Lecturas del día
Las lecturas bíblicas señaladas para el día, con el texto completo en tu idioma. Sigue cada mañana las lecturas diarias de tu tradición, en la app de Bosko.
Oración matutina — primera lectura
Cuando alguno hurtare buey, u oveja, y lo degollare, o vendiere, por aquel buey pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas. Si el ladrón fuere hallado en la mina, y fuere herido, y muriere, el que le hirió no será culpado de su muerte. Si el sol hubiere salido sobre él, él será reo de muerte, pagando pagará: si no tuviere, será vendido por su hurto. Si fuere hallado con el hurto en la mano, buey, o asno, u oveja, vivos, pagará dos. Si alguno paciere tierra o viña, y metiere su bestia, y comiere la tierra de otro, lo mejor de su tierra y lo mejor de su viña pagará. Cuando saliere el fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montón, o haza, o tierra, el que encendió el fuego pagará lo quemado. ¶ Cuando alguno diere a su prójimo plata, o vasos a guardar, y fuere hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón se hallare, pagará el doble: Si el ladrón no se hallare, entonces el dueño de la casa será llegado a los jueces para jurar si ha metido su mano en la hacienda de su prójimo. Sobre todo negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, sobre toda cosa perdida, cuando alguno dijere: Que esto es; la causa de ambos vendrá delante de los jueces, y el que los jueces condenaren, pagará el doble a su prójimo. Si alguno hubiere dado a su prójimo asno, o buey, u oveja, o cualquiera otro animal a guardar, y se muriere, o se perniquebrare, o fuere cautivado sin verlo nadie: Juramento de Jehová será entre ambos, que no metió su mano en la hacienda de su prójimo. Y su dueño se contentará, y el otro no pagará. Mas si le hubiere sido hurtado, pagarlo ha a su dueño. Mas si le hubiere sido arrebatado, traerle ha testimonio, y no pagará lo arrebatado. ¶ Ítem, cuando alguno hubiere tomado emprestado de su prójimo, y fuere perniquebrado o muerto, ausente su dueño, pagará. Si su dueño estaba presente, no pagará. Si era de alquiler, el vendrá por su alquile. ¶ Ítem, cuando alguno engañare a alguna virgen que no fuere desposada, y durmiere con ella, dotarla ha por su mujer. Si su padre no quisiere dársela, él le pesará plata conforme al dote de las vírgenes. ¶ A la hechicera no darás la vida. ¶ Cualquiera que tuviere ayuntamiento con bestia, morirá. ¶ El que sacrificare a dioses, sino a solo Jehová, morirá. ¶ Y al extranjero no engañaras, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto, A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Que si tú afligiendo los afligieres, y ellos clamando clamaren a mí, yo oyendo oiré su clamor; Y mi furor se encenderá, y mataros he a cuchillo, y vuestras mujeres serán viudas, y vuestros hijos huérfanos. ¶ Si dieres a mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te habrás con él como usurero, no le impondréis usura. Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, a puesta del sol se lo volverás: Porque solo aquello es su cobertura, aquel es el vestido de sus carnes en que ha de dormir: y será, que cuando él clamare a mí, yo entonces lo oiré, porque soy misericordioso. ¶ A los dioses no injuriarás, ni maldecirás al príncipe en tu pueblo. ¶ Tu plenitud, ni tu lágrima, no dilatarás, el primogénito de tus hijos me darás. Así harás de tu buey, de tu oveja: siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. ¶ Y serme heis varones santos: y carne arrebatada en el campo no comeréis, echarla heis al perro.
Oración matutina — segunda lectura
En aquellos días, como hubo una muy grande multitud de gente, y no tenían que comer, Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo: Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo; y no tienen que comer. Y si los envío en ayunas a sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de lejos. Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar a estos de pan aquí en el desierto? Y les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete. Entonces mandó a la multitud que se recostasen sobre la tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los rompió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante a la multitud. Tenían también unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que también se los pusiesen delante. Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habían sobrado, siete espuertas. Y eran los que comieron, como cuatro mil; y los despidió. ¶ Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino a las partes de Dalmanuta. Y vinieron los Fariseos, y comenzaron a altercar con él, demandándole señal del cielo, tentándole. Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generación? De cierto os digo, que no se dará señal a esta generación. Y dejándoles, volvió a entrar en la nave, y se fue a la otra parte. ¶ Y los discípulos se habían olvidado de tomar pan, y no tenían sino un pan consigo en la nave. Y les mandó, diciendo: Mirád, guardáos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes. Y discurrían entre sí, diciendo: Es porque no tenemos pan. Y como Jesús lo entendió, les dice: ¿Qué discurrís, porque no tenéis pan? ¿No consideráis, ni entendéis? ¿Aun tenéis endurecido vuestro corazón? ¿Teniendo ojos no veis, y teniendo oídos no oís? ¿Y no os acordáis? Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce. Y cuando los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete. Y les dijo: ¿Cómo aun no entendéis? ¶ Y vino a Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase. Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía algo. Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vio de lejos y claramente a todos. Y le envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea. ¶ Y salió Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Y ellos respondieron: Juan el Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas. Entonces él les dice: ¿Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo. Y mandóles con rigor que a ninguno dijesen esto de él. Y comenzó a enseñarles, que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días. Y claramente decía esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó a reñir. Y él, volviéndose, y mirando a sus discípulos, riñó a Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres. Y llamando a la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, éste la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierde su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
