Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
Morning Prayer — First Lesson
1 Kings 4
Así que el rey Salomón fue rey sobre todo Israel. Y estos fueron los príncipes que tuvo: Azarías hijo de Sadoc sacerdote: Elioref, y Ahías, hijos de Sisa, escribas: Josafat, hijo de Ahilud, canciller: Banaías, hijo de Joiada, era sobre el ejército: y Sadoc y Abiatar eran los sacerdotes: Azarías, hijo de Natán, era sobre los gobernadores: Zabud, hijo de Natán, el príncipe, compañero del rey: Y Ahisar era mayordomo: y Adoniram, hijo de Abda, era sobre el tributo. Y tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey, y a su casa. Cada uno de ellos era obligado de mantener un mes en cada un año. Y estos son los nombres de ellos: El hijo de Jur, en el monte de Efraím: El hijo de Decar, en Macces, y en Salebim, y en Bet-sames, y en Elón, y en Bet-hanán: El hijo de Hesed, en Arubot: este tenía también a Soco, y toda la tierra de Efer: El hijo de Abinadab tenía todos los términos de Dor: este tenía por mujer a Tafat hija de Salomón: Bana, hijo de Ahilud, tenía a Tanac y a Mageddo, y a toda Bet-sán, que es cerca de Zartán, abajo de Jezrael: de Bet-sán hasta Abel-mejula, y hasta de la otra parte de Jecmaén: El hijo de Gaber en Ramot de Galaad: este tenía también las ciudades de Jair, hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad. Tenía también la provincia de Argob, que era en Basán, sesenta grandes ciudades cercadas de muro, y de cerraduras de metal: Abinadab, hijo de Addo, era en Mahanaim: Aquimaas, en Neftalí: este tomó también por mujer a Basemat hija de Salomón: Baana, hijo de Husi, en Aser, y en Balot: Josafat, hijo de Farue, en Isacar: Semeí, hijo de Ela, en Ben-jamín: Gaber, hijo de Uri, en la tierra de Galaad, y en la tierra de Sejón rey de los Amorreos, y de Og rey de Basán: un gobernador en la tierra. Los de Judá y de Israel eran muchos, como la arena que está junto a la mar en multitud, comiendo y bebiendo y alegrándose. ¶ Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el río de la tierra de los Filisteos, hasta el término de Egipto: y traían presentes, y servían a Salomón todos los días que vivió. Y la despensa de Salomón era cada día treinta coros de flor de harina, y sesenta coros de harina, Diez bueyes engordados, y veinte bueyes de pasto, y cien ovejas: sin los ciervos, cabras, búfalos, y aves engordadas. Porque él señoreaba en toda la región que estaba de la otra parte del río, desde Tafsa hasta Gaza, sobre todos los reyes de la otra parte del río: y tuvo paz con todos sus lados al derredor. Y Judá e Israel vivían confiadamente cada uno debajo de su vid, y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beer-seba, todos los días de Salomón. Tenía allende de esto Salomón cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil caballos de cabalgar. Y los sobredichos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que venían a la mesa del rey Salomón, cada uno su mes, y hacían que nada faltase. Y traían también cebada y paja para los caballos, y para las bestias de carga al lugar donde él estaba, cada uno conforme al cargo que tenía. Y dio Dios a Salomón sabiduría, y prudencia muy grande, y anchura de corazón, como la arena que está a la orilla de la mar: Que fue mayor la sabiduría de Salomón, que la de todos los Orientales, y que toda la sabiduría de los Egipcios. Y aun fue más sabio que todos los hombres; y más que Etán Ezrahita, y que Hemán, y Calcol, y Dorda los hijos de Mahol: y fue nombrado entre todas las naciones de al derredor. Y propuso tres mil parábolas: y sus versos fueron cinco y mil. De los árboles también disputó desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disputó de los animales, de las aves, de las serpientes, de los peces. Y venían de todos los pueblos a oír la sabiduría de Salomón, y de todos los reyes de la tierra, donde había llegado la fama de su sabiduría.
