Bosko

Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Judith 3

Este libro no tiene una edición de dominio público en tu idioma, así que este pasaje se muestra en inglés.

And they sent to him messengers with words of peace, saying, “Behold, we the servants of Nebuchadnezzar the great king lie before you. Use us as it is pleasing in your sight. Behold, our dwellings, and all our country, and all our fields of wheat, and our flocks and herds, and all the sheepfolds of our tents, lie before your face. Use them as it may please you. Behold, even our cities and those who dwell in them are your servants. Come and deal with them as it is good in your eyes.” So the men came to Holofernes, and declared to him according to these words. He came down toward the sea coast, he and his army, and set garrisons in the high cities, and took out of them chosen men for allies. They received him, they and all the country round about them, with garlands and dances and timbrels. He cast down all their borders, and cut down their sacred groves. It had been given to him to destroy all the gods of the land, that all the nations would worship Nebuchadnezzar only, and that all their tongues and their tribes would call upon him as god. Then he came towards Esdraelon near to Dotaea, which is opposite the great ridge of Judea. He encamped between Geba and Scythopolis. He was there a whole month, that he might gather together all the baggage of his army.

Oración matutina — segunda lectura

Marcos 9

Díjoles también: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con poder. Y seis días después tomó Jesús a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y los sacó aparte solos a un monte alto, y fue transfigurado delante de ellos. Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, cuales lavador no los puede blanquear en la tierra. Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. Entonces respondiendo Pedro, dice a Jesús: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra; Porque no sabía lo que hablaba, que estaban fuera de sí. Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decía: Este es mi hijo amado, a él oíd. Y luego, como miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a solo Jesús. Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos. Y ellos retuvieron el caso en sí altercando que sería aquello: Resucitar de los muertos. Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga antes? Y respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad, cuando viniere antes, restituirá todas las cosas; y como está escrito del Hijo del hombre; que padezca mucho, y sea tenido en nada. Empero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. ¶ Y como vino a los discípulos, vio una grande multitud al derredor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos. Y luego toda la multitud, viéndole, se espantó, y corriendo a él, le saludaron. Y preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos? Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo a ti, que tiene un espíritu mudo, El cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. Y respondiendo él, le dijo: ¡Oh generación infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele. Y se le trajeron; y como él le vio, luego el espíritu le comenzó a despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. Y preguntó a su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño: Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle; mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros. Y Jesús le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible. Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas: Creo, Señor: ayuda mi incredulidad. Y como Jesús vio que la multitud concurría, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. Entonces el espíritu clamando, y despedazándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de manera que muchos decían, que era muerto. Mas Jesús tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó. Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y les dijo: Este género de demonios con nada puede salir, sino con oración y ayuno. ¶ Y salidos de allí, caminaron juntos por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; mas muerto él, resucitará al tercero día. Mas ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. ¶ Y vino a Capernaum; y como vino a casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Mas ellos callaron; porque los unos con los otros habían disputado en el camino, quién de ellos había de ser el mayor. Entonces sentándose, llamó a los doce, y les dice: El que quisiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. Y tomando a un niño, le puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice: El que recibiere en mi nombre a uno de los tales niños, a mí recibe; y el que a mí recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió. Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo vedamos, porque no nos sigue. Y Jesús le dijo: No se lo vedéis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí. Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa. Y cualquiera que ofendiere a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le fuera puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese echado en la mar. Mas si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala: mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado: Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtale: mejor te es entrar en la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado. Donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácale: mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al fuego del infierno: Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Porque todo hombre será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. Buena es la sal; mas si la sal perdiere su sabor, ¿con qué la sazonaréis? Tenéd en vosotros mismos sal; y tenéd paz los unos con los otros.

Oración vespertina — primera lectura

Judith 4

Este libro no tiene una edición de dominio público en tu idioma, así que este pasaje se muestra en inglés.

