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Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

Morning Prayer — First Lesson

Nehemiah 10

Y entre los signados fueron Nehemías el Tirsata, hijo de Haquela, y Sedecías, Saraías, Azarías, Jeremías, Fasur, Amarías, Melquías, Hattus, Sebenías, Malluc, Harim, Meremot, Abdías, Daniel, Ginetón, Baruc, Mesullam, Abías, Mijamín, Maazías, Bilgai, Semeías: estos sacerdotes. Y Levitas: Jesuá, hijo de Azanias, Binnui de los hijos de Henadad, Cadmiel; Y sus hermanos, Sebanías, Odaia, Celita, Pelaías, Hanán, Mica, Rehob, Hasabias, Zacur, Serebías, Sebanías, Odaia, Bani, Beninu. Cabeceras del pueblo: Faros, Pahat-moab, Elam, Zattu, Bani, Bunni, Azgad, Bebai, Adonías, Biguai, Adín, Ater, Hizcijas, Azur, Odaia, Hasum, Besai, Harif, Anatot, Nebai, Magpias, Mesullam, Hezir, Mesezabel, Sadoc, Jadúa, Pelatías, Hanán, Anaías, Hoseas, Jananías, Hasub, Halohes, Pilha, Sobec, Rehum, Hasabna, Maasías, Y Ahijas, Hanán, Anán, Malluc, Harim, Baana. Y el resto del pueblo, sacerdotes, Levitas, y porteros, y cantores, Natineos, y todos los apartados de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, sus mujeres, sus hijos, y sus hijas, y todo sabio y entendido; ¶ Fortificados con sus hermanos, sus nobles, vinieron en la jura y en el juramento, que andarían en la ley de Dios que fue dada por mano de Moisés siervo de Dios, y que guardarían, y harían todos los mandamientos de Jehová nuestro Señor, y sus juicios, y sus estatutos; Y que no daríamos nuestras hijas a los pueblos de la tierra, ni tomaríamos sus hijas para nuestros hijos: Y que los pueblos de la tierra que trajesen a vender mercaderías, y cualquier grano en día de sábado, no lo tomaríamos de ellos en sábado, ni en día santo; y que dejaríamos el año séptimo, y deuda de toda mano. Y pusimos sobre nosotros mandamientos, para imponer sobre nosotros la tercera parte de un siclo aquel año, para la obra de la casa de nuestro Dios; Para el pan de la proposición, y para el presente continuo, y para el holocausto continuo, y de los sábados, y de las nuevas lunas, y de las festividades, y para las santificaciones, y para las expiaciones para expiar a Israel, y para toda la obra de la casa de nuestro Dios. Y echamos las suertes acerca de la ofrenda de la leña, los sacerdotes, los Levitas, y el pueblo, para traerla a la casa de nuestro Dios, a la casa de nuestros padres, en los tiempos determinados cada un año, para quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley. Y que traeríamos las primicias de nuestra tierra, y las primicias de todo fruto de todo árbol cada año a la casa de Jehová. Asimismo los primogénitos de nuestros hijos, y de nuestras bestias, como está escrito en la ley, y los primogénitos de nuestras vacas, y de nuestras ovejas, traeríamos a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios. Y las primicias de nuestras masas, y de nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, del vino, y del aceite, traeríamos a los sacerdotes a las cámaras de la casa de nuestro Dios; y el diezmo de nuestra tierra a los Levitas: y que los Levitas recibirían las décimas de nuestros trabajos en todas las ciudades. Y que estaría el sacerdote, hijo de Aarón, con los Levitas, cuando los Levitas recibirían el diezmo: y que los Levitas ofrecerían el diezmo del diezmo en la casa de nuestro Dios, en las cámaras, en la casa del tesoro. Porque a las cámaras llevarán los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino, y del aceite: y allí estarán los vasos del santuario, y los sacerdotes que ministran, y los porteros, y los cantores: y que no dejaríamos la casa de nuestro Dios.

