Today's Readings
The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.
First Reading
Proverbs 6
Hijo, si salieres por fiador por tu amigo, si tocaste tu mano al extraño, Enlazado eres con las palabras de tu boca; y preso con las razones de tu boca. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate; porque has caído en la mano de tu prójimo: Vé, humíllate, y esfuerza tu prójimo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento. Escápate como el corzo de la mano del cazador; y como el ave de la mano del parancero. ¶ Vé a la hormiga, o! perezoso, mira sus caminos, y sé sabio: La cual no tiene capitán, ni gobernador, ni señor, Y con todo eso apareja en el verano su comida: en el tiempo de la siega allega su mantenimiento. Perezoso; ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Tomando un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para volver a dormir: Vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo. ¶ El hombre perverso es varón inicuo: camina en perversidad de boca, Guiña con sus ojos, habla con sus pies: enseña con sus dedos; Perversidades están en su corazón: en todo tiempo anda pensando mal: enciende rencillas; Por tanto su calamidad vendrá de repente: súbitamente será quebrantado, y no habrá quien le sane. Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de la sangre inocente, El corazón que piensa pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, El testigo mentiroso que habla mentiras; y el que enciende rencillas entre los hermanos. ¶ Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre; y no dejes la ley de tu madre: Atala siempre en tu corazón: enlázala a tu cuello. Cuando anduvieres, te guie: cuando durmieres, te guarde: cuando despertares, hable contigo: Porque el mandamiento candela es, y la ley luz; y camino de vida las reprensiones de la enseñanza; Para que te guarden de la mala mujer; de la blandura de la lengua de la extraña. No codicies su hermosura en tu corazón: ni te prenda con sus ojos. Porque a causa de la mujer ramera viene el hombre a un bocado de pan; y la mujer caza la preciosa alma del varón. ¿Tomará el hombre fuego en su seno, y que sus vestidos no se quemen? ¿Andará el hombre sobre las brasas, y que sus pies no se abrasen? Así el que entrare a la mujer de su prójimo: no será sin culpa todo hombre que la tocare. No tienen en poco al ladrón, cuando hurtare para henchir su alma, teniendo hambre: Mas tomado, paga las setenas: o da toda la sustancia de su casa. Mas el que comete adulterio con la mujer, es falto de entendimiento: corrompe su alma el que tal hace. Plaga y vergüenza hallará; y su afrenta nunca será raída. Porque el zelo sañudo del varón no perdonará en el día de la venganza. No tendrá respeto a ninguna redención: ni querrá perdonar aunque le multipliques el cohecho.
Responsorial Psalm
Psalm 36
Dicho de la rebelión del impío en medio de mi corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos. Por tanto se lisonjea en sus ojos para hallar su iniquidad, para aborrecerla. Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; no quiso entender para hacer bien. Iniquidad piensa sobre su cama; está sobre camino no bueno, no aborrece el mal. ¶ Jehová, hasta los cielos es tu misericordia; tu verdad hasta las nubes. Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande; al hombre y al animal conservas, o! Jehová. ¶ ¡Cuán ilustre es tu misericordia, o, Dios! y los hijos de Adam se abrigan en la sombra de tus alas. Embriagarse han de la grosura de tu casa: y del arroyo de tus delicias los abrevarás. Porque contigo está el manadero de la vida; en tu lumbre veremos lumbre. Extiende tu misericordia a los que te conocen; y tu justicia a los rectos de corazón. No venga contra mí pie de soberbia; y mano de impíos no me mueva. Allí cayeron los obradores de iniquidad; fueron rempujados, y no pudieron levantarse.
