Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

Judges 6

Mas los hijos de Israel hicieron lo malo en los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en las manos de Madián siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel por causa de los Madianitas se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fuertes. Porque como los de Israel habían sembrado, subían los Madianitas y Amalecitas, y los hijos de oriente subían contra ellos: Y asentando campo contra ellos destruían los frutos de la tierra hasta llegar a Gaza: no dejando que comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. Porque subían ellos y sus ganados, y venían con sus tiendas en grande multitud como langosta, que no había número en ellos ni en sus camellos: y venían en la tierra destruyéndola. E Israel era en grande manera empobrecido por los Madianitas: y los hijos de Israel clamaron a Jehová. Y cuando los hijos de Israel hubieron clamado a Jehová, a causa de los Madianitas, Jehová envió un varón profeta a los hijos de Israel, el cual les dijo: Así dijo Jehová Dios de Israel: Yo os saqué de Egipto, y de la casa de servidumbre os saqué: Yo os libré de mano de los Egipcios y de mano de todos los que os afligieron: a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; Y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios, no temáis a los dioses de los Amorreos en cuya tierra habitáis, mas no oísteis mi voz. ¶ Y vino el ángel de Jehová, y sentóse debajo del alcornoque que está en Efra, el cual era de Joas Abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para hacerlo esconder de los Madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y díjole: Jehová es contigo varón valiente de fuerza. Y Gedeón le respondió: Ay, Señor mío, si Jehová es con nosotros; ¿por qué nos ha comprendido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los Madianitas. Y mirándole Jehová, díjole: Anda, vé con esta tu fortaleza, y salvarás a Israel de la mano de los Madianitas. ¿No te envío yo? El entonces le respondió: Ay, Señor mío, ¿con qué tengo de salvar a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés: y yo el menor en la casa de mi padre. Y Jehová le dijo: Porque yo seré contigo; y tú herirás a los Madianitas, como a un varón. Y él respondió: Yo te ruego, que, si he hallado gracia delante de ti, me des señal, de que tú has hablado conmigo. Ruégote, que no te vayas de aquí hasta que yo vuelva a ti, y saque mi presente, y lo ponga delante de ti. Y él respondió: Yo esperaré hasta que vuelvas. Y entrándose Gedeón aparejó un cabrito de las cabras, y panes sin levadura de un efa de harina, y puso la carne en un canastillo; y el caldo en una olla: y sacándolo presentóselo debajo de aquel alcornoque. Y el ángel de Dios le dijo: Toma la carne, y los panes sin levadura, y pónlo sobre esta peña: y vierte el caldo. Y él lo hizo así. Y extendiendo el ángel de Jehová el canto del bordón que tenía en su mano, tocó en la carne y en los panes sin levadura: y subió fuego de la peña, el cual consumió la carne y los panes sin levadura, y el ángel de Jehová desapareció de delante de él. Y viendo Gedeón que era el ángel de Jehová, dijo: Ay, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara. Y Jehová le dijo: Paz a ti, no hayas temor; no morirás. Y edificó allí Gedeón altar a Jehová, al cual llamó Jehová-salom, el cual dura hasta hoy en Efra de los Abiezeritas. ¶ Y aconteció que la misma noche le dijo Jehová: Toma un toro del hato de tu padre, y otro toro de siete años, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y corta también el bosque que está junto a él: Y edifica altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este peñasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro sacrifícalo en holocausto sobre la leña del bosque, que habrás cortado. Entonces Gedeón tomó diez varones de sus siervos, e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo de hacerlo de día, por la familia de su padre, y por los hombres de la ciudad, hízolo de noche. ¶ Y a la mañana cuando los de la ciudad se levantaron, he aquí que el altar de Baal estaba derribado; y el bosque, que estaba junto a él, cortado; y el segundo becerro sacrificado en holocausto sobre el altar de nuevo edificado. Y dijeron el uno al otro: ¿Quién ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, dijéronles: Gedeón hijo de Joas lo ha hecho. Entonces los varones de la ciudad dijeron a Joas: Saca fuera tu hijo para que muera, por cuanto ha derribado el altar de Baal; y ha cortado el bosque, que estaba junto a él. Y Joas respondió a todos los que estaban cerca de él: ¿Tomaréis vosotros el pleito por Baal? ¿o salvarle heis vosotros? Cualquiera que tomare el pleito por él, que muera mañana. Si es dios, pleitee por sí con el que derribó su altar. Y aquel día le llamó Jerubaal, porque dijo: Pleitée Baal contra el que derribó su altar. ¶ Y todos los Madianitas, y Amalecitas, y Orientales se juntaron a una, y pasando asentaron campo en el valle de Jezrael. Y el Espíritu de Jehová se envistió en Gedeón, el cual como hubo tocado el cuerno, Abiezer se juntó con él. Y envió mensajeros por todo Manasés; el cual también se juntó con él. Y envió mensajeros a Aser, y a Zabulón, y a Neftalí, los cuales los salieron a recibir. Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, He aquí que yo pondré un vellocino de lana en la era; y si el rocío estuviere en el vellocino solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que has de salvar a Israel por mi mano, como lo has dicho. Y aconteció así porque como se levantó de mañana exprimiendo el vellocino sacó de él el rocío, un vaso lleno de agua. Mas Gedeón dijo a Dios: No se encienda tu ira contra mí, si aun hablare esta vez: Solamente probaré ahora otra vez con el vellocino. Ruégote que la sequedad sea en solo el vellocino: y el rocío sobre la tierra. Y aquella noche lo hizo Dios así: porque la sequedad fue en solo el vellocino, y en toda la tierra estuvo el rocío.