Oración vespertina — primera lectura
No admitirás falso rumor. No pongas tu mano con el impío para ser testigo falso. ¶ No seguirás a los muchos para mal hacer, ni responderás en pleito acostándote tras los muchos para hacer tuerto. Ni al pobre honrarás en su causa. ¶ Si encontrares el buey de tu enemigo, o su asno errado, volviendo se lo volverás. Si vieres el asno del que te aborrece echado debajo de su carga, ¿dejarlo has entonces desamparado? ayudando ayudarás con él. No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito. De palabra de mentira te alejarás; y no matarás al inocente y justo; porque yo no justificaré al impío. No recibirás presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras justas. ¶ Ítem, al extranjero no angustiarás; pues que vosotros sabéis el alma del extranjero, que fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto. ¶ Seis años sembrarás tu tierra, y allegarás su cosecha: Mas al séptimo la dejarás y soltarás, para que coman los pobres de tu pueblo; y lo que quedare comerán las bestias del campo: así harás de tu viña y de tu olivar. ¶ Seis días harás tus negocios; y al séptimo día holgarás, porque huelgue tu buey, y tu asno; y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero. ¶ Y en todo lo que os he dicho, seréis avisados. Y nombre de otros dioses no mentaréis, ni se oirá en vuestra boca. ¶ Tres veces en el año me celebraréis fiesta. La fiesta de las cenceñas guardarás: siete días comerás los panes sin levadura, de la manera que yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto, y no serán vistas mis faces en vacío. Ítem, la fiesta de la segada de los primeros frutos de tus trabajos que hubieres sembrado en el campo. Y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando cogieres tus trabajos del campo. Tres veces en el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor Jehová. ¶ No sacrificarás sobre pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni el sebo de mi cordero quedará de la noche hasta la mañana. ¶ Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios. No guisarás el cabrito con la leche de su madre. ¶ He aquí, yo envío el ángel delante de ti, para que te guarde en el camino, y te meta al lugar que yo he aparejado. Guárdate delante de él, y oye su voz, no le seas rebelde, porque él no perdonará a vuestra rebelión; porque mi nombre está en medio de él. Porque si oyendo oyeres su voz, e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo a tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. Porque mi ángel irá delante de ti, y te meterá al Amorreo, y al Jetteo, y al Ferezeo, y al Cananeo, y al Heveo, y al Jebuseo, los cuales yo haré cortar. No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen, antes los destruirás del todo, y quebrantarás del todo sus estatuas. Mas a Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan, y tus aguas, y yo quitaré enfermedad de en medio de ti. No habrá amovedera ni estéril en tu tierra, y yo cumpliré el número de tus días. Yo enviaré mi terror delante de ti, y haré atónito a todo pueblo donde tú entrares; y te daré la cerviz de todos tus enemigos. Y yo enviaré la avispa delante de ti, que eche fuera al Heveo, y al Cananeo, y al Jetteo, de delante de ti. ¶ No lo echaré de delante de ti en un año, porque no se asuele la tierra, y se aumenten contra ti las bestias del campo. Poco a poco lo echaré de delante de ti, hasta que tú multipliques, y tomes la tierra por heredad. Y yo pondré tu término desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina: y desde el desierto, hasta el río; porque yo pondré en vuestras manos los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. En tu tierra no habitarán, porque quizá no te hagan pecar contra mí, sirviendo a sus dioses: porque te será por tropezón.
Oración vespertina — segunda lectura
Por lo cual teniendo nosotros este ministerio, según hemos alcanzado la misericordia, no desmayamos; Antes hemos renunciado las cosas encubiertas de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios; mas por manifestación de la verdad encomendándonos a nosotros mismos a la conciencia de todo hombre delante de Dios. Que si nuestro evangelio es encubierto, para los que se pierden es encubierto: En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesu Cristo, el Señor; y nosotros siervos vuestros por amor de Jesús. Porque Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para dar la iluminación de la ciencia de la gloria de Dios en el rostro de Jesu Cristo. Tenemos empero este tesoro en vasijas de barro, a fin que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros. Por todo lado somos atribulados, mas no estrechados: perplejos, mas no desesperados; Perseguidos, mas no desamparados: abatidos, mas no destruidos: Llevando siempre por todas partes en el cuerpo la muerte del Señor Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestro cuerpo. Porque siempre nosotros que vivimos, somos entregados a la muerte a causa de Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal. De manera que la muerte obra en nosotros, mas en vosotros la vida. Teniendo, pues, el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, y por lo tanto hablé: nosotros también creemos, y por lo tanto hablamos: Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, a nosotros también nos levantará por Jesús; y nos presentará con vosotros. Porque todas las cosas son por vuestra causa, para que la abundante gracia por la acción de gracias de muchos, redunde a gloria de Dios. Por tanto no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se destruya, el interior empero se renueva de día en día. Porque nuestra leve tribulación, que no es sino por un momento, obra por nosotros un peso de gloria inconmensurablemente grande y eterno: No mirando nosotros a lo que se ve, sino a lo que no se ve; porque lo que se ve, es temporal; mas lo que no se ve, es eterno.
Las lecturas siguen el Libro de Oración Común de 1662 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
En Bosko las lecturas del día te esperan cada mañana — marca cada una como leída para no perder nunca el hilo, léelas en cualquiera de las 30 traducciones y detente en una breve reflexión. Las lecturas diarias de tu tradición, con seguimiento y siempre a mano.