Morning Prayer — Second Lesson
Acts 26
Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti. Pablo entonces extendiendo la mano, comenzó a dar razón de sí, diciendo: Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, téngome por dichoso, de que delante de ti me haya hoy de defender. Mayormente porque yo sé que tú entiendes de todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi manera de vivir desde mi mocedad, la cual desde el principio fue entre los de mi nación en Jerusalem, todos los Judíos la saben: Los cuales tienen ya conocido, si quieren testificarlo, que yo desde el principio, conforme a la secta más estricta de nuestra religión he vivido Fariseo. Y ahora por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres estoy llamado a juicio. A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo a Dios perennemente de día y de noche, esperan que han de venir; por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos. ¿Cómo se juzga cosa increible entre vosotros que Dios resucite los muertos? Yo ciertamente había pensado conmigo que debía de hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús el Nazareno. Lo cual también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los príncipes de los sacerdotes; y cuando les hacían morir, yo di mi voto contra ellos. Y muchas veces castigándolos por las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobre manera contra ellos, les perseguí hasta en las ciudades extrañas. En cuyo tiempo yendo yo a Damasco con poderes y comisión de los príncipes de los sacerdotes, En mitad del día, oh rey, ví en el camino una luz que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó, y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua Hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús, a quién tú persigues. Mas levántate, y pónte sobre tus pies; porque por esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de las en que te apareceré; Librándote de este pueblo, y de los Gentiles, a los cuales ahora te envío, Para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios, para que reciban por la fe que es en mí, remisión de pecados, y suerte entre los que son santificados. Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial: Antes, primeramente a los de Damasco, y en Jerusalem, y por toda la tierra de Judea, y a los Gentiles, anunciaba que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Por causa de esto los Judíos tomándome en el templo, tentaron de matarme. Mas ayudado de la ayuda de Dios persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a chicos y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir, a saber: Que el Cristo había de padecer, que había de ser el primero de la resurrección de los muertos, y que había de anunciar luz a este pueblo, y a los Gentiles. ¶ Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco. Mas él dijo: No estoy loco, excelente Festo, sino que hablo palabra de verdad, y de templanza. Porque el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo con libertad, porque estoy seguro que él no ignora nada de estas cosas, que esto no ha sido hecho en algún rincón. ¿Crees, rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades que me haga Cristiano. Y Pablo dijo: Pluguiese a Dios, que por poco y por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, salvo estas prisiones. ¶ Y como hubo dicho esto, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que estaban asentados con ellos. Y como se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre. Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado al César.
Evening Prayer — First Lesson
1 Kings 5
Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón; desde que oyó que le habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram había siempre amado a David. Entonces envió Salomón a Hiram, diciendo: Tú sabes como mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehová su Dios por las guerras que le cercaron, hasta que Jehová puso sus enemigos debajo de las plantas de sus pies. Ahora Jehová mi Dios me ha dado reposo de todas partes; que ni hay adversario, ni mal encuentro. Por tanto ahora yo he determinado de edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, como Jehová lo dijo a David mi padre, diciendo: Tu hijo, que yo pondré en tu lugar, en tu trono, él edificará casa a mi nombre. Manda pues ahora que me corten cedros del Líbano: y mis siervos estarán con los tuyos; y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres: porque tú sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar la madera como los Sidonios. Y como Hiram oyó las palabras de Salomón, holgóse en gran manera, y dijo: Bendito sea hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. Y envió Hiram a Salomón, diciendo: Yo he oído lo que me enviaste a decir: Yo haré todo lo que te pluguiere acerca de la madera de cedro, y la madera de haya. Mis siervos la llevarán desde el Líbano a la mar; y yo la pondré en balsas por la mar hasta el lugar, que tú me señalares; y allí se desatará, y tú la tomaras, y tú también harás mi voluntad, dando de comer a mi familia. Y dio Hiram a Salomón madera de cedro, y madera de haya, todo lo que quiso: Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite limpio. Esto daba Salomón a Hiram cada un año. Dio pues Jehová a Salomón sabiduría, como le había dicho: y hubo paz entre Hiram y Salomón: e hicieron alianza entre ambos. E impuso el rey Salomón tributo a todo Israel, y el tributo fue treinta mil hombres: Los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil cada mes por sus veces: y como habían estado un mes en el Líbano, estábanse dos meses en sus casas: y Adoniram estaba sobre el tributo. Tenía también Salomón setenta mil, que llevaban las cargas: y ochenta mil cortadores en el monte; Sin los principales gobernadores de Salomón que estaban puestos sobre la obra, que eran tres mil y trescientos, los cuales tenían cargo del pueblo que hacía la obra. Y mandó el rey que trajesen grandes piedras, piedras de precio para los cimientos de la casa, y piedras labradas: Y los albañiles de Salomón, y los de Hiram, y los aparejadores cortaron y aparejaron la madera y la cantería para labrar la casa.
Evening Prayer — Second Lesson
1 John 5
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es engendrado de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Porque éste es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son graves. Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, es a saber, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad. Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo; y estos tres son uno. También son tres los que dan testimonio en la tierra, el espíritu, y el agua, y la sangre; y estos tres son uno. Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo. El que no cree a Dios, ha hecho mentiroso a Dios; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo. Y éste es el testimonio, es a saber, que Dios nos ha dado vida eterna, y que esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene vida. Yo he escrito estas cosas a vosotros que creeis en el nombre del Hijo de Dios; para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, también sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado. Si alguno viere pecar a su hermano pecado que no es de muerte, demandará a Dios, y él le dará vida; digo a los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte: por el cual yo no digo que ruegues. Toda iniquidad es pecado; empero hay pecado que no es de muerte. Bien sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca. Sabido tenemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en el maligno. Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento, para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesu Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna. Hijitos, guardáos de los ídolos. Amén.
Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.
