Lecturas del día
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Oración matutina — primera lectura
Mejor es el pobre que camina en su simplicidad, que el de perversos labios, e insensato. El alma sin ciencia no es buena; y el presuroso de pies, peca. La insensatez del hombre tuerce su camino; y contra Jehová se aira su corazón. Las riquezas allegan muchos amigos: mas el pobre, de su amigo es apartado. El testigo falso no será sin castigo; y el que habla mentiras, no escapará. Muchos rogarán al príncipe: mas cada uno es amigo del hombre que da. Todos los hermanos del pobre le aborrecen, ¿cuánto más sus amigos se alejarán de él? buscará la palabra, y no la hallará. El que posee entendimiento, ama su alma: guarda la inteligencia, para hallar el bien. El testigo falso no será sin castigo; y el que habla mentiras, perecerá. No conviene al insensato la delicia, ¿cuánto menos al siervo ser señor de los príncipes? El entendimiento del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la prevaricación. Como el bramido del cachorro del león es la ira del rey; y como el rocío sobre la yerba su benevolencia. Dolor es para su padre el hijo insensato; y gotera continua las contiendas de la mujer. La casa y las riquezas herencia son de los padres: mas de Jehová la mujer prudente. La pereza hace caer sueño; y el alma negligente hambreará. El que guarda el mandamiento, guarda su alma: mas el que menospreciare sus caminos, morirá. A Jehová empresta el que da al pobre; y él le dará su paga. Castiga a tu hijo entre tanto que hay esperanza: mas para matarle no alces tu voluntad. El de grande ira, llevará la pena; porque aun si le librares, todavía tornarás. Escucha el consejo, y recibe la enseñanza, para que seas sabio en tu vejez. Muchos pensamientos están en el corazón del hombre: mas el consejo de Jehová permanecerá. Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; y el pobre es mejor que el mentiroso. El temor de Jehová es para vida; y permanecerá harto: no será visitado de mal. El perezoso esconde su mano en el seno: aun a su boca no la llevará. Hiere al burlador, y el simple se hará avisado; y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia. El que roba a su padre, y ahuyenta a su madre, hijo es avergonzador, y deshonrador. Cesa, hijo mío, de oír el enseñamiento, que te haga desviar de las razones de sabiduría. El testigo perverso se burlará del juicio; y la boca de los impíos encubrirá la iniquidad. Aparejados están juicios para los burladores; y azotes para los cuerpos de los insensatos.
Oración matutina — segunda lectura
Dijo después a los discípulos: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le sería, si una piedra de molino de asno le fuera puesta al cuello, y fuese echado en la mar, que escandalizar a uno de estos pequeñitos. Mirád por vosotros. Si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere a ti, diciendo: Pésame: perdónale. ¶ Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe. Y el Señor dijo: Si tuvieseis fe como un grano de mostaza, diríais a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en la mar, y os obedecería. ¿Mas cuál de vosotros tiene un siervo que ara, o apacienta ganado, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice antes: Adereza que cene yo, y cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto come tú y bebe? ¿Hace gracias al siervo porque hizo lo que le había sido mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decíd: Siervos inútiles somos; porque lo que debíamos de hacer, hicimos. ¶ Y aconteció que yendo él a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea. Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos; Y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Y como él los vio, les dijo: Id, mostráos a los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios. Y el uno de ellos, como se vio que era limpio, volvió, glorificando a Dios a gran voz. Y se derribó sobre su rostro a sus pies, haciéndole gracias; y éste era Samaritano. Y respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve, dónde están? ¿No fue hallado quien volviese, y diese gloria a Dios, sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete: tu fe te ha sanado. ¶ Y preguntado de los Fariseos, cuando había de venir el reino de Dios, les respondió, y dijo: El reino de Dios no vendrá manifiesto; Ni dirán: Héle aquí, o héle allí; porque, he aquí, el reino de Dios dentro de vosotros está. Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Héle aquí, o héle allí. No vayáis tras ellos, ni los sigáis. Porque como el relámpago relampagueando desde una parte que está debajo del cielo, resplandece hasta la otra que está debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día. Mas primero es menester que padezca mucho, y sea reprobado de esta generación. Y como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre: Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos. Asimismo también como fue en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos: Como esto será el día que el Hijo del hombre se manifestará. En aquel día, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no descienda a tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás. Acordáos de la mujer de Lot. Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la vivificará. Os digo, que en aquella noche estarán dos hombres en una cama: el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra será dejada. Dos hombres estarán en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado. Y respondiéndole, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán también las águilas.