Second Reading
Romans 6
¿Pues qué diremos? ¿Perseveraremos en el pecado, para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿cómo viviremos aun en él? ¿O no sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, somos bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él en la muerte por el bautismo, para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos juntamente en la semejanza de su resurrección: Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que está muerto, justificado es del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él: Ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él. Porque, en cuanto al morir, al pecado murió una vez; mas en cuanto al vivir, para Dios vive. Así también vosotros, juzgád que vosotros de cierto estáis muertos al pecado; mas que vivís para Dios en Cristo Jesús Señor nuestro. No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para que le obedezcáis en sus concupiscencias. Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad: antes presentáos a Dios como vivientes de entre los muertos; y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; porque no estáis debajo de la ley, sino debajo de la gracia. ¶ ¿Pues qué? ¿Pecaremos, porque no estamos debajo de la ley, sino debajo de la gracia? En ninguna manera. ¿O no sabéis, que a quien os presentasteis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? Gracias a Dios, que fuisteis siervos del pecado; mas habéis obedecido de corazón a la forma de doctrina a la cual habéis sido entregados: Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia. Hablo humanamente a causa de la flaqueza de vuestra carne: que como presentasteis vuestros miembros por siervos de la inmundicia y de la iniquidad para iniquidad; así ahora presentéis vuestros miembros por siervos de la justicia para santidad. Porque cuando fuisteis siervos del pecado, libres eráis de la justicia. ¿Qué fruto teníais entonces de aquellas cosas, de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de ellas es la muerte. Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santidad, y por fin la vida eterna. Porque el salario del pecado es la muerte: mas el don gratuito de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Gospel
Luke 12
En esto habiéndose juntado millares de gentes, de modo que unos a otros se hollaban, comenzó a decir a sus discípulos: Primeramente guardáos de la levadura de los Fariseos, que es hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de ser sabido. Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en luz serán oídas; y lo que hablasteis al oído en las cámaras, será pregonado desde los tejados. Mas os digo, amigos míos: No tengáis temor de los que matan el cuerpo, y después no tienen más que hagan; Mas yo os enseñaré a quien temáis: Teméd a aquel que después que hubiere muerto, tiene potestad de echar en el infierno: de cierto os digo: A éste teméd. ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y ni uno de ellos está olvidado delante de Dios? Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos están contados. No temáis pues: de más estima sois vosotros que muchos pajarillos. Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado. Y cuando os trajeren a las sinagogas, y a los magistrados y potestades, no estéis solícitos como, o qué hayáis de responder, o qué hayáis de decir. Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será menester decir. ¶ Y le dijo uno de la compañía: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez, o partidor sobre vosotros? Y les dijo: Mirád, y guardáos de avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Y les dijo una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había llevado muchos frutos; Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, que no tengo donde junte mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores; y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depósito para muchos años: repósate, come, bebe, huélgate. Y díjole Dios: ¡Insensato! esta noche vuelven a pedir tu alma; ¿y lo que has aparejado, cuyo será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No estéis solícitos de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis. La vida más es que la comida; y el cuerpo, que el vestido. Considerád los cuervos, que ni siembran, ni siegan: que ni tienen almacén, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves? ¿Quién de vosotros podrá con su solicitud añadir a su estatura un codo? Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿para qué estaréis solícitos de lo de más? Considerád los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. Y si así viste Dios a la yerba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Vosotros, pues, no procuréis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber, y no seáis de ánimo dudoso; Porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan; que vuestro Padre sabe que habéis menester estas cosas. Mas procurád el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. No temáis, oh manada pequeña, porque al Padre ha placido daros el reino. Vendéd lo que poseéis, y dad limosna: hacéos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladrón no llega, ni polilla corrompe. Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. ¶ Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras luces encendidas; Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que él se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y saliendo les servirá. Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y los hallare así, bienaventurados son los tales siervos. Esto empero sabéd, que si supiese el padre de familias a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estád apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá. Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que en tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así. En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir, y comenzare a herir los siervos y las criadas, y a comer, y a beber, y a borrachear, Vendrá el señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe; y le apartará, y pondrá su suerte con los infieles. Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. Mas el que no entendió, e hizo por qué ser azotado, será azotado poco, porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él; y al que encomendaron mucho, más será de él pedido. ¶ Fuego vine a meter en la tierra, ¿y qué quiero, si ya está encendido? Empero, de bautismo me es necesario ser bautizado, ¡y cómo me angustio hasta que sea cumplido! ¿Pensáis que he venido a la tierra a dar paz? No, os digo; mas disensión. Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre: la madre contra la hija, y la hija contra la madre: la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. Y decía también al pueblo: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y es así. Y cuando sopla el austro, decís: Habrá calor; y lo hay. ¡Hipócritas! Sabéis examinar la faz del cielo y de la tierra, ¿y este tiempo, como no lo examináis? ¿Mas por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo? Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino de librarte de él, porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allá hasta que hayas pagado hasta el postrer cornado.
A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)
Today's readings, every morning
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