Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
Morning Prayer — First Lesson
2 Kings 5
Naamán, general del ejército del rey de Siria, gran varón delante de su señor y honrado, porque Jehová había dado salud a Siria por él. Este era hombre valeroso de virtud, mas leproso. Y de Siria habían salido escuadrones, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha, que servía a la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta, que está en Samaria, él le sanaría de su lepra. Y entrando Naamán a su señor, declaróselo, diciendo: Así y así ha dicho una muchacha, que es de la tierra de Israel. Y el rey de Siria le dijo: Anda, vé; y yo enviaré cartas al rey de Israel. Y él se partió llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil ducados de oro, y diez mudas de vestidos. Y tomó cartas para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando a ti estas cartas, sepas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que le sanes de su lepra. Y como el rey de Israel leyó las cartas, rompió sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que este envíe a mí, que sane un hombre de su lepra? Considerád ahora y ved, como busca ocasión contra mí. Y como Eliseo varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has desgarrado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá, que hay profeta en Israel. Y vino Naamán con su caballería, y con su carro, y paróse a las puertas de la casa de Eliseo. Y envióle Eliseo un mensajero, diciendo: Vé, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí, yo pensaba en mí: El saldrá luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra. Los ríos de Damasco, Abana y Farfar, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿Si me lavare en ellos, no seré también limpio? Y volvióse y fuése enojado. Entonces sus criados se llegaron a él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio. Y volvió al varón de Dios él y toda su compañía, y púsose delante de él, y dijo: He aquí, ahora conozco, que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Ruégote que recibas algún presente de tu siervo. Mas él dijo: Vive Jehová delante del cual estoy, que no tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso. Entonces Naamán dijo: Ruégote, ¿no se dará a tu siervo una carga de un par de acémilas de aquesta tierra? porque de aquí adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni sacrificio a otros dioses, sino a Jehová. En esto perdone Jehová a tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo de Remmón, y para adorar en él se acostare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de Remmón, con mi inclinación en el templo de Remmón, en esto Jehová perdone a tu siervo. ¶ Y él le dijo: Vé en paz. Y como se apartó de él como una milla de tierra, Giezi el criado de Eliseo varón de Dios dijo entre sí: He aquí, mi señor estorbó a este Siro Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que yo corra tras él, y tome de él alguna cosa. Y siguió Giezi a Naamán, y como Naamán le vio que venía corriendo tras él, descendió del carro para venirle a recibir, diciendo: ¿No hay paz? Y él dijo: Paz. Mi señor me envía a decir: He aquí, vinieron a mí en esta hora dos mancebos del monte de Efraím, de los hijos de los profetas: ruégote que les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos. Y Naamán dijo: Ruégote que tomes dos talentos. Y él le constriñó, y ató dos talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y púsolo a cuestas a dos de sus criados que lo llevasen delante de él. Y como vino a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en casa, y envió los hombres, que se fuesen. Y él entró, y púsose delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. El entonces le dijo: ¿No fue también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas y bueyes, siervos y siervas? La lepra de Naamán se te pegará a ti, y a tu simiente para siempre. Y salió de delante de él leproso como la nieve.
