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Lecturas del día

Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.

Oración matutina — primera lectura

Isaías 30:1-27

¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para hacer consejo, y no de mí: para cubrirse con cobertura, y no por mi Espíritu, añadiendo pecado a pecado! Pártense para descender a Egipto, y no han preguntado mi boca: para fortificarse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de Egipto. Mas la fortaleza de Faraón se os tornará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión. Porque fueron sus príncipes a Zoán, y sus embajadores vinieron a Hanes. Todos se avergonzarán con el pueblo que no les aprovechará, ni les ayudará, ni les traerá provecho: antes les será para vergüenza, y aun para confusión. Carga de las bestias del mediodía. Por tierra de aflicción y de angustia: leones y leonas en ella, basilisco y áspid volador: llevando sobre hombros de bestias sus riquezas, y sus tesoros sobre corcobas de camellos, a pueblo que no les aprovechará. Ciertamente Egipto en vano y por demás dará ayuda: por tanto yo le di voces; que se reposase en su fuerza. Vé pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y escúlpela en libro, para que quede hasta el postrero día para siempre, por todos los siglos: Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová: Que dicen a los que ven: No veais; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decídnos halagos, profetizád errores: Dejád el camino, apartáos de la senda, hacéd apartar de nuestra presencia el Santo de Israel. Por tanto el Santo de Israel dice así: Porque desachasteis esta palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y sobre ella estribasteis: Por tanto este pecado os será como pared abierta que se va a caer, y como corcoba en muro alto, cuya caída viene súbita, y repentinamente. Y quebrarle ha como quebrantamiento de vaso de olleros, que sin misericordia le hacen pedazos: ni entre los pedazos se halla un tiesto para traer fuego del hogar, o para coger agua de una poza. Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso, y en reposo seréis salvos: en quietud, y en confianza, será vuestra fortaleza; y no quisisteis. Mas dijisteis: No; antes con caballos huiremos: por tanto vosotros huiréis. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto serán más ligeros vuestros perseguidores. Un millar huirá a la amenaza de uno: a la amenaza de cinco vosotros todos huiréis, hasta que quedéis como mástil en la cumbre del monte, y como bandera sobre cabezo. ¶ Por tanto Jehová os esperará para haber misericordia de vosotros; y por tanto será ensalzado, teniendo de vosotros piedad; porque Jehová es Dios de juicio: bienaventurados todos los que a él esperan. Ciertamente pueblo morará en Sión, y en Jerusalem: nunca más llorarás: el que tiene misericordia, tendrá misericordia de ti: a la voz de tu clamor, en oyendo te responderá. Mas daros ha el Señor pan de congoja, y agua de angustia: tus enseñadores nunca más te serán quitados, mas tus ojos verán tus enseñadores. Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andád por él; porque no echéis a la mano derecha, y porque no echéis a la mano izquierda. Entonces profanarás la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura de tu vaciadizo de oro; y apartarlas has como trapo manchado de menstruo; y decirles has: Sal fuera. Entonces dará lluvia a tu sementera, cuando sembrares la tierra; y pan del fruto de la tierra; y será fértil y grueso; y tus ganados en aquel tiempo serán apacentados en anchas dehesas. Tus bueyes, y tus asnos que labran la tierra, comerán limpio grano, el cual será aventado con pala y zaranda. Y habrá sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido ríos, corrientes de aguas, el día de la gran matanza, cuando caerán las torres. Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces mayor, como luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su pueblo, y curará la llaga de su herida. ¶ He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave de sufrir: sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;

