Bosko

Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Primera lectura

Isaías 36:1-13

Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib, rey de Asiria, subió contra todas las ciudades fuertes de Judá y las tomó. Y el rey de Asiria envió a Rabsaces con grande ejército desde Laquis a Jerusalem al rey Ezequías. Y asentó el campo a los caños de la pesquera de arriba, en el camino de la heredad del batanero. Y salió a él Eliacim, hijo de Helcías, mayordomo, y Sobna escriba, y Joá, hijo de Asaf, canciller. A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues diréis a Ezequías: El gran rey, el rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que confías? Yo dije ciertamente, palabras de labios, consejo, y fortaleza es menester para la guerra. Ahora pues, ¿en qué confías, que te rebelas contra mí? He aquí que confías sobre este bordón de caña frágil, sobre Egipto: sobre el cual si alguien se recostare, entrarsele ha por la mano, y horadársela ha. Tal es Faraón, rey de Egipto, para con todos los que en él confían. Y si me dijeres: En Jehová nuestro Dios confiamos: ¿No es este aquel cuyos excelsos y altares hizo quitar Ezequías; y dijo a Judá y a Jerusalem: Delante de este altar adoraréis? Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor; y yo te daré dos mil caballos, si pudieres tú dar caballeros que cabalguen sobre ellos. ¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de a caballo? ¿Y por ventura vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra para destruirla. Y dijo Eliacim, y Sobna, y Joá a Rabsaces: Rogámoste que hables a tus siervos en lengua de Siria, porque nosotros la entendemos; y no hables con nosotros en lengua Judaica, oyéndolo el pueblo que está sobre el muro. Y dijo Rabsaces: ¿Envióme mi señor a ti y a tu señor, a que dijese estas palabras, o a los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol, y beber su orina con vosotros? Y paróse Rabsaces, y gritó a grande voz en lengua Judaica, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el rey de Asiria.

Primera lectura

Zacarías 3

Y mostróme a Josué el gran sacerdote, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y Satán estaba a su mano derecha para serle adversario. Y dijo Jehová a Satán: Jehová te castigue, o! Satán: Jehová, que ha escogido a Jerusalem te castigue: ¿No es este tizón escapado del incendio? Y Josué estaba vestido de vestimentos viles, y estaba delante del ángel. Y habló, y dijo a los que estaban delante de sí, diciendo: Quitádle esos vestimentos viles. Y a él dijo: Mira que he hecho pasar tu pecado de ti, y te he hecho vestir de ropas nuevas. Y dije: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y vistiéronle de ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. Y el ángel de Jehová protestó al mismo Josué, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi observancia, también tú gobernarás mi casa, también tú guardarás mis patios; y entre estos que aquí están te daré plaza. ¶ Escucha pues ahora Josué, gran sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones prodigiosos: He aquí que yo traigo, a mi siervo RENUEVO. Porque he aquí aquella piedra que puse delante de Josué, sobre la cual una piedra hay siete ojos: he aquí que yo esculpiré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el pecado de la tierra en un día. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, cada uno de vosotros llamará a su compañero debajo de su vid, y debajo de su higuera.

Primera lectura

Génesis 49:8-12

Judá, tú, alabarte han tus hermanos: tu mano en la cerviz de tus enemigos: los hijos de tu padre se inclinarán a ti. Cachorro de león Judá: de la presa subiste, hijo mío: encorvóse, echóse como león, y como león viejo, ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, y el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh, y a él se congregarán los pueblos: Atando a la vid su pollino, y a la cepa el hijo de su asna; lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su cobertura. Los ojos bermejos del vino, los dientes blancos de la leche.