Oración vespertina — primera lectura
El vino hace burlador: la cerveza, alborotador; y cualquiera que en él errare, no será sabio. Bramido, como de cachorro de león, es el miedo del rey: el que le hace enojar, peca contra su alma. Honra es del hombre dejarse de pleito: mas todo insensato se envolverá en él. El perezoso no ara a causa del invierno: mas él pedirá en la segada, y no hallará. Aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre: mas el hombre entendido le alcanzará. Muchos hombres pregonan cada cual el bien que han hecho: mas hombre de verdad ¿quién le hallará? El justo que camina en su integridad, bienaventurados serán sus hijos después de él. El rey que está en el trono de juicio, con su mirar disipa todo mal. ¿Quién podrá decir: Yo he limpiado mi corazón, limpio estoy de mi pecado? Doblada pesa, y doblada medida, abominación son a Jehová ambas cosas. El muchacho aun es conocido por sus obras, si su obra es limpia y recta. El oído oye, y el ojo ve: Jehová hizo aun ambas cosas. No ames el sueño, porque no te empobrezcas: abre tus ojos, hartarte has de pan. El que compra, dice: Malo es, malo es: mas en apartándose, él se alaba. Hay oro, y multitud de piedras preciosas: mas los labios sabios son vaso precioso. Quítale su ropa, porque fió al extraño; y préndale por la extraña. Sabroso es al hombre el pan de mentira: mas después, su boca será llena de cascajo. Los pensamientos con el consejo se ordenan; y con industria se hace la guerra. El que descubre el secreto, anda en chismes; y con el que lisonjea de sus labios, no te entremetas. El que maldice a su padre, o a su madre, su candela será apagada en oscuridad tenebrosa. La herencia adquirida de priesa en el principio, su postrimería aun no será bendita. No digas: Yo me vengaré: espera a Jehová, y él te salvará. Abominación son a Jehová las pesas dobladas; y el peso falso, no es bueno. De Jehová son los pasos del hombre: el hombre pues, ¿cómo entenderá su camino? Lazo es al hombre tragar santidad; y después de los votos andar preguntando. El rey sabio esparce los impíos; y sobre ellos hace tornar la rueda. Candela de Jehová es el alma del hombre, que escudriña lo secreto del vientre. Misericordia y verdad guardan al rey; y con clemencia sustenta su trono. La honra de los mancebos es su fortaleza; y la hermosura de los viejos, su vejez. Las señales de las heridas son medicina en el malo; y las plagas en lo secreto del vientre.
Oración vespertina — segunda lectura
Pablo, apóstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, A los santos y hermanos fieles en Cristo que están en Colosas: Gracia a vosotros y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu Cristo. Damos gracias al Dios y Padre de nuestro Señor Jesu Cristo, orando siempre por vosotros: Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis para con todos los santos, A causa de la esperanza que os es guardada en los cielos: de la cual habéis oído ya por la palabra verdadera del evangelio: El cual ha llegado hasta vosotros, como también ha pasado por todo el mundo; y fructifica, y crece, como también en vosotros, desde el día en que oísteis, y conocisteis la gracia de Dios en verdad: Como también habéis aprendido de Epafras, consiervo amado nuestro, el cual es por vosotros fiel ministro de Cristo; El cual también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad, en toda sabiduría y entendimiento espiritual; Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, fructificando en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios: Corroborados de toda fortaleza, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad con gozo: Dando gracias al Padre que nos hizo idóneos para participar en la herencia de los santos en luz: El cual nos libró de la potestad de las tinieblas, y nos traspasó al reino del Hijo de su amor, En quien tenemos redención por su sangre, remisión de pecados: El cual es imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas que están en los cielos, y que están en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean potestades: todo fue creado por él, y para él. Y él es antes de todas las cosas; y todas las cosas subsisten en él; Y él es la cabeza del cuerpo, a saber, de la iglesia: el cual es principio y primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga él el primado. Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud; Y que por él reconciliase todas las cosas a sí, habiendo hecho la paz por la sangre de su cruz, por él, digo, así las que están en la tierra, como las que están en los cielos. Y a vosotros también, que eráis en otro tiempo extraños, y enemigos de sentido por las malas obras, ahora empero os ha reconciliado En el cuerpo de su carne por medio de la muerte, para presentaros santos, y sin mancha, e irreprensibles delante de él: Si empero permanecéis fundados, y afirmados en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual es predicado a toda criatura que está debajo del cielo: del cual yo Pablo soy hecho ministro. Que ahora me regocijo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por amor de su cuerpo, que es la iglesia: De la cual soy hecho ministro según la dispensación de Dios, la cual me es dada por vosotros, para que cumpla la palabra de Dios: Es a saber, el misterio escondido desde los siglos y edades; mas que ahora ha sido manifestado a sus santos, A los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas de la gloria de este misterio entre los Gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza de gloria. A quien nosotros predicamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre con toda sabiduría, para que presentemos a todo hombre perfecto en Cristo Jesús: A cuyo fin también yo trabajo, luchando según la energía de él, la cual obra en mí poderosamente.
Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
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