Lecturas del día
Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.
Oración matutina — primera lectura
Y movieron los hijos de Israel, y asentaron en los campos de Moab, de esta parte del Jordán de Jericó. Y vio Balac, hijo de Sefor, todo lo que Israel había hecho al Amorreo. Y Moab temió mucho a causa del pueblo que era mucho, y angustióse Moab a causa de los hijos de Israel. Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta compañía todos nuestros al derredores, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Sefor, era entonces rey de Moab. Y envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, a Petor, que era junto al río, en la tierra de los hijos de su pueblo, para que le llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y, he aquí, cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: Ruégote pues ven ahora, maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirle, y echarle de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres será maldito. Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las encantaciones en su mano; y llegaron a Balaam, y dijéronle las palabras de Balac. Y él les dijo: Reposád aquí esta noche, y yo os recitaré las palabras, como Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. ¶ Y vino Dios a Balaam, y díjole: ¿Quién son estos varones que están contigo? Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Sefor rey de Moab ha enviado a mí, diciendo: He aquí, este pueblo, que ha salido de Egipto, cubre la haz de la tierra: ven pues ahora, y maldícemelo: quizá podré pelear con él, y echarlo. Entonces Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo; porque es bendito. Así Balaam se levantó por la mañana, y dijo a los príncipes de Balac: Volvéos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros. Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac, y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros. ¶ Y tornó Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honrados que estos. Los cuales vinieron a Balaam, y dijéronle: Así dice Balac hijo de Sefor: Ruégote que no dejes de venir a mí; Porque honrando te honraré mucho, y todo lo que me dijeres, haré: ven pues ahora, maldíceme a este pueblo. Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios, para hacer cosa chica ni grande. Por tanto ruégoos ahora que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa que me vuelve a decir Jehová. Y vino Dios a Balaam de noche, y díjole: Si vinieron a llamarte estos varones, levántate y vé con ellos; empero harás lo que yo te dijere. Así Balaam se levantó por la mañana, y cinchó su asna, y fue con los príncipes de Moab. ¶ Y el furor de Dios se encendió, porque él iba: y el ángel de Jehová se puso en el camino por su adversario; y él iba cabalgando sobre su asna, y dos mozos suyos con él. Y el asna vio al ángel de Jehová que estaba en el camino con su espada desnuda en su mano; y apartóse el asna del camino, e iba por el campo: e hirió Balaam al asna para hacerla volver al camino. Y el ángel de Jehová se puso en una senda de viñas, vallado de una parte y vallado de otra. Y viendo el asna al ángel de Jehová apretóse a la pared, y apretó con la pared el pie de Balaam: y él volvió a herirla. Y el ángel de Jehová volvió a pasar, y púsose en una angostura donde no había camino para apartar, ni a diestra, ni a siniestra. Y el asna viendo al ángel de Jehová, echóse debajo de Balaam, y Balaam se enojó, e hirió al asna con el palo. ¶ Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has herido estas tres veces? Y Balaam respondió al asna: Porque has escarnecido de mí: ojalá tuviera espada en mi mano, que ahora te matara. Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna? sobre mí has andado desde que has sido hasta este día, ¿he acostumbrado a hacerlo así contigo? Y él respondió: No. ¶ Entonces Jehová desatapó los ojos a Balaam, y vio al ángel de Jehová, que estaba en el camino, y tenía su espada desnuda en su mano: entonces él se abajó e inclinó su cabeza y postróse sobre su rostro. Y el ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has herido tu asna estas tres veces? He aquí, yo he salido por estorbador, por eso ella se apartó del camino delante de mí: Que el asna me ha visto, y se ha apartado de delante de mí estas tres veces: y si no se hubiera apartado de delante de mí, yo también ahora te matara a ti, y a ella dejara viva. Entonces Balaam dijo al ángel de Jehová: Yo he pecado, que no sabía que tú te ponías delante de mí en el camino: mas ahora, si te parece mal, yo me volveré. Y el ángel de Jehová dijo a Balaam: Vé con estos varones, empero la palabra que yo te dijere, esa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac. ¶ Y oyendo Balac que Balaam venía, salió a recebirle a la ciudad de Moab, que estaba junto al término de Arnón, que es al cabo de los confines. Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a ti a llamarte: por qué no has venido a mí? ¿No puedo yo honrarte? Y Balaam respondió a Balac: He aquí, yo he venido a ti: ¿más podré ahora hablar alguna cosa? La palabra que Dios pusiere en mi boca, esa hablaré. Y fue Balaam con Balac, y vinieron a la ciudad de Hucot. Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envió a Balaam, y a los príncipes que estaban con él. Y el día siguiente Balac tomo a Balaam, e hízole subir a los altos de Baal, y desde allí vio el cabo del pueblo.
