Bosko

Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Génesis 9:1-20

Y bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y díjoles: Fructificad y multiplicad, y henchíd la tierra. Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la tierra, y en todos los peces de la mar: en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve, que es vivo, tendréis por mantenimiento: como verdura de yerba os lo he dado todo. ¶ Empero la carne con su alma, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente vuestra sangre, que es vuestras almas, yo la demandaré, de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre, de mano del varón su hermano demandaré el alma del hombre. El que derramare sangre de hombre en el hombre, su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Mas vosotros fructificad y multiplicad, y andád en la tierra, y multiplicad en ella. ¶ Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: Yo: he aquí que yo establezco mi concierto con vosotros, y con vuestra simiente, después de vosotros, Y con toda alma viviente que está con vosotros, en aves, en animales, y en toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Que yo estableceré mi concierto con vosotros que no será talada más toda carne con aguas de diluvio; y que no habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta será la señal del concierto que yo pongo entre mí y vosotros, y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal de concierto entre mí y la tierra. Y será, que cuando yo anublare nubes sobre la tierra, entonces mi arco parecerá en las nubes: Y acordarme he de mi concierto que está entre mí y vosotros, y toda alma viviente en toda carne: y no serán más las aguas por diluvio para destruir a toda carne. Y estará el arco en las nubes, y verlo he para acordarme del concierto perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que está sobre la tierra. Dijo más Dios a Noé: Esta será la señal del concierto, que he establecido entre mí y toda carne, que está sobre la tierra. Y fueron los hijos de Noé, que salieron del arca, Sem, Cam, y Jafet: y Cam es el padre de Canaán. Estos tres son los hijos de Noé, y de estos fue llena toda la tierra. ¶ Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña:

Oración matutina — segunda lectura

Lucas 10

Y después de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, a los cuales envió de dos en dos, delante de su faz a toda ciudad y lugar a donde él había de venir. Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogád al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Andád, he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y a nadie saludéis en el camino. En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz sea a esta casa. Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No os paséis de casa en casa. Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante; Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado a vosotros el reino de Dios. Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decíd: Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado a vosotros. Y os digo, que Sodoma tendrá más remisión aquel día, que aquella ciudad. ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidón se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya días ha, que sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido: Por tanto Tiro y Sidón tendrán más remisión que vosotras en el juicio. Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada. El que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha; y el que a mí desecha, desecha al que me envió. Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan por tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo. He aquí, yo os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará: Empero no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; mas antes regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. ¶ En aquella misma hora Jesús se alegró en espíritu, y dijo: Alábote, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños: así Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quien sea el Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo le quisiere revelar. Y vuelto particularmente a sus discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. ¶ Y he aquí, que un doctor de la ley se levantó tentándole, y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna? Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y a tu prójimo, como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás. Mas él, queriéndose justificar a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem a Jericó, y cayó entre ladrones; los cuales le despojaron, e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino; y viéndole, se pasó del un lado. Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y mirándole, se pasó del un lado. Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; Y llegándose, le vendó las heridas, echándole en ellas aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al mesón, y cuidó de él. Y al otro día partiéndose, sacó dos denarios y los dio al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva, te lo pagaré. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó entre ladrones? Y él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Vé, y haz tú lo mismo. ¶ Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Y esta tenía una hermana, que se llamaba María, la cual sentándose a los pies de Jesús oía su palabra. Marta empero se distraía en muchos servicios; y sobreviniendo, dijo: Señor, ¿no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? Díle, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa estás, y con las muchas cosas estás turbada: Empero una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

Oración vespertina — primera lectura

Génesis 12

Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra, y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré: Y hacerte he en gran gente, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuése Abram, como Jehová le dijo, y fue con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años, cuando salió de Harán. Y tomó Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían hecho en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán: y llegaron a tierra de Canaán. Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el alcornoque de More: y el Cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a Abram, y díjole: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí altar a Jehová, que le había aparecido. Y pasóse de allí al monte, al oriente de Bet-el, y tendió allí su tienda, Bet-el al occidente, y Hai al oriente. Y edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová. Y movió Abram de allí caminando, y yendo hacia el mediodía. ¶ Y hubo hambre en la tierra, y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá; porque era grave la hambre en la tierra. Y aconteció, que cuando llegó para entrar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aquí ahora, yo conozco que eres mujer hermosa de vista: Y será, que cuando te verán los Egipcios, dirán: Su mujer es. Y matarme han: y a ti darán la vida. Ahora pues, di que eres mi hermana, para que yo haya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti. Y aconteció, que como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera. Y viéronla los príncipes de Faraón, y alabáronla a Faraón, y fue llevada la mujer a casa de Faraón. Y a Abram hizo bien por causa de ella, y tuvo ovejas, y vacas, y asnos, y siervos, y criadas, y asnas, y camellos. ¶ Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa de grandes plagas por causa de Sarai mujer de Abram. Entonces Faraón llamó a Abram, y díjole: ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste, que era tu mujer? ¿Por qué dijiste: Es mi hermana? y yo la tomé para mí por mujer. Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala, y vete. Entonces Faraón mandó acerca de él a varones, que le acompañaron, y a su mujer, y a todo lo que tenía.

Oración vespertina — segunda lectura

Efesios 4

Ruégoos pues, yo preso en el Señor, que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados, es a saber, Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor, Solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Hay un cuerpo, y un Espíritu; así como sois también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación. Un Señor, una fe, un bautismo, Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por en medio de todas las cosas, y en todos vosotros. ¶ Empero a cada uno de nosotros es dada gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto llevó cautiva la cautividad; y dio dones a los hombres. Y el que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes inferiores de la tierra? El que descendió, el mismo es el que también subió sobre todos los cielos, para llenar todas las cosas. Y él mismo dio unos, por apóstoles; y otros, por profetas; y otros, por evangelistas; y otros, por pastores, y doctores, Para el perfeccionamiento de los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo: Hasta que todos lleguemos en la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo: Que ya no seamos niños, inconstantes y llevados en derredor por todo viento de doctrina, con artificio de los hombres, que engañan con astucia de error. Antes siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo en el que es la cabeza, a saber, Cristo, Del cual todo el cuerpo bien compacto y ligado por lo que cada coyuntura suple, conforme a la operación eficaz en la medida de cada miembro, hace el aumento del cuerpo para la edificación del mismo en amor. ¶ Así que esto digo, y requiero por el Señor, que no andéis más como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su mente, Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón: Los cuales perdido ya todo sentimiento justo, se han entregado a la desvergüenza para cometer toda inmundicia, con ansia. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo. Si empero le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, como la verdad es en Jesús, A despojaros del hombre viejo, en cuanto a la pasada manera de vivir, el cual es corrompido conforme a los deseos engañosos; Y a renovaros en el espíritu de vuestro entendimiento, Y vestiros del hombre nuevo, que es creado conforme a Dios en justicia, y en santidad verdadera. Por lo cual, dejando la mentira, hablád verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airáos, y no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo; Ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más; antes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad. Ninguna palabra podrida salga de vuestra boca; sino antes la que es buena, para edificación, para que dé gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, por el cual estáis sellados para el día de la redención. Toda amargura, y enojo, e ira, y gritería, y maledicencia sea quitada de entre vosotros, y toda malicia. Mas sed los unos con los otros benignos, compasivos, perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

Las lecturas del día, cada mañana

En Bosko las lecturas del día te esperan cada mañana — marca cada una como leída para no perder nunca el hilo, léelas en cualquiera de las 30 traducciones y detente en una breve reflexión. Las lecturas diarias de tu tradición, con seguimiento y siempre a mano.