The children of Israel that lived in Judea heard all that Holofernes the chief captain of Nebuchadnezzar king of the Assyrians had done to the nations, and how he had plundered all their temples and destroyed them utterly. They were exceedingly afraid before him, and were troubled for Jerusalem, and for the temple of the Lord their God; because they had newly come up from the captivity, and all the people of Judea were recently gathered together; and the vessels, the altar, and the house were sanctified after being profaned. And they sent into every coast of Samaria, to Konae, to Beth-horon, Belmaim, Jericho, to Choba, Aesora, and to the valley of Salem; and they occupied beforehand all the tops of the high mountains, fortified the villages that were in them, stored supplies for the provision of war; for their fields were newly reaped. Joakim the high priest, who was in those days at Jerusalem, wrote to those who lived in Bethulia, and Betomesthaim, which is opposite Esdraelon toward the plain that is near to Dothaim, charging them to seize upon the ascents of the hill country; because by them was the entrance into Judea, and it was easy to stop them from approaching, inasmuch as the approach was narrow, with space for two men at the most. And the children of Israel did as Joakim the high priest had commanded them, as did the senate of all the people of Israel, which lived at Jerusalem. And every man of Israel cried to God with great earnestness, and with great earnestness they humbled their souls. They, their wives, their children, their cattle, and every sojourner, hireling, and servant bought with their money put sackcloth on their loins. Every man and woman of Israel, and the little children, and the inhabitants of Jerusalem, fell before the temple, and cast ashes upon their heads, and spread out their sackcloth before the Lord. They put sackcloth around the altar. They cried to the God of Israel earnestly with one consent, that he would not give their children as prey, their wives as plunder, the cities of their inheritance to destruction, and the sanctuary to being profaned and being made a reproach, for the nations to rejoice at. The Lord heard their voice, and looked at their affliction. The people continued fasting many days in all Judea and Jerusalem before the sanctuary of the Lord Almighty. And Joakim the high priest, and all the priests that stood before the Lord, and those who ministered to the Lord, had their loins dressed in sackcloth, and offered the continual burnt offering, the vows, and the free gifts of the people. They had ashes on their hats. They cried to the Lord with all their power, that he would look upon all the house of Israel for good.

Oración vespertina — segunda lectura

2 Corintios 5

Porque sabemos, que si la casa terrestre de éste nuestro tabernáculo se deshiciere, tenemos de Dios edificio, casa no hecha de manos, eterna en los cielos. Y por esto también gemimos, deseando vehementemente ser sobrevestidos de aquella nuestra habitación que es del cielo: Si es que fuéremos hallados vestidos, y no desnudos. Porque los que estamos en este tabernáculo, gemimos estando sobre cargados; porque no querríamos ser desnudados, antes sobrevestidos, para que lo que es mortal sea absorbido por la vida. Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, el cual asimismo nos ha dado las arras del espíritu. Así que vivimos confiados siempre, sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, ausentes estamos del Señor: (Porque por fe andamos, no por vista:) Estamos confiados, digo, y querríamos más bien peregrinar del cuerpo, y estar presentes con el Señor. Y por tanto procuramos, que o ausentes, o presentes, le seamos aceptos. Porque es menester que todos nosotros comparezcamos delante del tribunal de Cristo; para que cada uno reciba las cosas hechas en su cuerpo, según lo que hubiere hecho, sea bueno, o sea malo. Así que conociendo el terror del Señor, persuadimos a los hombres, mas a Dios somos hechos manifiestos; y espero que también en vuestras conciencias somos hechos manifiestos. No nos encomendamos otra vez a vosotros; antes os damos ocasión de gloriaros de nosotros, para que tengáis que responder a los que se glorían en las apariencias, y no en el corazón. Porque si loqueamos, es para Dios, y si estamos en seso, es por vuestra causa. Porque el amor de Cristo nos constriñe: juzgando esto: Que si uno murió por todos, luego todos estaban muertos: Y que murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que por ellos murió y resucitó. De manera que nosotros de aquí adelante a nadie conocemos según la carne; y si aun a Cristo conocimos según la carne, ahora empero ya no le conocemos más. De manera que si alguno es en Cristo, nueva criatura es. Lo viejo se pasó ya: he aquí todo es hecho nuevo. ¶ Y todas las cosas son de Dios, el cual nos reconcilió consigo por Jesu Cristo, y nos ha dado el ministerio de la reconciliación. Es a saber, que Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo, no imputándoles sus pecados, y ha entregado a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que embajadores somos de Cristo, como si Dios os rogase por nosotros: os suplicamos de parte de Cristo, que os reconcilieis con Dios. Porque a él que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

Las lecturas del día, cada mañana

En Bosko las lecturas del día te esperan cada mañana — marca cada una como leída para no perder nunca el hilo, léelas en cualquiera de las 30 traducciones y detente en una breve reflexión. Las lecturas diarias de tu tradición, con seguimiento y siempre a mano.