Morning Prayer — Second Lesson

John 6

Pasadas estas cosas, se fue Jesús a la otra parte de la mar de Galilea, que es la mar de Tiberias. Y seguíale grande multitud, porque veían sus milagros que hacía en los enfermos. Subió pues Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los Judíos. Y como alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él una grande multitud, dice a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Mas esto decía tentándole; porque él sabía lo que había de hacer. Respondióle Felipe: Doscientos denarios de pan no les bastarán, para que cada uno de ellos tome un poco. Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro: Un muchacho está aquí que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; ¿mas qué es esto entre tantos? Entonces Jesús dijo: Hacéd recostar los hombres. Y había mucha yerba en aquel lugar; y recostáronse como en número de cinco mil varones. Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo hecho gracias, repartió a los discípulos, y los discípulos a los que estaban recostados; y asimismo de los peces cuanto querían. Y como fueron hartos, dijo a sus discípulos: Cogéd los pedazos que han quedado, porque no se pierda nada. Recogiéronlos pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido. Aquellos hombres entonces, como vieron el milagro que Jesús había hecho, decían: Este verdaderamente es el profeta, que había de venir al mundo. ¶ Entendiendo entonces Jesús, que habían de venir para tomarle por fuerza, y hacerle rey, volvió a huirse a un monte él solo. Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos a la mar, Y entrando en una nave, iban atravesando el mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. Y la mar se comenzó a levantar con un gran viento, que soplaba. Y cuando hubieron navegado como veinte y cinco, o treinta estadios, ven a Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba a la nave; y tuvieron miedo. Mas él les dijo: Yo soy: no tengáis miedo. Entonces ellos le recibieron de buena gana en la nave, y luego la nave llegó a la tierra donde iban. ¶ El día siguiente la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vio que no había allí otra navecilla sino una, en la cual se habían entrado sus discípulos, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en la nave, sino que sus discípulos solos se habían ido; Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias, junto al lugar donde habían comido el pan, después de haber el Señor hecho gracias; Como vio pues la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron ellos también en las navecillas, y vinieron a Capernaum buscando a Jesús. Y hallándole de la otra parte de la mar, dijéronle: ¿Rabbi, cuándo llegaste acá? Respondióles Jesús, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto los milagros, mas porque comisteis del pan, y os hartasteis. Trabajád, no por la comida que perece, mas por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dará; porque a éste selló el Padre, es a saber, Dios. Entonces le dijeron: ¿Qué haremos para que obremos las obras de Dios? Respondió Jesús, y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él envió. Dijéronle entonces: ¿Qué señal pues haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obras tú? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo, que no os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, dános siempre este pan. Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. Mas ya os he dicho, que también me habéis visto, y no me creéis. Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió. Y esta es la voluntad del Padre que me envió: Que de todo lo que me dio, no pierda yo nada de ello, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad de aquel que me envió: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. ¶ Murmuraban entonces de él los Judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendí del cielo. Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo pues dice éste: Yo he descendido del cielo? Y Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros. Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados de Dios: así que todo aquel que oyó del Padre, y aprendió, viene a mí. No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que es de Dios, éste ha visto al Padre. De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y han muerto. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él comiere, no muera. Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo. ¶ Entonces los Judíos altercaban entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer? Jesús les dijo entonces: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida. El que come mi carne, y bebe mi sangre, en mí mora, y yo en él. Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, así también el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y son muertos: el que come de este pan, vivirá eternamente. ¶ Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Entonces muchos de sus discípulos oyendo esto, dijeron: Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír? Y sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? ¿Pues qué si viereis al Hijo del hombre subir donde estaba primero? El espíritu es el que da vida: la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os hablo, espíritu son, y vida son. Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús desde el principio sabía quiénes eran los que no habían de creer, y quien le había de entregar. Y decía: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado de mi Padre. Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban más con él. Dijo, pues, Jesús a los doce: ¿Queréis vosotros iros también? Respondióle entonces Simón Pedro: ¿Señor, a quién iremos? tú tienes las palabras de vida eterna. Y nosotros creemos y conocemos, que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente. Jesús les respondió: ¿No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es diablo? Y hablaba de Júdas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.

