Bosko

Today's Readings

The Scripture readings appointed for today, with the full text in your language. Follow the daily readings for your tradition, every morning, in the Bosko app.

First Reading

Proverbs 28

Huye el impío sin que nadie le persiga: mas el justo está confiado como un leoncillo. Por la rebelión de la tierra sus príncipes son muchos: mas por el hombre entendido y sabio permanecerá sin mutación. El hombre pobre, y robador de los pobres es lluvia de avenida, y sin pan. Los que dejan la ley, alaban al impío: mas los que la guardan, contenderán con ellos. Los hombres malos no entienden el juicio: mas los que buscan a Jehová, entienden todas las cosas. Mejor es el pobre que camina en su perfección, que el de perversos caminos, y rico. El que guarda la ley, es hijo prudente: mas el que es compañero de glotones, avergüenza a su padre. El que aumenta sus riquezas con usura y recambio, para que se dé a los pobres lo allega. El que aparta su oído por no oír la ley, su oración también será abominable. El que hace errar a los rectos por el mal camino, él caerá en su misma sima: mas los perfectos heredarán el bien. El hombre rico es sabio en su opinión: mas el pobre entendido le examinará. Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; y cuando los impíos son levantados, el hombre será buscado. El que encubre sus pecados, nunca prosperará: mas el que confiesa, y se aparta, alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme: mas el que endurece su corazón, caerá en mal. León bramador, y oso hambriento es el príncipe impío sobre el pueblo pobre. El príncipe falto de entendimiento multiplica los agravios: mas el que aborrece la avaricia, alargará los días. El hombre que hace violencia con sangre de persona, hasta el sepulcro huirá; y nadie le sustentará. El que camina en integridad, será salvo: mas el de perversos caminos, caerá en alguno. El que labra su tierra se hartará de pan: mas el que sigue a los ociosos, se hartará de pobreza. El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones: mas el que se apresura a enriquecer, no será sin culpa. Tener respeto a personas en el juicio, no es bueno: aun por un bocado de pan prevaricará el hombre. Apresúrase a ser rico el hombre de mal ojo, y no conoce que le ha de venir pobreza. El que reprende al hombre que vuelve atrás, hallará gracia, más que el que lisonjea con la lengua. El que roba a su padre y a su madre, y dice que no es maldad, compañero es del hombre destruidor. El altivo de ánimo revuelve contiendas: mas el que confía en Jehová, engordará. El que confía en su corazón es insensato: mas el que camina en sabiduría, él escapará. El que da al pobre, nunca tendrá pobreza: mas el que del pobre aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones. Cuando los impíos son levantados, el hombre cuerdo se esconderá: mas cuando perecen, los justos se multiplican.

Responsorial Psalm

Psalm 58

¿Pronunciáis de verdad, o! congregación, justicia? ¿juzgáis rectamente hijos de Adam? Antes de corazón obráis iniquidades en la tierra: violencia pesáis de vuestras manos. Extrañáronse los impíos desde la matriz: erraron desde el vientre hablando mentira. Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente: como áspide sordo que cierra su oreja. Que no oye la voz de los que encantan, del encantador sabio de encantamentos. ¶ O! Dios, quiebra sus dientes en sus bocas: quiebra, o! Jehová, las muelas de los leoncillos. Córranse como aguas que se van de suyo: armen sus saetas como si fuesen cortadas; Como el caracol que se deslie, vayan: como el abortivo de mujer, no vean el sol. Antes que vuestras ollas sientan el fuego de las espinas; así vivos, así airado los arrebate con tempestad. ¶ Alegrarse ha el justo, cuando viere la venganza: sus pies lavará en la sangre del impío. Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo: ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Second Reading

