrón de lanza, el escuadrón de fuertes, con señores de pueblos, hollándolos con sus piezas de plata: destruye los pueblos que quieren guerras. Vendrán príncipes de Egipto: Etiopía apresurará sus manos a Dios. Reinos de la tierra cantád a Dios; cantád al Señor; Selah; Al que cabalga sobre los cielos de los cielos de antigüedad: he aquí, él dará con su voz, voz de fortaleza. Dad fortaleza a Dios: sobre Israel es su magnificencia, y su fortaleza en las nubes. Terrible eres, o! Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fortaleza y fuerzas al pueblo: Bendito Dios.

Segunda lectura

1 Corintios 15:20-28

Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: y él es hecho primicias de los que durmieron. Porque por cuanto la muerte vino por hombre, también por hombre vino la resurrección de los muertos. Porque a la manera que todos en Adam mueren, así también todos en Cristo serán vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo en su venida. Luego viene el fin: cuando entregará el reino a Dios y al Padre; cuando hubiere abatido todo imperio, y toda potencia, y potestad. Porque es menester que él reine, hasta que sujete a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido, es la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Mas cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro es que está exceptuado el mismo que sujetó a él todas las cosas. Mas después que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

Segunda lectura

Romanos 9:30-33

¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.

Segunda lectura

2 Corintios 10

Ruégoos, empero, yo Pablo, por la mansedumbre y dulzura de Cristo, (yo que en presencia soy despreciable entre vosotros, pero que estando ausente soy osado para con vosotros,) Ruégoos, pues, que cuando estuviere presente, no tenga que ser atrevido con la confianza con que pienso ser osado contra algunos, que nos tienen como si anduviésemos según la carne: Porque aunque andamos en la carne, no militamos según la carne: (Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas de parte de Dios para destrucción de fortalezas;) Derribando conceptos, y toda cosa alta que se levanta contra la ciencia de Dios; y cautivando todo entendimiento a la obediencia de Cristo, Y estando prestos para castigar a toda desobediencia, desde que vuestra obediencia fuere cumplida. ¿Miráis las cosas según la apariencia exterior? Si alguno está confiado en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo. Porque aunque yo me jacte algún tanto más de nuestra potestad, (la cual el Señor nos dio para edificación, y no para vuestra destrucción,) no me avergonzaré. A fin de que no parezca como que os quiero espantar por cartas. Porque a la verdad, dice él, las cartas suyas son graves y fuertes; mas su presencia corporal endeble, y la palabra de menospreciar. Esto piense el tal, que cuales somos en la palabra por cartas estando ausentes, tales seremos también de obra estando presentes. Porque no osamos ni a contarnos, ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; mas ellos midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose a sí mismos consigo mismos, no entienden. Nosotros empero no nos jactaremos de cosas fuera de nuestra medida; sino conforme a la medida de la regla que Dios nos repartió, medida que llega también hasta vosotros, Porque no nos extendemos más allá de nuestra medida, como si no llegásemos hasta vosotros; porque también hasta vosotros hemos llegado en el evangelio de Cristo: No jactándonos de cosas fuera de nuestra medida, es a saber, de trabajos ajenos; mas teniendo esperanza de que en creciendo vuestra fe, seremos bastantemente engrandecidos entre vosotros conforme a nuestra regla; Para predicar el evangelio en las partes que están más allá de vosotros, no entrando en la medida de otro, para gloriarnos de lo que ya estaba aparejado. Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. Porque no el que se alaba a sí mismo, el tal luego es aprobado; mas aquel a quien Dios alaba.

