Lecturas del día
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Epístola
De manera que cuando os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor: Porque cada uno se anticipa al otro para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado. ¡Qué! ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré en esto? No os alabo. Porque yo recibí del Señor lo que también os he entregado: Que el Señor Jesús la misma noche que fue entregado, tomó pan: Y habiendo dado gracias lo rompió, y dijo: Tomád, coméd: éste es mi cuerpo que por vosotros es rompido: hacéd esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo testamento en mi sangre: hacéd esto todas las veces que la bebiéreis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiéreis esta copa, la muerte del Señor anunciais hasta que venga. ¶ De manera que cualquiera que comiere este pan, o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto examínese cada uno a sí mismo, y así coma de aquel pan, y beba de aquella copa. Porque el que come y bebe indignamente, condenación come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. Que si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
Evangelio
Y antes de la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que su hora era venida para que pasase de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Júdas Iscariote, hijo de Simón, que le entregase: Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en sus manos, y que había venido de Dios, y a Dios iba: Levántase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ciñó. Luego puso agua en el lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido. Viene pues a Simón Pedro; y éste le dice: ¿Señor, tú me lavas a mí los pies? Respondió Jesús, y le dijo: Lo que yo hago, tú no lo sabes ahora; mas lo sabrás después. Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Dícele Simón Pedro: Señor, no solo mis pies, mas aun mis manos, y mi cabeza. Dícele Jesús: El que está lavado, no ha menester sino que lave sus pies, pues está todo limpio. Y vosotros limpios estáis, aunque no todos. Porque sabía quien era el que le entregaba; por eso dijo: No estáis limpios todos. ¶ Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose a asentar otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; y decís bien; porque lo soy: Pues si yo, vuestro Señor y Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
Las lecturas siguen el Misal Romano de 1962 (dominio público). El texto de las Escrituras es de dominio público. (Reina-Valera Antigua 1865)
Las lecturas del día, cada mañana
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