Oración matutina — primera lectura

Isaías 53

¿Quién creyó a nuestro dicho? ¿Y el brazo de Jehová, sobre quien se ha manifestado? Y subirá, como renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca. No hay parecer en él, ni hermosura: le veremos, y sin parecer, tanto que le deseemos. Despreciado, y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en flaqueza; y como que escondimos de él el rostro: menospreciado, y no le estimamos. ¶ Ciertamente nuestras enfermedades él las llevó, y él sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos a él por azotado, herido, y abatido de Dios. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga hubo cura para nosotros. Todos nosotros nos perdimos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: mas Jehová traspuso en él el pecado de todos nosotros. ¶ Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. De la cárcel, y del juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes: por la rebelión de mi pueblo plaga a él. Y puso con los impíos su sepultura, y su muerte con los ricos: aunque nunca él hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. Con todo eso, Jehová le quiso moler, sujetándole a enfermedad. Cuando hubiere puesto su vida por expiación, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será prosperada en su mano. Del trabajo de su alma verá, y se hartará. Y con su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos; y él llevará las iniquidades de ellos. Por tanto yo le daré parte con los grandes, y a los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida a la muerte, y fue contado con los transgresores habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Epístola

Isaías 11:1-5

Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un renuevo retoñecerá de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyesen sus oídos. ¶ Mas juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinta de sus lomos; y la fe cinta de sus riñones.

Primera lectura

Isaías 20

En el año que vino Tartán en Azoto, cuando le envió Sargón, rey de Asiria, y peleó contra Azoto, y la tomó: En aquel tiempo habló Jehová por Isaías hijo de Amós, diciendo: Vé, y quita el saco de tus lomos, y descalza los zapatos de tus pies; e hízolo así, andando desnudo y descalzo. Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, señal y pronóstico sobre Egipto, y sobre Etiopía; Así llevará el rey de Asiria la cautividad de Egipto, y la transmigración de Etiopía, de mozos y de viejos, desnuda y descalza, y descubiertas las nalgas, para vergüenza de Egipto. Y quebrantarse han, y avergonzarse han de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria. Y dirá en aquel día el morador de esta isla: Mirád que tal fue nuestra esperanza, donde nos acogimos por socorro, para ser libres de la presencia del rey de Asiria. ¿Y cómo escaparemos?

Oración matutina — segunda lectura

Hechos 20

Y después que cesó el alboroto, llamando Pablo a los discípulos, habiéndolos abrazado, se partió para ir a Macedonia. Y cuando hubo andado por aquellas partes, y les hubo exhortado con abundancia de palabra, vino a Grecia. Y habiendo estado tres meses allí, y estando para navegar a Siria, fuéronle puestas asechanzas por los Judíos; y tomó consejo de volverse por Macedonia. Y le acompañaron hasta Asia Sopater de Berea; y de los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe; y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo. Estos yendo delante, nos esperaron en Troas. Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos desde Filipos, y vinimos a ellos a Troas en cinco días, donde estuvimos siete días. Y el primer día de la semana, juntados los discípulos para romper el pan, Pablo les predicaba, habiendo de partir al día siguiente; y alargó su sermón hasta la media noche. Y había muchas lámparas en el cenadero donde estaban congregados. Y un mancebo llamado Eutico, que estaba sentado en una ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo razonaba luengamente, derribado del sueño, cayó desde el tercer piso abajo; y fue alzado muerto. Mas descendiendo Pablo, derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su vida está en él. Y subiendo, y rompiendo el pan, y comiendo, habló largamente hasta el alba, y así se partió. Y trajeron al mancebo vivo, y fueron consolados no poco. ¶ Y nosotros subiendo en la nave navegamos a Asos, para recibir de allí a Pablo; porque así lo había determinado, queriendo él mismo ir a pie. Y como se juntó con nosotros en Asos, tomándole vinimos a Mitilene. Y navegando de allí, al día siguiente vinimos delante de Chio, y al otro día tomamos puerto en Samo; y habiendo reposado en Trogilio, el día siguiente vinimos a Mileto. Porque Pablo había propuesto de pasar adelante de Efeso, por no detenerse en Asia; porque se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem. Y enviando desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. Los cuales como vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis desde el primer día que entré en Asia, como he sido con vosotros por todo el tiempo, Sirviendo al Señor con toda humildad de ánimo, y con muchas lágrimas y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos. Como nada que os fuese útil, me he retraido de anunciaros, enseñando públicamente, y de casa en casa, Testificando a los Judíos, y también a los Griegos el arrepentimiento hacia Dios, y la fe hacia nuestro Señor Jesu Cristo. Y ahora he aquí, que yo, constreñido del Espíritu, voy a Jerusalem sin saber lo que allá me ha de acontecer: Solo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo: Que prisiones y tribulaciones me esperan. Mas de ninguna de estas cosas hago caso, ni tengo mi vida por cosa preciosa a mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Y ahora he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros por entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. Por tanto yo os protesto el día de hoy, que yo estoy limpio de la sangre de todos. Porque no me he retraido de anunciaros todo el consejo de Dios. Por tanto mirád por vosotros, y por todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto por sobreveedores, para apacentar la iglesia de Dios, la cual él ganó con su propia sangre. Porque yo sé, que después de mi partida entrarán entre vosotros graves lobos, que no perdonarán al rebaño; Y que de entre vosotros mismos se levantarán también hombres, que hablen cosas perversas, para llevar discípulos en pos de sí. Por tanto velád, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno de vosotros. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para edificaros, y daros herencia con todos los que son santificados. La plata, o el oro, o el vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis, que para lo que me ha sido necesario, y a los que estaban conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado, que trabajando así, debéis sobrellevar a los enfermos, y acordaros del dicho del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurado es dar, que recibir. ¶ Y como hubo dicho estas cosas, puesto de rodillas oró con todos ellos. Entonces hubo un gran llanto de todos; y derribándose sobre el cuello de Pablo, le besaban, Doliéndose sobre todo por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron hasta la nave.