Hebrews 12

Por tanto nosotros también teniendo puesta sobre nosotros una tan grande nube de testigos, desechando todo peso, y el pecado que tan cómodamente nos cerca, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta, Puestos los ojos en el capitán y consumador de la fe, Jesús; el cual habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se asentó a la diestra del trono de Dios. Reducíd pues a vuestro pensamiento a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, porque no os fatiguéis en vuestros ánimos desmayando: Que aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado. Y estáis ya olvidados de la exhortación que como con hijos habla con vosotros, diciendo: Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido; Porque el Señor al que ama castiga, y azota a cualquiera que recibe por hijo. Si sufrís el castigo, Dios se os presenta como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el Padre no castiga? Empero si estáis fuera del castigo, del cual todos los hijos han sido hechos participantes, luego adulterinos sois que no hijos: También tuvimos a la verdad por castigadores a los padres de nuestra carne, y los reverenciábamos, ¿por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Porque aquellos a la verdad por pocos días nos castigaban como a ellos les parecía; mas éste para lo que nos es provechoso, a fin de que participemos de su santidad. Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; empero después fruto quietísimo de justicia da a los que por él son ejercitados. Por lo cual enhestád las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas; Y hacéd derechos pasos a vuestros pies, porque lo que es cojo no salga fuera de camino; sino antes bien sea sanado. Seguíd la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os perturbe, y por ella muchos sean contaminados. Que ninguno sea fornicario, o profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después deseando heredar la bendición, fue reprobado, que no halló lugar de arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. Porque no os habéis llegado al monte palpable y que ardía con fuego, y al turbión, y a la oscuridad, y a la tempestad, Y al sonido de la trompeta, y a la voz de las palabras, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más; (Porque no podían tolerar lo que se mandaba: Que si aun una bestia tocare al monte, será apedreada, o pasada con dardo: Y tan terrible cosa era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy asombrado, y temblando.) Mas os habéis llegado al monte de Sión, y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalem la celestial, y a la compañía de muchos millares de ángeles, A la congregación general e iglesia de los primogénitos que están tomados por lista en los cielos, y al Juez de todos, Dios, y a los espíritus de los justos ya perfectos; Y a Jesús el mediador del nuevo concierto; y a la sangre del esparcimiento que habla cosas mejores que la de Abel. Mirád que no recuséis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros, si desechamos al que nos habla desde los cielos: La voz del cual entonces conmovió la tierra; mas ahora ha prometido, diciendo: Aun una vez, y yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo. Y en esto que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles, como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes. Así que tomando el reino inmóvil, retengamos la gracia por la cual sirvamos a Dios, agradándole con reverencia y religioso temor. Porque nuestro Dios es fuego consumidor.

Gospel

John 3

Y había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabbi, sabemos que eres un maestro venido de Dios; porque nadie puede hacer estos milagros que tú haces, si no fuere Dios con él. Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? Respondió Jesús, y le dijo: ¿Tú eres un maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis: ¿cómo creeréis, si os dijere cosas celestiales? Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, es a saber, el Hijo del hombre, que está en el cielo. ¶ Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado: Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo; sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado; porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y ésta es la condenación, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, y no viene a la luz, porque sus obras no sean redargüidas. Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean hechas manifiestas, porque son hechas en Dios. ¶ Pasado esto, vino Jesús y sus discípulos a una tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba. Y bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. Porque aun Juan no había sido puesto en la cárcel. Y hubo una cuestión entre algunos de los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación. Y vinieron a Juan, y le dijeron: Rabbi, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí, bautiza, y todos vienen a él. ¶ Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo; mas soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así, pues, éste mi gozo es cumplido. A él conviene crecer; mas a mí descrecer. El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste selló, que Dios es verdadero; Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; porque no le da Dios el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano. El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida; sino que la ira de Dios queda sobre él.

A daily plan reading through Scripture in course. Bible text is in the public domain. (Reina-Valera Antigua 1865)

Today's readings, every morning

Bosko brings the daily readings for your tradition to your day — with a reflection, the full Bible in 30 translations, and the liturgical calendar, in 18 languages.