Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
Morning Prayer — First Lesson
Esther 9
Y en el mes doceno, que es el mes de Adar, a los trece del mismo, donde llegó el mandamiento del rey, y su ley para que se hiciese, el mismo día en que esperaban los enemigos de los Judíos enseñorearse de ellos, fue lo contrario; porque los Judíos se enseñorearon de los que los aborrecían. Los Judíos se juntaron en sus ciudades en todas las provincias del rey Asuero, para meter mano sobre los que habían procurado su mal: y nadie se puso delante de ellos, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos. Y todos los príncipes de las provincias, y los virreyes, y capitanes, y oficiales del rey, ensalzaban a los Judíos; porque el temor de Mardoqueo había caído sobre ellos. Porque Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama iba por todas las provincias: porque el varón Mardoqueo iba engrandeciéndose. E hirieron los Judíos a todos sus enemigos de plaga de espada, y de mortandad, y de perdición: e hicieron en sus enemigos a su voluntad. Y en Susán la cabecera del reino mataron los Judíos, y destruyeron quinientos hombres. Y a Parsandata, y a Delfón, y a Esfata, Y a Porata, y a Adalia, y a Adriata, Y a Permesta, y a Arisai, y a Aridai, y a Vaiezata, Diez hijos de Amán, hijo de Amadati, enemigo de los Judíos, mataron: mas en la presa no metieron mano. El mismo día vino la copia de los muertos en Susán la cabecera del reino, delante del rey. Y dijo el rey a la reina Ester: En Susán la cabecera del reino han muerto los Judíos y destruido quinientos hombres, y diez hijos de Amán: ¿En las otras provincias del rey qué habrán hecho? ¿Qué pues es tu petición, y dársete ha? ¿y qué es más tu demanda, y hacerse ha? Y respondió Ester: Si place al rey, concédase también mañana a los Judíos en Susán, que hagan conforme a la ley de hoy; y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán. Y mandó el rey que se hiciese así: y fue dada ley en Susán: y colgaron a los diez hijos de Amán. Y juntáronse los Judíos que estaban en Susán también a los catorce del mes de Adar, y mataron en Susán a trescientos hombres; mas en la presa no metieron su mano. Y los otros Judíos que estaban en las provincias del rey se juntaron también, y se pusieron en defensa de su vida, y tuvieron reposo de sus enemigos, y mataron de sus enemigos setenta y cinco mil; mas en la presa no metieron su mano. A los trece días del mes de Adar; y reposaron a los catorce días del mismo, e hicieron aquel día día de banquete y de alegría. Mas los Judíos que estaban en Susán se juntaron a los trece del mismo, y a los catorce del mismo; y a los quince del mismo reposaron, e hicieron aquel día día de banquete y de alegría. Por tanto los Judíos aldeanos que habitan en las villas sin muro hacen a los catorce del mes de Adar el día de alegría y de banquete, y buen día, y de enviar partes cada uno a su vecino. ¶ Y escribió Mardoqueo estas cosas, y envió cartas a todos los Judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y de lejos, Constituyéndoles que hiciesen el día catorceno del mes de Adar, y el quinceno del mismo cada un año, Por aquellos días en que los Judíos tuvieron reposo de sus enemigos: y aquel mes que les fue tornado de tristeza en alegría, y de luto en día bueno; que los hiciesen días de banquete y de gozo, y de enviar partes cada uno a su vecino, y dádivas a los pobres. Y los Judíos aceptaron, y comenzaron a hacer lo que Mardoqueo les escribió. Porque Amán, hijo de Amaatí Agageo, enemigo de todos los Judíos, pensó contra los Judíos para destruirlos, y echó Pur, que quiere decir, suerte, para consumirlos, y echarlos a perder. Y como ella entró delante del rey, él dijo con carta: El mal pensamiento que pensó contra los Judíos sea vuelto sobre su cabeza; y cuélguenle a él, y a sus hijos, en la horca. Por esto llamaron a estos días Purim, del nombre Pur: por tanto por todas las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre esto, y lo que llegó a su noticia, Establecieron y aceptaron los Judíos sobre sí, y sobre su simiente, y sobre todos los allegados a ellos, y no será traspasado, de hacer estos dos días según la escritura de ellos, y conforme a su tiempo cada un año. Y que estos días serían en memoria, y celebrados en todas las naciones, y familias, y provincias, y ciudades: estos días Purim no pasarán de entre los Judíos, y la memoria de ellos no cesará de su simiente. Y la reina Ester, hija de Abihail, y Mardoqueo Judío, escribieron con toda fuerza para confirmar esta segunda carta del Purim. Y envió cartas a todos los Judíos, a las ciento y veinte y siete provincias del rey Asuero, con palabras de paz y de verdad, Para confirmar estos días del Purim en sus tiempos, como les había constituido Mardoqueo Judío, y la reina Ester, y como habían aceptado sobre sí, y sobre su simiente, las palabras de los ayunos y de su clamor. Y el mandamiento de Ester confirmó estas palabras del Purim, y fue escrito en el libro.
