Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Exodus 25

Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel que tomen para mi ofrenda: de todo varón, cuyo corazón la diere de su voluntad, tomaréis mi ofrenda. Y esta será la ofrenda que tomaréis de ellos: Oro, y plata, y cobre; Y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelos de cabras; Y cueros de carneros teñidos de rojo, y cueros de tejones, y madera de cedro; Aceite para la luminaria, especias para el aceite de la unción y para el sahumerio aromático; Piedras oniquinas, y piedras de engastes para el efod, y para el pectoral. Y hacerme han santuario, y yo habitaré entre ellos. Conforme a todo lo que yo te mostraré, es a saber, la semejanza del tabernáculo, y la semejanza de todos sus vasos; así haréis. ¶ Harán también un arca de madera de cedro; la longura de ella será de dos codos y medio; y su anchura de codo y medio; y su altura de codo y medio: Y cubrirla has de oro puro, de dentro y de fuera la cubrirás: y harás sobre ella una corona de oro al derredor: Y para ella harás de fundición cuatro sortijas de oro, que pongas a sus cuatro esquinas; las dos sortijas al un lado de ella, y las otras dos sortijas al otro lado. Y harás unas barras de madera de cedro, las cuales cubrirás de oro. Y meterás las barras por las sortijas a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. Las barras se estarán en las sortijas del arca; no se quitarán de ella. Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. ¶ Y harás una cubierta de oro fino: la longura de ella será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. Harás también dos querubines de oro, hacerlo has de martillo, a los dos cabos de la cubierta. Y harás el un querubín al un cabo de la una parte, y el otro querubín al otro cabo de la otra parte de la cubierta, harás los querubines a sus dos cabos. Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta, las faces de ellos, la una en frente de la otra, mirando a la cubierta las faces de los querubines. Y pondrás la cubierta sobre el arca, encima, y en el arca pondrás el testimonio, que yo te daré. Y de allí me testificaré a ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que estarán sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel. ¶ Harás asimismo una mesa de madera de cedro: su longura será de dos codos, y de un codo su anchura; y su altura de codo y medio. Y cubrirla has de oro puro, y hacerle has una corona de oro al rededor. Hacerle has también una moldura al derredor de anchura de una mano, a la cual moldura harás una corona de oro al rededor. Y hacerle has cuatro sortijas de oro, las cuales pondrás a las cuatro esquinas que estarán a sus cuatro pies. Las sortijas estarán delante de la moldura por lugares para las barras, para llevar la mesa. Y harás las barras de madera de cedro, y cubrirlas has de oro, y con ellas será llevada la mesa. Harás también sus platos y sus cucharones, y sus cubiertas, y sus tazones con que se cubrirá el pan: de oro fino las harás. Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente. ¶ Ítem, harás un candelero de oro puro; de martillo se hará el candelero: su pie, y su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. Y saldrán seis cañas de sus lados; las tres cañas del candelero del un lado suyo; y las otras tres cañas del candelero del otro su lado. Tres copas almendradas en la una caña, una manzana y una flor; y tres copas almendradas en la otra caña, una manzana y una flor; y así en las seis cañas que salen del candelero: Y en el candelero cuatro copas almendradas, sus manzanas, y sus flores. Una manzana debajo de las dos cañas, de lo mismo; otra manzana debajo de las otras dos cañas, de lo mismo; otra manzana debajo de las otras dos cañas, de lo mismo, en las seis cañas que salen del candelero. Sus manzanas y sus cañas serán de lo mismo; todo ello de martillo de una pieza, de puro oro. Y hacerle has siete candilejas, las cuales encenderás para que alumbren a la parte de su delantera. Y sus despabiladeras y sus paletas de oro puro. De un talento de oro fino lo harás, con todos estos vasos. ¶ Y mira, y haz conforme a su semejanza, que te ha sido mostrada en el monte.

Responsorial Psalm

Psalm 126

Cuando Jehová hiciere tornar los cautivos de Sión, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza: entonces dirán entre los Gentiles: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos. Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros: seremos alegres. Haz volver, o! Jehová, nuestros cautivos, como los arroyos en el austro. Los que sembraron con lágrimas, con regocijos segarán. Irá yendo y llorando el que lleva la preciosa simiente: mas viniendo, vendrá con regocijo trayendo sus gavillas.

