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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Zacarías 6

Y tornéme, y alcé mis ojos, y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de metal. En el primer carro había caballos bermejos, y en el segundo carro caballos negros, Y en el tercer carro, caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos, rucios rodados. Y respondí, y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto? Y el ángel me respondió, y díjome: Estos son los cuatro vientos de los cielos, que salen de donde están delante del Señor de toda la tierra. En el que estaban los caballos negros, salieron hacia la tierra del aquilón; y los blancos salieron tras ellos; y los overos salieron hacia la tierra del mediodía. Y los rucios salieron, y procuraron de ir a andar la tierra. Y dijo: Id, andád la tierra; y anduvieron la tierra. Y me llamó, y hablóme, diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del aquilón, hicieron reposar mi espíritu en la tierra del aquilón. ¶ Y fue palabra de Jehová a mí, diciendo: Toma de los que tornaron del cautiverio, es a saber, de los del linaje de Holdai, y de Tobías, y de Idaía, y vendrás tú en aquel día, y entrarás en casa de Josías, hijo de Sofonías, los cuales volvieron de Babilonia: Y tomarás plata y oro, y harás coronas, y ponerlas has en la cabeza de Josué, hijo de Josedec, el gran sacerdote. Y hablarle has, diciendo: Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es RENUEVO, el cual retoñecerá de debajo de sí, y edificará el templo de Jehová. El edificará el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se asentará, y dominará en su trono; y será sacerdote en su trono; y consejo de paz será entre ambos a dos. Y Helen, y Tobías, e Idaía, y Henel, hijo de Sofonías, tendrán coronas por memorial en el templo de Jehová. Y los que están lejos vendrán, y edificarán en el templo de Jehová; y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros; y será, si oyendo oyereis la voz de Jehová vuestro Dios.

Oración matutina — segunda lectura

Mateo 21

Y como se acercaron a Jerusalem, y vinieron a Betfage, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos, Diciéndoles: Id a la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatádla, y traédmelos. Y si alguno os dijere algo, decíd: El Señor los ha menester; y luego los dejará. Y todo esto fue hecho, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Decíd a la hija de Sión: He aquí, tu Rey te viene, manso, y sentado sobre una asna y un pollino, hijo de animal de yugo. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó. Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos, y se sentó sobre ellos. Y muy mucha gente tendían sus mantos en el camino; y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino. Y las multitudes que iban delante, y las que iban detrás aclamaban, diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosanna en las alturas. Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo: ¿Quién es éste? Y las multitudes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea. ¶ Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas. Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho. Entonces vinieron a él ciegos y cojos en el templo, y los sanó. ¶ Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al Hijo de David: se enojaron, Y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dice: Si: ¿Nunca leísteis: De la boca de los niños, y de los que maman perfeccionaste la alabanza? Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad a Betania; y posó allí. ¶ Y por la mañana volviendo a la ciudad, tuvo hambre. Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca más nazca de ti fruto para siempre. Y luego la higuera se secó. Entonces viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¡Cómo se secó luego la higuera! Y respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no solo haréis esto de la higuera, mas si a este monte dijereis: Quítate, y échate en la mar, será hecho. Y todo lo que pidiereis con oración creyendo, lo recibiréis. ¶ Y como vino al templo, los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo llegaron a él, cuando estaba enseñando, diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dio esta autoridad? Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra; la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, o de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis? Y si dijéremos: De los hombres; tememos al pueblo; porque todos tienen a Juan por profeta. Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago esto. ¶ Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, vé hoy a trabajar en mi viña. Y respondiendo él, dijo: No quiero: mas después arrepentido, fue. Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, Señor, voy; y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van delante al reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan por vía de justicia, y no le creísteis; y los publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo esto nunca os arrepentisteis para creerle. ¶ Oíd otra parábola: Fue un hombre, padre de familias, el cual plantó una viña, y la cercó de vallado, y fundó en ella lagar, y edificó torre, y la dio a renta a labradores, y se partió lejos. Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon. Envió otra vez otros siervos más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. Y a la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero: veníd, matémosle, y tomemos su herencia. Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron. Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Dícenle ellos: A los malos destruirá malamente; y su viña dará a renta a otros labradores, que le paguen el fruto a sus tiempos. Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, esta fue hecha por cabeza de la esquina: por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos? Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que haga el fruto de él. Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, desmenuzarle ha. Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos. Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.

Oración vespertina — primera lectura

Zacarías 7

Y aconteció que en el año cuarto del rey Darío fue palabra de Jehová a Zacarías, a los cuatro del mes noveno, que es Casleu: Cuando fue enviado a la casa de Dios Sarasar, y Rogommelec, con sus varones, a orar a la faz de Jehová: Y a decir a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿haremos abstinencia como habemos hecho ya algunos años? Y fue palabra de Jehová de los ejércitos a mí, diciendo: Habla a todo el pueblo de esta comarca, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto, y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado ayuno para mí? Y cuando coméis, y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros? ¿No son estas las palabras, que pregonó Jehová por mano de los profetas primeros, cuando Jerusalem estaba habitada y quieta, y cuando sus ciudades en sus al derredores, y el mediodía, y la campiña, se habitaban? Y fue palabra de Jehová a Zacarías, diciendo: Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgád juicio verdadero, y hacéd misericordia y piedad cada cual con su hermano: No agraviéis la viuda, ni al huérfano, ni al extranjero, ni al pobre: ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano. Y no quisieron escuchar, antes dieron hombro rebelador, y agravaron sus oídos para no oír. Y pusieron su corazón como diamante para no oír la ley, ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por mano de los profetas primeros; y fue hecho grande castigo por Jehová de los ejércitos. Y aconteció, que como él clamó, y no oyeron, así ellos clamaron, y yo no oí, dijo Jehová de los ejércitos. Y esparcílos con torbellino por todas las naciones que ellos no conocieron; y la tierra fue asolada detrás de ellos de yentes y vinientes; y la tierra deseable tornaron en asolamiento.

Oración vespertina — segunda lectura

1 Corintios 5

Se oye por todas partes que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de su padre. Y vosotros estáis hinchados, y no tuvisteis antes luto, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra. Porque yo ciertamente como ausente en cuerpo, mas presente en espíritu, ya he juzgado como presente a aquel, que esto así ha cometido: En el nombre de nuestro Señor Jesu Cristo, congregados vosotros y mi espíritu, con la facultad de nuestro Señor Jesu Cristo, El tal sea entregado a Satanás para muerte de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que con un poco de levadura toda la masa se leuda? Limpiád pues la vieja levadura para que seáis nueva masa, como sois sin levadura; porque Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado por nosotros. Así que hagamos la fiesta no en la vieja levadura, ni en la levadura de malicia y de maldad, sino en panes por leudar de sinceridad y de verdad. Os he escrito por carta, que no os acompañéis con los fornicarios: Mas no del todo con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o idólatras; de otra suerte os sería menester salir del mundo. Mas ahora os he escrito, que no os acompañéis, si alguno llamándose hermano fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón, con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué me va a mí en juzgar también de los que están fuera? ¿no juzgáis vosotros de los que están dentro? Mas de los que están fuera, Dios juzga. Quitád pues de entre vosotros al malvado.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

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