Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
Morning Prayer — First Lesson
Proverbs 23
Cuando te asentares a comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti: Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes grande apetito. No codicies sus manjares delicados; porque es pan engañoso. No trabajes para ser rico: déjate de tu cuidado. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? porque hacerse han alas, como alas de águila; y volarán al cielo. No comas pan de hombre de mal ojo; ni codicies sus manjares. Porque cual es su pensamiento en su alma, tal es él. Decirte ha, come, y bebe: mas su corazón no está contigo. ¿Comiste tu parte? vomitarlo has; y perdiste tus suaves palabras. No hables en las orejas del insensato; porque menospreciará la prudencia de tus razones. No traspases el término antiguo, ni entres en la heredad de los huérfanos: Porque el defensor de ellos es el Fuerte: el cual juzgará la causa de ellos contra ti. Aplica al castigo tu corazón; y tus orejas a las hablas de sabiduría. No detengas el castigo del muchacho; porque si le hirieres con vara, no morirá. Tú le herirás con vara, y librarás su alma del infierno. Hijo mío, si sabio fuere tu corazón, también a mí se me alegrará el corazón. Mis entrañas también se alegrarán, cuando tus labios hablaren cosas rectas. No tenga envidia de los pecadores tu corazón: antes persevera en el temor de Jehová todo tiempo: Porque ciertamente hay fin; y tu esperanza no será cortada. Oye tú, hijo mío, y sé sabio, y endereza al camino tu corazón. No estés con los bebedores de vino, ni con los comedores de carne: Porque el bebedor y el comilón empobrecerán; y el sueño hará vestir vestidos rotos. Oye a tu padre, a aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies. Compra la verdad, y no la vendas: la sabiduría, el enseñamiento, y la inteligencia. Alegrando se alegrará el padre del justo; y el que engendró sabio, se regocijará con él. Alégrese tu padre y tu madre, y regocíjese la que te engendró. Dáme, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos: Porque sima profunda es la ramera, y pozo angosto la extraña. También ella, como robador, asecha; y multiplica entre los hombres los prevaricadores. ¿Para quién será el ay? ¿para quién el ay? ¿para quién las rencillas? ¿para quién las quejas? ¿para quién las heridas de balde? ¿para quién los cardenales de los ojos? Para los que se detienen junto al vino; para los que van buscando la mistura. No mires al vino como es bermejo, como resplandezca su color en el vaso, como se entra suavemente. A su fin morderá como serpiente; y como basilisco dará dolor. Tus ojos mirarán las extrañas; y tu corazón hablará perversidades. Y serás como el que yace en medio de la mar; y como el que yace en cabo del mastelero. Y dirás hiriéronme, mas no me dolió: azotáronme, mas no lo sentí: cuando despertaré, aun lo tornaré a buscar.
Morning Prayer — Second Lesson
Luke 19
Y habiendo entrado Jesús, pasaba por Jericó. Y, he aquí, un varón llamado Zaqueo el cual era príncipe de los publicanos, y era rico. Y procuraba ver a Jesús quién fuese; mas no podía a causa de la multitud, porque era pequeño de estatura. Y corriendo delante, se subió en un árbol sicomoro, para verle; porque había de pasar por allí. Y como vino a aquel lugar Jesús, mirando le vio, y le dijo: Zaqueo, dáte priesa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa. Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso. Y viendo esto todos, murmuraban, diciendo, que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo vuelvo con los cuatro tantos. Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto también él es hijo de Abraham. Porque el Hijo del hombre vino a buscar, y a salvar lo que se había perdido. ¶ Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo él, dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego había de ser manifestado el reino de Dios. Dijo pues: Un hombre noble se partió a una tierra lejos, a tomar para sí un reino, y volver. Y llamados diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociád entre tanto que vengo. Empero sus ciudadanos le aborrecían; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar a sí a aquellos siervos, a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Y él le dice: Está bien, buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, ten autoridad sobre diez ciudades. Y vino el segundo, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas. Y asimismo a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo. Porque tuve miedo de ti, pues que eres hombre severo: tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu boca te juzgo: sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿Por qué pues no diste mi dinero al banco; y yo viniendo lo demandara con el logro? Y dijo a los que estaban presentes: Quitádle la mina, y dádla al que tiene las diez minas. (Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.) Porque yo os digo que a cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Mas a aquellos mis enemigos, que no querían que yo reinase sobre ellos, traédlos acá, y degolládlos delante de mí. ¶ Y dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalem. Y aconteció, que llegando cerca de Betfage, y de Betania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos, Diciendo: Id a la aldea que está delante, en la cual como entraréis, hallaréis un pollino atado en el cual ningún hombre jamás se ha sentado: desatádle, y traédle acá. Y si alguien os preguntare: ¿Por qué le desatáis? le diréis así: Porque el Señor le ha menester. Y fueron los que habían sido enviados, y hallaron, como él les dijo. Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester. Y le trajeron a Jesús; y echando ellos sus ropas sobre el pollino, pusieron encima a Jesús. Y yendo él, tendían sus vestidos por el camino. Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzaron a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en las alturas. Entonces algunos de los Fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamarán. Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella, Diciendo: ¡Ah, si tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que toca a tu paz! mas ahora está encubierto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con trinchera; y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho; Y te derribarán a tierra; y a tus hijos, los que están dentro de ti; y no dejarán en ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oración es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y enseñaba cada día en el templo; mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los príncipes del pueblo procuraban matarle. Y no hallaban que hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