Morning Prayer — Second Lesson
Mark 4
Y otra vez comenzó a enseñar junto a la mar, y se juntó a él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto a la mar. Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina: Oíd: He aquí, el que sembraba salió a sembrar. Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron. Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego nació, porque no tenía la tierra profunda. Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz se secó. Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no dio fruto. Y otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro a sesenta, y otro a ciento. Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con los doce, de la parábola. Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas se les hace todo; Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados. Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo pues entenderéis todas las parábolas? El que siembra siembra la palabra. Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fue sembrada en sus corazones. Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oído la palabra, luego la reciben con gozo; Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales; que en levantándose la tribulación, o la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan. Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra; Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene a quedar sin fruto. Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno a treinta, otro a sesenta, otro a ciento. Díjoles también: ¿Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, o debajo de la cama? ¿No viene para ser puesta en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto. Si alguno tiene oídos para oír, oiga. Díjoles también: Mirád lo que oís: Con la medida que medís, os medirán otros; y será añadido a vosotros los que oís. Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Decía mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en la tierra; Y durmiese y se levantase de noche y de día, y la simiente brotase y creciese como él no sabe. Porque la tierra de suyo frutifica, primero yerba, luego espiga, después grano lleno en la espiga. Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada. También decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿o con qué parábola le compararémos? Es como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra; Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra. Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír. Y sin parábola no les hablaba; mas a sus discípulos en particular declaraba todo. Y les dijo aquel día, cuando fue tarde: Pasemos a la otra parte. Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y había también con él otros barquichuelos. Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la nave, de tal manera que ya se llenaba. Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no te importa nada que perezcamos? Y levantándose él, riñó al viento, y dijo a la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fue hecha grande bonanza. Y a ellos dijo: ¿Por qué estáis tan medrosos? ¿Cómo es que no tenéis fe? Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?
Evening Prayer — First Lesson
Job 1
Hubo un varón en tierra de Hus, llamado Job: y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado de mal. Y naciéronle siete hijos y tres hijas. Y su hacienda era siete mil ovejas, y tres mil camellos, y quinientas yuntas de bueyes, y quinientas asnas, y muy grande apero: y era aquel varón grande más que todos los Orientales. E iban sus hijos, y hacían banquetes en sus casas cada uno en su día: y enviaban a llamar sus tres hermanas, para que comiesen y bebiesen con ellos. Y acontecía que habiendo pasado en torno los días del convite, Job enviaba, y santificábalos, y levantábase de mañana, y ofrecía holocaustos al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado de Dios en sus corazones. De esta manera hacía Job todos los días. Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal? Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde? ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición: por tanto su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca a todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro. Y dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano, sobre él. Y salióse Satanás de delante de Jehová. ¶ Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían, y bebían vino en casa de su hermano el primogénito. Y vino un mensajero a Job, que le dijo: Estando arando los bueyes, y las asnas paciendo donde suelen, Acometieron los Sabeos, y tomáronlos, e hirieron a los mozos a filo de espada: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. Aun estaba este hablando, y vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas, y los mozos, y los consumió: solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. Aun estaba este hablando, y vino otro que dijo: Los Caldeos hicieron tres escuadrones, y dieron sobre los camellos y tomáronlos, e hirieron a los mozos a filo de espada: y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. Entre tanto que este hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo, y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito. Y, he aquí un gran viento que vino detrás del desierto, e hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron: y solamente escapé yo solo para traerte las nuevas. ¶ Entonces Job se levantó, y rompió su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró, Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá: Jehová dió, y Jehová tomó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó locura a Dios.
Evening Prayer — Second Lesson
2 Corinthians 1
Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están por toda la Acaya. Gracia a vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu Cristo. Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación. El que nos consuela en todas nuestras tribulaciones; para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros mismos somos consolados de Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por Cristo nuestra consolación. Y si somos atribulados, es por vuestra consolación y salvación, la cual es eficiente en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos; o si somos consolados, es por vuestra consolación y salvación. Y nuestra esperanza de vosotros es firme, estando ciertos que como sois participantes de las aflicciones, así también lo seréis de la consolación. Porque, hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos fue hecha en Asia, que sobre manera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas, de tal manera que aun dudábamos de la vida. Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos: El cual nos libró de tamaña muerte, y nos libra: en el cual esperamos que aun nos librará; Ayudándonos también vosotros con oración por nosotros, para que por el don alcanzado para nosotros por medio de muchas personas, por muchas también sean dadas gracias por nosotros. Porque nuestra gloria es esta, es a saber, el testimonio de nuestra conciencia, que en simplicidad y sinceridad de Dios, no en sabiduría carnal, mas en la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y más con vosotros. Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también reconocéis; y espero que aun hasta el fin las reconoceréis: Como también en parte nos habéis reconocido que somos vuestra gloria, como también vosotros sois la nuestra, en el día del Señor Jesús. ¶ Y en esta confianza quise primero venir a vosotros, porque tuvieseis otro segundo beneficio: Y pasar por vosotros a Macedonia; y de Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser llevado por vosotros a Judea. Así que pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? ¿o lo que pienso hacer, piénsolo según la carne, para que haya en mí sí, sí, y no, no? ¶ Antes como Dios es fiel, nuestra palabra para con vosotros no ha sido sí y no. Porque el Hijo de Dios, Jesu Cristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado por mí, y Silvano, y Timoteo, no ha sido sí y no; mas en él ha sido sí. Porque todas las promesas de Dios son en él sí, y en él Amén para gloria de Dios por nosotros. Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios: El cual también nos selló, y nos dio las arras del Espíritu en nuestros corazones. Mas yo llamo a Dios por testigo sobre mi alma, de que por perdonaros, no he venido hasta ahora a Corinto: No que nos enseñoreamos de vuestra fe; antes somos ayudadores de vuestro gozo, porque por la fe estáis en pie.
Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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