Salmo responsorial

Salmos 117

Alabád a Jehová todas las naciones: alabádle todos los pueblos. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la verdad de Jehová es para siempre. Alelu-Jah.

Evangelio

Lucas 1:39-47

¶ En aquellos días levantándose María, fue a la serranía con priesa a una ciudad de Judá. Y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena de Espíritu Santo, Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Y de dónde esto a mí, que venga la madre de mi Señor a mí? Porque he aquí, que como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. ¶ Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor: ¶ Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.

Salmo responsorial

Salmos 44

Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado la obra que hiciste en sus tiempos, en los tiempos antiguos. Tú con tu mano echaste a las naciones, y los plantaste a ellos: afligiste los pueblos, y los enviaste. Porque no heredaron la tierra por su espada, ni su brazo les libró; si no tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, por que los amaste. Tú eres mi Rey o! Dios: manda saludes a Jacob. Por ti acornearemos a nuestros enemigos: en tu nombre atropellaremos a nuestros adversarios. Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará. Porque tú nos has guardado de nuestros enemigos: y a los que nos aborrecieron, has avergonzado. En Dios nos alabamos todo el día; y para siempre loaremos tu nombre. Selah. También nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; y no sales en nuestros ejércitos. Hicístenos volver atrás del enemigo: y los que nos aborrecieron, nos saquearon para sí. Pusístenos como a ovejas para comer: y esparcístenos entre las naciones. Has vendido a tu pueblo de balde; y no pujaste en sus precios. Pusístenos por vergüenza a nuestros vecinos, por escarnio y por burla a nuestros al derredores. Pusístenos por proverbio entre las naciones; por movimiento de cabeza en los pueblos. Cada día mi vergüenza está delante de mí, y la confusión de mi rostro me cubre, De la voz del que me avergüenza y deshonra; del enemigo, y del que se venga. Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; y no hemos faltado a tu concierto. No se ha vuelto atrás nuestro corazón; y no se han apartado nuestros pasos de tus caminos; Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, y nos cubriste con sombra de muerte. Si nos olvidásemos del nombre de nuestro Dios; y si alzásemos nuestras manos a dios ajeno; ¿Dios no demandaría esto? porque él conoce los secretos del corazón. Porque por tu causa nos matan cada día; somos tenidos como ovejas para el degolladero. Despierta, ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de nuestra aflicción, y de nuestra opresión? Porque nuestra alma se ha agobiado hasta el polvo: nuestro vientre está pegado con la tierra. Levántate para ayudarnos; y redímenos por tu misericordia.