Oración matutina — segunda lectura

Hechos 24

Y cinco días después descendió el sumo sacerdote Ananías, con los ancianos, y con un cierto orador llamado Tértulo; los cuales comparecieron delante del gobernador contra Pablo. Y habiéndole citado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: Como sea así que por causa tuya vivamos en grande paz, y habiéndose dado buenos reglamentos a esta nación por tu prudencia, Siempre y en todo lugar lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelente Félix. Empero por no detenerte más largamente, ruégote que nos oigas brevemente conforme a tu equidad. Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo; y jefe de la sediciosa secta de los Nazarenos. El cual también tentó a violar al templo; y prendiéndole le quisimos juzgar conforme a nuestra ley. Mas sobreviniendo el tribuno Lisias, con grande violencia le quitó de nuestras manos, Mandando a sus acusadores que viniesen a ti: del cual tú mismo examinando, podrás entender de todas estas cosas de que le acusamos. Y añadieron también los Judíos, diciendo estas cosas ser así. ¶ Entonces Pablo, habiéndole hecho señal el gobernador de que hablase, respondió: Porque sé que ha muchos años que eres Juez de esta nación, con mayor ánimo me defenderé. Que tú puedes entender que no ha más de doce días que subí a adorar a Jerusalem. Y ni me hallaron en el templo disputando con alguno, ni haciendo concurso de la multitud, ni en las sinagogas, ni en la ciudad: Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. Esto empero te confieso, que conforme a aquel camino que llaman ellos herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley, y en los profetas están escritas: Teniendo esperanza en Dios, como ellos mismos también la tienen, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de los justos, como de los injustos. Y por esto yo procuro tener siempre conciencia sin ofensa acerca de Dios, y acerca de los hombres. Mas pasados muchos años, vine a hacer limosnas a mi nación y ofrendas, Cuando me hallaron santificado en el templo, (no con multitud, ni con alboroto,) unos Judíos de Asia: Los cuales convenía que fueran presentes delante de ti, y acusar, si contra mí tenían algo: O si no, que estos mismos digan aquí, si hallaron en mí alguna cosa mal hecha cuando yo estuve delante del concilio; Sino que sea por esta sola voz que clamé estando entre ellos: Que de la resurrección de los muertos soy hoy juzgado por vosotros. ¶ Entonces oídas estas cosas, teniendo Félix mejor conocimiento de aquel camino, les puso dilación, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabaré de conocer de vuestro negocio. Y mandó al centurión, que Pablo fuese guardado, y que fuese relajado, y que no vedase a ninguno de los suyos de servirle, o venir a él. ¶ Y algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, la cual era Judía, llamó a Pablo, y oyó de él sobre la fe que es en Cristo. Y razonando él de la justicia, y de la continencia, y del juicio venidero, espantado Félix, respondió: Por ahora vete; que teniendo lugar oportuno te llamaré: Esperaba también, que de parte de Pablo le sería dado dinero, porque le soltase; por lo cual haciéndole venir muchas veces, hablaba con él. Mas cumplidos dos años, Félix tuvo por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix ganar la gracia de los Judíos, dejó preso a Pablo.

Oración vespertina — primera lectura

Isaías 32

He aquí que para justicia reinará rey, y príncipes presidirán para juicio. Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el turbión, como riberas de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa. No se cegarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen oirán. Y el corazón de los tontos entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente. ¶ El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho largo el avariento. Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad para hacer la impiedad, y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento. Cierto el avaro malas medidas tiene: él maquina pensamientos para enredar a los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre. Mas el liberal pensará liberalidades; y por liberalidades subirá. ¶ Mujeres reposadas, levantáos: oíd mi voz, confiadas, escuchád mi razón. Días y años tendréis espanto, o! confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no acudirá. Temblád, o! reposadas, turbáos, o! confiadas: despojáos, desnudáos, ceñíd los lomos. Sobre los pechos endecharán, sobre los campos deleitosos, sobre la vid fértil. Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinas y cardos; y aun sobre todas las casas de placer en la ciudad de alegría. Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada: Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto; y en el campo labrado asentará la justicia. Y el efecto de la justicia será paz, y la labor de justicia reposo, y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones de confianzas, y en refrigerios de reposo. Y el granizo, cuando descendiere, será en los montes; y la ciudad será asentada en lugar bajo. ¡O dichosos vosotros, los que sembráis sobre todas aguas, los que metéis pie de buey y de asno!

Oración vespertina — segunda lectura

1 Juan 4

Amados, no creáis a todo espíritu; sino probád los espíritus si son de Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo. En esto se conoce el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, es de Dios; Y todo espíritu que no confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, no es de Dios; y este tal espíritu es espíritu del anticristo, del cual vosotros habéis oído que ha de venir, y que ahora ya está en el mundo. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios: el que conoce a Dios, es nuestro escuchador: el que no es de Dios, no nos presta oídos. Por esto conocemos el espíritu de verdad, y el espíritu de error. Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Y cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios en nosotros, en que Dios envió su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor, no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para ser propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha así amado, debemos también nosotros amarnos los unos a los otros. Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros. En esto conocemos que moramos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo para ser Salvador del mundo. Cualquiera que confesare que Jesús es el Hijo de Dios, Dios está en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido, y creído el amor que Dios tiene por nosotros. Dios es amor; y el que mora en amor mora en Dios, y Dios en él. En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio, que cual él es, tales somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor tiene castigo. De donde el que teme, no es perfecto en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él primero nos amó. Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, al cual ha visto, ¿cómo puede amar a Dios, que no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama a Dios, ame también a su hermano.

Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)

Las lecturas del día, cada mañana

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