Oración vespertina — primera lectura

Hageo 2:1-10

En el mes séptimo, a los veinte y uno, fue palabra de Jehová por mano del profeta Aggeo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josedec, gran sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su primera gloria, y cual ahora la veis? ¿Ella no es como nada delante de vuestros ojos? Ahora pues, esfuérzate, Zorobabel, dijo Jehová: esfuérzate también, Josué, hijo de Josedec, gran sacerdote; y esfuérzate todo el pueblo de esta tierra, dijo Jehová, y obrád; porque yo soy con vosotros, dijo Jehová de los ejércitos. La palabra que concerté con vosotros en vuestra salida de Egipto, y mi Espíritu está en medio de vosotros: no temáis. Porque así dijo Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos, y la tierra, y la mar, y la seca. Y haré temblar a todas naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y henchiré esta casa de gloria, dijo Jehová de los ejércitos. Mía es la plata, y mío es el oro, dijo Jehová de los ejércitos. La gloria de aquesta casa postrera será mayor que la de la primera, dijo Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dijo Jehová de los ejércitos. ¶ En veinte y cuatro del noveno mes, en el segundo año de Darío, fue palabra de Jehová por mano del profeta Aggeo, diciendo:

Segunda lectura

1 Timoteo 2

Amonesto, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres: Por los reyes, y por todos los que están en autoridad; que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro: El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un Dios, y asimismo un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús; El cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en su propio tiempo. Para lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento,) instruidor de las naciones en fe y verdad. Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda. ¶ Asimismo también oren las mujeres en hábito honesto, ataviándose de vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, o oro, o perlas, o vestidos costosos; Mas de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan la piedad. ¶ La mujer aprenda en silencio con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomarse autoridad sobre el varón, sino estar en silencio. Porque Adam fue formado el primero: luego Eva. Y Adam no fue engañado; mas la mujer siendo engañada incurrió en la prevaricación. Empero será salva engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad, y en santificación y modestia.

Evangelio

Juan 17:1-11

Estas cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha venido, glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti: Como le has dado poder sobre toda carne, para que a todos los que le diste, les dé vida eterna. Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, solo Dios verdadero, y a Jesu Cristo a quien tú enviaste. Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciese. Ahora pues, Padre, glorifícame tú en ti mismo con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste a mí, y guardaron tu palabra. Ahora han ya conocido que todas las cosas que me diste, son de ti. Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son. Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas; y he sido glorificado en ellas. Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, que yo a ti vengo. Padre santo, guárdalos por tu nombre; a los cuales me has dado, para que sean uno, así como nosotros lo somos.

Evangelio

Marcos 12

Y comenzó a hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y le hizo un foso, y edificó una torre, y la arrendó a labradores, y se partió lejos. Y envió un siervo a los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña: Mas ellos tomándole le hirieron, y le enviaron vacío. Y volvió a enviarles otro siervo; mas ellos apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron a enviarle afrentado. Y volvió a enviar otro, y a aquel mataron; y a otros muchos, hiriendo a unos y matando a otros. Teniendo, pues, aun un hijo suyo muy amado, le envió también a ellos el postrero, diciendo: Porque tendrán en reverencia a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: éste es el heredero, veníd, matémosle, y la heredad será nuestra. Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a estos labradores, y dará su viña a otros. ¿Ni aun esta Escritura habéis leído: La piedra que desecharon los que edificaban, esta es puesta por cabeza de la esquina: Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Y procuraban prenderle; mas temían a la multitud, porque entendían que decía contra ellos aquella parábola; y dejándole se fueron. ¶ Y envían a él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le tomasen en alguna palabra. Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, ya sabemos que eres hombre de verdad; y no te cuidas de nadie; porque no miras a la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos? Entonces él como entendía la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traédme un denario para que lo vea. Y ellos se lo trajeron; y les dice: ¿Cúya es esta imagen, y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César. Y respondiendo Jesús, les dijo: Pagád lo que es de César, a César; y lo que es de Dios, a Dios. Y se maravillaron de ello. ¶ Entonces vienen a él los Saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte simiente a su hermano. Fueron, pues, siete hermanos; y el primero tomó mujer; y muriendo, no dejó simiente. Y la tomó el segundo, y murió; y ni aquel tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera. Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: a la postre murió también la mujer. En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer. Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni el poder de Dios? Porque cuando resucitarán de los muertos, no se casan, ni se dan en matrimonio; mas son como los ángeles que están en los cielos. Y de los muertos que hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, como le habló Dios en el zarzal, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? No es Dios de muertos, sino Dios de vivos: así que vosotros erráis mucho. ¶ Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el más principal mandamiento de todos? Y Jesús le respondió: El más principal mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es. Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu entendimiento, y de todas tus fuerzas: éste es el más principal mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo, como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, porque uno es Dios, y no hay otro fuera de él; Y amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús entonces viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar. ¶ Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde pues es su hijo? Y la grande multitud le oía de buena gana. ¶ Y les decía en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas: Que devoran las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación. ¶ Y estando sentado Jesús delante del arca de las ofrendas, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas que es un maravedí. Entonces llamando a sus discípulos, les dice: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; Porque todos ellos han echado de lo que les sobra; mas esta de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