Morning Prayer — Second Lesson

Matthew 27

Y venida la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato presidente. Entonces Júdas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata a los príncipes de los sacerdotes, y a los ancianos, Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da a nosotros? Viéraslo tú. Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fue, y se ahorcó. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre. Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extranjeros. Por lo cual fue llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el día de hoy. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fue apreciado por los hijos de Israel; Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor. ¶ Y Jesús estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió. Pilato entonces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho. ¶ Y en el día de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás. Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál queréis que os suelte? ¿a Barrabás, o a Jesús, que es llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió a él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él. Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese a Barrabás, y a Jesús matase. Y respondiendo el presidente, les dijo: ¿Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesús que es llamado el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado. Y el presidente les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más el grito, diciendo: Sea crucificado. Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacía más alboroto, tomando agua lavó sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: védlo vosotros. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. ¶ Entonces los soldados del presidente llevando a Jesús al pretorio, juntaron a él toda la cuadrilla. Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana. Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos. Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herían en la cabeza. Y después que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. Y saliendo, hallaron a un Cireneo que se llamaba Simón: a éste cargaron para que llevase su cruz. Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar de la Calavera, Le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo. Y después que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Y le guardaban, sentados allí. Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno a la derecha, y otro a la izquierda. Y los que pasaban, le decían injurias, meneando sus cabezas, Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De esta manera también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. Lo mismo también le zaherían los ladrones que estaban crucificados con él. ¶ Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona Jesús exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste. Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese. Y los otros decían: Deja, veamos si vendrá Elías a librarle. Mas Jesús habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espíritu. Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto a bajo; y la tierra se movió, y las piedras se hendieron; Y los sepulcros se abrieron; y muchos cuerpos de santos, que habían dormido, se levantaron. Y salidos de los sepulcros, después de su resurrección, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. Y el centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era éste. Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido de Galilea a Jesús, sirviéndole: Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo. ¶ Y como fue la tarde del día, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual también era discípulo de Jesús. Este llegó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se le diese. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que había labrado en la roca; y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fue. Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. Y el siguiente día, que era el día después de la preparación, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos a Pilato, Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Después del tercero día resucitaré. Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el día tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos; y será el postrer error peor que el primero. Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurádlo como sabéis. Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