Oración matutina — segunda lectura
Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos, y decían: Si no os circuncidáis, conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Así que hecha una disensión y contienda no pequeña por Pablo y Barnabás contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabás, y algunos otros de ellos a los apóstoles y a los ancianos a Jerusalem sobre esta cuestión. Ellos pues, acompañados algún trecho por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los Gentiles; y causaron grande gozo a todos los hermanos. Y venidos a Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia, y de los apóstoles, y de los ancianos; y les hicieron saber todas las cosas que Dios había hecho por medio de ellos. Mas algunos de la secta de los Fariseos, que habían creído, se levantaron, diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. ¶ Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio. Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones y hermanos, vosotros sabéis como ya há algún tiempo que Dios escogió de entre nosotros, que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio, y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo a ellos también como a nosotros: Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. Ahora pues, ¿por qué tentáis a Dios poniendo un yugo sobre la cerviz de los discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes por la gracia del Señor Jesu Cristo creemos que seremos salvos, como también ellos. Entonces toda la multitud calló, y escucharon a Barnabás y a Pablo que contaban cuantos milagros y maravillas Dios había hecho por medio de ellos entre los Gentiles. Y después que hubieron callado, Santiago respondió, diciendo: Varones y hermanos, escuchádme. Simón ha contado como primero Dios visitó los Gentiles, para tomar de entre ellos un pueblo para su nombre. Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: Después de esto volveré, y restauraré el tabernáculo de David que estaba caído; y reedificaré sus ruinas, y le volveré a levantar; Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace todas estas cosas. Notorias a Dios son todas sus obras desde la eternidad. Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten a Dios, no han de ser inquietados: Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicación, y de lo estrangulado, y de sangre. Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado. Entonces pareció bien a los apóstoles, y a los ancianos con toda la iglesia, elegir ciertos varones de ellos, y enviarlos a Antioquía con Pablo y Barnabás, es a saber, a Júdas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos; Y escribir por mano de ellos así: Los apóstoles, y los ancianos, y los hermanos, a los hermanos de los Gentiles que están en Antioquía, y en Siria, y en Cilicia, salud: Por cuanto hemos oído que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, a los cuales no dimos tal comisión: Nos ha parecido bien, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos a vosotros con nuestros amados Barnabás y Pablo, Hombres que han arriesgado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo. Así que, enviamos a Júdas, y a Silas, los cuales también por palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, de no imponeros otra carga además de estas cosas necesarias: Que os apartéis de las cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de lo estrangulado, y de fornicación: de las cuales cosas si os guardareis, haréis bien. Bien tengáis. Ellos entonces enviados descendieron a Antioquía, y juntando la multitud, dieron la carta. La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolación. Y Júdas y Silas, como ellos también eran profetas, exhortaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabra. Y pasando allí algún tiempo fueron enviados de los hermanos a los apóstoles en paz. Mas a Silas pareció bien de quedarse allí aun. También Pablo y Barnabás se estaban en Antioquía, enseñando y predicando, con otros muchos también, la palabra del Señor. ¶ Y después de algunos días Pablo dijo a Barnabás: Volvamos a visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos predicado la palabra del Señor, a ver como están. Y Barnabás quería que tomasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Márcos: Mas a Pablo, le parecía que no había de ser tomado el que se había apartado de ellos desde Pamfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo tal contención entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Barnabás tomando a Márcos navegó a Chipre. Y Pablo escogiendo a Silas, se partió, encomendado por los hermanos a la gracia de Dios. Y anduvo la Siria y la Cilicia confirmando las iglesias.