Morning Prayer — Second Lesson
Acts 28
Y como escaparon, entonces conocieron la isla, que se llamaba Melita. Y los bárbaros nos trataban con no poca humanidad; porque encendiendo un gran fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que nos estaba encima, y a causa del frío. Entonces habiendo Pablo allegado algunos sarmientos, y puéstolos en el fuego, una víbora huyendo del calor, le acometió a la mano. Y como los bárbaros vieron la bestia venenosa colgando de su mano, decían los unos a los otros: Ciertamente este hombre es homicida: a quien, aunque escapado de la mar, la venganza sin embargo no le deja vivir. Mas él, sacudiendo la bestia en el fuego, ningún mal padeció. Empero ellos estaban esperando, cuando se había de hinchar, o de caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, mudados de parecer, decían que era un dios. ¶ En aquellos lugares había unas heredades del hombre principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió, y nos hospedó tres días humanamente. Y aconteció, que el padre de Publio estaba en cama enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó. Y esto hecho, también los otros que en la isla tenían enfermedades, llegaban, y fueron sanados: Los cuales también nos honraron de muchas honras; y habiendo de navegar, nos cargaron de las cosas necesarias. ¶ Así que pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina, que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña a Cástor y Pollux. Y venidos a Siracusa, estuvimos allí tres días. De donde costeando al derredor, vinimos a Regio; y un día después ventando del austro, vinimos al segundo día a Puteoli: Donde hallando hermanos, nos rogaron que quedásemos con ellos siete días; y así vinimos hacia Roma: De donde oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron a recibir hasta el Foro de Appio, y las Tres Tabernas: a los cuales como Pablo vio, dando gracias a Dios, tomó confianza. Y como llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto de la guardia; mas a Pablo fue permitido de estar por sí, con un soldado que le guardase. ¶ Y aconteció, que tres días después, Pablo convocó los principales de los Judíos: a los cuales como fueron juntos, les dijo: Yo, varones y hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de los padres, he sido sin embargo entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos: Los cuales habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte. Mas oponiéndose los Judíos, me fue forzoso de apelar a César: no como que tenga de qué acusar a mi nación. Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy atado con esta cadena. Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas en cuanto a ti de Judea, ni viniendo alguno de los hermanos nos ha noticiado ni hablado algún mal de ti. Mas querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha. Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a su alojamiento, a los cuales exponía y testificaba el reino de Dios, procurando persuadirles las cosas que son de Jesús por la ley de Moisés, y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde. Y algunos asentían a lo que se decía, mas algunos no creían. Y como fueron entre sí discordes, se fueron, después de haberles dicho Pablo una palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías a nuestros padres, Diciendo: Vé a este pueblo, y díles: Oyendo oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y de los oídos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñaron; porque no vean de los ojos, y oigan de los oídos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane. Séaos pues notorio, que a los Gentiles es enviada esta salvación de Dios; y que ellos la oirán. Y habiendo dicho esto, los Judíos se salieron, y tenían entre sí gran contienda. Pablo empero quedó dos años enteros en su casa que tenía alquilada; y recibía a todos los que entraban a él, Predicando el reino de Dios, y enseñando las cosas que son del Señor Jesu Cristo, con toda libertad, y sin impedimento.
Evening Prayer — First Lesson
2 Kings 6:1-24
Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo, nos es estrecho. Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagámosnos allí lugar en que moremos allí. Y él dijo: Andád. Y dijo uno: Rogámoste que quieras venir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. Y fuése con ellos: y como llegaron al Jordán, cortaron la madera. Y aconteció, que derribando uno un árbol, cayósele la hacha en el agua: y dio voces, diciendo: ¡Ah señor mío! que era emprestada. Y el varón de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces él cortó un palo, y echólo allí, e hizo nadar el hierro. Y él le dijo: Tómalo. Y él tendió la mano, y tomólo, ¶ El rey de Siria tenía guerra contra Israel, y consultando con sus siervos dijo: En tal y en tal lugar estará mi asiento. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar: porque los Siros van allí. Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar, que el varón de Dios había dicho y amonestádole, y guardóse de allí, no una vez ni dos. Y el corazón del rey de Siria fue turbado de esto: y llamando sus siervos, díjoles: ¿No me declararéis vosotros, quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de sus siervos dijo: No, rey señor mío: sino que el profeta Eliseo está en Israel: el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu más secreta cámara. Y él dijo: Id, y mirád adonde está, para que yo envíe a tomarle. Y fuéle dicho: He aquí, él está en Dotaim. Entonces el rey envió allá gente de a caballo y carros, y un grande ejército, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad. Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército, que tenía cercada la ciudad con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah señor mío! ¿qué haremos? Y él le dijo: No hayas miedo, porque más son los que están con nosotros, que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote oh Jehová, que abras sus ojos, para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y, he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego al rededor de Eliseo. Y como ellos descendieron a él, Eliseo oró a Jehová, y dijo: Ruégote que hieras a esta gente con ceguedad. E hiriólos con ceguedad, conforme al dicho de Eliseo. Y Eliseo les dijo: No es este el camino, ni es esta la ciudad, seguídme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y guiólos a Samaria. Y como vinieron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de estos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y halláronse en medio de Samaria. Y el rey de Israel dijo a Eliseo, cuando los vio: ¿Herirlos he, padre mío? Y él le respondió: No los hieras: ¿Herirías a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman, y beban, y se vuelvan a sus señores. Entonces les fue aparejada grande comida, y como hubieron comido y bebido, enviólos, y ellos se volvieron a su señor: y nunca más vinieron escuadrones de Siria a la tierra de Israel. ¶ Después de esto aconteció, que Ben-adad rey de Siria juntó todo su ejército: y subió, y puso cerco a Samaria.