Salmo responsorial

Salmos 54

O! Dios, sálvame en tu nombre, y con tu valentía me defiende. O! Dios, oye mi oración, escucha las razones de mi boca. Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes han buscado a mi alma: no han puesto a Dios delante de si. Selah. He aquí, Dios es el que me ayuda; el Señor es con los que sustentan mi vida. El volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad. Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu nombre, o! Jehová, porque es bueno. Porque me ha escapado de toda angustia, y en mis enemigos vieron mis ojos la venganza.

Salmo responsorial

Salmos 20

Oígate, Jehová, en el día de la angustia: ensálcete el nombre del Dios de Jacob. Envíete ayuda desde el santuario, y desde Sión te sustente. Tenga memoria de todos tus presentes, y encenice tu holocausto. Selah. Déte conforme a tu corazón, y cumpla todo tu consejo. Alegrarnos hemos con tu salud, y en el nombre de nuestro Dios alzarémos pendón: cumpla Jehová todas tus peticiones. Ahora he conocido que Jehová ha guardado a su ungido: oírle ha desde los cielos de su santidad con las valentías de la salud de su diestra. Estos en carros, y aquellos en caballos confían: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria. Estos arrodillaron, y cayeron: mas nosotros nos levantamos, y nos enhestamos. Jehová, salva: que el rey nos oiga el día que le invocáremos.

Oración vespertina — primera lectura

Isaías 54

Alégrate, o! estéril, la que no paría: levanta canción, y jubila, la que nunca estuvo de parto; porque más serán los hijos de la dejada, que los de la casada, dijo Jehová. Ensancha el sitio de tu cabaña, y las cortinas de tus tiendas sean extendidas, no seas escasa; alarga tus cuerdas, y fortifica tus estacas. Porque a la mano derecha, y a la mano izquierda has de crecer; y tu simiente heredará naciones, y habitarán las ciudades asoladas. No temas, que no serás avergonzada; y no te avergüences, que no serás afrentada: antes te olvidarás de la vergüenza de tu mocedad, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Porque tu marido será tu Hacedor, Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra será llamado. Porque como a mujer dejada, y triste de espíritu te llamó Jehová; y como a mujer moza que es repudiada, dijo el Dios tuyo, Por un momento pequeño te dejé: mas con grandes misericordias te recogeré. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento: mas con misericordia eterna habré misericordia de ti, dijo tu Redentor Jehová. Porque esto me será como las aguas de Noé: que juré que nunca más las aguas de Noé pasarían sobre la tierra: así también juré que no me enojaré más contra ti, ni te reñiré. Porque los montes se moverán, y los collados temblarán: mas mi misericordia no se apartará de ti, ni el concierto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que ha misericordia de ti. Pobrecica, fatigada con tempestad, sin consuelo, he aquí que yo acimentaré tus piedras sobre carbúnculo; y sobre zafiros te fundaré. Tus ventanas pondré de piedras preciosas, y tus puertas de piedras de carbúnculo, y todo tu término de piedras de codicia. Y todos tus hijos serán enseñados de Jehová, y multiplicará la paz de tus hijos. Con justicia serás adornada: estarás lejos de opresión, porque no la temerás; y de temor, porque no se acercará de ti. Si alguno conspirare contra ti, será sin mí: el que contra ti conspirare, delante de ti caerá. He aquí que yo crié al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que saca la herramienta para su obra; y yo crié al destruidor para destruir. Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará; y a toda lengua que se levantaré contra ti en juicio, condenarás. Esta es la heredad de los siervos de Jehová, y su justicia de por mí, dijo Jehová.