Oración vespertina — primera lectura
Y Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y aparéjame aquí siete becerros, y siete carneros. Y Balac hizo como le dijo Balaam, y ofrecieron Balac y Balaam un becerro y un carnero en cada altar. Y Balaam dijo a Balac: Pónte junto a tu holocausto, y yo iré, quizá Jehová me vendrá al encuentro, y cualquiera cosa que me mostrare yo te la denunciaré. Y así se fue solo. Y encontróse Dios con Balaam, y él le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un becerro, y un carnero. Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y díjole: Vuelve a Balac, y hablarle has así. Y volvió a él, y, he aquí, él estaba junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab. Y él tomó su parábola, y dijo: De Aram me trajo Balac rey de Moab, de los montes del oriente, diciendo: Ven, maldíceme a Jacob; y, ven, detesta a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué detestaré yo al que Jehová no detestó? Porque de la cumbre de las peñas le veré, y desde los collados le miraré: he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes. ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número del cuarto de Israel? Muera mi alma de la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como él. Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? yo te he tomado para que maldigas a mis enemigos, y, he aquí, tú has bendecido bendiciendo. Y él respondió, y dijo: ¿No guardaré yo lo que Jehová pusiere en mi boca para decirlo? ¶ Y díjole Balac: Ruégote que vengas conmigo a otro lugar desde el cual lo veas: su cabo solamente verás que no lo verás todo, y desde allí me lo maldecirás. Y tomóle y llevóle al campo de Sofim a la cumbre de Fasga, y edificó siete altares, y ofreció un becerro y un carnero en cada altar. Entonces él dijo a Balac: Pónte aquí junto a tu holocausto, y yo iré a encontrar a Dios allí. Y Jehová se encontró con Balaam, y puso palabra en su boca, y díjole: Vuelve a Balac, y decirle has así. Y vino a él, y he aquí, que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab: y díjole Balac: ¿Qué ha dicho Jehová? Entonces él tomó su parábola, y dijo: Balac levántate, y oye: escucha mis palabras, hijo de Sefor: Dios no es hombre para que mienta; ni hijo de hombre para que se arrepienta: ¿El dijo, y no hará? ¿Habló, y no lo ejecutará? He aquí, yo he tomado bendición; y él bendijo, y no la revocaré. No ha mirado iniquidad en Jacob, ni ha visto rebelión en Israel, Jehová su Dios es con él, y jubilación de rey en él. Dios los ha sacado de Egipto, tiene fuerzas como el unicornio. Porque en Jacob no hay agüero, ni adivinación en Israel: como ahora será dicho de Jacob y de Israel lo que ha hecho Dios. He aquí el pueblo, que como león se levantará, y como león, se ensalzará; no se echará, hasta que coma la presa, y beba sangre de muertos. Entonces Balac dijo a Balaam: Si maldiciendo no lo maldices, no lo bendigas tampoco bendiciendo. Y Balaam respondió, y dijo a Balac: ¿No te he dicho, que todo lo que Jehová me dijere, aquello tengo de hacer? ¶ Y dijo Balac a Balaam: Ruégote que vengas, llevarte he a otro lugar; por ventura parecerá bien a Dios que desde allí me lo maldigas. Y Balac tomó a Balaam y trájole a la cumbre de Fogor, que mira hacia Jesimón. Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y aparéjame aquí siete becerros, y siete carneros. Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreció un becerro y un carnero en cada altar.
Oración vespertina — segunda lectura
Por lo que desechando toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y toda habla mala, Como niños recién nacidos, deseád ardientemente la leche no adulterada de la palabra, para que por ella crezcáis: Si empero habéis gustado que el Señor es benigno. Al cual allegándoos, como a la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios, y preciosa, Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados para ser una casa espiritual, un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesu Cristo. Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, yo pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en él no será confundido. Para vosotros pues que creeis él es precioso; mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fue hecha la cabeza del ángulo, Y piedra de tropiezo, y roca de escándalo, a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo que también fueron destinados. Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, nación santa, pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable: Vosotros, que en el tiempo pasado eráis no pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios, que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis ya alcanzado misericordia. Amados, yo os ruego, como a extranjeros y caminantes, os abstengáis de los deseos carnales, que batallan contra el alma, Y tengáis vuestra conversación honesta entre los Gentiles; para que en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, estimándoos por las buenas obras. Sed pues sujetos a toda ordenación humana por causa del Señor: ahora sea a rey, como a superior: Ahora a los gobernadores, como enviados por él, para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien. Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, embozaléis la ignorancia de los hombres vanos: Como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios. Honrád a todos. Amád la fraternidad. Teméd a Dios. Honrád al rey. Vosotros, siervos, sed sujetos con todo temor a vuestros señores; no solamente a los buenos y humanos, mas aun también a los rigurosos. Porque esto es agradable, si alguno a causa de la conciencia, que tiene delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente. Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? empero si haciendo bien, sois afligidos, y lo sufrís, esto es cierto agradable delante de Dios. Porque para esto fuisteis llamados, pues que también Cristo padeció por nosotros, dejándonos un modelo, para que vosotros sigáis sus pisadas. El cual no hizo pecado, ni fue hallado engaño en su boca: El cual maldiciéndole, no tornaba a maldecir; y cuando padecía, no amenazaba; sino que remitía su causa al que juzga justamente. El mismo que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, viviésemos a la justicia. Por las heridas del cual habéis sido sanados. Porque vosotros eráis como ovejas descarriadas; mas ahora sois ya convertidos al Pastor, y Obispo de vuestras almas.
Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
En Bosko las lecturas del día te esperan cada mañana — marca cada una como leída para no perder nunca el hilo, léelas en cualquiera de las 30 traducciones y detente en una breve reflexión. Las lecturas diarias de tu tradición, con seguimiento y siempre a mano.