Evening Prayer — Second Lesson
Jude 1
Júdas, siervo de Jesu Cristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios el Padre, y conservados en Jesu Cristo: La misericordia, y la paz, y el amor os sean multiplicados. Amados, por la gran solicitud que tenía yo de escribiros tocante a la común salud, háme sido necesario escribiros, amonestándoos que os esforcéis a perseverar en la fe que ha sido una vez dada a los santos. Porque algunos hombres han encubiertamente entrado sin temor ni reverencia de Dios: los cuales desde mucho antes habían estado ordenados para esta condenación, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolución, y negando a Dios, que solo es el que tiene dominio, y a nuestro Señor Jesu Cristo. Quiéroos, pues, traer a la memoria que una vez habéis sabido esto, que el Señor habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creían: Y que a los ángeles que no guardaron su origen, mas dejaron su propia habitación, los ha reservado debajo de oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del grande día. Así como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido desenfrenadamente en pos de otra carne, fueron puestas por ejemplo, habiendo recibido la venganza del fuego eterno. Y semejantemente también, estos adormecidos inmundos ensucian su carne, y menosprecian la potestad, y ultrajan las glorias. Pues cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a usar de juicio de maldición contra él, antes le dijo: El Señor te reprenda. Mas estos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente conocen, se corrompen en ellas como animales sin razón. ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y han venido a parar en el error del premio de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, apacentándose a sí mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son llevadas de acá para allá de los vientos: árboles marchitos como en otoño, sin fruto, dos veces muertos, y desarraigados: Fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones: estrellas erráticas, a los cuales es reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas. De los cuales también profetizó Enoc, que fue el séptimo desde Adam, diciendo: He aquí, el Señor es venido con sus santos millares; A hacer juicio contra todos, y a convencer a todos los impíos de entre ellos de todas sus malas obras, que han hecho infielmente, y de todas las palabras duras, que los pecadores infieles han hablado contra él. Estos son murmuradores querellosos, andando según sus concupiscencias, y su boca habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del provecho. Mas vosotros, amados, tenéd memoria de las palabras que de antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesu Cristo; Como os decían, que en el postrer tiempo habría burladores, que andarían según sus malvados deseos. Estos son los que se separan a sí mismos, sensuales, no teniendo el Espíritu. Mas vosotros, oh amados, edificáos a vosotros mismos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo. Conserváos a vosotros mismos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesu Cristo, para vida eterna. Y recibíd a los unos en piedad, discerniendo; Y hacéd salvos a los otros por temor, arrebatándolos del fuego; aborreciendo aun hasta la ropa que es contaminada de tocamiento de carne. A aquel, pues, que es poderoso para preservaros de tropezadura, y para presentaros delante de su gloria, irreprensibles con alegría excesiva, A Dios solo sabio Salvador nuestro, sea gloria y magnificencia, imperio y potencia, ahora, y en todos siglos. Amén.
Readings follow the 1662 Book of Common Prayer (public domain). Scripture text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
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