Evening Prayer — First Lesson

Judges 7

Levantándose pues de mañana Jerubaal, el cual es Gedeón, y todo el pueblo que estaba con él, asentaron el campo junto a la fuente de Jarad: y tenía el campo de los Madianitas al norte de la otra parte del collado de More, en el valle. Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo dé a los Madianitas en su mano: porque no se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado. Haz pues ahora pregonar que lo oiga el pueblo, diciendo: El que teme y se estremece, madrugue y vuélvase desde el monte de Galaad. Y volviéronse de los del pueblo veinte y dos mil: y quedaron diez mil. Y Jehová dijo a Gedeón: Aun es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí yo te los probaré: y del que yo te dijere: Vaya este contigo; vaya contigo. Mas de cualquiera que yo te dijere: Este no vaya contigo; el tal no vaya. Entonces él llevó el pueblo a las aguas: y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, aquel pondrás a parte: y asimismo cualquiera que se arrodillare sobre sus rodillas para beber. Y fue el número de los que lamieron las aguas llegándola con la mano a la boca trescientos varones: y todo el resto del pueblo se arrodillaron sobre sus rodillas para beber las aguas. ¶ Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos varones que lamieron el agua, os salvaré, y entregaré a los Madianitas en tus manos: y váyase todo el pueblo cada uno a su lugar. Y tomada provisión para el pueblo en sus manos, con sus bocinas, envió a todos los otros Israelitas cada uno a su tienda, y retuvo a aquellos trescientos varones: y tenía el campo de Madián abajo en el valle. Y aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate y desciende al campo: porque yo lo he entregado en tus manos. Y si tienes temor de descender, desciende tú, y Fara tu criado al campo: Y oirás lo que hablan: y entonces tus manos se esforzarán, y descenderás al campo. Y él descendió con Fara su criado al principio de la gente de armas que estaba en el campo. Y Madián, y Amalec, y todos los Orientales estaban tendidos en el valle muchos como langosta: y sus camellos eran innumerables, como la arena que está a la ribera de la mar en multitud. Y como Gedeón vino, he aquí que un varón estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí que yo soñé un sueño: Que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madián: y llegaba a las tiendas, y las hirió de tal manera que cayeron, y las trastornó de arriba abajo, y que las tiendas cayeron. Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel, que Dios ha entregado en sus manos a los Madianitas con todo el campo. Y como Gedeón oyó la historia del sueño con su declaración, adoró; y vueltó al campo de Israel, dijo: Levantáos, que Jehová ha entregado el campo de Madián en vuestras manos. Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones dio a cada uno de ellos sendas bocinas en sus manos, y sendos cántaros vacíos, con sendos tizones ardiendo dentro de los cántaros. Y díjoles: Mirádme a mí, y hacéd como yo hiciere: he aquí que cuando yo llegaré al principio del campo, como yo hiciere, así haréis vosotros. Yo tocaré la bocina, y todos los que estarán conmigo: y vosotros entonces tocaréis las bocinas al rededor de todo el campo; y diréis: Jehová y Gedeón. Llegó pues Gedeón, y los cien varones que llevaba consigo al principio del campo al principio de la vela del medio, despertando solamente las guardas: y tocaron las bocinas, y quebraron los cántaros, que llevaban en sus manos. Y los tres escuadrones tocaron sus bocinas, y quebrando los cántaros tomaron en las manos izquierdas los tizones, y en las derechas los cuernos con que tañiban: y dieron grita: La espada de Jehová, y la de Gedeón. Y estuviéronse en sus lugares en derredor del campo: y todo el campo fue alborotado y huyeron gritando. Mas los trescientos tocaban las bocinas: y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campo. Y el campo huyó hasta Bet-seca en Cererat, y hasta el término de Abel-mejula en Tebbat. Y juntándose los de Israel de Neftalí, y de Aser, y de todo Manasés, siguieron a los Madianitas. Gedeón también envió mensajeros a todo el monte de Efraím, diciendo: Descendéd al encuentro de los Madianitas, y tomádles las aguas hasta Bet-bera, y el Jordán. Y juntos todos los varones de Efraím tomaron las aguas hasta Bet-bera, y el Jordán. Y tomaron dos príncipes de los Madianitas Oreb, y Zeb; y a Oreb mataron en la peña de Oreb; y a Zeb mataron en el lagar de Zeb; y siguieron a los Madianitas, y trajeron las cabezas de Oreb, y de Zeb a Gedeón de la otra parte del Jordán.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Timothy 2;1 Timothy 3