Segunda lectura

Apocalipsis 20

Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y agarró al dragón, antigua serpiente, que es el Diablo, y Satanás, y le ató por mil años. Y le arrojó al abismo, y le encerró, y selló sobre él; porque no engañase más a las naciones hasta que los mil años fuesen cumplidos, y después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo. Y ví tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado el juicio: y ví las almas de los que habían sido degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no habían recibido su marca en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron, y reinaron con Cristo mil años. Empero los demás muertos no tornaron a vivir, hasta que fueron cumplidos los mil años: esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección: la segunda muerte no tiene potestad sobre los tales: antes serán sacerdotes de Dios, y de Cristo, y reinarán con él mil años. Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión; Y saldrá para engañar las naciones que están en las cuatro esquinas de la tierra, Gog y Magog, a fin de congregarlas para la batalla, el número de las cuales es como la arena de la mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y anduvieron al derredor de los ejércitos de los santos, y de la ciudad amada. Y de Dios descendió fuego del cielo, y los tragó. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia, y el falso profeta, y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Y ví un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no se halló lugar para ellos. Y ví los muertos, grandes y pequeños, que estaban en pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y la mar dio los muertos que estaban en ella; y la muerte, y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fue hecho juicio de cada uno de ellos según sus obras. Y la muerte, y el infierno fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.

Segunda lectura

1 Tesalonicenses 3

Por lo cual no lo pudiendo ya más sufrir, acordamos de quedarnos solos en Aténas; Y enviamos a Timoteo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador nuestro en el evangelio de Cristo, a confirmaros y a exhortaros en cuanto a vuestra fe; Para que nadie se conmueva en estas tribulaciones; porque vosotros sabéis que nosotros somos puestos para esto. Que aun estando con vosotros os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabéis. Por lo cual también yo no lo pudiendo ya más aguantar, envié a reconocer vuestra fe, temiendo que no os haya tentado de algún modo el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano. Empero volviendo ahora de vosotros a nosotros Timoteo, y trayéndonos las buenas nuevas de vuestra fe y caridad; y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando ardientemente vernos, como también nosotros a vosotros: En ello, hermanos, recibimos consolación de vosotros en toda nuestra aflicción y aprieto, por causa de vuestra fe; Porque ahora vivimos nosotros, si vosotros estáis firmes en el Señor. Por lo cual ¿qué hacimiento de gracias podremos dar a Dios otra vez por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios; Orando de noche y de día con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu Cristo encamine nuestro viaje a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor los unos para con los otros, y para con todos, así como también nosotros para con vosotros. Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, en la venida del Señor nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.

Segunda lectura

Colosenses 1:15-20

El cual es imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean potestades: todo fue creado por él, y para él. Y él es antes de todas las cosas; y todas las cosas subsisten en él; Y él es la cabeza del cuerpo, a saber, de la iglesia: el cual es principio y primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud; Y que por él reconciliase todas las cosas a sí, habiendo hecho la paz por la sangre de su cruz, por él, digo, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos.

Segunda lectura

Romanos 9:30-33

¶ ¿Qué diremos pues? Que los Gentiles que no seguían justicia han alcanzado la justicia: es a saber, la justicia que es por la fe; E Israel que seguía la ley de justicia, no ha alcanzado a la ley de la justicia. ¿Por qué? Porque no la buscaron por fe; mas como por las obras de la ley. Por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo; Como está escrito: He aquí, pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que creyere en él, no será avergonzado.