Evening Prayer — First Lesson

Nehemiah 11

Y habitaron los príncipes del pueblo en Jerusalem, y el resto del pueblo echaron suertes para traer uno de diez que morase en Jerusalem ciudad santa, y las nueve partes en las ciudades. Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron a morar en Jerusalem. Y estos son las cabezas de la provincia que moraron en Jerusalem: y en las ciudades de Judá habitaron cada uno en su posesión en sus ciudades, de Israel, de los sacerdotes, y Levitas, y Natineos, y de los hijos de los siervos de Salomón. Y en Jerusalem habitaron, de los hijos de Judá, y de los hijos de Ben-jamín. De los hijos de Judá: Ataias, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalaleel, de los hijos de Fares; Y Maasías, hijo de Baruc, hijo de Col-hoza, hijo de Hazaias, hijo de Adaias, hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, hijo de Hasiloni. Todos los hijos de Fares que moraron en Jerusalem fueron cuatrocientos y sesenta y ocho varones fuertes. Y estos son los hijos de Ben-jamín: Salú, hijo de Mesullam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías. Y tras él, Gabbai, Sallai, novecientos y veinte y ocho. Y Joel, hijo de Zicri, prepósito sobre ellos, y Jehúdas, hijo de Senuas, sobre la ciudad segundo. De los sacerdotes: Jedaias, hijo de Joiarib, Jaquín, Seraias, hijo de Hilcías, hijo de Mesullam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitub, príncipe de la casa de Dios. Y sus hermanos los que hacían la obra de la casa, ochocientos y veinte y dos: y Adaias hijo de Jeroham, hijo de Pelalias, hijo de Amsí, hijo de Zacarías, hijo de Fasur, hijo de Melquías. Y sus hermanos príncipes de familias, doscientos y cuarenta y dos: y Amasai, hijo de Azarel, hijo de Ahazai, hijo de Mesillemot, hijo de Jemmer. Y sus hermanos valientes de fuerza ciento y veinte y ocho: capitán de los cuales era Zabdiel, hijo de Hagedolim. Y de los Levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricán, hijo de Hasabias, hijo de Buni. Y Sabetai y Jozabad sobre la obra de fuera de la casa de Dios, de los principales de los Levitas. Y Matanías, hijo de Mica, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, príncipe, el primero que comienza las alabanzas y acciones de gracias en la oración; Bacbucías el segundo de sus hermanos, y Abda, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Iditún. Todos los Levitas en la santa ciudad fueron doscientos y ochenta y cuatro. Y los porteros: Accub, Talmón, y sus hermanos, guardias en las puertas, ciento y setenta y dos. Y el resto de Israel, de los sacerdotes, de los Levitas en todas las ciudades de Judá, cada uno en su herencia. Y los Natineos habitaban en la fortaleza: y Siha y Gispa eran sobre los Natineos. Y el prepósito de los Levitas en Jerusalem era Uzzi, hijo de Bani, hijo de Hasabias, hijo de Matanías, hijo de Micas, de los hijos de Asaf, cantores sobre la obra de la casa de Dios. Porque había mandamiento del rey acerca de ellos, y determinación acerca de los cantores, para cada día. Y Petahías, hijo de Mesezabel, de los hijos de Zera, hijo de Judá, era a la mano del rey en todo negocio del pueblo. Y en las aldeas, en sus tierras, de los hijos de Judá habitaron en Cariat-arbe, y en sus aldeas, y en Dibón, y en sus aldeas, y en Jecabseel, y en sus aldeas, Y en Jesuá, y Molada, y en Bet-pelet, Y en Hasar-sual, y en Beer-seba, y en sus aldeas, Y en Siceleg, y en Meconac, y en sus aldeas, Y en En-rimmón, y en Sora, y en Jermut, Zanoa, Adullam, y en sus aldeas, Laquis, y en sus tierras, Azeca y sus aldeas; y habitaron desde Beer-seba hasta Gehinnom. Y los hijos de Ben-jamín, desde Giba, Macmas, y Aia, y Bet-el, y sus aldeas, Anatot, Nob, Ananía, Hasor, Rama, Gittaim, Hadid, Seboim, Neballat, Lod, y Ono, en el valle de los artífices. Y algunos de los Levitas en los repartimientos de Judá y de Ben-jamín.

Evening Prayer — Second Lesson

1 Corinthians 12

Y en cuanto a los dones espirituales, no quiero, hermanos, seáis ignorantes. Sabéis que eráis Gentiles, yendo, como eráis llevados, a los ídolos mudos. Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y que nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. Empero hay diferencias de dones; mas el mismo Espíritu. Y hay diferencias de ministerios; mas el mismo Señor. Y hay diferencias de operaciones; mas el mismo Dios es, el que obra todas las cosas en todos. Empero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría: al otro, palabra de ciencia por el mismo Espíritu: A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu: A otro, operaciones de milagros; y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como él quiere. Porque de la manera que es uno el cuerpo, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros de este un cuerpo, siendo muchos, son un mismo cuerpo, así también es Cristo. Porque por un mismo Espíritu somos todos bautizados en un mismo cuerpo, Judíos o Griegos, siervos o libres; y a todos se nos ha hecho beber en un mismo Espíritu. Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: ¿por eso no será del cuerpo? Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos por sí en el cuerpo, como él quiso. Que si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estuviera el cuerpo? Mas ahora muchos miembros son, empero sin embargo un solo cuerpo. No puede el ojo decir a la mano: No te he menester: ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes, los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son mucho más necesarios; Y los miembros del cuerpo que estimamos menos dignos, a estos ceñimos más honrosamente; y los que en nosotros son menos decentes, tienen más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad de nada; mas Dios templó a una el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba; Para que no haya disensión en el cuerpo, sino que los miembros tengan el mismo cuidado los unos por los otros. De tal manera que si el un miembro padece, todos los miembros a una se duelen: o si el un miembro es honrado, todos los miembros a una se regocijan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero enseñadores, luego milagros, luego dones de sanidades, auxilios, gobernaciones, géneros de lenguas. ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿son todos enseñadores? ¿son todos hacedores de milagros? ¿Tienen todos dones de sanidades? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Empero deseád con vehemencia los mejores dones; y aun yo os enseño un camino más excelente.

Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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