Evangelio

Lucas 24

Mas el primer día de la semana, muy de mañana vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado; y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron la piedra revuelta de la puerta del sepulcro. Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí, dos varones que se pararon junto a ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes. Y teniendo ellas miedo, y bajando el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado: acordáos de como os habló, cuando aun estaba en Galilea, Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras. Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. Y eran María Magdalena, y Juana, y María, madre de Santiago, y otras que estaban con ellas, las que decían estas cosas a los apóstoles. Mas a ellos les parecían como locura las palabras de ellas; y no las creyeron. Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, vio solos los lienzos allí echados, y se fue maravillado entre sí de este hecho. ¶ Y, he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmáus: E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido. Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, e iba con ellos juntamente. Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tratáis entre vosotros andando, y estáis tristes? Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleófas, le dijo: ¿Tú solo forastero eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué? Y ellos le dijeron: De Jesús Nazareno, el cual fue varón profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo: Y como le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros magistrados, a condenación de muerte, y le crucificaron. Mas nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero día desde que esto ha acontecido. Aunque también unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales antes del día fueron al sepulcro; Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que también habían visto visión de ángeles, los cuales dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habían dicho; mas a él no le vieron. Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer a todo lo que los profetas han dicho! ¿No era menester que Cristo padeciera estas cosas, y que entrara así en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y de todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras las cosas tocantes a él. Y llegaron a la aldea a donde iban; y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y está ya declinando el día. Y entró para quedarse con ellos. Y aconteció, que estando sentado a la mesa con ellos, tomando el pan, bendijo, y lo rompió, y les dio. Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos. Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, tornáronse a Jerusalem; y hallaron a los once congregados, y a los que estaban con ellos, Que decían: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino; y como había sido conocido de ellos en el romper del pan. ¶ Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían algún espíritu. Mas él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? Mirád mis manos y mis píes, que yo mismo soy. Palpád, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y en diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Y no creyéndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. Lo cual él tomó, y comió delante de ellos: Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos de mí. Entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras. Y les dijo: Así está escrito, y así fue menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercero día; Y que se predicase en su nombre arrepentimiento, y remisión de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem. Y vosotros sois testigos de estas cosas. Y, he aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedáos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de lo alto de poder. ¶ Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo. Y aconteció, que bendiciéndoles, se fue de ellos, y era llevado arriba al cielo. Y ellos después de haberle adorado, se volvieron a Jerusalem con gran gozo. Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.

Evangelio

Lucas 20:1-8

Y aconteció un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, sobrevinieron los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos, Y le hablaron, diciendo: Dinos ¿con qué autoridad haces estas cosas: o quién es el que te ha dado esta autoridad? Respondiendo entonces Jesús, les dijo: Preguntaros he yo también una palabra; respondédme: ¿El bautismo de Juan, era del cielo, o de los hombres? Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Y si dijéremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están ciertos que Juan era un profeta. Y respondieron, que no sabían de donde había sido. Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo tampoco con qué autoridad hago yo estas cosas.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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