Evangelio

Lucas 22

Y estaba cerca el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua. Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le matarían; mas tenían miedo del pueblo. Y entró Satanás en Júdas, que tenía por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce. Y fue, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de como se le entregaría. Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero. Y prometió; y buscaba oportunidad para entregarle a ellos sin estar presente la multitud. ¶ Y vino el día de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la pascua. Y envió a Pedro, y a Juan, diciendo: Id, aparejádnos la pascua, para que comamos. Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la aparejemos? Y él les dijo: He aquí, como entraréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguídle hasta la casa donde entrare; Y decíd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde tengo de comer la pascua con mis discípulos? Entonces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejádla allí. Y yendo ellos halláronlo todo como les había dicho; y aparejaron la pascua. Y como fue hora, se sentó a la mesa; y con él los doce apóstoles. Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca. Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplido en el reino de Dios. Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomád esto, y distribuídlo entre vosotros. Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga. Y tomando pan, habiendo hecho gracias, lo rompió, y les dio, diciendo: éste es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacéd esto en memoria de mí. Asimismo también la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama. Con todo eso, he aquí, la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. Y a la verdad el Hijo del hombre va según lo que está determinado; empero ¡ay de aquel hombre por el cual es entregado! Ellos entonces comenzaron a preguntar entre sí, cual de ellos sería el que había de hacer esto. ¶ Y hubo también entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor. Entonces él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores: Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que precede, como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor, el que se asienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se asienta a la mesa? mas yo soy entre vosotros como el que sirve. Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones: Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó a mí; Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino; y os asentéis sobre tronos juzgando a las doce tribus de Israel. ¶ Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí, que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; Mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tú cuando te conviertas, confirma a tus hermanos. Y él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo, tanto a la cárcel, como a la muerte. Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy, antes que tú niegues tres veces que me conoces. Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada. Entonces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tómela; y también su alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y cómprela. Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y con los malos fue contado; porque lo que está escrito de mí, su cumplimiento tiene. Entonces ellos dijeron: Señor, he aquí, dos espadas hay aquí. Y él les dijo: Basta. ¶ Y saliendo, se fue, según su costumbre, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron. Y como llegó a aquel lugar, les dijo: Orád para que no entréis en tentación. Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oró, Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de mí, empero no se haga mi voluntad, mas la tuya. Y le apareció un ángel del cielo esforzándole. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y fue su sudor como gotas grandes de sangre, que descendían hasta la tierra. Y como se levantó de la oración, y vino a sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza. Y les dijo: ¿Qué, dormís? Levantáos, y orád que no entréis en tentación. ¶ Estando aun hablando él, he aquí, una multitud de gente, y el que se llamaba Júdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó a Jesús, para besarle. Entonces Jesús le dijo: ¿Júdas, con un beso entregas al Hijo del hombre? Y viendo los que estaban junto a él lo que había de ser, le dijeron: Señor, ¿heriremos con espada? Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, y le quitó la oreja derecha. Y respondiendo Jesús, dijo: Dejád hasta aquí. Y tocando su oreja, le sanó. Dijo después Jesús a los príncipes de los sacerdotes, y a los capitanes del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: ¿Cómo a ladrón habéis salido con espadas y con palos? Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. ¶ Y prendiéndole, le trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguía de lejos. Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos al derredor, se sentó también Pedro entre ellos. Y como una criada le vio que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y éste con él era. Entonces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco. Y un poco después viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy. Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él; porque es Galileo. Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y luego, estando aun él hablando, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le había dicho. Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces. Y saliendo fuera Pedro, lloró amargamente. Y los hombres que tenían a Jesús, burlaban de él, hiriéndole. Y cubriéndole herían su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te hirió? Y decían otras muchas cosas injuriándole. Y como fue de día, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio, Diciendo: ¿Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creereis; Y también si os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis; Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará a la diestra del poder de Dios. Y dijeron todos: ¿Luego tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros lo decís, que yo soy. Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? porque nosotros lo hemos oído de su boca.