Evening Prayer — First Lesson
Proverbs 24
No tengas envidia de los hombres malos: ni desees estar con ellos. Porque su corazón piensa en robar; e iniquidad hablan sus labios. Con sabiduría se edificará la casa; y con prudencia se afirmará. Y con ciencia las cámaras se henchirán de todas riquezas preciosas y hermosas. El hombre sabio es fuerte; y el hombre entendido es valiente de fuerza. Porque con industrias harás la guerra; y la salud está en la multitud de los consejeros. Alta está para el insensato la sabiduría: en la puerta no abrirá su boca. Al que piensa mal hacer, al tal, hombre de malos pensamientos le llamarán. El mal pensamiento del insensato es pecado; y abominación a los hombres el burlador. Si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será angosta. ¿Detenerte has de escapar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero? Si dijeres: Ciertamente no lo supimos: ¿el que pesa los corazones no lo entenderá? El que mira por tu alma él lo conocerá, el cual dará al hombre según sus obras. Come, hijo mío, de la miel, porque es buena; y del panal dulce a tu paladar: Tal será el conocimiento de la sabiduría a tu alma, si la hallares; y al fin tu esperanza no será cortada. O! impío, no aseches a la tienda del justo: no saquees su acostadero: Porque siete veces cae el justo, y se torna a levantar: mas los impíos caerán en el mal. Cuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón: Porque Jehová no lo mire, y le desagrade; y aparte de sobre él su enojo. No te entremetas con los malignos, ni tengas envidia de los impíos: Porque para el malo no habrá buen fin; y la candela de los impíos será apagada. Teme a Jehová, hijo mío, y al rey: no te entremetas con los inmutadores: Porque su quebrantamiento se levantará de repente: ¿y el quebrantamiento de ambos quién lo comprenderá? También estas cosas pertenecen a los sabios. Tener respeto a personas en el juicio, no es bueno. El que dijere al malo, justo eres: los pueblos le maldecirán, y las naciones le detestarán: Mas los que le reprenden, serán agradables; y sobre ellos vendrá bendición de bien. Los labios serán besados, del que responde palabras rectas. Apareja de fuera tu obra, y dispónela en tu heredad; y después edificarás tu casa. No seas testigo sin causa contra tu prójimo; y no lisonjees con tus labios. No digas: Como me hizo, así le haré: daré el pago al varón según su obra. Pasé junto a la heredad del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento. Y he aquí que por toda ella habían ya crecido espinas, ortigas habían ya cubierto su superficie, y su cerca de piedra estaba ya destruida. Y yo miré, y púselo en mi corazón: lo ví, y recibí enseñanza. Tomando un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para volver a dormir: Vendrá como caminante, tu necesidad; y tu pobreza como hombre de escudo.
Evening Prayer — Second Lesson
Colossians 3
Mas si habéis resucitado con Cristo, buscád lo que es de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ponéd vuestro corazón en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque muertos estáis, y vuestra vida está guardada con Cristo en Dios. Cuando se manifestare Cristo, que es nuestra vida, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. Hacéd morir, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra, es a saber, la fornicación, la inmundicia, la molicie, la mala concupiscencia, y la avaricia, la cual es idolatría: Por las cuales cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de rebelión: En las cuales vosotros también andabais en otro tiempo, cuando vivíais en ellas. Mas ahora dejáos también vosotros de todas estas cosas; ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca: No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del hombre viejo con sus hechos, Y habiéndoos vestido del nuevo, el cual es renovado en el conocimiento, conforme a la imagen del que le creó: Donde no hay Griego ni Judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni Escita, siervo ni libre; mas Cristo es todo y en todo. Vestíos, pues, (como los escogidos de Dios, santos, y amados) de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad de espíritu, de mansedumbre, de longanimidad: Soportándoos los unos a los otros, y perdonándoos los unos a los otros, si alguno tuviere queja contra otro: a la manera que Cristo os perdonó, así también perdonád vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, el cual es el vínculo de la perfección. Y la paz de Dios reine en vuestros corazones: a la cual asimismo sois llamados en un mismo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en vosotros abundantemente en toda sabiduría; enseñándoos, y exhortándoos los unos a los otros con salmos, e himnos, y canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Señor. Y todo lo que hiciereis, en palabra, o en obra, hacédlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios y al Padre por medio de él. ¶ Casadas, estád sujetas a vuestros propios maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amád a vuestras mujeres, y no les seáis desabridos. Hijos, obedecéd a vuestros padres en todo; porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, porque no se desalienten. Siervos, obedecéd en todo a vuestros señores según la carne, no sirviendo al ojo, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios. Y todo lo que hiciereis hacédlo de corazón, como mirando al Señor, y no a los hombres: Estando ciertos que del Señor recibiréis el premio de la herencia; porque al Señor Cristo servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere; que no hay respeto de personas.
Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.