Amonesto, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres: Por los reyes, y por todos los que están en autoridad; que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro: El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un Dios, y asimismo un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús; El cual se dio a sí mismo en precio del rescate por todos, para testimonio en su propio tiempo. Para lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento,) instruidor de las naciones en fe y verdad. Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda. ¶ Asimismo también oren las mujeres en hábito honesto, ataviándose de vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, o oro, o perlas, o vestidos costosos; Mas de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan la piedad. ¶ La mujer aprenda en silencio con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni tomarse autoridad sobre el varón, sino estar en silencio. Porque Adam fue formado el primero: luego Eva. Y Adam no fue engañado; mas la mujer siendo engañada incurrió en la prevaricación. Empero será salva engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad, y en santificación y modestia. Palabra verdadera es esta: Si alguno apetece obispado, obra excelente desea. Es necesario, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, vigilante, templado, de buenas costumbres, hospedador, apto para enseñar, No amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas moderado, no pendenciero, ajeno de avaricia: Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad; Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios? No neófito, porque hinchándose de orgullo, no caiga en condenación del diablo. Y conviene que tenga también testimonio de los de afuera; porque no caiga en vituperio, y en lazo del diablo. ¶ Los diáconos asimismo sean honestos, no de dos lenguas, no dados a mucho vino, no amadores de torpes ganancias: Que tengan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y estos también sean antes probados; y así ministren, si fueren hallados irreprensibles. Asimismo sus mujeres sean honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una sola mujer, que gobiernen bien sus hijos, y sus casas. Porque los que ejercieren bien el oficio de diácono, ganan para sí un buen grado, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús. ¶ Esto te escribo, con esperanza de que vendré presto a ti: Y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad. Y sin controversia grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en la carne; ha sido justificado en el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado entre las naciones; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en la gloria.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.