Oración vespertina — segunda lectura

2 Pedro 3

Carísimos, yo os escribo ahora esta segunda carta, en las que despierto con exhortación vuestro limpio entendimiento: Para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apóstoles del Señor y Salvador: Sabiendo primero esto, que en los postrimeros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, Y diciendo: ¿En dónde está la promesa del advenimiento de él? Porque desde el tiempo en que los padres se durmieron, todas las cosas perseveran así como desde el principio de la creación. Porque ellos ignoran esto voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo antiguo, y la tierra que por agua y en agua está asentada por la palabra de Dios: Por lo cual el mundo de entonces pereció anegado por agua. Empero los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio, y de la perdición de los hombres impíos. Mas, oh amados, no ignoréis una cosa, y es, que un día delante del Señor es como mil años, y mil años son como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; empero es paciente para con nosotros, no deseando que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento. Mas el día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra, y las obras que en ella haya, serán enteramente quemadas. Pues como sea así que todas estas cosas han de ser deshechas, ¿qué tales conviene que vosotros seáis en santo proceder y en piedades, Esperando, y apresurándoos para el advenimiento del día de Dios, en el cual los cielos siendo encendidos, serán deshechos, y los elementos siendo abrasados, se fundirán? Pero esperamos cielos nuevos, y tierra nueva, según sus promesas, en los cuales mora la justicia. Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estás cosas, procurád con diligencia que seáis de él hallados sin mácula, y sin reprensión en paz. Y tenéd por cierto que la larga paciencia de nuestro Señor es para salud, así como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito; Como también en todas sus epístolas hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para perdición de sí mismos. Así que vosotros, oh amados, pues estáis amonestados, guardáos que por el error de los abominables no seáis juntamente con los otros engañados, y caigáis de vuestra propia firmeza. Mas crecéd en la gracia, y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesu Cristo. A él sea gloria ahora, y hasta el día de la eternidad. Amén.

Evangelio

Mateo 1:18-25

¶ Y el nacimiento de Jesu Cristo fue así: Que estando María su madre desposada con José, antes que hubiesen estado juntos, se halló haber concebido del Espíritu Santo. Y José su marido, como era justo, y no quisiese exponerla a la infamia, quiso dejarla secretamente. Y pensando él en esto, he aquí, que el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir a María tu mujer; porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y parirá un hijo, y llamarás su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que había hablado el Señor por el profeta, que dijo: He aquí, una virgen concebirá, y parirá un hijo, y llamarán su nombre Emmanuel, que interpretado quiere decir: Dios con nosotros. Y despertado José del sueño; hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su Hijo primogénito; y llamó su nombre Jesús.

Evangelio

Lucas 24:36-45

¶ Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían algún espíritu. Mas él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos a vuestros corazones? Mirád mis manos y mis píes, que yo mismo soy. Palpád, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y en diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Y no creyéndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel. Lo cual él tomó, y comió delante de ellos: Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los Salmos de mí. Entonces les abrió el entendimiento, para que entendiesen las Escrituras.

Evangelio

Mateo 15

Entonces llegaron a Jesús ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo: ¿Por qué tus discípulos traspasan la tradición de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan. Y él respondiendo, les dijo: ¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó, diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldijere a padre o a madre, muera de muerte. Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere a su padre o a su madre: Toda ofrenda mía a ti aprovechará; Y no honrare a su padre o a su madre, será libre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo con su boca se acerca a mí, y con sus labios me honra; mas su corazón lejos está de mí. Mas en vano me honran enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entendéd. No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. Entonces llegándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron? Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada. Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola. Y Jesús dijo: ¿Aun también vosotros sois sin entendimiento? ¿No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la necesaria? Mas lo que sale de la boca, del mismo corazón sale, y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre. ¶ Y saliendo Jesús de allí, se fue a las partes de Tiro y de Sidón. Y, he aquí, una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio. Mas él no le respondió palabra. Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros. Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme. Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Así es Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores. Entonces respondiendo Jesús, dijo: ¡O mujer! grande es tu fe: sea hecho contigo como quieres. Y fue sana su hija desde aquella hora. ¶ Y partido Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en un monte, se sentó allí. Y llegaron a él grandes multitudes, que tenían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos, y los echaron a los pies de Jesús, y los sanó: De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israel. Y Jesús llamando a sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la multitud, que ya hace tres días que perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino. Entonces sus discípulos le dicen: ¿Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran multitud? Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. Y mandó a las multitudes que se recostasen en tierra. Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, los rompió, y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas. Y eran los que habían comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños. Entonces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino a los términos de Magdala.

Un plan diario que recorre la Biblia de forma continua. El texto de la Biblia es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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