Second Reading

Acts 8

Y Saulo consentía en su muerte. Y en aquel día fue hecha una grande persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y cuidaron de la sepultura de Esteban algunos varones piadosos, e hicieron gran llanto sobre él. Empero Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas; y trayendo varones y mujeres, los entregaba en la cárcel. Mas los que eran esparcidos, pasaban por todas partes evangelizando la palabra. ¶ Entonces Felipe descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y las multitudes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo los milagros que hacía. Porque muchos espíritus inmundos salían de los que los tenían, dando grandes voces; y muchos paralíticos, y cojos eran sanados. Así que había gran gozo en aquella ciudad. Mas había allí un varón llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande. Al cual oían todos atentamente desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este hombre es la virtud grande de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había entontecido mucho tiempo. Mas como creyeron a Felipe que les predicaba las cosas pertenecientes al reino de Dios, y el nombre de Jesu Cristo, fueron bautizados, varones y mujeres. Simón entonces, creyó él también; y bautizado, se llegó a Felipe; y viendo las maravillas y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Oyendo pues los apóstoles, que estaban en Jerusalem, que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo: (Porque aun no había descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Entonces les pusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo. ¶ Y como vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, ofrecióles dinero, Diciendo: Dádme también a mí esta potestad: que a cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque piensas que el don de Dios se gane por dinero. No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazón; Porque en hiel de amargura, y en prisión de iniquidad veo que estás. Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogád vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas, que habéis dicho, venga sobre mí. ¶ Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaban el evangelio. Empero el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate, y ve hacia el mediodía, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza: la cual es desierta. El entonces se levantó, y fue; y he aquí un Etiope, eunuco, valido de Candaces, reina de los Etiopes, el cual tenía a su cargo todos los tesoros de ella, y había venido a adorar en Jerusalem, Se volvía, y, sentado en su carro, leía al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate, y júntate a este carro. Y acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: ¿Mas entiendes lo que lees? Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él. Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca. En su humillación su juicio fue quitado; mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida. Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruégote, ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, o de otro alguno? Entonces Felipe abriendo su boca, y comenzando de esta Escritura, le evangelizó a Jesús. Y yendo por el camino, vinieron a una agua; y le dijo el eunuco: He aquí agua, ¿qué impide que yo no sea bautizado? Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo él, dijo: Creo que Jesu Cristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó. Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y no le vio más el eunuco; y se fue su camino gozoso. Felipe empero se halló en Azoto; y pasando anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta que vino a Cesarea.

Gospel

Matthew 17

Y después de seis días Jesús toma a Pedro, y a Santiago, y a Juan su hermano, y los saca aparte a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y sus vestidos brillantes como la luz. Y, he aquí, les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Y respondiendo Pedro, dijo a Jesús: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para ti una, y para Moisés otra, y para Elías otra. Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz que los cubrió; y, he aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; a él oíd. Y oyendo esto los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera. Entonces Jesús llegando, les tocó, y dijo: Levantáos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos, a nadie vieron, sino a solo Jesús. Y como descendieron del monte, les mandó Jesús, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos. Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué pues dicen los escribas, que es menester que Elías venga primero? Y respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas. Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: antes hicieron en él todo lo que quisieron. Así también el Hijo del hombre padecerá de ellos. Los discípulos entonces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista. ¶ Y como ellos llegaron a la multitud, vino a él un hombre hincándosele de rodillas, Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y le he presentado a tus discípulos, y no le han podido sanar. Y respondiendo Jesús, dijo: ¡O generación infiel y perversa! ¿hasta cuándo tengo de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele acá. Y reprendió Jesús al demonio, y salió de él; y el mozo fue sano desde aquella hora. Entonces llegándose los discípulos a Jesús aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no le pudimos echar fuera? Y Jesús les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. Mas este género de demonios no sale sino por oración y ayuno. ¶ Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesús: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres; Y le matarán; mas al tercero día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera. Y como llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: ¿Vuestro maestro no paga las dos dracmas? Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesús le habló antes, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? ¿Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, o el censo? ¿de sus hijos, o de los extraños? Pedro le dice: De los extraños. Dícele entonces Jesús: Luego francos son los hijos. Mas porque no los ofendamos, vé a la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por mí, y por ti.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

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